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Run Over. Kookmin OS

Sinopsis

¿Tener sexo con el chico que casi le atropella? Jimin dice sí.

Genero:
Other/Erotica
Autor/a:
Lev.
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo único.

Había tenido que salir corriendo de su departamento aquella tarde, o más bien, casi noche. Él no era de echar una cabezada entre horas, pero hoy había sido distinto porque se había quedado dormido en el sofá sin darse cuenta, quizá debido a su mal horario de sueño. Es por eso que estaba llegando tarde a su trabajo.


—Joder, qué horario de mierda —gruñó colocándose su chaqueta de cuero negra, parándose al lado de su moto, la cual estaba aparcada justo frente a su edificio.


—Hey, Jungkook, no sabía que estabas en casa —su vecina de al lado le dedicó una sonrisa.


—Estaba, pero llegó tarde al trabajo, nos vemos en otro momento, Irene.


Su vecina a veces le caía bien y otras no tanto, a veces tenía ese comportamiento que le lograba irritar de sobre manera, con esa sonrisa y ese actuar coqueto. Si bien Jungkook había tenido sexo con ella una vez, tenía más que claro que no iba a repetir eso nunca más en su vida.


—Podrías pasar por mi departamento si llegas temprano.


Sin embargo, la chica siempre le hacía esas invitaciones, al parecer Jungkook no estaba siendo lo suficientemente claro con eso de no querer tener un nuevo encuentro sexual, pero si su vecina era feliz negando lo evidente y teniendo esperanzas aún, a Jungkook le importaba poco.


—Dudo que eso suceda —respondió, dándose cuenta que había olvidado su casco negro en su departamento, pero no iba a volver a subir o terminaría por llegar más tarde.


No dijo nada, quitó el soporte de su moto una vez estuvo subido sobre ella y no tardó en arrancar, importándole poco si la chica se despedía de él o no, porque de todas formas no iba a responder.


Adelantó a varios coches con intención de llegar antes al local, maldiciendose mentalmente, tan centrado en lograr llegar tan solo unos pocos minutos tarde y no un cuarto de hora.


Sin embargo, en un paso de peatones sin semáforo, cuando él estaba dispuesto a pasar, tuvo que frenar de golpe, su cuerpo siendo impulsado hacia delante debido a la brusquedad con la que frenó la motocicleta, su pie izquierdo apoyándose en el suelo.


—¡Joder casi me atropellas! —la mirada de Jungkook fue a parar al chico de cabello naranja que estaba sentado en el suelo.


Al parecer el chico había perdido el equilibrio ante el susto y había terminado por caerse.


—Mira antes de cruzar, jodido niñato —habló molesto.


—¿¡Yo!? Tú deberías de mirar y no ir a esa velocidad entre calles, imbécil.


Jungkook alzó una de sus cejas ante la última palabra mientras que el chico se levantaba del suelo y sacudía sus pantalones. Varias personas se acercaron para ver si el chico estaba bien y Jungkook rodó sus ojos, dispuesto a esquivar a las personas para seguir su camino.


—Te voy a denunciar.


—Hey, calmate, intento de mandarina —Jungkook casi se baja de la moto si no fuera porque había algunos coches detrás—. Mira deberías apartarte de ahí y dejar que continue mi camino, estamos haciendo cola.


Varios claxons sonaban, irritando a Jungkook, aunque probablemente los conductores estarían molestos por ese atasco que se había formado en un momento.


—Quiero golpearte en la cara —Jungkook rodó los ojos.


Un chico de cabello oscuro apareció corriendo agarrando del brazo al chico que Jungkook casi atropella hace unos segundos.


—Déjalo ya, Jimin, estás creando un atasco, mejor volvamos a casa.


Jungkook observó al chico de cabello naranja con una sonrisa.


—¡¿Pero viste como me ha respondido cuando fue él quien casi me atropella?! —el de cabello naranja comenzó a gritar quejas mientras era arrastrado hasta el otro extremo de la calle— ¡Imbécil!


Tanto los coches como Jungkook siguieron su camino, el dueño de la moto sonriendo divertido ante la escena anterior.


Terminó por llegar un poco más tarde, dejando su moto aparcada justo frente al local donde trabajaba. Bajó por completo de la moto y abrió la puerta, caminando por el lugar como si fuera el dueño, aunque realmente él era el dueño.


Había pasado por el puesto de trabajo de Namjoon, observando como estaba atendiendo a una chica, también había saludado a Yeji, su recepcionista y también había visto a Hyunjin, quien probablemente se encontraba haciendo algún boceto.


—¡Ya era hora, JK! —su mejor amigo Yoongi se acercó hasta él.


Jungkook se quitó su chaqueta de cuero mientras avanzaba a su lugar de trabajo, dejando su chaqueta colgada de la silla donde pasaba tiempo sentado haciendo algunos bocetos.


—Lo lamento, me quedé dormido y luego tuve un pequeño accidente con una mandarina.


—¿Mandarina? ¿me trajiste mandarinas? —Jungkook comenzó a reír mientras negaba.


—No, pero la próxima vez traeré.


Jungkook caminó hasta su puesto, preparando el pequeño carro con absolutamente todo lo que iba a utilizar, llenando pequeños botes de tinta, preparando la máquina de tatuar rotativa.


—¿Le digo a Jackson que pase? —preguntó Yoongi.


—Exactamente, y tú ve preparándote para recibir a Lucas, vendrá dentro de unos minutos si mal no recuerdo —Yoongi asintió y salió del lugar.


Era impresionante como a veces Jungkook tenía el control absoluto de su local, por más que él fuera el tatuador principal, se sabía sus citas, sabía algunas de sus compañeros y cómo manejar absolutamente todo aún cuando tenía una recepcionista y a gente que podía manejar esas cosas.


Aunque sin duda, lo mejor de su trabajo, no era que él era el dueño del local si no que todos los de ahí eran amigos, por lo que no había problema si incluso el mismo dueño llegaba tarde.


—Me hiciste esperar, JK y yo que pensaba que eras el tatuador más puntual aquí —Jackson entró, cerrando la puerta que separaba la zona de trabajo de Jungkook del resto del local, observando al dueño del lugar lavarse las manos.


—Lo lamento, bro, me quedé dormido y encima casi atropello a un chaval, pero aquí estoy —Jungkook explicó eso brevemente, acomodándose sus guantes negros—. Además, sabes que sigo siendo el tatuador más puntual, además del dueño del local.


—Y el tatuador que sabe hacer los mejores tatuajes geométricos de Itaewon.


Jungkook comenzó a reír y apuntó la camilla de cuero negro que había a un lado de la sala. Jackson se quitó su camiseta y se dirigió a esa camilla, tumbandose o más bien sobre el film transparente que Jungkook había puesto antes.


—Por cierto, ¿Cómo es eso de que casi atropellas a un chaval? —preguntó Jackson.


Jungkook se encontraba rasurando el omóplato izquierdo del chico, dejando la zona limpia para después apoyar el papel de calcodonde estaba el boceto. Con un rotulador nuevo, hizo algunas marcas, para asegurarse de dejar estampado el dibujo de forma correcta.


—Tenía algo de prisa porque llegaba tarde y ya sabes, vine con la moto y pues él no miró que yo iba a pasar y yo no lo dejé pasar primero así que casi lo atropello —Jungkook se encogió de hombros, agarrando su silla, subiéndosela lo necesario para sentarse, obviamente primero acercando el carrito donde estaba todas sus cosas.


—Menos mal fue un casi —habló Jackson, escuchando como Jungkook encendía la máquina, tras poner un poco de vaselina en el dorso de la mano izquierda y agarrar un trozo de papel que usaría de vez en cuando para quitar la tinta que quedaba en la superficie.


—Casi, pero el chico gritó que me iba a denunciar y creamos una cola de tres demonios, comenzaron a pitarme para que siguiera avanzando —Jungkook rodó los ojos, iniciando su trabajo.


Lo bueno de Jungkook, es que daba igual si sus clientes hablaban con él, porque él iba a responder y seguiría igual de concentrado. Era el típico tatuador que a primera vista se te haría borde, pero que luego te sacaba conversación o te ponía algo de música.


—Dudo que te vuelva a ver.


—Su amigo se lo llevó arrastras, tengo que admitir que la escena que montó fue algo divertida, aunque me llamó imbécil y dijo que iba a denunciarme.


—Seguro fue por tu nuevo piercing en el labio.


—¿Que tiene que ver mi piercing con ser imbécil, mh? —preguntó Jungkook.


—No lo sé, pero es que necesito una razón por la cual todo te queda bien, bro.


El dueño del local comenzó a reír ante ese comentario y con su lengua, movió el piercing de su labio.


Fueron varias horas las que Jungkook tardó en acabar el tatuaje de Jackson, obviamente colocándole un parche protector una vez finalizó. No le hizo falta darle las indicaciones de cómo debía curarlo, porque Jackson ya había pasado más de una vez por su local.


—Espero que de vuelta a tu departamento no atropelles a nadie, JK —bromeó Jackson, colocándose la camiseta con cuidado.


—Espero no seas tú el atropellado —le siguió la broma Jungkook.


Jackson le deseó suerte y salió, dejando a Jungkook solo en su zona de trabajo. El de cabello negro suspiró, ordenando todo el lugar antes de sentarse en la silla negra detrás del escritorio.


Agarró un cuaderno que tenía encima del escritorio, abriéndolo casi por el final, tomando un bolígrafo de color negro y comenzando a dibujar cualquier cosa que se le ocurriera.


Estaba tan concentrado en ello, que no se dio cuenta de que el tiempo fue pasando, si bien no tenía otro cliente que atender, no podía quedarse ahí toda la noche, no de nuevo, porque terminaría por no dormir en absoluto.


Yoongi abrió la puerta sin necesidad de llamar, haciendo que Jungkook alzar la mirada y dejara a medias el dibujo de esa mano de calavera que estaba llevando a cabo.


—Kook, Namjoon y Hyunjin hablaban de ir a desayunar mañana ¿te apuntas? —preguntó Yoongi.


—Oh, claro, vayamos a desayunar mañana —respondió con una sonrisa.


—Dijeron que pasaran la ubicación por el grupo, así que ya sabes, no tardes mucho en irte a casa.


—Acabo esto y me voy, tranquilo —Jungkook volvió su atención a su dibujo.


Yoongi se despidió y cerró la puerta, ahora siendo Jungkook el único que quedaba dentro del local.


Tal y como dijo, acabó el dibujo y después ojeó su cuaderno, observando algunos bocetos que ahora tenía tatuados en su brazo derecho. Sonrió mientras cerraba el cuaderno y lo guardaba en el primer cajón del escritorio antes de levantarse.


Agarró su chaqueta de cuero, colocándosela y asegurándose de abrocharla, porque la temperatura por la noche ahora sin duda bajaba considerablemente.


Se aseguró de apagar todas las luces y cerrar el local antes de dirigirse hasta su moto. Una vez sobre ella y ya arrancado el motor, se dirigió hasta su departamento.


Aparcó su moto justo en el mismo lugar de siempre, adentrándose al edificio, subiendo las escaleras sin importar que vivía en un tercero. Casi corrió a la hora de abrir la puerta de su departamento, cerrando la puerta con cuidado, esperando que su vecina ya estuviera dormida o algo por el estilo, aunque seguro le había escuchado llegar por el ruido de la motocicleta.


Se quitó la chaqueta y la lanzó al sofá una vez encendió la luz. Tras eso fue directo a la cocina, agarrando bowl de ramen que tenía guardado en uno de sus armario.


Se hizo la cena lo más rápido que pudo, escuchando a su estómago rugir por algo de comer. Por eso soltó un sonido lleno de satisfacción cuando se sentó en su sofá con el bote de ramen en su mano y dio el primer bocado.


Se entretuvo viendo uno de sus animes favoritos, Haikyuu para ser exactos.


Por más que hubiera dicho que si se quedaba en el estudio no iba a dormir en absoluto, ahora que estaba en su departamento estaba consciente de que iba a dormir poco.


Fue consciente de eso cuando se despertó al día siguiente por una vibración constante bajo su pecho.


Agarró el teléfono que estaba siendo aplastado por su cuerpo y respondió la llamada, llevándose el teléfono hasta su oreja.


—Aquí Jeon —habló con su voz ronca al recién despertarse.


Continuó tumbado boca abajo, con sus ojos cerrados, casi quedándose dormido de nuevo.


—No me jodas que recién te despiertas, llevamos como diez minutos esperándote en la cafetería, cabrón.


Jungkook se levantó de golpe, casi cayéndose al suelo. Se había olvidado por completo que había quedado para desayunar.


—Ya voy, ya voy, ir pidiendo, llego en diez.


Rápidamente colgó y tiró el teléfono al sofá, corriendo en dirección a su habitación, agarrando algo de ropa sin fijarse y corrió hasta su cuarto de baño. Una vez ahí, se desnudó, duchándose de manera rápida, incluso lavando su cabello y dejando este mojado mientras se vestía.


Corrió por su departamento, colocándose la chaqueta y seguido de eso sus botas de cuero, guardando su cartera y su teléfono en los bolsillos de su chaqueta, llevando las llaves en la mano.


Revisó su apartamento, ignorando que estaba algo desordenado y salió, justo al mismo tiempo que su vecina.


—Oh, joder.


Salió corriendo escaleras abajo, ignorando el saludo de la chica, saltando los últimos escalones.


Tiró su cabello mojado hacia atrás, subiendo a su motocicleta y no tardando en arrancar para irse de ahí antes de que la chica saliera del edificio y lo frenara para hablar.


Había mirado la ubicación de la cafetería antes de salir, sabiendo de memoria el camino, por eso iba algo más rápido que de normal.


Recordó la palabras del chico de ayer, diciéndole que no fuera tan rápido entre calles, tan metido en sus pensamientos de nuevo que casi se salta un semáforo en rojo.


—¿¡Tú de nuevo!? —Jungkook alzó su ceja, concretamente donde estaba su piercing.


—Buenos días a ti también, cruza antes de que te atropelle —bromeó el dueño de la moto.


—Te od-


—¡Llegamos tarde al trabajo, Jimin, joder! —el mismo chico de ayer empujó al de cabello naranja, haciéndole avanzar y dejar su frase a medias.


Jungkook comenzó a reír ante la mirada de odio que le dedicó el chico sin poder pararse a decirle algo más o emitir alguna queja.


Cuando el semáforo estuvo en verde, siguió su camino, dejando su moto estacionada no muy lejos de la puerta de la cafetería.


Caminó a paso ligero, abriendo la puerta del local, no tardando en encontrar a sus amigos sentados en una mesa casi al fondo del lugar. Se acercó hasta apoyar sus manos en los hombros de Namjoon, haciendo que este saltara en su lugar.


—¡Joder, Jungkook! —exclamó asustado cuando se giró y vio al chico con una sonrisa en su rostro.


Jungkook comenzó a reír junto al resto de los chicos y se sentó en el asiento libre, colgando su chaqueta de cuero en el respaldo.


—¿Ya habéis pedido? —preguntó.


—Sí porque tardabas mucho, o sea que te levantas, vas y pides.


Jungkook rodó los ojos, mirando a su mejor amigo, pero Yoongi negó divertido, señalando después la barra con su cabeza.


—No te daré de mis tostadas, ve y pide, Kook.


A regañadientes, se levantó del asiento, deteniéndose en la cola, esperando que esta no tardara mucho en avanzar. Su mirada estaba fija en el mostrador, ahora con ganas de probar una porción del pastel de zanahoria que había.


—Buenos días que de- no puede ser.


Jungkook dejó de mirar los diversos pasteles y volvió su vista al frente, sonriendo casi automáticamente cuando observó quien era el chico que le iba a atender.


—Buenos días, pequeña mandarina —saludó.


Jungkook apoyó su brazo tatuado en el mostrador, sonriendo con arrogancia. Toqueteó el piercing de su labio antes de ladear su cabeza en un movimiento rápido.


—Quiero un café con leche y un trozo de pastel de zanahoria —pidió el tatuado.


—¿Algo más? no sé, ¿clases de conducir? —Jungkook alzó una ceja ante el comentario del chico.


—Pues, nene, algo me dice que sé conducir mejor que tú —respondió encogiéndose de hombros.


Ambos chicos se miraron, Jungkook aún con la sonrisa en su rostro mientras el otro chico parecía querer matarlo con la mirada o algo parecido.


Para el tatuado esa situación era tan divertida, que si por él fuera, se mantendría molestando al chico de cabello naranja por un rato más.


El chico de cabello oscuro que había arrastrado al de cabello naranja antes en el paso de peatones, apareció por detrás de Jungkook, cargando algunos platos y tazas, todo vacío y dijo:


—Jimin, si te gusta el chico pídele el número, no hagas un atasco en la cola.


—¡Pero qué dices, Jin!


Jungkook apretó sus labios para evitar reírse, pero terminó haciéndolo cuando vio al chico de cabello naranja con el rostro rojo, comenzando a preparar su pedido.


—Oye, tomate mezclado con naranja ¿podrías traerme el pedido a esa mesa del fondo? —el chico le miró con su ceño fruncido— por favor —añadió segundos después.


El chico pareció dudarlo durante unos segundos, pero finalmente asintió y Jungkook pudo volver junto a sus amigos, sentándose en su lugar correspondiente.


Yeji, quien había aparecido y le había robado una galleta a Hyunjin, estaba explicando las citas que tenían programadas para esa tarde. Jungkook escuchaba con atención.


—Ya era hora de que Hobi pasara de nuevo por el local —Yoongi dijo aquello y Jungkook asintió totalmente de acuerdo.


—Le recordaré que me debe unas cervezas —añadió Jungkook justo cuando un plato con una porción de pastel y una taza fueron dejados frente a él—. Muchas gracias, nene.


Jungkook alzó su cabeza, sonriéndole a Jimin, haciendo que el chico rodara los ojos, diera la vuelta y comenzara a caminar lejos de ahí.


El tatuado echó su silla hacia atrás, mirando de forma descarada como la cadera del chico se movía ante su forma de caminar y sin duda también observó su trasero.


Relamió sus labios, volviendo su atención a su grupo de amigos, Yoongi observándole con una ceja alzada.


—Por favor, aprende a disimular —dijo Yoongi.


—¿Debería disimular o ofrecerle una noche de sexo en mi departamento? Que difícil decisión —habló Jungkook divertido.


—Joder, Kook, que directo estás últimamente.


El chico comenzó a reír, dejando el tema aparte aún cuando la segunda opción de su pregunta no sonaba para nada mal.


Comió de su tarta con suma tranquilidad y bebió de su café de vez en cuando, aportando algo a la conversación, la cual había variado tanto de tema, que a veces se preguntaba seriamente de que estaban hablando.


El chico de cabello naranja había pasado más de una vez por delante de su mesa y más que una vez habían conectado miradas. Una clara invitación para Jungkook de que no era el único que le tenía ganas al otro. Si bien quizá no se conocían de nada y casi lo atropella, eso no implicaba nada.


Jungkook fue el primero en irse junto con Yeji, ya que tenía un cliente que atender justo después de comer, así que eso hizo exactamente.


Compró algo de comer en un local de comida rápida y después se encargó de alimentarse en la sala de espera que había en su estudio. Dejó todo limpio y después se encargó de ordenar su lugar de trabajo, dispuesto a recibir primero a Jay y después a Hoseok.


El tatuaje de Jay fue el más costoso, ya no solo por darle algo de realismo, sino también porque el tamaño era algo grande y Jungkook amaba dejar todo perfecto. Además Jay y él tenían bastante confianza así que estuvieron hablando durante más de la mitad del proceso y decidiendo quedar el fin de semana para que Jungkook fuera al estudio de música de Jay.


Ahora se encontraba esperando a Hoseok, organizando todo y revisando algunas cosas en su cuaderno de bocetos cuando la puerta de su estudio se abrió.


—Hoseok vino acompañado esta vez ¿le digo que pueden entrar o…?


—Sin problema, hazlos pasar —Jungkook se había lavado las manos e incluso se había colocado sus guantes negros


—Hey, Kook.


—Hey, Ho- —cuando Jungkook alzó la vista casi se ahoga con su propia saliva.


Sin duda él nunca hubiera imaginado que el chico de la cafetería con cabello naranja fuera el acompañante de Hoseok, pero ahí estaba, con un pantalón vaquero negro, un jersey del mismo color junto a un gorro que dejaba tan solo un poco de su cabello anaranjado a la vista. Jungkook mordisqueó su labio inferior, jugando con el piercing que tenía en ese lugar.


—¿Tú de nuevo?


—¿Conoces a Jungkook? —preguntó Hoseok extrañado.


—Casi me atropella el otro día y hoy en la mañana, pero supongo es una especie de costumbre suya.


—¿Casi atropellas a Jimin?


—Llegaba tarde al trabajo, así que quizá iba a más velocidad de la que tocaba —Jungkook se encogió de hombros—. Ahora, Hobs, túmbate para iniciar con mi trabajo o te quedas sin tatuaje.


—A la orden, JK.


Hoseok se alejó de Jimin, quitándose la camiseta en el proceso y Jungkook se acercó hasta el chico de cabello naranja, pasando justo detrás.


—Vestido casual te ves mucho mejor que con uniforme —susurró el tatuador, sonriendo mientras sus dedos acariciaban la cintura de Jimin.


—Idiota —dijo Jimin en respuesta.


Jungkook, aún sonriendo, se acercó a Hoseok, quien ya se había tumbado boca arriba, dejando su costilla a disposición de Jungkook.


—¿Que os traéis entre manos vosotros dos? —preguntó Hoseok cuando tuvo a Jungkook cerca.


—Quizá me atraiga tu amigo, que por cierto tiene un culo precioso, cabe añadir.


—¿Le miraste el culo a Ji-


—¡¿Sabes que puedo escucharte?! —Jungkook soltó una carcajada, encendiendo la máquina para iniciar el tatuaje de Hoseok, ignorando por completo a Jimin, quien se paró justo a su lado.


—Sabes, Jimin, podrías tener sexo con Jungkook, digo llevas mese- —inició a decir Hoseok.


—¡Hoseok, joder no te cuento mis cosas para que sueltes esas ideas locas! —exclamó Jimin.


Jungkook frunció su ceño, pero continuó con su trabajo, ahora intrigado por lo que iba a decir su cliente.


—Pero dime, ahora quiero saber, quizá sea de ayuda y todo.


Jimin sin duda se sorprendía de que Jungkook hablara con tanta calma cuando debía de estar concentrado en el tatuaje de trazos finos que estaba llevando a cabo.


—Jimin lleva meses quejándose de que no tiene sexo y que tampoco tiene tiempo para ir a ligar y buscarse un amigo con derecho o algo así.


—¿Quieres decir que Jimin necesita sexo para sobrevivir? —se burló Jungkook.


—¡Pero qué narices di-


—No fastidie, tú eres igual, JK —Hoseok había interrumpido a Jimin, pero después de decir eso, los tres se quedaron en silencio.


—¿Estás intentando que tu amigo y tu tatuador de confianza queden para follar y se hagan amigos con derecho o estoy entendiendo mal? —Jungkook había dejando de de tatuar a Hoseok para mirarle con el ceño fruncido.


—Es una estupenda idea.


—Es una idea loca y descabellada porque que yo quiera una vida sexual activa no te da derecho a intentar juntarme con el tatuador loco que casi atropella gente —se quejó Jimin.


—Oye, que ya te dije que fue sin querer, además tú tampoco te paraste a mirar antes de cruzar —Jungkook observó a Jimin con el ceño fruncido— y que conste que yo soy buen compañero sexual, mejor que cualquier otro que hayas tenido, estoy seguro de eso.


—Pues yo lo estoy dudando, seguro eres pésimo en la cama.


Jungkook empujó el interior de su mejilla con su lengua, viendo la sonrisa de Jimin, claramente de provocación, queriendo molestarlo. Hoseok miraba la escena divertido.


El tatuador volvió su atención al tatuaje de Hoseok y no dijo nada, solo se centró en terminar de acabarlo como era debido, alejándose una vez estuvo hecho.


—Te propongo algo, chico mandarina.


—Me llamo Jimin.


—Chico mandarina para mí —Jungkook había comenzado a recoger las cosas, porque era algo obvio que no debía darle indicaciones a seguir a Hoseok—. Tengamos sexo.


—Ya te dije qu-


—Si soy lo suficientemente bueno, me invitarás a desayunar a la cafetería donde trabajas y retirarás eso de que soy malo en la cama —Jungkook se apoyó en la pared, de brazos cruzados, esperando una respuesta.


Quizá Jungkook había sido demasiado directo, pero venga ya, toda esa conversación había sido demasiado directa. Hoseok le acababa de decir que básicamente Jimin buscaba un compañero sexual y los había intentado juntar a ambos.


—Y si no eres lo suficientemente bueno, me harás un pequeño tatuaje gratis.


Jungkook alzó su cabeza, viendo como Jimin había aceptado su propuesta incluso antes de lo esperado.


—El tatuaje es más caro que un desayuno, pero voy a aceptar, solo porque sé que voy a ganar —Jimin rodó los ojos por las palabras de Jungkook.


—Lo dices muy confiado.


—Es porque él realmente es bueno en la cama —Hoseok palmeó el hombro de Jimin—. Prepara el desayuno para mañana.


Jimi miró de mala manera a Hoseok, mientras Jungkook comenzó a reírse para después terminar de recoger las cosas.


Cuando menos se dio cuenta, Hoseok había salido de ahí para pagar el tatuaje y Jimin y él habían quedado solos.


—Esperaremos a que se vayan todos y luego vamos a mi departamento ¿Te parece buen plan?


—¿Cierras tú el local? —preguntó Jimin extrañado, viendo como Jungkook se dirigía hasta el escrito, sentándose en la silla.


—Es mi local, la mayoría de veces lo cierro yo.


Jimin mordisqueó su labio con suavidad, sin duda no se esperaba que Jungkook fuera el dueño del local, pero no iba a decir que eso le impresionaba.


—¿Y cuántos años dices que tienes? —el de cabello naranja se acercó al escritorio, solo para observar qué hacía el dueño del lugar.


—Veintiuno —Jungkook respondió simple— ¿Qué hay de ti?


—Tengo veinticuatro —susurró, por algún motivo sintiéndose avergonzado ser él el mayor.


—Impresionante que seas mi hyung, con lo pequeño que te ves —se burló Jungkook.


—¡Oye, ni se te ocurra burlarte de mi altura!


No fue tan malo para ambos chicos pasar ese tiempo juntos, conociéndose un poco más, realmente entretenidos en hacerse algunas preguntas y hablar de cosas que tenían en común.


—Oye, Kook yo ya me vo- —Yoongi se quedó extrañado al ver que Jungkook no estaba ahí solo, si no que el chico de la cafetería y amigo de Hoseok también estaba ahí.


—Enseguida me iré yo también, Yoon.


Yoongi no quiso preguntar en ese instante así que solo asintió y salió del lugar, cerrando la puerta. Jungkook sabía que ya era momento de cerrar el local, porque normalmente cuando Yoongi se iba y avisaba, era porque no había nadie más.


—Creo que mi mejor amigo acaba de quedarse sin una neurona por verte aquí conmigo —habló divertido Jungkook mientras se levantaba.


Jimin bajó del escritorio, porque había estado sentado ahí todo el rato, y miró como Jungkook comenzaba a dejar todo el orden, haciendo crujir su cuello cuando terminó de hacer todo.


Agarró su chaqueta de cuero de la silla de su escritorio y luego le indicó a Jimin que lo siguiera fuera del local. Obviamente Jungkook se aseguró de llevar todo consigo y de apagar todas las luces, cerrando con llave la puerta principal, bajando la persiana después.


Se paró frente a su moto, subiéndose e indicándole a Jimin que también lo hiciera justo detrás de él. El mayor observó al otro chico con una ceja alzada.


—¿Sin casco y con la velocidad qué sueles llevar que casi atropellas a gente?


—Nunca vas a superar que casi te atropello —Jungkook rodó los ojos divertido—. Tengo casco, pero a veces se me olvida por la prisa, así que sube.


Jimin a regañadientes subió detrás de Jungkook rodeando la cintura del chico sin pensarlo dos veces. Jungkook soltó una pequeña risa cuando Jimin se aferró a su cuerpo y sin dudarlo arrancó para dirigirse a su apartamento.


Cuando estacionó la moto justo en frente de su edificio, Jimin bajó casi corriendo.


—Un poco más y besas el suelo —se burló Jungkook, apoyando sus ante brazos en el manillar.


—Es que al parecer ir a velocidad moderada no es lo tuyo.


Jungkook se bajó de la moto, guardando sus llaves en el bolsillo de su chaqueta, acercándose a Jimin hasta que sus rostros quedaron lo suficientemente cerca.


—Porque ir rápido es más divertido ¿no lo crees, miedica?


—No soy miedica —se defendió Jimin.


Para Jungkook fue tan fácil notar el como Jimin bajaba la mirada a sus labios y luego la subía. El tatuado sonrió y con toda la confianza del mundo, llevo sus manos hasta la cadera del más bajo.


—Eres una mandarina.


—No inici-


Jungkook interrumpió a Jimin, juntando ambas bocas en su beso hambriento que el mayor no tardó en corresponder, porque al parecer ambos se tenían ganas acumuladas desde que se habían quedado solos en el local de tatuajes perteneciente a Jungkook.


Las manos de Jimin, fueron a la nuca de Jungkook, colocándose un poquito de puntillas.


El menor mordisqueó el labio inferior ajeno con fuerza, haciendo que Jimin abriera la boca y así pudiera colocar su lengua, saludando a la del chico de cabello naranja. Jungkook atrapó la lengua de Jimin entre sus labios chupando esta antes de separarse.


—¿Vas a subir a mi apartamento o pensaste las cosas y te irás a casa? —preguntó Jungkook, dándose cuenta que Jimin no se había alejado en absoluto.


—Por supuesto que voy a subir.


Jimin fue quien agarró la mano de Jungkook, arrastrándolo al edificio. Jungkook abrió la puerta y cuando de su labios salió que vivía en el tercer piso, Jimin fue quien arrastró a ambos escaleras arriba.


El de cabello naranja siquiera se esperó, soltó la mano de Jungkook y la llevó a la nuca de este, el tatuado se inclinó haciendo la tarea de juntar ambas bocas fuera más fácil.


Jimin se apoyó en la primera puerta que vio y Jungkook apoyó su mano derecha en la puerta, mientras la izquierda la llevaba a la cadera de Jimin, haciendo un agarre firme.


Sin embargo, cuando Jungkook intentó abrir la puerta, se dio cuenta de que ese no era su apartamento.


—Jimin, aquí no es —Jungkook comenzó a reír, dejando de apoyar su mano en la puerta, tirando del cuerpo de Jimin para separarlo de ahí.


—Disculpa —Jimin sin poder evitarlo comenzó a reír, pegándose al cuerpo de Jungkook, quien comenzó a caminar hasta su respectiva puerta.


Ambos chicos comenzaron a besarse, esta vez entre risas. Jungkook intentando encajar la llave en la cerradura sin éxito.


—Espero no tengas esa puntería para todo.


Jimin bromeó, causando que Jungkook escondiera el rostro en el cuello del chico.


—Créeme, voy a saber follarte como se debe, ahí no voy a fallar.


El de cabello naranja comenzó a reír de manera aún más escandalosa y a Jungkook le dio igual si alguien de su finca estaba durmiendo y acababa de ser despertado por sus risas.


Cuando Jungkook logró abrir su puerta, otra puerta se abrió. El tatuado giró su cabeza, mientras que Jimin ya estaba observando a la chica que había aparecido en el rellano.


—Joder —susurró Jungkook, volviendo a esconder el rostro en el cuello de Jimin.


—¿Qué pasa? —susurró Jimin en respuesta.


—¿Estas ocupado, Kook?


Jungkook alzó su cabeza, volviendo a girarla para mirar a la chica ¿Qué clase de pregunta era esa? Estaba acompañado de otro chico, ambos demasiado cerca, la pregunta era absurda.


—¿Que pregunta de mie- —era obvio que Jungkook iba a responder molesto, pero Jimin ni siquiera lo dejó acabar cuando le agarró el rostro, haciendo que le observara.


Los labios del chico de cabello naranja, chocaron con los de Jungkook. Aprovechando que la puerta ya estaba abierta, Jimin dio un paso hacia atrás, obligando a Jungkook a caminar hacia delante.


Jungkook soltó una pequeña risa sobre los labios de Jimin, tirando la llaves que aún sostenía al suelo, cerrando la puerta con su pie sin importar si su vecina les había visto entrar y se había quedado ahí observando la escena.


—¿Tienes una vecina obsesionada contigo o algo así?


—Tuve sexo con ella cuando me mudé aquí, fue como hace dos años en una fiesta, pero parece que ella no ve que no me interesa en absoluto y que no se va a volver a repetir.


—Menuda insistencia en ese caso —Jimin habló divertido.


—Ahora debe dejarme en paz o eso espero —Jungkook llevó su mano hasta el gorro de Jimin, tirándolo al suelo, sonriendo al ver su cabello naranja todo desordenado—. Creo que has sido mi salvación.


—Merezco una buena recompensa.


Las manos de Jimin agarraron el borde de la chaqueta de Jungkook, quitándosela y dejándola caer al suelo. No esperó ni siquiera un minuto, cuando ya había agarrado el borde de la camiseta negra y la había levantado hasta quitarla, tirándola por el salón.


El torso marcado de Jungkook ahora a la vista, con su brazo derecho totalmente tatuado.


—¿El lado derecho es tu lado badboy? Digo, tu ceja derecha está perforada, el lado derecho de tu labio también y, joder con tu brazo.


Jimin llevó su mano hasta el brazo de Jungkook, primero apretando el bícep del chico y luego paseando sus dedos sobre los tatuajes.


—Nunca lo había visto de esa manera —respondió sincero.


Jungkook agarró el borde del jersey de Jimin intentando quitarlo, pero al parecer no era una tarea muy fácil. Cansado de eso, con sus dos manos tiró, rompiendo parte del jersey.


—¡Lo rompiste! —exclamó el mayor.


—Te compraré otro, este ahora mismo no nos hace falta.


El jersey ahora roto de Jimin, fue a parar al suelo y las manos de Jungkook, fueron a la parte posterior de los muslos del chico, obligándole a dar un pequeño salto. Cuando las piernas del mayor rodearon la cadera del menor, fue que Jungkook comenzó a andar en dirección a su habitación.


Cuando ambos estuvieron en la habitación, Jimin giró su cabeza, dándole un rápido vistazo al lugar, volviendo después su vista a Jungkook.


—Por lo que veo te gusta mucho el negro.


—Me gusta que nos vayamos conociendo, nene.


Sin pizca de cuidado, Jungkook dejó a Jimin sobre la cama y cuando el chico iba a protestar, Jungkook se subió sobre la cama también, llevando una de sus manos a la nuca de Jimin, acercándolo para estampar ambas bocas.


Jimin no emitió queja, correspondió al beso de Jungkook mientras la otra mano de este comenzaba a acariciar el torso desnudo del más bajo.


Al mayor no le hizo falta abrir los ojos o separarse, como le fue posible, buscó el cierre del pantalón de Jungkook, en un intento de quitárselo.


Jungkook se separó solo para ayudarle con la tarea, colocándose de pie para quitarse las botas y sus molestos pantalones. Jimin imitó la acción de Jungkook, quitando también sus zapatillas y su pantalón, tirándolo al suelo.


La mirada del tatuado fue directamente a los muslos desnudos del chico recostado sobre su cama y sin pensarlo, cuando subió de nuevo al colchón, acercó su rostro a el interior de los muslos del chico, lamiendo y rozando sus dientes.


Las manos de Jungkook apretaban con fuerza los muslos de Jimin, recibiendo jadeos y quejidos por parte del más bajo. Las manos del mayor estaban en el cabello oscuro de Jungkook, mientras este aún besaba y mordía el interior de los muslos ajenos.


—Oye, Kook.


La abreviación de su nombre, se escuchó en un jadeó por parte del chico de cabello naranja. Jungkook subió sus besos por todo el cuerpo del chico, aprovechando para morder y dejar algunas marcas en el torso, besando el tatuaje que adornaba las costillas de Jimin.


—¿Necesitas algo?


Jungkook preguntó eso cuando su rostro quedó escondido en el cuello del mayor, dejando mordidas y besos suaves que hicieron jadear al otro chico.


—Necesito que te dejes de juegos y vayas directo a follarme ¿te parece?


Jungkook dejó una última mordida en el cuello de Jimin, encantado por la forma descarada y directa que le pedía las cosas.


No dijo nada al respecto, se estiró hasta dar con el cajón de su mesita de noche, rebuscando por ahí algún condón y para su suerte un bote de lubricante. Si bien hacía algo de tiempo que no tenía sexo con alguien, eso seguía estando ahí y fue su gran salvación.


Para la suerte de Jimin, lo único roto esa noche fue su jersey, quizá pronto también su trasero, pero Jungkook, aún cuando tiró de su ropa interior, al parecer eso sí se le hizo fácil quitarlo sin romperlo.


Para Jungkook fue increíblemente fácil comenzar a preparar a Jimin, el chico incluso se había dado la vuelta y Jungkook casi deja de lado el problema que tenía en su entrepierna por simplemente comerle el trasero.


De hecho, cuando pensó que Jimin estaba listo, apretó el trasero ajeno, dejando después un golpe sonoro que hizo a Jimin gemir por lo alto.


—Joder, Jungkook.


El rostro de Jimin se escondió en la almohada mientras Jungkook, se había inclinado, mordiendo uno de los glúteos del chico y luego pasando su lengua por la separación de ambos, rozando la entrada de Jimin.


—¿Aún sigues pensando que soy malo en la cama? —preguntó Jungkook, agarrado a Jimin de la cadera, girándolo con demasiada facilidad—. Tan solo usé mis dedos y ya estás goteando al punto de casi correrte.


De forma descarada, el menor pasó su lengua por el glande del mayor quien volvió a gemir sin poder evitarlo.


Antes de que Jimin dijera algo más, Jungkook ya se había levantado, dejando su ropa interior tirada en el suelo y había vuelto a subirse a la cama.


Abrió el condón con rapidez, aunque Jimin se lo arrebató de las manos para colocárselo. Jungkook jadeó por lo bajo ante el apretón que recibió su miembro por parte de las manos de Jimin.


Sin embargo, apartó las manos del chico, siendo recibido por las piernas de este. Jungkook agarró la pierna izquierda de Jimin, subiéndola sobre su hombro y se las apañó para acomodar su miembro en la entrada del mayor, adentrándose después de una sola embestida.


Esperó unos minutos para ser un poco comprensivo, pero después dejó lo comprensivo a un lado, comenzando a moverse con rapidez, siendo el movimiento de su cadera algo brusco.


—Mierda, Jungkook.


Los gemidos de Jimin comenzaron a retumbar entre las cuatro paredes y Jungkook estaba seguro de que incluso los vecinos de la última planta podían escucharlos, pero a Jimin no le importaba y a Jungkook le importaba aún menos.


Las manos del mayor intentaron aferrarse a algo, siendo ese algo los brazos de Jungkook, clavando así sus uñas, al igual que los dedos de Jungkook se clavaban sobre la piel de la cadera de Jimin.


La habitación se llenó del sonido de sus pieles chocando, los jadeos de Jungkook, los gemidos cada vez más altos de Jimin.


Jungkook apretó su mandíbula y salió de Jimin por completo para así poder girarlo, dejándolo de vuelta boca abajo sobre la cama. Las manos de Jimin ahora aferradas a las sábanas, el rostro del chico enterrado en la almohada.


Jungkook tenía una sonrisa arrogante en su rostro, inclinándose para que su boca quedara cerca de la oreja de Jimin.


—Estoy esperando para que me digas que tan malo soy, nene.


La mano de Jimin agarró el cabello de Jungkook, evitando que el chico pudiera reincorporarse, pero aún así sus embestidas no se detuvieron.


—Eres jodidamente bueno, demasiado bueno —admitió Jimin, quien vio como un logro el poder hablar en condiciones.


Jungkook apoyó sus labios en el hombro del otro chico haciendo sus movimientos más bruscos y el agarre de las caderas de Jimin más fuerte. El grito de Jimin se escuchó tan fuerte y claro, siendo acompañado de su nombre, que a Jungkook se le hizo imposible retener su orgasmo.


Golpes en la puerta se escucharon, pero Jimin y Jungkook estaban más concentrados en intentar tranquilizar sus respiraciones después de ese potente orgasmo, que decidieron que, quien estuviera llamando, podía esperar. El cuerpo de Jimin temblando bajo el de Jungkook.


—Espera aquí, nene.


Jungkook dejó un beso sobre la nuca del mayor y salió de él, levantándose y quitándose el preservativo, haciendo un nudo y tirándolo en la papelera bajo su escrito.


Se colocó su ropa interior y los pantalones de chándal que habían sobre la silla de su escritorio. Apartando su cabello sudado de su frente, salió de la habitación.


Abrió la puerta y frunció su ceño al ver a su vecina parada justo ahí, junto a otro de sus vecinos, si mal no recordaba el de arriba de su apartamento.


—¿Necesitáis algo? —preguntó, cruzándose de brazos y apoyándose en el marco de su puerta.


—Necesito dormir y tú estás haciendo mucho ruido —eso lo dijo su vecino, haciéndole reír.


—Bueno señor, no iba a interrumpir mi vida sexual solo para que usted pueda dormir —se encogió de hombros restándole importancia—. ¿Algo más o puedo cerrar ya?


—Dile al otro chico que no sea tan escandaloso, hay gente viviendo al lado —esa fue su vecina.


Jungkook se separó del marco de la puerta y observó a ambos con una de sus cejas alzadas.


—Me gusta que mi chico sea un escandaloso y yo estoy en mi jodida casa haré lo que me plazca, así que que tú no tengas sexo y seas un amargado y que a ti no te quede claro que no volveré a tener sexo contigo, no es mi puto problema —Jungkook dio un paso hacia atrás, dispuesto a cerrar—. Aunque tranquilos, la próxima vez le taparé la boca y le daré aún más fuerte, gracias por su preocupación.


Guiñando un ojo en dirección a sus vecinos, se adentró a su apartamento, cerrando la puerta delante de la cara de los otros dos.


—Joder, uno ya no puede ni vivir.


El tatuado se dirigió a su habitación, quizá dispuesto a hablar con Jimin un rato o ofrecerle una ducha, pero cuando abrió la puerta, se encontró al chico completamente dormido sobre su cama.


Jungkook negó divertido y agarró una manta de su armario, dirigiéndose a la cama y subiéndose sobre esta, recostándose en la parte que quedaba libre. Se las apañó para arropar el cuerpo del chico de cabello naranja y él se acomodó cerrando los ojos, dispuesto a dormir también.



Cuando Jungkook abrió sus ojos a la mañana siguiente, fue tan raro para él encontrarse con una cabellera naranja a simple vista. La cabeza de Jimin apoyada sobre su pecho, al parecer el chico aún durmiendo.


Con una de sus manos, frotó sus ojos y bostezó, después movió con cuidado al chico para poder levantarse.


Jungkook le dio una rápida ojeada al cuerpo de Jimin, cubriéndolo de mejor forma, luego se dirigió a su armario agarrando algo de ropa y revolviendo su cabello con su mano libre se dirigió hasta el baño, donde se dio una ducha bastante rápida. Apareció en su habitación vestido y con su pelo a medio secar.


—Buenos días, pequeña mandarina —Jungkook saludó a Jimin, quien estaba con sus ojos abiertos, sentado sobre la cama con una mueca en sus labios.


—Buenos días, destroza traseros.


Jungkook comenzó a reír ante el apodo que Jimin le había puesto, él sin duda no sé esperaba algo como eso.


—Lo importante es que lo disfrutaste tanto y quedaste tan cansado que terminaste dormido.


—Lamento eso —se disculpó en un susurro.


—Tranquilo, no me molestó en absoluto.


—¿Quienes llamaron a la puerta ayer? —Jimin se levantó de la cama con cuidado agarrando su ropa interior y sus pantalones.


—Mis vecinos, dicen que eres muy escandaloso —Las mejillas de Jimin se volvieron de un color rojo—. Les dije que la próxima vez te taparé la boca y te daré más fuerte.


Jimin se acercó hasta Jungkook, golpeando el pecho del chico, quien soltó una pequeña risa.


—Oye, no seas tan directo.


—No negaste que habrá próxima vez —Jungkook alzó una de sus cejas divertido.


Jimin se alejó, repentinamente sintiéndose avergonzado. Jungkook con una sonrisa adornando su rostro, se acercó hasta su armario, donde sacó una sudadera verde y se la lanzó a Jimin.


—Ponte eso, te compraré otro jersey —le indicó Jungkook—. El baño está justo a la derecha, no tardes mucho que quiero mi desayuno.


El tatuado le guiñó un ojo a Jimin antes de acercarse a la cama, quitando las sábanas manchadas, dispuesta a cambiarlas por otras limpias.


Jimin observó a Jungkook de espaldas, aún algo sonrojado y luego dio media vuelta, dirigiéndose al baño donde se dio una rápida ducha viendo las marcas en sus muslos. Cuando se estaba secando, se observó al espejo, frunciendo su ceño ante las marcas que podía observar en su cuello y pecho.


El mayor salió vestido del baño, con la sudadera de Jungkook llegándole a mitad de los muslos. Se adentró a la habitación, observando todo limpio y en orden, agarró sus cosas de la mesita de noche y caminó hasta el salón, donde Jungkook estaba sentado en el sofá observando su teléfono.


El menor tiró su cabello negro hacia atrás, apoyando su espalda en el respaldo del sofá, con sus piernas separas, acercando su teléfono un poco a su rostro.


Jimin caminó hasta quedar justo enfrente del chico tatuado, el cual quitó la vista de su teléfono.


—Hey ¿ya podemos irnos? ¿lo tienes todo? —preguntó Jungkook.


La única respuesta que obtuvo el tatuado fue que el chico de cabello naranja se inclinara hacia delante, apoyando una de sus manos en el sofá, atrapando los labios de Jungkook con los suyos.


Jungkook rodeó la cintura de Jimin con su brazo izquierdo, acercándolo a su cuerpo hasta que el otro chico terminó sentado en su regazo. El tatuador dejó de sostener su teléfono con su mano derecha y solo lo dejó en el sofá.


Las manos de Jimin sostenían el rostro de Jungkook, mientras ahora, ambos brazos de Jungkook, rodeaban la cintura de Jimin.


El chasquido de sus labios ante los diversos besos, fue acompañado de las respiraciones pesadas.


Jungkook no supo en qué momento vio necesario bajar su pantalón hasta la altura de sus rodillas, pero lo hizo cuando Jimin se levantó y literalmente pateó su pantalón y su ropa interior lejos.


El mayor tenía el control de la situación, Jungkook solo lo observaba esperando que se volviera a acercar para volver a besarse. Jimin por su cuenta, casi se coloca de rodillas entre las piernas de Jungkook, pero él estaba seguro de que eso lo podría hacer en otro de sus encuentros. Por esa razón fue que tomó el miembro de Jungkook, masturbándolo un poco antes de apoyar sus rodillas en el sofá, acomodando el miembro del tatuado justo en su entrada, dejándose caer de golpe.


—Joder —jadeó Jungkook.


Jimin sonrió antes de esconder su rostro en el cuello de Jungkook, quien inclinó su cabeza para darle más espacio.


El mayor no tardó en alzar su cuerpo, apoyando sus manos en el pecho ajeno, terminando por montar a Jungkook a un ritmo rápido. Las manos del tatuado habían tomado los glúteos de Jimin, separándolos y apretujandolos con fuerza, agradeciendo que no había hecho falta volver a preparar al mayor.


Los gemidos de Jimin siendo callados por las diversas mordidas que dejaban en el cuello de Jungkook, quien se encontraba jadeando completamente encantado con las acciones de Jimin


Jungkook no se esperaba tener una ronda de sexo de buena mañana, pero él no iba a quejarse en absoluto, de hecho ayudaba a Jimin con los saltos que daba.


Llegó un momento, donde la punta del miembro de Jungkook golpeaba una y otra vez la próstata de Jimin. El de cabello naranja, rodeó el cuello de Jungkook con sus brazos y el rostro de Jungkook quedó escondido en el pecho de Jimin.


Jungkook llegó a su orgasmo sin previo aviso, sosteniendo el cuerpo de Jimin con más fuerza, el de cabello naranja lo siguió poco después. Jungkook sonrió satisfecho, notando aún los espasmos del cuerpo de Jimin sobre el suyo.


—Eso sin duda fue increíble —habló Jungkook con su respiración agitada.


Jimin se alejó, volviendo a dejar al descubierto el rostro de Jungkook.


—Si que lo fue.


El de cabello naranja se inclinó y aún cuando sus respiraciones no se habían normalizado, se besaron con algunas mordidas de por medio, incluso Jimin se detuvo a jugar con el piercing que adornaba el labio de Jungkook.


—Debería volver a ducharme —confesó el mayor.


—Ya sabes dónde está la ducha, nene.


Jimi apoyó sus manos en los hombros de Jungkook, alzando su cuerpo, colocándose de pie. El menor observó el trasero de Jimin dio la vuelta, las marcas de sus manos estaban ahí y su esencia se estaba resbalando por el interior de los muslos del chico.


Jungkook soltó una pequeña risa, causando que Jimin se girara a observarle.


—¿De que te ríes?


—No usamos condón, eso y que tienes marcas mías en todos lados.


—Estoy limpio y confío plenamente en que tú también lo estás —Jimin se encogió de hombros y con su ropa en la mano, se dirigió al baño—. También te dejé un par de marcas a cambio de las mil que me dejaste a mí.


Cuando el sonido del agua cayendo se escuchó, Jungkook aprovechó para cambiarse al menos la camiseta que había sido manchada.


Agarró su teléfono y con la cámara delantera enfocó su cuello, empujándolo el interior de su mejilla con su lengua al ver las marcas que adornaban en lugar.


Jimin no tardó demasiado en salir del baño colocándose las zapatillas. Jungkook lo esperaba ya con la puerta abierta y la chaqueta puesta, junto a un casco de moto en su mano.


—Vamos a desayunar.


Jimin salió por la puerta y Jungkook se encargó de cerrarla. Una vez ambos salieron del edificio, Jungkook le extendió el casco a Jimin.


—Toma, ponte esto.


—¿Solo tienes un casco? —preguntó confundido.


—No suelo subir a personas en mi moto, menos a mi mejor amigo, pero él ya tiene un casco propio —Jungkook se encogió de hombros—. Así que póntelo


Jimin hizo caso y se colocó el casco, Jungkook se acercó para ajustarlo y después se subió a su moto. Una vez Jimin estuvo detrás abrazando su cintura, arrancó y se dirigió hasta la cafetería donde trabaja Jimin.


Cuando Jungkook paró la moto en frente del local, ambos se bajaron y el menor fue el encargado de quitarle el casco a Jimin, sin embargo, el mayor se empeñó en llevarlo colgado de su brazo.


Ambos entraron a la cafetería, no tardando en encontrar a Hoseok junto a Yoongi en una mesa.


—¡Ya era hora! —exclamó Hoseok—. Hace más de media hora que me dijiste que venías ¿dónde os habíais metido?


—Jimin me estaba usando de trampolín —respondió Jungkook.


—¡No digas eso, idiota! —un golpe fue directo al hombro de Jungkook, causando la risa de este.


—Tremenda diversión habéis tenido —Hoseok señaló el cuello de Jimin y de Jungkook, ambos llenos de marcas.


Yoongi comenzó a reír junto a Hoseok y Jimin casi salió corriendo de ahí en dirección a la cola. Jungkook siguió a Jimin con una sonrisa divertida, impresionado de lo directo que era el chico algunas veces, pero de lo tímido que se volvía después. Ambos pidieron el desayuno que fue pagado por Jimin, aunque JungKook terminó por pagar cierta parte.


Cuando ambos volvieron a la mesa, Hoseok les observó con una sonrisa cómplice.


—Por lo que veo, Jungkook ganó.


—Era obvio que iba a ganar, no por nada tuvimos una ro- —la mirada de Jimin sobre Jungkook, hizo que el tatuado se callara.


—Debo admitir que Jungkook es bastante bueno a la hora de tener sexo —Jimin habló en voz baja.


Una sonrisa adornó el rostro de Jungkook, quien agarró su taza de café, llevándola a sus labios.


—Yo sabía que os entenderías bien —Hoseok se dejó caer el su silla.


—De nada por ayudar, ya no te hace falta buscar un amigo con derecho o algo así —Jungkook palmeó el muslo de Jimin.


—Si lo dices así me da hasta vergüenza, así que no lo digas de nuevo.


Jungkook comenzó a reír junto a Hoseok sin poder evitarlo. El desayuno avanzó hasta que Yoongi golpeó el hombro de Jungkook para llamar su atención.


—Te recuerdo que debes tatuar a Taehyung dentro de una hora.


—¡Cierto, casi lo olvido! —Jungkook se terminó el poco café que quedaba y se levantó de la silla junto a Yoongi.


—¿Ya os vais? —preguntó Hoseok.


—Sí, tengo que atender a Taehyung en una hora, además la sesión va a durar varias horas, me envió una foto del boceto y joder, tiene muchos detalles —Jungkook se colocó la chaqueta de cuero.


—Espero te vaya bien en tu trabajo —Jimin le extendió el casco.


—Muchas gracias, pequeña mandarina —respondió Jungkook—. Hoseok hazme un favor y pásale mi número a Jimin.


El de cabello naranja se extrañó al ver como Jungkook solo se alejaba sin haber agarrado su casco.


—¡Hey, loco que casi atropella gente, te olvidas tu casco! —Jungkook soltó una carcajada al escuchar como Jimin decidió recordarle aquello, usando ese largo apodo en lugar de usar su nombre.


—¡Pásate después por mi local y me lo devuelves, quizá podríamos hacer otro trato y te tatuó si ganas esta vez! —exclamó Jungkook saliendo por la puerta de la cafetería— ¡Además, dejaste tu gorro en mi casa!


Jimin rápidamente volvió su vista a su café, escuchando la risa de Hoseok, el de verdad se había dejado el gorro en el apartamento de Jungkook debido a que salieron nada más terminó de ducharse.


El tatuador se subió a su moto con su mejor amigo detrás, agarrado a las asas que había justo debajo de donde estaba sentado.


Jungkook observó el gran ventanal de la cafeteria, observando como Hoseok estaba hablando, pero Jimin había cubierto su rostro con el casco negro.


Ambos lo sabían, iban a verse de nuevo, porque aún con solo haberse probado un par de veces, sabían que iban a terminar siendo adictos el uno del otro.

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