El pequeño Ricardo
El volcán Misti, un volcán que resalta por su belleza desde la cumbre donde se aprecia una corona blanca de nevado, hasta sus pendientes rodeadas de esponjosas nubes y acompañado por sus 2 hermanos a cada lado Chachani y Picchu Picchu, se deslumbran con una campiña esplendida junto con el río Chíli que convive en armonía con la ciudad de Arequipa y sus habitantes.
Todo comienza una mañana del año 1888, una mujer y su bebe envuelto con una manta de diversos colores detrás de su espalda, tocaba de puerta en puerta por toda la ciudad. Está mujer se llama Miralda y al cabo de unas horas no logra tener éxito buscando un refugio para ambos, es entonces que se dirigió hacia la campiña pasando por las aldeas distintivas de la zona y las chacras verdes aledañas a esta.
-¡Ayudenme, por favor! No tengo a donde vivir.- Decía de manera desesperada pero nadie estaba interesado en ayudarla con su difícil y trágica situación. Miralda caminó durante varias horas y el día comenzaba a desvanecerse al punto de llegar al atardecer, sin embargo Miralda seguía buscando un hogar donde ella y su bebe puedan establecerse. Miralda escucha a Ricardo llorar de hambre por lo que se sienta sobre una roca para ver a su pequeño bebe.
-Ay Ricardito, mi huahuita, si tan solo pudiera darte un hogar. Resiste mi hijito no falta mucho.-
Cae la noche y Miralda se encontraba muy desalientáda, parecía que no había lugar donde quedarse, es entonces que Miralda logra observar una casa un tanto alejada, sin dudarlo caminó hacia ella y comenzó a llamar a la puerta.
Tok... Tok No abrió nadie. Miralda volvió a intentarlo. Tok... Tok Al cabo de unos segundos se logra escuchar unos pasos caminando hacia la puerta. Se logra escuchar el picaporte detrás de la puerta, es entonces que Miralda es recibida por un hombre serio y con una expresión de pocos amigos, su mirada refleja soledad y poca empatía.
> Hombre: "¿Vos que quieres mujer?... ¿A qué vienes en plena noche? No me haga perder el tiempo."
Exclamó el hombre. Miralda suspira, traga un poco de saliva y se prepara para contarle su situación.
> Miralda: "Señor perdón por molestar, he venido porque necesito ayuda, no tengo en donde vivir. Le pido por favor si... ¿Podría vivir con usteh?"
Miralda mostró una mirada de temor y preocupación al notar que ahora el rostro del sujeto dibujaba furia y desprecio.
> Hombre (Con voz autoritaria): "¡OIGA... NO! ¿Usteh quién se ha creído? Vos no puedes venir de la nada para pidir eso y encima con su huahua en la espalda. ¡Vayase de aquí!"
Dijo el hombre con desprecio, de pronto comenzó a cerrar la puerta. Miralda al escucharlo se pone firme, bloquea la puerta e insiste con su solicitud, tratando de persuadir al sujeto.
> Miralda (Preocupada): "Señor, por favor, si deja que me quede con usteh lo atenderé con todos los quehaceres de la casa.
> Hombre (Molesto): "No estoy interesau." (Empuja la puerta con mayor fuerza)
> Miralda (Apresurada): "Podría limpiar, cocinar, lavar y tejer. Además puedo hacer chicha muy rica y fresca para usteh."
El hombre se detuvo, quedó un tanto pensativo luego de escuchar dichas palabras.
> Hombre: "¿Así? Uhm... ¿Sabría usteh como hacer chicha de güiñapo?"
Miralda, se puso ansiosa y asintió de inmediato ante la pregunta del sujeto.
> Hombre: "Ha... Bien dicen que las buenas mujeres saben hacer buena chicha. Más vale que valga la pena."
> Miralda: "Gracias señor, puede llamarme Miralda y mi huahua se llama..."
> Hombre (Con voz tosca): "¡No! Yo no voy a cuidar a esa huahua, ese hijo no es mío, es de usteh, es problema de vos. ¿Comprendes?"
Miralda se queda un tanto preocupada al notar que a este sujeto no le interesa ni saber el nombre de su hijo.
> Miralda: "Está bien y entonces... ¿Cómo se llama usteh?"
> Hombre (Con voz tosca): "Aníbal, puede pasar, pero no la perderé de vista."
Miralda entra con una expresión de temor en su rostro al sentir la incertidumbre de lo que podría ocurrir. Miralda sigue a Aníbal quien la guía por su casa, el ambiente se cubre de puro silencio apenas iluminados por la vela en las manos de Aníbal, lo que llamó la atención de Miralda era que no había nadie más, solo veía muebles desgastados y herramientas para el cuidado de la chacra apoyadas en las paredes de sillar, es entonces que luego de varios segundos Miralda rompe el silencio con una pregunta.
> Miralda: "¿Señor Aníbal?... ¿Usteh vive solo?"
> Aníbal (Enfadado): "¡Qué le importa eso a vos!"
Al cabo de unos segundos, Aníbal se detiene y por ende Miralda también.
> Aníbal: "Bien, ya hemos llegau. Vos podrás pasar la noche aquí, más le vale tener a ese ccoro bien callau, no quiero bulla."
> Miralda: "Sí señor Aníbal."
Aníbal se retira y cierra la puerta de la habitación. Dicha habitación no tenía ni una cama donde poder descansar, apenas un banco de madera, más herramientas y unas tablas de madera por lo que Miralda acomodo algunas para hacer un colchón improvisado con la madera, tuvo que soportar el frío para evitar que su hijo se enferme.
Al día siguiente Miralda pudo observar mejor el cuarto donde se encontraba, estaba muy desordenado y sucio, por lo que agarró la escoba y comenzó a barrer, limpiar y ordenar sin parar. Al terminar, es sorprendida por Aníbal quien quedó un tanto satisfecho al ver ese cuarto en muy buen estado.
> Aníbal: "No pedí a vos que ordenaras el cuarto, pero veo que tienes ganas de trabajar."
> Miralda: "Buenos días señor Aníbal, hare lo posible para seguir aquí."
> Aníbal: "Vos teneis buena actitud, pero no emocioneis mujer. Si usteh demuestra que vale la pena, podrá quedarte aquí, toma usa estas papas para intercambiarlas por maíz negro en el mercado de la aldea, ya quiero probar esa chica de güiñapo."
Al cabo de 5 días, Miralda consiguió cautivar a Aníbal con su chicha de wiñapo, además de mantener limpia su casa y cocinar para él ganandose un lugar en su casa.
Poco a poco Aníbal comenzó a apreciar Miralda, pero sin dejar de lado su seriedad, severidad y carácter explosivo.
Pasan los años y el año actual es 1893, Ricardo, ya es un niño de 5 años por lo que aprendió a hablar e interactuar con su madre de manera más cercana, pero con Aníbal la situación es diferente. Aníbal siempre era duro con Ricardo, no lo consideraba como un hijo y esto conflictuaba a Ricardo.
Un día mientras Miralda cocinaba y alistaba la chicha, Ricardo se da cuenta que su barriga está un tanto elevada, camina hacia ella y le dice.
> Ricardo: "Mamá... ¿Vos qué comeis? ¿Por qué la panza de vos está así?"
> Miralda: "¡Ricardo! Verás se trata de tu hermanito."
> Ricardo: "¿Hermanito? ¿Quis un hermanito?"
> Miralda: "Será tu compañero, podréis jugar juntos, reír juntos, conversar juntos y protegerse juntos. Y vos como hermano mayor debéis ser su ejemplo a seguir."
> Ricardo (Alegre pero confundido): " ¡Achalau! Qué bonito, pero... No entiendo ¿Cómo llego mi hermanito ayí?"
> Miralda: "Jajaja... Vos también estuvisteis aquí y luego nacisteis, así funciona la vida Ricardito. Nacemos, crecemos, algunos encontramos una pareja, tenemos hijos y después..."
> Ricardo: "Y después ¿Qué?... ¿Mamí?"
> Miralda: "Y después morimos, así de simple es como funciona la vida, no solo nosotros sino también los animales."
Miralda señala con su dedo a la ventana donde se puede ver a lo lejos la chacra verde del vecino donde se observa una vaca, un toro y su becerro.
> Miralda: "Mira a esos animalitos, la vaca es su mamá, el toro su papá y el becerrito es su hijo."
Ricardo luego de observarlos por breves segundos comienza a deducir que necesita de una madre y un padre para existir, es entonces que Ricardo comienza con su curiosidad.
> Ricardo: "Ah... ya entiendo. Mamá ahm... Entonces... Sí el señor Aníbal será papá de mi hermanito. ¿También es mi papá?"
Miralda se quedo en silencio por breves segundos, en ese instante Aníbal, luego de trabajar en su chacra, entra cansado y un tanto ansioso a la habitación.
> Aníbal: "Huh... Bien. Miralda ¿Vos ya hicisteis la chicha?"
> Miralda: "Si Aníbal, ahuritita te sirvo."
> Aníbal: "¡Qué bien! (Se sienta) Aquí espero."
En ese momento la curiosidad de Ricardo lo impulsa a preguntar a Aníbal.
> Ricardo: "Se... Señor Aníbal."
Aníbal voltea a observarlo, con una expresión seria, sin dirigirle la palabra a Ricardo.
> Ricardo: "Ahm... Usteh... ¿Es mi papá?"
Aníbal da un golpe sobre la mesa para después levantarse del asiento y camina hacia Miralda, ella se voltea un tanto preocupada, la expresión de Aníbal marcaba enfado.
> Aníbal (Enojado): "OE MUJER... ¡CUANDO VOS VAS A ENTENDER! ¡QUÉ CARAJO ESTÁS PENSANDO!"
> Miralda: "Aníbal basta, solo es un ccoro, es muy pequeño."
> Aníbal (Enojado): "CALLATE... ¡ESE HIJO TUYO ES UNA BOCA MÁS QUE HAY QUE DAR DE TRAGAR! QUÉ SEA LA ÚLTIMA VEZ QUE ME PREGUNTE ESA COJUDEZ... ¡NO LO VOY A REPETIR SOBRETODO A VOS!"
Ricardo se sintió mal al ver la reacción de su padrastro. Unas horas más tarde mientras Ricardo y Miralda limpiaban el cuarto, Ricardo se dirige hacia su madre tratando de ejercer una promesa.
> Ricardo: "Mamá... Mamíta."
> Miralda: "Dime hijito."
> Ricardo: "Te prometo que cuando sea grande voy a protegerte de ese señor malo."
Miralda se conmueve al escuchar esas palabras, en especial porque son las sinceras palabras de su hijo.
> Miralda: "Ese mi Ricardito, pero vos no te presioneis mucho, más bien si Aníbal va a lastimarte avisa y yo te protejo."
> Ricardo: "Pero yo también quiero ayudar, quisiera hacer algo por vos."
> Miralda: "Ricardito, vos con lo que haces es suficiente, vos siempre me ayudas a limpiar la casa o en hacer chicha y nunca quejais, una vez quisiste ayudarme a cocinar pero casi te quemais."
> Ricardo: "Es que vos cocinais muy rico y quisiera cocinar para usteh mamá."
> Miralda: "Oh que lindo eres mi niño... Ven te voy a enseñar con cuidado."
A medida que Ricardo aprendía a colaborar con su madre los lazos de madre e hijo se fortalecieron mucho más, es entonces que en el año 1894 nace el segundo hijo de Miralda y primer hijo de Aníbal, su nombre es Diego. Ricardo le tenía ciertos celos debido a que Aníbal era más considerado con Diego que con él.
Pasan los años y Diego fue creciendo con confianza y seguridad porque tenía un padre y una madre que lo cuidaban, mientras que Ricardo aún se sentía vacío por la falta de una figura paterna a quien seguir.
Un día del año 1898 Miralda salió temprano para recoger las frutas en el bosque, mientras tanto, Ricardo hacía lo suyo preparando la mesa y limpiando la habitación, es entonces que observa desde la ventana a Diego ayudando a Aníbal, ambos se encuentran contentos pasando un tiempo entre padre e hijo mientras trabajaban en la chacra. Ricardo al verlos no puede evitar sentirse solitario, melancólico y pensativo al ver que no tiene un padre. Sus pensamientos se tornan tristes y su expresión es melancólica.
-¿Por qué no tengo papá? ¿Habrá abandonado a mamá por mi culpa? ¿O es qué hay algo mal conmigo?- Se decía Ricardo a si mismo desde su mente. La tristeza de Ricardo se detiene al escuchar una cálida y suave voz, dicha voz canta y entona. Ricardo ya sabía de quién se trataba, era su madre cantando mientras caminaba hacia la puerta. Ricardo se pone alegre al escucharla así que va corriendo a abrirle la puerta.
> Ricardo: "Mamita buenos días, vos has vuelto a alegrarme con tu canto."
> Miralda: "Oh mi pequeño Ricardito, ese canto es para vos. Es para que no olvides que siempre estaré contigo."
> Ricardo: "Mamá y... ¿Quíapasau con mi papá? ¿Donde se fue?..."
> Miralda: "Ricardo, responder a esa pregunta es bastante difícil de explicar, cuando seas grande te lo voy a contar."
Miralda voltea la mirada, observa a Aníbal y Diego contentos pasándola bien.
> Miralda(Nostálgica): "Huh... Mira a Dieguito, creció muy rápido y ya quiere ayudar a su padre con la tierra."
Miralda voltea a ver a Ricardo y nota cierta tristeza en su expresión.
> Miralda: "Ricardo, que te parece si a vos y a Diego les cuento las leyendas y mitos de nuestra tierra, Arequipa."
> Ricardo(Interesado): "¿De verdad? ¿Luego de la cena cerca al fuego calientito?"
> Miralda: "Así es, además es sábado, Aníbal se irá a huactear con los vecinos por lo que estaremos tranquilos los 3, iré a contárselo al Diego."
Al cabo de unas horas, durante la noche, se encontraban Miralda y sus 2 hijos acompañados del fuego que era utilizado para cocinar. Miralda los mantiene enganchados escuchando atentamente las increíbles historias y mitos que posee su lugar de origen, Arequipa, luego de contarles una pequeña leyenda Miralda les cuenta una historia un tanto particular.
> Diego(Contento): "Jajajaja... No sabía que que el volcan Pishu Pishu tenia la forma de un indio dormido y que hay una chica pescado esperando en la roca del Río Shile durante lluvia."
> Ricardo(Alegre): "No Diego, no es Pishu es Pichu y no es Shile, es Chili. Ese es el nombre del río."
> Diego: "Aaah... ¿Chí...li?"
> Miralda: "Poco a poco el Dieguito aprenderá a hablar mejor. ¿Quieren otra historia?"
> Ricardo y Diego (Emocionados): "¡SIII...!"
> Miralda: "Muy bien hijos, está historia no es tan conocida entre la gente."
> Diego (Ansioso): "¿Qué es? ¿Qué es mamá?
> Miralda: "Este cuento se llama 'El león de Arequipa '."
> Diego: "Mamá. ¿Qué es el león?"
> Miralda: "Es como un puma pero más amarillo y grande, le crece arto pelo alrededor de su cabeza y es considerado el rey de los animales."
Miralda comienza su relato:
>> Hace muchos años en la ciudad había una familia con mucho oro, vivían cómodos y muy felices, todos menos su hija, una niña que se la pasaba únicamente con los animales, parecía tener en lazo especial porque no paraba de andar con ellos. Sus padres no le daban mucha importancia sobre todo en las reuniones con mucha comida y gente. Hasta que un día la niña toda distraída se tropezó y cayó al río Chili, de inmediato la familia fue a ayudarla pero el rio la estaba alejando. Pidieron ayuda a las autoridades, pero ni con caballo llegarían a alcanzarla a tiempo. La niña pasaba debajo de cada puente de la ciudad llamando la atención de mucha más gente quienes se preocuparon por lo que le iba a pasar a la niña. Intentaron de todo pero fue en vano.
Todo parecía perdido hasta que... Apareció un león en la orilla del río escondido entre las plantas, a varios metros de la niña, esto era imposible porque los leones no son de aquí, pero al parecer si existen. El león fue a por la niña. La gente se asustó mucho, pensaron que el león se la iba a comer, pero eso no ocurrió. El león la sacó del río con éxito luego la niña se despierta y al verlo se asusta, pero el león era manso y no la quiso herir. La niña al sentir la gratitud por ser salvada le dice "Gracias" en ese momento la gente llegó y el león decide alejarse. La gente no lo perdió de vista a pesar de que el león ya estaba muy alejado de ellos, es en ese momento el león se convirtió en una persona, la gente quedó sorprendida al ver esa escena, se cree que ese individuo fue encantado por un misterioso hechizo, pero al momento de demostrar su valor como persona recuperó su forma original. Tal parece que la apariencia no es lo único que nos hace personas, sino algo más.<<
> Diego: "Quisiera ver un león. ¿Andesta el león? Quiero ser su amigo."
> Ricardo: "Yo también, pero, es solo un cuento Diego. Y si te aparece uno vos debeis correr que te comerá a bocaus."
Ricardo le agarra del brazo a Diego, disimulando que se trataba de un león hambriento, pero a Diego le hizo gracia y procede a manotear a Ricardo.
> Diego (Manoteando): "Jajaja... Vos suelta león malo."
> Miralda (Agraciada): "Ricardo vos no le hagais eso, el Diego se pudo quedar asustau."
> Ricardo: "Mamá, el Diego jamás se toma algo en serio."
> Diego: "Ricardo es el león más malo."
> Ricardo: "Sí y ahorita te voy a comer. Grr..."
Ricardo salta para darle un abrazo un tanto brusco a Diego, ambos rieron y se la pasaron muy felices hasta el final del día, cuando se fueron a dormir. Durante la noche Ricardo se da cuenta de unos sonidos extraños, él se despierta e intenta pasar desapercibido para saber que sucede.
En ese momento se da cuenta que Miralda y Aníbal, en estado etílico, estaban peleándose e insultándose. Los pensamientos de Ricardo se ven cargados con impotencia por quedarse paralizado al escuchar esa escena, su corazón se acelera cada vez más.
- Debo... Debo salir a defender a mamá, pero... ¿Qué pasa?... Tengo... Miedo... ¿Qué puedo yo hacer?- Se decía Ricardo mientras la pelea sucedía.
Al día siguiente Miralda salió para caminar por la campiña a despejarse junto con Ricardo. Ambos se encuentran caminando por el bosque pasando por las campiñas y por frondosos árboles cerca del río Chili el ambiente parecía calmado. Es entonces que ambos conversaron al respecto.
> Miralda: "Ese maldito huactero no sabe comportarse. Es que ayer Aníbal se puso muy bruto nos dijimos de todo, ya estoy harta de sus borracheras."
> Ricardo: "Mamá... Lo siento."
> Miralda: "¿Lo siento?... ¿Quíapasau Ricardo?"
> Ricardo: "Yo estaba escuchando la pelea de ayer y no tuve el valor de salir a protegerte a vos. Tuve miedo."
> Miralda: "Oh no Ricardito, tú eres mi niño, mi ccoro. Aníbal te hubiera lastimado y la situación hubiera sido peyor. Menos mal que no saliste, lo que menos quiero es que algo malo le pase a mí hijo."
> Ricardo: "Lo sé, en eso también estaba pensando en ese ratito, pero me sigo sintiendo un cobarde."
> Miralda: "Ricardo... (Suspiro) Sé que estas peleas deben ser horribles para vos... Sabes que... Voy a sembrar en ti la semilla de la resiliencia."
> Ricardo: "¿Resiliencia?"
> Miralda: "Así es mi niño, en este mundo nadie está libre del dolor y la tristeza, lo único que podemos hacer es mantenernos firmes y fuertes ante las terribles situaciones que pueden ocurrir en la vida y para superar esas dificultades se requiere de la resiliencia, espero que cuides bien de la semilla que estoy plantando en tu corazón hijito, porque algún día se volverá un árbol fuerte y firme que no caerá ante nada."
> Ricardo: "Pero... (Suspiro) No comprendo."
> Miralda: "Hijo... Oye... Cuando crezcas lo comprenderás, todo a su tiempo."
> Ricardo: "Mamá... Y... ¿Qué pasaría si nos escapamos a la ciudad?... Así estaremos libres del Aníbal huactero, como ya no soy una huahua puedo ayudarte."
> Miralda: "No Ricardo, no tenemos una casa donde dormir y Dieguito también es mi hijo, no lo voy a abandonar de esa manera incluso si debo de soportar al Aníbal. La vida nunca será perfecta Ricardo."
Ricardo se puso decepcionado por la respuesta de su madre, es entonces que mientras divagaba en sus pensamientos Miralda, muy asustada, levanta la voz y dice -RICARDO ¡CUIDADO!- Ricardo la escucha y se percata que al lado de él escondido entre las plantas había un puma hambriento y feroz al acecho, Ricardo se asusta al verlo.
> Ricardo (Asustado): "¡AH!... ¡MAMÁ!
> Miralda (Tratando de mantener la calma): "Ricardo... No corras... Ven detrás de mí, no le deis la espalda."
En ese momento el puma se acerca con velocidad y emite un gemido fuerte a Ricardo. Ricardo se asusta al punto de tropezar de espalda dejándolo vulnerable por lo que el puma saltó a por él, pero Miralda se interpuso a defenderlo.
Ricardo se levanta e intenta ayudarla atacando al puma con un palo. Luego de unos golpes el puma fija su atención en Ricardo dejando a Miralda lastimada y cansada. Mientras Miralda se recupera, el puma y Ricardo estaban viéndose cara a cara. Ricardo tenia miedo pero era más su ira al ver a su madre herida por lo que vuelve a atacar al puma con el palo, pero este lo agarra con la boca y se lo quita. Ricardo retrocede lentamente del puma y mientras el puma avanza a por él. Ricardo se encuentra al borde del risco, de repente se resbala y queda a poco de caer al río sujetándose por unas ramas. Miralda corre a ayudar a Ricardo, pero el puma estaba al acecho, ella intenta alejar al puma arrojando piedras pero este ni se inmuta. Es entonces que las ramas se rompen dejando caer a Ricardo quedando a merced del río, Miralda entra en pánico mientras el puma se dispone a atacarla. Ricardo se encuentra en el río luchando por su vida mientras logra escuchar a su madre gritar de dolor y gritando a todo pulmón -¡RICARDOOO...!- Mientras el puma no deja de atacarla sin piedad.