SINOPSIS
Nunca e hecho el papel de narradora, pero haré el intento sólo por esta vez y como una historia no lleva protagonista si no el punto de vista de un personaje. Los ayudo a conocer un poco más el principio de esta historia.
El olímpo, fuera de lo que muchos creen, no es el monte olímpo que se encuentra en Europa; el olímpo es aquella línea que se crea como un portal para ir de un plano existencial a otro, les daré una breve explicación sobre ello.
Todos los seres son una fuente de energía infinita que al morir, como lo dijo un famoso humano, "la energía no se crea, ni se destruye, solo se transforma", bueno él no hablaba solo de átomos y todo lo que conlleva a cosas fisiotematicas o quimiotematicas, obviamente no, él hablaba de cualquier energía.
Los humanos, a diferencia de otros seres, tienen la capacidad para que su energía tenga un flujo constante. Su ciclo se basa en cinco etapas, nacer, crecer, aprender, morir y reencarnar, es decir que su energía esta en un constante sube y baja en el cual su única finalidad es aprender sobre el significado de existir.
Hasta cierto punto suena algo monótono, y de cierto modo lo es ¿pero de que serviría todo esto si no conlleva a ascender?
Los seres humanos tienen una posibilidad de salir de ese plano, algunos lo conocen como el gran filtro para pasar a el paraíso, yo lo llamo la grieta, consiste en muchas experiencias pero lo simplificare lo más que pueda.
Tenemos que cumplir el ciclo de la energía doce veces, cada vez que volvemos a reencarnar nacemos con un signo zodiacal diferente es por eso que son doce, nuestra aura también cambia dependiendo de lo que debemos aprender un poco más y por obvias razones no recordamos nada de nuestra vida pasada, en ese largo proceso de prueba y error debemos de aprender el significado de la vida. Al terminar la doceava es cuando por fin llegamos a la salida del plano, que es cuando cierras por última vez los ojos e ahí comienza una gran película de todas tus vidas, una trás otra, el shock es tan grande que tu cerebro apenas puede procesar tanto, es por eso que no todos pasan a la treceava vida que sería la definitiva. Los que no pudieron con todo el peso colapsan y vuelven al mismo ciclo de energía para comenzar desde el principio que son aproximadamente el porcentaje de 99.98% y el porcentaje restante que es el 0.02% es el que avanza a su nueva vida.
Enfoquemonos en el 0.02%, después de repasar todas sus vidas mentalmente y comenzar a estar más estable con las emociones es cuando se abre "la grieta" y en todo tu alrededor comienzan abrirse portales hacia otros planos que no son más que otros planetas y seres que habitan en ellos. Tendrás la posibilidad de elegir donde existir, millones de planetas en cualquiera de los doce universos exceptuando uno, el treceavo, que es el de los "dioses".
El universo trece es el más diverso de todos y también el menos habitado debido a que solo unos pocos seleccionados pueden pasar esa línea. Bueno, digamos que corrí por un buen sendero al poderla atravesar.
Ji-Hyo, hija del gran Gangrim Doryeong, un Dios de la mitología asiática, muchos le conocían como el Dios de la muerte, quien cosecha las almas muertas y las lleva al inframundo, o la gran bestia del imperio; hermana mediana de las reencarnaciones de dos de los Dioses más importantes del olimpo Zeus y Hades, o como ya lo sabrá la mayoría, la semidiosa, Pandora. La mano derecha del menor de los hermanos, su edecán, la edecán del Dios Hades.
Los edecánes tenemos como función servir a nuestro Dios asignado, inclusive dar la vida por ellos, ya que aunque sean inmortales, aun existe al menos una posibilidad de que un dios pueda ser asesinado, o incluso desterrado y eliminado si no cumple con las normas de el Dios del todo, Zelûhan. Es por eso que cada cierto tiempo que reencarna un nuevo Dios, su edecán lo espera para mostrarle las reglas y comportamientos que debe de tener hacia cada ser existente.
"¿Y a mi para que me sirve saber esto?"
Bueno, si te dijera que el futuro está más cerca de lo que crees; a un sueño de lo que crees...
¿Tú que harías?
Recuerda que no fue la caja lo que mato al gato, sino su curiosidad.
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