Capítulo 1

Chanyeol corría con todas sus fuerzas. Jadeaba cansado, esquivaba gente y lanzaba insultos cuando no se apartaban de su camino, maldiciendo al tráfico que le hizo tener que bajarse varias calles atrás, también maldijo a la aerolínea, a los pilotos y al clima por haber retrasado su vuelo. Llegaba tarde.
Demasiado, repitió en sus adentros cuando se detuvo de golpe frente a la iglesia, escuchando desde afuera a la gente que aplaudía y su corazón dolió, porque supo lo que eso significó.
Tembloroso lanzó un jadeo, sus ojos ardieron y sintió como el dolor por haber corrido tanto cayó súbitamente a sus muslos que temblaron y casi lo hicieron caer. Pero no lo hizo y, por el contrario, sólo podía escuchar la voz proceder de su celular que se pegaba a su rostro por el sudor que recorría su piel.
— Lo siento, lo siento tanto Chanyeol, pero ella nos hizo jurarle que no te diríamos nada de su relación, de su boda. Ella… —hubo una pausa, en la que escuchó vagamente el discurso del sacerdote en el fondo—. Ella tan sólo quería que cada uno siguiera con su vida.
Cerró sus ojos y alzó su cabeza al cielo tratando de no derramar lágrimas.
Se sentía traicionado.
— Es lo que traté de hacer en Japón, pero lo primero que me entero apenas regresar, es que mi ex prometida y mi amigo se están casando, ¡y yo no sabía nada! ¡¿Cómo quieres que me sienta?! —alzó la voz que amenazaba con quebrarse—. Debiste decirme, Junmyeon.
Su amigo sólo volvió a disculparse.
— Estaba entre mi hermana y tú, lo siento... —escuchó por enésima vez en esa llamada, lo cual ya no le servía de nada.
— Disculparte no cambiará las cosas — aspiró mirando de vuelta a la iglesia, limpiando rápidamente una lágrima que se derramó por su mejilla—. Por ahora no quiero saber nada de ustedes, necesito tiempo.
Aún no podía comprender cómo es que se encontraba en esa situación.
Hacía casi once meses Suji y él habían roto su compromiso, no por falta de amor, sino porque jamás pudieron ponerse de acuerdo en algo: tener una familia.
Suji quería hijos, él no. Eso fue lo suficiente como para que comprendieran que, aunque se amaban, el futuro que los esperaba no sería bueno ya que tenían diferentes metas. Ella por eso un día le entregó su anillo y le deseó lo mejor en la vida; su corazón se rompió, pero lo aceptó porque no podía retenerla en una relación que a futuro no le daría lo que quería.
Pero joder, había dolido demasiado, y creía que una parte de él aun no superaba la manera en que todo había terminado. Por eso estaba ahí, con un millón de preguntas al saber que ella se había casado con uno de sus mejores amigos, uno que le dejó de hablar apenas se mudó a Japón y ya sabía por qué, pues ahora ese hombre se acababa de casar con quien consideró el amor de su vida.
Cinco años juntos y, en menos de uno ella ya estaba casada con otro, con su mejor amigo y nadie tuvo el coraje de decirle lo que ocurría.
¿Qué había hecho de malo para que la vida lo castigara así?
Suspiró viendo el vaho que salió de sus labios, escuchando repentinamente un sollozo a su costado.
Por un segundo pretendió ignorarlo al creer que era algún familiar emocionado de que ese par se casara. Sin embargo, los llantos no paraban por lo que giró su cabeza a un costado encontrándose con un hombre joven más bajo que él, quien tenía sus ojos irritados de las lágrimas que no se apartaban de la iglesia.
Ser testigo de eso lo extrañó, así que se le quedó mirando a sus cabellos castaños alborotados, sus ojos llorosos y su nariz roja mientras sorbía y murmuraba palabras que no entendía de sus labios rosas. No obstante, cuando bajó su mirada por su cuerpo y se topó con la protuberancia en su vientre de inmediato regresó a verlo al rostro completamente sorprendido y sintiendo que su corazón empezaba a bombear mucha más sangre cuando se dio cuenta lo que ese hombre estaba murmurando.
“Donghyung, ¿por qué?”, era lo que salían de sus labios una y otra vez y Chanyeol sintió que su mundo se sacudió ante el descubrimiento.
¿Ese tipo esperaba un hijo de su ahora ex mejor amigo? La simple idea lo dejó atónito, pero todo parecía ser así, si no, ¿por qué más podría estar así?
Con esa verdad danzando frente a sus narices notó como ese chico se limpió sus lágrimas con las mangas largas de su chamarra roja que tenía abierta trayendo debajo un pants gris y una sudadera blanca para, con determinación, dirigirse a esa iglesia teniendo quizá la misma idea que llegó a cruzar su mente de camino ahí.
Pero ya era demasiado tarde, el hombre no lograría cambiar el resultado y, quizá por eso, dio dos pasos adelante y tomó la muñeca de ese desconocido para detenerlo.
Este al sentirlo se giró a verlo sorprendido, como si no se hubiera dado cuenta de su presencia hasta ese momento y de esa manera se miraron a sus ojos por varios segundos en los que Chanyeol pudo ver reflejado un terrible dolor que quizá él no sentía, pero había algo que los dos compartían: el sentimiento de traición.
— Suéltame — el hombre pidió tratando de soltarse, pero Chanyeol negó—. ¡Suéltame! ¿No ves que tengo que ir a detener una boda? ¡Déjame ir!
El castaño gritó, haciendo la escena aún más absurda que se ganaba la mirada de las personas que caminaban por ahí, sin embargo, él no les prestó atención ni tampoco hizo caso a ese hombre.
— Llegas demasiado tarde, ya están casados —soltó aquella verdad sin endulzar, viendo frente a él como todo el mundo se venía a los pies de ese castaño—. Puedo entender por qué quieres ir allá, pero a estas alturas no lograrás nada. Mejor cálmate y junta tu dignidad, no te ridiculices, piensa en frío, que nada bueno sacarás armando un escándalo —lento bajo su mirada al vientre, notando que el chico con su mano libre trató de ocultar su panza con su chamarra que al parecer ya no le cerraba—. No por ti, por tu bebé, podría salir herido si estalla alguna conmoción ahí dentro.
El otro negó varias veces no queriendo aceptar la realidad y luchando hasta que se logró soltar.
— ¡Mientes! Dices todo esto para que no vaya allá a detener esta boda tan absurda, ¡él simplemente no pudo hacernos esto! — el chico acarició su vientre, y Chanyeol no pudo evitar sentir un vacío en su estómago: esa historia, le sonaba muy familiar—. Él ni siquiera debería estar ahí dentro, ¡él debería estar trabajando en Busan para juntar dinero para su hijo! Él no pudo hacerme esto, ¡no pudo casarse con esa estúpida!
Escuchar eso, enfureció al alto.
— ¡A Suji la respetas! —alzó la voz sin pensar, caminando esos dos metros que los dividían hasta que estuvo frente a ese chico que no pareció temerle—. Ella no tiene la culpa que hayas abierto las piernas a un tipo claramente comprometido que tan sólo jugó contigo. El idiota aquí eres tú.
Su madre le había enseñado buenos valores. Como madre soltera, había trabajado mucho para mantenerlo, para criarlo, para darle la mejor educación que pudo y no sólo escolar, sino también en cuanto a sus valores morales, así que estaba seguro de que, si ella estuviera ahí, se habría enojado con él y lo habría obligado a disculparse.
Pero no lo haría, no después de que insultó así a Suji y a ese desconocido tampoco pareció importarle mucho cuando se dio media vuelta con un gesto de desagrado, retomando su camino a la iglesia.
Y a pesar de todo, no podía culparlo, no cuando él mismo había dejado sus maletas botadas en el aeropuerto apenas llegó a Seúl una hora atrás desde Japón, luego de haber vivido en el extranjero por diez meses por trabajo. Apenas quitó el modo de vuelo, recibió las notificaciones de un Junmyeon arrepentido por no haberle dicho la verdad de la boda de su hermana, así como ningún amigo y conocido de su mismo círculo social.
Durante varios minutos se quedó helado, sin comprender lo que esas palabras habían significado, pero, cuando lo hicieron, corrió lo más rápido que alguna vez pudo en su vida para tomar un taxi y llegar hasta ahí sin tener un plan en concreto, sólo sabía que tenía que comprobar con sus propios ojos que eso era cierto y, si tenía suerte, podría detener esa boda.
Pero su vida jamás había sido fácil, y probablemente hubiese terminado como el final de la película El Graduado, así que ahora se encontraba ahí, frente a los escalones de la iglesia que estaban siendo recorridos por aquel castaño y por un segundo creyó que eso era lo mejor, que todos descubrieran la aberración que su ex mejor amigo había hecho. No obstante, pensó en Suji y, a pesar de que estaba muy sentido porque no confió en él lo suficiente para decirle de su relación, seguía sintiendo cariño por ella y no quería pensar en cómo se sentiría si se enteraba de la verdad frente a todo el mundo que acababa de ser testigo de ellos dos jurándose amor eterno y fidelidad frente al altar.
Siempre había formas más sutiles e inteligentes de descubrir todo.
Con esa resolución corrió a toda prisa y subió diez escalones hasta que logró tomar de nuevo la muñeca del castaño, justo cuando se empezó a escuchar la marcha nupcial y notaba como la gente comenzaba a salir.
El otro hombre se quejó, trató de dar pelea pero, para su mala suerte, Chanyeol era más fuerte y estaba decidido a lograr su objetivo por lo que, en vista de que este no cooperaba lo cargó entre sus brazos para no dañar a su hijo y, así y teniendo miradas raras de las personas que transitaban fuera de la iglesia y que nada tenían que ver con la boda, Chanyeol caminó varios metros hasta que logró cruzar la calle y bajó al castaño en la acera quien de inmediato se alejó de él para regresar y empujarlo con una fuerza que lo sorprendió.
— ¿Quién te crees que eres? ¡¿Eh?! — el castaño lo volvió a empujar, y Chanyeol no le detuvo—. ¡Yo tenía que detener esa boda!
Volvió a ser empujado y el alto se cansó de eso, por lo que tomó sus dos muñecas y lo sacudió un poco para sacarlo de su desesperación y terquead, para hacerlo entender.
— ¡No lograrás nada haciendo un escándalo! Él sólo lo negaría todo y únicamente lograrías que todos te vean como un aprovechado y resentido, lo cual dudo sea beneficioso para ti, mucho menos cuando ya están casados y no puedes cambiar ese hecho, ¿o es que acaso eres tonto? ¿No te has dado cuenta de que te engañó? Se burló de ti – Chanyeol alzó la voz, y las lágrimas en ese rostro pálido se volvieron a derramar.
— ¡Es que tú no entiendes! ¡Él…! — el más bajo gritó de regreso completamente desesperado, agitado—. ¡Él no…! — quiso decir más, pero se calló unos segundos y él alzó una ceja al notar que el castaño cerraba sus párpados y abría sus labios dejando salir un quejido mientras se doblaba un poco.
— Oye, ¿estás bien? — preguntó cauteloso al notar que ese hombre empezaba a respirar hondo y más agitado—. Aún no darás a luz, ¿cierto? —se comenzó a sentir ansioso. ¿Le había hecho daño? —. No, no creo que sea eso, no parece que tengas muchos meses de embarazo.
Este negó sin verse mejor.
— T-tengo cinco m-meses… ¡Ah! —el castaño se dobló de dolor y Chanyeol tuvo que sostenerlo de la cintura para que no se cayera al suelo—. No me siento nada bien, me empieza a d-doler mucho…
Comenzó a sentir que se volvería loco.
Al otro lado de la calle escuchaba los gritos de felicidad, las felicitaciones y como todos estaban vitoreando por los nuevos novios, pero por un momento Suji dejó de ser su prioridad al notar como ese hombre realmente se estaba poniendo mal y él no sabía dónde debía poner sus manos, qué tenía que hacer para ayudarle así que lo preguntó directamente mientras maldecía en su mente al destino por ponerlo en el camino de ese hombre.
¿Por qué tenía que batallar con algo que no era su problema?
— ¿Qué es lo que te duele? ¿Tu vientre…? —preguntó alarmado, viendo ahora cómo el chico se tambaleaba, se sentía más débil contra sus manos—. ¿Qué necesitas? ¿Cómo te ayudo? —quiso saber, aun así. No era un monstruo como para dejarlo a su suerte.
El hombre cogió una profunda bocanada de aire alzando su rostro viéndolo con sus ojos irritados y llorosos.
— H-hospital… —alcanzó a susurrar y Chanyeol notó como si ese hombre estuviera a nada de desmayarse.
Oh no, no quiero lidiar con esto, pensó mientras lo sostenía más fuerte.
—Está bien, está bien, te llevaré — empezó a caminar hacia la calle sosteniendo al desconocido por su cintura, buscando encontrar un taxi—. Sólo, por favor, no te vayas a desmayar, ¿de acuerdo? Quédate despierto.
El chico asintió como pudo mientras seguía quejándose y doblándose del dolor y Chanyeol no podía creer en qué se estaba convirtiendo su día, no sabía en qué punto al momento de llegar de su vuelo de Tokio a Seúl se convirtió en una carrera para llegar a esa iglesia, para ahora estar en otra contra el tiempo mientras detenía a ese taxi con la finalidad de llevar a ese castaño al hospital.
Abrió la puerta, lo ayudó a acomodarse, le abrochó el cinturón y rápidamente pidió ser llevados al hospital más cercano entretanto sentía que ese chico se aferraba a su mano con fuerza y se quejaba más del dolor mientras recitaba constantes no te puedo perder, no me puedes dejar al tiempo que su otra mano acariciaba su vientre.
Chanyeol jamás deseó ser padre, ni con Suji ni con nadie más. Él creyó que con el tiempo eso cambiaría, pero después de cinco años supo que no sucedería y había múltiples razones, una de ellas, era que era un adicto al trabajo y sabía que no tendría el tiempo suficiente para invertir en una familia, a unos hijos que no sólo necesitaban un proveedor, sino un padre, alguien que los amara y se los demostrara.
Su mejor ejemplo era su madre, y jamás supo cómo ella logró dividirse entre sus trabajos y en su crianza que estuvo llena de mucho amor.
Él, por desgracia, no era así y lo descubrió viviendo en Tokio, sabiendo mientras regresaba a Seúl que eso no cambiaría por lo cual sabía que, aunque se reencontrara con Suji, no habría ninguna posibilidad de retomar su relación.
Quizá por eso se sentía un poco desconectado con la situación de ese castaño y no sabía qué hacer, cómo ayudarlo a sentirse mejor, lo único que vino a su mente, fue rodear su espalda con su brazo para sobarlo un poco en un intento de consuelo.
— Tranquilo, tu bebé estará bien, ya lo verás —susurró, escuchando como ese hombre se quejó más del dolor, y empezó a temer que perdiera la consciencia—. Oye, prometiste que no te desmayarías, ¡ni siquiera sé cómo te llamas! —dijo alarmado y tomó el rostro pálido de ese hombre buscando encontrar una respuesta.
Lo único que encontró, fue un par de ojos marrones tristes que se perdieron detrás de sus párpados.
El desconocido, había perdido el conocimiento.
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Para cuando llegaron al hospital, Chanyeol bajó del taxi que ya había pagado, viéndose en la necesidad de cargar al desconocido con dificultad debido a su embarazo y porque su cuerpo estaba laxo debido a su inconsciencia. Apretó sus labios, cargó mejor al castaño y se apuró en entrar por la puerta de emergencias encontrándose con un par de enfermeros que corrieron a toda prisa hacia ellos, tomando al chico para de inmediato acostarlo en una camilla.
— ¿Podrías decirme qué ocurrió? —preguntó un doctor, quien sacó una pequeña lampara mientras abría los párpados del bajo para revisarlo.
Chanyeol respiró hondamente tratando de recuperar el aliento.
— No estoy seguro, sólo que se empezó a sentir mal, se agitó y empezó a quejar de un fuerte dolor en su vientre, lo único que me alcanzó a decir, es que tiene cinco meses de gestación — respondió siendo imposible no sentirse un poco mal por ese chico, ya que acostado sobre la camilla se veía más pálido, pequeño, indefenso con unas bolsas bajo sus ojos que lo hacían ver enfermo.
Mientras su mente divagaba, el doctor se colocó el estetoscopio y alzó la sudadera blanca del desconocido junto a una playera del mismo color para exponer su vientre que comenzó a revisar con el otro extremo del estetoscopio.
— Ve por la doctora Choi, por favor —dijo el hombre a una enfermera que salió corriendo rápidamente—. Necesitaré que me dé la información de su pareja para poderlo ingresar, ¿es alérgico a algún medicamento? —preguntó el doctor mientras empezaron a caminar con prisa al interior de la sala.
Ante la cuestión, abrió más sus párpados y sus cejas se elevaron casi a media frente.
— No, no es mi pareja, es un desconocido que me topé en la calle —aclaró—. Mientras lo traía al hospital traté de obtener información de él, pero se desmayó y ya no pudo decirme más que de cuántos meses está. Revisé si traía identificaciones y tampoco, sólo su celular y tarjeta de transporte —siguió al equipo médico, notando la ligera frustración del hombre—. Intenté usar su teléfono mientras íbamos en el taxi, pero no pude, está descargado.
El doctor asintió al tiempo que soltaba un suspiro.
— Bien, gracias de todas formas. Puede entregar las pertenencias del paciente en la recepción o con alguna enfermera para que se pueda retirar.
Y así desaparecieron de la vista de Chanyeol al doblar por un pasillo.
Sacó el celular y la tarjeta de transporte que había encontrado en los bolsillos del castaño justo después de que este se desmayara. Había querido llamar a algún contacto, pero no había podido hacerlo ya que estaba completamente descargado, lo cual no le extrañaba tanto, era un celular muy viejo, al menos diez o doce años de antigüedad y seguramente la batería ya no le duraba casi nada.
Pero como había dicho el médico, podía dejar las pertenencias en la recepción por lo que empezó a dirigirse ahí, recordando que tendría que regresar al aeropuerto por sus maletas y, ante el pensamiento, se sintió muy cansado junto a todo lo que había pasado hasta ahora.
No obstante, en lugar de llegar a recepción se detuvo en medio del pasillo mirando el celular y la tarjeta, empezando a tener muchas dudas.
¿Entonces ese hombre esperaba un hijo de Donghyung?
¿Donghyung realmente lo había engañado?
¿Suji sabría todo?
No, eso jamás porque si lo supiera, no se habría casado, la conocía muy bien al punto de que estaba seguro hubiera hecho que su ex mejor amigo tomara la responsabilidad de su hijo, aunque a esas alturas Chanyeol sabía muy bien que eso no era lo más adecuado para ese castaño y su bebé.
Conocía a Donghyung y, si había otra persona que no toleraba a los bebés, era justamente su ex mejor amigo.
— No sólo me dejaste de hablar de la nada porque terminaste casándote con la mujer que tanto tiempo amé, sino que resultaste ser un hijo de puta al igual que el hombre que me engendró —apretó su mandíbula, y caminó por el mismo pasillo por el que se habían llevado a ese castaño.
Cuando llegó a la entrada de la sala de emergencias, a la distancia, pudo ver a una enfermera colocando una intravenosa a ese chico, y no pudo evitar sentir que algo se removió en su pecho.
Al parecer, ya sabía qué tendría que hacer.
Había pasado casi una hora, y tuvo que aceptar que se sintió eterna mientras estaba sentado ahí, en esa silla plástica color azul de brazos cruzados sin dejar de ver el perfil de aquel castaño que seguía inconsciente y con una intravenosa en su dorso izquierdo. Suspiró. Incluso ya había hablado con la doctora Choi, la obstetra que había atendido a ese chico y le había comentado acerca del estado de salud del castaño que, en términos generales, era bueno a excepción de una pequeña anemia. También habían discutido el estatus de desconocido de ese hombre y, en vista que no se podían comunicar con algún conocido, Chanyeol había decidido pagar la cuenta de hospital al también saber que no traía dinero con él.
Despeinó sus cabellos.
Él debería estar haciendo otras cosas, como regresar al aeropuerto por su equipaje, pero no podía irse de ahí sin tener sus respuestas y, aunque no quería, algo se apretaba en su estómago al ver las ojeras en su rostro, al saber una parte de su historia que inevitablemente le recordaba a la vida de su madre y la propia.
¿Su madre alguna vez terminó así, en un hospital sola teniendo de acompañante a un desconocido mientras que, el padre de su hijo estaba feliz con su otra familia? Chanyeol jamás supo todos los detalles de lo que tuvo que vivir su madre durante el tiempo de su embarazo, pero podía recordar las carencias que pasó de niño mientras vivían en ese pequeño sótano en la zona más marginal de su ciudad natal.
Fue feliz a pesar de todo. Su infancia estuvo llena de carencias, pero tuvo mucho amor por parte de su madre y no le hizo falta tener a el hombre que le engendró en su vida; aun así, siempre notó como su madre se lamentaba no haberle podido dar la familia que ella quería.
Por eso tal vez es que no podía dejar de ver a ese castaño, porque él estuvo en la misma situación que su bebé estaba atravesando ahora.
— Créeme que estarás mejor no teniendo a Donghyung como padre —se inclinó hacia la cama, hablando cerca del vientre de ese hombre—. De todas formas, tu padre no está pasando un momento fácil, procura ser bueno y agradecido con él —susurró lo último, regresando su espalda al respaldo–. No le causes problemas tampoco.
Miró el vientre, creyendo por un momento que observó como la panza se movió, pero seguramente vio mal, así que sólo sacudió su cabeza pensando que estaba loco.
¿Hablarle a un feto? Por favor, ese bebé siquiera sabía que él estaba ahí, así que se sintió como un idiota mientras se reía de sí mismo.
No obstante, su monólogo interno se detuvo cuando el celular del castaño que había comenzado a cargar tan sólo cinco minutos atrás cuando una enfermera le prestó un cable, comenzó a sonar.
Chanyeol sin dudar lo tomó viendo el nombre de Dae en la pantalla, por lo que no tardó en contestar siendo recibido por una voz masculina que se escuchaba agitada como si hubiera corrido un maratón en medio del bullicio de la ciudad.
— ¡Hasta que respondes, Byun Baekhyun! ¿Me puedes explicar dónde demonios estás? Te fuiste sin decir nada, y las primeras llamadas que te hice las ignoraste y las últimas iban directamente a buzón, ¡¿dónde estás?! Estoy muy preocupado por ti, ¡carajo!
Byun Baekhyun, se grabó el nombre mirando al chico que seguía durmiendo con una intravenosa en su brazo izquierdo.
— Hola —respondió, haciendo que la persona al otro lado de la línea se callara de golpe—. El dueño de este celular se sintió mal y tuve que traerlo al hospital, ahorita está dormido y con una intravenosa, ¿crees poder venir? No trae ninguna identificación consigo y necesitan su información para poderle dar el alta, pero no la pudimos conseguir porque su teléfono estaba descargado, apenas ahorita lo pude encender porque consiguieron un cargador.
Escuchó una maldición al otro lado de la llamada, al igual que una gran preocupación en la voz ajena.
— ¿En qué hospital está? ¿Él está bien? ¿Su bebé…? —bombardeado con preguntas, sólo pudo asentir, aunque el otro no lo viera.
— Hace unos minutos hablé con la doctora que lo atendió y me dijo que su bebé está muy bien, y tu amigo en términos generales también, sólo tiene un poco de anemia que necesita cuidarse y reposo, ya que al parecer también está algo exhausto —respondió, mirando de nuevo a Baekhyun—. Lo traje al Hospital Songdo de Seúl, era el más cercano.
Cuando dijo eso, hubo un silencio de unos segundos que se rompió cuando escuchó al amigo del castaño murmurar un “¿qué hacías al otro lado de la ciudad?” que supo no fue para él.
— Actualmente me encuentro al otro lado de la ciudad, tardaré mínimo media hora en llegar, ¿crees que puedas esperar un rato más? Te recompensaré por tu generosidad.
Chanyeol negó de inmediato.
— No me tienen que recompensar con nada, y sí, aquí esperaré — respondió dejando el teléfono cargando en su lugar después de cortar la llamada.
Fue en ese mismo tiempo que notó al otro moverse en la cama.
— ¿Cómo te sientes? — cuestionó al notar que el castaño poco a poco empezó a abrir sus ojos.
Pestañeó varias veces luciendo desorientado, pareciendo que no sabía dónde se encontraba ni qué había ocurrido, pero cuando Baekhyun se vio y alzó su brazo viendo la intravenosa, abrió sus ojos muy grandes y sus manos de inmediato se dirigieron a su vientre.
— Mi beb…
— Tu bebé está bien —dijo él para tranquilizarlo—. Se te bajó la presión y estás un poco anémico, tu bebé no está en riesgo, pero me dijo la doctora que necesita darte suplementos y una dieta que tienes que seguir porque, al parecer, estás bajo de peso y necesitas subir más, por tu bebé más que nada — añadió él, viendo cómo el chico seguía acariciándose el vientre, luciendo abatido—. Le llamaré a la doctora para que te dé bien la información de tu diagnóstico y que también le entregues tus datos. ¿A quién se le ocurre salir de casa sin una identificación? —resopló levantándose de la silla—. Pudo pasarte algo peor y nadie sabría quién eres.
No esperó a escuchar ninguna respuesta cuando se levantó y caminó unos pasos para abrir la cortina que rodeaba la camilla y les daba privacidad. Por fortuna la doctora estaba cerca, por lo que sólo le bastó hacer una seña para que fuera con ellos; Chanyeol así regresó al asiento sin quitar la mirada de Baekhyun, quien se mostró desinteresado, pareciendo que tenía muchas más preocupaciones que siquiera molestarse por su presencia.
— Buenas noches, joven, yo soy la doctora Choi Eunsook y fui quien te estuvo atendiendo cuando fuiste traído a urgencias, ¿cómo te sientes?
Baekhyun se lamió los labios resecos y habló con la voz un poco ronca.
— Me siento muy cansado, pero ya no tengo dolor —contestó viendo a la doctora, desviando por un segundo la mirada hacía él—. No recuerdo bien lo que me sucedió.
— Al parecer pasaste por una situación que te llenó estrés que hizo te baraja la presión, lo que conllevó a que tu vientre se tensará provocándote contracciones de Braxton Hicks, lo que probablemente hizo que, según la descripción del joven, te diera un ataque de pánico que te hizo perder la conciencia. Esas contracciones son normales, tu bebé está en perfectas condiciones, no está en riesgo, pero el que me preocupa eres tú —el castaño bajó su mirada a su regazo, jugando con la sabana que cubría parcialmente su cuerpo—.Te hicimos análisis de sangre y tienes un poco de anemia y estás bajo de peso. ¿Estás tomando todos los suplementos necesarios para tu embarazo?
Baekhyun suspiró y cerró sus ojos antes de responder.
— Sí —comentó, abriendo de vuelta sus ojos, pareciendo que no había tenido el suficiente descanso—. Pero por cuestiones personales y por estar inmerso en el trabajo, a veces no me alimento como debo y tampoco he podido dormir muy bien, no encuentro una posición cómoda para descansar— dijo en voz más baja, abrazando aún su barriga—. Pero ¿está segura de que no corre riesgo mi bebé?
Miró a la mujer, quien sonrió de forma tranquilizadora.
— Segura. Hicimos un ultrasonido y se ve muy bien, su corazón suena también normal para tus 20 semanas de gestación, así que no te preocupes, no te hará ningún bien. Lo que sí, es que necesitaré tus datos personales para poderte recetar unos suplementos y también me gustaría verte dentro de una semana para ver cómo sigues, ¿tienes algún médico que este monitoreando tu embarazo?
Tanto Chanyeol como la doctora miraron a Baekhyun, quién pareció hacerse más pequeño en su lugar.
— Me he hecho estudios y he ido con un médico general, pero no he ido con un obstetra porque… —hubo una pausa, en la que el chico tragó duro por su garganta—. No me he puesto de acuerdo aún con su padre y otras cuestiones personales.
La doctora pareció comprender, mientras que él tuvo que apretar bien sus labios al empezar a enojarse con el imbécil de Donghyung.
¿Ni siquiera le interesaba su hijo?
— Entiendo. Entonces es más necesario aún que vengas conmigo, ¿está bien? Necesitamos monitorear tu embarazo. Por lo pronto, llena esto para poderte entregar tus recetas.
La médico entregó un formato al castaño, quien asintió varias veces comenzando a llenar la información; por un segundo trató de echar un vistazo, logrando ver que tenía 27 años, pero no vio más porque Baekhyun se dio cuenta y ocultó la hoja contra su pecho.
— Deja de espiar —susurró el chico con el ceño fruncido, a lo que el alzó sus manos en señal de paz y miró a otra parte notando la extraña sonrisa de la doctora que los miraba a los dos.
Eso le hizo carraspear y enderezarse en la silla, esperaba que no se estuviera haciendo ideas erróneas. Para su suerte, Baekhyun acabó y regresó el formato a la doctora que lo revisó asintiendo al final.
— Bien, en un momento regreso — ella sonrió dispuesta a alejarse.
Baekhyun entonces la detuvo.
— Doctora, quisiera saber si tienen planes de pago en este hospital —el menor miró a sus costados, regresando su atención a ella—. No traje dinero conmigo y mucho menos sé si podré pagar un hospital como este, yo…
La mujer ladeó su cabeza mirándolos a los dos.
— El joven aquí ya pagó. Regreso enseguida.
Dichas esas palabras la mujer se alejó, dejándolos a ellos en un silencio que duró unos pocos segundos hasta que el castaño se decidió a hablar.
— ¿Pagaste mi cuenta? —asintió—. ¿Por qué? No me conoces, ¿qué buscas ayudándome?
Chanyeol apoyó sus codos en sus muslos, mirando más de cerca al joven. Lo observó por algunos segundos, viendo la desconfianza danzando en las facciones que opacaban las agradables líneas de ese rostro. El chico era lindo, lo aceptaba y, conociendo a su ex mejor amigo, no dudó un segundo que este se vio encantado y aprovechó la oportunidad de experimentar antes de contraer nupcias.
Pensar en ello revolvía su estómago, más al imaginar lo herida que Suji estará cuando se entere.
— Al buscar por una identificación vimos que no traías dinero, además tu celular estaba descargado por lo que no podíamos contactar a ningún conocido o familiar tuyo, así que decidí pagar, sentí que era lo correcto, yo decidí traerte hasta aquí —explicó con voz suave y tranquila, pero sentía como su interior empezaba a acelerarse al recordar lo que sucedió más temprano, al imaginar todo lo que ese chico tendría por decirle—. Sino te sientes cómodo con aceptar mi dinero, te pasaré mi número de cuenta para que me vayas pagando, puedo ser flexible con eso, ¿tienes dinero?
Y, como si ambos estuvieran en la misma sintonía Baekhyun suspiró, y se removió sobre la cama hasta que quedó sentado; vio como comenzó a jugar con la sabana de hospital por segunda vez en la noche, soltando después una risa amarga que lucía extraña en él.
— Preguntas si tengo dinero cuando acabas de escuchar que pregunté por un plan de pago —soltó de forma filosa, y él se terminó cruzando de brazos mientras se recargaba en la silla—. Aunque en eso último tienes razón, tú me trajiste aquí y si terminé en cama, fue por tu culpa.
Quien rió esta vez, fue él.
— ¿Mi culpa? ¿Acaso estás loco? ¡Ya estabas alterado cuando te encontré! — resopló maravillado de sus palabras.
El castaño imitó su acción.
— Sólo lloraba, ¡pero tú comenzaste una discusión! Eso me alteró y por eso terminé aquí — el castaño dijo seguro de sus palabras.
Chanyeol sólo rodó sus ojos.
— ¿Y qué querías que hiciera? ¿Qué te dejará entrar a esa iglesia sólo para montar un numerito? Te hubieras terminado desmayando frente a toda esa gente, ¿querías eso?
El bajo lució conflictuado, aunque su ceño fruncido parecía seguir queriendo demostrar su descontento.
— Yo tenía que detener esa boda… —susurró, abrazando su vientre de forma protectora—. Él no debió casarse.
Aligeró su expresión, ya que, si él la estaba pasando mal, no imaginaba lo que estaba siendo esa situación para ese chico, así que decidió contar hasta diez y calmarse un poco tratando de ser más empático, más paciente.
— Para cuando querías entrar, ellos ya estaban casados, no hubieras cambiado ese hecho y, por el contrario, hubieras hecho el ridículo, te habrías expuesto ahí junto a tu bebé —trató de sonar lo más coherente y serio que pudo—. No era lo más inteligente que podrías haber hecho y, sinceramente, ¿querías que Donghyung no se casara para estar contigo? ¿Aun después de que claramente te mintió? Porque él jamás dejó Seúl, él no viajó para conseguir dinero para su bebé.
Los ojos marrones se empezaron a empañar con lágrimas, y Chanyeol sintió que estaba frente a un cachorrito triste bajo la lluvia y eso sinceramente lo incomodó, por lo que desvió su mirada un momento para no ver más esa expresión.
— Tú tampoco parecías estar ahí para celebrar a los novios —contestó en su lugar, por lo que regresó su mirada a él—. ¿Fuiste por ella?
Sus ojos cruzaron con los marrones de Baekhyun. Estos ya no estaban irritados como un par de horas atrás y tampoco había lágrimas derramándose, pero notaba un vacío, una tristeza que le hizo desviar su rostro a un lado una vez más y, estar ahí con todo lo que estaba sucediendo en ese momento, le hizo reír de ironía.
¿Acaso estaba loco? ¿Hablaría de su vida personal con un desconocido?
— Sí, bueno, más o menos —respondió porque, a pesar de todo, esa era la persona que más podría comprenderlo en el mundo en ese momento—.Suji es mi ex prometida y Donghyung mi ex mejor amigo —sonrió de forma amarga, alisando una arruga de su chaqueta verde—. Rompimos nuestro compromiso hace once meses y yo hace diez me fui a trabajar a Japón, pero, aunque sabía que lo mejor era separarnos, de alguna forma nunca llegué a cerrar su ciclo y en ocasiones pensé en quizá retomar nuestra relación, sin embargo, eso no funcionaría porque ambos tenemos diferentes metas para nuestro futuro. Eso no quiere decir que no me doliera saber que mi ex prometida y mi ex mejor amigo iniciaron una relación al punto de que se casarán y nadie me dijo nada — cerró sus párpados un segundo buscando controlar sus emociones, lo que menos quería, era terminar llorando frente a Baekhyun—. Estoy enojado, me siento traicionado y decepcionado porque no confiaron en mí para decírmelo, pero, a pesar de eso, comprendí que no podía ir ahí a armar un escándalo, sólo lograría que ella me odiara y no quiero eso, le tengo mucho cariño, así que pensé bien las cosas y me contuve.
Baekhyun le miró por unos segundos, poniendo una expresión que parecía gritar a todas luces que él sólo esperaba un simple sí, no que le relatara la historia de su vida y probablemente tenía razón, lo creyó cuando volvió a ver su vientre recordándose que ese hombre tenía asuntos más importantes que escucharlo a él.
Un hijo en camino, claramente una mala situación económica y un engaño. Vivían situaciones completamente distintas, unidas solamente por los votos que ese par había recitado frente al altar.
— Al menos ustedes no eran nada ya, de alguna forma no había una relación que los uniera. En cambio, yo fui el chico que cayó enamorado de un tipo que me mintió en todos los aspectos de su vida y me hizo un hijo — el contrario rió amargamente, limpiando una lagrima rebelde que derramó—. Cuando descubrí mi embarazo, a la siguiente semana él me dijo que había aceptado un trabajo en otra ciudad porque ganaría más dinero y así podría darnos un mejor futuro. Yo me quise ir con él, pero dijo que no viviría en un buen lugar, que lo mejor era que yo me quedara aquí, así que tienes razón en lo que me dijiste más temprano, soy un idiota porque con el pasar de las semanas fue comunicándose cada vez menos conmigo hasta que de plano hace un mes ya no supe nada de él —el castaño soltó un suspiro muy pesado, mirándole después a sus ojos—. Lo busqué por su nombre en redes sociales a pesar de que me dijo que no tenía y sí, no encontré nada de él, temí que le pudiera pasar algo, pero cuando llamé al lugar donde creí trabajaba, resulta que nunca laboró ahí, me había engañado y, cuando volví a saber de Donghyung, fue cuando una amiga se topó por accidente con la publicación de un conocido que publicó acerca de la boda a la que estaba asistiendo, y supe que era Donghyung y descubrí que todo este tiempo me vio la cara de imbécil —Baekhyun rió nuevamente, teniendo un tono de desesperanza en su voz—. Y ahora estoy aquí con un desconocido, enfermo, endeudado y sin saber qué hacer. Bonita forma de terminar mi noche.
Más lágrimas salieron de esos ojos color chocolate por lo que el chico tan sólo se volvió a recostar sobre la camilla, cubriendo sus ojos con su brazo tratando de reprimir sus sollozos mientras su palma derecha acariciaba su abultado vientre.
Tener que lidiar con las emociones ajenas siempre había sido incómodo para Chanyeol, y está no era la excepción ya que al hecho se añadía que Baekhyun y él eran practicante un par de desconocidos. Simplemente no sabía cómo consolarlo, qué decirle o qué hacer, así que lo único que hizo fue acercar una caja de pañuelos que estaba en la pequeña mesa a su costado, a lo que él castaño susurró un pequeño “gracias” con su voz rota.
Mientras esté se limpiaba su rostro, no pudo evitar dejar de preguntar:
— ¿Al menos se preocupa por su bebé? ¿Se ha hecho cargo de sus gastos? —hizo las preguntas con cautela, pareciendo que ese chico se preguntaba exactamente lo mismo.
— Jamás me mandó dinero para una consulta y es triste, porque he caído en cuenta que ni siquiera me preguntaba cómo está, que me han dicho los médicos o siquiera me ha pedido ver las ecografías, así que supongo que le da igual.
Baekhyun tan sólo se alzó de hombros, pareciendo más aprensivo, más protector de su bebé y eso caló en una parte del corazón de Chanyeol, porque era exactamente lo que había vivido su mamá.
— Sí hubieras logrado detener la boda, ¿qué habrías hecho después de todo esto?
El hombre se quedó pensando varios minutos esa pregunta, la cual quedó sin responder cuando reapareció la doctora.
— Está es tu receta y tus estudios de hoy — le tendió un sobre blanco del hospital al castaño que se limpiaba el rostro, por lo que Chanyeol decidió tomarlo—. Te dejé todas las instrucciones con una lista de alimentos que debes procurar comer. También te dejé anotada la fecha en la que nos veremos junto con la hora. Es muy importante que asistas, ¿de acuerdo? Es por tu bien y el de tu bebé —el bajo asintió—. Me gustaría que te quedarás al menos un par de horas más, hasta que se acaben las vitaminas que están en la intravenosa y para asegurarme que estás bien. Regresaré cuando sea la hora de tu alta —la mujer se dirigió a él esta vez—. ¿Tú te harás cargo de él?
Chanyeol miró a Baekhyun, quien también quería saber la respuesta.
— Sí, me quedaré hasta que llegue su amigo, ya viene en camino.
La doctora asintió satisfecha.
— Bien, nos vemos antes de tu alta, Baekhyun —sonrió la mujer, dejándolos solos de nuevo.
Ahí es que sintió la pesada mirada del castaño.
— ¿De qué amigo hablas? — preguntó confundido.
— Oh, uno que tienes guardado como Dae, llamó justo antes de que despertaras —señaló el teléfono que cargaba la batería—. Estaba muy preocupado por ti, ¿por qué saliste sin decirle a dónde? Con tu embarazo, tienes que ser más consciente.
Baekhyun maldijo bajo tomando su celular, empezando a navegar por este mientras se despeinaba sus cabellos.
— ¡Yah! No debiste contestar —el chico le reclamó, a lo que él alzó una ceja—. Ahora Jongdae me matará — Baekhyun se frotó el rostro mirando un segundo al techo, como si estuviera rezando—. Y claramente no pensé, sólo sabía que tenía que ir hasta esa iglesia —el ceño del castaño se pronunció una vez que este bloqueó la pantalla de su móvil, luciendo muy pensativo.
— Contestar era lo que tenía que hacer. Estabas inconsciente, no sabíamos quién eras y no tenías a nadie cercano contigo—Chanyeol habló, llamando la atención del otro—. Bien pude ignorarte desde que te pusiste mal afuera de la iglesia para irme a mi casa, pero no lo hice porque sabía que no sería lo correcto, así que, en lugar de ponerte gruñón, no estaría mal que simplemente dijeras un “gracias”.
Baekhyun apretó sus labios jugando con la orilla de la sabana que lo cubría, y Chanyeol empezó a darse cuenta de que ese gesto estaba ligado al nerviosismo, pues también notó debajo de la tela como este frotó uno de sus pies contra su pierna, terminando esos tics nerviosos en su vientre, que el castaño empezó a acariciar con todo el cuidado del mundo.
El silencio los engulló por algunos minutos y Chanyeol tuvo que confesar que su incomodad se fue disipando un poco y que, increíblemente, descubrió que observar a ese hombre comenzaba a ser interesante, aunque no sabía porque, lo cual, le hizo pensar otras cosas mientras este seguía acariciando su barriga.
¿Qué habría sido de su vida si Suji y él no hubieran roto? ¿Estarían casados ya y con un bebé en camino o ya en brazos? ¿Su vientre sería parecido al de Baekhyun? ¿Qué se sentiría al acariciarlo? ¿Sería suave como el algodón, o sería un poco más duro? ¿Sería él un buen padre?
Pensar que no pudiera darle la calidad de vida que un hijo necesita, le daba algo de miedo, siendo otra esa de las razones por la que prefería mantenerse lejos de la paternidad.
— ¿Sabes? Aún de camino a la iglesia estaba dispuesto a perdonarlo —habló Baekhyun de la nada, y por un momento él había olvidado que esperaba una respuesta—. Estúpidamente pensé que quizá me mintió para protegerme y que se casaba por obligación y que yo lo rescataría o que él diría no y correría a mí, pero ya entendí que sólo me dio largas para que justamente no fuera a arruinar su vida tan soñada —rió quedó el castaño, aunque no había diversión en su voz—. Imagino todo lo que se rió de mí al haberme engañado de esta manera, por lo cual ahora sólo quiero verlo arruinado.
Se miraron a los ojos, y Chanyeol sintió como un sentimiento burbujeó en su pecho.
— Ya somos dos —contestó él sin dudar—. Después de ver lo que te hizo, me ha quedado muy claro que Suji tiene que saber la clase de marido que tiene, tú eres el único que podría hacer algo al respecto y, si quieres, yo podría ayudarte.
Lentamente Baekhyun se sentó inclinándose un poco en su dirección, tratando de reprimir una sonrisa.
— ¿Y qué pretendes que haga? ¿Qué vaya y haga un escándalo para que tu querida Suji se entere que su marido tendrá un hijo conmigo? —las delgadas manos de Baekhyun seguían frotando su vientre, y él no pudo despegar su mirada de esa acción por varios segundos.
— Claro que no, con eso sólo te expondrías y todos quizá te verían como un ardido. Conozco a Donghyung, sé que voltearía las cosas a su favor —mencionó él con la seriedad que el tema requería pues, para su desgracia, durante sus años de amistad había conocido una parte de ese hombre que no le gustaba, y esa era sus tendencias a la violencia cuando las cosas no salían como él quería, así que, sí su pensamiento de que Baekhyun y su hijo no les importaba era cierto, no dudaba que pudiera hacerles daño si se enteraba que el castaño revelaba su secreto—. Tiene que parecer casual, ninguna confrontación directa.
Baekhyun empezó a jugar con su labio inferior entre sus dientes, pareciendo algo tentado con su idea.
— ¿Tienes algo en mente? —preguntó quedo.
Y él sólo pudo ladear una sonrisa.
— Vagamente tengo una idea, pero no sé si este sea el lugar adecuado para hablar de ello, aún estás pálido y te ves cansado —Chanyeol sacó su cartera del interior de su chaqueta, de la cual tomó una tarjeta de presentación; regresó su billetera a su lugar, y entregó esta al castaño que miró con curiosidad—. Cuando tengas tiempo me llamas y concretamos una reunión, me haré un espacio para verte.
El desconocido observó la tarjeta durante un minuto antes de volver a dirigirse a él.
— ¿Qué es lo que buscas de todo esto, Park Chanyeol? —Baekhyun le miró enfatizando su nombre, haciéndole caer en cuenta que no se había presentado ante él.
Bueno, ya no tenía caso hacerlo.
— Verlo arruinado, como tú lo dijiste —respondió, el castaño le miró y lentamente notó como este fue ladeando una sonrisa.
— Me siento como en un drama coreano cuando los antagonistas conspiran para separar a la pareja protagonista —Baekhyun rió y, por primera vez, Chanyeol sintió que no había amargura en el sonido y se vio ligeramente cautivado por este, era contagioso—. Te mandaré mensaje cuando pueda y, de paso, quiero que me des tu número de cuenta para pagarte.
El alto apretó un poco su boca mientras se cruzaba de brazos.
— Sinceramente no planeaba cobrarte. Si necesitas esto o algo más, puedes decirme y… —Baekhyun alzó sus manos parando su monólogo.
— Si vamos a hacer esto, será a mi modo, ¿de acuerdo? Me pasarás tu número de cuenta para que yo te deposite lo que gastaste esta noche. Quizá no pueda pagarte de una sola vez, quizá me lleve dos o tres pagos, pero lo haré porque, sino lo hago, siento como si me estuviera vendiendo por dinero y no me gusta esa sensación, yo aprendí a ganarme todo a base de mi esfuerzo y eso haré, ¿de acuerdo? Aún no estoy tan desesperado como para como para llegar a eso.
Chanyeol chasqueó con la lengua mientras negaba.
— Eres muy orgulloso, ¿sabes? Deberías aceptarlo por tu hijo, no por ti.
Baekhyun negó enseguida.
— Por mi hijo es que hago esto. Quiero verlo a su carita cuando nazca y decirle que todo lo que tiene, es porque su papá luchó honradamente por él, y aceptar que me pagues esto o quizá más cosas en el futuro sólo porque estamos juntos en esto de arruinar a Donghyung, se sentiría como dinero sucio y no, podré haber sido un idiota al haber creído en ese imbécil, pero aún tengo orgullo y dignidad. Esa es la única condición que pongo si pretendes que hagamos funcionar esto. Lo tomas o lo dejas.
Pudo vislumbrar la seriedad con la que ese chico hablaba y, de alguna forma, eso le gustó porque hablaba bien de él y, a la vez, hacía que su coraje contra Donghyung fuera más grande porque, al parecer, tenía un imán para que las buenas personas se cruzaran en su camino y él sólo las arruinaba sin una gota de remordimiento.
Pero él se encargaría de que eso cambiara.
— Trato hecho —estiró su brazo hacia Baekhyun, quien no dudó en tomar su mano para sellar su trato, siendo casi cómica la diferencia de sus tamaños; aun así, encajaban bien—. Lo único que quisiera recalcar es que sí necesitas algo, puedes decirme, no me cuesta nada ayudarte, puedo ser paciente a qué me deposites como vayas teniendo oportunidad.
Baekhyun apretó más su mano al escuchar eso y notó como estuvo a punto de negarse rotundamente.
Sin embargo, pareció que se lo pensó bien por unos segundos.
— Espero jamás tener la necesidad — fue lo que dijo cuando se soltaron—. Porque no me siento muy cómodo aceptando algo de un casi desconocido.
Chanyeol podía entender eso y estuvo a punto de decírselo, pero una serie de pasos y la cortina que fue abierta de repente llamó la atención de los dos, quienes miraron como un hombre vestido con chamarra negra larga, tenis blancos y un pantalón de mezclilla con cabellos despeinados se dejó ver teniendo su respiración muy agitada y con un par de gotas de sudor en sus sienes.
— ¡Baekhyun! —el nuevo hombre exclamó, yendo rápidamente al castaño antes de tirarse a abrazarlo con fuerza por el cuello—. Pequeño imbécil, ¡¿por qué me haces esto?! ¿Sabes lo preocupado que estaba por ti? ¡Tenías horas sin responder!
Supuso que ese era Jongdae, y tuvo la necesidad de apretar sus labios para no reír cuando notó la expresión horrorizada de Baekhyun cuando su amigo lo siguió abrazando para luego tomar sus mejillas y revisarlo por todas partes para verificar que estuviera bien, como si se tratase de su madre.
El castaño gruñó un poco, aunque parecía algo arrepentido.
— Lo siento, Dae — dijo Baekhyun cuando su amigo se alejó de él—. Sólo que tuve una emergencia y salí a prisa y sin pensar — las manos del castaño jugaron con la sabana—. No quise preocuparte así...
El pelinegro soltó un suspiro, y se sentó en la orilla de la cama tocando la barriga del bajo; de repente, sintió que sobraba.
— Fuiste a buscarlo, ¿cierto? — preguntó el amigo, a lo que Baekhyun asintió volviendo a ponerse sus ojos llorosos—. Dami me enseñó la publicación que vieron. Debiste decirnos, te abríamos llevado y no habrías tenido que pasar por esto solo —Jongdae riñó un poco a su amigo para, después, caer en cuenta que no estaban solos ellos dos—. Oh, discúlpame, no te vi por estar centrado en este tonto —negó el hombre que se puso de pie—. Kim Jongdae, supongo que hablé contigo por teléfono hace un rato, ¿cierto?
Chanyeol asintió y estrechó la mano unos segundos antes de soltarla.
Curiosamente, aunque esos amigos parecían ser de la misma complexión, su mano no encajó igual que con la de Baekhyun.
— Muchas gracias por ayudarlo, en verdad —agradeció el otro con sinceridad—. Sino hubieras estado ahí, quien sabe qué habría pasado con mi sobrino y este tonto —¡oye!, se quejó el castaño que fue ignorado por su amigo—. Como agradecimiento, me gustaría invitarte a comer, es lo mínimo que puedo hacer después de toda tu ayuda.
Negó con una pequeña sonrisa.
— No es necesario, no me costaba nada hacerlo — se puso de pie, tomando el sobre que antes le había dado la doctora—. De todas maneras, Baekhyun tiene mi tarjeta de presentación por si necesitan cualquier cosa —miró al castaño dando un paso hasta que quedó a un costado de la cama, tendiéndole el sobre de regreso.
Baekhyun asintió.
— Te mandaré un mensaje para que me pases tu número de cuenta —Chanyeol asintió al saber que no le haría cambiar de parecer.
Pero el alto no pudo prestar atención a nada más cuando Baekhyun quiso tomar el sobre con la mano que tenía la intravenosa y, al hacer esto, el agarre falló y el sobre cayó sobre el cuerpo ajeno.
Por acto reflejo lo quiso agarrar al mismo tiempo que el otro. Lo cual, dio como resultado que por accidente su mano tocara el vientre del castaño, viéndose inmediatamente desconcertado cuando logró sentir algo moverse bajo su palma.
Observó al castaño quien lo miró de golpe, luciendo realmente sorprendido.
Y Chanyeol se asustó por un segundo, ¿hizo algo mal?
— ¿Qué fue eso? —preguntó bajo sin quitar la mano de su vientre, viendo en esa dirección sintiendo como algo golpeó contra su palma de nuevo—. ¿Es…?
— ¿También lo sentiste? Es la primera vez que da una patada… —susurró el castaño mirando sus ojos y, de repente, la sombría expresión y lo opaco de sus orbes marrones desapareció para ahora ser sustituida con una de las sonrisas más grandes, brillantes y lindas que pudo alguna vez haber visto en su vida y se quedó absorto en ello por unos segundos.
Hasta que la tercera voz rompió su trance.
— ¡No! ¿Cómo que su primera patadita? ¡Se suponía que yo tendría que sentirla primero además de ti, Baek! —Jongdae se quejó, y se sentó en la orilla de la cama para poner su palma al otro lado de su vientre—. Bebé, soy tu tío favorito DaeDae, salúdame a mí también.
El pelinegro de baja estatura terminó inclinándose al frente, empezando a hablar con el bebé provocando cosquillas al castaño que comenzó a reír, y fue consciente de eso cuando sintió la vibración bajo su palma, por lo que la retiró con rapidez sintiendo que su piel hormigueaba.
Aquello se sintió muy extraño, no sabía cómo reaccionar. Por fortuna, el celular que vibró en su chaqueta lo despabiló, por lo que lo sacó encontrándose con una notificación de un mensaje de su madre, viendo también todas las llamadas perdidas que había ignorado por no querer saber de nadie.
Mamá
Hoy
¡Buen viaje de regreso, hijo! Nos vemos en la tarde
4:31pm
¿Ya aterrizaste, hijo? ¡Hice tu comida favorita!
7:01 pm
Hijo, ¿todo bien?
7:23 pm
Junmyeon y Sehun hablaron conmigo y me dijeron lo que sucedió.
Te juro que yo tampoco lo sabía. Por favor, dime que estás bien.
7:53 pm
Chanyeol, por favor respóndeme, me estoy volviendo loca sin saber de ti.
8:59 pm
Frotó su cuello sintiéndose un poco culpable.
Mamá
Hoy
Chanyeol, por favor respóndeme, me estoy volviendo loca sin saber de ti.
8:59 pm
Lo siento mamá, surgió algo, pero yo estoy bien.
Te iré a visitar a tu casa.
Te amo.
9:00 pm
Mandó el mensaje a su madre, y guardó su celular viendo a ese par que seguía entretenido en el vientre del castaño.
— Ya es hora de que me vaya —habló llamando la atención de los amigos—. Esperaré tu mensaje, Baekhyun.
El mencionado asintió.
— Claro, me comunicaré contigo.
Chanyeol también asintió y agitó su mano despidiéndose del otro pelinegro que le miraba con mucha insistencia al grado de hacerlo sentir incomodo. Por eso optó por irse yendo ya, pero la voz del amigo de Baekhyun lo detuvo.
— ¡La comida sigue en pie! —el otro exclamó, teniendo una gran sonrisa en sus labios—. Me encargaré de tener tu contacto de Baekhyun para ponernos de acuerdo.
Sonrió con incomodidad, asintiendo sin decir nada más que un adiós para irse de ahí.
Cuando estuvo lejos de ellos giró hacia atrás, y podía ver cómo aquel par acariciaban de nuevo el vientre del castaño, lo cual le hizo ver su mano derecha que aun hormigueaba, la misma que había sentido la patada de ese bebé a través del vientre de su padre y Chanyeol se convenció que haber sido testigo de eso no hizo que algo cálido se extendiera por su pecho.