PREFACIO

Zack era un hombre frío y carente de emociones, pero últimamente algo dentro de él estaba cambiando. Cada vez que la observaba, notaba lo realmente hermosa que era; captaba por completo su atención.
Sin embargo, sabía que no podía involucrarse con ella. Tal vez tenerla en su mansión estaba haciéndole daño. Lo último que necesitaba era enamorarse, menos aún a su edad y de una chica mucho menor que él.
Había salvado su vida, pero eso no significaba que ella le debiera algo. En ese momento, libraba un debate mental: ¿qué haría Oliver Gardener si descubriera que su exesposa estaba viva?
Observó a su madre entrar furiosa en la sala de estar. No necesitaba preguntar el motivo.
—¿Quién es ella y qué hace aquí? —preguntó la mujer, molesta.
—Creo que no tengo que explicarte el motivo por el cual esa mujer está aquí.
—No puedo creer que seas tan descarado como para hablarme de esa manera. Ivonne es tu prometida. No puedo creer que tengas el descaro de traer a tu amante a este lugar —rugió su madre, enojada.
—Madre, no tengo por qué darte explicaciones sobre lo que hago con mi vida privada.
—Esa mujer es una cazafortunas. No tiene educación, ni nada. No es digna de ser tu esposa.
—Lo lamento. Te guste o no, será de esa manera —respondió sin dudarlo.
—No puedo creer que me hagas quedar en vergüenza delante de todos. Eres un ingrato —se quejó la mujer nuevamente.
“Muchas veces, el problema es que tu corazón se niega a admitir lo que tu mente ya sabe…”
Autor desconocido.











