Primera presa| Butterflyverse
Su pulso cardíaco resonaba en un fuerte eco dentro de sus oídos, sus pupilas estaban completamente dilatadas y sus sentidos se encontraban a flor de piel.
Las pulsaciones eléctricas que recorrían cada una de sus terminales nerviosas lo hacía sentir así, la sensaciones se incrementaba a cada segundo, incluso casi se encontraba babeando pero gracias a su expresión ecuánime nadie sospechaba de los retorcidos pensamientos que atiborraban su mente y despertaban su lado más salvaje, el menos racional, el más hambriento.
No es como que no supieran que él es un Spider, su familia entera pertenece a la especie pero en su vida se había visto interesado por alguien. A sus 22 años aún no había tenido su primer presa.
—Debe ser un Butterfly. — fue la deducción de su padre que se encontraba a su espalda contando las ganacias del día. Katsuki ladeó la cabeza, su mirada fija en el nuevo guardia de seguridad de la casa de apuestas principal.
—No, es demasiado grande para ser un Butterfly. — dijo, detallando el físico del chico pecoso, de rizos verdes-oscuros y ojos del mismo color pero en tonalidad más clara, cristalina pues su físico era fuerte, un poco corpulento y debía sacarle por lo menos dos cabezas en diferencia de altura.
—No te guíes por lo estereotipos, Katsuki. Si ese chico te llama la atención es porque finalmente has detectado una presa.
—No me llama la atención. — negó, frunciendo el ceño y cruzándose de brazos. Masaru apartó la vista del fajo de billetes en sus manos, viéndole por encima de sus gafas ópticas, enarco una ceja.
—Si no es así, ¿por qué no dejas de mirarlo desde que llego? — Inquirió. Su hijo se giro a mirarlo solo para darse cuenta que había sido atrapado. Desvío la mirada hacia otro lado, lejos de su progenitor, y del guardia de seguridad al que, efectivamente, no podía dejar de mirar. No se sentía avergonzado, pero en antaño había asegurado jamás devorar a alguien. Sin embargo… —Es tu instinto, Katsuki. No lo ignores. — aconsejó su padre, y eso solo empeoraba las cosas. Katsuki se levantó del sofá de terciopelo negro. —¿Irás por él? — preguntó, pero su primogénito no respondió.
Solo dio media vuelta para abandonar su oficina.
Masaru sonrió. Sí, definitivamente iría por él. Al fin su muchacho tendría su momento para degustar el festín que se prohibía ingerir innecesariamente.
Finalmente sabría lo importante y beneficioso que es para él unirse a la cadena alimenticia de este retorcido mundo como el líder que, come pero que jamás es comido, que es.
Había fingido ser un humano normal.
Sabía que era un error, pero trabajar para
Spiders
, la especie en la cima de la cadena alimenticia era la única forma de saldar sus deudas con un clan de «
Bee's
» muy poderosas.
Especialmente cuando había la amenaza implícita de que si no pagaba la enorme deuda que su padre, un maldito humano normal, adquirió con ellos, sería entregado como alimento a una de las tantas
Spider
que tenían bajo su control para prever el nacimiento de la siguiente generación.
Aunque bueno, su situación actual no era mejor que eso. De hecho era lo mismo, o peor, porque él solo se había metido en la red de la araña cuando era por naturaleza una presa, pero mientras se rociara esa fragancia creada por Momo que eliminaba su aroma, nadie debería sospechar de él, ¿cierto?
Aunque talvez estaba demasiado confiado.
—Midoriya, el Jefe quiere verte. — informó Iida, con su habitual cara de póker. Izuku no se extrañó. Iida le había dicho que a veces el Jefe pedía a alguno de los guardias del lugar cuando iba a salir para que le acompañasen, talvez está vez le tocaría ir a él así que no dudo en dirigirse a la oficina de este.
—Espera, él de encuentra en el estacionamiento. — dijo Iida, e Izuku solo asintió cambiando el curso de su camino.
Tomó el ascensor, y bajando al estacionamiento subterráneo, en cuanto las puertas metálicas se abrieron divisó el auto deportivo de Bakugo Katsuki.
¿Qué no iba a acompañar al Jefe?
Igual camino hacia el vehículo. La ventana del copiloto bajo. El joven Bakugo mirándole desde el interior.
—Sube. — ordenó. Y aunque Izuku no vaciló en obedecer, si se preguntó por un segundo dónde se encontraban los demás guardias que normalmente acompañaban al heredero del clan. No podía ser el único yendo con él.
El joven heredero arrancó en auto una vez que subió a él.
—¿A dónde vamos? — preguntó, necesitaba saber si conocía el lugar, hacerlo le daba ventaja para poder proteger al Joven Bakugo ante cualquier situación.
—A mi casa. — respondió, dando vuelta en una intersección.
Izuku no preguntó más. Demoraron solo un par de minutos más en llegar.
Al aparcar en el lujos estacionamiento, el Joven Bakugo solo le dio la instrucción de que lo siguiera. No había más guardias como se esperaría.
Subieron al ascensor que los conducirá al Pent House en el que vive el rubio. Izuku ni siquiera se imaginaba lo que le esperaría una vez ahí.
—Me has quitado el sueño durante días, ¿sabes? — dijo Katsuki mientras tecleaba el código para abrir la puerta. — Estoy tan jodidamente hambriento por tu puta culpa. — siseo, pateando la puerta cuando el código de acceso la abrió.
—¿Qué? — Izuku no entendió inmediatamente a qué se refería, pero lo haría.
El rubio se giro, y sujetandolo de la corbata verde que usaba ese día, tiró de él para arrastrarlo dentro del lugar. Izuku no puso resistencia, no debía. Aún cuando fuera físicamente más fuerte que Bakugo, esté seguía siendo un
Spider
y él solo una
presa
más.
Una presa más...
¿Acaso se había dado cuenta que no era un humano normal?
Paso saliva con dificultad cuando su cuerpo cayó de lleno sobre un sofá de cuero negro.
—No finjas, sé que eres un
Butterfly
. Puedo olerte desde el primer día en que llegaste a la casa de apuestas. — dijo, caminando hacia él mientras comenzaba a deshacerse de su ropa.
Sus pupilas estaban dilatadas, tanto que sus ojos se veían casi completamente rojos. La respiración de Izuku se aceleró.
—No temas, prometo devorarte rápido. — dijo, sentándose a horcajadas sobre su regazo, los colmillos sobresaliendo un poco de sus labios en esa sonrisa que los curvaba con suficiencia y burla.
Había sido atrapado, y ni siquiera se había dado cuenta de ello. Este era su fin.
La telaraña que sujetaba sus muñecas le cortaba la circulación, pero su mente no podía concentrarse demasiado en ello pues tener a Bakugo encima suyo, deshaciéndose en gemidos mientras sus caderas se movían con desesperación encima de él.
—Joven Bakugo... — susurró, pero el rubio puso la palma de su mano sobre su boca para callarlo.
—No hables... la comida no habla. — jadeó.
Katsuki estaba haciendo el ritual de apareamiento acostumbrado en su especie.
Si bien Izuku no es otro
Spider
para hacerlo, el hecho de saber que devorara a su primer presa lo hacía querer degustarlo en toda forma posible. Además, sabía que comer después del sexo sabía mucho mejor.
Así que... Moviendo sus caderas, ahora en círculos lentos, el sentir la polla de esta presa clavándose tan bien en su interior, era simplemente alucinante. Aumentaba el éxtasis en su cuerpo en sobremanera.
—Ngh, Mierda... — estaba disfrutándolo más de lo que debería, pero no era el único. Izuku no podía mentirse a si mismo con la respuesta de su cuerpo.
Sentir como el agujero de Bakugo lo «
tragaba
» era demasiado excitante. Talvez por la mezcla de temor y adrenalina lo sentía de esa manera. Su muerte era inminente, pero ¿por qué debía comenzar a sufrir si aún no le hincaba ni un colmillo.
—Mierda, sí... Izuku había comenzado a arremeter contra el rubio siguiendo el ritmo de sus caderas.
La forma en que Katsuki arqueo la espalda fue el momento perfecto para que Izuku aprovechara e invirtiera posiciones, rompiendo finalmente las telarañas que lo mantenían sometido.
—¡¿Qué carajos...?!
—Si voy a morir está noche, por lo menos déjame disfrutar un poco, ¿no? — dijo, los ojos de Katsuki volvieron a la normalidad.
Bien, iba a permitirlo.
Sin decir una palabra, solo volvió a sujetarlo por la corbata, y con una mirada, le ordenó seguir con las penetraciones que a ambos hacia delirar.
En algún punto, cuando estaban cerca del clímax, Katsuki abrazó a Izuku, escondiendo su rostro en el espacio libre en su cuello, abrió la boca que se encontraba salivando desde hacía rato, el olor de Izuku era apetitoso, ya no podía resistirse más, así que sin espera más tiempo del que ya, finalmente lo mordió.
Una mordida dura, la sangre comenzó a fluir por borbotones al instante.
Debido al olor de las atrayentes feromonas de Katsuki, Izuku ni siquiera sintió dolor, ni mucho menos las ganas de detener el acto sexual para huir.
Estaba embriagado.
E iba a morir.
Katsuki al degustar la primer mordida, no pudo parar. No sabía cómo hacerlo.
Su instinto solo le incitaba a continuar hasta quedar satisfecho. Y para cuando lo hizo, todo se sintió mucho mejor.
Su padre tenía razón.
Devorar a la primer presa siempre era un acto exquisito. Y ahora... ahora solo quería más.
Me dolió un chingo escribir esto JAJAJJAA 🥹 intenté no entrar mucho en detalle porque no estoy familiarizada con el gusto de escribir escenas g o r e, pero espero que haya cumplido la expectativa de este verse tan oscuro 🥺 No me vayan a funar porque lloro.
🔺 Créditos del FanArt @Currynim_ on Twitter.