Personalizar legibilidad
Aa

La elegida

Todos los derechos reservados ©

Sinopsis

El reino de Milligan es atormentado constantemente por una malvada dragona llamada Skandi. Para detener a este monstruo; el rey envia a Arton Sander, uno de sus mejores caballeros. Antes de visitar a Skandi, Arton hace una parada a los pantanos de Lliona en busqueda de una poderosa espada llamada "La serpiente de fuego". El problema es que esa espada tiene que elegir a quien la va a portar. No elige a Arton.

Estado:
Completa
Capítulos:
22
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1


El reino de Milligan disfrutaba de una bonanza desbordante. El número de pobreza y crímenes habían bajado considerablemente, todos tenían trabajo y los negocios prosperaban. Aunque muchos podrían considerarlo una exageración el decirlo pero todos los habitantes de Milligan eran felices.

Así era la vida de Milligan hasta que Skandi entró en escena y paró todo con un “NO” muy ardiente. En serio escribió un “NO” en medio de la plaza con fuego matando a cinco personas en el proceso.

Skandi era una dragona de más de veinte metros de color rojo sangre con un mechón blanco detrás de su cabeza, ojos verdes y unas garras siempre afiladas. La criatura tenía un aliento de fuego que era capaz de convertir las casas en inhabitables construcciones que apenas podían sostenerse solas y los cultivos, en cenizas.

Algo curioso de Skandi era que su piel tenía ciertos parecidos a la piel humana, si alguien era lo suficientemente estúpido como para tocarla sería el equivalente a un insecto tocando la piel de una persona. Pero era mucho más resistente que la capa protectora de cualquier ser humano. Las flechas no le hacían ningún daño.

La primera visita de Skandi fue para hacer un trato y las siguientes, para asegurarse que dicho trato se cumpliera. Skandi prometió dejar de destruir su reino a cambio de la mitad de sus cultivos, mil monedas de oro y algunos sacrificios humanos. El reino de Milligan aceptó el trato, no es que tuvieran muchas opciones. Trataban de pagar, pero los gastos se hicieron excesivos.

A veces se tenía que decidir entre pagarle al dragón o alimentar al pueblo.

Casi siempre iban por la primera opción.

—Los que tengan hambre pueden venir conmigo — decía Skandi con un tono malicioso.

El reino de Milligan descubrió que Skandi vivía en una cueva ubicada en La montaña de Los lamentos. Se llamaba así porque, al verla de lejos, tenía la apariencia de un rostro humano en constante dolor y agonía, tal vez sea porque tenía a un despiadado dragón viviendo en su boca. La montaña de los lamentos estaba tan cerca que se podía ver desde la salida del reino.

El rey mandaba en secreto a sus mejores soldados para combatir a la dragona. Era un secreto fácil de descifrar. Todos los meses cuando la dragona iba por su tributo, unos días después de haber enviado a sus soldados a combatir (prueba irrefutable de que habían fracasado miserablemente), lo primero que hacía era soltar las armaduras de los soldados al suelo cerca de los pies del rey.

—Deliciosos bocadillos. Pero no les servirán como descuentos de lo que me deben. Nos vemos en un mes.

Antes de irse Skandi destruyó un parque.

Aunque la estrategia de enviar soldados a enfrentar a la dragona era un plan fallido eso no impedía al rey a seguir intentándolo. Al día siguiente de cobro el rey se encontraba en una parcela cercada, rodeado de varios guardias armados. Frente a él estaban formados varios soldados en armaduras que cubrían todos sus cuerpos.

El rey sacó un papelito del sombrero.

—Número 27, ¿Quién tiene el número 27?

—Yo, yo, yo — respondió un Arton muy emocionado. El hombre de la armadura corrió hasta el podio donde estaba parado el rey. Los guardias se mostraron ansiosos al ver a alguien tan animado.

Arton le entregó un papelito que tenía el número 27. Luego de unas cuantas comprobaciones el rey pudo confirmar que, efectivamente, Arton era el número 27.

—Es tu turno… ¿Cuál es tu nombre, honorable caballero?

Arton creyó que su corazón se le iba a salir del pecho. El rey en persona lo estaba llamando “Honorable caballero”. Eso no le pasa a cualquiera (en realidad sí). Arton luchaba para contener la emoción. Tenía que mostrarse estoico y heroico ante el rey.

—Arton, su majestad. Arton Sander — respondió Arton con todo el respeto del mundo. Quería urgentemente un vaso de agua y un sándwich de jamón. Tenía la boca reseca y el estómago vacío.

—Arton Sander. Usted ha sido elegido para ir a La Montaña de los lamentos, a la cueva de los 1000 cadáveres — un 30% son de Milligan — y acabar con ese endemoniado dragón que tantas penurias nos hizo pasar. El reino de Milligan cuenta contigo.

—Así lo haré su alteza — Arton se arrodilló para besar la mano del rey.

Los dedos del rey estaban llenos de anillos cubiertos de piedras preciosas. Eran falsas porque Skandi tenía en su poder todas las joyas buenas. Arton se enteró de mala manera, apenas besó el dedo del rey la joya se desprendió y se metió en su boca. Arton se la tragó accidentalmente.

—¡Traeré su cabeza! — exclamó Arton para alejarse de la situación.

Los demás caballeros respondieron con algarabía, gritando su nombre en un coro heroico. ¡Cuídate Skandi! ¡Un nuevo héroe viene por ti para acabar contigo! O para darte una mala indigestión. Lo que ocurra primero.

—Excelente. Ahora ve por tu equipo y sal de aquí antes de que anochezca.

El equipo de Arton no era precisamente amplio: Un escudo metálico con abolladuras (usado), una bolsa llena de 30 monedas de oro para los gastos de su viaje y una biblia escrita por el dios Saplo, uno de los siete dioses que crearon el cielo y la tierra. Arton la recibió con poca inflexión en su rostro. No le importaba la religión, solo le importaba luchar.

Arton rechazó la espada alegando que iba a usar una espada que formó parte de su familia por más de seis generaciones y que estaba hecho con uno de los metales más resistentes de todos los tiempos. Tan resistente que luchó en más de veinte guerras y todavía conserva su filo.

Arton se subió al caballo blanco que le asignaron, domarlo fue muy fácil para él. Ambos salieron del reino, tenían un largo camino por recorrer. Cuando Arton desapareció de los pares de ojos (algunos usaban parches) de los habitantes de Milligan, estos comenzaron a hacer sus apuestas.

—No durará una semana.

—No durará unos días.

—Mañana esa bestia traerá su cadáver, ¿Alguien quiere apostar?

¡Cuéntale a Elgatosideral235 lo que piensas sobre este capítulo!
Me encanta

1

Me encanta

Divertido

0

Divertido

Picante

0

Picante

Suspense

0

Suspense

Emotivo

0

Emotivo

Profundo

0

Profundo

Alentador

0

Alentador

Impactante

0

Impactante

Bien escrito

0

Bien escrito

Trama absorbente

0

Trama absorbente

Buenos personajes

0

Buenos personajes

Diálogos potentes

0

Diálogos potentes

Otras recomendaciones

Mi lindo Omega a color

candy2wills2015: Me gusta tu forma de trasmitir

Leer ahora
Ginecólogo | Kooktae

emyshchion: En verdad me gusto, me fascino, fue muy interesante de leer y entretenido. :3

Leer ahora
EL CLICK

KANG HORI: ALA QUE LINDA ISTORIA SE Q SOLO ES UN SHEPEO PERO ME GUSTARIA Y GUARDO LAS ESPERANSAS Q ALGUN DIA SEA SIERTO AME LA ISTORIA

Leer ahora
Les pertenezco.

Tiffany: Está muy bueno, espero sigas actualizando, tiene muy buena trama la historia 👍👍

Leer ahora
La Segunda Oportunidad Del Beta

Dulce: Llore, sufrí, me emocione, gran historia.

Leer ahora
Dulce tentación

L.Montclair: Amooo la historia espero puedas seguirla pronto

Leer ahora
Milagro de navidad entre bolas de nieve | Festividades #1

Mari: A todo el mundo y sobre todo si te gustan los libros románticos y la Navidad

Leer ahora
Un demonio entre recetas

Rayen Y: Me encanta la voz de Zazy, le diste una personalidad encantadoramente adictiva! Me siento muy identificada con "la humana enana y loca"! Es genial!

Leer ahora
Instinto (KM)

Izamar: Estare esperando con ansias k actualises me tienes pegadita a esta historia .

Leer ahora