Chapter1: Intro
Dante Blackwood era el director ejecutivo de Blackwood Industries, una multinacional especializada en biotecnología y productos farmacéuticos. Era uno de los hombres más ricos y poderosos del mundo, pero tenía un secreto que todos conocían: era padre soltero de una niña de cinco años llamada Chloe.
Chloe era una niña lista e ingeniosa, pero le costaba hacer amigos. Era muy directa y sarcástica, y a menudo desafiaba la autoridad de su padre. Solo sonreía o se reía cuando se burlaba de alguien, y a Dante no le importaba su felicidad.
Un día, tuvo que llevarla a su oficina porque ella se negó a ir a la escuela o a quedarse con la niñera. Ella dijo que quería pasar el día con él, pero él sabía que mentía. Ella solo quería causarle problemas a él y a su trabajo, pero él no tenía otra opción.
Se la presentó a su asistente, Zoe, una mujer amable, sencilla y hermosa. Zoe había trabajado para Dante durante dos años; era leal, eficiente y muy responsable. Tenía una personalidad cálida y agradable, y siempre trataba a Dante con respeto y profesionalismo.
Zoe sonrió, saludó a Chloe y se ofreció a enseñarle la oficina. Chloe la miró con desdén y aburrimiento, y le dijo con sarcasmo:
«Vaya, eres tan amable y servicial. ¿Estás tratando de impresionar a mi papá o algo así? Sabes que no le importas, ¿verdad? Solo le importan él mismo y su dinero».
Zoe se quedó sorprendida y herida por las palabras de Chloe, pero trató de ocultar sus emociones. Le dijo con calma:
«No, no estoy tratando de impresionar a nadie. Solo hago mi trabajo. Y estoy segura de que le importas mucho a tu papá. Te trajo aquí para pasar un tiempo contigo, ¿no es así?»
Chloe resopló y puso los ojos en blanco. Dijo con burla:
«Sí, claro. Me trajo aquí para deshacerse de mí. No quiere pasar tiempo conmigo. No quiere pasar tiempo con nadie. Está demasiado ocupado e importante para eso. Es el gran Dante Blackwood, el rey del mundo».
Dante escuchó la voz de Chloe y se acercó a ellas. Sintió una oleada de molestia e impaciencia, y le dijo a Zoe:
«Es tu problema por el resto del día. No me molestes. Aquí tienes mi tarjeta dorada. Compra lo que tú y ella quieran». Lanzó su tarjeta de crédito hacia Zoe y se alejó, dejándola atónita y sin palabras.
Se preguntó si este era el fin de su responsabilidad con su hija, o quizás el comienzo de un nuevo problema para sí mismo.








