Vibrator
(...)
YoonGi tenía catorce años cuando comenzó con esa fantasía y deseo de ser tomado por su padre.
Solo eran él y su padre en aquella gran casa, su madre, la cual desconocía, según su padre, los había abandonado después de que dio a luz a Yoonie.
Y ciertamente estaba bien con eso, aquella mujer había desaparecido de sus vidas, no había quien le dañara sus preciados planes.
─Papá, voy al centro con un amigo.
Anunció mientras tomaba su bolso y las llaves de repuesto de la casa, su padre le dio una mirada rápida.
─Quítate esa falda, ponte algo más cubierto.
Le dijo con su fuerte voz dominante, seguía viendo el televisor.
─Pero me gusta mucho como se ve, papá.
─¿Crees que soy estúpido?, vete a cambiar y después te vas.
Tan solo se mordió el labio, subió de nuevo las escaleras hasta su habitación.
(...)
─Eh, ¿y esto qué es? ─señaló tímidamente el pequeño objeto.
─Es un vibrador, tiene varias velocidades. Te aseguro que te dará un placer incomparable.
YoonGi simplemente asintió, con las mejillas sonrojadas. Aunque ya tenía diecisiete años, todavía se avergonzaba de hablar de esos temas.
Caminaba de vuelta a casa, escuchando música en su celular. Cuando llegó, corrió a su habitación.
"Vamos a probar esto"
Antes fue a darse una ducha y limpiarse muy bien.
Desde hace meses, e incluso años, ha querido comprar uno de esos juguetitos, debía satisfacer su coño y con sus dedos e imaginación ya no era suficiente.
Una vez con la bata puesta, con su cuerpo limpio y listo, se subió a su camita.
Retiró la bata completamente, quedándose totalmente desnudo, el frío le recorrió la piel.
Se acostó contra el respaldo de la cama, con sus piernas abiertas, su vagina palpitó por la ventisca de aire.
Se huntó una gran cantidad de lubricante en las yemas de sus dedos, pasándolas por sobre su vulva y humedeciendo ahí.
─Uhg, está frío...
Se mordió sus labios sintiendo un espasmo recorrerlo.
(...)
Lo primero que notó NamJoon al entrar a su casa fue el ambiente tenso y silencioso. Dejó su saco en el perchero, como de costumbre.
Caminó hasta la cocina, sirviendo un vaso con agua para después tomarse una pastilla.
Ese día fue agotador, y estaba fastidiado a más no poder, tan solo debía acostarse y dejar que el estrés se fuera.
Su ceño se frunció en cuanto un quejido, o más bien un chillido, se escuchó en la planta superior, dejó el vaso en la mesa y caminó hasta arriba.
Su fastidio se convirtió en enojo en cuanto los sonidos chillones se hicieron presentes en la habitación de YoonGi, su hijo.
La sola idea de que estuviese con alguien a solas le calentó la sangre.
─¿Qué demonios estás haciendo?
Para su mala suerte, o buena, la puerta se encontraba sin seguro, al instante en que su vista se posó en el pequeño, esbelto y níveo cuerpecito desnudo de su hijo se sorprendió.
Joder, estaba montado sobre una de sus almohadas, lo sabía porque esas eran las fundas que usaban para diferenciarlas.
─¡P-Papá!~
Se volteó a verlo con sus pequeños ojitos de gatito empapados de lágrimas, sus mejillas rojas, al igual que sus labios hinchados. Sus cabellos desordenados eran completamente tiernos.
La imagen frente suyo era una hermosa mezcla entre ternura y erotismo.
Casi sintió sus pantalones apretar, casi, si no fuera por su cordura y mente aún cuerda que le recalcaban el hecho de que se trataba de su hijo.
─Por dios, Yoon, al menos cierra la puerta si vas a hacer algo como esto.
─Ugh, p-papi~, no te vayas, por favor ayúdame, e-el hilo se rompió, n-no puedo sacarlo.
Comentó entre hipidos mientras se recostaba boca arriba, dándole la perfecta vista a su padre de su coño sonrojado y húmedo.
NamJoon tragó duro, su cordura se quebrantó en ese jodido instante, el gordito coño de su hijo pedía urgentemente ayuda, ¿quién era el para no ayudar a su pequeño hijo? Sonrió.
─Por supuesto que papá te ayudará, pequeño.
El mayor se acercó hacia el chico que gemía y lloriqueaba.
Su mano se acercó hasta la entrada de YoonGi, tocó por encima para después sentir como sus caderas se alzaban y sacudían por el mínimo contacto.
─Mira, Yoon, que húmedo estás...
El menor gimió, las piernas le temblaban con el mínimo roce de su padre.
─Papi, ya no puedo más, sácalo.
YoonGi lloriqueó, hablaba sobre el vibrador dentro, ya había tenido dos orgasmos y la sobreestimulación lo hacía delirar.
─Mi niño, ¿cuándo compraste esto? Me hubieras pedido ayuda, te habría enseñado a usarlo correctamente.
Los dedos de NamJoon se enterraron en el jugoso agujero de su hijo, estaba apretado y podía sentir sus húmedas paredes.
Pensando en lo que su hijo le pidió antes, se acomodó bien en la cama, abrió con sus manos las piernas de YoonGi y sonrió por la cachonda imagen.
Su lindo hijo recostado bajo suyo, con las piernas y el coño abiertos mientras gemía su nombre, no pudo estar más satisfecho.
─¡Papi, p-papi~ ugh!
NamJoon observaba la llorosa carita de su hijo arrugarse del placer, lloriqueaba y temblaba en sus manos.
Y como no lo haría, si el hombre estaba abusando con sus dedos el pequeño coño de Yoonie, sus dedos entraban y salía chapoteando de ese apretado agujero, que vibraba con el juguete dentro.
Por más que su hijito le rogara parar, él no lo hizo, estaba perdido en conseguir darle un buen orgasmo a su pequeño, quería verlo retorcerse y lloriquear debajo suyo por su culpa.
─¡Papi, m-me vengo, no quiero, ugh~
Las palabras de YoonGi no concordaban con sus acciones al mover su cadera y empujarse contra aquellos maravillosos dedos de papá y el juguetito dentro. NamJoon solo pudo ahogarse una maldición al sentir los jugos de su hijo chorrearlo.
Casi sintió que su verga se vaciaba dentro de sus calzoncillos con la cachonda imagen de su hijo retorciéndose del placer mientras sus jugos empapaban sus dedos y mangas. Su pecho subía y bajaba, su polla dolía, tenía que sacarla y vaciar todo su semen en el coño de su hijo.
Tenía que hacerlo antes de que otro bastardo lo hiciera con su amado hijo. Por fin, en un movimiento brusco, sacó el vibrador dentro de YoonGi y después se sacó la camiseta algo empapada de sudor y fluidos.
─Escúchame, YoonGi, ahora le abrirás esas piernas y coño a tu padre.
YoonGi estaba sorprendido por la ferocidad de su padre, ese comportamiento era demasiado caliente, solo quería que su querido padre enterrara su verga en su agujero. El lo aceptaría gustoso, como un buen hijo obediente.
Después de abrir sus piernas, y que sus dedos abrieran los labios sonrojados de su coño, NamJoon no perdió el tiempo. Tomó una pierna de YoonGi y la subió a su hombro, seguido de eso, lo penetró sin previo aviso.
Yoonie gimió y soltó pequeñas lágrimas, era lo que el quería, pero no contaba con que la polla de su padre fuera demasiado grande y gorda.
─¡Papá, despacio~ ugh, mhm!
─¡Maldita sea, YoonGi! Que buen coño te guardabas, mi amor.
Yoon solo podía abrazar la espalda de su padre, su lengua de fuera botaba saliva y su garganta dolía de tantos gemidos y lloriqueos.
NamJoon le daba besos y mordidas en el cuello, mientras que sus calientes manos le apretaban los pezones, no hizo más que delirar a Yoonie.
─Papi, te quiero mucho, por favor lléname, quiero que bombees tu polla en mi interior y me impregnes de ti~
»Por favor, cría a mi coñito, para que solo te busque a ti, solo tu puedes tenerlo «
Yoon terminó de murmurar aquello para después sentir que NamJoon le tomaba del cabello.
─Pequeño sucio, claro que te llenaré ese apretado coño tuyo y lo terminaré de criar, este dulce agujero solo me pertenece a mi, cariño.
»Claro que haré que solo se apriete y moje para mi, ni siquiera un juguete o tus dedos lo satisfacerá como yo, Yoonie«
NamJoon volvió a tomar el vibrador de antes, que seguía vibrando, y lo frotó salvajemente sobre el clítoris de Yoonie. Quien se retorció, sus manos intentaron quitar el juguete, pero fue en vano.
YoonGi sentía la verga dura y gruesa de su padre rasgarle el coño mientras su pequeño e hinchado clítoris era abusado con vibraciones, su respiración se entrecortaba y la saliva fluía por su barbilla.
Solo lloriqueó al sentir que algo salía, con un grito y un sollozo le pidió a su padre detenerse, pero este no lo escuchó. Finalmente, su abusado agujero soltó sus últimos jugos, y seguido de eso, NamJoon presenció una perfecta lluvia dorada de su pequeño.
Esa caliente imagen le puso la verga más dura y pesada, en cuestión de segundos, su semen se disparó en el caliente interior de YoonGi. Con un gemido ronco, afirmó las caderas de YoonGi mientras su corrida terminaba de vaciarse.
YoonGi no quería ver a NamJoon, se sentía demasiado avergonzado por haberse orinado, pero cuando sus miradas se encontraron, su padre solo le sonrió mientras besaba la planta de sus pies.
(...)
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