🧡𝐶𝑎𝑝𝑖́𝑡𝑢𝑙𝑜 𝑢𝑛𝑜💚
Desde hace un tiempo he estado en esta cafetería observándolo desde lejos, he tenido miedo de acercarme pensando que podría rechazarme con tan solo saludarlo, simplemente cuando tengo la oportunidad soy presa del pánico que no sé qué hacer y simplemente tartamudeo con el simple echo de ver sus ojos asemejados al color rubí, su rostro expresando un gesto de molestia cada que me acerco, si lo he visto, pero solo finjo que no lo he hecho.
En parte me lastima, así que intento no llorar, además que vería en un adolescente de 16 años cuando él es un universitario, lo note una vez que estaba realizando un trabajo o su tarea, en fin el libro que leía era algo complicado de leer o eso a mi parecer así parece; incluso un chico que parecía ser su amigo, un pelirrojo se lo comento, que al simplemente leer la primera página se quedó dormido, a lo que Kacchan; así lo llamo después de haber oído su nombre, cerro el libro y golpeo con este al pelirrojo algo que me causo gracia y por descuido me reí.
Tuve que tomar mi celular rápidamente porque note que Kacchan dirigió su mirada hacia la mesa que habitualmente usaba para observarlo desde el mostrador, el caso es que fingí haber visto algo gracioso en el celular, aunque estuviese apagado, después de un rato dirigí la mirada hacia donde él estaba encontrándolo que seguía hablando con su amigo. Suspire aliviado al saber que me había salvado de que no fuera descubierto.
Pasaron los días donde simplemente después de la escuela iba a verlo, mientras hacía mi tarea, ya que si iba a estar aquí porque no aprovechar. Mientras estaba distraído memorizando lo que posiblemente vendría en el próximo examen, alguien golpeo la mesa haciendo que brincara en el asiento, hasta sentí que mi corazón se saldría por el susto.
—A caso no escuchaste que dije tu orden— al escuchar su voz me paralice, logre notar que sostenía mi taza de café mientras que la otra estaba sobre la mesa, Alce lentamente la mirada para ver que vestía su uniforme solamente pantalón negro y camisa del mismo color con aquel delantal en color verde. Cuando por fin cruzamos miradas se notaba molesto, así que rápidamente baje la mirada.
—L-lo s-siento, yo…
—Tsk, como sea no vuelvas hacer que traiga tu orden de nuevo, es molesto— dejo la taza sobre la mesa y se fue, en ese momento me sentía un tonto, además lo había hecho enojar algo que nunca pretendía. Cerré mis manos en puño sobre mis piernas y mordí mi labio inferior intentando no llorar. Simplemente, no funciono, me levante rápido para ir al baño, entre en unos de los cubículos, cerré la puerta para apoyar mi espalda contra esta.
Siendo que deje que mis lágrimas cayeran, me sentía mal por haber hecho que Kacchan viniera hasta la mesa para dejar aquella taza causándole problemas, me consideraba un inútil que no puede hacer nada bien. Me desahogué hasta que deje de llorar, salí sin ganas de aquel cubículo, trate de limpiar la humedad que dejaron las lágrimas; creyendo estar bien salgo del baño, pero me topo frente a alguien al alzar la mirada noto que era Kacchan.
—Oye, ¿estás…?— presa del pánico, lo evado y salgo corriendo como un cobarde. Lo escucho llamarme, pero no me detengo hasta salir de esa cafetería, me escondo en un callejón a un lado de un contenedor de basura, solo hui después de que viera que tan patético soy. Tiempo después recordé que había dejado mis cosas en la mesa, quería regresar, pero me vería como un tonto después de que me fui de esa manera.
Comienzo a caminar sin tanto ánimo y sintiéndome peor hacia mí mismo, ya no me quedaba más que hacer, pensaba en como conseguir todo lo que había dejado porque claramente ya no iría a ese lugar por ningún motivo por que moriría de la vergüenza.
—¡Alto ahí maldito nerd!— me sobresale cuando escuche su voz, al voltear noto que a lo lejos venía Kacchan y se veía muy enojado, así que opte por comenzar a correr otra vez. —¡Ni siquiera lo intentes porque te perseguiré!— cuando lo escuche decidí que mejor me quedaba quieto. Baje la mirada apenado por lo que acabo de causar. En un momento estaba a un lado de mí, tenía miedo de verlo. —¿Por qué de nuevo haces que vaya hacia ti?
No sabía que decirle, como actuar ante esto, él suspiró, tal vez ya se hartó de mí, eso era la posibilidad más acertada. —En cambio, ¿por qué nunca vienes hacia mí?— me sorprendí al escucharlo, que dirigí la mirada hacia él, notando que estaba tranquilo, a pesar de que hace rato estaba molesto, ahora era completamente diferente. —Creíste que nunca te vi cuando me estabas observando— estaba tan avergonzado de que me haya descubierto. —Pero no eras el único— no podría creer lo que escuchaba.
—L-lo dices…
—Claro que lo digo en serio— completo la pregunta que quería formularle, confirmando que ambos estábamos viendo uno al otro. —Desde que te vi entrar en la cafetería me pareciste alguien único, a pesar de ser un mocoso— mi corazón comenzó a latir rápidamente por haber escuchado aquellas palabras.
—Yo… yo también— decir eso me causo alegría, cuando todo este tiempo mantuve oculto mis sentimientos hacia él, por el miedo, por temor a ser rechazado.
—Entonces ya no vuelvas a huir… y lamento haberte hecho llorar.
—No, tú…
—Te escuché— no comprendía muy bien a que se refería. —Cuando te vi correr hacia el baño te seguí y te escuche llorar, me sentí tan mal por haberlo provocado que espere afuera hasta que salieras para disculparme, pero cuando me viste simplemente huiste— la verdad me impresiono no esperaba que en verdad le preocupara.
—Entonces yo lo siento, por haber huido— aunque logre hablar bien desvíe la mirada estando avergonzado, de pronto sentí una mano sobre mi cabeza, al regresar la mirada note como sonreía ligeramente.
—Está bien, tú tuviste tus razones para eso— me sentí alegre por aquel simple toque que sonreí. —Me gusta verte sonreír, así que nunca dejes de hacerlo.
—Sí— estaba tan feliz en este momento, por fin pude hablar normalmente con él sin que me sintiera fuera de lugar o que no soy tan importante como para cruzar con él unas cuantas palabras. Bajo su mano y con la otra mostró mi mochila.
—Te olvidaste de ella, recogí tus cosas, espero que no te molestara.
—No te preocupes por eso— tome la mochila y la abrace contra mi pecho. —Gracias Kacchan— me di cuenta demasiado tarde de lo que había dicho. —N-no, yo no quería…— escuché una pequeña risa.
—¿Así que ya me diste un apodo?— sentía tanta vergüenza que no sabía donde ocultarme, solo agache la cabeza.
—Lo siento— era lo único que se me ocurrió en ese momento.
—Por mí no hay problema— alce un poco la mirada para verlo, notando que no estaba molesto sino feliz. —Entonces te veo mañana en la cafetería… Deku— se dio la vuelta para regresar a su trabajo, en cambio, me quede de pie tratando de asimilar lo que acabo de escuchar, alce la mirada para verlo irse.
—Hasta mañana Kacchan— desde ahora ese día se volvió uno de mis favoritos y un maravilloso recuerdo.








