Que comience el lindo dia
Capitulo uno
17 de enero de ****
Me aleje de la ventana de mi habitación y me senté en mi cama con ánimos diferentes al de todos los días.
Este día, bueno... quería que un carro me atropellara, ¿si? ¿Por qué no? Son de esos desagradables días, y bueno los ánimos de los demás días son normales.
Es decir: No me importa en absoluto.
Disculpa si te parezco un poco pesimista, se supone que tienes que conocerme.
Suspire pesadamente con fastidio de pensar en el hecho de ir a la preparatoria y ver a toda esa gente ruidosa que se llaman "Compañeros de clase" Y no todo terminaba allí. También el ver algo un poco desagradable cuando salía de mi habitación.
Rogaba una y otra vez que no hubiera nadie en la casa, solo pedía eso ¿Era difícil? ¿Era mucho? Querer tener un día tranquilo queriendo que un carro me atropelle ¿Era tan complicado eso?.
Me levante de mi cama, y me estire un poco. Mi cama quedaba en un rincón, y bueno un armario donde guardaba mi ropa y mi peinador. Mi habitación no era tan grande y era muy común, paredes blancas, una ventana un poco grande que daba vista al jardín de la casa de al lado y no había nada más interesante.
Me acerque a mi armario para abrir la puerta y ver mi ropa. Nada nuevo, tenía la mismas desde hace un moderado tiempo y agradecía que todavía me quedaba. Ladee la cabeza, con el ceño fruncido, no sabía que ponerme, quería a pesar de mis ánimos estar presentable y sentirme bonita.
Vi una falda negra, la tome junto con un top blanco ¿Desde cuándo tenía esas dos prendas en mi armario? No, la pregunta era ¿Cuándo fue la ultima vez que las use?, imaginaba que, hace unos dos años.
Mi cuerpo, ya no era el mismo, me habían crecido un poco mas los senos, me gustaría como se me vería el crop top, y bueno no tenía un cuerpo voluptuoso pero... algo había, entonces estaba a gusto, siempre he sido delgada y ya que no había más que hacer no tenía quejas.
Realice mi aseo personal y luego de unos minutos me pare frente al espejo de mi peinador.
¿Una sonrisita para alegrar el día?
Callé a mi conciencia y dirigí mis ojos color avellanas al top blanco que quedaba al ras de la falda, esta me llegaba a la mitad de los muslo, tome la chaqueta negra, me la puse y me sentí complacida, hasta sonreí a mi misma de lado.
Me mire unos segundos al espejo sin pensar en nada, parpadee un par de veces y tome una liga recogiendo mi cabello castaño claro.
Me molestaba tenerlo suelto, contando que era largo hasta mis caderas y tenía suaves ondas naturales que se enredaban fácil, así que era mejor tenerlo recogido.
Me quede unos segundos mirándome al espejo, haciendo movimientos con mi boca, pensando si me ponía aretes o no, suspire, y decidí ponerme unos pequeños, tome mi mochila ya lista con todo y me dispuse a salir de mi habitación.
Ay Alexa.
Suspire por la boca, preparándome antes de salir de mi habitación, tenía nervios, los nervios que tenia cada día al salir de mi habitación que consideraba mi lugar seguro, o salir del sótano, que consideraba mi lugar feliz.
Saque dos chicles de menta mientras baja las escaleras, desenvolví el primero lo metí en mi boca, mientras baja las escaleras, desenvolví el otro y comencé a masticarlos. Ya estaba llegando a los últimos escalones, mi pie bajo al ultimo, y cuando el otro iba hacer lo mismo se quedo suspendido en la punta del escalón, cerré los ojos y maldije a mis adentros.
Abrí los ojos y volví a dirigir mi mirada al salón, allí estaba mi madre sentada en el sillón individual, con la espalda encorvada, su cabello desordenado y necesitado de un peine le cubría su rostro cabizbajo, la botella de licor en la pequeña mesa del centro, ella me miro, de arriba abajo, y arrugo la nariz, era obvio su estado.
Estaba borracha.
—Hola Alexa— Sí, estaba muy borracha su voz la delataba, se puso de pie en tropezones.
—Buenos días madre— Dije sin verla a los ojos, no le gustaba eso, relamí mis labios y ella empezó acercarse a las escaleras.
—La casa esta ordenada, diez puntos ¿hay comida?—Trague un poco cuando iba a responder, me sujeto del brazo con fuerza, y se acerco a mi, tomo mi mentón levantando mi cabeza y me miro con una ceja levantada— Te hice una pregunta—Dijo con voz arrastrada.
—Si señora, ya la comida esta hecha— Dije rápidamente, ella asintió y me soltó bruscamente dirigiéndose a la isla de la cocina.
Aquella casa era de dos pisos, tres habitaciones ubicada en el segundo piso, un sótano y un patio trasero el cual probablemente no inspiraría mucha belleza.
Ahora que lo pienso en ese momento hacer de jardinera no me hubiera ido mal, pero nunca le di la suficiente importancia a esos asuntos.
Note cuando se quejaba en voz baja, y ese día decidí irme sin desayunar a la preparatoria, ya compraría una barra de granola en el camino.
Me despedí y ella no respondió, estaba muy concentrada en su dolor de cabeza, y obviamente como los últimos años, olvido felicitarme por mi cumpleaños.
Me fui caminando, como si la vida me pesara, a paso arrastrado y fastidiado, como todos los días, por eso, siempre salía temprano de mi casa, para llegar a la preparatoria a tiempo.
En todo el camino estuve repasando si hice todas la tareas, y repasando mentalmente las respuestas del examen de literatura, la cual recuerdo siempre fue mi materia favorita y la única que me causaba emoción a la hora de clases, por nada del mundo me perdía esa hora de clase.
Cruce para llegar a la acera de la preparatoria, mire unos segundos la gran cantidad de alumnos en las afuera de esta, muchos hablando, otros riendo escandalosamente, otros entrando y luego de todos ellos estaba yo, con mi cara de culo en perfecto y solido estado.
No quería que nadie me molestara, la mayoría de los de allí, recuerdo que eran insoportables o yo era lo suficientemente intolerante como para soportarlos.
Tranquila el problemas eran ellos.
Estoy de acuerdo contigo conciencia.
Algo que me consolaba era que ese era mi penúltimo año de preparatoria luego podría salir de eso que para mi era un martirio por los estudiantes y sí, ya creo que notaste que el noventa y cinco por ciento de la sociedad me cae mal, y sí, tenia un carácter de mierda, dónde había solo una persona en el mundo que me soportaba y yo a ella, mi mejor amiga Alison, si, si, mejor amiga, no era tampoco una solitaria retrógrada.
Y Hablando del rey de Roma...
—Hey— Alison se puso a mi lado y empezamos a caminar— ¿Cómo estás?— la mire a ella siempre radiante, sus ojos verdes intensos se entonaron en mi ropa y sonrió, con su mano paso un mechón de su cabello negro por detrás de su oreja.
—Sigo existiendo— dije girando mi rostro a la derecha para verla, ella tenía una ceja enarcada y su rostro serio, yo sonreí y Alison negó con la cabeza.
—Por cierto Alexa feliz...
—No lo digas— la interrumpí y lo dije como si esas palabra fueran las peores del mundo, y para mi lo eran, note que su mirada decayó— Por favor— Pedí y ella suspiro mirando al frente.
Quedamos en silencio unos segundo cuando algo alto, de ojos verdes vibrantes, con una sonrisa llena de carisma acompañada de un hoyuelo en la mejilla derecha, y cabello negro (Es decir el mellizo de Alison, Lucas) Esa cosa sociable que se la pasaba sonriendo se acercaba a nosotras felizmente.
Mi mejor amigo, por cierto.
—Hola imbécil— Le dijo Alison cuando se puso a su lado.
—Hola engendro—Ella le dio un golpe fuerte en el brazo, él la miro con reproche y ella sonrió.
—Siempre me ha llamado la atención su relación de hermanos, yo no tengo, pero al verlos... tampoco quiero uno— Los dos se rieron y yo sonreí de lado.
Eran idénticos solo que Lucas mas alto que Alison, delgado y muy bueno en atletismo miestras que Alison era de mi estatura y tenía un cuerpo increíble, cabe destacar.
—Hola Alexa, fel...— Alison le propino otro golpe pero esta vez en la nuca, y lo regaño con la mirada, Lucas hizo una expresión de "Ah cierto" y sonrió.
— Hola Alexa— Se limitó a decir.
— Hola Lucas ¿Cómo estas?
— Muy bien y ¿Qué harás hoy?— Preguntó. Me encogí de hombro, y entramos a la grande preparatoria.
Nuestros casilleros quedaban en el mismo pasillo, así que nos veíamos en las clases y en cada que íbamos a los casilleros.
Empezamos a subir las pulidas escaleras de la preparatoria y entrando al pasillo del segundo piso nos dispusimos a llegar a nuestros casilleros asignados.
—Alison— dijo un chico que la pretendía desde hace un mes, realmente a las dos el muy descarado, note que cuando Lucas desde su casillero le propino una mirada fulminante al chico, y tensó su mandíbula.
—Estás muy hermosa hoy— Alison rodo los ojos y podía escuchar con claridad ya que su casillero estaba a tres del mío.
—Todos los días, lo sé. Desaparece George.
George el capitán de futbol, un mujeriego de quinta le siguió diciendo unas tres cosas más, preguntándole hasta cuando lo ignoraría, Alison cerro el casillero con fuerza y lo miro furiosa.
—Hasta que entiendas que no me interesas ahora por favor déjame en paz, y vete— Él presiono los labios, yo cerré mi casillero viéndolo con burla, él paso por mi lado y se detuvo, sonrió para mi.
—Alexa— Dijo coqueto acercándose a mi, estire mi mano alejándolo.
—Vete a la mierda— Dije sin más y logré escuchar la risilla de Alison.
George presionó los labios y se fue, yo me acerque a Alison con una sonrisa y con la mirada nos dijimos "Que le pasa" Lucas también se acerco pero con una ceja enarcada.
—¿Qué le pasa a George? El imbécil...
—¿Qué pasa, estás celoso?— Pregunté con burla, aunque su respuesta sería clara.
Era claro que lo estaba, él solía cuidar mucho a Alison y ella no se quejaba, Lucas no lo negó y dijo que tenía que cuidar a su hermana, luego nos dimos la vuelta y empezamos a caminar en dirección contraria por el pasillo donde tendríamos nuestra primera clase.
—¿Sabes quien comenzara a estudiar aquí nuevamente?— Negué con la cabeza—Toda la predatoria lo rumorea, y más con Penélope y Anabela que se enteran de todo. Patrick ¿Recuerdas? El chico de octavo que nos molestaba a todos y a pesar las chicas andaban detrás de él — Levante una ceja un poco sorprendida.
—Él me rompió un libro, porque le parecía aburrido— Dije un poco rencorosa, relamí mis labios— Yo le clave mi lápiz en la mano— Dije con una sonrisa de añoranza.
Recuerdo estaba tan moleta que le clave mi lápiz y le hice una herida, debía agradecer que no se lo clave en el cuello.
—¿Él se fue en octavo grado no?— Pregunté curiosa— Era un año mayor que nosotros.
—Sí, se la pasaba vociferando que su padre se había ganado la lotería y que ahora eran ricos— Alison rodo los ojos— Imbécil ¿Qué habrá pasado que volvió acá?— Lucas nos miro de reojo y yo levante la ceja imaginando que él si sabia algo, siempre sabía todo y se callaba.
—Creo, si no estoy mal informado que ahora va estudiar con nosotros, es decir, va a repetir un año— Murmuro Lucas mirándonos de reojo y Alison ignoro lo que dijo.
—Sí, y volvió... ¿Sabes? Nos estuvo atormentado un buen tiempo, si nos vengamos...
—Alison ya lo hicimos ¿recuerdas?, hasta nos castigaron a los cuatro— Sí, Lucas estaba incluido.
—Una semana limpiando la cafetería— Dijo en suspiro
— Cierto nos pasamos al tirarle el puré de papa en la cara— ella arrugo las cejas— Un momento esa fuiste tú ¿no?—Yo sonreí y asentí.
—Sí, y luego tú le lanzaste las papas cocidas en la ropa—Ella se empezó a reír—Y él te pego su chicle en el cabello y tu roja de la furia y la vergüenza te paraste y le estampaste en la cabeza el plato de comida, él nos grito yo me levanté y luego le grite, trato de lanzarme su jugo y yo se lo lance primero y luego tu hermano apareció gritando "!Pelea de comida!" como un loco y eso fue un desastre— Dije mientras no reímos y subíamos las escaleras yo mas moderada que ella que estaba roja, mientras que Lucas parecía divertido y negaba con la cabeza.
—Pero él fue él que se acerco a nosotras, a decirnos cosas feas, un poco estúpidas pero igual, éramos lo suficientemente inmaduras como para enojarnos por eso, y bueno le lanzaste el puré de papa, y sobre el chicle, recuerdo que mi madre no se enojo porque le haya lanzado el plato de comida en la cara ¿Sabes lo difícil que fue despegarlo sin corta el cabello? Recuerdo que mi padre se rio cuando le contamos lo sucedido, luego nos dieron una charla de esas que dan los padres ya sabes.
Era verdad, técnicamente el fastidio de Patrick era decir cosas estúpidas y apodos sin sentido, a mi por otra parte me molestaba específicamente quitándome cosas, o me lanzaba papelitos era un completo estupido.
Entramos al salón y lo vimos en primera fila, él estaba riéndose de algo que dijeron allá atrás que no logramos escuchar, luego giro su cabeza y su risa se disminuyó un poco, nos miro específicamente a nosotras dos.
—¿Maldición en serio en este salón?— Murmure y vi a Alison con una ceja enarcada.
—¿Alison y Alexa?—Dijo como si no lo pudiese creer.
—Sí ¿Patrick?—Dijo Alison, él asintió.
—El mismo después de un tiempo— Nosotras asentimos un poco extrañadas por su amabilidad.
—Joder está buenísimo— Me murmuro Alison mientras nos sentábamos donde siempre: En los terceros puestos de cada columna. Y no lo podíamos negar, si que lo estaba.
La profesora de Literatura entro con una sonrisa dibujada en sus labios pintados de rojo, sería cualquier profesora a los que los chicos babearían por ella, pues era muy hermosa y simpática.
—Hola chicos ¿Preparados para el examen de hoy?— Hubo silencio, la profesora sonrió mas mirándonos a cada uno—Caras nuevas... Bueno no tan nuevas ¿Cómo está señor Browns?
—Hola profesora— Luego ella me miro y enarco una ceja, yo fruncí el ceño.
Oh, no, ¿Qué había hecho? Bueno... vivir, eso lo sabia, pero no había hecho nada malo en esos últimos meses
De hecho me estaba esforzando por no mandar a la mierda a todo el mundo, incluso entré en un club de ajedrez pero... me salí, mande a la mierda a casi todos, por ser tramposos y machistas.
Volviendo al punto.
Yo arrugue las cejas ligeramente.
—Señorita Méndez, acérquese por favor— todos me miraron, genial, me levanté incomoda y me acerque al escritorio de la profesora.
—Por favor vaya a la oficina de la directora...—
Se escucho un "Ohhhh" en el salón y los mire a todos con una ceja enarcada y un claro "Cállense" algunos se callaron y volví a mirar a la profesora expectante.
»...Busque las hojas de los exámenes y por favor la nómina de alumnos, gracias— Yo asentí— Oh, por cierto— Bajo su tono de voz para que solo yo escuchara— Se puso falda se le ve muy bien— Me giño el ojo yo me sentí un poco incomoda, pero presioné los labios en una sonrisa.
—Feliz cumpleaños— Añadió y asentí saliendo del salón y suspirando lentamente...
¿En serio hasta la profesora de literatura se acordaba?
No sabía que era peor.
Había un motivo por el que no me gustaba mi cumpleaños y era el hecho de que mi padre murió en mi cumpleaños hace justamente contando ese día seis años.
Luego de mi cumpleaños numero once mi vida se volvió un total caos y una mierda.
Y que cada lindo cumpleaños me esperaba una linda golpiza en mi casa, ese era el regalo de mi madre para mi cada año, y que no se acordara de el, era un alivio y una desgracia en ambas parte.
Es horrible el hecho de que tus padre no se acuerden de tu cumpleaños, pero es aun peor, cuando se acuerdan para golpearte, entre esas dos, yo prefería, que se olvidara de mi cumpleaños y si era posible hasta de mi existencia.
Llegue a la oficina de la directora, toqué y me permitió el paso, estaba firmando unos papeles, de reojo pude notar a un chico de espalda con su vista fijada en el ventanal de la oficina, fruncí el ceño y lo ignore centrándome en la directora.
—Señorita Alexa cuanto tiempo que no viene aquí ¿Dos meses? La ultima vez fue que hiciste llorar a una chica, por gritarle cosas ofensivas en el baño ¿Qué paso hoy?— yo puse los ojos en blanco y sonreí falsamente.
—Directora Clara...— Si... ella y yo teníamos esa confianza de alumna que frecuentaba la dirección y la directora que ni llamaba a los padre, ella se canso que mi madre no asistiera y ya no la llamaba— Ella me dijo zorra... — La directora abrió los ojos ante mi declaración y alarmada me interrumpió.
—Ya lo se señorita Alexa— Yo trate de no sonrei.
— ¿A que viene su visita?
—Elena me envió a buscar las hojas de los exámenes, ya sabe de literatura y nómina de los alumnos de onceavo grado.
—Ah sí, los dejo aquí— Ella empezó a remover papeles, y me entrego unos cuanto, yo los tome pero antes de soltarlos me miro con una ceja enarcada—No debería tutear a las profesoras señorita—Yo le sonreí ladinamente, ella soltó los papeles, suspiro y negó con la cabeza.
—Adiós Clara—Yo asentí y sonreí de lado.
—Adiós Alexa, por cierto, te pusiste falda— suspire y puse los ojos en blanco, ella sonrió divertida— A veces me recuerdas mucho a mi sobrino. Feliz cumpleaños Querida— Yo agradecí, y me fui a mi salón.
"Que comience el lindo día"
pensé en ese momento.