Sangre de Dragón

Sinopsis

Baelon Targaryen el heredero por un día, no venía solo, había una niña que sobrevivió al doloroso parto de su madre, a la muerte de su hermano mellizo, y a la burla de su tío. Aenerys Targaryen desde su primer día nació luchando, y probablemente moriría de la misma forma. La sangre de Dragón es espesa. La sangre siempre llamará a la sangre. *Advertencia* La historia contiene parejas poliamor, escenas fuertes y vocabulario soez, también escenas +18 Recordad que es un fanfic, y no será exactamente como pasa en la serie (en la cual estoy inspirando la historia) Aegon x Aenerys x Aemond La historia y sus personajes no son de mi pertenecía a excepción de Aenerys y otros personajes que si son de mi propia creación.

Genero:
Erotica/Fantasy
Autor/a:
Noah_669
Estado:
En proceso
Capítulos:
27
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Prologo

La princesa Rhaenyra surcaba los cielos a lomos de su dragón, disfrutando del aire que golpea su rostro, necesitaba relajarse, y que mejor forma de hacerlo que montando su preciado dragón, disfrutó tanto como pudo de este paseo, ya que probablemente seria el único en un largo tiempo, ya que no quería preocupar a su muy embarazada madre, la amaba con todo su corazón, pero no podía evitar el querer seguir montando por horas, sin tener que pensar en ella o en el reino, ni siquiera en su mejor amiga, solo eran ella y su dragón.

Bajó en picada, para aterrizar a su dragón y acercarse a la hermosa chica de caballos castaños que la esperaba en su carruaje, al poner por fin los pies en tierra, no pudo evitar acariciar a su hermoso dragón de color oro, deseando no haber bajado de su lomo nunca.

-Bienvenida, princesa,-el Sir fue el primero en hablar al verla llegar,-¿Su paseo fue placentero?

-Trate de no estar tan aliviado, Sir,-se burló la joven Targaryen, casi nadie entendía lo que se sentía volar a lomos de un dragón.

-Sí, estoy aliviado. Cada vez que esa bestia dorada la trae de vuelta a salvo, evita que mi cabeza esté en una lanza.-la risa de la princesa fue su única respuesta.

-Syrax esta creciendo muy rápido, pronto estará del tamaño de Caraxes.-habló la chica castaña, cuando la princesa estuvo lo suficientemente cerca de ella.

-Casi basta para dos monturas.

-Prefiero seguir como espectadora, gracias,-declinó Alicent, ciertamente le tenía demasiado miedo a los dragones como para montar uno.

La respuesta, tomó por sorpresa a la princesa, ella sin duda amaría montar junto con Alicent, ella después de su madre, era su persona favorita, aunque era demasiado miedosa para su desgracia, si no fuera por ello, ya la hubiera besado montando su dragón, pero ese, era solo un deseo carnal que tenía que mantener solo para si misma.

Tomadas del brazo regresaron al castillo, ambas eran demasiado cercanas como para no demostrarlo, mientras tanto, la reina Aemma, era atendida por sus sirvientas, el embarazo era de verdad agotador.

-Rhaenyra, sabes que no me gusta que vueles cuando estoy en esta condición,-riñó la reina a su preciada hija.

-No te gusta que yo vuele sin importar tu condición.

-Majestad,-saludó Alicent, detrás de la princesa, la castaña quería a la reina, pero la respetaba más que a cualquiera, después de todo ella sobrevivió a la perdida de varios de sus hijos, y aún así no se rindió por ello.

-Buen día, Alicent.

-¿Pudiste dormir? -retomó la conversación la princesa peliblanco.

-Sí, dormí.

-¿Por cuanto tiempo? -Rhaenyra se preocupaba demasiado por la condición de su madre, y eso sin duda enternecía el corazón ligeramente roto de la reina, su única hija se encargaba de mantenerla cuidada y junto con su esposo, sobreprotegida.

-No es necesario que me cuides, Rhaenyra.-sonrió la reina, moviendo el abanico que sostenía con la mano, tenía demasiado calor, y no soportaba el sudor pegado a su cuerpo como una segunda piel.

-Bueno, aquí estas rodeada de sirvientas preocupadas por el bebé, alguien debería de preocuparse por ti, madre.

-Pronto estarás acostada en esta cama, Rhaenyra, esta incomodidad es la forma en la que servimos al reino. -la princesa negó de inmediato con la cabeza, pensar solo en pasar por lo mismo que su madre, la hacia odiar su condición de mujer.

-Prefiero servir como caballero e ir a la batalla en busca de gloria,-jamás lo admitiría frente a nadie, pero, ella deseaba fuertemente ser reconocida, no solo como la hija del rey, si no por lo que ella valía, era inteligente y podía usar una espada, deseaba ser reconocida por algo más que por ser la princesa.

La reina rio por la respuesta de su hija, era digna hija de su padre, deseando ser reconocidos por algo más que por ser Targaryen.

-Tenemos vientres reales, tú y yo, el parto es nuestro campo de batalla, debemos de enfrentarlo con valentía,-sabía bien que sus palabras no le gustaban a la princesa, pero harían un gran bien en el futuro, era su realidad al ser mujeres Targaryen,-Ahora ve y date un baño, apestas a dragón.

La princesa le dedicó una sonrisa de labios cerrados a su madre, la amaba más que a nada en el mundo, pero jamás compartiría su opinión, ella estaba hecha para la batalla, ser vanagloriada por sus proezas en la batalla y no por parirle niños a algún lord que se crea con derecho de tener su mano.

En otra parte, se daba una asamblea del consejo, donde Rhaenyra debía de estar de copera para su padre, pero como no, había llegado tarde por ir a ver a su madre.

-Rhaenyra, llegas tarde,-la regañó su padre, -El copero del rey nunca debe de llegar tarde, hace que las personas añoren sus copas.

-Visitaba a mamá,-contestó besando la mejilla de su padre, él olfateo un poco, de verdad olía a dragón.

-¿Montaste a tu dragón? -no podía evitar ignorar al consejo si su preciosa hija estaba cerca, era la luz de sus ojos, y lo que ella hiciera siempre sería más interesante que la asamblea que se llevaba a cabo, él siempre estaría orgulloso de su princesa.

-Majestad, a petición del príncipe Daemon, la corona ha invertido mucho capital en el entrenamiento y equipamiento de la guardia de la ciudad, pensé que podría alentar a su hermano, a que asista al consejo y presente una evaluación de su progreso..-la princesa no prestaba demasiada atención a lo que se hablaba a pesar de estar ahí para eso mismo, cada que se mencionaba a su tío, sabía que nada bueno traería.

Bien era sabido, que Daemon al ser hermano del rey, sería protegido con uñas y dientes por el mismo, a pesar de todo, era su hermano lo amaba.

-Le aconsejo que no le dé a esta triarquía mucha libertad en los peldaños de Piedra, majestad.-Lord Corlys estaba preocupado, sus embarcaciones le eran más importantes que lo que hiciera el príncipe canalla. -Si esa ruta marina cae, arruinará nuestros puertos.

-La corona ha escuchado su informe, Lord Corlys, y lo tomará en cuenta,-Otto respondió queriendo dar por zanjado el tema que el Velaryon sacó a relucir, era la mano del Rey, su palabra valía por la del rey, pero para Corlys no era suficiente, así que miró al rey esperando una respuesta. que nunca llegó,-¿Discutimos el torneo del heredero, majestad?

Para Rhaenyra, tener un hermano varón, era un sentimiento contradictorio, amaría tener hermanos y hermanas, tener una familia ostentosa, que llenara aquellos pequeños momentos de asfixia que sentía, pero, el tener un hermano varón implicaría que se convertiría en heredero para el trono de hierro, dejándola por fuera de la ecuación, era bien sabido que el único problema de la princesa era tener vagina, si ella fuera hombre, la historia contada sería diferente, sería tomada en cuenta, no como ahora, que lo único que querían era que sirviera como copera y tejiera bordados para su madre, nunca fue su fuerte escuchar, demasiado dragón para este reino lleno de mortales, que jamás entenderían lo que se siente.

-Entró a la fortaleza roja, a primera hora,-informó el Sir a la princesa, Daemon estaba en el castillo, y en definitiva era mejor que el consejo no lo supiera aún.

-¿Mi padre sabe que esta aquí?

-No

-Mejor.

-Por los dioses,-murmuró el Sir, alarmado de tal falacia, el principe Damon sentado en el trono de hierro.

-Está bien, Sir, yo me encargo.

-¿Qué estas haciendo aquí, tío? -resonó el alto Valyrio en la gran sala del trono.

-Me siento, esta podría ser mi silla algún día.

-No si eres ejecutado por traición, no has venido al consejo en un largo tiempo.

-Y la corte es terriblemente aburrida.

-¿Entonces para qué regresar?

-Escuché que tu padre, hará un torneo en mi honor.

-El torneo es para su heredero.

-Fue lo que dije.

-Su nuevo heredero,-se burló la princesa.

-Hasta que tu madre dé a luz a un hijo, están atrapados conmigo,-terminó por decir el príncipe, levantándose del trono, dirigiéndose a Rhaenyra

-Entonces rezaré por un hermano.

-Te traje algo,-murmuró Daemon sacando un collar de precioso acero Valyrio. -¿Sabes lo que es?

-Es acero Valyrio, como el de Hermana Oscura.-habló la princesa admirándolo hasta que su tío decidió quitarlo de sus manos.

-Date vuelta.-ordenó Daemon, él siempre era así, ordenando como si fuera rey y soberano de todo, y ciertamente ese lado de su tío a Rhaenyra le gustaba, ella hizo lo que él pidió tomando su cabello para darle acceso a él, para que le coloque el collar, amaba que le trajera regalos. -Ahora tú y yo poseemos una pequeña parte de nuestro linaje, hermoso.


Estudiar era algo que tenía que hacerse por obligación, ella al ser princesa tendría que saber todo sobre su linaje, pero, era algo que siempre le daba algo de pereza, preferiría mil veces montar su dragón que estudiar, para su mala suerte también era buena en ello, por eso siempre se le exigió más, justo ahora estudiaba con Alicent, que ciertamente parecía molesta por su nulo interés por aprender.

-Si contestas "lord algo", la septa Marlow estará furiosa,-bramó Alicent, le daba gracia pero a la vez le molestaba el desinterés de su amiga.

-Es gracioso cuando se enfurece.

-Siempre eres así cuando estas preocupada.

-¿Así como?

-Odiosa.

-Te preocupa que tu padre te deje de lado, por un niño,-Alicent, era observadora, siempre lo fue, y sabía bien, cual era el temor de su amiga.

-Solo me preocupa mi madre,-mintió vilmente la princesa.-Espero por mi padre, que tenga un varón, hasta donde recuerdo es lo que siempre ha querido.

-¿Quieres que tenga un varón?

-Yo quiero volar contigo sobre un dragón, ver las maravillas del mar estrecho y comer pastel.-parecía obvio, pero para Alicent no, la princesa siempre tuvo un ligero enamoramiento hacia ella, pero demasiado tímida para decirlo directamente intentaba insinuárselo con sutileza, pero la chica nunca terminaba de entender lo que ella quería decirle.

-Hablo en serio.

-Nunca bromeo sobre comer pastel.

-¿No te preocupa tu posición?

-Me gusta esta posición, es bastante cómoda.-intentaba bromear para quitarle el peso al asunto, pero eso solo molestó a Alicent, que cerró el libro y se levantó apresuradamente. -¿A donde vas?

-A casa se esta haciendo muy tarde.

-La princesa Nymeria llevó a sus Rhoynar a través del mar estrecho en diez mil barcos, para huir de sus perseguidores Valyrios. Ella tomó a Lord Mors Martell de Dorne como esposo y quemó su propia flota en Suspear para mostrar a su pueblo que ya no iba a huir más.-terminó por decir la princesa, para después arrancar la página del libro.

-¿Qué estas haciendo?

-Para que lo recuerdes.

-Si la septa ve este libro, va...

-A la mierda la septa.

-¡Rhaenyra!





La reina descansaba en la tina de baño intentando relajar sus músculos calmar al pequeño que estaba en su estómago, este embarazo de verdad la tenía agotada, tanto física como mentalmente.

-Pasas más tiempo en esa bañera que yo en el trono,-bromeó el rey al ver a su esposa nuevamente en la tina.

-Es el único lugar en el que encuentro alivio estos días.

-Esta tibia,-habló Viresys metiendo la mano en el agua.

-Es lo más caliente que los maestres me lo permiten.

-¿No saben que los dragones prefieren el calor?

-Tras este cruel embarazo, no me sorprendería que diera a luz a un dragón o a dos, viendo el tamaño de mi panza.

-Serían amados y venerados.-besó tiernamente la mano de su esposa, en un vago intento de consuelo.

-Rhaenyra ya declaró que tendrá una hermanita.

-¿De verdad?

-Incluso ya tiene un par de nombres.

-¿Puedo saber?

-Aenerys o Visenya, dice que todavía no lo decide bien. Escogió un huevo que dijo que le recuerda a Vhagar.

-Dioses benditos, esta familia ya tiene a su Visenya.-Viserys ama a su hija con todo su ser, pero no quiere otra, quiere un varón al que pueda llamar heredero, otra hija sería algo decepcionante después de esperarlo por tanto tiempo.

-¿Ha habido noticias de tu hermano?-cambió drásticamente el tema, la reina, sabiendo bien que el tema del sexo del bebé siempre lo pondría de mal humor.

-No desde que lo nombre comandante de la guardia de la ciudad, estoy seguro que aparecerá en el torneo.

-El torneo, para celebrar al recién nacido que todavía no tenemos.-ironizó Aemma.-¿Entiendes que nada hará que al bebé le crezca una verga si no es que ya la posee?

-El bebé es un varón, Aemma, estoy seguro.

-Esta es la última vez, Viserys,-habló suavemente la mujer en la bañera,-perdona si te fallé dandote herederos, pero, después de este embarazo, ya no podré más, ya no más. Ya perdí un bebé en la cuna tuve dos partos de feto muerto y dos embarazos que no llegaron a termino, ya he llorado a demasiados hijos, como para seguir lloran por más.




El torneo por fin había dado comienzo con el discurso del rey, y la llegada tardía de la princesa, como era de esperarse, tanto los Velaryon como los demás lords estaban ahí para celebrar al hijo todavía no nacido del rey un varón que cumpliría con el deber de llevar la corona y sentarse en el trono de hierro. Pronto un maestre llegó a avisarle a la mano del rey, que la reina Aemma había entrado en labor de parto, este mismo le aviso al rey que pronto se levantó para acompañar a su esposa.

Los gritos de Aemma, inundaban la habitación, y su rostro reflejaba dolor puro.

-¿Que esta pasando? -Viserys estaba genuinamente preocupado por su amada esposa, verla así solo lo hacia sufrir.

-El infante viene volteado, su majestad, el intento de voltearlo a fallado.

-¡Hagan algo por ella! -gritó el rey.

-Le hemos dado tanta leche de amapola como podemos sin arriesgar al bebé, la reina es una mujer muy fuerte, lucha con todas sus fuerzas pero tal vez no sea suficiente.

-¡Aemma!

-¡No! ¡Ya no puedo!

-Aemma, aquí estoy.-el rey tomó su mano intentando darle consuelo a su dolor.

-Ayúdame, por favor.-suplicó la reina, el dolor era demasiado, y no soportaba más tener que seguir con esto.

-Estoy aquí, tranquila.

-¡No quiero hacer esto!

-Vas a estar bien,

-¡Ayúdame por favor! -volvió a suplicar.

-Vas a estar bien, resiste reina mía.

Los gritos de Aemma bajaron, mientras le daban unos minutos de descanso, para que el maestre pudiera hablar con el rey, sin que la reina escuchara, de todas formas, a ella no le importaba lo que hablaran, solo quería que el dolor se fuera, y que el bebé se deslizara fuera de ella, después de este parto, no tendría más hijos, no podría soportar pasar por esto nuevamente.

-En algunos partos difíciles, el padre tiene que intervenir, sobre una decisión difícil.

-¿Que estas insinuando?

-Decidir, sobre perder a uno o perder a ambos, su majestad, podemos intentar salvar al bebé, se usa una técnica, que involucra cortar directamente en el útero para liberar al infante, pero la perdida de sangre, resulta...

-¡Por los siete infiernos, Mellos! -por un momento proceso lo que le estaba pidiendo, sacrificar a su esposa, por su hijo, no podría salvarlos a ambos, su amada Aemma, por su hijo varón. -¿Seguro que pueden salvar al niño?

-Debemos actuar ahora o dejarlo en manos de los dioses.

Viserys amaba profundamente a Aemma y sabía bien que perderla, implicaría perder una parte de él, una parte que sabría nunca recuperaría.

-Viserys.-murmuró la adolorida mujer.

-¿Sí? Van a sacar al bebé ahora.-intentó sonreír, pero solo le salió una mueca, no quería esto, pero necesitaba a su nuevo heredero.

Tanto los maestres como las doncellas, acomodaron a la reina en el centro de la cama, quitando las almohadas; subieron su camisón dejando su enorme panza al descubierto, listos para actuar.

-¡No! ¡Esperen! ¿¡Qué hacen!? -gritó asustada -¡No!¡Viserys! ¿Qué estas haciendo?

-Calma, ahora van a sacar al bebé.

Las doncellas tomaron las piernas y las mano suelta de la reina para inmovilizarla, Viserys intentaba calmar a su esposa, pero, nada la calmaría para lo que se venía. El maestre hizo un corte vertical en el vientre de la reina que gritaba de dolor, suplicándoles parar, suplicando por su vida, pero era muy tarde, la sangre bañaba la cama y las manos del maestre que sacaba al primer infante de su adbomen, sorprendiendose al ver a dos niños.

-¡Hay dos!-informó el maestre al rey, que parecía demasiado absorto por las súplicas de su esposa, que pronto se callaron, el primero un niño, y la segunda una niña, -El primero, es un niño su majestad.

-Baelon.-murmuró Viserys, cuando los maestres se lo tendieron en brazos.

-La segunda, su majestad una niña.-le dedicó una mirada a la pequeña que el maestre sostenía en sus manos, y miró después a su esposa, inerte.

-Después de todo si eran dos.

-¿Le dieron un nombre su majestad? -preguntó el maestre todavía sosteniendo a la niña, ya que el rey no parecía querer soltar al pequeño niño.

-Aenerys.-murmuró dándole poca importancia, habia perdido a su esposa pero habia ganado a un herededor fuerte.

Sin saberlo, Viserys ganó más de lo que creyó perder, en el momento que Baelon murió, tuvo un heredero de Aemma por un día, pero ganó otra princesa que peleaba por seguir viviendo, como si supiera que era vital que sobreviviera, nació peleando como una verdadero Targaryen y no dejaría que nadie le quitara el gusto de ser la hermana menor de Rhaenyra e hija de Viserys y Aemma su última hija.