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Body of the Abyss

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Sinopsis

[ Por mucho que la madre magia este de nuestro lado, no podemos dejar de lado a quienes consideran ser apartados de su hogar. Entre nosotros nacieron magos dispuestos a sacrificarse por nuestra supervivencia, familias caídas en desgracia nacidas del otro lado tomaron el título de cazadores y se bañaron en la sangre de las bestias. Cómo castigo ante su avaricia y completa falta de compasión por quienes pidieron su inocencia, fueron malditos por él. Abyss intervenido furioso por la pérdida de su gente, seres que vio nacer y formarse en sus múltiples vidas, caer en desgracia por seres vacíos "¿Quieres el perdón?, Ven a buscarme". como una señal de la madre magia, un día de la noche a la mañana, una familia de los malditos perdió sus manchas, todo tras que el hijo menor de la familia encontrará una parvada de pájaros alrededor de una mujer de ojos grises. Todos que sabían las palabras lo entendieron. Abyss sigue vivo y cambiando, solo deben encontrarlo. "Te diré una pista, tengo un gusto particular por las aves".]

Genero:
Fantasy
Autor/a:
Night
Estado:
Completado
Capítulos:
40
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

I: Solo

Rozo sus dedos sobre la sábana felpuda de arriba a abajo emitiendo un suave gruñido debido al molesto sonido que provenía del segundo piso, entre muchas opciones estaba su tia preparando sus adorados dulces por pedidos de sus clientes o limpiando, en cualquiera de los casos continuo con estos movimientos hasta encontrar su teléfono que al encenderlo mostraba las “9:30 am” para ser exactos, ni muy tarde ni muy temprano, pero lo suficiente para que no sintiera tan intenso los síntomas del medicamento. Se levantó entre quejidos de la cama y dio un rápido sacudido de su cabello en lo que salía de la habitación con los pies descalzos, ya estaba prácticamente acostumbrado a la sensación helada que rodeaba toda la casa y aún más si lo comparaba con el calor sofocante que habían tenido en la anterior casa del sur, así que sí, prefería mil veces esta casa que estar tirado en el suelo en búsqueda de no derretirse.

—¡Cy-cyssi! — Saludo sorprendido su primo apretando ligeramente el morral verde contra su pecho, hizo algo —¿Qué tal?, ¿dormiste bien?, ¿Qué- que vas a hacer? — sí, hizo algo.

—Tom, estoy bien, si y voy a salir... Dime que no metiste otro animal a la casa— casi le dijo rogándole por una mínima de consideración a su pobre tía.

—nooo...en la casa no—.

—no me jodas Tom, sabes que tia Maggy no le gusta tener animales en la casa—.

—no está en la casa, tu tranquilo que ni siquiera vas a notar su presencia—.

<>.

—vale, no sé nada y no vi nada—.

—gracias cyssi, te debo una... Otra vez—.

—si tom, OTRA VEZ para variar—.

Se alejó de la escena del crimen evitando seguir viendo a ese chico regordete con una expresión ligeramente más tranquila, si su intuición no fallaba el animal debía ser pequeño y puede que fácil de esconder, puede que incluso algo que podía escabullirse fácilmente como para no ser descubierto lo cual solo podía resumirse en una rata. En cualquier de los casos siguió con su camino al segundo piso en donde encontró a su tia yendo de un lado al otro con su cabello rizado negro en una coleta y su lindo delantal de flamencos cubierto ligeramente del melado anaranjado de un pastel, entro a la cocina y tomo unos tres duraznos guardándolos en su bolsillo junto a su teléfono antes de saludar a la mujer brillante de emoción como su hijo.

—tia Maggy— la saludo distraídamente, fijándose en la decoración con temática de mandarinas en el pastel de, bueno, naranjas para variar.

—hey Cyssi, ¿Dormiste bien?, ¿No te duele nada?, ¿Pesadillas?— interrogó Maggy con ese aire emocionado que compartía con su hijo en ocasiones —recuerda que debes decirnos cualquiera de tus síntomas—.

—lose, sí, no y no— respondió restándole importancia.

—eso es bueno, a ver si esta vez si lo acepta—.

El medicamento.

Era uno nuevo que le había recomendado su doctor Marcus luego de que su cuerpo asimilara los anteriores y se volviera prácticamente inmune a ellos, el objetivo de estos era controlar ciertas anomalías que mostraba su cuerpo a la hora de dormir; insomnio, sonambulismo, pesadillas, espasmos, etc. Llevaba aproximadamente desde los ocho hasta aquí con esto que consideraba algo de todos los días, al fin de cuentas esto solo ocurría cuando dormía, así que la otra mitad de su vida se veía prácticamente intacta de esos temas, claro que dejando de lado la visita al médico cada final de mes, de ahí hacia adelante era una buena vida y muy tranquila.

Aunque ante todo este tema, el hecho de que no iba a la escuela era algo que directamente provocaba que se sintiera aislado del mundo, pero lo prefería por encima de lo que le contaba Tom sobre los niños de su edad, ósea, revoltoso, genuinamente provocadores ante una presa fácil, cosa que al niño asmático no le gustaba y por ello ambos estudiaban en casa, por inercia él no busco ser parte de ese mundo y disfrutar su vida tranquila.

—tia maggy— llamo a la mujer que no se detuvo de acomodar dulces en forma de rodajas de mandarinas sobre el pastel—voy a caminar un poco—.

—no te tardes y por favor ten cuidado—.

Asintió con la cabeza y fue al patio trasero para ponerse las botas que usaba para jardinería y un abrigo que había dejado la otra noche, una mala manía suya era dejar sus chaquetas o abrigos donde sea que caen y acordarse de ellos aproximadamente luego de una semana, razón por la que no usaba abrigos normalmente. Camino en dirección al bosque con pasos tranquilos dejando su agradable casita atrás y disfrutar de la suave sensación del aire frío chocar con su cuerpo, no tardó mucho en adentrarse al espeso bosque y ante la sensación de soledad combinada con algo de emoción comenzó a trepar uno de los muchos árboles de gruesas ramas que superaba en altura a sus compañeros, sus manos se sujetaron de cada una de esas gruesas ramas y sus piernas lo impulsaron hacia arriba decidido a llegar a la sima en dónde se detuvo brevemente para apreciar la niebla helada que cubría gran parte del pueblo, una vista agradable.

<>pensó para sí mismo mordiéndose ligeramente el labio.

Busco su teléfono en el bolsillo del mono de su piyama junto a sus audífonos poniendo cada extremo en sus oídos antes de poner alguna canción al azar para continuar con su apreciación del panorama con música de fondo, con esto no pudo evitar suponer en que seguramente su tío Henry ya estaba preparado “el salón de clases” para ver alguna de las múltiples asignaturas de la lista, era obvio que ese hombre adoraba dar clases y por ello aprovechaba cualquier oportunidad para hacerlo. Pero no podía negar que una parte de él le gustaría formar parte de ese mundo que solo veía en las películas, no obstante, aquella otra parte de él, la temerosa, se negaba a involucrarse en todo ese mundo tanto por sus propios inseguridades, como también por experimentar tantos cambios que ni el mismo podría soportar ¿Estaba mal tener esos pensamientos?.

<>respondió mentalmente a su pregunta.

Esos pensamientos era solo el resultado de aquella personalidad de la que el doctor Marcus nombró como “eso”, eso lo retenía de continuar con algún avance casi como si buscará su supervivencia por encima de los demás, una especie de cascarón que consideraba a toda persona lejos de su círculo familiar como algo que solo tuviera el objetivo de lastimar, por algo sus mayores actos de rebeldía son escapadas al bosque para explorar y pintarse el cabello de colorines, sí, un poco deprimente, pero ahí estaban.

<>.

Casi con inercia las aves que habitaban ese bosque se posicionaban lo más cerca posible de su ubicación en los abundantes árboles cercanos y se mantenía esperando a que él regresará a casa, veamos, no le molestaba y hasta llegó a aprovechar la ocasión para dibujar a alguna de las múltiples aves, todas eran bonitas y sumamente dóciles a un punto en que las podía acariciar, no obstante su parte más racional no paraba de buscarle sentido a la extraña actitud de los alados y no hace falta decir que no es la primera vez que le pasa algo así, siempre hay aves cada vez que sale de casa. Miro tentativamente el reloj de su brazo y se dio cuenta de que ya había pasada la hora de estudio, sí, otro acto de rebeldía por culpa de su mente distraída y su pereza autocongestionada por la medicación, tan fácilmente como se podría esperar, así que tan simple como ese tomo uno de los duraznos de su bolsillo y lo mordió saboreando el jugo que salía de esta cada que mordía.

¡crac!-¡crac!-¡crac!-¡crac!

—¿Qué mierda?— casi gruño, buscando con la mirada la ubicación del sonido —¿Qué...?—.

Bajo entre saltos del árbol de hojas amarillas y cayendo de pie en el suelo, mirando de un lado a otro extrañado por el crujido de ramas, si mal no recordaba la mayoría de animales de la región, evitan las zonas pobladas por humanos casi por obvias razones así que no había razón para qué se escucharán ramas romperse con tanta fuerza, como si un animal ridículamente pesado pasará por encima de estas. Propio de ese instinto de supervivencia, intento regresar a casa por donde había venido, pero como algo de su naturaleza, la curiosidad salió a flote y su interés por lo que estaba escuchando se intensifica a más según se dirigía al sonido, tan brusco y tan lento propio de algo de gran tamaño, comenzaba a parecerle seductor a un nivel que era fácilmente comparado con un secreto, ¿Estúpido? Seguro.

¡crac!-¡crac!-¡crac!-¡crac!

Llegó a unos metros del sonido y se escondió tras unos grandes arbustos, mirando en dirección al pequeño arrollo junto a una persona, no, más bien cosa extraña humanoide que parecía estar gravemente herido ante su falta de brazos y trozos de piel descubierta, estaba de rodillas en el suelo con la cabeza de Vaca apuntando al suelo, mentiría si dejara que no estaba asombrado con esa imagen, se le hacía tan familiar y a la vez tan incómoda que sinceramente no estaba seguro si estaba soñando. La vaca humanoide era igual a la que aparecía en algunas de sus pesadillas más recientes antes de su cambio de medicamentos, por eso sentía que algo estaba ligeramente inusual, tan pronto escucho los crujidos de las ramas, al igual cuando vio el río y esa cosa ahí, solo que había algo en lo que esta imagen que discrepaba, ¿Por qué está muerta?.

No era como si no pudiera recordar cada mínimo detalle de su sueño, la criatura si estaba herida y todo lo que tú quieras, incluso las rocas cerca del río estaban manchadas de ese líquido violeta de ella, no hacía falta mencionar que había una que otra ave cerca de ella como si esperarán que se fuera, pero el hecho de que esa cosa no se moviera en lo absoluto al nivel de que algunas aves carroñeras ya se estaban subiendo a su cuerpo y le arrancarán partes del cuerpo no era algo muy lógico, además, parece llevar un buen de tiempo muerta por lo que no parecían provenir las pisadas de ella.

<<¿Un muñeco?, ¿Un loco le puso partes de vaca a un cadáver?, ¿Quién carajo estaría tan aburrido para hacer eso?>>.

Sus ojos no podían despejarse del cadáver de ese ser y esa parte de su mente no paraba de advertirle del peligro que suponía seguir ahí observando tan espectáculo, digo, una cosa es una película de terror gore otra muy diferente ver eso tú mismo y reconocer el olor a descomposición frente a ti, la realidad puede ser un poco abrumadora si no estás acostumbrado a esas imágenes.

<>.

Dio unos pasos hacia atrás evitando hacer mucho ruido y llamar la atención de lo que sea que hubiera a su alrededor mirando en varias direcciones inseguro de lo que le rodeaba, no hacía falta mencionar que era intensamente observado por las mismas aves que lo acompañaban en sus paseos, no obstante fuera de estas una sensación de ahogo empezó a formarse en su garganta tras ver brevemente a la lejanía una figura cubierta completamente por una capa, no supo en qué momento comenzó a correr casi con desesperación lastimándose con algunas ramas que chocaban contra su cuerpo causando rasguños en su piel o directamente desgarros en la ropa, ni siquiera se dio cuenta de en qué momento la persona o lo que sea venía casi pisándole los talones hasta que en un minuto a otro se cayó por una especie de acantilado provocando que descendiera en círculos chocando la espalda contra uno de los muchos árboles cercanos de espinas, aguantando el dolor lo mejor que pudo levantándose inmediato del suelo buscando con la mirada a su perseguidor.

<<¿¡Qué carajo!?>>.

No estaba de más decir que quedó alucinando tras notar como esa persona o lo que sea que era estaba de pie en el aire muy panchante a centímetros del acantilado emitiendo un, ¿Humo? Verdoso a su alrededor, mirando fijamente en su dirección, no, no hacía falta más estimulación para seguir corriendo lejos de ese espectáculo pesadillesco ni mucho menos ignorar las repentinas llamas verdosas que eran disparadas a su dirección con obvias intenciones de lastimarlo o retenerlo del camino que estaba fabricando el enmascarado, no, esa situación no había pasado en su sueño ni de broma.

<<¿¡A dónde carajo me lleva este huevonazo!? ¡Me va a matar!>>.

Continuó corriendo en una dirección desconocida entre los árboles, sintiendo que el corazón se le iba a salir del pecho y también una costilla por la caída que había tenido, todo él dolía a una intensidad que no había experimentado antes y estaba más que seguro de que para ese loco de la capa esto estaba siendo un paseo por la playa, pero fuera de esta situación genuinamente asfixiante, había una pregunta que no dejaba de aparecer en la mente una y otra vez, si tanto intenta detenerlo, ¿Por qué no lo ataca directamente?.

<<¡Genial!, ¡Me estoy quejando de que no me atacan bien!>> .

No faltaba mucho para qué empezará a pensar en que seguramente ese loco tenía una muy mala puntería o que él era muy bueno esquivando, si ese es el caso, bendito sea el día que empezó a correr por el bosque como Pocahontas tan pronto llego al pueblo, de otra no tendría la resistencia para continuar aunque sea una distancia más.

—¿¡Pero qué mierda quieres de mí!?— grito ya comenzando a hartarse del perturbador silencio de su atacante, no, mejor que se quede así.

Aunque a pesar de sus intensas esperanzas de que no respondiera, un grito de dolor de parte del sujeto le llamo la atención, haciendo que se gira brevemente para apreciar como varias aves de gran tamaño se habían lanzado como flechas al sujeto encapuchado, mientras que las pequeñas arrojaba piedras, no iba a negarse ante aquella oportunidad y con un silencioso gracias, continuo su carrera lejos del encapuchado notando como aún había algunas avesillas a su alrededor.

<>

No tenía ni las ganas ni las fuerzas para encontrarle sentido a las acciones de las aves, por lo que dejando de lado ese asunto, descendió con cuidado por la montaña de tierra hasta la carretera cercana al pueblo y se adentró a este con un mal sabor de boca, literalmente por qué tenía el intenso sabor a hierro en la boca por la sangre. Camino precavido de no llamar demasiado la atención de la gente, a pesar de que le resultaba relativamente complica por su ropa algo desgarrada y las heridas que tenía en algunas partes de su piel expuesta, ya comenzó a ser imposible cuando sintió las miradas de algunos adultos sobre él con la típica aura de curiosidad por su condición, sentía su corazón latiendo como un loco y un intenso dolor, pero aun así siguió su camino a la casa evitando el contacto visual con cualquiera o con lo que sea que se le cruce y tenga ojos.

Con la gran fortuna y pena que le quedaba llegó a su casa encontrándola rodeada de policías, entre ellos una ambulancia con gente que salía y venía de la casa con expresiones ligeramente preocupante para su salud mental, era obvio que había pasado algo y que por eso no dejaban que nadie se acercara, ni aunque quisiera podría acercarse por el nudo que se formó en su garganta luego de que viera como sacaban un cuerpo cubierto por un saco parecido a una bolsa de la casa y lo metieran en un camión parecido a la ambulancia, por el tamaño podría imaginarse que se trataba de su tío Henry, no supo qué decir o hacer, solo se alejó de la casa en silencio aun con intenso dolor recorriendo su cuerpo, no estaba muy seguro de a dónde iba o que iba a hacer, solo camino lejos de esa situación.


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