My little piece of heaven

Sinopsis

Una mirada curiosa, para averiguar como es que Manjiro y Takemichi construyeron una hermosa vida juntos y el como sus corazones supieron desde un inicio que compartían un hilo rojo. Porque el par de tortolos, necesitaron muchísimo apoyo de sus amigos. 🤍 Anteriormente llamado "Maitake Week"

Estado:
Completado
Capítulos:
8
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Day 1: Cita Falsa

Summary: Situaciones desesperadas, requieren medidas desesperadas. Pero Akkun deberá pagar el precio.


Manjiro Sano, conocido como el “Invencible Mikey” era, al menos señala Akkun, la causa de todas las confusiones de su tierno amigo, Takemichi.

Aquel pandillero de reconocida reputación había logrado lo que nadie, ni siquiera Hina, en su rubio amigo. Amor.

Akkun y los demás estaban dispuestos a lo que sea con tal de apoyar a su amigo, incluso si existía la posibilidad de terminar siendo sacos de boxeo personales de los líderes de la gran Tokyo Manji.

Pero Mikey, ese tipo era un dolor de cabeza. Akkun no quería entregar a su amigo en bandeja de plata, por ello le pidieron ayuda a Hina, la chica los instruyo en el arte del amor con todo lo que pudo, revistas, películas, series, libros y mangas BL.

Los chicos no eran precisamente fanáticos, pero todo por su solecito. Sin embargo, los clichés comunes que solían ser un patrón claro en todo lo que habían ‘estudiado’ parecía no aplicar al famoso pandillero. Vamos, incluso el tierno Takemichi en una ocasión terminó llorando porque su crush no entendía sus mensajes indirectos o directos.

Pero el pelirrojo no estaba dispuesto a tirar la toalla, así que reunió a todos sus amigos para discutir algo sumamente importante, sería su último intento en apoyar a su amigo. O esta funcionaba y saldrían heridos o terminarían al borde de la muerte al intentar defender a su amigo y su corazón roto.

Akkun llego a la casa de Takemichi, este se notaba claramente nervioso y un tanto cansado de la situación, pero nunca espero la sorpresiva declaración de su amigo.

─Akkun, lo estado pensando... creo que, si este último intento no funciona, me olvidaré de Mikey e intentaré alejarme de la Toman.

─Estás jugando ¿Cierto? ─dijo el pelirrojo, denotando su enojo.

─No, hablo en serio. Ya lo intentamos todo, incluso Baji te golpeo cuando fuiste a dejar aquel regalo.

Lo intentaron todo, desde fingir que el dulce Michi tenía un admirador secreto, hasta un intento de secuestro que fue frustrado cuando Kazutora los encontró en su intento de llevárselo mientras este dormía.

El pobre Takemichi fue regañado por Mitsuya, Draken, Baji y Smiley. El cuarteto le dio un sermón sobre la inseguridad que había en la ciudad, por más de 5 horas y según sabe, por su amigo, hasta el momento siguen haciendo vigilia en casa del rubio para evitar que se lo lleven de casa y corra algún peligro.

Su último recurso, consejo de Hina y su hermano, fue simple, que alguien deba pretender ser el dichoso admirador (acosador a los ojos de la Toman) y tener una cita a toda regla, de lo más romántica.

Cosa que los hacía temblar de miedo. Para el comandante y los capitanes de la pandilla, el supuesto admirador era un acosador que intentaba provocarle daño.

El día de San Valentín Mikey y su grupo de inseparables amigos aparecieron de la nada en la casa de su tierno amigo y festejaron como nunca la festividad. Compartiendo dulces, sopas picantes y uno que otro platillo especial.

Los padres de Hanagaki habían permitido su improvisada pijamada y se sintieron un tanto tranquilos porque su hijo pasaría los días acompañado de sus peculiares amigos.

Al enterarse de aquello, sus amigos decidieron intentar dejar un regalo de parte del supuesto admirador, pero Baji los sorprendió y Akkun terminó con un moretón en el abdomen que le impedía el reír, pobre, casi muere del dolor.

Y la caja de dulces, que con tanto esfuerzo habían comprado, fue desechado de inmediato y reemplazados por chocolates que Mitsuya preparó con sus hermanas.

─Takemichi, solo un intento más. Me niego a ver a mi mejor amigo con el corazón roto.

Pronto escucharon el timbre de la puerta y en la acogedora sala de los Hanagaki el cuarteto se reunió y aunque un tanto nerviosos preguntaron si era el momento. ─Y bien ¿Quién se ofrece como voluntario?

─Ustedes ¿Creen que funcione? Digo lo intentamos todo y aunque yo tengo la leve esperanza que esto es un amor correspondido, no puedo enfrentarme a Mikey, este tipo me rompería la cara con solo una patada.

Su tonto amigo de lentes había dejado claro su posición. Los otros dos lo apoyaron y entonces Akkun tuvo que hacerlo, tomar la responsabilidad.

─Bien, escúchenme todos. Lo que haremos será lo siguiente...

Takemichi, en tanto, estaba perdido en sus pensamientos, le gustaba el menor de los Sano, pero este último parecía no tener ningún interés en su persona y pensaba seriamente en olvidarse del rubio; pobre si tan solo supiera.

─Entonces te gusta ese chico llamado Takemichi, pero acabas de darte cuenta de ello ¿Por qué lo escuchaste hablar sobre una cita?

─Exacto y necesito tu ayuda para arruinarla.

─Hermanito se me hace que eres un tanto idiota. ─A este punto de la charla, el mayor ya estaba algo molesto.

─Shinichiro no ayudas con esas declaraciones.

─De acuerdo escucha, lo que debes hacer es impedir que tu amado Michi asista a esa cita.

─¿Cómo se supone que lo haga?

─No soy una enciclopedia de respuestas, puedes pensarlo por ti mismo. Tal vez puedes decirle que te intentaron secuestrar unos aliens, que no puede tener una cita porque te embarazo, no lo sé.

─Ja. Ja, ja muy gracioso, el sarcasmo no era necesario.

─Lo sé, pero es divertido.

Aquella noche, Manjiro no pudo conciliar el sueño. Cada que intentaba cerrar los ojos, su mente le jugaba sucio, se imaginaba a su rubio favorito del brazo de una figura borrosa o viéndolo llegar a una reunión despeinado y sonrojado disculpándose por su retraso.

Carajo, solo él tenía el suficiente derecho de quitarle todas las primeras veces al rubio. Se esforzó por comprenderlo y admitió que era un idiota por no lograr entender a tiempo las declaraciones sutiles de su proclamado novio.

Porque eso era, SU novio, y golpearía a todo aquel que se le opusiera.

Planeo llegar a casa de su precioso Takemichi una hora antes y declararse o comérselo a besos, lo que ocurra primero. Pero el solecito de la Toman, sería suyo y de nadie más.

Lamentablemente, aquello no pasó y terminó durmiéndose. Cuando despertó notó la hora y se dio cuenta de que iba con una hora de retraso. Marcó el número de teléfono del rubio, pero este lo mandaba al buzón.

Prácticamente, salió corriendo, rápidamente prendió su moto y condujo como un loco. Pero de un momento a otro paro en seco al notar a Takemichi riendo junto a Akkun, ambos estaban sonrojados y nerviosos.

No lo pensó mucho, con la furia a flor de piel ingresó a la cafetería y cuál escena romántica, ni saludo, solo atino a darle un golpe al pelirrojo y tirar fuertemente la muñeca de SU michi para salir de ahí.

Takemichi no pudo omitir alguna queja, pues, de un momento a otro, se esforzaba por no caer de la motocicleta de Mikey quien parecía estar enojado.

Cuando estacionaron en un lugar lleno de vegetación, hermosa a la vista y algo solitaria, no sabe cuánto pasó, pero Mikey lo tenía aprisionado contra la moto.

─Takemichi ¿Por qué eres tan impaciente?

─¿Qué? ─dijo un muy confundido rubio.

─Solo debías esperar un poco más y no solo hubieras tenido una declaración de mi parte.

Takemichi templo por el miedo y la emoción, sus labios fueron aprisionados en un suave beso, su primer beso.

Mikey dejaría en claro que aquel dulce chico le pertenecía y que nadie era digno de ir en su contra.

Primero se encargaría de devorar a besos a Takemichi y luego se encargaría del pelirrojo de la cafetería.

─¡¿Akkun qué diablos te pasó?! ─pregunta un preocupado Yamagashi.

─El plan funcionó, pero me duele la cara.

─¿Creen que pierda la virginidad? ─pregunta Takuya.

─No lo creo, pero Mikey lo intentará de eso, estoy seguro. ─Akkun confía en su amigo, él no era alguien fácil de convencer. Al menos no cuando se trata de sus primeras veces.

Al final, si lograron que una cita falsa, le abriera los ojos al temido líder de la Tokyo Manji, aunque prácticamente tuvieron suerte..