Capítulo Piloto
CINCO MESES ANTES...
“... No pretendía detenerlo, ni muchos menos quejarse por la forma brusca que se estaba comportando. El placer en su cuerpo era razón suficiente para permitirle seguir con aquello.
Se encontraba boca abajo, siendo embestido por su teniente, y la situación en ése momento no era extraña para él. Podía sentir cada movimiento suyo en su interior. Cada lamida o mordida que solía dejar el contrario sobre alguno de sus hombros. Cada toque que él le daba, cada maldita caricia lo hacían perderse más en él momento.
¿Cómo habían llegado a eso?.
Simplemente no lo recordaba. Pero, mierda, que bien se estaba sintiendo.
No conocía ése lado salvaje y caliente de su contrario.
Sí que sabía lo rudo y duro que podía ser su actitud. Bastante autoritario, frío y distante, eso sí. Pero, ¿éste lado?. Sí que amaría ser el único que pudiera verlo, contemplarlo y disfrutarlo, de principio a fin.
— ¿Haz sido un buen chico, Jhonny?...
No hubo respuesta. Se encontraba hundido en aquel placer y momento. Su cuerpo hervía por todos lados, e incluso sentía que el momento del clímax estaba más cerca de lo esperado.
Tenía la mitad de su rostro hundido en la almohada, pretendiendo ocultar cada gemido, cada jadeo. Aunque el contrario sabía a la perfección cómo se sentía él ante sus movimientos.
— ¿Soap?... Soap...
Lo seguía llamando por su nombre, o bueno, por su a podo, pero no podía responder. Quería hacerlo, pero, necesitaba disfrutar de los últimos momentos antes de...
— ¿Soap?.”
— ¡Soap, despierta!.
Rápidamente se sentó en la cama ante aquel sacudón de hombros que bruscamente recibió por parte de su Capitán. Estaba muy alterado, sudoroso. Sentía que su corazón se saldría de su pecho en cualquier momento si no se tranquilizaba.
Mierda, ¿por qué ése sueño tenía que ser tan perfecto y tan caliente a la vez?. ¿Qué rayos le estaba sucediendo?...
¿Por qué era Ghost el del sueño?...
— ¡Maldita sea, Jhon! ¡Casi me matas de un susto!.
— Tranquilo... Parece que estabas demasiado hundido en tu sueño porque sí que costó despertarte. — Sentándose en la cama de al lado, se cruzó de brazos, notando el sudor que su compañero tenía. — ¿Mala noche?.
— Hmh, no. Al contrario. Fue bastante... Tranquila. — Suspiró pesadamente mientras comenzaba a calzarse. Nadie debía de saber sobre ése sueño. Se lo llevaría a la tumba si era necesario. — Y dime, ¿qué trabajo tenemos ahora?. Supongo q-...
— No no. Justamente estoy aquí para avisarte que no tienes misión alguna. Tómate el día libre. Descansa, haz ejercicio y entrena. Tanto Gaz como yo estaremos ocupados en otra cosa, pero, nada importante. Laswell nos necesita para investigar algo.
— Si necesitan ayuda, sólo dilo e iré a donde estén.
— No te preocupes. Ghost te avisará ante cualquier cosa que surja.
– ¿Ghost?...
Vaya. Había soñado con él y ahora tenía que verlo a la cara. No sentía vergüenza... O bueno, sí la sentía.
¿Cómo verlo a la cara luego de soñar que lo estaba follando?...
— ¿Hay algún problema?. ¿Se siguen llevando mal o-...?
– ¡No, no! ¡Tranquilo, no es nada de eso!. — Río algo nervioso, aunque, intentó disimular. — Es sólo que me extrañó. Creí que él iría con ustedes... Pero bueno, como dices, cualquier cosa, él me dirá e iremos...
— Supongamos que te creo... Bien, descansa. — Nuevamente se levantó de aquella cama, estirando sus brazos. — Nos vemos mañana y, en lo posible, no discutas con Ghost. Es más... No discutas con nadie.
Riendo por lo bajo, se retiró del lugar, dejando a Soap sólo.
Debía de olvidarse de ése sueño y seguir viendo a Ghost como su superior o compañero. No quería causarle mala impresión o disgustarle al otro.
No sabía que demonios le estaba sucediendo, pero debía dejar de soñar cosas así de él y Ghost. No era normal. Era su maldito compañero... ¿Acaso sentía cosas por él?.
No era de extrañarle en caso de ser así. No era la primera vez que un sueño así se le hacía presente...
En varias ocasiones, momentos así de intensos aparecían en sus sueños, provocando sensaciones con las que debía de lidiar al despertar.
Nunca había visto su rostro. Y realmente Ghost era una persona con mucho carácter. ¿Qué le hacía pensar que el contrario sentiría algo similar?.
Era más preferible olvidarse del asunto. Debía de buscar una chica que pudiera quitar todos esos pensamientos de su cabeza y en lo posible, alguien que le ayude a cambiar sus sueños, porque de no ser así, se volvería loco, eso era seguro.
Luego de calzarse y terminar de pensar en ello, se dirigió directamente al gimnasio.
Tomaría el consejo de Price y haría ejercicio. Además, así liberaba tensiones. No quería que los demás comenzaran a sacar conclusiones de absolutamente nada.
Una vez allí, se dirigió al área de pesas, y mantuvo su mente en una sola cosa... Sus vacaciones prácticamente inexistentes.
Su trabajo apenas le daba un día de descanso, a veces dos, y la última vez que se había tomado licencia, tuvo que volver a los cinco días. No solamente porque Gaz necesitaba de su ayuda, si no también porque... Bueno, es tonto pensar una excusa. Simplemente se aburrió de no hacer nada y...
¿En qué momento comenzó a sentir cosas por Ghost?.
Oh, ahí estaba de nuevo, pensando en aquello. Pero realmente no entendía cómo surgió todo.
Quizás estaba confundido y él creía que sentía cosas por su compañero, o quizás-...
— ¿Haciendo ejercicio, Soap?.
« ¡Mierda!»
Dejó la pesa en el suelo y subió su vista, viendo al hombre grande con máscara, mirando hacia él con sus penetrantes ojos oscuros, o bueno, con la máscara puesta y la luz en contra, eso parecía.
— Ghost... A-algo así... — Suspiró y tomó su botella de agua, a la que le dió un gran trago. ¿De verdad era tan estúpido de tartamudear frente a su compañero?. « ¡maldita sea!». — Tomé... Bueno, Price me aconsejó entrenar, para aprovechar mi día libre... Tú-...
— Haces bien. Tienes que estar en forma por si surge una emergencia. Pero no te canses mucho. Siempre hay que estar activos y atentos, y sobre todo, no ser una carga para el equipo.
Soap intentó descifrar la mirada del contrario y también el motivo de estar ahí junto a él, justo en su descanso.
Sonaba algo amable, pese a que sus palabras habían sido escupidas con... Cierta frialdad.
Eso lo hizo no solamente rodar sus ojos, si no también levantarse de su lugar.
— Gracias por el consejo, Teniente... Iré a las duchas.
Agradeciendo con una señal, fue que se retiró del lugar, intentando ser rápido.
— Intento entenderte, maldita sea, pero, mierda, eres misterioso, y raro, y asg. No solamente quiero golpearte, Simon...
Balbuceó mientras se alejaba del lugar. Necesitaba ducharse, quitarse el estrés, lo que sea.
Pero sobre todo, quitarse a su compañero de la cabeza.
— Soap, sé que me escuchas. ¿Me copias?.
— Akira, no necesitas hablar por el comunicador estando en el mismo lugar. Cambio.
— Maldito idiota, te fuiste del gimnasio así como así. Quería invitarte a beber un café o al menos ir a la sala de comida, pero te fuiste prácticamente corriendo. ¿De quién huías?.
— ¿Huir?. Alucinas cosas, Kiki. Me fui rápido porque necesito una ducha. — Llegando a los vestidores, fue que comenzó a quitarse la ropa, o al menos la parte de abajo. — Hice mucho ejercicio. En fin, estoy por entrar a ducharme. Al terminar, te avisaré y vamos a beber café. Corto.
Sin rodeos, se quitó su comunicador y auricular, dejando todo dentro de su casillero.
Akira, o mejor dicho, Alina Felton, era una de sus grandes amiga en las Fuerzas Especiales. La había conocido hace siete años y desde entonces se habían convertido en casi hermanos. Habían compartido muchas misiones juntos y, ayudaba y aconsejaba a Soap cuando lo necesitaba.
El apodo Akira surgía de su primera baja, en una misión cerca de Japón. Aunque lo suyo era más el aire que tierra.
Terminando de desvertise, se dirigió a la primera ducha que vió, y se dedicó a bajar la tensión del mismo.
El sueño de hoy y la actitud de Ghost lo tenían en aquel estado.
Seguía preguntándose en qué momento habían comenzado a gustarle los hombres. Su última relación fue con una chica y no se comparaba como el ahora con su compañero de equipo.
A veces Simon se comportaba amable, otras veces distante, y muchas veces ni si quiera lo trataba...
Había algo que le estaba llamando su atención. Además, ¿por qué tener sueños tan eroticos?. No tenía sentido...
— ¿Soap?. ¿Estás aquí?...
« ¿Por qué me pasa ésto a mi?...»
Rápidamente cerró la cortina de la ducha. Lo que menos quería es que Ghost lo viera así... Sin nada de ropa.
Debía de estar soñando. Él no podía estar ahí. ¿Por qué ir hasta las duchas?.
« Maldito seas, Simon Riley...».
— Aquí estoy... ¿Sucedió algo malo?. ¿Price nos necesita?. — Lavó su rostro repetidas veces, intentando despertar si es que era un sueño... Debía estar calmado. Simplemente eso.
— No exactamente. Me dejaste con la palabra en la boca hace unos minutos atrás, en el gimnasio. ¿Te sucede algo?.
— No... Tenía algo de apuro. Había terminado con mi rutina de ejercicios y quise ducharme. Lamento si se vió mal mi actitud, teniente... — Apoyó sus manos sobre la pared de la ducha, cerrando sus ojos y permitiendo que el agua cayera por su cuello. La tensión había vuelto, eso estaba claro.
— Entiendo. Pese a que no siempre estamos en la mismas misiones, formamos parte del mismo equipo, Soap. Si hay algo que te moleste, dime y lo intentaré solucionar. Sabes de sobra que a Price no le gusta que hayan conflictos entre nosotros. Si podemos solucionarlos, mejor. — El hombre de la máscara de calavera apoyó su cuerpo contra una pared de las duchas, cruzado de brazos. Parecía vigilar la entrada del lugar.
— No hay conflictos, Teniente. Pero si algo llega a molestarme, se lo haré saber con gusto. Siempre es bueno hablar las cosas... — Cerrando sus ojos, la imagen de su sueño nuevamente pasó por su cabeza, haciéndolo no solamente suspirar, si no también negar con su cabeza. Estaba claro que nada de eso estaba bien. — No se preocupe...
— Me preocupo por nuestros conflictos.
Tras aquellas palabras, el silencio invadió las duchas. Solamente se escuchaba el sonido del agua cayendo en el suelo, nada más.
Y si bien para Soap aquel silencio era sospechoso, prefirió ni pensar en voz alta. Presentía que Ghost seguía allí y su miedo a salir por alguna razón se hizo presente.
¿Por qué se ponía tan nervioso cuando lo tenía cerca?... ¿Será que él ya sabía de sus pensamientos y sueños?. ¿Era eso posible?.
Sacudió su cabeza y terminó de ducharse. Recordaba que había dicho a Akira de reunirse para beber café o algo así, y seguramente la mujer estaba esperando por él.
Terminó, cerró la llave de agua y tras abrir la cortina, sin prestar atención a lo que había frente suyo, puso la toalla al rededor de su cintura.
Tras levantar la cabeza, quedó quieto en su lugar.
— ¡Ghost...!
— Sé que algo ocultas, Soap. Está bien que no lo quieras decir porque no me tienes confianza. Pero tarde o temprano, sabré la verdad. — Sin nada más que agregar, el hombre se retiró del lugar, dejando al contrario atónito ante sus palabras. Entonces sí ya sospechaba de algo...
Era totalmente estúpido intentar ocultarle cosas a Ghost.
Se trataba justamente del mejor del equipo. Sigiloso, letal y peligroso. Podía saber de qué pie cojeaba alguien con tan sólo mirar a 10 kilómetros de distancia.
Conocía cada expresión que de sus compañeros y superiores. Sabía cuando alguien mentía o decía la verdad. E incluso sabía cuándo alguien estaba ocultando algo.
Eso era lo que lo hacía único. Su don para descifrar a las personas. Para saber que pensaban, qué sentían y qué querían. No por nada Price le tenía muchísima confianza y un gran afecto. Para su capitán, Ghost era como un hermano de sangre. No solamente un simple compañero.
Definitivamente sentía que los problemas estaban cerca, y que más pronto de lo que imaginaba, se daría cuenta de todo.
Aunque claro, primero él debía de aclarar sus sentimientos hacia el hombre, antes de que Ghost lo hicieras primero.
Necesitaba un consejo, de eso estaba más que seguro...
Y siendo las cinco de la tarde, mientras el atardecer caía, se encontraba con su amiga en las afueras de la base, fumando, estando atento a cualquier noticia que surgiera.
— ¿Así que Ghost?. — El contrario asintió, serio, dejando salir el humo por su boca. — Mis sinceras condolencias.
— Vamos, no es momento para bromas.
— Es que, ¿justamente tenía que ser Ghost?. Ya sabes cómo es su fama entre nuestros compañeros, Jhonny. Todos hemos leído alguna parte de su expediente o hemos escuchado historias sobre él.
— Hablamos de nuestro teniente, nuestro compañero. Lo describes como si se tratara del Yeti.
— Es básicamente lo mismo. — La mujer no pudo evitar reír bajo ante su contestación. Todos ahí conocían algo de Ghost, y sí, realmente no tenía tan buena fama. Era alguien temerario en el lugar... Alguien a quién no gustaría tener de enemigo. — En serio, que mala suerte la tuya. Si hubieras dicho, no sé, Park, Lydia, o incluso Gaz, te hubiese felicitado y ayudado... Pero, se trata de Ghost. La única ayuda que puedo darte es planear tu muerte y que parezca un accidente, corazón.
— ¿Por qué exageras?... Sé que Simon Riley es como un enigma y una leyenda urbana. Pero tampoco hay que exagerar... — Terminando su cigarro, y tras aplastar el resto con su pie, volvió a ver a la mujer. — Así se tratase de Gaz, necesito de tu consejo.
— Tienes sueños eroticos con Ghost, y me dices que tienes sentimientos hacia él. Eres caso perdido, Soap. Sólo te puedo aconsejar que te des de baja de las Fuerzas Especiales y huyas lo más lejos posible. Cambia tu identidad, el color de tu cabello y múdate a una isla desierta donde nadie pueda dar contigo, o vete a un lugar donde nadie, ni las moscas, te conozcan.
— ¿Es en serio?...
— ¿Qué más puedo decirte?. Sabes que podría ocurrir si Ghost sabe de tus sueños, pensamientos y sentimientos... Desapareces de la 1-4-1, y de la existencia...
— ¿Sabés?. Iré adentro. Leeré un libro de auto ayuda, creo que será mejor eso que escucharte decir tonterías. — Levantándose de su lugar, fue que le sonrió a la contraria. — Nos vemos más tarde, perdedora.
Entre risas, se alejó de la otra, sintiendo sus insultos cada vez más lejos tras haberla llamado así.
A veces era buena amiga, y otras veces simplemente exageraba...
Volvió a su habitación, donde se recostó boca arriba apenas llegó y se acercó a su cama.
Mirando hacia el techo fue que se hundió en sus pensamientos...
– ¿Qué has hecho con mi sanidad mental, Simon Riley?...