Capítulo 1
DÍA DEL DESASTRE
Le había desagradado la idea de Price. No tenía sentido alguno el ir a misión ambos, pero supuestamente habían sido órdenes de Shepherd, así que no le quedaba más opción que aceptar. Además la decisión había sido de su general, no iba a oponerse.
Hacer equipo con MacTavish era un verdadero dolor de cabeza, un verdadero infierno a decir verdad. Odiaba ser el niñero del otro, pero, ¿qué otra opción tenía?. Solo debía de soportarlo, quisiera o no.
Irían juntos a Rusia, en busca de viejos enemigos que tenía Shepherd ahí.
Debían de investigar una zona casi descampada, pero que era usada como campo de entrenamiento con armas químicas.
“Definitivamente unos enfermos” , pensó.
Había pensado en sugerir llevarse con él también a Gaz pero, ya conocía a Price. Siempre buscaba una excusa para quedarse con Kyle.
Y lo entendía, era un excelente soldado en muchísimos aspectos y hasta él pelearía por trabajar con Gaz, pero bueno. No iba a pelear. Aceptaría lo que le tocó...
“Hacerlo con MacTavish”, pensó desganado, mirando hacia el hombre que se dedicaba a subir todo el equipaje para el vuelo.
Volvió a su habitación para recoger sus cosas, pues, sería un viaje algo largo. Se hacía a la idea que como mínimo, les tomaría entre tres y cuatro días terminar con sus investigaciones.
— ¿Adivina quién vino a despedirte?.
Alguien había cubierto sus ojos. Unas manos suaves, seguido de una pequeña risa.
Sonriente, se giró, topándose con aquella sonrisa tan hermosa jamás vista. Y sabía que nunca vería otra igual o mejor incluso.
Aquella mujer pelirroja estaba frente suyo.
Selina estaba ahí, feliz de verlo y él también estaba feliz de tenerla ahí con él antes de irse a misión.
La tomó por la cintura, dejando que ésta suba su máscara, para luego besar con suavidad su mejilla, pero fue rápido ya que no quería que fueran vistos.
Tras separase, volvió a sonreirle.
— Me sorprende que hayas venido hasta aquí, pero estoy encantado de verte. — Dejando un suave beso sobre su mentón fue que se separó de ella para tomar sus cosas. Aún así todavía no saldría de su habitación.
— ¿Cómo no iba a venir a despedir a lo más hermoso que tengo en mi vida, eh?. No soy tan mala como crees. — Le echó la lengua, provocando una risa en él, que nuevamente la acercó a su cuerpo, rodeando un sólo brazo en su cintura.
— ¿Cómo crees que pensaría eso?, sería imposible. — Más besos dejó sobre sus mejillas , para luego verla directamente a sus ojos negros. Definitivamente hermosos. Jamás conocería unos tan hermosos como esos. — Voy a extrañarte pese a todo, ¿lo sabes?.
— Ujum, pero, lo bueno es que cuando vuelvas podrás demostrarme lo mucho que me extrañaste. Y yo encantada de eso...
Se dedicó a observarla en completo silencio, para luego ahora sí unir sus labios en un suave beso, siendo éste un poco duradero.
Simon Riley y Selina Gordon llevaba más de seis años de conocerse y cinco años de relación.
Aunque, actualmente estaban tomándose un tiempo.
Se habían conocido en las instalaciones, en el primer día de trabajo de Selina en ése lugar. Estaba encargada del papeleo en la oficina de Shepherd, y al principio se habían hecho buenos amigos, aunque como todo en la vida, sin darse cuenta terminaron enamorados, y eso los había llevado hasta hace poco. A tener cinco hermosos años juntos.
Para él, ella había sido su mundo entero, y viceversa. Selina había sido muy afortunada en tener a un hombre como Simon, y es que ella era la única que conocía la diferencia entre él y Ghost. Y amaba ambas facetas.
Si bien estaban felices de tenerse en sus vidas, Simon no olvidaba la infidelidad de la contraria. Había sido doloroso tener que pasar por aquello, y pese a eso, había decidido darle otra oportunidad. Intentaba mantener la misma relación que tenían antes pero él sentía que nada era lo mismo desde aquella infidelidad.
La meta de Simon era esperar a finales de mes, y si todo volvía a la normalidad y olvidaban lo que ella había hecho, entonces esperaría para proponerle casamiento, y así estar junto a ella el resto de su vida.
Confiaba en que no volvería a suceder lo mismo. Pues, la mujer había estado detrás de él durante dos semanas, llorando y pidiendo perdón por su error. Consideró en volver a confiar en ella y eso los había llevado hasta ahí.
Tras separarse nuevamente de sus labios, se bajó su máscara y estando listo, ambos fueron juntos a la pista de aterrizaje.
En aquel lugar lo estaba esperando Soap, sonriente por ésta misión, pues, él mismo sabía la importancia que tenía para Shepherd el que ambos fueran a Rusia. Sentía que su general le tenía mucha confianza como para confiarle tal trabajo junto a Ghost.
— Durante tú misión, considera las cosas. Sé que me equivoqué, pero de verdad, no quiero perderte, ¿si?.. ¡Vuelve sano, Simon!.— El otro asintió, abrazando a la mujer con suavidad, tras separarse, vió por última vez aquella preciosa sonrisa que tanta felicidad le había provocado.— No olvides que te amo.
Tras guiñarle uno de sus ojos, es que se alejó de la mujer, acercándose a sus compañeros. Con una señal, todos juntos fueron directo al Jet que los llevaría a Rusia y así poder hacer aquella misión de una vez.
Apenas le había dirigido la palabra y es que pese a todo, aún seguía molesto de trabajar con Soap.
Por tal razón deseo que los días pasen rápido y así poder quitarse aquel asunto de su agenda para poder volver y estar en paz.
No pasaron muchos minutos cuando el jet despegó, rumbo a su destino...
Las horas se les estaba haciendo eternas. Aún faltaba para llegar a Rusia. Como mínimo unas cuatro horas. No tenían idea de en qué parte del mundo estaban, pero, ya se le estaba haciendo bastante estresante el vuelo.
Observó a sus compañeros, quienes estaban bastante tranquilos, conversando entre ellos.
Deseaba tener tema de conversación pero, simplemente se le hacía inútil el querer conversar dos seg-...
— ¿Nervioso, Teniente?. Yo un poco. Es increíble que Shepherd haya confiado en mí para poder ser su compañero. Y de verdad, agradezco esta oportunidad. No se arrepentirá de tenerme en su equipo.
Su vista fue a Soap, quien había estado sentado a su lado en todo momento y apenas le había prestado atención.
Quizás, en algún momento del vuelo le había hablado pero, simplemente había sido ignorado por éste.
Ghost ya era de ser de pocos amigos, peor era con MacTavish.
Intentaba ver todo lo supuestamente bonito que veía Roach en él pero, le parecía tonto tantas consideraciones por un simple soldado.
— No seré considerado como lo es Roach contigo. La oportunidad ha sido igual para todos, así que no te sientas especial. Y en cuanto a lo último, espero que me sorprendas y no me hagas arrepentir de las decisiones tontas que toma Price. No me gustan ineptos en mi equipo y lo sabes. Con que sigas mis órdenes es suficiente. ¿Fui claro?. —
Tajante, así había sido con Soap, quien solamente asintió. Y es que Jhonny ya había trabajado con él anteriormente y sabía cómo era Ghost.
Éste se levantó de su lugar, yendo hacia la cabina de los pilotos para saber cuánto quedaba para llegar a Rusia. Les quedaban aún un rato largo, así que no le quedaba más opción que esperar pacientemente.
Según tenía entendido, estaban sobre tierras Noruegas, cerca del norte del país.
Se acercó a sus compañeros para avisarles pero, no pudo decir mucho cuando sintieron un fuerte impacto en el Jet, sintiendo a los pilotos avisar que habían perdido el control de éste y que estaban próximos a chocar.
— ¡TODOS, TOMEN UN PARACAÍDAS Y SALTEN YA DEL JET!.
Si bien los veía ponerse éstos, la situación se estaba saliendo de control ya que estaban descendiendo muy rápido. No había demasiado tiempo para absolutamente nada.
Algunos lograron saltar, pero sin el paracaídas. Quizás por miedo, o por saber que estaban pronto a tocar tierra. O porque simplemente no se habían dado cuenta.
Rápidamente se puso aquel paracaídas, tomó un bolso que contenía sus armas y sus pertenencias, y saltó del Jet, cayendo en muy poco tiempo sobre aquella helada nieve; sintiendo el impacto del Jet muy cerca de donde estaba. Aunque claro, aquella caída había provocado caer inconsciente por la forma brusca en la que había tocado tierra...
No supo cuánto tiempo había pasado, pero sí sintió aquella helada nieve enfriar parte de su cuerpo. Con cuidado, se sentó en el suelo, observando a su al rededor. Cerca estaba el Jet en llamas, y varios de sus compañeros tirados boca arriba.
Sintiendo dolor en todo su cuerpo y cabeza se levantó de su lugar, observando mejor el panorama. Tenía su comunicador prácticamente destrozado, parte de su ropa rota, y notaba muchas heridas en su cuerpo.
No tenía idea de dónde estaba, pero estaba anocheciendo.
Caminó algunos pasos, queriendo verificar si sus compañeros estaban con vida o no, y para su mala suerte los cuerpos que estaba ahí estaban sin vida.
En total eran 10 cuerpos, y estaba seguro que más lejos habrían más.
Lo extraño era que esos cuerpos estaban heridos de bala... ¿Acaso los habían atacado a propósito?.
Suspiró pesadamente y pese a estar adolorido, se acercó al Jet en fuego, sabiendo que no le tomaría mucho tiempo explotar, así que como sea debía ser rápido.
Tomó un botiquín de primeros auxilios que había allí. El mismo era algo grande, también uno de los abrigos que había allí, algo roto, pero serviría para el frío y la nieve; un bolso con armas y munición, algunas granadas, y un bolso con despensas que solían usarse en caso de emergencia.
Tomó también un radio roto, que quizás, con algunas herramientas podría arreglarlo.
Y sólo con aquello se dispuso a alejarse, queriendo encontrar algún lugar para descansar, curarse y avisar de lo sucedido.
Caminó por aproximadamente diez minutos, notando que cada vez se alejaba más del lugar del impacto.
Todo había sido tan rápido que ni él comprendía que carajos había sucedido. Pero sí era consciente de dos cosas: que no había sido un accidente como tal y la cantidad de muertos que había en ésa zona...
—
¿¡MACTAVISH!?.
Escuchar aquella voz le daba una señal de esperanza, y justo algo lejos veía la figura de su teniente, acercándose con algo de lentitud. Se notaba que también estaba herido y que parte de su máscara estaba rota, al igual que parte de su ropa.
No les tomó tanto tiempo terminar de acercarse, sonriendo levemente al ver con vida a su teniente.
— Ghost, que bueno verte... —
Si bien estaba feliz, lo único que hicieron fue ayudarse mutuamente, sintiendo la explosión detrás suyo. Sí, el Jet había explotado y agradecían no haber estado ahí...
— ¿D-dónde estamos?... —
Soltó un pequeño quejido al comenzar a caminar a su lado, alejándose ambos de aquella zona. Una herida había comenzado a doler más. Se encontraba en su muslo derecho y al parecer era una herida profunda. Al menos, pese a eso, no le impedía caminar.
— Noruega... Eso oí de los pilotos antes de que algo golpeara el Jet. Fue todo confuso a decir verdad... —
Observó a su al rededor, notando que la zona era solamente bosque y nieve, y algunas montañas a lo lejos.
— Hay que movernos y buscar un lugar... Hay que refugiarnos, y pedir ayuda... —
Tenía esperanza de encontrar algún lugar. Alguna cabaña o algo donde pudieran pasar la noche. Estaban muy mal heridos, solos e incomunicados.
— ¿Cree que haya algún lugar cerca, abandonado?... Ni si quiera sabemos con exactitud dónde estamos...
Ambos dejaron de caminar, viéndose. Nuevamente observaron el lugar, soltando un pesado suspiro, pues Soap tenía razón.
Tras haber visto la zona, volvieron a mirarse.
— Se nota que por aquí podría haber alguna cabaña o casa... Caminaremos y buscaremos algún lugar... No hay que rendirnos ahora, MacTavish... —
El otro asintió a sus palabras. Uno de sus brazos lo pasó por detrás de su espalda, tomándolo casi de su cintura.
— Hora de irnos, sargento. Vamos, tenemos que ayudarnos.
Sin decir nada más, también pasó su brazo pero por debajo de su brazo y así, sosteniéndose uno en el otro, siguieron con su caminata, prestando atención a la zona y los posibles peligros que podría haber.
Tenían armas de sobra y munición, así que ése no era el problema.
Estuvieron caminando por una hora, y para su suerte, tenían sus linternas, así que iban iluminando el camino al ya estar de noche.
Había niebla y había comenzado a nevar. Mal momento para estar accidentados.
Desde donde estaban, les pareció ver una cabaña abandonada, así que intentaron ser rápidos y así poder primero dar un rápido vistazo y asegurarse que ésa zona no era peligrosa.
Apenas llegaron ahí, Ghost se decidió a tantear la zona, dejando a Soap esperando cerca de la entrada.
La cabaña era toda de madera, y parecía ser que no hace mucho tiempo que había sido abandonada.
Tenía dos pisos, y las ventanas estaban cerradas con tablas de madera, la puerta tuvo que ser forzada por Ghost, para su lamento, pues, hacer fuerza en ése estado había sido el infierno.
Era una cabaña pero pequeña. La entrada tenía muebles viejos y una estufa a leña. Una cocina, pero sin gas ni electricidad, como el resto del lugar. Tenían agua, un baño, y el segundo piso era una enorme habitación. Tenía solamente una enorme cama, y mantas al parecer algo viejas y con bastante polvo.
Ghost dedujo que ése lugar yacía abandonado como mínimo un año o hasta más de cuatro o cinco.
Volvió con Soap al verificar que no había peligros, así que lo ayudó a entrar todo, y una vez ambos allí, fue que cerró aquella puerta, dispuesto a quedarse el tiempo necesario. Pues, estaban solos, así que les tocaba sobrevivir hasta encontrar ayuda...
Había un viejo sofá, donde se sentó Soap, sintiéndose agotado. Entre el accidente y la caminata, ambos estaban muy cansados.
Ghost se sentó en el suelo, justo frente a él, con su luz nocturna encendía y así iluminar el lugar.
— ¿Cómo te sientes, MacTavish?. —
Le preocupaba el estado de su compañero. Consideró que antes del vuelo había sido injusto con el otro, que pese a su estado lo había ayudado. Vió el pulgar de Soap, indicando que estaba “bien”... Aunque terminó por hacer ése pulgar hacia abajo.
— Estoy cansado, agotado, adolorido... Todo lo malo nos pasó en cuestión de minutos... Lo bueno, L.t, es que está el botiquín. Supongo que tenemos todo para curarnos. Hay armas... Munición... Y un poco de despensa que tomé del Jet antes de la explosión...
— ¿De verdad tomaste todo eso del Jet antes de explotar?... —
Jhonny asintió, acomodándose en aquel sofá, apoyando su nuca en el respaldo y cerrando sus ojos, queriendo olvidar el dolor que sentía.
— Sí lo hice. Creí que todos estaban muertos, pero que bueno que no fui el único que sobrevivió... —
Pese a la situación, sonrió levemente.
— ¿Y usted cómo se siente, teniente?.
— Estoy bien. No tienes que preocuparte por mi, de verdad... —
Mintió para no preocupar al otro. Hace mucho tiempo que nadie le preguntaba cómo se sentía.
— ¿Tienes alguna teoría de lo que pudo suceder?... —
Notó al otro asentir.
— Creo que fue un ataque, Ghost. —
Bajó su vista al hombre, notando que se encontraba igual de mal que él pese a haber dicho que estaba bien.
— Varios cuerpos tenían disparos...
— Maldita sea... —
Entonces eso había sido... Ya tendría tiempo de hacerse mala sangre, ahora tocaba descansar y poder curarse. Lo principal era que ambos pudieran estar enteros para continuar y buscar ayuda.
— ¿Por qué no duermes ahí, MacTavish?. Luego te ayudaré a curarte...
— ¿Y usted?. —
Se acomodó mejor en el sofá apenas vió al otro levantarse de su lugar y tomar aquel abrigo que Jhonny había llevado con él. Vió a su teniente acercarse a él y así cubrirlo con éste mismo, agradeciendo por lo bajo.
— Yo intentaré buscar leña, y así podemos encender ésa estufa. Tenemos que calentarnos de alguna forma, y tener algo de luz, porque créeme, nuestras linternas no darán para mucho y hay que guardar la poca batería que tengan. Tú duerme un rato. ¿De acuerdo?. Yo me encargo de todo.
— Bien... —
Con cuidado se recostó en aquel sofá, boca arriba, apoyando su pierna herida sobre el respaldo del sofá. Se cubrió mejor con aquel abrigo, y viendo la imagen de su teniente fue que habló.
— Gracias por no abandonarme, Ghost.
— Es mi trabajo, Jhonny... Anda, descansa.
Lo observó asentir y en menos de cinco minutos caer rendido ante el sueño.
El agradecido era él por no haberlo dejado, pues, dentro de todo, Jhonny se pudo haber ido por otra parte o decirle que seguiría solo, pero no. Eso, y que estando él también herido lo intentó ayudar...
Era momento de poner manos a la obra y así poder recuperarse ambos....