Mi droga

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Sinopsis

Solo te necesito a ti

Genero:
Romance
Autor/a:
Asahi Arata
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

Mi droga

Como yo te amo, te puedo asegurar que nadie más lo hará. Sé que no es normal lo que yo siento por ti, pero me destroza el corazón saber que no puedo intervenir si tú te llegas a enamorar de alguien más.


Nuestros problemas empezaron hace más o menos 6 meses, las discusiones, las peleas, claro que tenían nombre y apellido. — ¡Te dije que Hyoga no es bueno para ti! — grité tan fuerte que sentí cómo la rabia se apoderaba de mí.


— Eso a ti qué mierda te importa, Ikki mi felicidad debería de importarte más, lo que yo quiero y lo quiero a él.


— ¿Qué? — Mi respiración se aceleró... — No puedes decir eso tan a la ligera, él no te ama a ti, ha estado con Camus... Los vi besándose y eso no lo haría si tanto te quiere... — Lo solté sin pensarlo.


Tú eras mi droga, mi vida entera, la sustancia que necesitaba como un maldito adicto. Estar cerca de ti lo era todo para mí, y ese maldito hijo de puta llegó a arruinar todo.


Me hierve la sangre de saber que eres tan ingenuo en creer sus estúpidas palabras. — ¡Lárgate de aquí! — Gritaste mientras entrabas a tu cuarto, arrojaste tus cosas sobre la cama y lanzaste tus cuadernos junto con todo lo que tenías en tu escritorio. — No quiero verte jamás.


Tus lágrimas corrían por tus ojos, pero no lo hacían por mí, sino por ese maldito mal nacido.


— ¿Dime que en verdad me quieres fuera de tu vida? Anda quiero escucharlo, que lo prefieres a él… — Un silencio se apoderó de la habitación. — Te recuerdo las veces que me hiciste jurarte que te amaría hasta que murieras y hoy así de la nada me cambias por él.


— Ikki eres mi hermano, es algo obvio que diga eso. — Note tus nervios. Cerré la puerta de tu cuarto y te fui arrinconando hacia la pared.


— ¿Y qué me dices de esto? Hago que tu cuerpo se erice mientras paso mi mano sobre tu piel, ¿dime si él es capaz de esto? Pero yo no lo creo. — Pasaste saliva y bajaste tu mirada, ahora veías hacia el piso. — Dime que no me necesitas, que tú en verdad me quieres lejos de tu vida... — Me alejé y di media vuelta. — Contéstame ahora y juro que seré un hombre muerto esta misma noche, no volveré a esta casa...


Caminé hacia la puerta y me detuviste, el sudor de tu palma y los temblores de ella me hicieron sentir seguro. — Ikki.


— No digas nada más. Bese tus labios por primera vez, tus lágrimas corrieron por tus mejillas, bajé mis manos hacia tu cadera para levantarla, mientras pasaba tus piernas y te aferraba para no caer.


Llegué hasta tu cama y me senté sin quitarte de mi regazo, seguía besándote y poco a poco descendí por tu cuello, haciéndote sacar unos gemidos gloriosos de placer.


Mis manos iban y venían por tu espalda, quite tu playera lentamente hasta que te deje expuesto, me encantaba tu piel tan blanca, probé cada rincón de tu cuerpo.


Te hice sentir lo que es un verdadero hombre, alguien que te ama y siempre estará dispuesto a todo por tí.


Tu teléfono sonó y era Hyoga, era momento de hacer una travesura... Conteste la llamada y solo lo dejé en el buró , tenía que oír a quien realmente amaba. — Shun. — Alinee mi falo para introducirlo lentamente, llegue hasta donde tus gemidos de dolor pararon...


— Muévete, Ikki… — Yo hice caso a lo que me pidió, mis embestidas eran lentas y mire el teléfono, el maldito pervertido le gustaba escuchar a mi pequeño hermano gemir de placer por mí.— Dime a quién amas Shun... ¿Quién es la persona que quieres que esté contigo? — Agarré el celular y lo puse debajo de la almohada. — Te amo solo a ti, Ikki, más, más, quiero más, aah ahh Mmng. — Su orgasmo pronto llegó al igual que el mio y cuando revisé el celular, ya no estaba en la llamada. Escuchar mi nombre debió ser muy duro para él…