Sipnosis
La manada Exo, asentada en Seúl, es la comunidad de hombres lobo más grande y poderosa de Corea del Sur. Se alzaron hace sesenta años, tras emerger como vencedores en la Guerra de las Manadas, también conocida como El Gran Ocaso, un conflicto que azotó el país durante los primeros ecos de la Guerra Fría en Occidente. El gobierno no pudo intervenir: los antiguos pactos firmados en Francia durante el siglo XIX blindaban la autonomía de los licántropos como comunidad soberana. Así, la sangre decidió lo que los parlamentos no pudieron resolver.
La familia Park, líderes de la manada, son los encargados de mantener el orden entre los suyos y asegurar la convivencia pacífica con el mundo humano. Bajo el liderazgo de Park Eunji, alfa y primogénita de Park Jung-soo, la manada vivió sus años más estables, con una prosperidad envidiable incluso entre las demás manadas.
Sin embargo, la armonía no tardó en quebrarse.
Park Soo-young, hija mayor de Eunji y sucesora designada, se convirtió en objeto de controversia por una sola razón: era omega. El Círculo, grupo exclusivo de alfas que asesora a la líder, cuestionó su derecho al liderazgo. Pero Eunji no cedió. “No hay mejor indicada”, alegó. A pesar de su firmeza, un año después, la misma hija que fuera su orgullo desertó la manada y huyó del país sin dejar rastro.
La decisión de su hija dejó a Eunji sin sucesora. Fue entonces que el cargo recayó sobre el menos de los Park: Chanyeol, apenas un niño de doce años, aún sin haber enfrentado su primero ciclo de calor. Alfa u omega daba igual: la carga del linaje cayó sobre él como una sentencia. Cuando consultaron a la bruja de la manada, esta susurró que un destino cruel aguardaba al pequeño. Y así comenzó su historia.
Pero el destino, a veces, se tuerce por voluntad o por milagro. Y fue la llegada de un mestizo la que empezó a cambiarlo todo.
Eunji decidió abrir las puertas de la manada a una familia extranjera: los Sørensen, una peculiar estirpe de licántropos mestizos provenientes de Dinamarca. Un gesto arriesgado, sí, pero también necesario. El tablero se había movido.
En este mundo, algunos licántropos nacen con habilidades únicas, lo que muchos llaman “dones”. La autoridad de una manada se mide por la cantidad y la fuerza de estos usuarios: cuanto mayor sea su número, más alto su estatus dentro de la comunidad global. Por estadística, los omegas asiáticosson los principales portadores de dones. Paradójicamente, son también los más silenciados, víctimas del estigma que asocia su casta con debilidad. Una paradoja que pesa sobre el equilibrio del mundo.
Como piezas en un tablero de ajedrez, los destinos se han comenzado a alinear. Todo parece anunciar el regreso de Blut Mond, una organización nacida desde las profundidades del odio, dispuesta a restaurar el equilibrio que un solo deseo arruinó. Una promesa rota desencadenó los acontecimientos inevitables que están por ocurrir, con consecuencias catastróficas.
¿Podrán nuestros jóvenes protagonistas ganar una guerra que ya nació perdida?
En un mundo donde el destino ya está escrito, es un acto de locura pretender cambiar lo que la vida ya dispuso. Y sin embargo, hay quienes nacen con la osadía de intentarlo.








