Visión
"El pasado es experiencia que el presente aprovecha y el futuro perfecciona." — Desconocido.
00 | Prólogo
Celestine Lucross no sabía en donde estaba.
La mujer miro su alrededor con confusión y nervios, encontrando la niebla que ocultaba su entorno desconcertante, una ráfaga fría de viento soplo sobre ella haciendo que Celestine inconscientemente envolviera con sus brazos alrededor de sí misma para evitar el frío.
No ayudando eso en absoluto, dada la sensación de temor que empezó a crecer en ella.
Frunciendo sus labios, la rubia dio algunos pasos tentativamente hacía adelante, dándose cuenta de que quedarse en un solo lugar no la ayudaría en resolver el misterio de donde estaba. Cada paso que daba, la niebla se empezaba a despejar para el alivio de Celestine, esperando una idea de donde estaba después que se despejara la niebla.
Conforme avanzaba, podía escuchar a lo lejos voces lejanas. En un inicio fueron susurros, inicialmente pensó que eran alucinaciones provocadas por la soledad, pero luego podía escucharlas un poco mejor; ella se encogió ligeramente al poder oír gritos a lo lejos. Como si almas condenadas vagaran por ahí chillando y gritando por un dolor que sufrieron antes de morir.
Al desaparecer la niebla finalmente, su alivio se rompió para dar paso la conmoción y horror.
Estaba en una gran zona de guerra. Un gran prado verde que se extendía a kilómetros que sería una bella vista si estuviera en su gran esplendor, fue recubierta por cadáveres de hombres y bestias.
No sabía cuántos cuerpos había, pero eran demasiados como para contar ella sola, hombres con armadura oscura estaban esparcidos en sus propios charcos de sangre con heridas graves como un apuñalamiento, un corte vertical que partió a la mitad u otros no tenían cabeza. Pero lo que hizo enfermar, era los Monstruos igual esparcidos en la zona de batalla; no había diferencias con los hombres, pero tenían peores heridas que los otros, alcanzando a ver que fueron despedazados e incluso quemados al ver sus cuerpos chamuscados. Sufriendo peor que los humanos al mirar sus rostros congelados de agonía y miedo.
—Por la Diosa... ¿Qué ocurrió aquí?— Se cubrió su boca con sus manos, sintiendo la bilis y lo que ceno ayer venir a su garganta por la conmoción de los cadáveres.
Lo que llamo su atención al ver mejor bien a uno de ellos, es que portaban el símbolo de la gran organización mercenaria; Kuroinu/Perros Negros. La misma organización que fueron vistos como héroes para toda Eostia al ser los primeros en enfrentarse contra el ejército enemigo de la Reina Oscura, Olga Discordia. Eso la puso más tensa preguntándose; ¿Por qué había cadáveres de Kuroinu? ¿Pelearon contra esos monstruos? ¿Qué paso aquí?
A lo lejos, los gritos resonaban como pequeñas explosiones mágicas que hacían temblar la tierra, Celestine tembló más en caminar más adentro, pero el valor de descubrir de buscar al responsable o encontrar respuestas, fueron su mejor muleta en continuar.
Ella se puso a caminar entre los cuerpos, sintiendo muchas náuseas. Sus rodillas temblaban por el disgusto en caminar entre la devastación de buenos hombres y de monstruos desconocidos, su cabeza intentaba buscar lo que paso ahí. Lo más cercano que se le venía a la cabeza, era que Olga Discordia envió un gran batallón de sus monstruos para atacar una ciudad importante pero los Perros Negros se interpusieron y combatieron ferozmente contra los monstruos, teniendo un montón de perdidas como ella ve.
Hasta que algo llamo su atención, había alguien parado entre esa devastación.
De repente los gritos como explosiones se silenciaron, dejando el valle en un silencio abrupto y siniestro, eso hizo aumentar más su miedo por el silencio que se dio, sus oídos se volvieron más sensibles; pudiendo escuchar su respiración como su corazón acelerado y sus pies chapotear los ríos de sangre.
Su figura y ropa oscura lo hizo destacar entre el desolado lugar oscuro lleno de cadáveres sin vida de ambos bandos. Celestine con muchos nervios y cautelosa, se acercó un poco más hacía la figura, mientras más se acercaba podía ver mejor a la persona que estaba de pie dándole la espalda.
Primero lo que noto eran las ropas casi regias con otro toque que desconocía, lila, negro y rosado era lo que conformaba su ropa junto su pelo negro cual medianoche con mechas grises, apenas logró verlo al estar oculto bajo un sombrero de ala ancha negra que portaba un velo del mismo color para cubrir el rostro del extraño.
Ya a solo tres metros de distancia, inmediatamente la figura se gira para mirar a la Diosa reencarnada. Celestine no esperando para nada ser vista, se detiene cuando el velo de repente desaparece para que unos ojos rosados, parecido a dos topases rosados, se fijaron hacía ella, aunque su rostro era joven no pareciendo amenazante; sus ojos decían todo lo contrario. Sus ojos que mostraban el interior de su alma, era agudo, casi analítico en cierto sentido.
Pero a su vez, llenos de mucha experiencia que parecía no compararse con nada. Se lo guardaría por el momento al no estar segura de haber visto bien, pero Celestine estaba segura también ver dentro de esos ojos indiferentes, el dolor como la perdida agónica que acecha en el interior.
Alejando eso, su presencia también la hizo temblar.
Aunque se veía menor pareciendo un hombre joven en sus veintitantos años, su postura que parecía tranquila decía todo lo contrario; su presencia era pesada, casi dominante que la pedían no hacer nada estúpido a su alrededor. Tenía un aura de respeto, parecido al de ella, lo cual es extraño porque solo ha sentido eso con unos pocos Humanos y la Reina Oscura, aun así, sintió que había algo mal dentro de su presencia fría. Algo equivocado, incorrecto.
Pero queriendo saber su identidad, armándose mucho de valor, pregunta:
—¿Quién eres?
El joven no respondió, aparentemente interesado en solo verla para hacerla incomoda. Sintiendo el calor de la frustración, Celestine nuevamente pregunta:
—¿Quién eres? ¿Dónde estoy?
El joven solo profundizo su mirada indiferente, casi burlándose de ella, pero ella no se dejó disuadir. Apretando sus manos hasta formarlos en puño al seguir sin obtener una respuesta, grita:
—¿¡Qué estoy haciendo aquí?! ¿¡Qué quieres?!
Ya sea consciente o inconscientemente, el de sombrero siguió mirándola como un halcón. Sus ojos eran inquebrantables ante sus suplicas desesperadas, el silencio se volvió total en toda la zona de guerra, incluso el sonido del viento se volvió mudo. Finalmente, Celestine sintió cierta emoción cuando finalmente escucho sus palabras:
—¿환생한 여신이여, 다음에는 뭘 할 건데*?
Su confusión fue vista descaradamente, estaba emocionada de oírlo hablar después de una lucha de miradas, pero para su gran frustración no le entendió. Desconocía la lengua extranjera, y antes de siquiera preguntar de que lo repitiera, pero si es posible en su lengua, se llevó la grata sorpresa cuando algo salto en su visión.
En el cielo de la tarde, dándose cuenta tardíamente el cielo sin nubes, encima de los dos brillantes luces se dieron a conocer. Eran cinco en total, cada uno bailaba alrededor del otro y se movían en sincronía con su compañero, bailando sobre ellos sin preocupaciones ante el valle lleno de cuerpos destrozados. Celestine miro casi fascinada el espectáculo de colores, las luces de colores rosados, azul, verde, purpura y verde daban vueltas encima del hombre desconocido.
Ella estaba segura de reconocer aquellos símbolos que flotaban.
Momentáneamente olvidó por unos segundos despertar en ese valle lleno de cuerpos de sus Héroes y monstruos, a pesar de toda la confusión en su corazón, aquellas luces de algún modo la hacían pensar que todo estaba bien. Que no era necesario preocuparse si estaban ahí, cantando una canción de cuna fantasma que calmaba el alma más asustada, su respiración se volvió casi lenta por el baile casi hipnotizante de los símbolos flotar.
Sin embargo, fue un error en dejar de mirar al joven...
Cuando bajo la cabeza después de sentir una pequeña ráfaga de aire salir de la nada, su rostro se contrajo de conmoción al tenerlo enfrente suya. Sus ojos verdes chocando con los rosados.
Este con su mano derecha y con su dedo índice toca la frente de la Elfa para que segundos después, Celestine sintiera su mente apagarse inmediatamente. Siendo lo último que vio antes de cerrar sus ojos fue la mirada indiferente de la joven, junto la sombra de un gran poderoso roble plateado atrás de la figura, escuchando por última vez...
—곧 뵙겠습니다, 셀레스틴 루크로스**.
Su mundo se apagó por completo.
. . .
Celestine Lucross se despertó con un grito ahogado.
Al dispararse en una posición sentada, su cuerpo temblaba de pura adrenalina mientras el sudor goteaba de su suave rostro. Tomo profundas respiraciones de aire llevándose una mano a su pecho para calmar su corazón acelerado, la otra sostenía fuertemente la manta que uso para dormir. Miro por todas partes, notando inmediatamente que estaba en su cama, oculta en su dormitorio personal; no en ese valle cubierto de cadáveres.
¿Qué fue ese sueño?
Espero un momento para ver si no estaba en otra ilusión con una mirada severa de sospecha, al minuto después dejo salir un suspiro de puro alivio al descubrir que estaba en la realidad, para luego dejar caer su cabeza a su suave almohada; dejando de lado la almohada manchada de sudor, pensó más en aquel sueño.
O visión...
Pero ¿qué fue eso? Celestine sabía que tenía el poder de ver visiones del futuro, pero lo que acaba de presenciar no era nada lo que hubiera visto antes. La visión era poderosa, más que las anteriores y la hacía estremecer tan solo recordar esos ojos rosados viéndola fijamente, aún podía sentir la presencia fría alrededor de ella; como si estuviera ahí en la habitación, juzgándola por un pecado que no cometió.
¿Quién era él? ¿Qué hacía un hombre en medio de una zona de guerra? ¿Qué tenía que ver Kuroinu con él? ¿Qué significa eso para el futuro de Eostia? Tantas preguntas arremolinarse en su mente y sin ninguna respuesta, solo la hacían doler la cabeza.
Solo esperaba que no fuera malo.
Solo podía rezarse de que nada malo le pasara a su país, no quería realmente preocupar a sus ciudadanos de que tuvo una visión poderosa de un futuro incierto que había cuerpos por doquier junto ese extraño. Eso solo haría en primer lugar, poner cautelosos y más paranoicos y ella no quería preocuparlos más, no queriendo que sus ciudadanos tengan una idea equivocada que un hombre desconocido sea el declive de la guerra. Eso solo haría más derramamientos de sangre, que ella no quiere presenciar más. Ya era suficiente con la guerra en curso.
Tan pronto que el alba se asome a su ventana, haría una investigación exhaustiva a los símbolos que presencio en su visión, algo dentro de su mente la masticaba en que los vio en algún lado; siendo hasta ahora, su única pista para evitar otro posible enfrentamiento sangriento. También tendría que investigar sobre esta nueva persona misteriosa, queriendo saber si es un elemento clave para terminar la guerra o...
Iniciar otra.
Esperaba que no. De verdad ansiaba que no.
... Sin saber que eso, solo sería la primera alerta a lo que vendrá al mundo.