Day & Night { Shadonic }

Sinopsis

Au Omegaverse. Esta es una historia en donde el amor llega inesperadamente demostrando lo fuerte que puede ser; incluso pasando encima de una unión. —Me pregunto si lo sabías. De pronto pienso en ti, como un viejo recuerdo que me hace sonreír. Llegaste a mí. Día y noche. Pues nunca lamentos encontrarás, si tu vida has de cambiar. Y si un hombre todo lo extravió. ¿Ha perdido su valor? ¿O solo es el principio? Vida, vive. |Absolutos créditos a la increíble artista de las imágenes utilizadas aquí. Sigan a @XammyOowah en Twitter, muchas gracias. Las imágenes le pertenecen. | /Este trabajo tiene el sello de ser mexa y estar ambientado en, pero no estipulado. Habrá modismos, locaciones y demás, tas advertide./ No quiero quejas ni copias, ojito que el Arcángel Gabriel los va a castigar.

Genero:
Romance/Drama
Autor/a:
Fantasmón
Estado:
En proceso
Capítulos:
11
Rating
5.0 4 reseñas
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1

El callejón de los milagros, un milagro.


En un principio, la razón del por qué que se habían conseguido un omega, lograba explicarse fácil, de forma muy, ¿discreta? Biológicamente, dos alfas no podían conseguir un embarazo, justo ese era el caso por el cual, buscaron un prospecto perfecto, el que daría a luz lo que tanto deseaban; hijos, sin importar cuántos fueran.


Shadow Rosarios y Silver Dorantes eran esposos hacía 6 años, sonando a poco tiempo, pero el necesario para la consensuada planificación familiar. Uno propuso la idea, mientras que el otro buscó los medios para lograrlo. No fue como una tarea difícil, pues en la actualidad era normal manejar aquellas prácticas con omegas. Un irreverente sistema de negocios pero efectivo.


Hubo inquietud de parte del azabache, este no estuvo cómodo con imaginar lo que atravesarían, no estaba bien sobre embarazar un omega y tenerlo en la casa, al menos hasta terminar el proceso de gestación. Sin embargo, Dorantes lo persuadió prometiendo que sería simple e insignificante. Que no iban a agobiarse por un bien necesario.


Sólo usarían el vientre de un omega y después volverían a la normalidad, consiguiendo la familia que tanto anhelaban. Aún cuando dicha decisión ya estaba tomada, Shadow se mantuvo inquieto, y no estaba seguro. ¿Podía dar más opciones? Claro que no, de eso no se lo había planteado ni propuesto. Era la única posibilidad de consumar algo importante con su esposo. Ese exigente amante, quien impuso los acuerdos, después de haber seleccionado a un jovencito omega.


De hecho, investigaron todo acerca del extraño.


Silver, no se conformaría con cualquier persona, se las arregló para contratar un hombre igual de hermoso y bien parecido que ellos, según le mostró. De elegantes faices, provinientes de un linaje impolutamente excepcional en belleza. Estaba en forma, los exámenes confirmaron una grandiosa salud y estado correcto para dar a luz sin tener complicaciones. Sabiendo esto, no dudaron firmar los contratos y llevarlo a la residencia.


Fue entonces cuando Shadow conoció a Sonic Benavides, un prodigioso omega de veinticuatro años. Delgado: ojos enormes color verde, parecidos a las esmeraldas, púas azules y mejillas amarillentas de textura tersa, con aroma a Taro.


Les contó un poco de su historia , mientras lo transdalaban, escoltandolo en el coche; dijo que era primera vez trabajando en la compañía de embarazos. Obviamente venía más que bien el dinero. Tenía propias razones íntimas de encontrarse en tan desafortunada situación, mas poco se quejaba.


Shadow desde un principio no supo con exactitud cómo tratarlo, ya que el señor de Dorantes se mostró reacio y no le agradaba. Era más visible que el rocío en las flores durante el amanecer.


¿Debía actuar indiferente? No, esa opción no estaba en su forma de ser. Imposible actuar mal educado cuando el chico parecía a los ojos rubíes, tan amigable y puro. Desde conocerse habló carismático, apacible.., preguntando aquí y allá. La personalidad juvenil e hiperactiva del omega, hizo reír por lo bajo en más de una ocasión. Jamás habían conocido a alguien con tanta energía.


Hubiera seguido así de no ser por Silver. Prácticamente, Sonic topó con el muro de Berlín. Él le hizo saber desde el comienzo, que su única ocupación sería prepararse para cuando decidieran preñarlo. Faltaban unos cuatro meses antes del celo de ambos alfas, y mientras llegaban las fechas, no sólo tendrían que acostumbrarse —lo mantendrían sano, pero nada más —, ningún vínculo se formaría o esa era la marcha que seguirían.


Nuestro joven percibió dos cosas al instalarse en una habitación que habían preparado. Lo primero fue que el azabache alfa; Shadow, era alguien callado, un bonachón ameno, con personalidad respetuosa y benevolente. A diferencia del plata Dorantes, quien sabía, lo odiaba apenas puso un pie y se vieron las caras; haciéndose exponer cada vez que le fulminaba con la mirada filosa prepotente. Le asustaba mucho, demasiado, ¿sería una persona violenta?


Además, aquel estipuló cero contacto físico. Ninguno podía tomar al omega antes de las fechas de celo y durante, debían estar juntos los tres.


En los primeros días, el omega pasaba largos ratos encerrado en la recámara. Rutina que se desempeñaba con: "Los alfas salían al trabajo por la mañana y volvían de noche. No juntos. Ambos contaban con auto propio y el primero en arribar era Shadow"


Este pese estar incómodo, hacía lo posible por aminorar la tensión en casa, siempre que podía le conseguía la cena o preparaba él mismo, pero claro; para los tres. El de ojos ámbar no dirigía ni la palabra, y cuando pasaba, sólo era para preguntar el peso, síntomas, etcétera.


La necesidad de salir del lugar se acrecentaba más. Benavides se sentía solitario y no era para menos. Tenía claro que debía ser así, mas no podía no sentir, ya que a él, sí que le simpatizaban. Comprendía la poca afición del albino, ¿quién podría llevarse de chupete con un completo extraño que se acostaría con su marido y viceversa? turbio, ¿cierto?. Igualmente entendía al Señor Rosarios, sólo lo trataba casual. Él era el entrometido y la herramienta del matrimonio —un empleado.


Se acostumbró a los aromas, aunque ellos casi nunca se encontraban en casa. Cuando no tenía nada más por hacer, a hurtadillas limpiaba, leía o hacía distintos pasatiempos que pudiera encontrar. Pero iba siendo frustrante tanta soledad y una casa grande para él solo... Siquiera tenía permitido salir: por órdenes de Silver, impuestas en el contrato.


Chismoso se preguntaba a veces: "Si ellos pasaban tanto tiempo en el trabajo, ¿cuándo tenían tiempo de pareja?"


Al final nada ganaba con hacerse ese tipo de cuestionamiento. Cuando se acostumbró a las actitudes de ellos, un día, audaz cocinó la cena. El primero sorprendido del hecho fue el azabache. Disfrutó el detalle, mas comentó, que no era necesario tomarse esa molestia. Sonic insistió y así dejaron todo. Silver no dijo mucho, porque prefería restarle valor, y continuaron los días.


Sin saber que ciertas ocasiones unos ojos juguetones se correspondían y creaban pequeña alegría, naciendo del conocer, hilachando curiosidades; haciendo la necesidad de hablarse más temprano de lo esperado.




Pasadas dos semanas.


—Voy bien tarde, condenada alarma. —gruñó Shadow, terminando de ajustarse la corbata, torpe tomó varias cosas y bajó de lo más rápido, casi cayéndose en el último escalón. Echando un vistazo afuera confirmó que su marido partió temprano, no estaba el carro, fuerte evidencia de ello.


Desplazándose por los pasillos destinó irse, pero recordó que el omega andaba, tal vez levantado, ¿sería mejor verlo antes de partir? Optó por no pensarselo mucho. Al llegar a la cocina lo encontró, justo se aproximaba extendiendo una sonrisa de oreja a oreja, ¿por qué de tan buen humor? Oh claro, así era el jovencito Sonic. Este extendió un termo, irradiando dulzura, el alfa confundido tomó el objeto y lo meneó inspeccionando.


—Ya que no vas a desayunar nada, llévate este café que te preparé. A Silver le hice té y afortunadamente no lo rechazó; creo que es un progreso. ¡Seguro seremos amigos!


—Vaya, muchas gracias, Sonic. —murmuró apenado.


—¡Ujumh! —asintió sin dejar de observarlo todo sonriente —, puse chocolate amargo y unos trozos de nuez tostados. Ojalá te guste.


—Claro que me agrada. Pero insisto en que deberías estar descansando, nosotros podemos hacer esto.


—¡No seas mentiroso! ¿Descansar de qué? —chilló bufando ofendido —, apenas y tienes tiempo para pasar por la cafetería. Tranquilo, yo puedo con esto, déjame seguir haciéndolo ¿sí? —rogó juntando ambas manos y Shadow, muy extrañado no tuvo remedio que asentir —. Debes irte antes de que se te haga más tarde.


—Yo sólo vine a fijarme si estabas bien —divagó unos instantes antes de volver —, entonces me voy, nos vemos de noche. Cualquier cosa, ya sabes que puedes llamar y también si pasa algo.


Terminado, le sonrió ligeramente. Escuchó al Omega decirle fugaz —Ve con cuidado —y de pronto, permaneció pasmado. Salió algo silencioso, se montó en el auto ensanchando la alegría gustoza de la mañana. Sí, le agradó escuchar aquello, el tono de su voz.


¡Y ese café fue uno de los mejores que había probado!


Durante el trabajo, estuvo por las nubes, descuidando diferentes labores hasta mancharse de tinta la camisa. Un desastre total. Acomodándo ideas que circundaban, tenía consigo muchas variantes retumbando. Con Silver todo iba de costumbre, ya se había asegurado de enviarle unos mensajes.


Entonces el omega.


El omega...


Shadow estaba segurísimo que la cordialidad era buena sin ser demasiado, pues eso sería lo correcto. No obstante, se encontraba la duda, ¿qué tenía ese café?, ¿o fueron los buenos días? Que desde allí volteó a verlo, tal vez fue temprano para calificarlo como una persona excepcionalmente alegre. Incluso, ¿cuánto hacía que no tenían desayunos por la ajetreada mañana? Desconocido. Desde el principio ambos alfas habían sido individuales con dichos aspectos y siquiera entraban efusivos los detallismos.


Quizás fue por eso que estaba sonriendo al esperar en la impresora de la empresa, quizás fue por el colmillo que se asomaba a veces al sonreír el omega. De pronto todo cambió cuando percibió a un compañero de área y amigo; Scourge  tocarle el hombro.


—Hora si que estás en tu propio mundo. ¿Qué te pasa?, ¿ya te peleaste con tu esposo? —inquirió burlón volviendo a empujarlo —. O tal vez sean tus asuntos en esa casona compartida —masculló malicioso e intuitivo.


Por supuesto que había contado al beta, le tenía confianza, ¿quién no confiaría en su amigo? Scourge sabía toda su vida, desde "A" a la "Z". Lejos de hacerle maleficios, casi siempre los consejos eran buenos como justos, a simples rasgos su compadre parecería un vagabundo punk,  pero poco se conocía de su gran sabiduría ante distintas circunstancias.


Analizando cada pregunta terminó más agobiado, no había tenido ninguna pelea ni se sentía mal. No le gustaba decir que era el omega, pero quizás lo era.


—Es difícil de describir porque hay tanto que quiero decir.


—Ven a verme cuando sea nuestro descanso, aquí tienes a tu fiel oyente chismoso. —dandole palmaditas en el hombro, se miraron un tanto, Rosarios con seriedad y el otro con un disgusto fingido, tan pronto perdió atención al azabache, cuando los fanales azules vislumbraron a una compañera del trabajo —¡Qué onda Lala! —corrió hacia ella olvidandose del alfa.


Las horas pasaron llegando el momento exacto donde con cara de desagrado, observaba al verdoso atiborrandose la boca a base del taco con carne y guacamole. Asqueroso... pensó. El apetito se hundió en las profundidades del Océano Pacífico, Scourge acabó la comida por fortuna, exhaló satisfecho y pidió que hablara de lo que le aquejaba.


—¿Sabes que eres igual de desagradable comiendo? No tienes sentido de la decencia. —suspiró hoscado rodando los rubíes.


—Lo que pasa es que la gente no está preparada para mi genialidad, además ese taco estaba bien pero bien sabroso. Y yo no soy feo, soy un semental, cuidado con sus omegas que se los robo.


—Aggh...bien —gruñó incómodo —, nada salió como lo esperaba. Verás, no pensé que Silver odiara a los omega, digo; sabía que no le atraían en lo absoluto, pero ahora me he enterado que los aborrece. O al menos puede ser solo con él.


—¿No le cae bien el omega que contrataron? A chinga —escupió asombrado, ante la negativa del azabache, cerró la boca y tenso, se frunció el seño —. Me supongo que va a tratarlo mal siempre que pueda.


—¡Lo hace!, Sonic; ese chico, no le ha dado ningún motivo ni se comportó mal, hasta el momento es muy tranquilo y también amable con nosotros. No entiendo su horrible temperamento.


—Aguantame las carnes, así que ese es su nombre. —siseó gustoso.


Shadow optó por ignorarlo y continuar.


—Pienso mucho en qué debería hacer, no quisiera acercarme demasiado a él,  pero tampoco quiero que se sienta como una maldita máquina de bebés. ¿Qué pensaría de mí si lo ignoro? Seguro que soy un malnacido alfa supremasista de aquellos tantos. Ya sabes, del montón. —dijo desanimado.


—Es muy obvio, no lo ignores, tratalo bien. Óyeme, van a estar juntos todo el proceso del embarazo, debes darle tu apoyo. ¿Sabes cómo debe de sentirse ese pobre diablillo? Has dicho que Silver, de plano lo trata mal y no tiene a nadie más por el momento. Confronta a tu esposo y dile que pare; muestrale tu apoyo a Sanic haciendo eso.


—¡Sonic! —corrigió fastidiado.


—Por eso, Sonic, Sonic. Yo tampoco sé mucho de lo que ustedes están pasando o lo que sienten y pueden pensar. Tal vez Silver lo odia porque muy en el fondo quiere lo que él tiene, pero qué sé yo... No soy psicólogo. Lo que sí puedo decirte es que dejes de pensar tanto y veas, una posible amistad con ese muchacho, así todo será mejor. Inténtalo, verás el beneficio, incluso puedes ponerlo alegre, eso no tiene nada de malo pues todos merecemos una responsabilidad afectiva de vez en cuando. Mucho más si tienes que cuidar su condición, recuérdalo.


—No estoy seguro si quiero ser su amigo —suspiró exahusto desviando la inconsciente mirada. Shadow analizaba prolijo las palabras del beta, Scourge, aportaba puntos necesarios que él mismo no había pensado —. Haré lo posible para persuadir a mi necio Dorantes, pero el tema de Sonic es raro. Desconozco la manera de comportarme a su lado, no me incomoda en lo absoluto, sólo es extraño.


—¿Entonces? Qué pasó, mi rey, no puedes pasarle de largo, ¿qué es lo que no te gusta de él? —cruzado de brazos, el pálido se inclinó expectante, probablemente consternado por no entenderlo.


—Me simpatiza, enserio, pero no lo suficiente. No comprendo. Quizás estoy nervioso, ya sabes que no soy extrovertido. ¿De qué podría hablar alguien como yo? Apenas y tengo tiempo para salir con Silver.


—Mmm, eres bueno escuchando — animó sonriendo en grande —, sigue mi consejo si te sirve. Siéntate a escuchar cualquier cosa que tenga qué decir. Échale ganas papá.


—Supongo que podría ser agradable, de por sí es el tipo de persona que no teme ser brillante —sonrió tenue, cerrando los ojos —, me siento poco intimidado de su gran energía: tengo mucho por hacer para devolverle la amabilidad que ha tenido con nosotros. Odiaría que él me temiera y sería pésimo que todo se arruinara por nuestra imprudencia. Me empieza a agradar ese chico —susurró sereno hasta que los ojos volvieron a Scourge, apreciando inminente la tambaleante confusión en el rostro verdoso —. ¿Qué?


—N-Nada, sólo ve y pregúntale: "qué tal tu día" —extrañado decidió ignorar ese presentimiento extraño corriendo por adentro. Se levantó, dió una palmada al hombro y preocupado despidió echando mando —. Si tienes un problema o necesitas hablar de algo más me tienes por aquí apoyándote. Recuerda mi Shadz, sé tu mismo a la hora de hacer las cosas.


—Gracias por la charla. —fue el siguiente en marcharse vuelta al trabajo pendiente. Sintiéndose desmesurado y distorsionado con sentimientos e ideas revoloteando.




Ese día por la noche, llegó rendido, a duras penas colgó la garbardina, esta siendo pesada sobre el perchero, cuando entró a la casa. Agotado exhaló, pero por las fosas nasales coló un aroma exquisito, ¿qué era?, ¿Qué había preparado Sonic? Los ánimos volvieron a el cuerpo, encontrándose hambriento de repente. ¿Estaba bien si en vez de tomarse un baño, iba a verlo?


Un poco colgado fue directo a la cocina, mas de esas veces que su vista periférica captaba algo interesante, lo hizo; encontrándose un rompecabezas a medio completar, reposando sobre la pequeña mesilla del corredor. Caray, ni siquiera había notado que Sonic disfrutaba de hacer ese tipo de cosas. Siguió agitando la cabeza, estirando el cuerpo y flexionando anchos hombros adoloridos, notorio lo halló, moviéndose por la cocina, sacaba algo del horno y traía los guantes de protección puestos; al verse sonrieron como pares, con emoción sin dejar de lado la cuidadosa acción.


—¿Cómo te fue? —hablaron al unisono, rarisimo.


—Nada interesante qué contar. Ammh, Silver y yo fuimos a un restaurante, pasamos el rato allí. Él tenía que volver al set de grabaciones, llegará tarde.


Vió desilusión en la cara del cobalto, y se preguntó: ¿Por qué?


—Ouuh, ya veo. Seguramente no tienes hambre, no hacía falta hacer todo esto, lo lamento. ¡Ah, pero lo pueden desayunar para mañana! —agachando la cabeza jugó con pocos dedos, quizás estaba desilusionado y Shadow no disfrutó verlo angustiado.


—Te equivocas. Huele tan bien que mi estómago pide mucha comida, ¿qué has preparado? Dime. —se incorporó curioso. Ganandose que el joven volviera a estar contento y de cierta forma también el alfa lo estaba.


—Pollo Ranchero. Es la primera vez que cocino este platillo pero probé todo y te aseguro que es delicioso. Te daré un poco ahora mismo. Hace uhhh~ que una doñita; amiga de mi mamá nos dió esta receta. Entonces hoy recordé, se me antojó y pues lo hice. —alzó cejas enérgicas pero para cuando sintió al otro tocarle la mano, agarrando y revisando minusioso. Una electricidad extraña recorrió desde la columna y lo hizo crispar, mientras vislumbró el azabache preocuparse, ¿Qué pasó, se preguntó —¡Ah- esoo es una cortadita chiquitita...!


—Debes tener más cuidado con los cuchillos. Espérate, vamos a ponerte un curita, se te puede infectar con algo y va a ser peor.


—No es necesario, es un corte que a todos nos pasa. Exagerado. —seguía con un pucherillo entre labios, pero el alfa no le hizo ningún caso, terminó siendo curado y vaya, en aquella posición, frente a un alfa de alta alcurnia, combinado con un aspecto atractivo, le fue abrumador. ¿A qué se debía? Sepa.


—Esperemos que Silver no sea tan quisquilloso y se dé cuenta. —murmuró con cuidado.


—Me imagino que va a gritarme. —musitó desanimado sin borrar una tímida sonrisa.


—Hablaré con él. Me disculpo en su nombre; tiene un temperamento difícil pero te aseguro que no pretende hacerte sentir mal o hacerte daño. Sólo está pasando un mal momento, por favor, dale chance y comprendelo.


Sí claro...


—Yo serviré, siéntate. —Sonic asintió y esperaba sin poder quitar ojos brillosos del alfa. Al sentarse a comer, el omega miró la reacción de satisfacción y también concordó en sentirlo. «Sí le gustó »


—Es muy bueno. —la boca estaba atiborrada, debía decirlo cuanto antes, Sonic se carjajeó contoneando el cuerpo sobre la silla, aquello dió tiempo para animarse a seguir una conversación, después de todo, no estaba mal hablar con el omega que, bueno de eso ya nos imaginamos cada quien.


—De-rishio-sho~ —comió el joven aplaudiendo por tan perfecto platillo que le tomó medio día cocinar, inconsciente de la risa interna que reprimió el alfa al verle morder la pechuga con tanta impaciencia; hasta el punto de mancharse los costados de la boca y los labios, pensó que era una de las cosas más curiosas con las que se había topado.


—¿Dónde aprendiste a cocinar tan bien?


—En la preparatoria; mis padres pagaron cursos gastronómicos; aprendí a hacer repostería y otras cosas. Aunque no pude terminar, yo seguí practicando en casa y no he perdido esa ilusión de volver a la universidad. —las mejillas, se veían tersas. No pudo controlar que colorearan, había hablado demasiado mirándo el plato que quedó vacío en cuestión de minutos —. Es que nuestra situación económica empeoró y tuve que atender a mis padres, incluso hoy en día. ¡Pero ya no es nada grave, así que no te vayas a preocupar!


—Debió ser difícil...—apenado bajó la mirada ingrávido —, no tenía idea.


—¡Ash, no te sientas mal! —acudió rápidamente a aminorar la historia que se escuchaba mal después de analizarla. Sí, obvio, Shadow sintió lástima y el omega era lo que menos necesitaba tener, la lástima de unos privilegiados —De eso ya pasó mucho tiempo —manoteó optimista —. Nadie pudo haber previsto que la empresa de mi padre, mh sería blanco de deudas. Fue difícil, lo fue, pero ahora gracias a ustedes las cosas han mejorado. Ellos ya no dependen de mí. ¡Por eso yo estoy agradecido y feliz de ayudarles en lo que pueda!