Prefacio
La evolución humana se puede comparar con el avance de su historia.
Eso dicen...
El fuego, la rueda, vehículos, medicina, teléfonos que pueden albergar todos tus recuerdos en un chip minúsculo en la palma de tu mano, ya puedes saber todo sobre cualquier cosa, no hay nada oculto, casi nada que no puedas controlar por medio de una tecla.
Pero hay algo que siempre nos ha caracterizado en toda esta búsqueda
“El algo más”...
La eternidad, el ¿que pasa después de que dejas tu último aliento?
Según lo que creas o de donde vengas hay una historia sobre eso, muchas culturas antiguas y textos concuerdan en algo.
Siempre hay algo más después de cumplir tu deber aquí
Tendrás que atravesar las puertas del cielo o dejarte llevar por caronte, deberás ser “juzgado” por tu vida y tu siguiente paso se resumirá en infierno o paraíso.
O talvez la reencarnación, un factor más controversial.
Se dice que siempre reencarnamos en el mismo círculo de personas. Padres, hermanos, amores, almas que van cambiando de papeles en tus vidas de acuerdo a sus karmas, contratos y cosas por aprender.
Ese lazo de amistad fuerte sin razón aparente. El amor a primera vista. Ese familiar con el que siempre estas en conflicto, son esos lazos que superan el plano físico de la muerte con la promesa de verse en el siguiente capítulo.
Ese gusto particular por alguna cultura, tu interés por algún idioma, ese deseo inexplicable por visitar una ciudad, tu fascinación por una época en particular, se atribuyen a tus vidas pasadas.
Se dice que cuando reencarnas olvidas todo lo anterior, es la ley para poder vivir en ignorancia, para que tu vida se trate sobre develar la verdad, tu verdad.
Pero...
En la historia han habido personas con grandes talentos y dones, sin explicación. Capaces de recordar el pasado o anteceder el futuro.
Personas capaces de recordar su pasado. Que hicieron, como se llamaron y donde vivieron.
Casi como si tuvieran una evolución diferente. Son capaces de recordar, de traer sus dones y talentos. Música, inteligencia, empatía, sensibilidad a lo que los rodea. Antes se les llamaba sacerdotes, chamanes o eruditos.
Personas con conocimientos desconocidos, capaces de hacer “curaciones milagrosas”, capaces de leer a las personas y sus destinos, capaces de generar lluvias o sequías.
Es el año 2236 y con el tiempo, así como nuestra tecnología ha ido avanzado, la evolución de nosotros se ha ido igualando, cada vez hay más de lo que los mortales llaman “metahumanos”.
Cada vez más somos los que recordamos nuestro pasado, hemos evolucionado a traer nuestros dones y desarrolarlos, hay personas que podemos sentir nuestro entorno o las emociones de las personas, acceder a inteligencia superior o incluso tener una fuerza superior a lo establecido.
Seríamos lo que una vez las personas determinaron como superheroes, pero no somos inmortales solo evolucionamos diferente a los demás, sentimos diferente, pensamos diferente y podemos actuar de una manera poco usual.
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En la mitologia griega,Caronte es el barquero del inframundo encargado de guiar las almas errantes de los difuntos recientes de un lado del rio al otro, Estos ríos constutuían una barrera natural que separaba el mundo de los vivos del mundo de los muertos








