Prologo
989 .d.c. . Lugar desconocido
Sus ojos eran don pozos negros que miraban con cólera al que era su rey , su gente estaba en el piso muerta . Se negaba a mostrar lagrimas o pedir clemencia, su gente no lo hizo así que el no lo será la excepción , pero lo que mas le dolía y a la vez enfurecía era que la personas que le apuntaba con una flecha era la que alguna vez fue su hermana menor , su pequeña y dulce hermana ahora lo apuntaba para matarlo con la mas sínica de sus sonrisa
- ¿ Ultimas palabras ? - el rey sonrió extasiado - Dilas , no te limites a morderte la lengua y sufrir en silencio mi amigo . Después de todo será tu fin
Esculpió al piso y luego miro a su hermana que no aparta su sonrisa
- Nunca le ruegues a dios por que el jamás te escuchara . Jamás te hinques ante el hasta que tus rodillas sangren por que el no te escuchara - miro al cielo no tanto que las nubes negras comenzaban a formarse - ¿ ¡ Me escuchas ? ! .Jamás te rezare , jamás te volveré a dar mi vida
- ¡ Sabias palabras de alguien que tiene las manos manchadas de sangre !
- ¡ Estas manos son las que te protegieron toda tu patética vida hermana . ! - soltó una risita que erizo los bellos de algunos y apartaron la mirada - Pero eso jamás lo has sabido valorar , después de todo solo piensas en ti misma y no en otros
- Pues en algo estamos de acuerdo entonces - el arco se tenso - Siempre he pensado en mi misma Alexandro
Y la flecha se disparo , para el era como verla en cámara lenta dirigiéndose a su pecho . Miro por ultima vez a su hermana y noto que las lagrimas se resbalaban de su rostro , pero no le importo por que ella lo había traicionado de la peor manera posible lo traiciono y eso jamás se lo perdonaría por tantas vidas que tuviera que vivir no lo permitiría .
Frio, sentía mucho frio en todo su cuerpo y un ardor tremendo en su pecho donde la flecha estaba incrustada . Escuchaba susurros a lo lejos y como alguien lloraba . ¿ Quien era ? . ¿ Le lloran a el ? . Se preguntaba intentando abrir sus ojos poco a poco y después los abrió , frente a el estaba el viejo guardia que le enseño a empuñar una espada y a lanzar dagas en un viejo tronco , llorándole y rezando a Dios por su alma .
Su cuerpo comenzó a soltar un humo rojizo que lo rodeo y en sus ojos pasaron letras de lo que ahora era . El viejo anciano lo miro estupefacto , su joven maestro estaba hay de pie sin ninguna herida en su cuerpo solo manchas de sangre seca y una mirada roja cargada de ira en ella .
- ¿ Jo-joven ma-maestro ? - su voz salió temblorosa
-Jamás le reces a dios , el jamás te escuchara








