Capítulo Único
Al igual que nosotros, me gustaría decirle, pero puedo hacerlo.
Es como el arte de beber un buen café; se tiene que seleccionar sólo los granos buenos de los malos. Aunque el que él tomó... Fue el primero que se cruzó en su camino.
Ken siempre supo que ama a Touka, pero no era la manera que él creía, sólo era una manera de llenar el vacío. No era lo mismo que sintió por Rize —no obstante como Haise cada vez que iba al: Re era para dedicarle las mismas miradas que tenía con las anteojos en Anteiku—. Ella sabía que su presencia en el café no era más que para verla y no beber una taza de café, se notaba sin importar el hecho de que tapara su rostro con un libro. Cuándo él le había dicho a Kirishima que le entristecería que ella muriera no lo decía como amante pero, Touka, era como si estuviera siendo salvada por él todo el tiempo. Y ahí fue cuando empezó. Realmente ese bribón se las había ingeniado para decir algo así.
«—Si te mueres, estaré triste—»
Cómo amigo y ese era el vacío que quería llenar. La pérdida del rubio que él creía inminente... Sin embargo nunca supo que ese cariño era más que el de una amistad.
Ahora y con el rubio a su lado tomando una taza de lo que aún le recordaba a su humanidad recordó que, en él ya no existía más que el recuerdo de otro sabor más que no fuera el metálico. Y por ende lo disfrutó más que antes. Hablaron de trivialidades y aún no supo con qué velocidad al final del día se besaban entre lágrimas dejando atrás el ambiente pesado que los había engullido. Se amaban y era más que obvio. Era el Rey y él su mayor amor «Te amo, te amo, te amo, te amo» le repitió una y otra vez en su oído y solo se podía escuchar como le repetía incesantemente... Y sin temor ni límites le besaba tantas veces como le proclamaba su amor y le hacía prometer que no lo dejará caer en el olvido.
Sin preocuparse en que ya tenía una familia.
—Dime que me amas porque te necesito demasiado; dime que jamás me dejarás porqué te necesitó demasiado; dime que me necesitas porque te amo demasiado.
—Neki... —soltó apenas y con el rostro lleno de lágrimas secas siendo despegadas por nuevas—, estás casado y vas a ser padre
Era cierto pero, cuándo lo besó, realmente sintió que tenía una familia.
—He notado, que en estos años, desde el incidente de Furuta con las vigas... Solo quería llenar un vacío —suspiró errante—. Pues creí que con mi condición de «No soy protagonista de una una novela ni nada. Soy un estudiante universitario que le gusta leer, cómo podrías encontrar en cualquier sitio... Pero... Si por el bien de tu argumento, fueras a escribir una historia conmigo como protagonista, ciertamente sería una tragedia». Pensé eso antes de todo. Y no pude estar más lejos de la realidad. Sin duda toda mi vida hasta ahora a sido una tragedia.
—¿¡Qué!? ¿¡Acaso crees que ser padre es una tragedia!? —Hide se separó brusco. Nunca creyó que Kaneki diría algo así—. ¿Acaso esa vida no lo vale?¿No es importante para ti?
— Nunca dije eso, aunque es muy egoísta de mi parte. La fecha es para diciembre —Hide lo miró marcando su ceño sin entender—. Nacerá en diciembre, como Arima y yo. Yo... estoy contento.
—¿De verdad?
—Sí, de verdad.
Dónde sea que estuvieran parados había quedado atrás. En retrospectivo nada estaba bien. Si de verdad quería protegerla ¿Qué diablos hacía ahí? Finalmente una jodida luz de esperanza, ¿eh? Ya que ni las estrellas brillan, la luna no aparecerá sobre la ciudad.
—No he visto el anillo.
—¿Eh? —Kaneki miró su cuello, donde solía colgar la argolla—. Luego de sacarme de ahí, ya sabes esa masa descomunal que se formó de luego de —se removió nervioso—, ya sabes comerme al Oggai... Simplemente lo extravíe.
—Perdiste el anillo de compromiso. Sabes que eso es lo más importante ¿No? Es una una prueba. Además se usa en el dedo no como colgante —le reprochó.
—Aquí en el mundo ghoul no se simboliza precisamente a través de un anillo, yo lo quise por sellar la unión por parte de ambos mundos.
—¿Cómo es eso? Se regalan tripas, ¿bebes café hasta reventar —Hide suspiró—. ¿Ambos mundos eh? Será como Eto pero, ¿no hay posibilidad de que únicamente sea humano?.
Kaneki se quedó pasmado. Era una ruta posible, Eto había dicho que su madre estando embarazada consumió carne humana y ahora Touka consumía alimento humano. Pero había un margen de que no de haber estado con Hide desde el inicio, eso nunca hubiera pasado.
—Marcas —Hide lo escuchaba a su lado, era como si todo lo que los rodeaba estuviera calmo—. Son marcas en nuestros cuerpos. Tan profundas como podamos, que no se marchiten aunque muramos. Cómo... mordeduras.
Prueba de que una vez fueron dos.
—¿Cómo estás? —Hide tocó su rostro —. No creo que se vayan aunque muera.
Kaneki bajó su rostro, se lamentaba por haber hecho eso en el V14 y más por vivir para solo ver muerte. Vivir y protegerlo.
—No como esas —Kaneki se aproximó al rostro del rubio y acarició cada marca haciendo que el rubio se sonrojara en el acto—, si no cómo éstas...
La cabellera blanquísima como la luna y su pena inmensa deslizó la ropa de Hide dejando su hombro al descubierto. Mordió lo más profundo que pudo, incluso más profundo que con Kirishima, sería una prueba irrefutable de pertenencia. La sangre se escurre por la mordedura fue limpiada por el mismo Ken, saboreando la sangre con mayor exquisitez. Cuando volteó a ver al rubio supo que aunque hiciera eso una y otra vez, lo que había hecho con Touka nunca se borraría. Nagachika sufría al igual que él. Y sin siquiera saber qué pasaba por la mente del rubio volvió a subir su ropa.
«Quiero ser como tú. Por el bien de un otro (quiero morir) yo daré mi vida propia (con estilo)» Ken creyó que no podría ser más idiota por eso. Pero si ahora con él a su lado, lo haría y con estilo. Sin olvidar que ya era de su propiedad.
—Me hiciste duro y tan frágil como un diamante, Hide —dejó salir unas lágrimas—. Me sentí tan solo sin tí. ¡Tan solo quiero que todo vuelva hacer como antes!
Hide tomó entre sus manos el rostro de Ken y lo besó, en ese momento lloró; porque ambos querían lo mismo. No era cuestión de ellos ver la taza medio llena, cuando en realidad estaba medio vacía. Media taza de nada y desesperación. Porqué su relación, y la infidelidad si es que así podía llamarse venían con una carta en tinta caligráfica chorreante diciendo que todo se sabría. Y no lo iban a ocultar.
—Quiero que ella lo sepa, que todo lo hagan, organizaremos una ceremonia como la que hicimos en el distrito veinticuatro. Será grande y aunque seamos rechazados lo habremos enfrentado.
—Lo haremos Ken, ¡por supuesto que lo harem–.
—¿Y si mejor dejan sus babosadas?. Estoy medio exhausto después de ver a Kimi y no estoy de humor para sus mierdas.
Nishio pasó frente a sus narices y se sentó junto a ellos en la azotea.
—... Nishio senpai... ¿¡Eh!?
—Ah, hola par de idiotas. Si van hacer discretos por lo menos que sea bien —y siguió ahí solamente para acostarse.
—N-no, ¿no le molesta? ¿¡Que ha sido esa reacción tan indiferente y falta de tacto!? —espetó el rubio sonrojado.
—Siempre supe que a María Antonieta no le iban mucho más femeninas. Aunque será padre —lo último lo dijo más para él, aún así pudieron escucharlo. Levantó los lentes de su tabique—. Por más sucias que estuvieran mi gafas igual podría verlos.
— ... ¿María Antonieta?
— Si Kaneki. La mierda esa que te deja el pelo canoso y de anciana se le dice síndrome de Maria Antonieta. Y si me disculpan me largo, sigan besuqueandose o algo similar.
La estupefacción en el rostro de ambos no eran comparables con la tinta carmesí sobre sus miradas. Nishio sólo se levantó y salió por donde entró.
—Tenemos muchas historias de que hablar esta noche.
Pasaron dos semanas desde la ridícula escena con Nishio pero, finalmente iban a anunciarlo ante los ghouls y lo que ahora es el TSC post la guerra Dragón. Akira, Amón y por supuesto... Nishio, estaban más que enterados del tema a discusión.
───────•••───────
Perdió el aliento hace un mes... Vio su foto en la pared y le recordó que cuándo ella le traía café sonreía. Ella dijo que brindó todo su amor para él, pero las cosas cambiaron repentinamente. Perdió los sueños en ese desastre y está llorando, está perdiendo alguien que amaba. Y tampoco tendrá el poder para siempre de salvar a los demás aunque muchas veces fracasara.
—He estado quemando mi corazón. Tengo que enfrentarme para decirles que sabrán que esta noche renacerá. No puedo dejar más cosas así —las finas hebras blanquecinas se movieron con el viento.
Junto a ellos todos los seguidores de su reinado.
—Debe ser bruto pero me quedaré a tu lado —respondió Hide bajando su máscara—, incluso si mi cuerpo es golpeado hasta los huesos. No quiero ir a través de eso nunca más. Así que no llores más Neki.
«Mi amado. Estamos caminando al otro lado del horizonte y esperamos poder entender algún día que todo ser viviente muere uno de estos días. Si estamos listos para morir o no ese día seguramente llegará. Pero ella llegó como ángel desde el crepúsculo del cielo tintado en violeta».
—¡Con dolor y confianza en nuestros corazones! ¡Mostraremos la voluntad de seguir adelante! —Kaneki junto a su hija en brazos anunció—. ¡Ella es nuestro reina de un ojo! Yo estoy muriendo. A una velocidad de miedo.
Ojos abiertos de par en par; pestañeos rápidos; bocas abiertas y sobresaltos junto gritos ahogados además de sonrisas vacilantes y una que otra risa súbita y nerviosa. La personas en cuestión se lleva la mano al pecho y las demás a la boca o la cabeza en señal de conmoción e incredulidad. Seguidores y familia todos iguales por la noticia.
Nishio quién se encontraba sobre la tarima se acercó—: Los telómeros están matando a nuestro rey y su muerte será el envejecimiento prematuro. Cómo sabrán él es medio humano por ende la liberación de células RC lo matará y el haberse convertido en aquél ciempiés gigante aceleró el proceso. Eso es todo.
La pequeña comenzó a llorar en brazos de su padre, solo hacía un mes de su nacimiento y por ello un mes del fallecimiento de su madre. Todos ya sabían de la devastadora noticia.
Cuando por fin llegó la hora habían transcurrido seis años.
— «Ayato... No necesitas sobre esforzarte. Ya has crecido lo suficiente alto. Confía en otros para un cambio. Deja de preocuparte por mí, y ve a proteger a Hinami» —aclaró Kirishima—. No sé si fue fue porque ella lo dijo, pero me casaré con Hinami y haré lo más que haya para protegerla.
—Tú hermana supo que decir.
—Hideyoshi —lo llamó Ayato—, yo como tío de esa niña, quiero que lo cuides más que a tu propia vida.
—Lo haré. En ella está tu hermana —habló con ligera pesadez en el estómago —y Kaneki. Nunca podría dejar que algo le pasara.
Ayato se levantó y se fue con la chica de cabello avellana.
—Están invitados a la boda.
Hide asintió con la cabeza y se dirigió a la habitación de la menor y su padre, al abrir la puerta los encontró a ambos dormidos. Se acercó y retiró el libro que se posaba en su pareja. Volteó la carátula y pudo apreciar que leía El Principito.
“Es el tiempo que gastas en tu rosa lo que la hace tan importante” leyó en voz baja el rubio. Sólo había abierto una hoja al azar y se quedó agusto.
Besó la frente de ambos, la pequeño tenía un Kagune ukaku completo extendido, era pequeño pero podría herir a alguien y cayó en cuenta el de níveo no pasaría del compromiso de Hinami.
───────•••───────
El día que decidieron hablar de su emparejamiento Marude reconoció que sospechaba de lo suyo con Kaneki. Akira y Amón lo supieron de siempre al igual que Nishio. Tsukiyama hizo un escándalo y lloró como condenado siendo retenido por Miza y Banjou. Sin más, el largo flequillo que cubría el ojo derecho de Touka quedó a un lado cuando se lo llevó detrás de la oreja. Kaneki creyó que lo golpearía cómo sería habitualmente pero está vez le dejaría una invalidez por lo que le quedara de vida. Pero eso nunca llegó.
Bebió unos sorbos de café y salió sonriente y sin molestia alguna.
Se escuchó el sonido de la puerta cerrándose y se vio el vaho de la media taza.