Capitulo 1: Acuerdos
Los pasillos del lugar era extensos, su andar era tranquilo y su mirada recorría los extremos, buscando pero sin obtener resultados. Se detuvo en frente de una puerta de doble apertura, empujó una de las hojas e ingreso al lugar, el cual tenia repisas altas llenas de libros e instrumentos tanto viejos como más modernos de investigación. Y como solo revisar con la mirada no parecía ser suficiente, rodó sus ojos para gritar.
—¡Pin!¡PIN! —con sus manos a los lados de su boca con la intención de que se escuche—¿¡Estás aquí!? Vamos, es hora de comer —dijo el hombre sin detener su paso— más te vale no estar jugando, no puedo mandar a mis pesadillas a buscarte cada vez que decides desaparecer —dijo fastidiado “Aveces me saca de quicio” pensó.
Camino unos segundos más cuando un chico apareció de cabeza frente de sí, cosa que lo sorprendió y lo hizo retroceder, pero retomo su compostura, acomodó su chaleco para luego colocar sus manos detrás de su espalda.
—¿Qué te eh dicho de hacer eso? No es chistoso y no, ya no me es divertido —dijo serio pero al ver como la sonrisa del contrario decayó, soltó un suspiro para hablar con un tono suave pero manteniendo su seriedad—Pin… cariño, me preocupas, aunque este lugar esté protegido sigue siendo peligroso.
—... —ante lo dicho lo miro mal para voltearse y quedar frente a frente.
—Si, se que ya has estado aquí desde hace años pero, eso no quita lo peligroso del lugar y nunca sabemos si uno de los míos se revela para hacerte daño a ti o a mi —dijo acercando su mano al rostro del joven—y no me lo perdonaría si algo te pasase… otra vez… —terminó de decir con la mirada baja y un amargo recuerdo.
—... —tomó la mano que estaba en su rostro para acariciarla con delicadeza.
—Extraño tu voz, era la más bella de todas —decía mirando los ojos ajenos—juro que encontraré una cura ante ese hechizo, te lo prometo —finalizó sus palabras depositando un beso en el dorso de la mano de su amado.
Para entender esta historia y el destino de estos amantes encadenado a un desenlace poco agraciado, debemos retroceder a donde todo inicio hace muchos años.
En un pueblo inusual lleno de maravillas, seres mágicos y cosas que solo en tus sueños serían reales, caminaba un muchacho castaño bastante conocido en el lugar. Iba distraído mirando a sus alrededores, con un cuaderno a la mano y un lápiz en la otra, en caso de que algo interesante se cruzara en su camino. Estuvo paseando desde hace rato, por lo que al levantar la mirada noto que estaba en el medio del pueblo, eso lo hizo sentirse un poco tonto así que, sin pensarlo mucho entró al establecimiento más cercano.
—Buenos días —dijo al ingresar al lugar.
—Oh Dipper, buenos días —dijo una rubia muy familiar.
—Hola Paz, lo de siempre, por favor.
—Ya lo tenia preparado —dijo colocando una taza de café frente al joven—tu nunca cambias —decia con una sonrisa en su rostro.
—Si… gracias —respondió con una sonrisa algo decaída, pero intento disimularla.
Estuvo tomando algunas anotaciones hasta terminar su bebida, de vez en cuando miraba a la ventana observando a las personas pasar, algunas las conocía otros eran residentes que llegaron unos pocos años al pueblo, luego del desastre que ocurrió aquella vez. Al recordar aquello bajo la mirada pensando, iba a continuar así hasta que se dio cuenta de que su café se terminó, espantó aquellos pensamientos para levantarse e irse, no sin antes despedirse de su amiga. Y nuevamente inicio su caminata, pero esta vez en dirección opuesta para volver a casa, como el trayecto tomaba un tiempo corto en llegar se colocó sus audífonos, los conecto a su teléfono y dejo que su mente se inunde con la melodia mientras continuaba avanzando.
—Tara larara ta rara —tarareaba al compás de la canción.
Camino sin apuro, era temprano aún, así que no había necesidad de apresurarse y su familia demoraría en hacer el almuerzo, considerando que estaban viendo las temporadas viejas de “El patotective” cuando salió de la casa, según su hermana para recordar los viejos tiempo.
—... —”me hubiera quedado pero me cansé de estar encerrado, hace más de un mes que mis células no reciben la luz del sol” pensó abriendo sus ojos, sorprendiéndome de sí mismo—si no me muero por el exceso de café, será por mi fatal sistema de sueño —se río de sí mismo, aveces podía ser un sádico.
Al poder ver la cabaña se alegro un poco, ya estaba cansado de caminar, la próxima vez en la que quiera hacer algo así le pediría a su tío que lo golpeé. Se acercó a la casa y cuando estuvo a punto de tocar la puerta, una brisa de viento se sintió en los alrededores acompañado de lo que pareciese una voz poco audible.
—Er… —eso lo detuvo de su actuar, volteó a ver si había alguien pero como no era así volvió a lo suyo—Di… pper… —y otra vez volteó, pero seguía estando solo él ahí.
—Jum… —se quedó pensativo, dudando si investigar o no, y como se trata del ser más curioso de la existencia, según su familia, se alejó de la puerta hasta quedar en el medio del patio. Cerró sus ojos y espero a escuchar otra cosa, pareciese que fuera una perdida de tiempo pero luego oyó nuevamente.
—Ven… Dipper…
—Bien —dijo al abrir sus ojos, ahora sabía a donde ir.
Avanzó hacia el bosque, pasando los árboles y arbustos, se detenía de vez en cuando para escuchar la voz y así saber por donde seguir. Estuvo caminando por unos minutos, mientras más avanzaba más era notorio el aumento de criaturas mágicas, algunos de esos seres lo saludaban y también era bastante visible como el bosque cambiaba. Al llegar a una zona donde los árboles formaban un círculo, las voces cesaron, pero la brisa continuaba como si lo estuviera guiando hacia adelante y al ver mejor el lugar se le hizo familiar, fue hasta que vio al centro que supo el porqué. En el medio del pastizal sobresalía una estatua con una forma particular, de un ser no muy apreciado por lo lugareños, mucho menos por este chico.
—... hola —habló con su rostro serio, se acercó para sentarse frente a la piedra cuando una sonrisa se poso en su expresión—tanto tiempo ¿Cómo te trata la vida de pueblo? —dijo divertido para continuar—¿A mi? Me va bien, llegamos aquí hace unos meses, pero me mantuve encerrado por un tiempo, tenía que adelantar algunos trabajos —decía exagerando una expresión de sufrimiento para después sacudir su cabeza y volver a sonreír—pero bueno, así es la vida ¿no?
Esperaba que esa voz volviera o quizás que algo apareciera, pero como no paso nada me quedé hablando solo o al menos la estatua estaba para escucharme.
—Quizás estés arto de escucharme, pero me vale —dijo chistoso para continuar su charla.
No sabía si alguien me escuchaba o si había algún gracioso escondiéndose detrás de los árboles pero, estaba muy entretenido contando todo lo que me había pasado después de irme del pueblo. En la secundaria me fue bastante bien, decidí saltarme unos grados, pero no sin antes consultarle a mis padres por supuesto, estuvieron de acuerdo, aunque también estaban preocupados de que las cosas se volvieran más difíciles para mi. Por suerte la pase bien, conocí gente nueva y alguna que otra rara, pero dentro de todo me fue mejor de lo que hubiese esperado, siempre siendo acompañado de mi hermana, quien actualmente estaba terminando su último año de secundaria. Por ahora, yo estoy haciendo estudios independientes, además de que escribo mis investigaciones y las publicó. También, hay que mencionar que aveces escribo libros de amor, al inicio fue por petición de mi hermana, ella me daba ideas y yo me encargaba de hacerlas lo más coherentes posibles, la verdad ahora creo que ya me gusta el romance.
Pero bueno, como ya eh dicho vinimos aquí hace unos meses, extrañabamos a nuestros tíos y al lugar en general, hace mucho ansiabamos venir, pero la escuela era algo de tiempo completo y no teníamos dinero suficiente para poder viajar. Luego de mucho tiempo ahorrando nosotros mismos pagamos los pasajes para poder venir y lo que quedaba era para nuestros gastos, ya cuando llegamos planeamos como ganar más para ayudar a los tíos.
Y bueno aquí estoy, hablando con una roca deforme con la imagen de un ser muy despreciable, pero bueno, por lo menos me dio una buena anécdota para hacer una historia de ciencia ficción.
—Para algo bueno serviste —dijo para sacando su cuaderno y empezar a escribir una nueva historia "Inspiración~" pensó.
—Dipper… —escucho nuevamente el susurró pero esta vez, estaba cerca de sí.
—... —levantó su vista y enfrente había una silueta negra, hecha de lo que pareciese humo, con forma triangular—... Hasta que te muestras —dijo con un tono muy relajado, considerando la situacion.
—Tra… to —logró formular aquel ser extraño.
—¿Qué quieres? —preguntó mientras seguía anotando “¿el personaje debería morir?” pensó.
—Vol… ver… —la silueta se estaba deformando.
—Mmm, interesante ¿Y qué recibo yo? —cuestionó interesado “Pero si muere va a ser horrible… perfecto” pensó mientras se reía en sus adentros.
—Lo… que… quieras… —terminó de decir, se escuchaba cada vez más débil, le quedaba poco tiempo.
—Mmm… Bien... —terminó de escribir para dejar su cuaderno a un lado—Te dejaré volver a cambio de… Tu libertad —dijo mirando a la silueta, la cual se deformo más y se agrandó “Capaz se enojo” pensó—Tú vuelves pero me pertenecerás, serás como… mi sirviente, no podrás hacer nada en lo que yo no esté de acuerdo, no podrás destruir o hacer lo que quieras —decía mientras se levantaba del suelo—más que mi sirviente suena a que serás mi mascota —habló pensativo—pero bueno, eso será lo que quiero —dijo sonriente—¿tenemos… un trato? —dijo con una sonrisa santurrona, extendiendo su mano de forma exagerada mientras que la otra permanecía detrás de su espalda, cosa que no pareció gustarle a la criatura frente a él.
—... Tra… to… —y cuando estrecho la mano del chico con una porción de la masa oscura que lo conformaba, una oleada de viento se expandió como una ola masiva que arrasó con todo y regreso a donde estaban ellos aún con sus extremidades unidas en un apretón, en eso una luz irradio cegando al joven castaño.
Continuará...






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