Capítulo 1.
゚:* LALISA MANOBAL *:・゚
—Aburrido. Aburrido. Aburrido. Abu... —miré hacia la puerta, la cual se abrió, dejando pasar a mi mejor amiga—, aburrido pero con una ardilla que acaba de entrar a mi oficina.
—Amor de todas mis vidas.
—No tengo dinero. Ahora mismo estoy pasando por una crisis que ni te imaginas, tengo que vender mi aparta.
—Te iba a decir sobre salir esta noche a una cena, animal —se dejó caer en la silla frente a mí—. Y deja de manifestar eso, que puede pasar.
Bufé, —Ya estoy harta del dinero.
—Uy, ojalá todos poder decir eso, Señorita presidenta —suspiró—. Te escuché decir que estabas aburrida, ¿dónde está tu noviecita?
—Dahyun está con su familia, regresa esta noche —resoplé—. Y la casa se siente vacía sin sus gritos.
Rosé soltó una carcajada, —Jamás creí poder escuchar eso, tu novia es una celosa en extremo.
—¿Tú crees?, bloquee a cinco mujeres que ni siquiera conocía —me pasé la mano por el cuello—. Es estresante a veces, pero que se vaya al pueblo de sus padres me quita un gran peso de encima. ¿De que trata esa fiesta que mencionaste?
—Es una fiesta que haremos por San Valentín. Todos llevarán a sus parejas y bueno, a sus casi algo, o a sus nada. Lo que sea, pero se trata de eso. Irás con Dahyun, le dirás unas hermosas palabras, y guála, te irás para follar con tu novia.
—Casi prometida, Rosé.
—No puedo creer que le vayas a proponer matrimonio, pero si tu eres un alma libre, Lalisa —soltó, incrédula.
—Eso se terminó. Tengo que sentar cabeza, aunque mis padres no me quieran ni ver.
—No te quieren ver porque a tu padre le debes doscientos dólares desde hace tres meses, Lalisa —dijo a modo de reproche.
—Le dije que era a largo plazo —exhalé—. Al inicio no aceptaban mi relación y hasta me dejaron de hablar.
—Dahyun les cae de la patada —Rosé rio—. En serio, no puedo creerlo como te vas a casar con alguien que nadie acepta.
—Porque no está en que la acepten ustedes, sino yo. Y bueno, Dahyun no es tan mala como ustedes cree.
Habían pasado ya tres años desde que conocí a Dahyung, una chica fabulosa. Que aunque poco o nada sea aceptada; siempre ha sido muy comprensiva conmigo, ¿que les pareces si volvemos al pasado?
FLASHBACK.
15 Años Atrás.
Casi siempre despertaba feliz, era costumbre saber que al llegar al insituto, yo vería directamente a aquella castaña de ojos avellanas y mirada dulce. Todo iba bien, claro, hasta que ese mismo día me dio la mala noticia de que se mudaría por el trabajo de su padre.
Y que probablemente jamás la volvería a ver, ya suficientes restricciones teníamos por las mentes retrógradas de mis padres y los suyos, que se jactaban de decir que éramos dos chicas y tanto tiempo juntas haría mal. Ellos estaban informados de la comunicad LGTB.
Y eso les causaba pavor, todos los días tenía que soportar un largo discurso de lo malo, horrendo, asocial y poco cuerdo que era todo eso. Cosa que a mí me desagradaba pero daba una opinión fuera de lo normal <<para ellos>>. No me gustaba discutir sobre algo que yo sabía que ni muerta, aun teniendo la razón, no iba a ganar.
Era ridículo, pero así era.
Ellos no tenían ni la más remota idea de lo que era yo, siempre le di la cara que ellos querían. No era que odiaran a Jennie, mientras estuvieran presentes nuestros padres, nosotras podíamos estar juntas.
Pero eso se resumía a no poder contarle a mis anchas como fue mi día; lo que siempre quise, dado que era Jennie, y todo se lo quería terminar diciendo.
Era tan linda, y sin duda tenía muchos pretendientes a esa edad, sólo que yo jamás pero jamás supe el porqué los rechazaba tanto a todos. Excepto a uno.
Kim Taehyung.
Era un chico tierno, dulce y atento, algo melancólico muchas veces. Digamos que siempre estuvo interesado en Jennie, le dejaba flores en su casillero, cartas y demás. Y eso a Jennie parecía emocionarle, incluso, me decía eso con tanta emoción; que me llenaba de colera no ser esa persona por la cual le brillaban los ojitos de esa manera.
Pero tenía que acostumbrarme de que eso jamás iba a ocurrir.
Que las cosas no siempre son como las queremos sino como son.
Así se sentía el amor a una edad tan joven, porque estaba segura de que si mi corazón solo se aceleraba con ella, mi mente solo pensaba en ella y mi cuerpo solo reaccionaba a ella... esto era amor. Sin duda alguna.
Y por alguna estúpida razón, sentía que al ser la primera mujer por la que siento algo tan profundo; jamás la iba a olvidar.
Era mi mejor amiga, pasábamos horas y horas juntas, platicando de cosas sin sentido, de como es la vida con sus padres y de como es la mía con los míos.
Su presencia llenaba de orgullo a mis labios, impidiendo así que se cerraran y sea una sonrisa lo que crezca en ellos.
Pero así como parecia todo tener un inicio, también un final.
Ambas estábamos sentadas en aquel muro que frecuentábamos luego del instituto, donde no había nadie, donde no pasaba nadie. El pequeño pueblo en el cual nos encontrábamos se podía ver desde ahí, y de noche era aun más hermoso.
Recuerdo la primera vez que se lo enseñé, era todo tan curioso. Porque en realidad, lo conocí por casualidad. Y al percatarme de que nadie lo visitaba; procedí a enseñárselo a ella. Sólo ella y yo, sentadas en ese muro vacío, con las palabras en susurro que emitía la brisa. La cual volaba nuestro cabello, más que despeinándolo, arreglando el desastre que formábamos nosotras mismas.
Suspiré.
Era lindo el silencio, pero justo ahora, estab resultando doloroso.
—No quiero irme, Lili —habló por lo bajo—. Pero es mi familia, y el trabajo de mi padre los que me obligan a esto.
Fruncí los labios, manteniendo la mirada fija en las casas.
Si hablaba, lloraba.
Porque un gran nudo se me formó en la garganta, uno que explotaría todas mis terminaciones nerviosas; y no había salvación si lo hacía. Más sin embargo, no me apetecía quedarme tampoco callada.
—Te... —hice una pausa y cerré los ojos con fuerza, reteniendo las duras lágrimas—. Te extrañaré, Nini.
Sonrió, —No quiero llorar.
Me bajé del muro, y me coloqué frente a ella, para ser más específica, entre sus piernas. Sin hacer la intención de algo más; porque nuestra mente era tan pura, tan fuera de lo anormal, que ni siquiera pasaba eso por el momento. Sólo deseaba abrazarla y tenerla así hasta ser más adultas y elegir nuestros caminos; aunque yo no sea el suyo. Me dará gusto tropezar una vez más con ella.
La tomé del rostro e hice que me miré, y vi sus lagrimas, me rompieron el corazón. Pero yo no lloraría, sería fuerte por las dos.
—Mira, Nini —tomé una pausa, y me hice da valor—. Sé que no es fácil, pero si a tu padre...
—No, Lisa —me detuvo—, no me digas eso, no me vengas con tu filosofía, no me gusta. Tengo quince años, creo que por lo menos tengo el derecho de decidir donde quiero vivir. Pero no me quieren dejar con mis abuelos, dicen que es...
—¿Que qué?
—Bueno —miró a la nada—, que eres mala influencia para mí.
Rodé los ojos, —Le caigo de la patada a tus padres.
—No es eso.
—¿Ah, no?
—No, sólo que dicen que pasamos mucho tiempo juntas. Quieren mudarse no sólo por el trabajo, sino también porque la familia de Kim Taehyung lo hará.
—No me jodas que te quieren emparejar, Jennie.
Asintió, —Pero no quiero, es lindo sí, y me gustan sus detalles. Pero no para una relación.
—¿No te gusta para unar relación?
—No. Por lo menos él no, me gusta otra persona —se remojó los labios—. Es un año menor que yo, y por supuesto, mucho más atractiva... la persona.
Sonreí ante mi dolor, no se lo daría a demostrar. Mientras Jennie esté feliz, yo estoy feliz.
Hice a un lado un mechón de su hermoso pelo.
—Me gusta verte feliz, Nini. Siempre recuerda que estaré aquí. Es más, te tengo un regalo.
—¿Qué es? —sonrió con emoción.
Busqué entre mi mochila y saqué dos flores plásticas. Me coloqué en la misma posición de antes <<entre sus piernas>>, y le di una flor mientras yo me quedé con una.
—La compré de camino al insituto, sólo que no sabía que esto pasaría —inhalé—. El día que esa flor se marchite, lo hará nuestra amistad y mi amor por ti, Nini. Eres mi mejor amiga, de aquí al infinito.
Sus ojos se critalizaron. Que se note quien es la más sensible de las dos.
—Promete que no me olvidarás y que siempre vas a llevar esa flor, Lili.
—Prométemelo tú a mí. Que siempre estaré en tu corazón.
Sonrió, —Pinky Promise.
Entrelacé mi meñique con el suyo, —Te quiero, Jennie.
—Yo más, Lisa.
FIN DEL FLASHBACK.
Actualidad.
—Por cierto, ¿qué hay de la chica que tenías tú...?
—Chisss... no la menciones, que es bruja y se aparece aquí —me calló Rosé.
—Uy, ¿qué ocurrió?
—Mal. Todo terminó mal. Resultó ser una loca, o sea, sé que soy atractiva —alardeó—. Pero hay que calmarse.
Solté una risota, —Bájate de esa nube, Roseanne.
—Ay, babosa, admite que te gusto. Ya no te hagas —me lanzó una papel arrugado.
—Quisieras, hermosa, pero no, aquí este personaje sólo tiene ojos para una sola mujer.
—Para Dahyun —agregó.
—... Sí, para ella. Espero sea puntual en la llegada de hoy, estaba pensando en proponerle matrimonio esta noche.
—Y yo que creí que morirías virgen y sola.
Le saqué el dedo corazón.
A Rosé la conocí primero que Dahyung. Incluso, fue a través de ella, o más bien, de los amigos de Rosé.
Casi siempre estoy ocupada. La empresa de estudios gráficos que manejo me llevó años construirla, dedicarle tiempo y soportar a otros granujas que no hacían más que rebajar el trabajo de los demás, haciendo creer que el suyo valía la pena. Después de años estoy aquí y soy conocida por mi propio pie, no por alguien más; pero no se me olvida lo que me enseñaron los otros tipos.
Que aunque fue casi nulo, hoy en día sin duda, me sirve para algo. Rosé vino aquí a pedir trabajo, sí, e incluso me causaba una gran desconfianza al inicio. Y ahora es jefa de una de las areas más importantes de mi empresa, mi mejor amiga y mano derecha.
Y fue en una de las fiestas que conocí a Dahyun, aquella sabía de mí, varias veces escuchó mencionar mi nombre; al final terminó conociéndome. Y no se detuvo conmigo hasta que acepté ser su novia, por tiempos va a mi apartamento y se queda ahí y otros simplemente yo voy al suyo y paso tiempo ahí.
Y aunque pocos lo crean, es una chica no solo amable sino también dulce. Que por momento sí no se sabe controlar pero eso no le quita hermosa y maravillosa mujer que ha sido.
—Mira, es a las ocho de la noche, yo que tú me voy preparando.
—Perfecto. Gracias por avisarme tan tarde —le di mi sonrisa mas falsa—. No tengo ni ropa.
—Ay, haciéndose la humilde. Te cero queda ese papel, por Dios, Lisa. Tienes un closet que parece más otra habitación en tu habitación —recalcó.
—De la cual te has encargado, ya van siete tenis que me robas, Rosé. Siete pares de tenis en menos de dos semanas —abrió y cerró la boca—. Sí, mejor calla.
—Es un préstamo a largo plazo. Aparte tu me robaste una Bufanda.
—Esa era mi bufanda que te presté hace seis meses —recordé—. Y que por cierto, jamás me devolviste.
—Era prácticamente mía. ¿Y que dices de la sudadera amarrilla, blanca, rosada, verde, azul y purpura que te llevaste los otros días de mi casa?
—¡Todas eran mías, te las ibas llevando con el cuento de que hacía frío!
—¿Y la falda gris?
—Te la presté para una cita.
Rosé entrecerró la mirada, —¿Y que hay del top rosado?
—Te dije que lo tomaras para pintar y hasta el día de hoy no lo he visto.
—Ajá, ¿pero que hay de los tenis blancos?
—Eran míos de hace un año atrás.
Bufó, —Ajá, ahora toda la ropa de mi closet es tuya.
—No toda. Pero sí la mayoría, a que si entro encuentro mis tenis, mis sudaderas, las blusas, los tacones...
—Ya, ya, joder, todo lo echas en cara. Mala amiga, hipócrita, falsa...
—Ya, quédate con eso, Rosé.
—Ojalá existieran más amigas como tú, a este mundo le hace falta menos personas hipócritas.
Si no está de un loquero pronto, me quito el nombre.
—Por cierto, no me has dicho quien es el patrocinador de la fiesta.
—Oh, es Kim Taehyung —elevé la mirada—. Oye, recuerda que tenemos negocios con él.
—Sí, pero... ¿qué celebra?
—Seis años de matrimonio. Ese tiene más años casado que yo de vida —bromeó—. Por cierto, ¿nunca has sabido con quién se casó?
Negué, —Jamás, nunca me interesó saberlo. Rosé, lo conozco hace... ¿tres semanas?, que me va a interesar con quien está casado.
—No, lo conoces desde hace más, mentirosa, me lo dijiste.
—Nunca hablé con él, nuestras conversación mas larga se resumió a un "hola" —arreglé unos papeles sobre mi escritorio—. Sé poco de Taehyung, en el instituto se decía que estaba bueno y que era todo un caballero.
—¿Y de ti que se decía?
—Nada. Jamás di de que hablar, que verguneza tener pareja en un instituto y follarse a todas las personas de ahí —miré a Rosé disimuladamente, esta desvió el rostro—. Nunca me interesó saber de él.
—¿Por algo en específico?
—Le gustaba la misma chica que a mí —dije sin tapujos, dejando a Rosé boquiabierta—. Sí, triste. Con la diferencia de que los padres de aquella chica si lo aceptaban, y a mí me querían apartar de ella.
—¿Y que ha sido de esa chica? —preguntó.
Me encogí de hombros, —Probablemente esté de novia con alguien, quería ser doctora pero era cobarde y no soportaba ver a nadie sufrir —sonreí, inconscientemente, recordándola—. Era hermosa, Rosé. Era una piedra preciosa.
—¿Y por qué no la buscaste más?, ¿se dejaba influenciar mucho por sus padres?
—No, casi no se llevaba de los que sus padres querían. Siempre les puso un freno, un alto. Pero era menor, ya sabes; y sobre el porqué nunca la busqué —inflé mis mejillas—, ¿para qué?, yo me voy a comprometer y todo genial, ella debe tener la vida perfecta y listo. Eso pasó hace más de diez años, no me debe ni recordar. Yo tenía catorce y ella quince.
—Pero tú si la recuerdas —afirmó.
—Sí, yo sí.
Dije con algo de aflicción.
—¿Recuerdas cómo se llamaba?
Sonreí, —Es imposible olvidar ese nombre. Jennie. Se llamaba Jennie Kim.