Si Fuera Joven [Yizhan] ~One-Shot~

Sinopsis

Si fuera joven no volvería a perderte, no te volvería a fallarte, no te volvería a dejar. Después de todos estos años aún te amo. Me duele, me duele perderte para siempre. Publicada: 21/06/2023 Finalizada: 21/06/2023 ▫Portada hecha por yo ;) ▫ Capítulo único.

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Completado
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16+

< Único >

Si fuese joven, jamás te perdería de nuevo, no te defraudaría, no te abandonaría.


A pesar de todos estos años, aún te amo. Me duele, me duele perderte para siempre.


...


"Yibo, discúlpame y gracias", murmuró dulcemente con una sonrisa espectral, sus ojos insondables se hundieron en los del hombre de cabellos castaños. "Siempre serás mi primer y único amor".


El castaño, sumido en un silencio sepulcral, solo podía escuchar, anhelando tener la capacidad de pronunciar alguna palabra que evitara que su universo se derrumbara como un castillo de naipes. No obstante, se mantuvo en silencio, su rostro esculpido con una expresión inescrutable.


"Sigues siendo el mismo", sus palabras llenaron el vacío del silencio del castaño. "Albergaba la esperanza de que me instaras a no casarme", agregó con una sonrisa melancólica, ajeno a la solitaria lágrima que se deslizaba por la comisura de sus ojos. Al observar esa lágrima, el castaño se precipitó hacia él, llevando sus manos a las mejillas del hombre de cabellos oscuros.


"No llores... Te ruego que me perdones", lo miró con una tristeza indescriptible.


"Yibo... ¿En qué fallamos?"


"Te amo..."


"¿Por qué...?"


"Te amo..."


"Yo también...", se miraron mutuamente, como si fuera la última vez que sus miradas se cruzaran. "Bésame".


"Zhan... Pero..."


"Bésame por última vez, por favor", acarició la mejilla del castaño. Lentamente, sus rostros se acercaron y finalmente sus labios se encontraron en un beso desesperado, anhelado por ambos.


El castaño envolvió sus manos en la estrecha cintura del hombre de cabellos oscuros, mientras este enredaba sus brazos en los cabellos del otro.


Al separarse de aquel beso, fue imposible reprimir las lágrimas. "Siempre te amaré, Wang Yibo. ¿Realmente aún me amas?"


"Te amo", respondió con prontitud, sin atisbo de duda.


"¿Cómo hemos llegado a este punto?"


"El destino es una maldición".


Xiao Zhan soltó una carcajada. "No es una maldición, el destino me guió hacia ti. Y aunque no podamos estar juntos, siempre nos amaremos", sonrió ligeramente mientras tomaba una de las manos del castaño y luego la soltaba. "Es hora. Gracias por haber sido mi todo".


"No quiero perderte".


"No me perderás. Me casaré con Darren, pero siempre seré tuyo", sin añadir nada más, se alejó de la sala donde se encontraban y se dirigió lentamente hacia la puerta de salida.


Antes de cruzar la puerta, se giró ligeramente. "Si pudiera volver a ser joven, no volvería a fallarte".


"No me fallaste, nunca lo hiciste".


"Sí lo hice. Te abandoné, es mi culpa que todo esto haya sucedido. Es mi culpa que estemos en esta situación ahora. Aunque quiera negarlo y culpar al destino, sé que esto es mi culpa", su voz se detuvo por unos instantes. "Desearía poder volver a ser joven".


Terminando de hablar, cruzó la puerta y se dirigió al salón principal donde se llevaba a cabo la ceremonia.


"Comencemos con esta ceremonia", anunció un hombre encargado de dar la autorización para la boda civil. Justo en ese momento, Xiao Zhan hizo su entrada con un traje blanco impoluto, sosteniendo un ramo de rosas albinas.


Xiao Zhan avanzó hasta llegar al centro y se colocó al lado de su futuro esposo, Darren Wang.


"Hoy nos encontramos aquí reunidos para celebrar la unión de esta pareja".


Wang Yibo, sentado en una de las bancas junto a los demás invitados, observaba todo. Sus ojos se humedecieron, sintiendo un dolor insoportable.


¡Bam!


Un disparo. Un proyectil fue lanzado al cielo y un grupo de personas irrumpió en la sala, acorralando a todos los presentes. Eran hombres vestidos de negro, portando armas.


La gente, aterrada, bajó la cabeza.


"¡Todos quietos!", ordenó uno de los hombres, apuntando su arma a uno de los invitados. "Saquen todas sus pertenencias de valor".


Todos obedecieron de inmediato, temiendo por sus vidas. El hombre rió. "Bueno, con esto es suficiente", comentó al ver todo lo que había recolectado. "Ahora vamos por lo que vinimos", caminó lentamente hacia el hombre de cabellos oscuros vestido de blanco y lo apuntó con el arma que tenía en sus manos. "Tú eres nuestro objetivo".


"¡Zhan!", Darren se interpuso frente al hombre de cabellos oscuros, tratando de protegerlo.


"Tranquilo, chico guapo", sonrió mientras daba instrucciones a sus hombres para que sujetaran a Darren. Lo tomaron por los brazos, apartándolo del hombre de cabellos oscuros.


"Nadie se interpondrá en mi camino. Los tratos son tratos", apuntó con su arma al hombre de cabellos oscuros, quien no mostraba ninguna expresión.


Xiao Zhan parpadeó justo cuando el hombre jaló del gatillo. Su sorpresa fue mayúscula al ver cómo un hombre castaño se interpuso y recibió la bala.


"¡Maldición! ¿Quién es este estúpido?", vociferó el hombre armado, desbordando ira.


Xiao Zhan, con los ojos desmesuradamente abiertos, sin siquiera darse cuenta, comenzó a derramar lágrimas. Se desplomó al suelo, aferrándose al cuerpo que se había interpuesto. "¡Yibo!"


"Zhan...", susurró con una voz débil, con la escasa fuerza que le quedaba. "Perdóname".


"No, Yibo. Por favor... No... ¿Por qué...?", el hombre de cabellos oscuros sollozaba mientras se aferraba al cuerpo del castaño.


"Zhan... Te amo, gracias por ser mi todo", sus ojos se fueron cerrando lentamente, lo cual aterrorizó aún más al hombre de cabellos oscuros.


"¡No, Yibo, por favor! ¡No me dejes...! ¡Yo te amo...!", exclamó entre lágrimas, intentando hacer que el castaño abriera los ojos.


Pero fracasó. Ahora solo sostenía en sus brazos el cuerpo inerte del castaño.


El rostro del castaño, al cerrar los ojos por última vez, era una mezcla de serenidad y tristeza. Sus rasgos, usualmente llenos de vida, se habían suavizado en una expresión de resignación pacífica. Sus ojos, antes llenos de luz y amor, se cerraron lentamente, como si estuvieran intentando capturar una última imagen de este mundo. Su piel, normalmente cálida y vibrante, se había vuelto pálida y fría, pero aún conservaba un atisbo de la belleza que alguna vez poseyó. A pesar del dolor y la tristeza que marcaban su rostro, había una especie de belleza trágica en su expresión final, una que hablaba de un amor inquebrantable y una vida llena de pasión y emoción.


"¡Yibo!", su grito desgarrador resonó en lo más profundo de su ser.


Darren, quien presenciaba la escena, experimentó un dolor abrumador al darse cuenta de que nunca fue correspondido, pero sabía que ese no era el momento para dejarse llevar por esos pensamientos.


"Él se lo buscó. Pero no importa, si nadie más desea morir, será mejor que no se interpongan", advirtió, volviendo a apuntar a Xiao Zhan con su arma. "¿Estás listo para morir?"


Xiao Zhan, con el alma desgarrada, mostró una expresión inescrutable hacia aquel hombre, mientras sus lágrimas continuaban cayendo. "Mátame", dijo con voz firme y decidida.


El hombre soltó una carcajada y apretó el gatillo sin dudarlo al escuchar la respuesta del hombre de cabellos oscuros. El cuerpo de Zhan cayó al suelo.


"¡Xiao Zhan!"


Al caer, lo primero que Xiao Zhan vio fue el rostro sereno del castaño. Sonrió levemente y, con sus últimas fuerzas, entrelazó su mano con la de Yibo, para luego cerrar lentamente sus ojos. Una última lágrima se deslizó por su mejilla.








Si tan solo pudiera ser joven de nuevo... No te volvería a abandonar... No cometería los mismos errores. No caería en los retorcidos juegos del padre de Yibo... Haría todo lo posible por protegerte a ti, a mis padres, a mi hermana...


Desearía ser joven...


...


"Retiren el cuerpo de ese hombre", indicó con desdén hacia el castaño, refiriéndose a Wang Yibo. "Solo requerimos el cuerpo de Xiao Zhan. A propósito, ¿quién es ese hombre?"


Uno de los invitados respondió con timidez, su voz temblorosa delatando su nerviosismo. "Él... Es... Wang Yibo".


El rostro del hombre se tornó pálido como un lienzo en blanco. "Maldición. Hemos cometido un error grave. ¡Debemos retirarnos de inmediato!", instruyó a sus hombres. Salieron precipitadamente del salón, abandonando los cuerpos de ambos chicos en el suelo.


...


"Zhan..."


"..."


"Zhan..."


"¿Q-quién... me llama...?"


"¡Zhan, despierta!"


Su cuerpo fue sacudido ligeramente, lo que hizo que abriera los ojos. Sus ojos estaban húmedos, había estado llorando y seguiría llorando al ver a aquel castaño. "¿Y- Yibo?", tartamudeó sin comprender.


"Aquí estoy, mi amor. ¿Tuviste una pesadilla?", preguntó mientras acariciaba las manos del pelinegro.


Definitivamente, eso no era una pesadilla...


¿Soy joven de nuevo...?


El Yibo que tenía frente a él lucía más joven, como si tuviera unos 19 años. ¿Realmente había regresado al pasado?


"No... Solo... No recuerdo...", mintió. "No te preocupes", le dedicó una cálida sonrisa.


El castaño devolvió la sonrisa y le dio un pequeño beso en los labios.


Xiao Zhan rió. Había olvidado cómo era esto en el pasado. Y definitivamente haría todo lo posible para evitar lo que había sucedido en el futuro.


Yibo se encontraba en ese momento en su hogar, o más bien en la residencia de sus progenitores. En esta línea temporal, fue cuando presentó a Yibo a sus progenitores y estos lo invitaron a quedarse por unos días.


Esos fueron los días más dichosos para Xiao Zhan antes de que lo perdiera todo.


"¡Buenos días!", saludó la señora Xiao al castaño y a su hijo. Ambos correspondieron al saludo. Justo después, el señor Xiao se acercó y saludó cortésmente.


"¡Gege!" exclamó una pequeña de cabello negro corriendo para abrazar a su hermano mayor. "¡Buenos días! ¡Buenos días, cuñado!", sonrió.


Los jóvenes rieron. Aquella pequeña era la hermana menor de Xiao Zhan, con tan solo 7 años de diferencia, se llamaba Xiao Ziyi.


La familia se sentó alrededor de la mesa familiar para compartir el desayuno preparado por la señora Xiao, quien se encontraba más que feliz por la presencia de su... ¿yerno?


"Gracias por la comida, mamá Xiao", agradeció el castaño.


"De nada, hijo", respondió la señora con una sonrisa. "Desde ahora, eres un miembro más de nuestra familia. Gracias por hacer feliz a nuestro pequeño".


"¡Mamá!", se quejó Zhan, algo avergonzado.


El castaño rió ante la reacción algo infantil del de cabello negro. "Soy afortunado de tener a Xiao Zhan, realmente lo amo y daría lo que sea por él".


"Estoy seguro de eso, jovencito", comentó el señor Xiao. "Cuídalo".


El castaño asintió con más seguridad que nunca.


Era igual que en el pasado. Cenaron tranquilos y muy felices.


Al terminar de desayunar, Xiao Zhan habló en susurros a Yibo. "Yibo, ¿tu padre sabe que estás en mi casa?"


El castaño guardó silencio. Aquello evidenciaba una respuesta negativa. "No".


"Tu padre me odia", continuó susurrando, bajando la mirada con cierta melancolía.


"No es cierto, mi padre... Yo sé que él, tarde o temprano, te aceptará. Solo es cuestión de tiempo, te lo aseguro", trató de reconfortar al azabache.


Aunque Xiao Zhan sonrió ante el apoyo de su novio, sabía perfectamente que el padre de Yibo nunca lo aceptaría.


El señor Wang, Wang Zhuo, padre de Yibo. Su esposa falleció, la causa es desconocida. Es un magnate en las empresas W&W, que domina el oligopolio en el mercado automotriz en China.



Wang Yibo, como heredero, obviamente no puede desposarse con cualquier persona, por eso me detesta. Xiao Zhan, un simple joven humilde que no tiene nada que ofrecer.


Xiao Zhan realmente lo aborrece.


Todo sigue su curso. ¿No cambiaré nada?


"Gege, ¿no quieres que te acompañe?", preguntó la hermanita del azabache.


Xiao Zhan, algo cabizbajo, negó. "No, meimei, solo saldré a comprar para el almuerzo", dio una leve sonrisa.


Por alguna razón, su hermana notaba algo extraño en su hermano. Algo andaba mal.


Caminaba. Sabía que iba a ocurrir, pero ahora ya no huiría, no tendría miedo, no dudaría más. Xiao Zhan caminaba con una mirada segura.


Un hombre detrás de él cubrió con su mano la boca de Xiao Zhan y, con fuerza, lo arrastró hasta un lujoso automóvil gris.


Dentro de ese último modelo de automóvil, se encontraba un hombre. Un hombre de aproximadamente 40 años, elegantemente vestido con un traje gris, corbata azul y camisa blanca.


"Xiao Zhan, ¿verdad?", habló aquel hombre.


Xiao Zhan estaba dentro del automóvil estacionado, mientras el hombre que lo había metido se sentaba en el asiento del conductor.


"¿El ratón te comió la lengua?", preguntó el hombre.


"¿Qué desea de mí?", ni Xiao Zhan sabía por qué hizo esa pregunta, si sabía perfectamente lo que quería.


"¿No es obvio? Quiero que te alejes de Yibo", respondió firmemente.


Xiao Zhan permaneció inexpresivo. Lo recordaba como si fuera ayer. Este era el día en que el señor Wang lo amenazó para que se alejara de Yibo. "¿Está tan empeñado en que lo haga?"


"Claro, un joven como tú no podría estar con Yibo. Eres... Un don nadie", lo miró con burla.


El Xiao Zhan del pasado le tenía miedo al padre de Yibo, pero ahora no lo tendría. Sería valiente por las personas que tenía que proteger, para salvar a sus padres y a Yibo de la muerte.


"Yo amo a Yibo y no lo dejaría por nada en el mundo", pensó. "Me pregunto por qué tanta insistencia en que lo deje si ni siquiera es su hijo de sangre".


Xiao Zhan, a sus 25 años, después de ser controlado por el padre de Yibo como una marioneta, descubrió en unos documentos que estaban en la oficina de Wang que Wang Yibo no era su hijo.


Sí, al ceder ante las amenazas del señor Wang Zhuo, terminó convirtiéndose en su esclavo. Lo obligó a abandonar a Yibo, matando a sus padres, y lo amenazó con matar a su única hermana si no le obedecía. Así fue hasta sus 32 años, edad en la que falleció.


Por un momento, pensó que sería libre al casarse con Darren, un amigo que siempre estuvo enamorado de él, aunque nunca fue correspondido. Realmente se equivocó.


"¿Cómo sabe eso?", después de unos segundos contestó. Su rostro mostraba cierto enojo.


"Eso no importa. No entiendo por qué está empeñado en que me aleje de Yibo. Yo lo amo y él me ama. ¿Acaso no quiere a Yibo?", cuestionó Xiao Zhan.


El mayor soltó un sonido de molestia con la boca. "Si es cierto que Yibo realmente no es mi hijo, ¿no quieres saber quién es su verdadero padre?"


Era algo que Xiao Zhan aún no había descubierto.


El señor Wang, al no recibir respuesta, continuó hablando. "El padre de Yibo es Wang Yue, mi hermano mayor. Así que tiene más derechos en la empresa de los que parece".


En ese momento, Xiao Zhan abrió los ojos de par en par por la sorpresa.


"Wang Yue siempre fue el mejor en todo. Siempre me arrebataba todo lo que yo anhelaba: el amor de mis padres, el reconocimiento, incluso me quitó el amor de mi prometida, Yu Zui", Xiao Zhan escuchaba atentamente. "Seguro no sabes cómo murió ella", sonrió. "La maté cuando la encontré con mi hermano".


Xiao Zhan tembló al escuchar semejante confesión.


Este hombre está loco.


"La verdad, no me arrepiento de nada. Desde ese día, dudé si Yibo era mi hijo, así que le realicé una prueba de ADN y sí, efectivamente, no era mi hijo. Pero... Yo lo vi nacer, lo vi crecer, aunque haya tratado de no hacerlo, me he encariñado".


"Si realmente lo desea, déjelo ser libre", sugirió con voz suave.


"Ja, eso es lo peor. Me he encariñado con él, pero no quiero que Yibo sea feliz. Realmente no quiero. A pesar de haberlo criado, cada día se parece más a su despreciable padre", dijo con un tono de voz lleno de ira.


Xiao Zhan no compartía estos sentimientos. Este hombre era un maniático.


"Si haces feliz a Yibo, no me queda más opción que... eliminarte", amenazó.


Xiao Zhan temblaba. Tenía miedo. Esto no debería ser así.


¡Rin! ¡Rin!


El sonido de un teléfono comenzó a resonar.


"Contesta", ordenó con una mirada fría.


Xiao Zhan asintió con la cabeza baja. "¿Sí?"


"Zhan, ¿dónde estás? Ya es tarde y no has llegado", se escuchó la voz preocupada del castaño. "¿Ha pasado algo?"


Xiao Zhan miró de reojo al mayor. "No, creo que me entretuve un rato, disculpa. Ya voy para casa".


"Está bien, te espero".


Colgó.


"Bien, piensa en lo que te dije. Si no dejas a Yibo, prepárate para las consecuencias", advirtió mientras lo miraba. Su mirada era una mezcla de odio y tristeza.


...


"Ya llegué", comentó el de cabello negro al entrar por la puerta de su casa.


"Ya es tarde, tuve que salir a comprar al ver que no llegabas y también me preocupé porque no aparecías", dijo la madre con preocupación. "Te sigo, perdóname".


"Está bien, mamá", respondió Xiao Zhan. "Perdóname".


"Tu novio estuvo muy preocupado. Ve a verlo, está en tu habitación".


Xiao Zhan asintió y se dirigió a la habitación. Tocó la puerta. "Bobo, ya estoy aquí", anunció mientras la abría.


"Zhan, no sabes lo preocupado que estuve", dijo el castaño mientras se apresuraba a abrazarlo.


Xiao Zhan no pudo evitar reír. Su novio parecía un cachorro temeroso de ser abandonado.


"Perdóname, se me fue el tiempo volando", sonrió levemente mientras acariciaba el cabello del castaño.


Wang Yibo lo miró a los ojos. "¿Pasó algo?"


"No, no te preocupes".


"Xiao Zhan, cuando te veo directamente a los ojos, sé si me mientes o no", respondió separándose del abrazo. "¿No quieres contarme?"


"¿Me conoces tan bien?"


"Hasta el último lunar de tu cuerpo y alma", dijo Yibo riendo, recibiendo un golpecito en el hombro de parte de Xiao Zhan.


El castaño rió y volvió a abrazar al azabache. "Respeto si no quieres decirme, pero preferiría que me lo dijeras. Somos una pareja, debe haber confianza".


"Tienes razón. Gracias".


"¿Me lo dirás?"


Xiao Zhan guardó silencio por un momento y luego se disculpó. "Perdón".


"Está bien. Lo respeto", respondió Yibo comprensivo.


Xiao Zhan se acercó al rostro de su novio y posó sus labios contra los del contrario. "Te amo".


"Yo también te amo", respondió Yibo mientras devolvía el beso, intensificando la pasión.


La necesidad de explorarse mutuamente se hizo presente.


Wang Yibo llevó sus manos a las caderas del azabache, mientras este acariciaba las mejillas del castaño.


Yibo fue descendiendo, dejando besos y pequeñas mordidas en el cuello del peli negro, quien soltaba pequeños gemidos.


Esta sensación, esta sensación que no había sentido desde que besó a Yibo antes de morir, nunca la olvidaría.


Sus cuerpos comenzaron a calentarse. La necesidad de continuar surgió en ambos.


"Te amo. Nunca me cansaré de decirlo", susurró Xiao Zhan entre besos.


"Yo también te amo, Zhan. Daría todo por ti", respondió el castaño, entregándose a la pasión desbordante.


...


Días, semanas. Desde aquel día, Xiao Zhan se sentía ansioso, preocupado y melancólico. No quería perder a sus padres, a su hermana ni a Yibo.


"Zhan, estoy cansado", suspiró Yibo.


"¿Mm?", murmuró Xiao Zhan distraído.


"¿Por qué te cuesta tanto decirme qué es lo que te preocupa tanto?", preguntó Yibo con paciencia.


"Yibo, no es el momento...", respondió Xiao Zhan evasivamente.


"¡¿Por qué?! ¡Dime por qué, Zhan!", exclamó Yibo elevando la voz.


"¡No me grites! ¡No lo entenderías!", replicó Xiao Zhan, sintiendo la frustración acumulada.


"¡¿No lo entendería?! ¡¿Cómo sabrías eso?! He respetado que te tomes tu tiempo para decírmelo. Somos una pareja, Zhan. Si algo te preocupa, estoy aquí para ayudarte. Parece como si no confiaras en mí. Eso me molesta. ¡Dime por qué!", expresó Yibo con determinación.


"¡Porque no quiero perderte otra vez!", gritó Xiao Zhan, mientras las lágrimas comenzaban a brotar. Se dejó caer al suelo, cubriendo su rostro con las manos.


"¿Otra vez...?", susurró Yibo, sorprendido por la revelación.


"Confío plenamente en ti, Yibo. ¿Confías en mí?", preguntó Xiao Zhan, retirando las manos de su rostro y mirando a Yibo a los ojos.


"Confío en ti. Siempre lo he hecho. Levántate, ¿sí?", respondió Yibo, extendiendo una mano para ayudar a Xiao Zhan a ponerse de pie.


"Te amo demasiado", susurró Xiao Zhan, mientras el castaño limpiaba las lágrimas del azabache con sus pulgares.


Ya más tranquilos, se sentaron juntos en la cama de la habitación.


"¿Vas a decirme qué sucedió?", preguntó Yibo con curiosidad.


"¿Me creerías si te dijera que volví al pasado?", preguntó Xiao Zhan.


"¿Al pasado?", repitió Yibo, sorprendido.


Xiao Zhan asintió. "Lo último que vi fue cómo morías".


Yibo se sobresaltó ligeramente. "¿Y tú...?"


"Morí. Más bien, me mataron", respondió Xiao Zhan con tristeza.


"¿Quién fue?", preguntó Yibo con voz molesta.


Xiao Zhan guardó silencio por un momento y luego sacó su teléfono móvil del bolsillo de su pantalón. "Escucha esto", dijo mientras reproducía una grabación de la conversación que tuvo con el señor Wang.


Tal vez, si hubiera hablado de esto con Yibo... las cosas habrían sido diferentes...


Yibo abrió los ojos de par en par. "Él..."


El azabache rápidamente abrazó al castaño. "Tenía miedo de decirte esto. Tu padre me amenazó para alejarme de ti. Asesinó a mis padres y me amenazó con matar a mi hermana si no seguía sus órdenes y me alejaba de ti. Por eso te perdí en el pasado. Tengo miedo de perderte otra vez. Perdóname por haberte dejado...", habló con la voz quebrada.


El castaño correspondió al abrazo. "No te frustres más con esto. Déjame ayudarte. Estaremos juntos en esto", susurró mientras lágrimas desconsoladas caían por sus mejillas.


"Gracias...", susurró Xiao Zhan, sintiendo el consuelo y el amor de Yibo en ese reconfortante abrazo.


...


"Yibo, por favor, no hagas algo imprudente", suplicó Xiao Zhan.


"No lo haré, Zhan. Solo voy a obtener más pruebas para poder denunciar a... ese individuo", respondió Yibo, refiriéndose al Wang que lo había criado.


"Cuídate", comentó Xiao Zhan mientras le daba un beso en los labios.


El azabache estaba afuera, observando cómo Yibo se subía a su motocicleta y se alejaba. Inevitablemente, una sonrisa se dibujó en su rostro.


¿Todo saldría bien, verdad?


¡Hmm! De repente, un hombre le cubrió la boca y lo arrastró a la fuerza.


"¿Dónde estoy?", despertó de golpe, sintiendo el agua fría caer sobre él. No podía ver nada debido a la venda de color negro que cubría sus ojos. Intentó mover sus manos, pero estaban atadas.


"Xiao Zhan", pronunció una voz conocida. "Te dije que no te convenía meterte en mis asuntos", añadió mientras le quitaba lentamente la venda de los ojos.


Xiao Zhan supo de inmediato quién era. ¿Quién más podía ser que el señor Wang Zhuo?


El hombre rió cínicamente.


Xiao Zhan le escupió. Al ver el acto de desafío por parte del peli negro, Wang le propinó un fuerte puñetazo en el abdomen. El peli negro gimió de dolor.


"No quería que esto terminara así, pero no me quedó otra opción", dijo Wang con una sonrisa maliciosa mientras sujetaba el mentón del azabache y le propinaba otro golpe en el estómago.


"¿Q-Qué... pretendes...?", preguntó Xiao Zhan, hablando entrecortadamente y con poca fuerza.


"¿Tú qué crees?", respondió Wang, sonriendo de nuevo. "Voy a torturarte hasta dejarte sin vida. Llamaré a algunos hombres, ¿sabes para qué?"


Xiao Zhan guardó silencio.


"¡Contesta!", exclamó Wang, jalándole el cabello.


"¡No!", contestó Xiao Zhan, adolorido.


"Ja, me gusta que las personas sean obedientes", soltó el cabello del azabache y lo miró con desprecio. "Llamaré a hombres para que te violen. Después te cortaré y así poco a poco morirás. ¿No es increíble?"


Xiao Zhan temblaba de dolor y repugnancia. Esto no había sucedido en el pasado, algo había cambiado.


Después de unos minutos de ser golpeado y utilizado como un saco de boxeo por aquel hombre, llegaron los hombres que abusarían de él.


"¡Aléjense! ¡Maldición!", gritó desesperado, con lágrimas cayendo por sus mejillas.


Esos hombres comenzaron a tocarlo salvajemente y a despojarlo de sus prendas lentamente. Xiao Zhan gritaba, esperando alguna esperanza. "¡Yiboooooo!"


¡Pam!


La puerta de aquel sótano oscuro se abrió de golpe, y de ella emergieron policías armados, apuntando a todos los presentes. Un hombre castaño avanzó rápidamente y, con un puñetazo, golpeó al anciano Wang, quien cayó al suelo.


Los hombres que estaban tocando a Zhan ahora yacían en el suelo, detenidos por la policía. El castaño se acercó rápidamente al azabache, cuya vista estaba nublada. En el suelo, observaba los rastros de alguien acercándose. Todo parecía transcurrir en cámara lenta. Pero lo que alcanzó a ver fue al Wang apuntando un arma hacia el castaño. Con sus últimas fuerzas, se levantó y se colocó adelante de Yibo. Wang Zhue apretó el gatillo.


"¡Zhan!", exclamó.


Los oficiales arrestaron a Wang Zhue.


Wang Yibo sostenía el cuerpo magullado y golpeado de Xiao Zhan. "¡Zhan! ¡No me dejes! ¡ZHAN!", gritaba desesperado.


"Perdóname. No fue suficiente para cambiar el futuro... Perdón...", susurró Xiao Zhan con debilidad.


"No te disculpes... Zhan...", respondió Yibo, entre lágrimas, acariciando el rostro del azabache.


"Te amo...", pronunció Xiao Zhan, cerrando lentamente los ojos.


"No... ¡No...! ¡AHHHHHHHH!", el grito desgarrador del castaño resonó en el aire.


El castaño miró el arma que yacía en el suelo y la tomó.


"¡Espere! ¿Qué está haciendo?", exclamó alguien.


Wang Yibo apuntó el arma hacia su propia cabeza y apretó el gatillo.


Una vida sin Xiao Zhan es como estar muerto.





.




































_ ¡Lan Zhan!


_ ...


_ ¡Lan Zhan! ¡No me ignores!


_ ¿Mm?


_ ¿Crees en la existencia de una vida posterior?


_ ¿Tú lo crees?


_ Hmm... Sí, creo que sí. Quizás en una vida pasada encontré a mi alma gemela. ¿No crees? _ Sonrió con alegría.


El joven de jade actuó como si no lo hubiera escuchado.


_ ¡Lan Zhan!


El joven de jade le lanzó una mirada de reojo.


Si... ¿Lo recuerdas? ¿Volvería a perderte?


Si fuera más joven... Haría todo lo posible por mantenerte a mi lado.