Submissive Seduction

Sinopsis

¿Que sucede cuando te enamoras de el amante de tu madre? O más bien... De la persona que llevaba años planeando una absurda venganza. Una venganza, que se llevaría a cabo, únicamente con una persona, con el hijo de la mujer que más daño le había causado. Soobin, necesitaba su venganza y que mejor... Que hacerlo con Yeonjun, su hijo.

Genero:
Mystery/Thriller
Autor/a:
MoaMoaMo
Estado:
En proceso
Capítulos:
18
Rating
n/a
Clasificación por edades:
16+

••1°°



All the things that he said, was it all in my head?




Start Cuando los padres se divorcian y obtienen la custodia compartida se podría decir que para el niño la relación con uno de sus padres, en especial se volvería incómoda. Para Yeonjun en efecto estaba pasándole eso.


Cuando sus padres se divorciaron su padre tomó la custodia completa, el veía a su madre un mes durante las vacaciones, las llamadas entre ellos habían dejado de ser constantes cuando se fijaron que no tenían nada sobre que hablar. Yeonjun amaba a su madre y estaba seguro que ella también lo hacía, simplemente la distancia y el pasar de los años no le habían favorecido a su relación como madre e hijo.


Su padre ahora tendría que salir de el país, Yeonjun tristemente no podría ir con el, el año escolar iba a la mitad, era imposible que solicitara un translado. Por lo tanto ahora tendría que mudarse con su madre, ella había aceptado gustosa. Para Yeonjun sería agradable poder vivir esos meses junto a ella, serían cinco meses. Los suficientes para poder retomar un poco de aquella relación que era inexistente.


Estaba un poco emocionado si le preguntaban, no todo podía ser malo. Había llegado a las diez de la mañana para no molestar a su madre con sus maletas. Su madre era linda, bonito rostro y cuerpo, pero era muy mandona, Yeonjun estaba acostumbrado a realizar sus cosas por aparte, claro, con la autorización de su padre. Por el contrario su madre daba órdenes siendo dura en ellas, su madre era intimidante, linda pero dominante.


Las llaves estaban en el buzón como ella le había indicado, sabia el horario de su trabajo por lo tanto llegaría a las nueve.


¿Por qué entonces la televisión estaba prendida?


Su madre era una controladora de primera, era imposible que se le haya olvidado dejarla encendida. Apagó la televisión para ir a acomodar sus cosas en la habitación que utilizaba. Para más sorpresa habían ruidos en la segunda planta, ahora sí se había asustado.


Pensó en hablar y preguntar si había alguien pero eso sería muy estúpido, era obvio que había alguien ahí y por el ruido que se escuchaba estaba moviendo cosas. ¿Estarían robando?


Se acercó cuidadosamente hasta la habitación de dónde provenían aquellos ruidos, estaba a punto de abrir la puerta pero ésta se abrió antes dejando ver a un chico más alto que el, pero sin duda era un chico, ¿De su edad?. Quizás mayor...


– Oh, ya llegaste. — Le había sonreído, ¿Cómo sabía él que iba a llegar?, ¿Que era todo eso?. — Siento todo el ruido, pero ayer se me olvidó sacar mis cosas así que las estaba moviendo justo ahora.


– ¡¿Quien eres tú?! ¿Por qué me hablas como si nos conocieramos? ¿Estabas robando? — Bajó el tono de su voz cuando aquél chico salió de la habitación acercándose más a él.


– No! Claro que no, creí que tú madre te había contado sobre mí, pero al parecer no fué así... — Llevó una de sus manos a su cabello para acomodarlos. — Ésto muy incómodo ahora... Pero solo para aclarar no soy un ladrón ni nada.


Yeonjun quería creerle pero demonios, Su voz era tan grave que intimidaba!


– Entonces que hacías saliendo de mi habitación... No, ¿Que hacían tus cosas en mí habitación? — Se cruzó de brazos. — Estoy muy confundido ahora, dijiste que mi madre te dijo que cambiaras tus cosas de habitación, ¿Rentas un cuarto o algo parecido?


Soobin se quedó callado, el creyó que Liana hablaría con su hijo, ¿Que se supone y el le diría? ¿Soy la pareja de tu madre? ¿Soy el amante de tu madre? ¿Soy el que coje con tu madre?


¡POR SUPUESTO QUE NO! Nada de eso.


– Algo así... Al parecer ésta es tu habitación así que si quieres me ayudas a terminar de sacar mis cosas y luego yo te ayudo a acomodar tus cosas ¿Aceptas?. — Para Soobin era mejor llevarse bien, quién sabe y cuál sería la reacción de el chico al enterarse bien de todo.


– Uhm... Bien, ¿Para donde te llevarás tus cosas? — Cogió una de las cajas que estaban en el pasillo. — ¿Vendrán por ellas o algo parecido?


– De hecho... Creo que irán en la habitación de tu madre. — El chico había dejado caer la caja que estaba cargando, agradeció que fueran libros y no algo frágil. — ¡Es broma! Me mudaré al cuarto de visitas, Vamos


– ¿Cómo que al cuarto de visitas? ¡Creí que te mudarías!. — Tomó una profunda respiración.


– Y eso estoy haciendo, me estoy mudando — Se agachó para tomar las cosas que habían caído de la caja.


– ¡Pero a otra habitación! — Había entrado en pánico ahora sí. — Algo de aquí no me está cuadrando, ¿Vives aquí?


– Lo hago.


– ¿Desde hace cuanto? Para navidad estuve aquí y ésta seguía siendo mi habitación para esas fechas. — Se paró frente a el para confrontarlo.


– Entonces después de navidad. — Se encogió de hombros. — Ésta seguirá siendo tu habitación, es por ello que me estoy cambiando.


Yeonjun no había planeado nada de eso. ¡Nada!


Caminó en dirección al baño, necesitaba tranquilizarse, no estaba entendiendo nada.


– Pero... — Había esperado de todo menos aquello. En el baño estaban dos toallas, dos cepillos, jabón y loción para hombres. ¡Éste chico estaba compartiendo el baño con su madre!. Su habitación tenía un baño, ¿Por qué no usaba ese?.


– ¿Ya terminaste de enloquecer? — La voz lo sacó de sus pensamientos repentinamente. Estaba recostado sobre la puerta de el baño. — Tu baño guardaba tus cosas niño y tu madre me prohibió usarlo, así que uso éste.


– No me llames niño, no puedes ser tan mayor... — A juzgar por los cómics que estaban en la caja no podía ser tan mayor. — ¿Que edad tienes?


– Creo que debimos presentarnos antes de que comenzarás a sacar conclusiones erróneas. — Avanzó hasta el lavabo en dónde se encontraba. — Me llamo Soobin, ¿Tú?


– Creí que sabrías mi nombre. — Tomó la mano de el chico correspondiendo a su saludo. — Me llamo Yeonjun...


– En realidad lo sé pero creí que sería más conveniente si nos presentabamos de una manera correcta. — Soobin tomó una toalla limpia extendiéndosela para que secara su rostro. — Toma, termina de secarte y comemos algo, sé que tú viaje fué largo.


Yeonjun tomó la toalla para secar su rostro, la toalla al parecer era de el, olía a hombre cuando en esa casa todo aroma era proveniente de su madre. Estaba confundido pero el chico no se había portado grosero con él y su madre tampoco. El conocía a su madre, quizás le estaba rentando un cuarto o su madre simplemente le estaba haciendo favor de darle asilo en su casa. El chico no se miraba como si fuera un delincuente o algo parecido, parecía un chico bueno.


Se dió prisa para poder bajar hasta la cocina, el chico estaba terminando de preparar unos emparedados. — ¿No has desayunado? 


– No lo he hecho, desde que tú madre se fué me puse a ordenar tu habitación. — Le pasó un vaso sirviéndolo jugo de naranja. — Y por lo que tengo entendido tu viaje fué de cuatro horas así que tampoco has comido nada ¿Me equivoco?


– No lo haces, tienes razón... — Tomó asiento frente a él. — Gracias


– No es nada. — El desayuno estuvo bastante incómodo pero tranquilo.


– Si quieres puedes descansar, yo terminaré de ordenar todo allá arriba, debes estar cansado. — Yeonjun lo estaba, pero no estaría tranquilo durmiendo en un lugar con otra persona la cual era un completo extraño. — Si quieres puedes dormir en la habitación de tu madre o en el sofá, ésta en sí es tu casa.


Yeonjun asintió mientras veía al otro chico dirigirse hasta la segunda planta. Su madre había estado viviendo unos cuantos meses con aquél muchacho, lo cual demostraba que no era un asesino. Se recostó aún con desconfianza en el sofá dejándose llevar por el cansancio en su cuerpo hasta caer dormido.


No supo cuántos minutos u horas habían pasado, solo fué conciente de el sonido de la puerta siendo abierta. Su madre había llegado finalmente.


– ¡Cariño! Que lindo verte, Dormiste bien al parecer. — Su madre había entrado a la casa más radiante que nunca, podía apostar todo a que había pasado al salón de belleza.


– Te ves linda Mamá. — Se levantó de el sofá estirando sus extremidades, había dormido unas cuantas horas en aquél pequeño e incómodo mueble.


– ¿Por qué no dormiste en tu habitación? — Unos pasos en la escalera llamó la atención de ambos para ver en aquella dirección.


Era el mismo chico de la tarde. ¿Cuál era su nombre?... Yeonjun no lo recordaba. Incluso había llegado a pensar que lo había soñado pero el muchacho pasó frente a el para sentarse al lado de su madre.


– Soobin... ¿Ya te presentaste con Yeonjun? — El chico tomó asiento frente a su madre pero... Habían tres muebles, ¿Por qué se había sentado en el suelo?.


Yeonjun sorprendido vio como negó ante la pregunta que su madre le había hecho. ¡Ellos si se habían presentado! ¿O lo había soñado?


– Entonces levántate y saluda a mi hijo, Maleducado. — habló cortante.


Yeonjun observó con atención cada movimiento que ejerció el chico hasta parase frente a él. — Hola... Soy Soobin, un gusto. — En ningún momento el chico hizo contacto visual con él.


– Yo soy Yeonjun.


¿Que estaba pasando?. Yeonjun quería preguntarle al chico que era lo que estaba sucediendo pero Soobin seguía con su vista directa en el piso como si fuera lo más interesante de todo el maldito mundo.


– Prepara la cena Soobin, iré a tomar un baño. Dale buen trato a mi hijo ¿Entendido?. — Sin más la señora cogió su bolso para tomar dirección hasta las escaleras.


Yeonjun esperó a que su madre desapareciera por el pasillo para poder resolver finalmente aquella espinita que había comenzado a picarle desde que su madre había llegado. — ¿Me puedes explicar que está pasando?, ¿Cómo que no nos habíamos presentado?, ¿Tienes lagunas mentales o algo así? Porque me parece que si las tienes chico.


Yeonjun no obtuvo respuesta a ninguna pregunta. Lo siguió a una distancia prudente hasta la cocina.


– ¿Por qué me ignoras? — Tenía una mala educación entonces si lo seguía ignorando de esa forma. — ¿No me vas a hablar?


– Son muchas preguntas, ¿No crees?


Yeonjun podía jurar que su voz se había vuelto más grave, el no la recordaba en ese tono. — Quizás... Pero sigues sin responderme a ninguna así que es válido que pregunte ¿No?. — Se cruzó de brazos.


– Responderé solamente a tres preguntas así que elige bien. — Tomó más distancia, ahora sí estaba confundido Yeonjun.


– ¡¿Por Qué?!


– Ahí va una, te faltan dos. — Soobin comenzó a preparar la cena sin ningún inconveniente. — Adelante...


– ¡Eso no se vale!. — Era el primer día y ya estaba estresado. Eso no pintaba bien. — ¿Por qué actuaste como si no nos hubiéramos presentado? ¿Lo olvidaste acaso?


– No lo olvidé, solamente me presenté frente a tu madre, en ningún momento actúe. — se encogió de hombros.


– ¿Eres el empleado de limpieza de mi mamá?. — preguntó con cuidado. — Si no es así me disculpo, no quiero ser grosero pero estoy realmente confundido.


Yeonjun esperó y esperó... Y seguía esperando.


¡¿Por qué no le respondía?!


– ¡Respóndeme! Dijiste que serían tres preguntas y solo me has dado la respuesta a una. — Su paciencia estaba a nada de irse al carajo.


– De hecho te respondí a cuatro, ¿Por qué habría de responderte a una más?


– Eres un... — Se mordió la lengua antes de finalizar. — ¡Eso no es justo!


Salió más furioso que antes de la cocina, no estaba de humor para tener que lidiar con el idiota ese. No había dormido bien, se había mudado de casa, había comido muy poco y encima por lo que tenía entendido ahora tendría que compartir hogar con aquél chico completamente insoportable.


Yeonjun estaba molesto y no se molestaría en ocultarlo.


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