Parte Tigre
Título: Parte Tigre...
One-Shot
Bungo Stray dogs
Palabras: 700
Espero lo disfruten...
Akutagawa lo miraba fijamente. Después de su pacto de paz se vio obligado a pasar tiempo de calidad con él. Aunque eso normalmente era mirarlo fijamente mientras trabajaba.
No entendía por qué el tigre era tan servicial con todos. Si el cuatro ojos lo llamaba él iba rápido. Si el enano detective quería dulces él se los compraba. Y si la loca lo quería para su tratamiento él... bueno, ahí él huía.
-¡Atsushi-kun!-
Akutagawa volteó rápidamente para ver al portador de aquella voz. Era Dazai.
-Oh, hola Akutagawa. Veo que aún sigues aquí. ¿A qué Atsushi se ve tierno?- soltó de la nada el mayor.
Akutagawa bufó. ¿Atsushi tierno? Nah...
-¡Atsushi-kun!- volvió a llamar Dazai dirigiéndose al menor.
-¿Que quiere Dazai-san?- dijo el chico tigre mirándolo mal.
-¿Podrías sacar tus orejas y cola?- dijo sonriendo
-¡Dazai! ¡Si tienes tiempo de jugar haz tu trabajo!- Gritó un enojado Kunikida.
-¡Kunikida! Se que también quieres verlo en su parte tigre- dijo el suicida.
Kunikida solo se acomodó sus lentes y miró hacia otro lado.
-¿Para que quiere que me transforme Dazai-san?-
-Solo quiero ver lo tierno que eres Atsushi-kun- le acarició la cabeza.
-Dazai-san, los hombres no somos tiernos- dijo molesto el menor.
-Para mi tu si lo eres-
Y ahí comenzó una pequeña pelea entre Dazai y Atsushi. Una pelea que Akutagawa se tuvo que tragar porque no podía salir de ahí.
A la pelea se le sumaron Ranpo y Naomi, quienes terminaron por convencer a Atsushi.
-¡Está bien! Lo haré- dijo al fin rendido Atsushi.
Naomi, Dazai y Ranpo saltaron de emoción. Akutagawa sólo rodó los ojos. ¿En serio se emocionaban tanto por ver al Jinko con orejas y cola?
Cuando volteó a verlo ya estaba semi transformado. Lo miró detenidamente y soltó una pequeña risa para después cubrirse la boca asustado. ¿Se había reído?
Dazai pareció haberlo notado, pues en dos segundos ya estaba a su lado molestandolo.
-¿Te causo ternura Akutagawa?- dijo el mayor mirándolo determinado.
-No sé de qué habla Dazai-san- se defendió Akutagawa.
-miralo- Dazai señaló a Atsushi.
Akutagawa volvió a dirigir su mirada al tigre. Notó como movía sus orejitas y cola cada vez que alguien lo llamaba. Volvió a sonreír y esta vez por más tiempo.
-Lo sabía. Te causa ternura- volvió a molestar Dazai.
Akutagawa se dió cuenta de su sonrisa e inmediatamente la borró. Tal vez el Jinko si le parecía tierno. ¿Y que? A todos en esa agencia les causaba ternura. Es que Atsushi era... muy lindo. Claro, jamás lo admitiría en voz alta.
-Creí haberles dicho que trabajaran- se escuchó la voz del presidente, quién poco después ya estaba por completo en la oficina.
-Pero presidente. Estábamos jugando con Atsushi- mencionó Naomi.
Fukuzawa vio las condiciones en las que estaba Atsushi y en un apresurado paso llegó con el tigre y "disimuladamente" acarició su cabeza, sacándole ronroneos.
¿Ahora el Jinko podía ronronear? Se preguntó Akutagawa. Eso lo hacía aún más tierno. ¡Carajo! Estaba cayendo.
-Bueno, a lo que venía- dijo el presidente -Atsushi, Akutagawa, tendrán una misión- declaró.
Después de la misión se quedaron recuperando fuerzas en el techo de un edificio. Habían terminado con éxito.
Atsushi estaba en su típica pose, con el pecho pegado al suelo y las caderas levantadas. Akutagawa lo veía raro. ¿No le dolía estar en esa pose después de pelear?
Una idea se le cruzó por la cabeza al mayor pero la descartó enseguida.
Él no le iba a pedir al Jinko que se transformara.
-Jinko, transformarte- soltó de la nada.
Atsushi lo miró extrañado. ¿Acaso él también era como Dazai o Naomi?
-No te estoy entendiendo Akutagawa-
-Tranformate como en la oficina-
Al final Atsushi se transformó. ¿Que más daba? Estaban solos en un techo. Nadie los iba a ver.
Akutagawa se sentó a su lado y comenzó a acariciar su cabeza. Atsushi inconscientemente empezó a ronronear.
Por su mente pasaba el extraño hecho de que Akutagawa le estaba haciendo mimos por si mismo, sin tener una pistola en la frente o algo por el estilo.
Por el lado de Akutagawa, pensaba que Jinko era tierno, como un gatito, pero no lo diría en voz alta.