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Bruce Lee! • Johndo

Sinopsis

Doyoung es padre de dos gemelos por cuestiones caóticas de la vida. ¡Donghyuck y Minhyung están emocionados por ser como Bruce Lee en las películas! Johnny es un profesor de artes marciales que trabaja en una estancia infantil, encargado de enseñarles al pequeño par de remolinos. →Johndo, como dios manda →Family!au →Todo cliché y romántico porque sí

Genero:
Romance/Humor
Autor/a:
sadday
Estado:
En proceso
Capítulos:
4
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Capítulo 1: Artes Marcianas

Cuando Mina, hace muchos años, le dijo que le hacía mucha ilusión tener bebés, Doyoung nunca se imaginó terminar parado en esta situación.


Mina era su mejor amiga, la conocía desde la escuela secundaria y siempre fueron inseparables, tan así que aún en la preparatoria, cuando ambos tenían pareja y amigos por separado, siempre estaban uno junto al otro. Era común que los confundieran como novios y demás, aquello solo les causaba gracia, nunca existió atracción entre ellos y bromeaban de ello.


Las cosas cambiaron un tanto cuando estuvieron en la universidad, tenían carreras diferentes y los estudios se empeñaban en consumirlos, sin embargo eso no detuvo la idea creciente como flor de primavera en la mente y corazón de Mina.


Doyoung recuerda, ahora con nostalgia, como un día de tantos en la habitación de la castaña, mientras hacían proyectos y tareas atrasadas; que la chica detuvo su escritura para soltar un "Dodo, quiero tener un bebé" eso a Doyoung le causó un increíble rayón de pluma en la hoja y una risa nerviosa.


Pronto Mina le explicó que la ilusión de tener un bebé era muy, muy grande pero que tenía miedo de todo lo que implicaba, más importante, que era prácticamente imposible encontrar una pareja estable en ese momento de su vida para crear una familia y no volverse disfuncional como padres.


Le dijo también, entre murmullos tristes, que a su novio le había comentado la misma idea y dos segundos después salió corriendo. Entonces Doyoung tuvo que consolarla por su ruptura y no dejarla tirar su ilusión de un bebé, diciéndole que en algún momento encontraría a la persona ideal para formar una familia y que en todo caso, ella era perfectamente completa para ser madre sin necesitar de nadie más.


Ese fue el primero momento donde supo que estaba dispuesto a dar todo por su mejor amiga. Tiempo después supo que aquello aplicaba de forma literal.


Los siguientes dos años, Mina estaba cada vez más empeñada en su sueño, cada novio que tuvo le planteo el proyecto y cada uno de ellos salía como alma que llevaba el diablo.


Cansada de el mismo resultado, tuvo otra idea un tanto... Descabellada.


Le contó a Doyoung que, harta de sus relaciones fallidas, estaba segura que ella sola podría tener una familia. ¿quién necesitaba un esposo en realidad? Por lo que lo siguiente era encontrar alguien dispuesto a ser donante de esperma de manera tradicional.


Hicieron una lista de los posibles candidatos que consideraban apropiados para dicha tarea, pero absolutamente ninguno de aquellos elegidos cuidadosamente estuvo dispuesto una vez que la castaña les explicaba de que iba. Aquello poco a poco iba haciendo perder estabilidad al sueño de la chica.


Hasta que un día de tantos, Doyoung, sintiéndose valeroso, decidió que tomaría cartas en el asunto.


Mina al principio se rió de lo dicho por el pelinegro, pero cuando no vio diversión en la expresión de este, se puso seria, pues no terminaba de procesar lo que Doyoung le estaba ofreciendo porque "estoy dispuesto a ayudarte a tener un bebé" no sonaba como la conversación más casual del mundo. Y después de asombros y risas, acordaron que sí, Doyoung le ayudaría a tener un bebé. Simplemente eso. Mina le explicó que estaba segura que ella podría criar a un bebé por su cuenta así que no tendría que preocuparse por ser un padre realmente.


Doyoung se concideraba a sí mismo alguien bisexual pero con cierta preferencia hacía los hombres por lo general, aún así no negaba reconocer cuando una chica era linda, y Mina lo era ciertamente, por lo que no les fue muy difícil llevarlo a cabo, con muchas risas y comentarios tontos de por medio porque al fin de cuentas, tenían tanta confianza con el otro que les resultaba gracioso lo que estaban haciendo. Varias semanas después, vieron el resultado positivo de aquello.


Y vaya resultado.


Cuando fueron a hacer un primer ultrasonido, después de una prueba casera, ambos chicos miraron incrédulo al doctor cuando les dijo que no solo estaba esperando, sino que esperaba de mellizos.


Doyoung recuerda que al salir del hospital Mina le golpeó el brazo y después lo abrazo mientras entre lágrimas le agradecía por ayudarla y le reclamaba porque "dos era una locura".


Fue así como poco a poco, con el paso de los meses, la barriguita de Mina se volvía más y más grande, Doyoung a veces se dedicaba minutos enteros a poner su mano sobre ella y sentir los movimientos que aquellos bebés hacían, era imposible que Doyoung no se sintiera emocionado con el tema, después de todo había una vocesita en su cabeza que constantemente le recordaba que «también vas a ser papá» y le comenzaba a generar ilusión.


Estuvo bastante sorprendido de ver a la castaña estando cada vez más preparada para recibir y criar a sus bebés. La chica tenía un departamento propio debido a que su familia estaba en Japón, y tenía una fortuna heredada de su abuelo que le bastaba para vivir sin preocupaciones hasta que sus hijos fueran abuelos también, y sobretodo, se sabía administrar. El pelinegro la admiraba porque terminó su carrera aún embarazada y en sus últimos dos meses comenzó a trabajar como si no llevará un vientre del tamaño del mundo con ella.


La admiraba porque su sueño estaba siendo realizado y estaba siendo lo suficientemente madura y responsable de ello, se sentía feliz de ver a su amiga feliz y tranquila.


Mina lo hizo llorar un mes antes de que los bebés nacieran cuando le dijo que él podía elegir los nombres. Él, entre una que otra lágrima de emoción, le dijo que solo eligiría uno y ella pondría el otro, así fue como Minhyung y Donghyuck conocieron el mundo una madrugada de calor bochornoso de verano.


Doyoung juraba que nunca en su vida vería algo más lindo y suavecito que los bebés que esa noche estuvieron en sus brazos, envueltos en mantitas de hospital, con los ojitos cerrados y tan pequeños que cabían uno en cada brazo.


Si bien, Mina nunca lo obligó a ser activo como figura paterna, Doyoung se sentía lo suficiente enlazado a los bebés que no podía evitar visitar casi todo el tiempo a su amiga para estar con ellos. Adoraba tenerlos en sus brazos, ayudarle a atenderlos, jugar con ellos, abrazarlos, simplemente contemplarlos cuando estaban dormiditos. Mentiría si dijera que no los adoraba con toda el alma.


Doyoung volvió a llorar cuando Mina le planteo ser tomado en cuenta como el padre de los bebés en sus documentos a pesar de llevar principalmente el apellido de ella, y sin peros ni quejas, más que emocionado, aceptó.


Pero hasta el día de hoy, Doyoung no termina de entender cómo es que la vida podía llegar a ser tan cruel como el día donde los mellizos y él perdieron para siempre a la castaña.


Recuerda amargamente como un día que él se quedó cuidando de los pequeños mientras Mina iba a una reunión de su trabajo, recibió una llamada, era el hospital informándole que había ocurrido un accidente automovilístico y la chica había estado de por medio. Recuerda que aún con manos temblorosas abrigo a sus bebés de seis meses e incapaz de manejar, tomó un taxi rumbo al lugar de Jaehyun, su amigo, para pedirle cuidar de los gemelos mientras él iba al hospital.


Le gustaría incluso no recordar cómo en el hospital le comunicaron que la estaban tratando en urgencias por los severos golpes que recibió y con el corazón aún roto recuerda al médico cubierto del grotesco color rojo dándole el pésame y disculpas por no haber logrado salvar a su amiga. No quisiera poder recordar cómo el mundo se le vino abajo en segundos al procesar lo que estaba ocurriendo.


Ni Doyoung ni los mellizos pudieron asistir al funeral, principalmente porque la familia de Mina traslado el cuerpo sin siquiera compartir el pésame o tomarlo en cuenta, mucho menos a los bebés. La abuela de estos, incluso tuvo una fuerte discusión con Doyoung, dejándole explícitamente claro que no quería saber nada de ellos, jamás.


Fue así como el sueño de la castaña de ser madre, fue convertido rápida y bruscamente a Doyoung siendo padre.


De aquello ya habían pasado tres años, tres años donde Doyoung se vio envuelto en un terremoto liderado por Minhyung y Donghyuck.


Tres años de aprender día a día lo que ser padre significaba.


Y aún seguía admirando la memoria de Mina porque querer enfrentarse a todo eso, sola. Era impresionante.


Pero no cambiaría ni un solo día de ser padre de aquellos dos pequeños revoltosos, porque por nada del universo dejaría todos esos momentos que sus bebés le regalaban.


Cuando aprendió a preparar correctamente un biberón sin que fuera demasiado caliente o demasiado frío o demasiado simple.


De cuando la proesa de alimentar boquitas inquietas llegó, haciendo un batidero de papillas y rostros manchados.


De cambiar pañales todo el día sin hacer gestos, aprendiendo para que es el talquito de bebé, y con el tiempo medido para no sufrir un accidente de pis.


De doble riesgo de piernitas aprendiendo a caminar, porque ambos estaban muy emocionados por ir del sillón hacia sus brazos, todos tambaleantes y ojitos brillosos, y tenía que atraparlos al mismo tiempo.


De juguetes regados por doquier, aprendiendo a esquivarlos al caminar porque dolían como el infierno. Aprendiendo que no servía mucho recogerlos a medio día si después sus hijos volverían a tapizar el piso de ellos.


De batallas a la hora de vestir, porque en lo que le ponía la playerita a Minhyung, Donghyuck ya se la había quitado, o poniendo zapatos al revés y del contrario.


De lágrimas, porque lo primero que dijeron fue "papá".


Pero también eran tres años de llantos a todas horas de la madrugada. De brazos cansados porque cada vez estaban más grandes para cargarlos, De faltas horas de sueño por velar el de dos. De terror porque los resfriados atacaban al mismo tiempo. De estrés y dolores de cabeza porque a veces no veía como llegarían a final de mes. De discusiones y batallas en el trabajo para conseguir un mejor puesto. De buscar otro y otro porque papá soltero no era tan bien recibido en el currículum. De sus amigos sosteniéndolo en sus colapsos de estrés y miedo, asustado de no poder con toda la responsabilidad que ser padre llevaba.


Fue así como, con los contactos de Lucas, su amigo desde la preparatoria, por fin había conseguido un trabajo en la oficina del chico, medianamente estable, que le aseguraba un buen ingreso, seguros y demás para comenzar a dormir tranquilo sin tener que preocuparse mucho por el futuro.


Solo que había un pequeño problema. El horario.


El nuevo trabajo le exigía al menos más de la mitad de su día, ya sea matutino o vespertino, pero unas buenas nueve horas estaban de por medio. Sin duda sabía que podía trabajar eso y más, pero ¿Y sus hijos?


Doyoung no tenía realmente una buena relación con sus padres. Cuando en la preparatoria hizo de conocimiento público su orientación sexual, sus padres se vieron bastante reticentes al respecto, haciéndole muecas y, aún sin expresarlo, claramente estaban disgustados con ello, dejando su comunicación cada vez más y más floja, al punto donde actualmente ya ni siquiera le llamaban o mensajeaban para saber de él. Por otra parte su hermano era la única familia que podría considerar, sin embargo este se había mudado hace años a Inglaterra, no había forma de contar con él tampoco.


Las personas con las que pasaba navidad, cumpleaños y convivencias de familia eran sus amigos. Lucas y Jaehyun nunca lo dejaron solo, ni cuando eran apenas adolescentes soñadores, ni cuando él se volvió padre de tiempo completo de un día para otro, ambos chicos habían sido siempre un apoyo en su vida que jamás terminaría de agradecer. Pero ellos de igual forma trabajaban todo el tiempo y no podía pedirles ayuda con ello.


De una niñera ni hablar, no tenía el suficiente ingreso todavía para permitirse costear aquello. Sin embargo, una vez más, sus amigos era su salvación.


-Yuqi me contó que su hermana lleva a Lia a una estancia infantil -Le comentó Lucas esa mañana.


Estaban desayunando en el departamento de Doyoung, sus amigos tenían como rutina pasar al menos un día del fin de semana en casa de Doyoung para jugar y entretener a los mellizos.


-¿Es la de Taeil Hyung? Tae me sugirió contemplarla para Sung en unos años -Respondió Jaehyun con la boca llena de galletas.


-Sí, esa. Según sé, tiene un plan de educación muy bonito, hasta artes marciales les enseñan -Como si fuera un niño más en la mesa Lucas seguía hablando emocionado.


-¿Qué son artes marcianas? -Un Donghyuck de casi cuatro años, preguntó, con las manos llenas de crema pastelera de su pobre panecillo desecho en su plato.


-Marciales, Hyuck, son como lo que hace Bruce Lee en la película -Le explicó Doyoung mientras ayudaba a Minhyung a cortar su pan sin despedazarlo como su hermano.


Aquello hizo brillar los ojitos de los mellizos, a sus pequeños casi cuatro años, tenían una gran fascinación por las películas y series de acción. Doyoung aún no estaba muy seguro si era sano dejar a sus hijos ver tales cosas, pero ellos se entretenían tanto que le daba tiempo de hacer quehaceres sin problemas, todos ganaban.


-¡¿Podemos ir?! ¡Por favor, por favor! -Corearon las dos vocesitas a cada lado de Doyoung, mientas Donghyuck le agitaba el brazo y Minhyung juntaba sus manitas y le hacía morritos.


Jaehyun soltó una risa al ver tal escena, eran como cachorritos emocionados por salir a pasear, mientras en el rostro de Doyoung se pintaban cientos de cuestionamientos, él ya sabía que el más grande era cómo iría a pagar aquello.


-Conozco a Taeil Hyung, creo que podemos ir y charlar con él sobre hacerte un plazo de pago en lo que comienzas a trabajar -Le dijo después de tomar de su café.


-Pero-


-Además, tiene muy buen reconocimiento, este par de diablos estarán en buenas manos -Le cortó Lucas, sonriéndole cálidamente.


-¡Y seremos Bruce Lee! ¡Bruce Lee, papá! -Terminó gritando Donghyuck parándose en la silla e imitando una pose extraña.


Doyoung se rió de la locura de su hijo y lo ayudó a sentarse correctamente de nuevo.


-Supongo que puedo intentarlo, realmente necesito de un lugar para ellos -Soltando un suspiro miró a sus pequeños, que le regresaban la mirada emocionada y feliz. Sí, por esos ojitos haría lo que fuera.

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