Cap 1
Rin suspiró.
—¿En serio ustedes disfrutan esto, verdad? —miró a Sesshomaru en la silla al lado derecho de la suya, luego a Azmodan de pie de su lado izquierdo.
Azmodan se inclinó hacia ella, su rostro quedó frente al suyo.
—Estás con el Dios oscuro y con el Gran Inu DaiYōkai, ¿Qué esperabas, mi amor?
Rin miró nerviosa a Sesshomaru; él la observaba con el rostro ladeado hacia su dirección y una media sonrisa en sus labios.
—¿Miedo, cariño? —la voz del emperador sonaba grave y ronca.
Ella tragó con difícultad y volvió la mirada, el rostro de Azmodan la estudiaba con una expresión divertida como la de Sesshomaru; cerró los ojos y exhaló para después abrirlos y mirar hacia el frente dónde la imagen de Kagura estaba unos metros hacia abajo.
—No, no tengo miedo.
Azmodan miró a Sesshomaru y le sonrió cuando él le miró de vuelta.
—Muy valiente —murmuró antes de besar la frente de Rin y ponerse de pie.
Sesshomaru posó la mano en la pierna de Rin por sobre el vestido y acercó el rostro hacia ella.
—Veamos, Rin, cuánto tiempo soportamos... —le susurró al oído.
Rin volvió el rostro hacia él y entreabrió los labios.
—¿Qué...? —susurró sin aliento al ver esos ojos dorados sobre ella.
Azmodan sonrió e hizo un leve movimiento con la mano y las cadenas comenzaron a sonar indicando que iniciaría todo.
Rin miraba al frente unos metros hacia abajo cómo las cadenas del cuerpo de Kagura eran haladas a cada extremo de la habitación dejando escuchar sus gritos agonizantes de dolor mientras sus cuatro extremidades comenzaban a ser estiradas.
El cuerpo de Rin se estremeció cuando en el espacio ecoso se escuchó el quebrar de algunos huesos.
Era demasiado.
Trató de divisar tanto a Sesshomaru como a Azmodan, pero no se atrevió a enfocar su mirada en ellos. No quería ver ese brillo de excitación en ellos ante lo que estaban presenciando, con saberlo era suficiente. Con sentirlos era suficiente.
Podía notar el pecho de Sesshomaru subiendo y bajando mientras ladeaba el rostro, pero no hacia el frente; podía sentir esa mirada centellante sobre ella y esa mano sobre su muslo apretando su piel ligeramente.
De igual forma que sentía la mano de Azmodan sobre su hombro izquierdo, apretando su piel como si intentara darle fuerza... O retenerla.
Rin trató de prestar atención el grotesco espectáculo de tira y afloja.
Gritos. Quejidos. Calma. Sangre. Huesos. Piel.
—Tranquila... —la voz del mago era un susurró ronco y grave.
Rin exhaló para intentar calmarse y luego miró exaltada hacia su derecha donde los ojos de Sesshomaru la observaban mientras su mano, esa que descansaba sobre su pierna, se deslizaba hacia arriba por sobre su vestido.
Rin le miraba a los ojos de manera interrogante, con la boca entreabierta y el sonido de su respiración superficial.
Y cuando los dedos del emperador llegaron al medio de sus piernas, ella jadeó mientras su cuerpo dió un respingo ante ese tacto.
De fondo podía escucharse los gritos de esa mujer, sin embargo, ahora no eran tan audibles como antes.
Podía sentir la mano de Azmodan presionar más fuerte su hombro, para luego acariciar suavemente el arco de su cuello mientras que los dedos del emperador comenzaban a moverse sobre esa parte que comenzaba a arder en su entrepierna.
¿Qué estaba pasando?
Sus mejillas estaban ardiendo.
Su cuerpo completo estaba ardiendo.
El tacto de Sesshomaru quemaba su piel por debajo de la ropa.
El tacto de Azmodan quemaba su piel de igual manera.
Sólo era consiente de esos ojos dorados, como lava de oro, que la miraban y quemaban su alma. Y de esos jadeos temblorosos que salían de su propia boca.
Azmodan, sin despegar la mirada del frente, sonrió levantando la comisura izquierda de sus labios; la podía sentir temblar. La podía oler.
¡Mierda!
Esto era surrealista, sin embargo sabía que el ambiente estaba haciendo estragos en el juicio de los tres.
Sí, de los tres.
Él estaba fascinado por el cambio de actitud de Rin, por verla de esa forma tan decida, tan dominante y llena de poder, sumado a la atmósfera del lugar, los gritos, el dolor, la sangre, el miedo...
Su cuerpo ardía, su sangre bullía, y sus sentidos se enfocaban en la joven a su lado, temblorosa y jadeante.
Podía escuchar la respiración de Sesshomaru y el correr ansioso de su sangre hirviendo en sus venas; él estaba igual de ansioso y excitado por la situación hasta el punto de dejarse nublar la mente por el deseo y el aroma de Rin.
Levantó levemente la ceja y exhaló con suavidad mirando hacia Rin; ella se sujetaba con fuerza con ambas manos a cada reposabrazos de la silla en la que estaba, miraba hacia Sesshomaru y él la miraba intensamente a ella mientras tenía dos dedos extendidos sobre la entrepierna de Rin por sobre la suave tela del vestido blanco.
Azmodan tensó la mandíbula cuando ella soltó un suave gemido, mientras sus dedos jugueteaba suavemente por sobre la piel caliente de su nuca.
Sesshomaru entreabrió los labios y exhaló lentamente mientras sus dedos se presionaban con fuerza sobre el sexo de su prometida por sobre el vestido sintiéndola estremecerse y escuchándola gemir mientras su mirada confusa, excitada y avergonzada no abandonaba sus ojos como si suplicara silenciosamente por una explicación a lo que estaba haciendo, sin embargo él no podía explicarse a si mismo lo que estaba sintiendo.
Ese deseo tan abrumador.
Esa excitación hasta el punto de sentir su cuerpo hirviendo.
Y lasciva lujuria que le hacía hacer a un lado todo tipo de pensamiento más que el verla a ella gemir entre orgasmos incesantes.
Rin cerró los ojos con fuerza.
Su sexo estaba húmedo.
Sus mejillas ardían.
Y ella gemía. Estaba gimiendo por las caricias de Sesshomaru sobre su sexo, y el tacto tibio en su cuello.
Podía escuchar la respiración jadeante de Sesshomaru, y la de Azmodan...
¡No!
Esto no era correcto.
¿Qué estaban haciendo?
Apretó con más fuerza las manos en los antebrazos y soltó un gemido mientras su sexo sufría glorioso un espasmo de placer. Echó la cabeza ligeramente hacia atrás mientras su cuerpo temblaba, las caricias de Sesshomaru no cesaban y el tacto de Azmodan había pasado a su mentón y su cuello mientras ella poco a poco regresaba al lugar del cuál había salido debido al estallido interno de su orgasmo.
Había algo...
Algo realmente obsceno en lo que estaba pasando, Sesshomaru tocando su sexo, Azmodan acariciando su cuello.
Si esto seguía...
¡No!
Abrió los ojos de golpe y se puso de pie con la respiración acelerada, sintiendo la mirada ardiente y centellante de los dos hombres a su lado; sin mirarlos, dirigió apresurada sus pasos hacia la puerta lateral del espacio en donde estaban con dirección al pasillo.
Azmodan rió irónico mientras subía una mano a por su frente arrastrando su cabello a su paso y echando atrás la cabeza mientras esa mano se cerraba en un puño y golpeaba levemente su frente.
—Joder, esto está mal de muchas maneras... —murmuró antes de bajar la mirada a Sesshomaru.
El emperador apretó los párpados y exhaló mientras se ponía de pie. Su mirada se cruzó con la de Azmodan y se mantuvo ahí por unos segundos antes de dirigirse a la puerta por dónde Rin había salido.
Azmodan levantó ambas cejas al verlo salir.
—Me estás jodiendo... —murmuró y una risa suave salió de sus labios— Joder...
Rin temblaba mientras se abrazaba a si misma; ese calor en su cuerpo permanecía inmune a sus reclamos internos.
¿Qué estaba pasando?
¿Qué era esa sensación tan... Lasciva en ella?
¡Dios!
Exhaló temblorosa.
Azmodan estaba ahí mientras Sesshomaru la tocaba; él le acariciaba suavemente la piel de su nuca, de su cuello, de su mentón, mientras su futuro esposo le hacía gemir con su tacto y llegar al orgasmo.
De nuevo su cuerpo se calentó de una manera tan irracional.
—Cariño...
Rin se estremeció al escuchar la voz ronca de Sesshomaru, pero no se volvió a él, ni le miró a los ojos cuando él la tomó por los brazos de manera suave y le hizo volverse a su dirección.
—Rin, mírame.
Ella levantó la mirada hacia él y un jadeó escapó de sus labios cuando esos ojos de lava dorada la miraron perforantes hasta el núcleo de su cuerpo.
—¿Qué...? —su voz también estaba ronca— ¿Por qué...? —tragó con dificultad— ¿Qué ha sido eso?
Sesshomaru acercó el rostro a ella.
—Cariño, vas a tener que disculparnos... —murmuró sobre sus labios, embriagado por el aroma de su sexo húmedo y caliente entre sus piernas— Pero es difícil pensar con claridad ahora... —unió los labios a los de ella.
Rin no esperó.
Sus labios se abrieron y su lengua entró en la boca de Sesshomaru mientras sus manos, antes temblorosas, ahora recorrían ansiosas por el pecho de su prometido, bajando hasta ese bulto en sus pantalones, haciéndolo gruñir sobre su boca. Era como si ese beso hubiera detonado en ella la chispa justa para comenzar el incendio.
—Puedo sentir tu humedad... —Sesshomaru se relamió los labios sobre los de ella— Quiero tenerte en mi boca...
Rin jadeó mientras le miraba a los ojos y acariciaba levemente el bulto de su miembro sobre los pantalones.
Decir que ella no lo quería también sería mentir.
—Sesshomaru.
El emperador miró hacia el mago de pie en el marco de la puerta de la camara donde estaban antes; le observó hacerle una seña y él asintió.
Miró a Rin.
—Tranquila —susurró antes de sacar la lengua y lamer sobre sus labios— Ven, cariño.
Rin le miró dirigirse hacia la puerta, pestañó un par de veces antes de seguirlo a paso lento.
Al llegar al marco de la puerta se encontró con Azmodan quien se había despojado de la túnica negra y dorada que llevaba puesta antes; él la miraba de manera abrumadora y ella tragó con dificultad.
El mago posó una mano sobre la mejilla de Rin, acariciándola con los nudillos.
—Mi amor... —bajó la mano cerca de su mentón y extendió el dedo pulgar para limpiar un poco de la saliva de Sesshomaru sobre sus labios— ¿Nos tienes miedo? —murmuró mientras pasaba el dedo por los labios de Rin para esparcir la saliva por ellos.
Rin enfocó la mirada hacia Sesshomaru unos pasos por detrás de Azmodan.
Él la observaba con una mirada ardiente sobre ella y el rostro ladeado; regresó la mirada hacia Azmodan y negó lentamente.
—No... —murmuró casi en una exhalación.
Azmodan sonrió y, bajando la mano, posó los dedos sobre la base del cuello de Rin. Movió el dedo pulgar por su quijada, deslizándolo hasta que quedó por debajo de su mentón; lo extendió de manera brusca, empujando el mentón de Rin y haciendo que echara la cabeza hacia atrás.
—¿Ah, no? —murmuró y se inclinó hacia ella— ¿Y qué pasa si ambos decidimos devorarte? —susurró sobre sus labios mientras la miraba a los ojos.
Rin respiraba rápida y superficialmente.
Su pecho subía y bajaba con brusquedad. Su mirada regresó a Sesshomaru por detrás de Azmodan y abrió los ojos en grande cuando lo vió deshacerse de la parte superior del jabador quedando con los pantalones y la camisola.
—Mírame —la voz de Azmodan le llamó.
Rin deslizó la mirada hacia esos ojos rojos.
Su pulso estaba desenfrenado y todo su cuerpo estaban muy caliente.
Su sexo ardía con una ansiedad y deseo sin igual.
Miró de nuevo hacia Sesshomaru.
¿Él estaba de acuerdo con esto?
Para su sorpresa, él estaba tranquilo, con los ojos consumidos en lava de oro; peligrosa y excitante lava de oro.
Cuando los labios del mago se posaron sobre los de ella, Rin abrió los ojos en grande y sus mejillas se pusieron rojas, pero Sesshomaru sólo ladeó el rostro mirándola como si esperara algo de ella.
¿Le estaba incitando a responder ese beso?
Y entonces supo la respuesta cuando le vió levantar la comisura de su boca en una media sonrisa.
Con el cuerpo temblando de nervios, abrió los labios para darle acceso a Azmodan, quien metió la lengua en ella haciéndola gemir suave mientras su mirada seguía en Sesshomaru y después lo perdió de vista cuando el mago ladeó el rostro para intensificar el beso y ella cerró los ojos subiendo la mano hacia la parte trasera del cuello de él metiendo la lengua en su boca también.
El beso de Azmodan era intenso y apasionado, le hacía estremecer el roce de su lengua junto a la suya, su aliento tibio, su suave caricia sobre sus mejillas, bajando por su cuello y hombros, deslizándose por sus costados hasta su cintura, pasando hacia su espalda y halando más de ella hacia él mientras caminaba hacia atrás junto a ella para adentrarla más a la camara.
Le sintió apartar los labios de los suyos y bajarlos por su mejilla hacia su cuello.
Un jadeo salió de su boca cuando abrió los ojos y vio a Sesshomaru a un lado de ella tomándola por el mentón y levantando el rostro hacia él, se inclinó hacia ella y lamió sus labios antes de besarla.
—Rin —murmuró— Lo que pasará en este lugar, fuera de aquí, no se mencionará, ni se pensará —mordió su labio inferior y tiró de el lentamente mientras la miraba a los ojos— ¿Queda claro? —preguntó al soltarlo.
Rin, quien tenía a Azmodan acariciando con los labios y la lengua su cuello, mientras tocaba sus senos por sobre la ropa, gimió un sí a modo de respuesta.
Sin despegar los ojos de los de él, le sintió llevar la mano el cinturón de oro que descansaba sobre su cintura y, con un movimiento ágil, el cinturón cayó al piso haciendo un ruido metálico.
Las manos de Azmodan subieron al inicio del Kaftan para abrir el broche ubicado en la espalda del vestido, una vez abiertos los pequeños broches, subió las manos a la prenda suelta y la deslizó por los hombros de Rin dejándola caer alrededor de sus pies y dejándola sólo en ropa íntima.
Despegó los labios de su cuello para poder observar esa piel suave y pálida que estaba frente a él.
Ella tenía el rostro ruborizado mientras bajaba la mirada.
Él igualó su acción bajando la mirada hacia su clavícula, sus hombros, sus senos adornados con areolas rosa y esos pequeños botones duros.
Azmodan exhaló suavemente por la boca; era completamente hermosa. Hecha a la perfección para ser contemplada y venerada por ambos.
Bajó más la mirada por su abdomen, su vientre...
Rin, con el pecho subiendo y bajando, cerró los puños de las manos y flexionó el brazo derecho como si intentara anteponerlo como un escudo entre su cuerpo y esa mirada carmesí ardiente.
Sesshomaru tomó su muñeca suavemente y le hizo extender el brazo hacia él y haciéndola tocar su pecho mientras se acercaba a ella pegando los labios a su oído.
—Está bien... —susurró antes de comenzar a regar besos de su oreja hacia su cuello— Está bien —susurró antes morder su piel.
Ella entreabrió los labios y jadeó. Frunció la frente al levantar ligeramente las cejas mientras sus ojos viajaron hacia esos ojos carmesí que la miraban a unos centímetros de su rostro.
Azmodan la observó unos segundos, ella se veía tan excitada y avergonzada, pero a su vez tan dispuesta.
Le sonrió para tranquilizarla y regresó los labios a los de ella mientras subía la mano hacia su seno izquierdo sintiendo como Sesshomaru tomaba el derecho mientras seguía besando y mordiendo el cuello de Rin.
Ella apretó los párpados.
Su cuerpo se sentía extraño.
Excesivamente caliente, tanto que le hacía sentir tan fuera de si.
Tenía a Sesshomaru besando y lamiendo su cuello a su derecha, mientras Azmodan, a su izquierda, la besaba en los labios.
Ambos tocaban sus senos, acariciándolos y jugueteando con ese pequeño endurecimiento sobre ellos.
Era demasiado.
Demasiado calor.
Demasiada excitación.
Pudo sentir cómo ese líquido tibio resbalaba de su sexo hacia su ropa íntima.
Ambos hombres gruñeron suavemente casi al unísolo, Sesshomaru en su cuello, Azmodan en su boca; Rin jadeó ante tal sonido de ambos.
¿Hasta donde iba a llegar esto?
¿Cómo podían estar haciendo esto?
¿Cómo podía ella estar haciendo esto?
¿Era siquiera correcto tener ambos para ella?
Un gemido salió de su boca directo a la boca que Azmodan, quien intensificó el beso en respuesta a su placer.
¿Esto estaba bien?
¿Era correcto?
Su prometido recién le dijo que estaba bien. Sin embargo, ella se sentía confundida.
Por una parte dudaba si era correcto o no, y por otra parte... No quería que ninguno de los dos parase.
Se sentía tan incorrectamente bien tenerlos a ambos cerca, besándola al mismo tiempo.
Subió la mano izquierda hacia la nuca de Azmodan y la mano derecha a la de Sesshomaru al tiempo que el mago despegaba los labios de ella y bajaba directamente hacia su hombro para besar y mordisquear su piel.
Sesshomaru levantó la mirada hacia ella, encontrándose con sus ojos brillando de excitación tanto como los de él y los de Azmodan estaban brillando.
Estaba bien, por esta ocasión, con esta atmósfera, estaba muy bien tenerla así.
Hacerla explorar ese tipo de sensaciones. Tener a dos hombres en ella, adorándola y saciando su deseo hasta que no pudiera más.
Sí, verla así de excitada valdría la pena.
—Necesitamos movernos de aquí —murmuró besando su mejilla.
Azmodan se incorporó y dió un beso casto sobre los labios de Rin.
—Tengo una habitación aquí... —murmuró en respuesta.
—Bien —Sesshomaru tomó del mentón a Rin y le volvió el rostro hacia él para besarla muy despacio, tentando sus labios y a su lengua por más. Su mano acarició su silueta, bajando hacia su cadera y tomándola de ahí.
Rin, con las mejillas rojas debido al calor de su cuerpo y excitación que su sexo experimentaba, ladeó el rostro mientras regresaba la mano hacia su nuca entrelazando sus dedos a su cabello.
Azmodan sonrió y, acercándose a Rin, la tomó por el mentón haciendo que dejara de besar a Sesshomaru, y le hizo volver el rostro hacia él para besarla de igual forma que el emperador, mientras éste bajaba los besos hacia el cuello de Rin.
El mago sonrió entre el beso cuando la lengua de Rin entró a su boca en un intento por intensificar el ritmo del beso que él le daba; sin duda ella estaba demasiado excitada. La forma en la que bajó la mano por su pecho y la subió de nuevo a su hombro, acariciando hacia su cuello como si intentara tocarlo todo lo que pudiera, lo confirmó aún más.
Se apartó de ella.
Por más que quisiera torturarla con caricias y besos hasta tenerla suplicando por más, no iba a hacerla esperar; no al menos en este momento pues él también se moría por sentirla más.
Miró a Sesshomaru.
—Vamos —la voz de Azmodan estaba completamente ronca de deseo.
Ella les miró con la respiración agitada mientras Sesshomaru también se alejaba de ella.
Con los ojos brillando de excitación, el sexo húmedo y las mejillas rojas, Rin observó a Sesshomaru tomarla de la mano pasa salir de esa camara en la que estaban.
Apenas consciente pudo percibir los gritos de aquella mujer que había olvidado que estaba ahí siendo torturada.
Azmodan la tomó de la otra mano.
—Ven, mi amor... —le sonrió tranquilo.
Ella miró a Sesshomaru, luego a Azmodan y negó lentamente con la cabeza haciendo que ambos fruncieran el ceño como si estuvieran a punto de entrar en pánico ante su negativa.
—No voy a salir así... —susurró mientras sus mejillas se ruborizaban ante cómo estaba enfrente de ambos. Era tonto, sí, Sesshomaru ya la había visto antes completamente desnuda, pero Azmodan no. Y ahora estaban ambos frente a ella como dos bestias esperando a que ella se distrajera para saltar sobre ella— L-los guardias...
Sesshomaru tomó el jabador que recién se había quitado mientras escuchaba la suave risa que Azmodan soltó; se acercó a su prometida y lo paso por sus hombros.
—No hay nadie en ésta área de la torre, cariño —le acarició las mejillas con los nudillos de las manos al mismo tiempo.
—¿Crees que dejaríamos que alguien se atreviera a verte así, mi amor? —Azmodan besó la sien de Rin— Jamás.
Sesshomaru entrelazó sus dedos a los de la mano izquierda de Rin mientras salían de la camara en dirección al pasillo que dirigía a la habitación de la torre.
Azmodan caminaba del lado derecho de Rin sujetando su mano y dando suaves besos en el dorso de ésta intentando calmar sus nervios.
Rin trató de no mirar a ninguno de ellos.
Su mente corría demasiado rápido, pero a diferencia de ese sentimiento que la invadió al llegar a la torre, sus nervios y adrenalina se debía a lo que estaba por ocurrir en esa habitación con esos dos hombres que, a pesar de ella conocerlo bien y saber que no le harían ni un sólo daño, en estos momentos parecían demasiado peligrosos para ella.
Su mente trató de pensar en qué es lo que sucedería ahí dentro, y millones de cosas vinieron a ella, unas comprensibles otras no claras.
Tal vez sólo debía dejar de pensar en las cosas.
Tal vez debía regresar al palacio.
¿Quería ella estar ahí?
¿Quería ser tocada por ellos dos?
¿Ser besada por ambos?
Su pecho subía y bajaba rápidamente y sus ojos se fijaban en la alfombra bajo sus pies mientras caminaba.
Relamió sus labios como si quisiera que ésto le dieran las respuestas a sus dudas.
Podía percibir esos nervios que le hacían sentir un hueco en el estómago y tuvo el deseo de frenar su paso y regresar cuando se dió cuenta de que ella también quería ir a esa habitación.
Quiso regresar porque por un momento temió perderse en ellos. Perderse en la sensación y sucumbir tanto como ellos dos se estaban dejando llevar.
Pero los pasos de los tres se detuvieron frente a esas enormes puertas dobles de madera tallada en color oscuro y ella ya no pudo huír.
Azmodan abrió las puertas y se hizo a un lado para poder mirarla con una sonrisa en los labios.
—Adelante, mi amor.
Rin le miró a la vez que Sesshomaru le incitaba a entrar pasando por delante la mano entrelazada de ambos.
Con una inhalación y exhalación profunda por la boca, Rin entró a la habitación ésta era extremadamente grande y estaba iluminada por candelabros rojos bajando de la pared superior.
Caminó por el sitio en silencio sintiéndolos caminar a su espalda mientras veía más de la lugar; del lado izquierdo habían enormes páneles de cristal deslizantes como ventanales a modo de pared de los cuales sólo tenían a como protección para evitar la vista al exterior unas cortinetas grandes de color rojo que estaban completamente abiertas dejando a la vista el balcón inmenso y el cielo nocturno.
A la derecha, frente a los páneles y de estilo circular, se ubican dos escalones amplios como un altar bajo, el cual tenía una cama circular de sábanas rojas y altura baja sobre éste, con postes que llegaban a la pared superior enmarcada en un círculo, de los postes se ataban dos cortinas negras de encaje por el frente, una a cada poste, y dos más de por los costados de la cama para cerrar hasta la pared trasera de la cama la cual tenía dos cortinas abiertas de terciopelo rojo que dejaban ver un cuadro enmarcado en oro de una lycoris radiata de color rojo.
Rin levantó la mirada hacia el candelabro de oro sobre la cama y exhaló bajando la mirada hacia el piso cubierto de alfombra roja; todo el lugar era extrañamente hermoso, a la vez de tenebroso, y misterioso ante la vista.
Detuvo su paso, sin llegar a la cama, y se volvió a ellos quienes frenaron también su paso; ella tragó con dificultad mientras miraba a ambos.
Sesshomaru fue el primero en caminar en su dirección.
—No estés nerviosa —murmuró sobre su frente haciéndola cerrar los ojos— No va a pasar nada de lo que tengas que temer —su voz era tranquila, casi melosa, mientras deslizaba el jabador de los hombros de Rin haciéndola quedar de nuevo en rompa íntima.
—No pienses en nada más que no sea disfrutar...
Rin abrió los ojos de golpe ante esa voz a su espalda.
Azmodan la tomaba por la cintura, ubicado por detrás de ella, mientras besaba su hombro y volvía a murmurar.
—Aquí —continuó— no hay palacio, ni problemas, ni obligaciones, mi amor. Aquí sólo necesitas concentrarte en tí, en él y en mí. En nadie más... —susurró sobre su cuello hacia su oído— que nosostros tres...
Rin cerró los ojos cuando el mago lamió su mejilla mientras sentía la mano de Sesshomaru tomar los bordes de su ropa íntima, metiendo las manos entre ésta por sobre sus caderas, pasándolas hacia atrás para tocar y apretar sus glúteos mientras sus labios buscaban los suyos.
Ella subió la mano hacia la nuca de Sesshomaru, y la otra, llevándola hacia atrás, para poder entrelazar los dedos en la cabellera negra del Azmodan quien ocupaba los labios sobre su hombro y cuello.
Rin podía sentir las manos del mago subir por su cuerpo y cubrir sus senos con éstas, masajeádolos y apretándolos ligeramente, intercalando suaves pellizcos sobre esos botones rosas endurecidos bajo su palma, que le hacían jadear.
Podía escuchar sus jadeos sobre la boca de Sesshomaru, entre sus besos, y sin embargo su cuerpo no dejaba de arder.
Estaba atrapada entre esos dos cuerpos, por delante Sesshomaru, y a su espalda Azmodan. Sesshomaru acariciaba sus glúteos, Azmodan acariciaba sus senos.
Todo era tan caliente.
Su rostro quemaba.
Sus pulmones se cerraban.
Y solo querían más mientras tomaba con un puño suave los cabellos plata y negro de Sesshomaru y Azmodan.
El sonido de los besos mojados de ambos era tan lascivo que no pudo evitar emitir un suave gemido haciendo que ambos, como en un acto reflejo, emitieran una suave exhalación sonora, como una vocalización exhalante; Sesshomaru hizo un *mmm* entre su boca y Azmodan hizo un *Ahh* exhalante sobre su hombro el cuál chupaba, lamía y besaba.
La comisura de la boca de Rin se elevó en una sonrisa de manera automática al escucharlos, como si la acción de ella, su gemido, hubiera creado en ellos placer y respuesta; era extraño y le hacía sentir de alguna manera un poco al control de ellos, a pesar de ser ella la que estaba a punto de ser consumida por esos dos hombres y ese deseo palpable en ellos que chocaba contra su ombligo y el otro por encima de la curva de su espalda.
Sesshomaru apartó las manos de ella y, tomando la parte baja de la camisola, se la sacó por la cabeza dejándola caer al piso; la osbervó pasear la mirada por su torso desnudo y... ¡Joder! Ella se relamía los labios mientras Azmodan le besaba el cuello, haciéndole ladear el rostro, las manos del mago presionaban suavemente sus senos.
El emperador tomó la mano libre de Rin, pues con la otra sujetaba al mago por la parte trasera de su cabeza, y la posó sobre su pecho.
Ella deslizó suavemente la palma de la mano por ese torso desnudo, bajando por el abdomen, tocando sus músculos duros y tensos, dió un leve giro a su muñeca para que la palma de su mano quedará ladeada y poder tocar con los dedos esas marcas sobre la cintura de Sesshomaru, bajando hacia el final de éstas por esa V marcada en su cuerpo y, después, levantó la mirada hacia él mientras tocaba su miembro por sobre los pantalones.
Le observó elevar levemente el labio superior mientras gruñía suavemente.
—Mete la mano entre sus pantalones y tócalo, mi amor. No lo hagas esperar más por tu tacto —susurró ronco Azmodan sobre su oído. La sintió suspirar y la observó obedecer su sugerencia— Eso es... —murmuró mientras soltaba su seno y deslizaba la mano derecha hacia su estómago, bajando por su vientre y metiéndola entre su ropa íntima. Ella estaba jodidamente caliente y húmeda que no pudo evitar apretar los dientes mientras ese sonido gutural de placer masculino salía de su garganta como un gruñido grave— Estás jodidamente mojada, Rin...
Sesshomaru Inhaló bruscamente.
Su mirada viajó hasta la mano de Azmodan la cual veía moverse entre la ropa íntima de Rin; podía sentir la esencia de su mujer. Tan excitada.
¡Maldición! ¡Necesitaba hundirse en ella lo más rápido posible! ¡Mierda!
La escuchaba gemir por el movimiento de los dedos del mago sobre su sexo mientras ella movía ágilmente el puño por entre sus pantalones, acariciando su miembro que también estaba húmedo por ella.
Azmodan miró a Sesshomaru.
—Si continuo así va a correrse —murmuró— Si deseas entrar en ella, hazlo.
—Haz que se corra —murumuró en respuesta con la voz igual de ronca que la de Azmodan, sin despegar los ojos de los de Rin quien, sin dejar de mover el puño sobre su miembro, echaba la cabeza hacia atrás y gemía sobre el hombro del hombre a su espalda— No va a demorar mucho —apuntó al ver cómo el labio inferior de Rin tembló en ese claro y familiar aviso que daba su cuerpo antes de experimentar un orgasmo.
Azmodan sonrió y presionó más los dedos sobre ese pequeño botón duro y levemente hinchado en su sexo sintiéndola temblar y gemir más fuerte.
Ni en sus malditos sueños había imaginado lo jodidamente hermosa y sensual que se veía y escuchaba al estar excitada, y al correrse. Podía sentir su miembro duro y aprisionado entre esos pantalones.
Rin cerró los ojos con fuerza.
Su pecho se hundió ligeramente cuando sus hombros se inclinaron hacia adelante temblando mientras ese exquisito estallido se hacía presente en ella.
—Ahhh... —gimió— Oh, dios... —jadeó y otro gemido más prolongado salió de sus labios. Podía escuchar el eco de sus gemidos sumamente fuertes como si fuera ajena a ellos. Su cuerpo se sacudió temblando por la culminación de si orgasmo y Azmodan no se detenía, al contrario, sus dedos ágiles se movían suaves pero sin dejar de presionar ese punto de placer en su sexo— Oh... Dios... —Rin jadeó y gemió— Espera, Azmo... Azmodan... —volvió a jadear ante esa sensación subiendo en su interior de nuevo— Es... Espera...
El mago pegó los labios a su oído.
—No —murmuró con voz ronca— Te vas a correr de nuevo, mi amor...
Sesshomaru tomó por el mentón a Rin, metiendo la lengua en su boca, reclamó sus labios mientras que con la otra mano, usando sus garras, rompió los costados de su ropa íntima la cual Azmodan, con la mano que no estaba trabajando en el sexo de Rin, se encargó de retirar y dejar caer al piso.
Rin ladeó el rostro buscando oxígeno mientras esa sensación eléctrica invadía su cuerpo que ardía furioso, ansioso y excitado.
¡Esto era el infierno!
¡No podía más!
¡Y le encantaba!
El placer era demasiado.
Un gemido fue arrancado de su garganta mientras echaba la cabeza hacia atrás y sus piernas, sus hombros, su cuerpo entero, tembló de placer al llegar al orgasmo de nuevo y tan pronto.
Apretó los párpados mientras sentía a Sesshomaru bajar los labios por el espacio en medio de sus senos, tomar uno con la mano para después succionar de el, y repetir la acción con el otro. Ella jadeaba con los ojos cerrados sobre el pecho de Azmodan mientras su prometido bajaba por su estómago, por su vientre, repartiendo besos y lamiendo su piel mientras la mano de Azmodan abandonaba ese punto sensible y se paseaba por su sexo como si estuviera esparciendo en el toda su humedad con los dedos y la palma de su mano hasta que la boca de Sesshomaru llegó ahí, entonces el mago movió la mano posándola por detrás de ella y tomando su muslo, metiendo la mano entre sus piernas desde atrás hacia adelante; le hizo levantar la pierna, flexionando el brazo mientras ésta descansaba sobre el, dejando libre el espacio para que Sesshomaru pudiera lamerla; y él así lo hizo.
Rin soltó un gemido largo y lento mientras inclinaba la cabeza hacia adelante con el ceño fruncido en una expresión de placer y la boca abierta en una O muda.
—Mírame, mi amor —la voz del mago le llamó.
Rin volvió el rostro y él se inclinó hacia ella para besarla.
Ella gimió en la boca de Azmodan cuando la lengua de Sesshomaru acarició su sexo por completo en una larga lamida, metiéndola por sus pliegues lentamente, posándola sobre su punto sensible y moviéndola en círculos sobre éste. La lengua del mago entraba a la boca de Rin, y ella le devolvía la caricia con la suya entre gemidos y jadeos.
Rin subió el brazo, flexionándolo hacia atrás para poder tomar a Azmodan por la parte trasera de la cabeza mientras la besaba; su otra mano bajó a la coronilla de la cabeza de Sesshomaru y entrelazó los dedos en su cabello mientras él acariciaba con la lengua entre su sexo.
—Oh... —jadeó— Sí... —abrió los ojos y observó esos carmesí que la miraban centellantes.
El rostro de Rin era el rostro de alguien que estaba siendo torturado de la manera más deliciosa posible; sus cejas estaban hacia arriba, casi juntas, haciendo que su frente se frunciera, mientras que su boca entreabierta y jadeante, asemejaba una pequeña O mientras pegaba la frente a la de Azmodan.
El mago respiraba agitado sin dejar de mirarla a los ojos.
—Te ves tan hermosa así, mi amor —murmuró casi sobre sus labios; ella se mordió el labio inferior— Joder... —sacó la lengua y lamió sobre su labio superior al mismo tiempo que ella soltaba su labios y gemía mientras su cuerpo era atravesado por un espasmo de placer— ¿Vas a correrte de nuevo, amor? ¿Sí? —jadeaba Azmodan con voz ronca sobre su boca.
—Sí... —respondió Rin en un susurro airoso.
La boca de Sesshomaru y las palabras de Azmodan, como una conversación lasciva, hacían que el calor en Rin creciera de una manera excepcional hasta el punto de que sus ojos se nublaron con lágrimas mientras que esa pierna que Azmodan tenía elevada comenzaba a temblar acompañada de un gruñido que salió de ella, y luego fue reemplazado por un gemido.
Su interior explotaba de nuevo y ésta vez más fuerte que antes.
Parecía no parar.
Apretó los párpados mientras sus gemidos temblorosos se volvían poco a poco suaves jadeos y luego exhalaciones.
Se sentía morir.
Y aún su interior quemaba.
¿Cómo podía ser esto tan extraordinario?
Su cuerpo temblaba.
Incluso podía sentir su labio inferior temblando.
Su sexo palpitaba, como si hubiera un corazón ahí, era algo sumamente extraño y delicioso.
Con pesar, abrió los ojos sólo para parpadear un par de veces al notar que Sesshomaru la llevaba en brazos en dirección a la cama con Azmodan a espaldas de él.
¿En qué momento?
Con sumo cuidado, Sesshomaru la bajó en la cama haciendo que ella tomara asiento en el borde de ésta.
Rin, con la respiración aún acelerada y corazón corriendo a prisa bajo su pecho, osbervó a Sesshomaru darse media vuelta y dirigirse a Azmodan.
Sesshomaru le dijo algo, el mago la miró unos segundos, luego regresó la mirada a Sesshomaru y respondió mientras sonreía y posaba la mano sobre el hombro de éste.
El emperador volvió a decirle algo mientras ladeaba la cabeza y Azmodan rió.
—Bien... —dijo el mago elevando un poco la voz mientras se acercaba a ella junto a Sesshomaru.
Rin les miró a ambos cuando llegaron al frente suyo; Azmodan se arrodilló frente a ella mientras Sesshomaru se sentaba a su lado al borde de la cama.
Los ojos de ambos centellaban sobre ella y Rin se sintió un ser indefenso rodeado de dos bestias peligrosas.
Tragó saliva mientras Azmodan tomaba su tobillo y lo levantaba un poco para quitarle los zapatos, y Sesshomaru tomaba su cabello trenzado para comenzar a deshacer el peinado con los dedos; las mejillas de Rin se sonrojaron.
Era extraño, esos dos seres grandes, hermosos, poderosos e intimidantes la rodeaban para quitarle los zapatos y deshacerle el peinado, como si estuvieran a su servicio.
—Listo... —murmuró Azmodan cuando el otro zapato abandonó el pie de Rin. Tomó el tobillo, lo subió un poco al mismo tiempo que se inclinaba hacia el y depositó un beso sobre éste.
Sesshomaru besó el hombro desnudo de Rin cuando su cabello quedó suelto y lo pasó hacia su espalda.
—¿Estás bien? —murmuró antes de darle una suave mordida.
Rin entreabrió los labios.
—S-Sí... —susurró y miró a Azmodan quien se había incorporado un poco hacia ella.
El mago subió la mano hacia la frente de Rin.
—Esto podemos dejárselo —jugueteó con el diamante en forma de gota que caía por su frente del tocado de cadenas en su cabello— Se ve realmente exquisita con sólo eso en ella.
Sesshomaru sonrió sobre su hombro.
—Eso pensé esta noche al verla... —levantó el rostro y tomó su mentón para hacer que le mirase— Realmente preciosa, y deliciosa... —murmuró antes de besarla.
Azmodan sonrió y luego se relamió los labios mientras observaba el mechón del cabello de Rin que caía sobre su seno izquierdo, acariciándolo con cada movimiento que ella hacía al mover el rostro para besarse con Sesshomaru.
Posó las manos sobre las rodillas de la joven y las abrió para tomar posición entre ellas.
Rin se estremeció cuando la mano de Azmodan tocó su vientre y empujó de ella ligeramente hacia atrás.
Se apoyó en la cama con los codos y antebrazos hacia atrás, mientras Sesshomaru se apartó de ella un momento para subir a la cama y sujetar su torso ligeramente sobre ella con los brazos extendidos a los costados del cuerpo de Rin mientras ella le miraba antes de volver a besarla.
Azmodan inclinó el rostro hacia Rin, antes de probarla, beso y succionó su piel por entre las piernas, bajando hacia su sexo con una larga lamida.
Al llegar, la besó y la sintió temblar bajos sus labios; la piel suave y cálida de su sexo no hacía más que insitar e intensificar el calor y endurecimiento en su miembro.
Su sabor dulce y delicioso mientras pasaba la lengua por ese sexo sonrosado llenaba todo el interior de su boca. Gruñó sobre su sexo mientras pasaba la lengua entre sus pliegues, posando ahí el dedo índice y medio para abrirlos y poder degustar mejor de ella.
Rin gimió entre el beso de Sesshomaru y apartó la boca de él con una clara expresión de placer, su mirada fue directamente a esos ojos carmesí centellantes que le miraba mientras lamía su sexo con vehemencia voraz.
La mirada de Azmodan era muy diferente a la que normalmente le daba.
Estaba la calidez de siempre, pero se sumaba cierta excitación intimidante.
Ella se sentía como un conejo, el cuál entraba a la guarida de un león que esperaba ansioso por el conejo.
Desvió la mirada de él hacia Sesshomaru, él la observaba de igual forma con ese dorado centellante, como si quisiera devorarla ahí mismo; ella extendió el brazo hacia su prometido y haló de él para besarlo de nuevo mientras su otra mano se posaba en la coronilla de la cabeza de Azmodan mientras empujaba las caderas hacia él.
—Mmmm... —gimió entre la boca de Sesshomaru— Ahhh... —separó un poco los labios de él— Voy a... —apretó los párpados mientras su cuerpo se calentaba y temblaba— Oh, dios... Sí... — pegó la frente a la del emperador.
Sesshomaru sonrió extasiado por las expresiones de placer que en el rostro de Rin se reflejaban. Arrastró sus labios a su mejilla hasta bajar a su cuello, besándolo y chupando de su piel mientras ella gemía y jadeaba presionando su puño entre su cabello.
La sentía temblar, la escuchaba soltar suaves quejidos de placer mientras ese nuevo orgasmo se formada en ella y explotaba por las caricias de la lengua de Azmodan sobre su sexo.
Rin apretó los párpados mientras se sentía bajar de esa nube de éxtasis en la que se había subido tan veloz y salvajemente. Su pecho subía y bajaba agitado y furioso mientras su cuerpo luchaba por estabilizar su respiración y los latidos de su corazón.
Soltó el cabello de Sesshomaru y el de Azmodan y subió ambas manos a su frente, arrastrando el cabello sobre éste y soltando el tocado de diamantes haciéndolo caer sobre la sábana sin que le importara.
No podía creer lo maravillosa que era está nueva sensación.
Su cuerpo ardía, tanto por su calor, como por el calor de ambos hombres hambrientos de ella.
Escuchó la voz de Sesshomaru susurrar algo y luego la suave risa de Azmodan.
Pero se negó a abrir los ojos.
La sensación placentera del éxtasis aún hacía eco en su interior.
Podía escuchar de fondo sus voces roncas y graves, y la risa suave de Azmodan.
Una mano acariciando su pierna.
Otra tocando suavemente su vientre.
Abrió los ojos y observó a ambos hombres viéndola sin disimular esas medias sonrisas en sus labios. Sesshomaru sentado a su lado, y Azmodan incorporado casi sobre ella; Rin se sonrojó y cubrió su rostro con ambas manos mientras una risita salía de sus labios sin que pudiese evitarlo.
—Cariño —la suave voz de Sesshomaru hizo que Rin bajará las manos y le mirara; él le sonrió y besó sus labios castamente— ¿A estas alturas te sigues sonrojando?
—Aún le queda pudor —murmuró Azmodan y se puso de pie con una sonrisa en los labios. La miró observarlo— Muero por saber cuánto tiempo nos tomará hacerte olvidar el pudor, mi amor —tomó los bordes bajos de la camisa negra de cuello alto que llevaba puesta y se la sacó por la cabeza en un movimiento rápido.
Ella tragó en seco.
Era la primera vez que le veía de esa forma.
Su cuerpo era diferente al de Sesshomaru, pero igual de hermoso.
Sus hombros eran amplios, sus bíceps, su abdomen, sus pectorales...
Rin entreabrió los labios cuando sus ojos se posaron sobre su pectoral izquierdo, donde descansaba un tatuaje en forma de una especie de sol oscuro con una energía caótica saliendo de el centro como rayos oscuros.
Jamás había visto una minúscula parte del cuerpo de Azmodan, más que las manos y el cuello cuando le curó de la herida de la espada de Kōga cuando ella era pequeña.
Bajó la mirada por su abdomen marcado, bajando hacia esa V que él también tenía y se ocultaba por debajo de los pantalones abultados por la excitación de su miembro.
Rin rápida desvío la mirada al notarlo posar las manos en el broche de sus pantalones y comenzar a deshacerlo para desnudarse.
Pero sus mejillas rojas no tuvieron tregua, pues su siguiente paisaje fue ese cuerpo que ya conocía bien y que llevaba aún sobre su piel las marcas de su pasión; marcas de sus succiones, mordidas y rasguños. Y por la cintura esas marcas demoníacas que bajaban hasta el inicio de esa V marcada... Y ese miembro húmedo, duro y ansioso por entrar en ella con la humedad en la coronilla sonrosada; Rin se mordió el labio inferior y no pudo evitar levantar la mirada hacia él.
Sesshomaru, sin notarla mirarle, subió la mano hacia la parte alta de su cabeza en dónde un broche de oro sujetaba su cabello en esa coleta alta que había usado para la cena y la deshizo a lo largo de su lisa cabellera, haciéndola caer como cascada plateada por su espalda desnuda, parte de sus hombros y pecho.
Levantó la mirada rápidamente a ella cuando la escuchó exhalar temblorosa, y sus ojos se encontraron con los de ella que le observaba con un brillo en los ojos que le hizo acercarse a ella sin esperar un sólo segundo más.
—¿Ansiosa? —preguntó mientras la hacía falta ponerse de pie frente a él.
Rin soltó una risita airosa con la frente en el pecho desnudo de su prometido.
—Sí... —murmuró y cerró los ojos cuando las más de él recorriéron su espalda desnuda.
Sesshomaru miró hacia Azmodan quien dejaba caer los pantalones oscuros que segundos atrás cubrían la parte baja de su cuerpo; regresó la mirada a ella.
—Ven... —con ella aún pegada a su pecho, dió media vuelta y se sentó en la cama, haciéndola quedar de pie entre sus piernas; levantó la mirada hacia ella echando la cabeza hacia atrás— Sube, cariño.
Rin tragó saliva.
Ese miembro que había estado dentro de ella en la cascada volvería a introducirse y consumir su interior. Como un puño, como ser partida por la mitad.
Se mordió el labio inferior mientras, con ayuda de él, subía a horcajadas a su regazo, quedando con las rodillas flexionadas a los costados de Sesshomaru, mientras él estaba sentado al borde de la cama con los pies anclados al piso.
Él tomó la base de su miembro, ubicando la cabeza justo en la entrada de Rin, mientras ella bajaba lentamente consumiendo su miembro en su interior tibio y húmedo; un sonido gutural salió de su garganta y levantó la mirada hacia ella. Rin miraba hacia abajo, con el ceño fruncido y la boca abierta en la vocalización de una pequeña O muda, luego un quejido de placer salió de su boca cuando él estuvo por completo en su interior. Entonces Sesshomaru soltó un gruñido mientras pegaba la frente en la clavícula de Rin.
Rin soltó un gemido largo y lento mientras sus caderas comenzaban a moverse de manera automática; era realmente increíble la manera en la que su cuerpo le daba la bienvenida a esa enorme intrusión en su interior. Se sentía natural la firma en la que su interior se acoplaba a él.
Sesshomaru levantó la mirada hacia ella y, jadeante, la observó moverse el labio mientras lo tomaba por los hombros y movía las caderas de atrás hacia adelante en busca de su próxima liberación.
Ella pegó la frente a la de él, mirándolo a los ojos mientras jadeaba sobre su boca, al igual que él lo hacía sobre la de ella.
—Sí... —jadeó Rin y le escuchó gruñir como si algo en su interior quisiera salir y tomarla de una manera tan diferente a como lo estaba haciendo. Enredó su brazo izquierdo por detrás del cuello de Sesshomaru, haciendo que su mano quedara sobre el hombro izquierdo de él, y con la otra mano, le tomó por la barbilla, posando cuatro dedos a lo largo de su mejilla, al lado de la comisura de sus labios, y el dedo pulgar quedó por su quijada, sobre su mentón. Tenía la frente pegada a la de él mientras los movimientos de sus caderas se hacían más rápidos ayudados por las manos de Sesshomaru que la tomaban con fuerza por los glúteos y marcando el movimiento también. Rin jadeó— ¿Te estás conteniendo? —susurró airada y jadeante sobre su boca.
Sesshomaru entrecerró los ojos sin despegar la mirada de ella.
¿Qué si se estaba conteniendo?
¡Carajo!
¡Sí!
Quería tomarla de espaldas, hundirse en ella por todos los sitios que se le permitiera entrar. Quería moverse tan rápido y fuerte en ella que el sólo pensamiento le hacía temer el poder herirla.
—No te contengas... —Rin susurró bajo y jadeante en su boca.
Sesshomaru gruñó de nuevo.
¡Qué inocente era su mujer!
Pidiéndole a un Yōkai como él que no se contuviera al poseerla.
—No sabes lo que estás pidiendo —susurró de la misma manera baja sobre su boca, jadeante al igual que ella.
Rin tembló y pudo sentir cómo su interior se contraía en un espasmo alrededor del miembro de él en un claro aviso de otro próximo orgasmo.
Sofocó un grito cuando él se echó un poco hacia atrás haciendo que posara la palma de sus manos sobre su pecho mientras la tomaba de la cintura, levantándola un poco, y comenzando a embestirla fuere y rápido.
—Oh... Dios... —Rin echó la cabeza hacia atrás y gimió fuerte mientras su cuerpo era empujado hacia arriba haciendo que su cabello se moviera al compás de sus pequeños bronquitis sobre él— Ahh... —un quejido salió de su boca, luego un lamento placentero mientras esa sensación la invadía de nuevo.
—Joder... —gruñó el emperador con la voz grave mientras su entrecejo se fruncida. Su cuerpo ardía de una manera si igual— Ahhh... Joder... Sí... —podía sentirla palpitar, mientras su orgasmo se hacía presente y la hacía contraer las paredes de su sexo al alrededor de su miembro; sus movimientos se empezaron a hacer lentos, pero profundos mientras empujaba de manera suave, de atrás hacia adelante, empujando hacia arriba cuando ya estaba por completo dentro de su sexo, en lo que ella regresaba de la nube de éxtasis en la que fue envuelta; él la miraba extasiado mientras ella bajaba la mirada y se inclinaba hacia él.
—Mmmm... —gimió con una sonrisa en los labios mientras buscaba su boca. Su cuerpo se sentía tan sensible y a la vez tan dispuesto— Ahh... —gimió mientras movía de nuevo suavemente sus caderas sobre él, y cuando un brazo se envolvió en ella desde atrás por debajo de sus senos, Rin jadeó mientras era halada hacia atrás sin salir de Sesshomaru.
—Te ves tan hermosa, mi amor... —la voz de Azmodan sonó grave y ronca sobre su cuello— Moviendo las caderas así, jodidamente hermosa y sensual, nena... —tenía ese brazo envuelto Por debajo de sus senos y la otra mano bajó directo a su miembro para comenzar a masajearlo de arriba hacia abajo de manera suave y lenta— Muévete más, preciosa. Hazle acabar —susurró en su oído y la escuchó jadear a la par que movía las caderas en un arrastre de atrás hacia adelante con los ojos fijos en Sesshomaru— Eso es... —besó su hombro y le mordió ligeramente— Muy bien... —susurró cuando escapó de ella un suave jadeó que repicó en la exhalación vocalizada en O de Sesshomaru.
Sesshomaru posó las manos en las caderas de Rin, mientras ella posaba las suyas sobre las de él y las subía por su cuerpo, acariciándose así misma hasta llegar a sus senos.
¡Joder!
La observó presionarse los senos mientras sus gemidos llenaban el lugar y de fondo escuchaba la risa suave de Azmodan.
¡Qué se vaya a la mierda!
Sólo podía concentrarse en ella.
En sus movimientos.
En sus gemidos.
En su forma de tocarse .
En la mirada fija de ella a él.
En el calor de su sexo.
—Mierda... —murmuró y se incorporó hacia ella, envolviendo los brazos en su espalda, entre ella y el cuerpo de Azmodan, mientras hundía el rostro en su cuello y comenzaba a embestirla ansioso— Ahhhhh... Joder... —gruñó y embistió con más fuerza mientras la escuchaba gemir muy fuerte. La sentía subir, y ella lo estaba arrastrando a él— Ahhh... ¡Mierda! —gruñó jadeante mientras su cuerpo experimentaba el mismo placer que ella, con la diferencia de que él la estaba llenando en su interior. Bombeando la evidencia de su orgasmo en ella, haciéndola gemir más fuerte ante el líquido tibio que le llenaba su cuerpo. Poco a poco el ritmo fue disminuyendo, y levantó el rostro hacia ella— ¿Estás bien, cariño? —susurró bajo, y acarició su mejilla mientras sus embestidas bajaban la velocidad.
—Sí... —ella susurró bajo en respuesta— sí... —suspiró y abrió los ojos para lsbervarlo mientras comenzaba a mover las caderas de nuevo con la mirada fija en él. Sesshomaru miró a Azmodan; él le miró de vuelta—Hay que prepararla.
El mago le mantuvo la mirada un segundo.
—Bien —se limitó a responder , antes de pegar los labios al oído de Rin— Inclínate un poco hacia adelante, mi amor —susurró el mago.
Rin, que aún movía las caderas suavemente, miró a Sesshomaru.
Él la soltó y se echó hacia atrás, recostándose por completo en la cama, y Rin se inclinó hacia él sujetando su peso con los brazos extendidos a la altura de los costados de su cuello.
Él la tomó suavemente por los glúteos y la levantó un poco haciendo que su miembro saliera de ella y se fuera directo hacia su abdomen; la observó Fruncir el ceño ante esa acción y después su expresión de confusión cambió a una de asombro con el rostro sonrojado. Sesshomaru supo perfectamente por qué había puesto esa expresión, ya que la razón estaba escurriendo del sexo de ella hacia las piernas de él y parte de la cama.
Pero ella no tuvo tiempo de razonarlo ya que su rostro se enrojeció con una expresión de placer doloroso; Azmodan estaba entrado en ella.
Azmodan la sujetó por las caderas con ambas manos mientras su miembro apuntaba hacia su entrada, y empujaba las caderas para entrar en ese cálido, húmedo y estrecho lugar.
—Ną sœtêssęrîs —casi gimió una maldición en su idioma natal mientras sentía la calidez de Rin albergar y dar la bienvenida a su miembro mientras se empujaba en su interior— Joder —gruñó— Estás jodidamente cálida, mi amor...
Rin jadeó con la frente pegada a la de su prometido.
Él se sentía tan diferente a Sesshomaru.
Mientras que Sesshomaru se sentía extremadamente grande, así como al entrar la corona, como su longitud; Azmodan se sentía diferente.
Se sentía abrumada por él, por si intrusión. Su interior se sentía colmado e invadido, era realmente diferente y no por eso menos exquisito.
Es como si su miembro tocara cierta parte de su interior que le hacía temblar, y entonces soltó un grito sofocado cuando él dió el primer empuje contra ella.
A diferencia de Sesshomaru, las embestidas de Azmodan era intensas.
Lentas, pero fuertes; podía sentirlo echar las caderas hacia atrás, empujar con fuerza hasta el fondo y hacía arriba una vez dentro de ella.
Le hacía echar el cuerpo entero hacia adelante mientras el choque de sus cuerpos hacia un ruido particular.
Rin gimió fuertemente con un suave quejido al final.
Era dolorosamente delicioso.
Azmodan cerró los ojos y abrió la boca ante esa sensación tan surrealista.
Ella era simplemente exquisita, única.
Su interior se acoplaba a él, y la sentía temblar, palpitar y abrazarlo con sus cálidas y húmedas paredes internas.
Un gemido salió de su boca.
Joder.
Ella era demasiado.
Sus ojos se abrieron en un rojo centellante y, con un gruñido, se echó hacia adelante para tomarla por debajo de los senos y pegarla a su cuerpo mientras se incorporaba de nuevo.
—Dêvorąbo tę prąndîûm. Lûx mêą —gruñó Azmodan con los ojos cerrados sobre la oído de Rin, mientras la embestía de la misma forma brutalmente tortuosa— Åętęrnîtąs mêą...
Sesshomaru observó a Azmodan y sonrió levemente. Estaba tan perdido en su placer que soltaba palabras en el idioma que tanto odiaba hablar.
Subió la mano hacia el vientre de Rin, acariciando su piel mientras la veía apretar los párpados con la boca abierta y gimiendo; su cuerpo estaba siendo empujado con violencia hacia delante, lo único que evitaba su caída era el brazo de Azmodan que la sujetaba por debajo de sus senos.
¡Se veía tan jodidamente hermosa!
Esa imagen tan erótica de ella quedaría en su mente por el resto de su eternidad.
Rin tembló y sus manos se movieron casi desesperadas buscando a ciegas algo en qué sujetarse; Sesshomaru se apresuró a tomar su mano mientras la otra se había sujetado al brazo que Azmodan tenía en ella. Sus uñas se clavaron en la piel de ambos.
—Ahhh... Sí... Sí... Oh... Dios... —gimoteó— Oh, dios... —se quejó.
Azmodan sonrió y abrió los ojos.
—¿Te vas a correr? —susurró airoso— ¿Sí?
Rin asintió con el rostro descompuesto en placer.
Su frente fruncida a causa de la unión de sus cejas y la boca abierta en una O perfecta y silenciosa.
—Sí... —jadeó su respuesta— Sí... sí... Oh...
Azmodan aumento la fuerza de sus embestidas, y la observó soltar a ambos y subir las manos cerradas en puños tembloroso hasta su frente mientras echaba la cabeza hacia atrás sobre su hombro y gemía muy fuerte.
Su cuerpo temblaba, su vientre, sus hombros, sus jadeos incluso eran tembloroso, y su sexo se contrajo bruscamente a su alrededor, palpitante y húmedo.
Azmodan exhaló sonoramente con un "uff".
—Joder... —rió suavemente mientras la sujetaba fuerte al ella seguir temblando.
Sesshomaru negó con la cabeza.
—Se correrá de nuevo —avisó con el rostro ladeado y una sonrisa en los labios.
Azmodan le miró con las cejas elevadas.
—Joder... —miró hacia Rin y besó su mejilla— ¿Te vas a correr de nuevo, mi amor? —susurró.
Rin, con lo ojos apretados asintió enérgicamente con un "Uhum" gemido.
Sesshomaru, quien tenía las piernas por fuera del borde de la cama, con los pies en la alfombra, Rin sobre él a horcajadas, y Azmodan detrás de ella, con una pierna en el espacio entre las piernas de él, mientras la otra estaba flexionada, sobre el borde de la cama pasando por sobre la pierna su pierna derecha, se incorporó ligeramente para tomar a Rin por la cintura y halar de ella para que quedara sobre él con los glúteos al aire.
Azmodan la tomó por las caderas y gruñó levemente mientras volvió a embestirla; primero suavemente, luego aumentando el ritmo y la fuerza, mientas la empujaba hacia adelante con cada una de éstas.
Rin abrió los ojos y busco desesperada la boca de Sesshomaru.
—Oh, dios... —gimió sobre su boca— Esto es... Ahhh... Dios... —su rostro se contrajo de nuevo y ladeó el rostro para hundirlo en el hombro de Sesshomaru y morderlo fuertemente mientras gemía con los dientes encajados en su piel.
Sesshomaru gruñó en respuesta.
Sus ojos se enrojecieron velozmente.
—Mierda —gruñó el mago. Sus caderas comenzaron a moverse con mayor velocidad mientras otra maldición en su idioma salía de su boca.
—¡Oh, dios! —Rin gimió muy fuerte mientras ese bestial orgasmo llenaba su interior y explotaba haciéndola pedazos sin darle tiempo a pensar en nada más. De fondo podía escuchar la voz de Sesshomaru mientras sentía sus tibias manos sobre sus mejillas, pero no podía entender lo que decía ya que su cuerpo entero comenzó a temblar y pudo escuchar su voz ronca y jadeante gimoteando mientras su orgasmo explotaba de una manera magistral.
Azmodan, liberado en el interior de Rin de una manera tan gloriosa, exhaló sonoramente y de manera larga.
Se inclinó hacia ella y besó la curva de su espalda para después acariciar es aparte con la punta de su nariz mientras salía de su interior.
—Cariño...
Rin abrió los ojos y soltó el hombro de Sesshomaru , mirándole rápidamente.
—Perdóname —murmuró una disculpa y enseguida un escalofrío recorrió su cuerpo cuando sintió cómo ese líquido caliente salía de su interior de nuevo.
Ahora era la evidencia del orgasmo de Azmodan y no el de Sesshomaru el cuál escurría de su interior.
Rin escondió el rostro en el pecho de Sesshomaru mientras escuchaba la risa de Azmodan a su lado.
—Mi amor, no tienes nada de qué avergonzarte...
Rin levantó la mirada hacia el hombre de cabello oscuro y largo que ahora estaba recostado al lado de Sesshomaru en la cama y extendía la mano hacia ella acariciándole la espalda suavemente.
Su mirada se mantuvo en su rostro, a pesar de que su curiosidad por mirar más abajo era fuerte.
—Cuando terminemos contigo —continuó ajeno Azmodan— Ya ni siquiera tomarás en cuenta cuando salga de tí.
Rin se puso más roja y extendió la mano hacia él, posándola sobre su boca.
—Deja de decir esas cosas... —chilló sonrojada.
Sesshomaru besó el hombro de Rin y ella le miró, Azmodan aprovechó eso y besó la palma de la mano de Rin, la cual intentó quitarla, pero él no se lo permitió.
Sesshomaru miró a Rin.
—Vamos a hacer algo ahora... —la observó fruncir el ceño— ¿Q-Qué cosa?
—Vamos a entrar los dos en tí... —Azmodan la observó mirarle con el ceño fruncido— Al mismo tiempo —aclaró y se incorporó un poco hacia ella posando la mano por detrás de ella, bajando hasta su sexo— Yo aquí... —metió los dedos en su sexo, la sintió temblar y la escuchó gemir. Luego sacó los dedos y los recorrió hacia arriba justo en ese lugar hasta ahora inexplorado y presionó con la yema del dedo mientras la sentía tensarse— Y él aquí.
Rin miró inmediatamente a Sesshomaru, éste le observaba con ojos centellantes y una media sonrisa en los labios.
—E-Eso... —susurró mientras se incorporaba, quedando a horcajadas sobre su prometido, completamente roja— ¿Cómo es...? Dios...
Sesshomaru se incorporó junto a ella y la tomó por la cintura.
—No vamos a hacerte daño...
—Mi amor, jamás haríamos eso —concordó Azmodan ya sentado a un costado de ella— ¿No confías en nosotros?
Rin miró a ambos hombres desnudos frente a ella, bueno, uno debajo de ella, el otro a su lado.
¿Confiaba en ellos? ¡Por supuesto!
Pero era inevitable el miedo que sentía ante lo que harían.
La mano de Azmodan la sacó de sus pensamientos y le hizo mirarlo, pero en vez de decir algo, simplemente la besó.
Rin frunció el ceño durante un segundo, pero luego correspondió al beso, subiendo la mano hacia la mejilla del mago, mientras sentía los labios de Sesshomaru sobre su mejilla; ella se movió, dejando los labios del Azmodan y tomando los de Sesshomaru quien correspondió al beso inmediatamente.
Azmodan ahora besaba el cuello de Rin, su mejilla, subía hacia su sien y después la tomó del mentón y le hizo mirarlo para besarla de nuevo.
La respiración de Rin volvió a ser agitada mientras ambos hombres intercalaban sus besos entre si.
—¿Sobre ti, o sobre mí...? —Azmodan acomodó el cabello de Rin mientras ésta besaba a Sesshomaru.
Él se apartó ligeramente de ella y miró al mago.
—Sobre tí —respondió el emperador.
Azmodan rió bajo.
—Joder, Si te descontrolas te daré una patada en los testículo, te lo advierto.
Sesshomaru le miró mal.
—No seas un imbécil...
—No van a pelear, ¿Verdad? —Rin les miraba a ambos.
Sesshomaru sonrió
—No, no estamos discutiendo. Sólo estamos...
—Trazando una ruta, mi amor —terminó de hablar Azmodan y le sonrió a Rin— Ven conmigo, me toca cuidar de tí.
Rin suspiró y miró a Sesshomaru.
¿Cómo puede ellos estar tan tranquilos? Ella se sentía abatida y algo nerviosa.
Despacio se bajó de Sesshomaru, quedando arrodillada sobre la cama mientras Azmodan tomaba posición en el borde de ésta.
—Ven, mi amor —le llamó una vez estuvo en su lugar.
Rin se mordió el labio inferior para evitar jadear al verle. Tragó en seco.
Su cuerpo... no, su miembro... Era grande, poco menos que el de Sesshomaru; tenía una fina y ligera curvatura hacia arriba lo que le hizo entender la razón de por qué se sentía como si tocara una parte que le hacía temblar en su interior; por otra parte su corona era más ancha y con forma semiesférica de color sonrosado un poco más oscuro que el de Sesshomaru, y esa punta estaba humedecida por la excitación.
Azmodan rió mientras la tomaba de la cintura y la hacía subir a él rápidamente.
Verla explorar su cuerpo con la mirada le daba una sensación satisfactoria.
Luchó con el deseo de decirle todo lo que quería decirle en ese momento, porque sabía que, si ella le escuchaba hablar sucio, probablemente se sonrojaría y eso la pondría más nerviosa de lo que ya estaba.
Dentro de unas horas más, cuando ese pudor abandonara su cuerpo, él la miraría a los ojos mientras le estaría susurrando todo lo que quisiera hasta hacerla gemir con sólo escuchar sus palabras.
—Tómalo con la mano y guíalo a tu interior —murmuró y apretó la mandíbula cuando ella lo hizo— Eso, nena... —susurró bajo cerca de su rostro— Poco a poco, mi amor, eso es...
Rin, con el miembro de él en la mano, iba bajando despacio mientras lo sentía entrar en ella.
Gimió ante esa sensación y levantó la mirada hacia Azmodan; esos ojos carmesí centellaban sobre ella. Rin se tensó y bajó por completo haciendo que él entreabriera los labios y gimiera suave cerca de la boca de ella.
Se mordió el labio ante esa acción.
—¿Ah sí? —susurró amenazante y excitante cerca de sus labios mientras la tomaba por la cintura y empujan las caderas para arriba mientras a ella la empujaba hacia abajo; la escuchó quejarse por la profundidad— ¿No es eso lo que deseabas, mi amor?
—Deja de Jugar, Azmodan.
El mago miró a Sesshomaru de pie sobre el piso, por detrás de ella, y la miró de nuevo dándole una sonrisa; los ojos de Rin brillaban de excitación.
—Debemos esperar, mi amor —la tomó de la cintura y la levantó un poco de nuevo, justo para que su miembro saliera de ella.
Rin abrió los labios y jadeó, mientras su mano bajó de nuevo y tomó el miembro del mago otra vez para dirigirlo de nuevo hacia ella.
—No, no, no, no... —la frenó Azmodan con una sonrisa en los labios— Aún no, mi amor. Él va a a entrar primero en ti —la tomó por la cintura y haló de ella mientras se dejaba caer despacio hacia atrás sobre la cama— Bésame —susurró cuando ella puso los antebrazos al costado de la cabeza de él para sostener el peso de su cuerpo.
Rin sonrió y busco su boca, sintiéndole meter la lengua en ella, haciendo lo mismo que él.
Entreabrió los labios y jadeó cuando sintió el miembro de Sesshomaru acariciar la entrada de su sexo, de abajo hacia arriba, como arrastrando su humedad, para depositarla sobre ese lugar en su cuerpo, entre sus glúteos.
Rin se tensó cuando la punto, ahora extremadamente húmeda, se movió en círculos suaves sobre ese lugar.
—Espera... —se mordió el labio.
—No —la voz del mago sonó tranquila— relájate, mi amor —susurró mientras bajaba la mano hacia el sexo de ella.
Rin jadeó al sentir esos dedos sobre ese punto sensible en su sexo.
Sus ojos se enfocaron en los de Azmodan, tan cálidos, tan brillantes, tan profundos... Tan excitados.
—¿Va a... —un jadeó interrumpió sus palabras— doler...?
Azmodan sonrió.
—Te prometo que no.
—Cariño —la voz suave se Sesshomaru se escuchó a su espaldas, haciendo que ella volviera el rostro por sobre su hombro para poder mirarlo; Sesshomaru, con la base de su miembro sujeta, y la punta acariciando esa entrada en ella, apretó los dientes— Relájate... —paseó la palma de su mano por la curva de su espalda y empujó para que su pecho se pegara más al de Azmodan y así su parte trasera se elevará más— Así, cariño.
Azmodan miró a Sesshomaru, éste le sostuvo la mirada unos segundos y asintió en silencio.
El mago regresó la mirada hacia Rin y, con una mano, le hizo mirarle.
El rostro de Rin quedó tan cerca que los jadeos que salían de esa pequeña boca, entraban a la de él.
—Vamos, mi amor, córrete... —le insitó— ¿No quieres correrte de nuevo? —susurró suave sobre sus labios mientras ella le miraba con esa expresión tan suya se placer— Estás tan mojada, nena... Qué delicia sentirte así... —la sintió tensarse, y la escuchó gemir sobre sus labios antes de besarlo ansiosa; una media sonrisa se asomó en él. Era realmente increíble cómo su rostro, su comportamiento, el sonido de su voz, todo en ella, cambiaba mientras estaba en ese tipo de intimidad. Y se moría de ganas de descubrir más. De llevarla al límite hasta hacerle perder ese maldito pudor que aún le hacía sonrojar— Déjame sentir cómo te correr, mi amor... —murmuró entre su beso ansioso y su lengua acariciando sus labios. Otro jadeó salió de los labios de Rin, ésta vez de sorpresa y dolor cuando Sesshomaru empujó un poco las caderas hacia adelante; Azmodan intensificó el movimiento de sus dedos sobre el punto sensible de Rin y ella gimió en respuesta— ¿Quieres correrte, mi amor?
—Sí... —susurró ella de manera suave y jadeante entre sus labios— Por favor, sí... oh... —sus puños, a los costados del rostro se Azmodan, apretaron la sábana. Su parte trasera estaba ardiendo por esa miembro que insistía en introducirse, pero esos dedos le obligaban a tomar ese ligero dolor en un placer tan caliente y lascivo que se sentía volver loca. Un gruñido salió de su garganta, estaba tan ansiosa, quería más y no sabía si de Azmodan, de Sesshomaru, o de los dos. Levantó ligeramente ambos puños con las sábanas entre ellos y abriendo las manos, las volvió a poner sobre la cama con un movimiento violento como si la estuviera golpeando con la palma de éstas mientras gruñía con la frente pegada a la de Azmodan— Por favor —susurró jadeante y miró hacia esos ojos centellantes en carmesí— Quiero correrme, por favor...
El mago sonrió y presionó con más fuerza sobre ese punto, moviendo el círculos persistentes sobre el, intercalando suavidad, velocidad, y lentitud, una y otra vez.
Sesshomaru empujó un poco más hasta que la parte superior se encontraba dentro, tan apretado que gruñió y sus manos apretaron con fuerza las caderas de Rin.
—Joder... —jadeó. Se sentía tan bien, y ni siquiera estaba por completo dentro de ella— Oh, cariño... Joder... —gimió un "mmm" y empujó más mientras echaba la cabeza hacia atrás y la escuchaba gemir. Se estaba corriendo. Bajó la mirada y, cuando ella llegó a la cima del climax con ese temblor y grito jadeante, él empujó por completo su miembro en su interior— ¡Maldita sea! —gruñó ante la sensación de estar tan atrapado, tan apretado en ese interior estrecho.
Rin tembló y, por la sensación abrumante, se incorporó ligeramente; las manos de Azmodan la sujetaron por la espalda para impedirle hacerlo.
Se escuchaba gemir y dar suaves quejidos de un extraño dolor que le hacía sentir placer al mismo tiempo.
—No te muevas, nena —la tranquilizó con voz suave y le hizo bajar de nuevo hacia él, pegando su pecho desnudo al suyo, haciéndola levantar más la parte trasera de su cuerpo y sintiendo cómo era empujada hacia adelante por el movimiento suave de Sesshomaru— Calma, mi amor. Relájate...
Rin jadeó.
—No te muevas... —murmuró. Podía sentir su frente sudar antes esa nueva sensación. Ardía, quemaba, pero el dolor era algo agudo, más que cuando entró por primera vez en ella. Negó con la cabeza; escuchaba la suave voz del mago sobre sus labios mientras su frente estaba sobre la suya— No puedo... —jadeó— es muy... Oh dios... —su voz sonaba temblorosa.
—Sí, puedes, cariño. Relájate... —la voz de Sesshomaru era un reflejo de la de Rin. Estaba soportando el maldito deseo abrumador de empujar con fuerza en ella. De tomarla tan fuerte; su cuerpo se tensó y sus manos apretaron aún más las caderas de su mujer. Exhaló tembloroso.
Rin gimió.
—Oh... —exhaló temblorosa también. No era momento de ser cobarde y de llorar, aunque sentía que querías hacerlo. No es que le doliera a morir, pero la abrumaba demasiado sentirlo ahí.
—¿Estás bien? —Azmodan preguntó suave mientras, con ambas manos despejaba el rostro de Rin de los cabellos que se lo ocultaban y se pegaban a su frente húmeda por el sudor— Mírame, nena. Déjame ver qué estás bien.
Ella le volvió la mirada y le obse o sonreír y dirigir la mirada hacia atrás de ella, probablemente a Sesshomaru, luego a ella de nuevo.
Azmodan miró hacia esos ojos brillantes de ella; su rostro estaba enrojecido por razones diferentes a las del pudor. Era el calor, el deseo, la excitación y la tensión en su cuerpo que le hacían sonrojar así.
—Tócame, mi amor —murmuró sintiendo la punta de su miembro endurecido palpitar sobre su abdomen— Vamos, hermosa, tócame...
Rin bajó la mano hacia él, su puño se cerró cerca de la parte superior de ese miembro, se sentía tan diferente bajo su tacto, tan duro, y la suave textura se veía interrumpida por esas venas que se marcaban en el, haciéndo que la sensación bajo la palma de su mano sea estimulante. Con movimientos suaves, comenzó a subir y bajar el puño, sintiendo cómo la humedad de él bajaba suave sobre su puño. Se mordió el labio inferior ante esa sensación.
—Ną sœtêssęrîs —gruñó Azmodan.
Rin le miró.
—¿Que significa eso? —susurró bajo sobre sus labios, mirándole enfocar la mirada en ella; sus ojos centellaban.
—No tiene un significado para tu idioma, mi amor... —susurró y gimió suave— E-Es como decir una maldición... Joder... ¿En serio quieres que te explique eso ahora? —jadeó— Creo que nuestra hermosa mujer está muy relajada, ¿No?
—¿Es eso así? —Sesshomaru movió sus caderas hacia atrás y empujó de nuevo hacia adelante.
Rin gimió y abrió la boca en una O insonora, para después mirar al mago; él le sonrió, y ella volvió a gemir cuando Sesshomaru comenzó a moverse suavemente, entrando y saliendo de ella.
—Oh, no... —un gemido largo y lento salió de su boca mientras hundía el rostro en el cuello de Azmodan— Oh, dios... Se... Siente... Ahhh...
El mago volvió un poco el rostro hacia ella y besó sobre su cabello.
—Se siente bien, ¿Huh? —murmuró.
—Sí... Oh sí... —una risita salió de su boca y después un gruñido— Se siente muy bien... —se incorporó un poco, su mano aún se movía en Azmodan; volvió la mirada sobre su hombro para encontrar esos ojos dorados que brillaban sobre ella como oro pulido y caliente. Gimió de nuevo y le observó entrecerrar los ojos, presionando más sus manos en sus adoloridas caderas, y le sintió empujar más en ella— Oh, dios... —gimió fuerte otra vez y le escuchó gruñir como si estuviera ansioso. Un quejido salió de su boca al sentir sus garras picando su piel, no era de manera fuerte, pero si era una sensación dolorosa.
Azmodan miró a Sesshomaru.
—Con calma, Sesshomaru —le llamó al notar sus ojos enrojecidos y sus colmillos ligeramente asomándose— Vas a...
—No...
El mago miró a Rin, quien le había interrumpido.
—¿Qué? —levantó ambas cejas en su dirección mientras ella seguía mirando sobre su hombro a Sesshomaru.
—Déjalo... —gimió— No quiero que se contenga.
Azmodan rió.
¡Joder!
¡Esta mujer era realmente increíble!
—Mierda, amor...
Sesshomaru miraba a Rin mientras empujaba en su interior, ella gemía con la mirada en él también.
¡Qué sensación tan placentera!
¡Se veía hermosa!
¡Se sentía delicioso!
Extendió el brazo hacia ella, mientras se inclinaba hacia adelante, y la tomó por la cintura haciéndola incorporarse junto a él, pegando su espalda a su pecho. Sus labios se pegaron a su oído.
—Me estoy volviendo loco, cariño. Te sientes tan bien...
Rin jadeó.
La voz de su prometido se escuchaba tan diferente. Tan grave, como gruñidos vocalizando palabras. Volvió el rostro hacia él; sus marcas desiguales y esa esclerótica enrojecida le hicieron jadear.
—Bésame... —susurró jadeante.
Sesshomaru volvió el rostro y unió sus labios a los de ella, metiendo la lengua en su interior, y jugueteando con la suya, intercalando sus labios ansioso, intensificando así el beso.
El suave quejido de Rin le hizo abrir los ojos y apartarse ligeramente de ella, su labio inferior comenzaba a sangrar.
¡Mierda!
Azmodan se incorporó usando los antebrazos hacia atrás.
—¿Mi amor, estás bien? —preguntó con la mirada fija en la sangre que bajaba por su mentón.
—Mierda, cariño... —Sesshomaru subió la mano hacia el mentón de Rin y limpió la sangre.
Rin rió, y un jadeó salió de su boca al sentir como la vibración de su risa le hacía sentir más a Sesshomaru dentro de ella; volvió a reír.
—¿En serio? —les miró a ambos— Estoy bien... —entreabrió la boca y sacó ligeramente la punta de la lengua para lamer su labio inferior, limpiando la sangre en el, y luego lo chupó ligeramente— No pasa nada, ¿Ven? —les dijo con voz jadeante.
Sesshomaru exhaló.
Sus ojos habían vuelto a la normalidad, al igual que sus marcas y colmillos.
Azmodan miró a Rin con una sonrisa en los labios.
Rin se volvió de nuevo a Sesshomaru y, tomándolo por el mentón, le hizo besarla de nuevo, mientras su mano su otra mano se movía en puño en el miembro del mago.
Podía escucharlos a ambos jadear y gemir. Uno entre su boca, otro bajo ella; y ella también gemía por las suaves embestidas de Sesshomaru.
—Ven, mi amor —Azmodan le llamó ansioso, tomándola por la cintura y halando de ella; metió la mano entre su cuerpo y el de ella, tomando su miembro y haciéndola soltarlo. Lo dirigió a la entrada de su sexo— Relájate, mi amor —gruñó ansioso. Su cuerpo estaba en llamas.
Rin se mordió el labio, sintiendo como Sesshomaru cesaba las embestidas en ella, como si estuviera esperando por algo, y un grito sofocado salió de su boca.
—Oh, Dios mío... —casi gritó con voz temblorosa y jadeante cuando el miembro de Azmodan entró en su sexo. La sensación era demasiado. Estaba tan llena. Tan consumida. Tan abrumada que sus ojos se cerraron con fuerza mientras su cuerpo tembló— No puedo... —jadeó— Dios... No... No puedo respirar... son demasiado... Oh, dios...
Sesshomaru se inclinó hacia ella, extendiendo los brazos hasta sujetar su peso sobre la cama con ellos y mordió el hombro de Rin mientras su miembro se apretaba mucho más por la invasión del miembro de Azmodan, a pesar de que ésta fuera en el sexo de Rin, la ligera capa de piel que separaba sus miembros no era suficiente para insensibilizar.
La sensación era extraña, y extremadamente placentera. Sentirse tan profundo y apretado ahí.
—Ya nos has tomado a ambos, cariño —su voz era tan grave y ronca que él mismo se sorprendió por eso— Ya nos tienes dentro a ambos.
Rin gimió.
—¿Puedes sentirnos, mi amor? —la voz de Azmodan era igual de grave y ronca que la de Sesshomaru— Nos tienes sólo para ti, mi amor. Ya nos tienes... Somos tuyos...
El cuerpo de Rin tembló y volvió a gemir.
Ellos eran suyos...
Se mordió el labio inferior con fuerza.
¡Rayos! Se sentían tan profundo, tan grandes, que sus pulmones se taponaban. La llenaban por completo, y sin embargo, parecía que su cuerpo los aceptaba como si hubiese Sido creado para esto. Para albergarlos a ambos.
Una risita salió de su boca.
Esto era el infierno, ¡Y cómo le estaba gustando!
Inhaló profundamente por la boca y exhaló lentamente de la misma forma.
—¿Estás bien? —Azmodan casi jadeaba las palabras— ¿Mi amor?
Rin asintió.
—Sí... —murmuró y pegó la frente a Azmodan— Estoy bien... —gimió y paso un brazo hacia atrás para tocar a Sesshomaru mientras Azmodan la sujetaba con ambas manos por la cintura— Esto es... Abrumante.
Azmodan rió al mismo tiempo que Sesshomaru sonrió casi en un resoplido.
Ambos estaban quietos, dándole tiempo a ella para que se adaptará a ellos.
—¿Te duele, cariño? —Sesshomaru besó su hombro.
—No... —exhaló— Siento que me están matando... —Azmodan rió y Rin jadeó— ¡Azmodan! —se quejó— N-No te muevas...
El mago cerró los ojos conteniendo la risa.
—Perdón, perdón. Mi error —exhaló— Joder... O empezamos o me voy a correr de solo estar así.
Rin se puso roja mientras pegaba la frente al hombro del mago y reía incrédula ante sus palabras.
—Dios, Azmodan... —abrió la boca cuando escuchó la suave risa de Sesshomaru también. ¿¡Era en serio!?— Ustedes dos... —volvió a reír. Esto era realmente otra experiencia. Exhaló— Voy a llorar... —susurró.
—¿Dolor? —preguntó Sesshomaru.
—¿Dolor? —Azmodan miró a Sesshomaru, replicando su pregunta de manera sarcástica— ¡Qué va a estar adolorida! No tienes idea de cómo está palpitando y envolviéndome con su delicioso sexo.
Rin rió de nuevo.
Esta vez sus lágrimas picaban en sus ojos.
Se sentía tan avergonzada de lo que Azmodan decía, pero de una extraña manera, igual se sentía cómoda con ese tipo de comentarios tan... Descarados.
Con una exhalación, se incorporó un poco, haciendo que ambos se pusieran en alerta como si ella fuera el capitán de la embarcación. Miró a Azmodan.
—Deja de decir esas cosas, Azmodan.
El mago sonrió.
—¿Por qué? —ladeó el rostro— Si cada vez que digo algo así tu sexo me consume más.
Rin negó con la cabeza y rió.
—Dios mío... —se quejó incrédula mientras escuchaba a ambos; Azmodan con una risita, Sesshomaru con una sonrisa resoplada. Exhaló de nuevo y arqueó un poco la espalda intentando acoplarse mejor a ambos, hizo dos movimientos con la cadera de atrás hacia adelante para medir si dolía o no, y jadeó ante la sensación. Luego se quedó quieta al escucharlos a ambos jadear.
—Cariño... —Sesshomaru se quejó.
—Amor... —Azmodan lo hizo de igual forma al mismo tiempo que el emperador.
—L-lo siento... —Rin sonrió— Estoy bien... —murmuró algo avergonzada. ¿Cómo debía decirle que comenzaran ya?
—¿Quieres que nos movamos ya? —Azmodan le sonrió divertido, ganándose una mirada de falso enojo en ella; miró a Sesshomaru— Dice que ya la podemos masacrar...
Rin abrió los ojos en grande.
—Dios... no... —y una risa escapó de su boca mientras subía la mano a la boca de Azmodan y le miraba— Ya —le sintió sonreír bajo su tacto y empujar las caderas hacia ella mientras le mantenía la mirada.
Rin gimió, y luego abrió la boca, mientras su frente se fruncía al levantar las cejas cuando Sesshomaru también empujó hacia ella.
Sintió a Azmodan, ahora serio, meter las manos por el espacio entre sus brazos y halar de ella para pegarla a su pecho mientras Sesshomaru tomaba sus caderas y las hacía bajar un poco más.
Un escalofrío recorrió su espalda.
¡Era demasiado!
¡Se iba a volver loca!
Ambos hombres comenzaba embestirla suavemente, en sincronía agonizante.
Su cuerpo completo ardía, por su calor h el de ellos. No podía dejar de gemir con fuerza ante tan majestuosa sensación.
Sesshomaru subió una pierna flexionada por sobre la cama, inclinando las caderas hacia abajo, mientras su torso se inclinaba un poco por sobre ella. Se sentía tan jodidamente bien que los gemidos graves no abandonaban su boca.
Azmodan cerró los ojos con fuerza mientras su frente se frunció y su boca se entreabría. Sus jadeos eran audibles, y el escalofrío que recorría por él era tan jodidamente exquisito que pronto esos jadeos se volvieron gruñidos, que fueron acompañados por los que Sesshomaru comenzaba a dar mientras Rin gemía fuerte por ambos.
Rin tembló.
Sus gemidos y jadeos chocaban contra el cuello de Azmodan al ella estar con el rostro hundido en es espacio de él.
—Mmmm... —gimió fuerte. El calor subía por su cuerpo, y esa sensación eléctrica le hizo cerrar los ojos con fuerza mientras si boca se abría como con un gemido mudo— Oh, dios mío, sí... —subió la mano al mentón de Azmodan y le hizo mirarla; él la besó y ella jadeó en su boca— Voy a correrme... —jadeó temblorosa sobre sus labios— No se detengan... No se... Ahhh...
Sesshomaru gruñó más fuerte mientras sus caderas y pelvis chocaban con fuerza en los glúteos de Rin. Levantó el labio superior con otro gruñido, uno más prolongado, y se dejó llevar por esa sensación de escalofrío y electricidad en el cuerpo. Podía escuchar los gemidos y las palabras de Rin, al igual que los gemidos y gruñidos de Azmodan mientras le sentía aumentar sus movimientos.
Azmodan jadeó sobre la boca de Rin mientras sus movimientos se hacían más fuertes, podía sentirla palpitar y contraer las paredes de su sexo mientras ese orgasmo se hacía presente en ella, al igual que sentía el rozar del miembro de Sesshomaru, separados sólo por esa fina capa de la piel de Rin.
Todo era tan abrumadoramente lascivo.
—Ną sœtêssęrîs —gruñó mientras su cuerpo se liberaba, y bombeaba en el interior de Rin, sintiéndola temblar de una manera tan intensa por el éxtasis frenético que le invadía.
Con las mejillas empapadas, Rin intentaba modular su respiración, los latidos de su corazón y el temblor de su cuerpo que se sentía sin fuerza alguna sobre Azmodan, y entre el cuerpo de ambos hombres jadeantes.
Podía sentir el palpitar de los miembros de ambos en su interior.
El calor de ambos a su alrededor.
Y el jadeo de los dos sobre su piel.
Mientras ella parecía no poder dejar de temblar.
Cerró los ojos y exhaló temblorosa.
—Joder... —Azmodan fue el primero en hablar sin aliento alguno mientras subía y bajaba las manos por sobre la cuerva de la espalda de Rin.
Sesshomaru, con los ojos apretados, intentaba modularse, tomar el control de sus sentidos de nuevo y calmar los fuertes latidos en su pecho.
—Cariño... —le llamó suavemente— ¿Estás bien?
Rin, aún sin poder respirar con normalidad se limitó a extender el dedo índice de la mano derecha y flexionarlo y extenderlo en una acción positiva mientras escuchaba a ambos hombres sonreír airosamente.
Sintió a Sesshomaru moverse para salir de ella y se tensó.
—No... —casi gimió— No estoy lista, dénme un momento —no estaba lista para el vacío que se vendría después de ellos. Su cuerpo se había acostumbrado tanto a ambos, que ahora, al ellos salir de ella, se sentiría tan diferente. Eso sin contar la peor parte, sentirse derramar la evidencia del orgasmos de ambos.
—Cuando estés lista, mi amor —susurró Azmodan mientras volvía el rostro hacia ella y acariciaba la mejilla visible de Rin, pasando mechones de su cabello hacia atrás— Pero... —susurró sobre sus labios— No estarás por mucho tiempo vacía, ya que yo entraré ahora ahí...
•••🔥•••🔥•••🔥•••🔥•••🔥•••
Azmodan Inhaló y exhaló pesadamente mientras salía por los páneles de cristal en dirección al balcón en dónde Sesshomaru estaba.
Ambos vestían un batón largo de seda en color rojo vino.
—¿Confundido? —preguntó mientras pasaba su cabello oscuro por el hombro izquierdo; aún se sentía un poco húmedo por el baño que habían tomado los tres antes.
Sesshomaru le miró, luego regresó la mirada al frente.
—No. Sé lo que estoy haciendo —sus manos sujetaban con fuerza la estructura del balcón.
Azmodan pegó la espalda a la estructura del balcón y miró hacia adentro de la habitación en dónde se divisaba la enorme cama que contenía a Rin completamente dormida en el medio de ésta, envuelta en las sabanas rojas.
—¿Entonces? —ladeó el rostro hacia él.
Sesshomaru frunció el ceño.
—Voy a quedar como un completo estúpido... —negó con la cabeza y una risa irónica salió de su boca— Siempre criticaba a mis padres por el tipo de relación que tenían con la reina consorte.
Azmodan soltó una carcajada y se volvió para mirar el mismo panorama que Sesshomaru; el cielo aún no aclaraba, pero ya se notaba menos oscuro.
—Bueno, ¿Qué puedo decir? —frunció el ceño y le miró— ¿Lo dijiste en serio?
Sesshomaru tensó la mandíbula y le miró también.
—Ella es feliz, a mí no me molesta —levantó ligeramente una ceja— A tí mucho menos —exhaló— Mientras sea en este lugar, no hay problema alguno.
Azmodan asintió varias veces con el ceño fruncido y una sonrisa contenida al recordar las palabras por las cuales preguntaba si habían sido ciertas o no.
•••🔥•••
*Rin se abrazaba por el cuello de Sesshomaru mientras éste la besaba y caminaba con ella en dirección al cuarto de baño.
Azmodan tomó a Rin por la cintura y la levantó ligeramente alejándola de Sesshomaru y escuchándola reír mientras besaba su cuello y la cargaba hacia el baño.
—Nunca llegaremos si no dejan de besarse —se quejó el mago con Rin cargada frente a él.
Sesshomaru se adelantó y abrió las puertas del cuarto de baño para dejar entrar a ambos.
—Deja, puedo caminar... —se quejó Rin intentando que él la bajara.
Azmodan miró a Sesshomaru.
—Creo que hemos Sido ofendidos... —pegó los labios al oído de Rin— Si aún puedes caminar, entonces no habremos hecho bien nuestro deber contigo, ¿Eh?
Rin abrió los ojos y miró a Sesshomaru completamente sonrojada.
—N-no... No dije eso...
Sesshomaru rió suavemente, y tanto Azmodan como Rin le miraron inmediatamente; el frunció el ceño y abrió los enormes grifos de la bañera en forma de pequeño estanque y éstas hicieron un ruido espantoso.
Rin pegó un pequeño grito ante el ruido improvisto y dió un respingo por el susto, mientras Azmodan la sujetaba.
—¿Me estás jodiendo, Azmodan? —Sesshomaru le miró mal— ¿Qué mierda?
El mago hizo una mueca.
—Bueno, no esperes mucho. El emperador no asigna un presupuesto para este lugar.
Sesshomaru le miró serio.
—Este lugar es tuyo, ¿Por qué tendría el imperio que pagar y mantenerlo?
—¿O sea que quieres que salga de mi bolsa... Cómo siempre?
—¿En serio van a discutir? —Rin les miró ambos, quienes guardaron silencio el cuál fue interrumpido por el agua de los grifo que comenzó a llenar la bañera— Listo, ya hay agua.
Sesshomaru exhaló y se acercó a ambos, pasando las manos por el vientre de Rin, quedando a espaldas de ella, besó la parte trasera de su cabeza y miró a Azmodan.
—Asignaré un presupuesto para que a partir de ahora se haga el mantenimiento de la torre.
Azmodan le miró serio y sus labios se entreabrieron mientras sus cejas se elevaban en sorpresa.
—Oh, ¿En serio?
—¿Podremos comer algo luego del baño? —Rin susurró suavemente— Me la pasé peleando con el segundo príncipe durante la cena que no pude comer casi nada...
Sesshomaru, aún mirando a Azmodan asintió, luego bajó la mirada a Rin.
—Por supuesto que sí, cariño —volvió a besar sobre su cabello.
Azmodan sonrió extasiado y tomó las mejillas de Rin con ambas manos, haciendo que le mirase mientras le sonreía felizmente.
—Todo lo que desees, mi amor —la besó suavemente— Pero antes, tomemos un baño... Y veamos si puedes caminar por ti cuenta de regreso a la cama.
Rin abrió los ojos en grande y dió un golpe con la palma de la mano sobre el pecho desnudo del mago.
—¡Azmodan!
Sesshomaru contuvo una sonrisa.*
•••🔥•••
—De acuerdo —el mago exhaló sin lograr contener la emoción en su pecho— ¿Hay que hablar con ella?
Sesshomaru se volvió hacia dentro de la habitación donde Rin dormía.
—No es necesario... —ladeó el rostro cuando la vió moverse mientras un suave quejido salía de su boca— Eventualmente se dará cuenta —dió un paso en dirección hacia dentro— Vamos, o despertará si la dejamos sola.
Azmodan le observó entrar.
Su pecho contenía con mucho esfuerzo los latidos de su corazón desenfrenado.
Exhaló con una sonrisa en los labios y siguió los pasos de Sesshomaru para recostarse junto a ellos dos.
•••🔥•••🔥•••🔥•••🔥•••🔥•••
Rin entreabrió los ojos pesadamente.
Había mucho calor.
Demasiado.
Un suave quejido salió de su boca e intentó moverse, dos paredes duras se lo impidieron y abrió rápidamente los ojos por completo.
Bajó la mirada hacia su pecho dónde la mejilla de Azmodan descansaba; estaba completamente desnudo y dormido abrazado a su cuerpo, que de igual manera estaba desnudo.
Luego volvió la mirada hacia el rostro de Sesshomaru quien tenía un brazo por debajo de la cabeza de ella, el otro la abrazaba por la cintura, y estaba recostado por su costado derecho con el cuerpo en dirección a ella; el también estaba desnudo.
Exhaló suavemente para no despertar a ambos mientras pestañaba algo confundida por todo lo que había sucedido la noche anterior.
Desde el momento en el que se dirigían los tres a esta torre, pudo sentir esa extraña atmósfera en ambos.
La complicidad de ellos dos, sumado a la sensación eléctrica y de acoplamiento de los tres. Sí, esa noche había cambiado mucha cosas.
Sesshomaru había dicho que todo se quedaría en este lugar, ¿Pero podrían los tres comportarse normalmente fiera de aquí? ¿Podría ella hacerlo?
Ellos dos eran seres extraordinarios, un Yōkai y un Dios, era más que normal que si se proponían ser indiferentes a lo sucedido, lo lograrían, ¡Pero ella era humana! ¿Cómo un humano podría obviar e ignorar ese tipo de cosas?
¡Es más!
¿Como un humano podía haber sobrevivido a lo que ella sobrevivió la noche anterior, y parte de la madrugada de ese día?
En la habitación, en la bañera, en la puerta del cuarto de baño.
No la dejaron sino hasta el punto en el que, después de tenerlos ambos dentro, y ella llegar al climax, sus piernas se quedaron sin fuerzas y Sesshomaru tuvo que sujetarla con por la cintura para que no cayera al piso, aún estando aprisionada por el miembro de ambos.
Una suave risita salió de su boca al recordar eso, mientras sentía su rostro enrojecerse.
—¿Qué es tan gracioso?
Rin volvió la mirada hacia Sesshomaru con el rostro adormilado, y le sonrió.
—No es nada —susurró bajo al igual que él, como si ambos intentaran que Azmodan no se despertara— Hola... —saludó en un susurro bajo Mientras subía la izquierda hacia él, dejando la mano derecha sobre la mejilla visible del mago sobre su pecho.
Sesshomaru sonrió.
—Hola... —susurró bajo también besándola muy despacio mientras subía la mano que antes descansaba en su cintura, hacia su mejilla, pasándola hacia la parte trasera de su cuello.
—Hola a ustedes dos también... —murmuró Azmodan adormilado sin abrir los ojos, ni moverse.
Rin soltó una risita.
Sesshomaru la osbervó.
—¿Cómo te sientes? —preguntó suave.
Ella frunció el ceño mientras miraba hacia arriba como si estuviera calculando los daños en su cuerpo.
—Bueno... —susurró— Es seguro de que lograron su cometido.
Azmodan se incorporó mientras reía, Rin le miró, era muy difícil ver en él una expresión tan relajada y real como la que ahora mostraba; felicidad. Él era plenamente feliz en este preciso momento.
—Bueno, eso está bien... ¿Pero nos impedirá seguir? —Azmodan ladeó el rostro e hizo una mueca divertida —No, no lo creo.
Sesshomaru rió suavemente mientras Rin abrió la boca en grande mirando a Azmodan como si hubiese perdido la cabeza; pero él estaba completamente de acuerdo con el mago.
Eso no les impediría seguir.
Rin se incorporó y enseguida hizo una mueca. Su cuerpo dolía horriblemente, como la primera vez que había ido a entrenar con Ivar. Sus músculos dolían como el infierno.
—Ustedes están bien, ¿Verdad? —preguntó enmarcando lo obvio.
—Yo estoy perfectamente bien —respondió Azmodan divertido.
—¿Te duele mucho? —Sesshomaru se incorporó quedando sentado a su lado.
Rin le miró.
—Ya no sé si responder a ese tipo de preguntas, luego puede ser usado en mi contra.
—¡Mierda! Aprendes rápido, mi amor —Azmodan se sentó frente a ella y se acercó para besarla; ella le correspondió subiendo la mano hacia su mejilla. Él se apartó de ella ligeramente— Buenos días, preciosa.
Rin sonrió.
—Buenos días... —cerró los ojos cuando los labios de Sesshomaru besaron su hombro por la espalda— No, esperen. Denme un respiro. Tengo hambre.
—Ahora comerás... —murmuró el mago sobre sus labios.
Rin se apartó de él.
—¡Azmodan! —se quejó sonrojada mientras él recuerdo de la madrugada invadía su mente; ella probandolos a ambos al mismo tiempo, intercalándolos uno a uno— ¡Dios!
Azmodan rió fuertemente.
—Mira esto —le habló a Sesshomaru quien ladeó el rostro hacia Rin para observar lo que él le mostraba— ¿Hemos desbloqueado una nueva manera de sonrojó en ella?
Sesshomaru rió bajo al notar el rostro rojo de Rin, hasta el cuello; ella subió las manos a su rostro.
—¡Ya! ¡Basta! —se quejó avergonzada.
—Hey —Sesshomaru le hizo bajar ambas manos y se encontró con sus ojos brillante— No hay nada de qué estar avergonzada, cariño —se inclinó hacia ella y la besó suavemente— ¿Acaso no fue de tu agrado? —susurró suave sobre sus labios y la sintió asentir y susurrar un sí en respuesta— Entonces no hay nada de lo cual debas avergonzarte...
—Tal vez nos falta un poco más romper ese pudor tuyo, mi amor —Azmodan se inclinó hacia ella y besó su cuello, luego subió a sus labios mientras Sesshomaru le daba espacio a su rostro— Si no será difícil que disfrutes por completo todo lo que tenemos para tí —susurró antes de besarla.
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Irasue exhaló ruidosamente mientras daba un paseo por los jardines del brazo de su cadavérico compañero.
El sol se había puesto ya, y la tarde se ocultaba dando la bienvenida a una noche algo refrescante con estrellas adornando el cielo.
—¿Aún no han acabado con esa mujer esos niños? —Tōga frunció el ceño— No puedo percibir nada por el campo de energía de Azmodan —miró a su esposa— ¿Te imaginaste esa reacción de la tierna y linda de nuestra pequeña nuera? —frunció el ceño al notarla sonriente y mirando hacia el palacio— ¿Diosa?
—Tōga, Cierra la boca y mira eso —tomó su mentón con la mano y le hizo mirar hacia el palacio.
Sesshomaru, Rin y Azmodan llegaban al lugar, los tres traían el cabello humedecido y una atmósfera cómplice les envolvía; y esa atmósfera se intensificó cuando Azmodan se posó frente a Rin, tomándola del mentón para besarla muy despacio, luego Sesshomaru, posándose al lado de Azmodan frente a Rin, la tomó del mentón haciendo que dejara de besar al mago para inclinarse hacia ella y besarla también mientras Azmodan acomodaba el cabello de Rin por detrás de su oreja.
Irasue subió la mano a sus labios con los ojos bien abiertos mientras los tres dirigían sus pasos dentro del palacio.
—¡No inventes! —murmuró con incredulidad Tōga.
Irasue soltó una carcajada haciendo que su marido la mirase.
—Ay, no puede ser. Ese hijo mío, cada vez queda más payasito... —volvió a reír— Recuerdas sus palabras al saber sobre nuestra Izayoi, ¡Y ahora míralo! —volvió a reír fuerte.
Tōga rió.
—¿Crees que esto dure? Es decir, él es demasiado territorial.
Irasue le miró.
—Gatito, ¿No recuerdas que así fue como nosotros comenzamos? —subió el dorso de la mano hacia la comisura de su ojo y limpió una lágrima invisible— Oh, cómo extraño esos días en los que no eras tan imbécil.
Tōga frunció el ceño.
—Anoche no te importaba que fuera un imbécil...
Irasue le soltó el brazo y comenzó a caminar.
—¡No seas vulgar!
Tōga comenzó a seguirla.
—¡No, espera! Lo dije de broma, diosa mía.
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# 🌙Bebés, perdón 🌙
Bueno, espero que les haya gustado este OneShot de un mundo paralelo jajajajaja.
La neta que corté muchas cositas porque se estaba haciendo muuuuuuy largo y ya me tarde casi 20 horas en subirlo.
Les cuento, anoche lo iba a subir, hasta puse mi alarma a la hora, pero ¡Joder! Los que están en contacto conmigo por Twitter saben cómo andaba ayer de Zombie, y ni escuché mi alarma. Jajajajajaja ahora desperté y medio chequé que estuviera bien.
(Si encuentran cosas raras, weee me estaba súper durmiendo mientras lo terminaba, así que van a disculparme)
En fin, nos leemos el martes en el fic.
Y bueno, ¡Ay! Debo admitir que me hizo sentir bonito escribir a un Azmodan feliz. Y me gusta imaginar su vida en este mundo paralelo. 🤧🤧 Tan feliz como merece.
¡Ya! Ya me voy, que luego sigo y sigo.
Jajajjajaja les amodoro y de nuevo, perdón por no cumplir la hora y día.
*shiii ya saben cómo soy, pa'qué me invitan*
Jajajajjajajajaja
Besos, puerkis!!!!🔥🔥🔥🔥🔥🔥