One-shots de terror. SASUSAKU

Sinopsis

Compilación de shots creados para Halloween del 2021. Espero les guste ❤️

Estado:
Completado
Capítulos:
6
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Vampiro

El aire helado de la oscuridad nocturna azotaba contra su cabello.


Aquel era un día especialmente frío, o al menos eso pensaba en vista de que los humanos cargaban con abrigos, gorros y bufandas, protegiendo sus débiles y frágiles cuerpos del frío clima invernal.


Tan débiles, tan simples y a la vez, tan especiales que para él resultaban repugnantes. ¿Que tenían ellos que los hacia únicos para el Creador que no tuviese él?


A suspiros molestos siguió observando las calles de aquella ciudad tan bulliciosa como sobrepoblada.


Cualquiera pensará que para seres como él un pueblo pequeño sería la mejor opción, pero no, pueblos pequeños significaba una cosa: todos se conocen. Por ende, un extraño llegando y que de inmediato empiecen a desaparecer personas solo apuntará a una persona, los humanos a pesar de su fragilidad no eran del todo estúpidos.


Era un fastidio.


Su nariz respingada noto enseguida aquel olor que llevaba días embriagandolo. Cerro los ojos aspirando con fuerza, saboreando el dulce aroma, sintiendo como la piel se le erizaba de puro anhelo, volvió a abrirlos, ya teñidos por el carmesí borgoña de sus pupilas anticipando el festín.


Ahí abajo de aquella azotea en la que él se encontraba, caminaba ella, ese dulce angel que le había hechizado desde hace más de un mes, tan perfecta como exótica.


Cabellos rosados, tan largos que llegaban a la mitad de su espalda, piel de porcelana, suave y blanquecina, tanto que sus venas se alcanzaban a notar para unos ojos agudos como los suyos, ojos enormes, color esmeralda, con un brillo particular que era lo que tanto le había atraído de ella.


Sakura Haruno, la hija menor de la familia Haruno, del sastre de la ciudad más solicitado del lugar.


Llevaba un abrigo grande de color vino, una bufanda y orejeras tejidas de color rosado que quedaban con el color de su cabello y guantes a juego. Se detuvo en la florería de la familia Yamanaka, a platicar con la chica rubia de su edad.


- ¿Cómo sigues, Sakura? - pregunto la joven rubia.


- Bien, Ino - sonrío la pelirosa con sus labios pálidos y resecos por el frío - mi madre me llevo con el médico el día de hoy y parece ser que el mosquito que me pico fue lo que me provocó la fiebre.


- Pero llevas un mes en esa condición - se quejo Ino - ¿segura que no han encontrado nada en tu habitación?


- Lamentablemente no - suspiro la pelirosa mientras soltó vapor de sus labios - pero mi padre me a conseguido un pabellón para colocar encima de mi cama, espero eso mejore los ataques de los bichos - sonrío de nuevo forzadamente la joven.


- Necesitas dormir más - suspiro la rubia - mirate esas ojeras, casi te llegan a las mejillas.


- Solo me hace falta una siesta - susurro la ojijade - debo irme Ino, te veré luego.


Y sin más, se despidió de la rubia y camino hacia su casa ante la atenta mirada de los ojos carmesí que la siguieron hasta que desapareció por la puerta de su casa.


Su lengua paso por sus colmillos más grandes de lo común y después por sus labios. Era simplemente delicioso.


Ver cómo la vida y la esperanza se escapaba poco a poco de aquella jovencita que le había encantado por su jovialidad y a pesar mantener aún la sonrisa. Era sin duda un ángel.


- Un angel que te quitaré, Padre - mascullo maliciosamente el hombre mirando al cielo nocturno.


Y sin más se levantó del suelo de la azotea y salto para llegar a la otra y después a la siguiente, con el fin de llegar a la casa del sastre de la ciudad.



Un suspiro cansino salió de su boca nuevamente, incluso cambiarse de ropa de estaba volviendo una tarea titánica para ella.


Los médicos no encontraron nada fuera de lo común en ella, a lo mucho un poco de anemia, algo que era normal, según ellos, debido a que estaba madurando y el cuerpo necesitaba más nutrientes. Solo hacia falta más horas de sueño y una alimentación balanceada.


Pero era extraño que por más que durmiera y comiera saludablemente su cuerpo se sentía como si estuviese entumecido, moverse de un lado para otro le provocaba fatigas extremas al grado de sonrojarse mientras respiraba exageradamente por una simple caminata por el jardín.


Estaba volviendo se fastidioso.


Con calma, la joven termino de cepillarse el cabello y dejo el cepillo frente a su espejo y miro su reflejo.


Nunca fue especialmente robusta, de hecho podía pasar como delgada desde siempre, pero ahora su cuerpo parecía estar al borde de ser un esqueleto, sus costillas se marcaban bajo sus pechos, los pómulos resaltaban ligeramente por sus mejillas, los ojos hundidos y ojeras amoratadas que disimulaba con maquillaje le demostraban que lo que le ocurría no era precisamente una simple anemia.


Con otro suspiro tomo su cabello y lo movió a un lado, viendo de nuevo aquella pequeña y casi inexistente marca con la que siempre despertaba día con día hinchada y rojiza y que desaparecía a lo largo del día. ¿Que clase de animal podría estarle provocando aquello?


Con frustración decidió caminar hacia su cama y acostarse a dormir, nuevamente se sentía cansada como cada noche al punto de caer rendida al sueño apenas si tocaba el lecho y no despertaba hasta el siguiente amanecer.


No pasaron ni dos minutos cuando una figura oscura e imponente se materializaba en la ventana.


Un pelinegro de cabello rebelde y ojos borgoña camino hacia la cama donde yacía la pelirosa, se inclino hacia ella, aspirando su aroma, como cada noche, sintiendo como su piel se erizaba de nuevo y la boca se le hacía agua.


Con la punta de sus dedos acaricio la mejilla de la joven cada día más demacrada, aparto con la punta de sus largas uñas unos mechones de su cabello rosado que poco a poco perdía su brillo natural y sonrío al pasar sus dedos sobre las ojeras amoratadas debajo de sus párpados.


- Ya casi mi dulce Sakura - le susurro al oido - ya casi se termina y estarás conmigo para siempre.


Acto seguido aparto de cabello de su cuello, pincho la suave piel con una de sus uñas haciendo que ella grupera de dolor, entreabriendo los labios resecos, el hombre paso el filo de su uña por su propia muñeca, como cada noche, para hacer que las gotas de sangre cayeran en los resecos labios de ella y entrarán en su boca mientras él lamía la sangre de su cuello.


Y esque no han otra forma de volver eterna como él.


Si la mordiese con sus colmillos, la ponzoña la mataría antes de transformarla teniendo en cuenta de la debilidad de su cuerpo y si la hubiese transformado desde un principio solo conseguiría una simple esclava obligada a seguirlo por la eternidad por culpa del vínculo que creaba la transformación y eso no quería Sasuke, él deseaba que ella fuera con él por su propia voluntad, por su propio pie, deseaba que fuese su reina por elección propia.


Cuando terminó de beber y la herida en su muñeca cicatrizó, el pelinegro lamió la herida del cuello de la joven, haciendo que cicatrizar casi al instante y quedará una pequeña roncha, como si un mosquito le hubiese picado.


Con una sonrisa se acercó a darle un beso frío en la frente y se enderezó para mirarla.


- Muy pronto, Sakura - sonrío Sasuke - muy pronto estaremos juntos para siempre.


Y sin más se encamino hacia la ventana para volver la vista hacia atrás un segundo.


- Te recojo mañana al medio día, querida mía - prometió como cada día hacia desde hace un mes que llevaba cortejandola ante el ojo humano, enamorandola, encantandola.


Salto por la ventana hacia la calle frente a la casa y acomodando su abrigo comenzó a caminar como un civil más. El anhelo se formaba en su interior, faltaba muy poco, muy poco para que la hija del ángel favorito de Dios fuese totalmente suya.