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Unas manos rebuscaban desesperadamente entre la ropa de un armario, moviendo todo nerviosamente y revolviendo prendas por todos los lados del mueble, como si la situación tratase de vida o muerte. El chico soltaba palabrotas sueltas en forma de frustración al no poder encontrar lo que buscaba, empezando a pensar en la idea de simplemente ponerse otra cosa.
-¡Estúpido armario!-Se quejó frunciendo sus cejas y dejando caer una sudadera que tenía en la mano en un intento de despejar todo el mueble-.
Después de dejar caer muchas prendas de ropa al suelo, encontró lo que buscaba. Doblado en el fondo del armario donde casi no era visible, había una camiseta color azul verdosa con cuello en forma de V. Una que le gustaba mucho.
Suspiró con alivio, viendo que la había encontrado, para después recoger de forma desordenada toda la ropa que estaba esparcida por su habitación y meterla torpemente en el armario nuevamente.
Al terminar, corrió hacia su baño, donde se cambiaría. Se puso la vestimenta nueva lo más rápido que pudo, con alguna que otra complicación, y luego se miró en el espejo comprobando que no estaba despeinado. Lavó sus dientes con pasta y se echó un poco de colonia para intentar dar la mejor impresión posible a...
-¡Mike!-Llamó su madre, interrumpiendo sus pensamientos-¡Will ya está aquí!
Sus ojos se abrieron con sorpresa al ver que le había dado el tiempo justo para terminar de prepararse. Algo raro en la mayoría de las situaciones.
-¡Ahora bajo!-Respondió en un grito mientras que salía de su baño, no sin antes mirarse nuevamente en el espejo-.
El pelinegro bajó con rapidez las escaleras de su casa, saltando al piso cuando justo le quedaban dos peldaños. Corrió con emoción hacia la puerta de entrada de su hogar, para darle la bienvenida al contrario con una gran sonrisa, algo a lo que ya se había adelantado su madre.
-Buenas tardes, señora Wheeler.-Saludó educadamente Byers-.
-Buenas tardes Will, ya sabes que no hace falta que me llames así. Puedes decirme Karen, si quieres-.
Con emoción, se acercó sonriente hacia donde se encontraban su madre y Will charlando, para hacerse ver y recibir a su invitado. Su corazón se aceleró como siempre cada vez que lo veía. Llevaba una camiseta amarilla con rayas naranjas y unos pantalones cortos color azul oscuro.
-Hola.-Dijo Will en un tono suave al verlo, uno que tanto enamoraba a Mike-.
-Hey.-El más alto respondió con una tonta expresión en su rostro-. Ven, entra.
El Wheeler cogió con delicadeza la mano del más pequeño, y lo llevó escaleras arriba mientras los dos se reían, mirándose repetidas veces hasta que llegaron a la habitación del pelinegro. Con rapidez, Mike cerró la puerta con pestillo y acercó sus manos hacia el rostro del contrario, para unir sus labios en un pequeño y suave beso.
Los dos se fundieron en aquella muestra de cariño, como si el tiempo se detuviera a su alrededor y la habitación se llenó de esa energía especial que solo ellos compartían cuando estaban juntos. Era algo que preferían mantener en privado.
-Te extrañe.-Suspiró el de pelo oscuro en cuanto se separaron del beso, acariciando el sedoso cabello de su novio-.
-Yo también.-Susurró relamiendo sus labios-. Sabes a...
-¿Fresa?-Respondió de antemano-.
-Sip.
-Creo que usé la pasta de dientes de Holly sin querer...-Dijo mirando hacia otro lado mientras sonreía-.
-Supongo que ese es el problema de tener más de un hermano.-Dijo el Byers con gracia-.
Los dos chicos rieron ante la situación, sintiéndose libres de al fin poder disfrutar de su tiempo el uno con el otro sin nadie más que los interrumpiera. Era absolutamente perfecto, todo tranquilo y con un aire romántico que influía en los corazones de ambos jóvenes. Lo que ambos amaban.
-¿Qué quieres hacer?-Preguntó con curiosidad Will mientras miraba la habitación-.
-Hmm...la verdad es que no tenía nada planeado para hoy.-Admitió acercándose al castaño para abrazarlo por detrás.-Estar contigo me parecía un buen plan.
-Muy bien Romeo.-Dijo con una pequeña risa entre sus labios mientras se daba la vuelta, quedando de frente con su pareja-. También me gusta estar contigo, pero prefiero hacer algo y no estar quieto. No sé...¿no se te ocurre nada?
Mike ladeó su cabeza, intentando pensar en alguna actividad que podrían realizar sin molestar a nadie que estuviera en la casa.
No podían jugar a D & D ya que, desgraciadamente, su madre había escondido el juego debido a la adicción que últimamente estaban teniendo Will y él. También porque decían que ya con 15 años, eran algo “mayorcitos” para ese tipo de juegos. Algo que no tenía nada de sentido para ninguno de los dos, pero no podían luchar contra la autoridad de Karen.
-¿Te apetece cocinar...?-Sugirió Mike alzando los hombros-.
-No estaría mal.-Admitió-. Pero no quiero que, ALGUIEN, agregue sal en vez de azúcar a las galletas.
-Will eso pasó hace dos meses, y además, ¡fue un accidente! ¿Vale? No es mi culpa que sean casi iguales...
Los verdes ojos del más pequeño rodaron acompañados de una sonrisa. Una que decía cuanto quería a su torpe pareja.
-¡Espera! Tengo la idea perfecta.-Terminó por decir Mike, el cual parecía feliz al haber encontrado una actividad la cual realizar-.
-¿Cual?
Hacía poco que Nancy le había cobrado todo el dinero que él “tomó prestado” hace unos dos años por Halloween y con él, se había comprado un pintalabios color rojo oscuro que le gustaba mucho a su hermana.
¿Qué mejor que una pequeña venganza?
-Vuelvo en un segundo.
Quitó el pestillo de la puerta y se dirigió hacia la habitación de su hermana mayor, la cual no se encontraba en casa, por lo que tenía vía libre para que no le pillaran mientras volvía a tomar prestado algo de la castaña.
Abrió con cuidado la entrada hacia el cuarto, para escabullirse dentro y empezar a buscar. Sabía que el pintalabios era algo caro, así que lo más seguro era que lo hubiera guardado en alguno de sus cajones. Abrió uno de estos, encontrándose con lencería de mujer, lo cual solo hizo que su cara se arrugara en una expresión de asqueo.
Ignoró lo que había visto y continuó buscando entre los cajones hasta que finalmente encontró el objeto deseado. Lo tomó con cuidado, asegurándose de no hacer ruido que pudiera delatarlo, y luego cerró el cajón con suavidad.
Con el pintalabios ya en mano, Mike regresó a su habitación donde Will lo esperaba con curiosidad.
-¿A por qué fuiste? -Preguntó al ver la sonrisa traviesa en el rostro del contrario.
-Nada en concreto...solo...esto.-Terminó por decir mostrando lo que tenía escondido detrás de su espalda-.
-¿Un...pintalabios? ¿Para qué?-La confusión resaltaba en la cara de Will-.
-Digamos que esto se tratará de una pequeña venganza hacia Nancy.
Will se llevó una mano a su frente.
-Mike, no vengas con tonterías, mi hermano se enfadaría mucho si se entera que colaboré en tu “pequeña venganza” hacia su novia.-Habló haciendo comillas con sus dedos en las palabras destacadas-. Además, tus bromas terminan siendo peores de lo que uno puede imaginarse.
-No es para tanto, tranquilo. Solo será para fastidiarla un poquito, nada más.-Habló mientras que se sentaba en el suelo-. Gastaremos algo de él y ya.
Mike dio dos palmadas en el suelo enfrente suya, indicándole al contrario que se sentase delante y que viera la magia surgir. El de ojos verdes terminó accediendo a lo que fuese que quería hacer su novio, así que se sentó de piernas cruzadas con mirada expectante y curiosa, esperando a que el de pelo oscuro ejecutara su plan.
-Bien...huh...no creo que sea muy difícil...
Con cuidado, Mike abrió el pintalabios y giró la base, dando a conocer un rojo brillante que destacaba entre todos los demás colores. Seguidamente, acercó la punta del labial a sus propios labios, pintando de manera inexperta, sin mirar muy bien que hacía, pero intentando que quedase lo mejor posible.
-¿Vas a pintarte los labios? ¿Esa es tu gran y genial broma?-Preguntó sarcástico mientras que una pequeña risa escapaba por su boca-.
-¿Algún problema?-Cuestionó intentando sonar gracioso-. Estoy seguro de quedaré hermoso al final.
El castaño rodó los ojos aún observando atentamente como su novio intentaba maquillarse. El objeto con milagro pasaba por los labios de su amante, ya que no era muy bueno pintándose que digamos. Will pensó en traerle un espejo para hacerle el trabajo más fácil, pero decidió darse el lujo de ver como Mike hacía el ridículo para poder reírse más tarde.
Segundos después, el de pelo oscuro había dado por terminada su tarea.
-¿Qué pasa?¿Acaso no estoy guapísima?-Preguntó haciendo muecas con su boca en un intento de imitar a su hermana-.
-Mike...pareces un payaso.
-¡Ala!-Exclamó haciéndose el ofendido, poniendo una mano en su corazón para exagerar más el acto.-Ni que tú pudieras hacerlo mejor.
-¿Quieres ponerme a prueba?-Dijo en un tono desafiante-.
-Claro.
Al oír que le daban permiso, el de baja estatura cogió una servilleta que tenía guardada en su bolsillo, y empezó a quitar todo el pintalabios que el pelinegro había esparcido por su propia cara. Al ver que ya no quedaba ni un rastro de color rojo, tomó el pintalabios y, como si se tratase de un cuadro, Will manejó su muñeca como pincel en un blanco lienzo, sujetando la barbilla de Mike para que no se moviese y le permitiese hacer su trabajo.
Mientras, el pelinegro se fijaba con curiosidad cada movimiento que el objeto hacía sobre su boca, preguntándose a sí mismo si Will en verdad tenía experiencia en maquillar, porque parecía un profesional haciéndolo. También podía permitirse mirar a los labios del de ojos verdes, unos que le encantaba observar cada que el castaño no le estaba prestando atención. Y unos que iba a manchar con aquel color rojizo de un momento a otro si nadie le detenía.
-Listo.-Dijo dando por finalizada su obra de arte-. Presiona los dos labios.
El Wheeler hizo caso omiso, saboreándolo de paso y recibiendo un sabor no muy gustoso al hacerlo.
-Ahora si que estás guapísima.-Terminó por decir el castaño, mirando con una sonrisa a la cara ahora algo maquillada de su novio mientras que acariciaba su mejilla con cariño-.
-Siempre lo estuve.
Mike no perdió mucho más tiempo, y se abalanzó contra el ojiverde para empezar a dejar besos por toda su cara.
Primeramente en su frente, levantando su flequillo con cuidado. Poco después en su mejilla, su nariz, y segundos más tarde en su cuello, algo que hizo reír a Will mientras que sentía todo el amor que le estaban dando.
-¡Mike! ¡Para! ¡Me haces cosquillas!-Gritaba mientras intentaba apartar al contrario, fallando en el intento y terminando por reír más que antes-.
-Lo sé.-Respondió, sin parar todavía-.
El de pelo oscuro se aseguraba de que quedase aquella característica mancha roja de sus labios marcada en cada aspecto facial de Will, presionando y produciendo pequeños sonidos al separar su boca de la piel del castaño.
Por la fuerza ejercida, los dos cayeron tumbados al suelo, donde Mike continuó besando a su gusto al que ahora era totalmente vulnerable a sus muestras de cariño. Después de unos minutos, para terminar, el de pelo oscuro dirigió por última vez sus labios hacia los de Will, dejando un largo y correspondido beso que terminó por esparcir toda la pintura fuera de los labios del pelinegro.
-¡Me has manchado toda la cara!-Se quejó el de estatura baja en cuanto pudo separarse mientras soltaba una pequeña risa nasal. No pudo evitar sonrojarse, algo que no se notaba mucho gracias a todo el color que había derramado en su cara-.
-¿Ahora quién es el payaso?-Terminó por decir Mike, mirando como sus labios habían quedado destacados en la pálida piel de su pareja-.
-Qué gracioso, Wheeler.
-Admite que te gust-
¡¡Mike!!-Al pelinegro se le erizó la piel al oír como la mismísima Nancy lo llamaba desde casi al lado de su habitación ¿Como no se habían dado cuenta de que había vuelto? .-¡¿Dónde está mi pintalabios?!
Oh mierda. Estaba muerto.
-U-uh....¿¡tú qué!?
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Holaaaaa, aquí vengo con un ship nuevo con el cual llevo desde 2019. No se por qué no le hice un libro antes, pero bueno. Tremendo jaja. Ahora a rezarle a diosito para que el Wattpad no me lo borre. Porfa Wattpad sea bueno.
Para hacer el one-shot me inspiré en este dibujo que vi. Créditos a craisi en Instagram. Gracias por la obra de arte, dios te bendiga.
2023 palabras.