Capítulo 1: Nada puede salir maal.
Se levantó a las cinco de la mañana de buen humor, como siempre y se alistó para ir a la escuela.
Amaba la secundaria, no entendía por qué algunos querían acabarla rápido, a Izuku le fascinaba ir a clases y jugar con sus amigos o charlar con los profesores.
Pero hoy, era de los maravillosos días que se ponía aún más divertido, era un paseo escolar, estaba más emocionado aun porque tenía que desarrollar cierto plan que tenía en mente desde hace ya mucho tiempo.
Seis de la mañana. Aun más entusiasmado de lo usual tomó la gran mochila amarilla que había preparado con un día de anticipación y bajó a desayunar.
—Buenos días— Le sonrió a su madre.
—Buenos días, cariño.
Izuku no borró su sonrisa ni siquiera cuando tomaba su desayuno, escuchando obviamente las advertencias e indicaciones que su madre le daba aunque solo era una visita al campo y ya.
—Entonces me retiro, hasta pronto mamá, te amo, descansa por favor— No dijo más y salió, sabe a la perfección que su madre la está pasando muy mal, el trabajo en el hospital es algo muy duro.
Con prisa se metió al mercado que estaba frente a su colegio, era muy conveniente que esté ahí, pues lo salvaba de situaciones como esa. Compró algunas frutas para no pasar hambre en el bus y unas pastillas para el mareo, por si acaso.
Salió corriendo encontrándose con algunos amigos e ingresaron al instituto.
Luego de unos minutos, el maestro empezó a tomar lista por orden de llegada para que subieran al autobús.
—Midoriya Izuku— Lo llamó Aizawa para que subiera.
—Presente.
—Ya lo sé.
—¿Entonces?
—Que subas— Gruñó. Izuku avanzó, pero antes de subir al vehículo, besó la mejilla de su tutor.
—No se enfade, profe, o romperá mi pobre corazón— Sus compañeros empezaron a hacer sonidos de ambulancia y el profesor, con los ojos en blanco, rompió el lapicero en su mano.
—Entra— Repitió, de mal humor, esta vez el omega obedeció con rapidez.
No podía evitarlo, le encantaba hacer bromas, comentarios o fastidiar a la autoridad para divertir a sus amigos, eso y el hecho de que era novio del gran Katsuki Bakugō eran las razones por las que era tan popular.
Una vez dentro y con el viaje en marcha, se puso a conversar con sus amigos. Claro que a su lado, estaba su novio, el imponente y temido Bakugō Katsuki.
El paseo en carro no estuvo tan entretenido como le hubiera gustado debido a que estaban cerca a los profesores. Miraba a quienes estaban sentados al fondo, en realidad le complacía saber que el chico bicolor lo haya obedecido y lograra convencer a sus amigos de sentarse ahí.
—Descuida, acabando el paseo Katsuki y yo nos encargaremos— Sonrió Mina tras él, maliciosa, dirigiendo su vista al mismo lugar en que él miraba.
—No, no es necesario. Sólo... no sé porqué se sentaron ahí si saben que es nuestro lugar siempre— Hizo un puchero.
—Ay, eres tan lindo...— Ella pellizcó la mejilla de Izuku para luego darse la vuelta.
La única chica sentada en el grupo del fondo, notó el interés de Izuku hacia su lugar, gruñó y le susurró al adolescente a su lado, él lucía extrañamente tranquilo.
—Nos van a matar— Murmuró Momo —Te dije que debíamos obedecer.
—Tranquila, no pueden hacernos nada— Murmuró Shōto.
—Claro, solo golpearnos, robar nuestras cosas, humillarnos y ya— Shinsō se asomó, Denki lo golpeó levemente.
—Fue mala idea hacerte caso... Todo es tu culpa y tu repentina intención de revelarte ante ellos. Quienes no podemos hacer nada somos nosotros. Ellos son fuertes, tienen influencia y buenas calificaciones, no tenemos poder sobre ellos— Ella lo señaló con el ceño fruncido.
—Debimos obedecer— Murmuró Denki, sintiendo miradas filosas en dirección suya— Estamos fritos...
—Tranquilos, el único que pide estos asientos es Midoriya y él nunca ha hecho nada en contra nuestra— Los intentó tranquilizar Shōto, confiaba en el pecoso, quien se le había presentado el día anterior para pedirle que tome los asientos, pues tenía un plan que le explicaría más adelante— Midoriya es diferente...
Todos negaron con un suspiro, sabiendo que Shōto no aceptaría que el omega era igual, siempre intentaba justificarlo.
—Digamos que él no, pero sus amigos y su novio sí.
—Odio la escuela...
—Me quiero morir— Shinsō tan motivador como siempre.
Pronto, el aura de la parte posterior del autobús empezó a opacarse.
—Tienen nuestros asientos y no los gozan— Gruñó Mina —Están muertos.
—Escojo al flacuchento que se viste como abuelo— Katsuki le siguió el juego, mirando con desdén en la misma dirección.
—Chicos, no recurran a los golpes esta vez, son sólo asientos— Ochako se opuso, Midoriya e Iida asintieron. Pero quienes querían venganza innecesaria eran muchos más, por lo que no les hicieron caso.
—Esto va a estar feo, lo mejor es no entrometernos, no quiero que vayan contra ti— Iida acarició la mano de Ochako.
Izuku miró con lástima a la pareja detrás suya. Uraraka era linda, poseía una belleza angelical que atraía muchas miradas e Iida era fuerte y muy inteligente, destacaba en muchas cosas. Es por eso que su grupo puso atención sobre ellos.
Lamentablemente la pareja aceptó su amistad, pero no había de otra, si se atrevían a rechazarlos, les iba a ir mal durante toda su época escolar.
Debido a que se juntaban con ellos, todos pensaban que aquella tierna pareja era igual de desdeñosa y creída que el resto del grupo.
Izuku no era del todo distinto. Era lo suficientemente fastidioso y temido como para que le nieguen algo, pero no tanto como para que tiemblen con su sola presencia aún estando los profesores presentes; cosa que sucedía con Katsuki, Monoma y Mina.
El resto del grupo, Sero, Kirishima y Hagakure tenían la misma influencia que ellos, pero en menor grado.
Nada más llegando al lugar asignado, todos bajaron con emoción.
Su novio le tomó la mano para que no baje todavía y se quedaron esperando a que todos se vayan retirando, a excepción de los debiluchos que habían osado desobedecerlos.
Los integrantes del pequeño grupo de cuatro personas, tragaron duro al ver que se habían quedado solos con Katsuki e Izuku.
—¿A quién? ¿Eh? ¿A quién se le ocurrió la fantástica idea de rebelarse?— Preguntó el cenizo con la voz ronca, estaba enfadado.
—Fui yo— Habló Shōto al instante, no quería que se desquite con alguno de sus amigos por un plan del cual no tenían idea— Asumiré lo que venga.
—Claro que lo harás... Espero que no huyas a la hora de la salida... Porque te sacaré la mierda como nadie lo hizo alguna vez. Vamos Deku.
El omega peliverde, entonces, sonrió como si se hubiera esperado aquello.
—Tengo una mejor idea— Izuku habló, sorprendiendo a todos —Todoroki, participarás contra Kacchan en todos los juegos... Si pierdes te convertirás en el perro de Katsuki y harás todo lo que ordene sin refutar— Sonrió con malicia.
—¿Y si yo gano?
—No sucederá— Sonrió angelicalmente ante aquellas palabras tan dolorosas para el bicolor.
—Mierda, sí, nada mejor que la humillación pública, Deku eres un genio— Besó toscamente la mejilla del pecoso —Te estaré esperando, flacuchento— Bajó del bus muy contento.
Izuku se quedó ahí frente al grupo.
—Te agradezco que hayas confiado en mí— Suspiró el verdoso —Pero bueno... Ahora te contaré la razón por la que necesitaba tu ayuda.
Los tres adolescentes detrás de Shōto miraron al omega con intriga.
—Largo todos, quiero hablar con él en privado.
Shinsō y Kaminari salieron, Momo en cambio no se quiso mover, se aferró al brazo de Shōto, sabía del crush que el alfa tenía con Izuku y temía que no se negara en caso de que pidiera algo.
—¿Eres su novia acaso? Dije que quería hablar solo con él.
—Momo, retírate— Pidió el alfa, ella negó.
—Shōto, yo...
—No ¿Sabes qué? Olvídalo, mejor me voy yo— Izuku se dio la vuelta, siendo detenido sl instante por Todoroki, quien había tomado su mano para evitar que se vaya. Sonrió complacido sabiendo que lo tenía a su merced.
—Lárgate, Yaoyorozu— Soltó con brusquedad. Luego suavizó su voz un poco, al percatarse de que le había hablado de forma tosca, quizás demasiado, pero es que estaba desesperado, su alfa le pedía complacer a Izuku, no a su amiga —Por favor.
Los ojos de ella se aguaron en lo que salía muy molesta del bus, yendo a encontrarse con los otros dos.
Una vez solos, Midoriya fue directo con su petición.
—No tengas miedo de las consecuencias, asegúrate de ganar todos los juegos, te he visto en los talleres extracurriculares de verano y sé que puedes hacerlo, tienes la fuerza, agilidad y todo lo necesario, no te pediría esto si pensara que no puedes.
—¿Qué clase de trampa me estás planteando? ¿Por qué querrías que tu novio pierda?
—Porque quiero terminar con él. Si es humillado delante de todos por su principal víctima...— Tocó su pecho con su índice, apuntándolo —Tendré la excusa perfecta para romper con él sin pagar consecuencias y tú ascenderás, nadie volvería a meterse contigo.
A Todoroki le brillaron los ojos, sabe que es buenísimo en los deportes y que tiene la fuerza necesaria para derrumbar a quien quisiera si se lo proponía, su corazón se aceleró al descubrir que Izuku también lo había notado.
Nunca intentó defenderse ante Katsuki y su grupo por temor a meterse en problemas, después de todo, los Bakugō eran los principales inversores en el nuevo negocio de sus padres.
Odia admitirlo, pero sin el apoyo financiero de Mitsuki, Enji no puede hacer mucho.
Pero si se trataba de una competencia, nadie podía decirle nada por ser un poco brusco.
Shōto asintió y Midoriya le sonrió, el alfa, por milésima vez desde que lo conoce, pensó que era la sonrisa más bonita que había visto en toda su vida.
—Gracias— Dicho esto, Deku bajó del autobús, encontrándose con Hitoshi y Denki pegados a la puerta, espiando la conversación mientras Momo estaba algo más apartada.
Chasqueó la lengua continuando su camino.
—¡¿Hiciste todo esto porque Izuku Midoriya te lo pidió?! ¡¿Eso significa que acabará nuestro calvario?!— Chilló Denki de alegría en cuanto Shōto bajó, y Shinsō le dio unas palmadas en la espalda. Todos celebraron, excepto Momo, ella no estaba del todo convencida.
—No sé... ¿Por qué estás tan confiado en ganar? ¿Y si es una trampa? ¿Por qué querría terminar con el alfa más guapo y popular de la escuela?
—¿Acaso te gustaría estar con Bakugō?— Cuestionó Shinsō asqueado.
—Mmm... Es muy atractivo, pero su actitud no es la mejor...— Realmente no respondió la pregunta.
—No sé, tendrá sus razones, ¿Qué nos importa? Sin Katsuki seremos libres— Denki se emocionó.
Momo rodó los ojos mientras los otros dos empezaban a animar a Shōto.
A ella no le hacía gracia esto. Si bien ella también quería pertenecer a un grupo tan destacado como lo era el de Izuku, dudaba mucho que bastara con destronar a Katsuki para hacerlo, ella quería un camino seguro y de paso, demostrarle a Midoriya que era mejor que él.
¿Por qué? Por mera envidia, porque Izuku era el dueño de las miradas y suspiros de Shōto sin haber hecho algo que lo mereciera.
Cuando los juegos estuvieron armados y listos, Shōto fue a inscribirse en todos, escogiendo a Katsuki como su contrincante.
—Esto será divertido de ver— Oyó a sus espaldas.
—Lo van a hacer mierda por hacerse el valiente— Burlas y burlas seguían.
Incluso su tutor lo miró confundido.
En primer lugar, teníamos lucha libre sobre la vara.
Enrolló y subió la basta de sus holgados jeans de albañil que muy seguramente no lo dejarían jugar cómodamente, acomodó bien sus lentes y también remangó el suéter talla XXL que siempre usaba.
Se situó a un extremo de la barra de madera y Katsuki se colocó en el otro, mirándolo con malicia.
Recuerda la vez que el cenizo lo molió a golpes y lo llamó marica por enterarse que solía practicar ballet.
Ahora va a enseñarle lo que el ballet era capaz de hacer.
Avanzó con cautela para analizar qué movimientos serían más certeros de hacer, Katsuki en cambio se desesperó y lanzó contra él como el salvaje que es.
Ambos empezaron a forcejear sobre la delgada plataforma para tirar al otro al vacío lleno de barro, ninguno parecía querer ceder.
Bakugō estaba furioso, derribar a Todoroki parecía ser más complicado de lo que pensaba.
El cenizo miró a los pies del bicolor y, en un acto tramposo, pateó su pantorrilla para desequilibrarlo.
Cosa que no sucedió, pues Shōto lo esquivó y quedó en una posición de dudosa caída, pero supo mantenerse firme. El de ojos rubíes, sin embargo, debido a la fuerza con la que intentó impactarlo, cayó hacia atrás, directamente al fango.
Las personas ahogaron un jadeo de sorpreza antes de empezar a reírse de él.
El árbitro le dio el punto a Shōto y dio pase a los siguientes participantes.
Bajó de la barra y sus amigos corrieron a abrazarlo, aún con ellos sobre él, buscó con la mirada a Izuku, el pecoso le sonrió con aprobación.
Siguieron con el reto de fuerza. Los jugadores debían mantenerse colgados de una barra y soportar su propio peso contra la gravedad. Calistenia.
Algo desconfiado de sus capacidades se acercó y subió al banco, Katsuki secó sus manos con una toalla mientras lo asesinaba con la mirada.
—Empiecen— Ordenó la mujer.
Todos se colgaron del palo y los taburetes les fueron arrebatados, ahora dependían de su propia fuerza. A pesar de haber múltiples jugadores, la gente enfocaba la vista en ellos.
Por el momento estaba bien, se giró a ver a Katsuki y él parecía hacer más esfuerzo del necesario.
¿Qué le pasa? ¿Acaso tiene músculos de adorno?— Se preguntó.
No pasaron ni tres minutos cuando él recién empezaba a agotarse y Bakugō se soltó.
Después de unos segundos, pensó que era innecesario seguir, pues ya demostró ser más fuerte y se dejó caer aún con los otros jugadores participando.
Juró ver llamas en los ojos rojos.
Algo le decía que debía temer, pero cuando buscó con la mirada a Izuku y una vez más, él le sonreía a lo lejos, supo que cualquier castigo valdría la pena.
En cada maldito juego que se venía, Katsuki era derrotado torpe y vergonzosamente, Shōto no se cansaría de las risas que la gente le dedicaba a Don Imbécil.
Y ni qué decir de las competencias intelectuales. No importa si eran preguntas de historia, matemáticas o idiomas, obviamente el nerd de la escuela –Shoto– acertaba en todas.
—¿Cumpleaños del creador de contenido, Kunno?
—¿Qué?— Todoroki se confundió.
—¡Ocho de mayo!— Katsuki se lanzó a responder.
La única respuesta correcta de veinte.
Nuevamente Todoroki arrasó con el orgullo de Bakugō.
Incluso en el concurso de baile, ahí se ponía en dudas.
Fue a la pista donde Katsuki lo esperaba nuevamente como contrincante. No importaba si no sabía bailar, importaba la opinión del público.
Y así ganó nuevamente, hizo pasos tontos como las del pollito pio o la del baile del gorila... La gente lo adoró, se había ganado por completo al público.
—¡Lo hiciste!— Izuku se lanzó a abrazarlo detrás de los autobuses.
—No entiendo cómo lo logré, pero lo logré.
—Es sencillo— El de ojos verdes soltó una risa, una tan encantadora como peligrosa —¿No se te hace raro que Kacchan tenga a toda la escuela lamiendo sus botas sin pertenecer a un club deportivo, musical o escolar?
—Pues ahora que lo dices...
—Él no tiene más que su cara, apellido y dinero para resaltar... En cambio tú lo tienes todo sin ser nada— Le picó las costillas muy emocionado. Shōto se encogió por el dolor.
—¿Ni fuerza?
—Todoroki, esos músculos son solo hormonas y testosterona, nada de él es verdadero. De hecho ni siquiera su cara lo es, se ha operado los pómulos y la nariz. La única razón por la que aceptó el reto fue porque pensó que no tendrías los huevos para defenderte... Además de que con esa ropa que llevas pareces una lagartija escuálida y debilucha.
Todoroki no dijo nada, sólo se acomodó el flequillo avergonzado y se aferró a su polera.
—Bueno, disfrutemos el resto del día mientras tanto... Tú ve con tus amiguitos los nerd y yo iré con mis amigos los no-nerds, cada quién por su lado.
—Adiós...— Murmuró, aunque demasiado tarde, Izuku ya se había ido.
Momo se asomó por la ventana del autobús —Están muertos ustedes dos.
—Oye, lo tenemos resuelto, Mina dejará de jugarte malas bromas y los chicos dejarán de golpearnos....
—¿Qué pasa si su plan falla?
—¿Qué podría fallar? Katsuki fue derrotado limpiamente frente a todos y mañana Midoriya romperá con él. Está destronado, ¿Crees que sus amiguitos querrán seguir juntándose con él después de esto? Nada puede salir mal.
Ja, ya le echamos sal.
Nada puede salir mal.