ONE SHOT - KAGEYAMA X HINATA
FORMATO: One Shot.
UNIVERSO: Haikyuu
MODALIDAD: AU similar al canon.
SHIP: Kageyama x Hinata, KageHina

CONTEXTO:
Un día como otro cualquiera, en Karasuno, el equipo de vóley entrena como hacen a diario, ese día, separados en dos equipos, Hinata y Kageyama se enfrentan, y durante uno de sus ataques, Hinata hace un remate tan potente que impacta sin querer contra Kageyama y este se golpea la cabeza de forma dura. Rápidamente se avisa a emergencias y Kageyama es trasladado a la enfermería, allí, a las pocas horas despierta, Hinata se ha quedado a vigilarlo, mientras el resto del equipo hace sus cosas. Al despertar y ver a Hinata, no lo reconoce y es en ese momento donde una chispa estalla en la mirada del chico que ilumina su mente.

—¿Qué?
Shoyo miraba al moreno con los ojos muy abiertos, pues pensaba que no había oído bien esas palabras.
—¿Qué quién eres? —preguntó Kageyama incorporándose en la cama y pasándose la mano por la cabeza.
Hinata tragó saliva mientras su mente comenzaba funcionar a mucha velocidad, hasta que tras unos segundos de silencio miró a los ojos al moreno y respondió.
—Soy tu novio —mintió mirando con decisión impostada a los ojos de Kageyama.
—¡¿QUÉ! —gritó el moreno casi saltando de la cama.
—Shhh, no grites.
—¿Cómo que no grite...? ¿y como que eres mi novio?... no te he visto en mi vida.
Hinata miraba a todas partes, por suerte, la enfermera se había ido y estaban solos en la enfermería. Sabía que lo que hacía estaba mal, sabía que engañar a Kageyama diciéndole que era su novio no era lo correcto, pero, ¿tendría otra oportunidad así?, si no era de esa forma ¿podría hacer que Kageyama le prestase atención?
Tras un momento donde el pelinegro se calmó, miró al chico frente a él de arriba abajo.
—¿De verdad somos novios?
—S-si... ¿Por qué lo dudas? —respondió con temblores en su voz, desviando levemente la mirada.
—Realmente, no lo sé... no recuerdo nada.
—Es porque recibiste un golpe con una pelota.
—¿Una pelota?
—Si... estábamos entrenando y te llevaste un golpe.
—¿Entrenando?... ¿hacemos algún deporte?
Hinata volvió a tragar saliva y durante el resto de la mañana estuvo contándole a Kageyama todo, que jugaban al vóley, y todo sobre el accidente, aunque manteniendo la mentira de que eran novios.
Sabía que todo eso se desmoronaría en cuanto Kageyama se encontrase con el resto del equipo; Hinata ya veía la cara de Tsukishima enterándose de que lo había engañado, y también veía el enfado de Sawamura y Sugawara. Debía evitarlo, al menos por hoy, mañana le contaría la verdad, y le diría que todo era una broma.
Llamó al capitán y le dijo que Kageyama estaba bien, que iban a irse antes ellos dos a casa, Sawamura parecía creérselo, pues les dio permiso, eso alivió a Hinata, pues podría mantener su pequeño engaño al menos hasta el día de mañana.
Al finalizar las clases, Kageyama y Hinata caminaban por la calle, uno al lado del otro sin hablar.
—¿Por qué vamos a tu casa? —preguntó Tobio frotándose la nuca.
—Po-porque... a-a-ayer dijimos que hoy te ibas a quedar a dormir... mi familia no está en casa y así no asustamos a tus padres por lo de tu pérdida de memoria.
Kageyama lo miró fijamente, le vio sudar y reírse de manera nerviosa mirando al frente, y chasqueando la lengua y sin mirar, movió su mano, para con un suave roce tocar la de Hinata y tomársela.
Ese hecho hizo que Shoyo gritase y saltase, cayendo al suelo.
—¡¿Qué haces?!
—Te doy la mano... es lo que hacen las parejas... además estabas nervioso.
Hinata tragó saliva, apretándose la camiseta a la altura del pecho, el Kageyama de siempre nunca haría algo así, pensó el mas bajo. Miró la mano que le había agarrado y miró hacia arriba para ver como el moreno le extendía la mano para ayudarle a levantarse.
¿Qué tenía de malo todo esto?
Hinata sonrió y con ayuda de Kageyama se puso de pie y volvieron a caminar dados de la mano.
Ya de noche, y en la casa de Hinata, mientras Kageyama tomaba un baño, el anfitrión preparaba la cena, al mismo tiempo que pensaba en todo lo que estaba haciendo, por una parte se sentía muy mal por engañar así a Kageyama, por otra parte, si no era así, ¿Cómo podría hacer para que le prestase atención?
Desde casi el instante que lo vio se enamoró de él, y cuando supo que serían compañeros de equipo, por una parte, se alegró, pero por otra sabía que nunca pasaría nada entre ellos. Era muy frustrante, pues su relación en el equipo era decente, incluso buena durante los partidos y entrenamientos, aunque era cierto que solía molestarlo a veces.
Al día siguiente debía contarle todo antes de llegar con el equipo, pues sabrían todo y le contarían toda la verdad y entonces si que no volvería a querer saber de él.
Hinata sufrió un pequeño escalofrío al pensar en que Kageyama no quisiese verlo nunca mas, incluso sintió ganas de llorar, una lagrima se le escapó y mientras la limpiaba, sintió una gran presencia detrás de él, pegado a su espalda mientras lo rodeaba con sus brazos, al mismo tiempo que apoyaba su cabeza en su hombro.
Hinata se quedó petrificado, al ver el pelo húmedo de Kageyama apoyado en su hombro. Tragó saliva.
—¿Por qué lloras? —preguntó el moreno.
—Oh... so-solo es por la cebolla...
Kageyama miró lo que preparaba, pero no había nada de cebolla, por lo que lo único que hizo fue apretar su abrazo.
—Esta bien si no me lo quieres contar... no voy a presionarte... sé que por la pérdida de memoria puedo ser un poco imbécil.
—¿Qué?... no, no es eso...
Hinata se volteó para quedar frente a él, alzando la vista para mirarlo a los ojos, aun con rastros de sus lágrimas en sus mejillas.
—Hinata... antes no se... pero ahora no me gusta verte llorar... y si es por mi culpa me sentiría bastante mal.
—¡¡No, no es tu culpa!! —Shoyo alzó las manos para ponerlas en los hombros del mas alto —es que yo... es-es la primera vez que te quedas en mi casa y estoy algo nervioso.
—Oh —Kageyama ladeó la cabeza —¿no que éramos novios?
—Si...
—¿Y es la primera vez que vengo a tu casa?
—Si...es que llevamos poco tiempo... nadie lo sabe todavía.
—Ah... entiendo... entonces siento haberte dado la mano en la calle, alguien podría habernos visto.
—No te preocupes...
Hinata tuvo que apartar la mirada, estaba muy nervioso y si seguía con eso se rompería.
—Vamos a cenar.
Mas tarde, aquella noche, Hinata preparaba un futón, pues en su habitación solo había una cama, y aunque le había dicho a Kageyama que podía usar la cama, el dijo que esa no era su casa. Al final Hinata se quedó en su cama y Kageyama en el futón.
Hacia rato que habían apagado las luces, pero Hinata era incapaz de dormir, no era la primera vez que dormía en la misma habitación que él, pues en el campamento lo habían hecho, pero si era la primera vez que dormían solos.
Tragaba saliva cada poco tiempo y lanzaba miradas furtivas al futón, pero no podía ver nada, pues el moreno le daba la espalda.
—Relájate —se dijo a si mismo el pelinaranja susurrando, e intentando calmarse.
No supo ni como ni cuando, pero sin previo aviso, Kageyama le había desarropado y estaba encima de él, mirándole fijamente a los ojos.
—¿Qu-qué haces? —preguntó Hinata con los nervios al máximo, notando el cuerpo de Kageyama sobre el suyo.
—Dijiste que somos novios y los novios hacen estas cosas, ¿no?
El pecho de Hinata comenzó a moverse rápido.
—¿Hacer qué? —preguntó casi sin poder hablar de lo temblorosa que tenía la voz.
—Ya sabes...
Kageyama bajo la cabeza para besar el cuello del mas bajo, notando un escalofría al sentir esa lengua húmeda en su cuello.
—N-no... pa-para... —Hinata empujó suavemente a Kageyama poniendo sus manos en el pecho del moreno —n-n-no...
—¿No quieres? —preguntó sentándose encima de sus piernas y besando las manos de Hinata —yo llevo queriendo hacerlo desde que te he visto al despertar... me gustas mucho.
Hinata pensaba que iba a morir, ¿de verdad le había dicho eso? Estaba claro que todo era por la amnesia, el auténtico Kageyama nunca le diría algo así.
—¿De verdad te gusto?
—Claro —dijo para volver a colocarse sobre él y acercando su cara a la del pelinaranja —imagino que por eso somos novios, porque nos gustamos... yo te gusto, ¿verdad?
Hinata tragó saliva otra vez, moviendo sus manos para colarse sabre los brazos del mas alto.
—S-si... me gustas desde que te vi en aquella competición donde me ganaste.
Kageyama sonrió y miró a los ojos a Hinata.
—¿Te gané?
—Si... no me hagas recordarlo.
Hinata volvió a sentir un espasmo al notar una mano bajo su camiseta, se la subía para destapar su pecho.
—¿Qué haces? —volvió a preguntar con tono nervioso.
—Quiero verte...
—Mejor que nos durm... ahhhh —no pudo acabar pues un gemido salió de su boca en cuanto Kageyama llevó su boca a uno de los pezones de Shoyo —pa-para...
—¿No te gusta? —preguntó mirándole.
—No es eso... es que...
Kageyama vio la rojez de todo el cuerpo del chico, también su reticencia a hacer nada, por lo que se quitó de encima de él y se sentó en la cama.
—Perdona, no te volveré a tocar sin permiso.
Y cuando iba a levantarse, la mano de Hinata lo sujetó de la camiseta, impidiéndole moverse.
—No te vayas... qu-quedate en mi cama... conmigo...
—¿Estás seguro? —preguntó girándose para mirarlo y ver como su boca temblaba al hablar, al igual que la rojez de su cara aumentaba.
—Si... pero solo dormir...
—Está bien —dijo mientras se tumbaba a su lado, pasando la mano por la cara del pelinaranja —me va a costar no besarte, me gustas mucho...
Hinata cerró los ojos al volver a oír eso.
—Bu-bueno... si es un beso no pasa nada.
Kageyama sonrió y vio como Hinata acercaba sus labios para recibir el beso, pero el moreno solo se inclinó un poco y besó su mejilla, volteándose para darle la espalda.
—Buenas noches, Hinata.
El nombrado estaba atontado, pues esperaba que el beso fuese de otra forma.
—Bu-buenas noches, Kageyama.
Ya era por la mañana y Hinata y Kageyama estaban frente a la puerta del gimnasio del Karasuno, el pelinaranja estaba muy alterado, no había podido decirle la verdad esa mañana y ahora se enfrentaba de golpe a toda la realidad, en cuanto pasase esa puerta se descubriría todo, y no solo lo echarían del equipo por abusar de la confianza de todos, si no que Kageyama se enfadaría y no querrá saber nada de él.
—¿Es aquí? —preguntó el moreno.
—S-si... es-espera y ahora entramos, te tengo que dec...
Pero antes de poder hacer nada, Kageyama abrió la puerta e irrumpió, asustando a Hinata, que rápidamente comenzó a correr detrás de él, viendo como Kageyama se acercaba al resto del equipo, que en cuanto entraron lo miraron.
—Buenos días, Kageyama y Hinata —saludó Sawamura.
—Buenos días, capitán.
Hinata se quedó de piedra al oír decir esas palabras a Kageyama y como saludaba a todos los miembros del equipo por su nombre, para finalmente dedicarle a él una mirada afilada y una sonrisa malvada.
Los ojos de Hinata se abrieron mucho, pues no entendía nada, empezó a hiperventilar un poco, sin poder apartar la mirada de Kageyama, que se puso a hablar con Nishinoya y Asahi.
—¿Estás bien, Hinata? —preguntó Tanaka.
—N-n-no... so-solo voy un momento al baño —dijo para salir corriendo de allí, seguido con la mirada por todo el equipo y entre ellos, Kageyama.
En el baño, Shoyo se miraba al espejo, notando su corazón muy agitado, nervioso e hiperventilando. Se echó agua en la cara, intentando calmarse y aclararse.
¿Qué había pasado? ¿había recuperado la memoria en un instante? ¿había buscado sus nombres para que nadie lo descubriese?
El sonido de la puerta abrirse y cerrarse hizo que Hinata se voltease para ver a Kageyama entrar y acercarse a él. Ante eso, Hinata solo pudo agachar la cabeza.
—¿Tienes algo que decirme? —preguntó Kageyama.
—¿Te-te acuerdas de todo? ¿ya recuperaste la memoria?
—No...
Los ojos de Hinata se iluminaron y sonrió.
—No, porque nunca la perdí.
En ese momento, la cabeza de Hinata explotó y una sensación extraña recorrió su cuerpo, sintiéndose débil, notando sudores fríos y algún temblor en sus piernas.
—¿Qu-qué?
—Eso, nunca perdí la memoria. Al despertar y verte allí sentado, quise gastarte una broma, pero cuando dijiste que eras mi novio... quise seguirte el juego y ver hasta donde llegaba tu perversa mente, ¿en qué momento pensaste que engañar a alguien con amnesia era algo bueno?
Hinata volvió a agachar la cabeza.
—Lo-lo siento.
—Cuando te di la mano en la calle —dijo ignorando las palabras del chico —pensé que reaccionarías, también cuando te abracé, pero no eras capaz de decirme la verdad... y mi último intento fue lo de ayer por la noche... pero ni aun así... —cerró los ojos y se cruzó de brazos —al menos no abusaste de mi.
Hinata no sabía donde meterse, estaba muy avergonzado, hasta el punto de pensar en abandonar el equipo. Y al oír que Kageyama se acercaba a él apretó los ojos aún mas, pensando que iba a golpearlo, sintió como lo agarraba de la camiseta, pero no fue un golpe lo que recibió, pues al abrir los ojos vio como Kageyama lo estaba besando.
Instantes después, tras separarse y que Hinata recuperase el aire, con la cara enrojecida miró al moreno.
—¿Qu-qué... hac...haces...?
—Puede que tu me engañases, pero yo no mentí en nada, tu me gustas de verdad.
—¡¿QUÉ?!
—No voy a volver a repetirlo, así que ahora, te secas las lágrimas y te lavas la cara, y vamos a entrenar, y esta tarde tendremos una cita de verdad, te espero en el parque que hay cerca de tu casa.
Tras eso, Kageyama se fue de allí, dejando a Hinata confuso y alterado, pero con una sonrisa tierna, acompañada por unas lágrimas de felicidad.
