Esa Noche - Kookmin

Sinopsis

Jeon Jungkook es un contador soltero, quien intenta hacer su vida más emocionante siendo un mujeriego que disfruta de gastar todo su dinero en él. Muy a diferencia de su amigo y compañero de trabajo Park Jimin, quien esta casado desde hace unos cuantos años y espera con ansias su segundo hijo, mientras es padre de una hermosa niña de 4 años. Nada en ellos es diferente a cualquier otro dúo de amigos. Comparten almuerzos, tareas del trabajo y algunas cuantas copas de vez en cuando. En todo caso eso sería lo que pensaría Jungkook, pues en lo que respecta a Jimin él conserva un secreto desde hace muchos años el cual no lo deja existir con tranquilidad. Secreto que revelaría a su amigo en esa memorable noche. ⚠️Advertencia: Esta historia es del genero fic homosexual. Contiene temas adultos. Escenas sexuales explícitas y lenguaje vulgar. No se busca justificar las acciones de ninguno de los personajes, solo se quiere contar una historia.

Genero:
Drama/Erotica
Autor/a:
Ambity16
Estado:
Completado
Capítulos:
4
Rating
5.0 1 reseña
Clasificación por edades:
18+

Esa Noche.

⚠️️⚠️ADVERTENCIA:⚠️⚠️

El siguiente contenido a leer comprende de material erótico y esta relatado de manera explicita. Si eres una persona sensible con estos temas abstente de leer. Todos los personajes involucrados en estos acontecimientos son ficticios y no se pretende ofender a las personas de las cuales están inspirados.



Aspecto de Jungkook en esta historia.

— Jeon Jungkook. 31 años. Soltero.


Aspecto de Jimin esta historia.

— Park Jimin. 34 años. Casado.



La alarma sonó como de costumbre a las 06:30 am. Tendría una reunión de trabajo con el jefe y mis compañeros de oficio así que ansiaba por estar lo más apuesto y formal posible, por lo que salte de la cama apenas y hube apagado la alarma.

Me bañe luego con agua tibia y mientras el líquido corría por mi cuerpo, cantaba las canciones que se reproducían gracias a mi teléfono. Algunas eran de pop, otras más clásicas y como siempre no podía faltar la música rock.

Termine de asear mis dientes y cuerpo y camine en toalla hacia mi recamara. Abrí luego mi closet e inhale la frescura qué emanaban cada uno de mis trajes, me deleite con el aroma y acaricie despacio la tela de los mismos. Esta era costosa y una de las más finas, amaba tener lo mejor que se pudiese encontrar en el mercado, y para mi dicha tenía la libertad de complacerme con estos ostentosos gustos debido a que era soltero y completamente libre.

De vez en cuando salía con alguna que otra mujer, pero el problema resultaba siempre en que todas deseaban tener una familia. Yo solo quería sexo y pasarla bien. No me mal interpreten, yo no odio a los niños ni a las mujeres, las respeto mucho, pero le huyó al compromiso.

A mis 31 años todavía me sentía joven, solo quería salir a beber y conocer a gente nueva.

No soy un inmaduro ni muchos menos, pero ¿Qué hay de malo en no querer comprometerse? ¿Acaso es ilegal?.

Deseaba por los momentos vivir mi vida solo aunque mi padre no logrará comprenderlo.

Más tarde luego de vestirme y esparcir colonia por todo mi traje color gris, concluí mi desayuno nutritivo de frutas y un batido rejuvenecedor, y bajé al estacionamiento del condominio de departamentos en busca de mi auto.

Todo iba tranquilo el día de hoy. Habitaba un clima fresco con un sol brillante sonriendo desde el cielo, la emisora de radio qué hube colocado reproducía una de mis canciones favoritas y me veía mucho más guapo que ayer. Todo era perfecto, casi y como si mi vida fuese guionada siendo yo por supuesto, el superhéroe suertudo y aquel que se quedaba con todas las mujeres hermosas. Mi trabajo era bien pagado y amaba mi vida de soltero. Todo parecía ser normal... Hasta esa noche...



Trabajaba en la computadora después del almuerzo, viendo una y otra vez en la pantalla los interminables números que parecían duplicarse cada tanto.

Estaba consciente de que la mayoría de personas eran odiadores de la contabilidad, pero a mí se me hacía interesante, y pensaba esto aún más cuando llegaba mi enorme cheque junto a una sonrisa de mi jefe agradeciendo mi asombroso trabajo y hablando de sonrisas...

Podía observar a través del cristal de la puerta de mi oficina, como mi compañera de trabajo llamada Sue me sonreía cada tanto para luego ocultar su rostro.

Era una mujer muy hermosa. Su cabello era castaño claro, sus ojos un tanto enormes como los míos y era acreedora de unos magníficos sen...

– Jungkook... Dios, ayúdame... — expresó mi amigo Jimin quien entraba por la puerta de mi oficina completamente exhausto. Tal y como si hubiese corrido un maratón.

– Claro Jimin ¿Qué ha pasado? — pregunte viéndolo como se sentaba en el asiento frente a mi escritorio.

– Ya hice la cuenta de estos registros tres veces y estoy seguro de que hay un impuesto sin colocar. Los números no coinciden y estoy enloqueciendo. — explico mientras se desparramaba en la silla y sostenía su cabeza con una mano.

– Esta bien, ya casi termino esto ¿te parece si los veo luego? — le consulte.

– Si, pero antes de las tres o el jefe va a colgarme — me hizo saber.

Sentía algo de pena por él debido a su aspecto. Porque, aunque estuviese tan arreglado como yo, sabía que esas ojeras debajo de sus ojos y su rostro cansado se debía a falta de sueño. Él siempre era tan perfeccionista en todo que a veces olvidaba tener compasión consigo mismo.

– De acuerdo. Jimin ¿Cómo te encuentras? — pregunte por cortesía. Jamás dejaba desamparado a mi amigo de la adolescencia.

– Aaff mi rostro dice mucho — resoplo — anoche fue horrible, el bebé no dejo dormir a Liu y por consiguiente ella no me dejo dormir a mí — se quejó para después tomar unos dulces de mi escritorio.

– Diablos, si es así estando aún en el vientre imagínate como será cuando nazca. Tendrás a todo un guerrero Jimin — sonreí y él me siguió.

– Mi noble guerrero de armadura dorada — imaginó observando hacia el cielo para después suspirar — quien tendrá de tío a un mujeriego fiestero — bromeó comiendo de los dulces.

– Oye esto es felicidad. Te diría que lo intentarás, pero con una esposa, una hija de cuatro años y con otro en camino no creo que puedas — me burle un poco con crueldad.

– Aaff yo no necesito nada de eso para ser feliz — se negó.

– ¿De verdad? — cuestione con una de mis cejas elevadas y una risa coqueta.

– Sip — confirmó.

– Bueno ahí viene la prueba de que lo que dices no es verdad — exprese al contemplar como aquella mujer Sue caminaba hacia mi oficina.

– Disculpe señor Jeon — dijo ella tocando la puerta de cristal.

– Pasa —. le hice saber a la joven. — Observa esto — susurre solo para Jimin guiñándole un ojo.

– Aquí están los informes que me solicitó el día de ayer. Disculpe la demora — expresó con una voz suave acercándose al escritorio y dejando los papeles en el mismo. Todo hubiese terminado ahí de no ser por que logre percibir esa pausa qué sus ojos efectuaron en mi cuerpo y en mis propios ojos. Siendo así como me di la libertad de ser más osado.

– Muchas gracias señorita Sue ¿no? — me hice el desentendido tomando su mano derecha con tenacidad y acariciando la misma.

– Así es señor Jeon — sonrió ella con timidez ocultando su sonrisa tras de su mano.

– Su sonrisa es muy radiante y preciosa no debería robarle el gusto al mundo de poder apreciarla — dije con sutileza logrando sonrojar sus mejillas pomposas.

– Ay señor Jeon, usted siempre es tan amable — dijo ella quien me permitía con libertad acariciar su mano.

– ¿Qué día estas libre dulzura?, quizás para ir a tomar un café o algo más... — fui atrevido soltando una risa y alzando una ceja, a lo cual ella también correspondió con tiernas risas.

–El día martes estaré libre señor Jeon — explicó ella.

– Estupendo, el martes será entonces — concluí — por ahora... —besé el dorso de su mano - es libre bella dama. — exprese soltando su mano.

– De acuerdo. Te llamaré — decía mientras se alejaba de mi escritorio —ah hola Jimin — saludó a mi amigo quien se veía estupefacto por lo que acababa de ocurrir, y él solo levanto su mano moviéndola un poco.

– Lo esperaré — exprese justó cuando ella salía de la oficina.

– ¿Qué carajos?, eso fue una muestra gratis o ¿qué? — se cuestionó Jimin entre risas tímidas.

– Por supuesto, los demás ejemplos me los deberás pagar — bromee de igual manera — ¿ahora lo entiendes?, esto es lo que podrías tener de no estar casado.

– No lo creo. Mi yo soltero es todo un perdedor, no sería capaz de hacer lo mismo que haces tú — hizo un puchero.

– Bueno eres atractivo y sé que las mujeres de aquí notan eso. Solo que no se atreven a hablarte por que respetan tu matrimonio — le hice saber y él se avergonzó un tanto.

– Por cierto, hablando de matrimonio... — se acercó más a mí para susurrar — estoy seguro que esa mujer está casada.

– ¿Me importa? — bromee una vez más de forma coqueta y terminamos riendo a carcajadas.

Jimin era mi hermano, mi amigo, mi confidente. Aquella persona a la que le contaba cada problema de mi vida desde la secundaria. Fui el padrino de su boda y era como el tío de su pequeña hija, a la cual yo quería con ternura al ser una mini versión de él. De vez en cuando nos escapábamos de su esposa para beber unas cervezas y fumar un poco. En muchos momentos lo incite para corromperlo y llevarlo a coquetear con mujeres, pero él siempre se negaba, y yo siempre creía que se debía a que amaba a su esposa y no deseaba serle infiel. Eso creí... Hasta esa noche...



La jornada laboral del día terminó a las 05:00 pm. Me encontraba en mi auto junto a mi amigo Jimin rumbo a la reunión con el jefe, pero antes de llegar él hubo insistido con que deseaba hacer una parada por su casa para llevarle un presente a su hija. Claramente yo acepte y por ello en este momento nos encontramos llegando a su cuadra.

Él vivía en una pequeña casa, no tan lujosa como mi condominio, pero si lo bastante formidable. De haber estado por más tiempo soltero podría asegurar que Jimin tendría aún mejores cosas que yo, ya que él era siempre mucho más disciplinado que quien les cuenta la historia.

Bajamos del auto y él me hizo ocultarle una bolsa de regalo tras de mi espalda. Avanzamos entonces a su vivienda y contemple como la pequeña Jun corrió a los brazos de mi amigo apenas este abrió la puerta de entrada.

– ¡Papá! — grito ella acurrucando a su padre con sus pequeñas manos.

– Hola amor ¿has hecho tu tarea? — le pregunto él con una sonrisa.

– Si, mami me ayudo — explicó ella para luego voltear a verme y sonreír. Yo por mi parte le devolví la sonrisa y ella avergonzada oculto su rostro en el pecho de Jimin.

– No me digas que ahora te avergüenza ver al tío Jungkook — bromeó el pelinegro.

– No jeje — rio ella aún oculta en el pecho de Jimin.

– Vamos, saluda al tío Jungkook — la incitó.

– Hola tío Jungkook — dijo ella con timidez.

– Hola cariño, estas muy linda hoy — respondí yo con otra cálida sonrisa.

– Gracias — agradeció ella con su dulce voz, ocultándose otra vez en el pecho de Jimin hasta que este se colocó de pie.

– Oh cariño no me dijiste que ibas a venir — pronunció Liu quien apenas salía de la cocina y camino hacia nosotros.

– Deseaba ver a mis bellezas — respondió él para luego darle un corto beso a Liu.

– Hola Jungkook — saludó ella después con una reverencia.

– Hola Liu ¿Qué tal todo? — pregunte por cortesía, correspondiendo la reverencia.

– De maravilla. ¿Vendrán a cenar? — cuestionó.

– No lo creo, el jefe nos dará un buen banquete estoy seguro — respondí.

– ¿Adivina que Jun? — pronunció Jimin con gran entusiasmo.

– ¿Qué papá?

– ¿Qué es rosado y se encuentra...— me hizo una señal para que le entregará el regalo — en esta bolsa?

– ¡Papá! — vocifero abriendo sus pequeños ojos a la par de su boca cuando Jimin le hizo entrega del presente. Siendo luego su emoción mayor cuando se encontró con un peluche de unicornio rosado dentro de la bolsa — ¡esta hermoso, gracias! — dijo ella dando saltitos y abrigando el peluche a su pecho.

– Pero no tan hermoso como mi princesa — expreso Jimin dejando un tierno beso sobre la frente de Jun y otro sobre la mejilla de Liu.

Tuvimos una corta charla los tres sobre el sofá del recibidor, mientras Jun corría de un lado a otro con su nuevo peluche, y cuando se hicieron las 05:30 pm nos marchamos de allí.

Algo que se me hizo curioso en Jimin fue la manera en la que se despidió de su esposa. Le brindó un beso sobre sus labios como de costumbre, pero esta vez no le sonrió, solo bajo su mirada al suelo casi y como si no pudiera verla frente a frente, y se me hizo aún más curioso la forma en la que decidió despedirse de Jun. La abrazo con fuerza, como si no hubiese un mañana y hundió su rostro en el pequeño cuerpo de su hija, tal y como sino deseara soltarla nunca. Por un momento llegué a pensar que se estaba despidiendo de ellas como si nosotros fuésemos dos soldados a punto de partir a la guerra.

Noté como a Liu también le hizo ruido la actitud que tomó su esposo, pues nos observamos a los rostros sin comprender nada, pero tampoco opinando nada.

Ya en el auto pude ver como la personalidad de Jimin había cambiado de un momento a otro. Pues antes de despedirnos se le veía muy alegre y conversador, pero ahora solo se encontraba a mi lado tan callado y estático que ni siquiera parecía ser el mismo Jimin qué yo conocía. Estaba pegado a la ventana del auto, observando hacia el cielo y respirando pesado. Pensaba que algo estaba ocurriendo en su vida y que aquello era algo que no me estaba comentando.

– Hey Jimin — palmee un tanto su pierna para llamar su atención — ¿te encuentras bien?

– Ah ¿qué?... Si, por supuesto — expreso totalmente ido de este plano astral.

– Oye ¿Qué fue eso? — pregunte entre risas para relajar la situación —¿Por qué te despediste de ellas como si nos fuésemos a enlistar en el ejército?, hasta donde sé el servicio militar ya lo hicimos — bromee.

– No es nada. A veces siento que no las amo lo suficiente — contesto.

– Ay por favor — chisté mi lengua — eres un gran padre y un buen esposo, cualquier mujer seria afortunada de tenerte — expresé y percibí como se sonrojó por mi respuesta.

– Jungkook no tienes por qué ser tan halagador siempre. Yo también tengo mis desvirtúes como todo ser humano — exclamó dejando aire salir de sus pulmones.

– Lo sé, pero eres tan detallista. A mi jamás se me ocurriría regalarle algo a mi hija antes de su cumpleaños, seguro ni siquiera recordaría su cumpleaños — respondí con sorna siendo de hecho sincero.

– Cuando tengas hijos notarás que eres mucho más calculador de lo que crees, y le regale ahora porque es una manera de recordarme cuanto la amo... — expreso con un suspiro volviendo a perderse en la nada.

No era capaz de entender lo que le ocurría a Jimin. No era habitual en él que no me contará lo que le sucedía, pero por el momento decidí darle su espacio hasta que tuviera la libertad de decirme lo que le ocurría. Quizás tenía problemas económicos o la llegada de su nuevo hijo lo tenía con el corazón en la garganta. Tal vez solo estaba cansado de la rutina o estaba empezando a odiar su trabajo. Supuse mucho mientras llegábamos al lugar de reunión, tanto que llegué a creer que mis suposiciones eran de hecho ciertas. Eso me hice creer... Hasta esa noche...



Cuando llegamos al bar - restaurante ya nuestros compañeros se encontraban en el mismo. Nos saludamos y en el momento en que comenzamos a comer y beber Jimin pareció cambiar su semblante.

El jefe llego más tarde y nos felicitó a todos por nuestro buen desempeño en la compañía. Conversamos tanto de asuntos personales como también de la empresa, y Jimin comenzó a ser más abierto con sus respuestas conforme a más bebía, al punto que debía controlarlo antes de que dijese algo inapropiado.

Era gracioso verlo así, siendo que hace tan solo unas horas el pelinegro pareció tener una crisis existencial. Pero ahora reía y hacia bromas así que pude relajarme.

Cuando el reloj marco las 11:00 pm, nuestro jefe se retiró junto a varios compañeros que debían volver a sus hogares, otros más querían continuar bebiendo y yo lo hubiese hecho, de no ser porque el hombre a mi lado se encontraba inconsciente sobre la mesa.

Lo tomé con cuidado y pasé su brazo por mi hombro para luego hacerlo caminar. Tropezamos con unas cuantas mesas pues yo también me encontraba muy bebido, hasta que al fin logré la meta de llegar a mi auto.

Sabía que era imprudente manejar en estas condiciones, pero siendo el caso como es no me quedaba de otra. Así que puse el motor a andar cuando justo entonces Jimin despertó.

– Hmm... ¿Qué paso? — pregunto en un bostezo.

– Estamos hasta la mierda — reí — te llevaré a tu casa.

– Eh no, no — se negó — tu casa queda más cerca, vamos para allá.

– Pero ¿y Liu? Deberías aprovechar tu ebriedad para hacerle el amor —bromee con una risa y él río de igual manera para negar con su cabeza.

– No, ya le avisé que no iría hoy por que me quedaría contigo — me hizo saber y yo me impresione por ello.

– ¿En serio te creyó a la primera cuando le dijiste que te quedarías conmigo? — me reí por esa inocencia.

– Pues si — afirmó echando su peso hacia atrás.

– Porque muy bien pudiste haberte escapado con una mujer ¿lo sabes?

– No hace falta eso, cuando puedo escaparme con un hombre — bromeó sin risa cerrando sus ojos. Yo reí por su tontería e intenté centrarme en la pista.

Pero sé me fue imposible, ya que luego de conducir por un rato percibí como la mirada de Jimin no salía de mi espacio personal. Sus ojos estaban centrados en mi como si desearan devorarme, eso me aterro. Jimin no solía actuar así.

Nuestras miradas se cruzaron varias veces y me tense en mi sitio cuando lo vi restregarse en el cuero del asiento, tal y como si imitase a una gata en celo. ¿Qué carajos estaba pasando?

– ¿Todo bien Jimin? – le pregunté sin observarlo y conteniendo la risa.

No lograba verlo de frente, pues su mirada era tan profunda y retadora qué me producía ansiedad.

– Sip... Siento que el licor se me está subiendo — dijo entre risas coquetas restregando una vez más su cuerpo en el asiento.

– Genial ¿quieres ir a por unas mujeres? — le pregunté en broma.

– Ay Jung. ¿Por quién me tomas?, es obvio que no deseo mujeres — contesto.

– ¿Entonces que deseas?¿Animales? —me burle de nuevo ahora si viéndolo al rostro mientras reía.

– No... — se volvió a mí — deseo otras cosas... — susurro observándome de arriba a abajo y podría jurar que esto era un coqueteo. ¿Pues en que otro mundo algo así no era considerado un evidente coqueteo?

Preferí ignorarlo desde ese momento. No quería pensar mucho en lo que sus miradas extrañas significaban. Solo me digné a conducir y no le hablé de nuevo.

Llegamos a mi departamento y la ansiedad del momento me hizo sentir gran calor, como si me quemara. Así que me deshice de una vez por todas de mi saco y mi corbata, observando como Jimin se aventaba al sofá.

– Iré un momento al baño — me hizo saber y lo vi caminar con más tranquilidad.

– De acuerdo, arreglaré el sofá cama para que duermas — le avise justo antes de que entrará al baño.

Así que mientras él se hallaba en el baño, yo abrí mi sofá y busque algunas mantas y una almohada con la que podría cubrirse. No era una noche congelada, pero era mejor ser prevenido.

Lo vi salir del baño sin su saco o su corbata notando luego como traía las prendas en su mano. Caminaba de un lado a otro tambaleándose, pero no se veía ni siquiera igual de ebrio como lo estaba en la reunión. Eso se me hizo extraño.

– Bueno iré a dormir ahora. Sé que el sofá cama no es muy cómodo, pero estarás al menos bien hasta mañana — le avise.

– ¿En serio quieres dormir? — pregunto dejando a su cuerpo caer sobre el sofá.

– Bueno si — reí.

– ¿Qué acaso no quieres seguir tomando?, de todos modos, mañana es sábado no trabajamos. — y tenía razón. De no ser por su actitud tan fuera de lo común sacaría una botella y tomaríamos juntos toda la noche, pero su semblante no me daba buena espina.

– Es verdad, pero dijiste que anoche no lograste dormir, así que pienso que ahora es tu momento apropiado para hacerlo. Sin mujeres embarazadas o niños — bromee con una sonrisa fingida para querer darme la vuelta, pero me hubo llamado de nuevo.

– Jungkook ven por favor — yo no supe que hacer, pues su voz salió muy triste y sentí pena por él.

Por ello me acerqué al sofá y me senté en el mismo con la intención de escucharlo.

– ¿Qué sucede Jimin? — pregunte.

– Yo... — pensó por un tiempo manteniendo su cuello hacia atrás sobre el sofá — No sé qué hacer, estoy tan cansado... — entonces su mirada se fijó en mí. Sus ojos se veían tan melancólicos y apagados qué no poseía el corazón para dejarlo solo.

– Si.... — lo incite a continuar.

– Estoy tan cansado de fingir Jung. Desde que nací mi vida se ha destinado a fingir. Estoy exhausto de mostrar algo de mi qué no soy — tomo mi mano y yo solo lo deje ser — pero ya no más, ya no me engañare más.

Mi instinto me decía que estaba a punto de decirme algo que no ansiaba oír.

– Yo... — dirigió su mirada al suelo para luego volver a verme — Yo soy gay Jung.

– Bueno... —reí un tanto al creer que bromeaba — yo soy pro lgbt, pero tu esposa e hijos demuestran lo contrario a lo que afirmas.

– Todo es una farsa Jung, una mentira, un cuento que yo mismo cree para complacer a otros. ¿Qué iba a decir mi padre si se enteraba que su hijo mayor es gay?, busque una novia solo para complacerlo y cuando Liu quedo embarazada... Ya no tuve más nada que hacer. Amo a mi hija y quiero a mi esposa, pero tienes razón Jung, yo no soy feliz porque no me acepto como soy. — negó con su cabeza y note como unas lágrimas cristalinas bañaban su rostro.

– Lamento que haya sido así Jimin, pero ya eres un hombre adulto, tienes que elegir lo que amas, lo que quieres para tu vida — exprese y él acarició mi mano.

– Lo sé y eso es lo que hago justo ahora —alzó su mirada caída y temí por lo próximo qué iba a decir — yo me prometí que, si no tenía el coraje para decírtelo sobrio, lo haría estando ebrio a mis treinta y tres años, y por eso ahora estamos aquí. Jungkook yo te amo... Y no como un amigo ama a otro, te amo como las parejas lo hacen.

– A-ah... e-eh... Jimin... — estaba helado y con mi boca abierta sin saber que decir, entonces me solté de su agarre y me elevé en mi sitio - si esto es una broma dime ya donde están las cámaras.

– No es ninguna broma Jungkook, yo te amo desde la secundaria. Siempre lo he hecho. Tu eres tan apuesto y tan genial que no logré nunca resistirme a ti — me confesaba, pero yo no podía creerlo. ¿Desde cuándo mi amigo me estaba deseando?

– Jimin estas muy ebrio no sabes lo que dices, debemos dormir — concluí.

– No Jungkook, no es mentira. ¿Por qué piensas que me emborrache cuando sabes que nunca llego a estar ebrio? ¿Por qué crees que pasamos por mi casa a llevarle ese regalo a mi hija? ¿Por qué crees que me despedí así de ellas? , dime ¿Por qué crees que insistí para quedarme a solas contigo esta noche? — su voz sonó lastimera y cubrió su rostro con su mano comenzando a sollozar, por lo que no pude dejarlo así y me senté sobre el sofá para abrazarlo.

– Jimin — acaricie un tanto su espalda dejándolo llorar en mi pecho — lamento que esto sea así, pero yo no soy gay... Sabes que nunca me han llamado la atención los hombres. Yo te quiero, pero como mi amigo, como mi hermano, yo jamás...

– No sé qué sería de mi sino te tuviese conmigo... — susurro en mi pecho — tu aroma me da paz y tu calor junto al mío me hace sentir tan amado, eres todo lo que deseo en este mundo. — me aparté de prisa cuando alzó su rostro y nos encontré muy cerca.

Sentía que estaba perdiendo la cordura. Jimin no podría estar diciéndome ahora mismo que me amaba.

– Jimin vamos a dormir — volví a decir.

– No puedo Jung, tu... — se acercó con lentitud a mí con intenciones de besarme, pero yo me aparte — No me lo permites — rio de pronto.

¿Acaso estaba perdiendo el juicio?

– Oye amigo estas muy confundido ahora, no sé qué esperas encontrar. Debajo de esta ropa no hay senos o una vagina ¿Qué te pasa?

– Lo sé — pronunció en tono suave logrando acercarse a mí, lo suficiente como para agarrar mi miembro.

– ¡Hey! no Jimin — exclame exaltado apartando de inmediato su mano — no soy gay ¿Qué carajos haces?

– Solo hago lo que debí haber hecho hace mucho tiempo — expreso en un susurro, para luego acercarse más a mi rostro.

No entendía que diablos estaba ocurriendo, quizás solo era un sueño. Quizás mi mente estaba siendo más permisiva de lo que debía, pues no me moví cuando sus labios se acercaban con detenimiento a los míos.

Pensé en ese momento en como Jimin no me daba asco, de hecho conocía qué era muy aseado, pero aun así ¿debía besarlo?

Me hice a la idea de que al menos debía intentar besarlo para saber si esto lograba agradarme o no.

No le conteste a mi mente a tiempo cuando ya sus labios se encontraban sobre los míos. Abrí mi boca queriendo otorgarle una bienvenida y comenzamos a besarnos de una manera poco ortodoxa, ya que él parecía querer devorarme por completo, pues se abalanzaba hacia mi cuerpo queriendo tumbarme y yo lo detenía del pecho. Su lengua se entrometió en mi cavidad bucal y jugué un poco con ella hasta que recordé que estaba besando a Jimin.

– Un momento — lo aparté por completo intentando recuperar el aire.

– ¿Qué sucede? — pregunto él.

– No quiero cogerme a mi hermano — pronuncie sintiendo la sangre subir a mi cabeza.

– Esa es la cosa... — quito mis manos de su pecho que le impedían el paso — yo no soy tu hermano. — susurro sobre mis labios con su voz ronca para luego tomar los mismos de una manera tan divina qué me deje llevar totalmente por él.

Gemí en su boca al sentir satisfacción. Besaba tan lento, tan deleitable... Sus labios siendo tan suaves y esponjosos me hacían pensar que no podían pertenecer a un hombre.

No entendía como lo hacía. Jimin parecía un experto al besarme, lo cual era bastante curioso al ser yo quien poseía mayor experiencia.

Luego me tumbe en el sofá y él se subió en mí. Era como si a mí ebriedad ya no le importara nada, ni que él fuese mi amigo o que fuese un hombre y es que de hecho... De no ser por su miembro frotándose en estos momentos contra el mío, no se me pasaría por la mente pensar que es un varón. Pues el grosor de sus labios al igual que su quijada cortada en V, no se me asemejaba a nada masculino.

¿Por qué nunca había notado lo delicado qué era mi amigo?

Mi pene tembló en mi pantalón al sentir esa caricia una y otra vez de arriba hacia abajo. Mi lujuria estaba aumentando al igual que mis ganas por tener sexo. Siendo así como mis urgidas manos no soportaron más la distancia y se precipitaron hacia Jimin. Fue entonces como me encontré a mí mismo masajeando las redondas nalgas de mi amigo.

Ni en mis sueños más bizarros me imagine alguna vez manoseando la parte trasera de Jimin.

– No sabes cómo rogaba... Porque me hicieras lo mismo que le hacías a tus amantes — susurro en mi oreja para luego trazar una línea con su lengua en toda la misma. Acción qué me hizo estremecer. — Sentía que moría cada vez que fantaseaba contigo y no eras capaz de complacerme luego. Debido a esto me vi obligado a imaginar que tu mano era la que masajeaba a mi pene hambriento — se sentó sobre mí a horcajadas y sujetó mi mano para llevarla a su erección — pero ya no tengo que imaginarlo más... — movió mi mano sobre su miembro para que yo lo masajeara y mandando todo al carajo, actúe por voluntad propia comenzando a masturbarlo.

– Hmmg... — gimió un tanto mordiendo su labio inferior, para más tarde volver a mis labios y jugar así con nuestras lenguas traviesas.

Yo continúe complaciéndolo por encima de la ropa, hasta que vi como comenzaba a despojarse de sus zapatos y también de la camisa blanca que vestía a su torso.

Me planteé entonces como todo sí era verdad. Caí en cuenta al fin que de hecho si íbamos a tener sexo, pero antes de que pudiera pensar más sentí a sus dedos desabotonando mi camisa. Lo hacía con rapidez siendo un poco torpe debido a su estado de ebriedad. Decidí ayudarlo y cuando me hube quitado la camisa, él se alentó a recorrer con su lengua húmeda todo mi torso.

– Haa... Mmg — gemí cuando esos rellenos labios rosados succionaron mis pezones con ahínco.

De un momento a otro se decidió por tomar el control absoluto de la situación, y debido a esto mismo giro mi cuerpo con una fuerza que no entendí de donde saco, y me acorralo boca abajo contra el sofá.

– Siempre ansié hacerte esto — exclamó con voz profunda, siendo de esta forma como el temor llegó a mi cuando lo sentí restregar su miembro en mi trasero.

– Hey espera, no, no, no — negué varias veces reusándome rotundamente a lo que pensaba que ansiaba hacer. Me gire boca arriba para mirarlo y detuve luego sus manos dejándolo confuso — tu eres quien me ha estado deseado a mí por mucho tiempo ¿no?

– Así es. — afirmó.

– Bueno creo entonces que es justo que tu aquí seas el pasivo — propuse.

– Mmm está bien — acepto sin más.

– Muy bien vamos — me levanté del sofá y tomándolo de la muñeca lo hice avanzar con apremio hacia mi habitación.

Estando ya los dos en mi recamara lo arrojé a la cama y me subí encima de él. Sus labios no tardaron en llegar a los míos y con urgencia desabotone su pantalón mientras él hacía lo mismo con el mío.

Su cuerpo estaba caliente y dispuesto a todo. Por mi parte yo todavía seguía preguntándome ¿Por qué estaba haciendo esto?

Llego apresurado a mi cuello y con pasión absorbió el mismo, volviéndome demente y un completo pecador.

Todo iba bien hasta que bajé su última prenda y revelé su erección. Mi mente se congeló al igual que mis movimientos y no supe que hacer.

Ya lo había tocado ¿Por qué ahora me espantaba verlo?

Era palpitante, con la punta rosada y con pre-semen mojando la misma, estaba listo para mí, yo solo debía empezar... pero no podía. Tenía una batalla mental en donde mi raciocinio trataba de aceptar la situación tal y como era, pero me era complica...

– Haa... — gemí con fuerza al sentir una sensación placentera en mi zona baja, y cuando mi mirada fue hacia allá me encontré con la ardiente escena de Jimin succionando mi masculinidad.

Lo hacía con pasión, realmente esforzándose por cumplir mis necesidades. Chupaba con afán tomando mucho más que solo mi glande, realmente parecía haber practicado esto. Ahora me preguntaba si ¿Jimin había estado con otros hombres?

– Mmmg... Sii... — gimotee con depravación, contemplando al pelinegro engullir como un desquiciado mi zona testicular.

¿Qué diablos habían hecho con mi amigo de la adolescencia?

Su boca era caliente y humedecía con descaro toda mi masculinidad. No pude evitar pensar que hace mucho no me acostaba con alguien que pusiera tanto esfuerzo al hacerme una felación, y debido a esto mis manos maliciosas pecaron al momento de sostener su cabello y obligarlo a ir más rápido. Moví mis caderas hacia su boca follandome la misma y creí que explotaría cuando lo trago por completo y su sensual mirada me observó directamente a los ojos.

– ¡Dios! — chillé manchando con mi sustancia el rostro de mi amigo.

Mi pecho subía y bajaba intentando recobrar el aire perdido. Percibí como el sudor qué se encontraba en mi frente viajo con lentitud en una gota hacia mi rostro, y mi cordura se desplomó en el momento en el que Jimin tomó con sus dedos mi esencia en su rostro y la introdujo en su boca para probarla.

– Aargh... Carajo... — gruñí como un animal tumbando a mi amigo sobre la cama.

Devoré sus labios como una fiera ignorando el esperma y me sentí en plena libertad para cogérmelo en este instante. Estaba demasiado excitado como para pensar con raciocinio.

Corrí a mi mesa de noche y busqué los preservativos junto a aquel lubricante qué usaba cuando tenía sexo anal.

– ¿Has estado con otros hombres? — le pregunté mientras vertía el contenido del lubricante en su entrada.

– No… Haa — gimió un tanto al estremecerse con el frío del líquido en sus nalgas.

– ¿Seguro? — volví a preguntar ¿me creía un crédulo?

– Es la verdad — afirmó.

–¿Pero y todo esto qué? — dije queriendo hacer énfasis a todo lo que me acababa de hacer.

– He visto mucho porno gay... — rio coqueto — ah y tengo la ventaja de saber que te gustaría al yo ser también un hombre. — sonrió perverso elevando una de sus cejas y haciendo un mohín con sus labios. Se veía realmente lindo...

¿LINDO?...

Fui despacio, tímido. Intentaba no hacerle ningún daño mientras lo preparaba con mis dedos. Él gimoteaba y por momentos pensé que iría a negarse hasta que su entrada se relajó, estando dispuesta para mí.

– Te deseo — susurro sobre mi boca cuando yo me hube posicionado en su cuerpo.

Me coloqué el preservativo y me hundí en su cuerpo sujetando su mano, la cual él apretó con fuerza cuando su zona privada dolió.

Gruñí percibiendo como mi miembro era sujetado con furor por sus paredes, las mismas que eran liberadas por primera vez y que me recibían con placer gustoso.

– Haa.. — gemimos y exhalamos a la par cuando mi cadera se impulsó hacia adelante. Lo penetre con lentitud hasta que sus súplicas llegaron a mis oídos.

– Hazlo más fuerte Jung... — pidió y yo creí que moría, me excitaba tanto cuando me hablaban sucio.

– ¡Hhmmg! ¡Haa! — vocifero él sujetando en un puño las sábanas de mi cama.

Luego bajé a su cuello y besé el mismo por primera vez, quitando de mi mente todo tipo de prejuicios, pues alguien que podía excitarme de esta manera era digno de mis caricias.

Cuando la luna se escondió con totalidad detrás de las montañas. Giré el cuerpo de Jimin y lo hice colocarse sobre sus manos y rodillas.

Ingresé despacio hasta que me sentí con la libertad de moverme y fue ahí entonces cuando lo hice tocar el cielo.

– ¡Haa!... S-si ahí Jung... Ahí está mi próstata ¡haaa! — termino con varios hilos de esperma esparcidos por el acolchonado y luego de eso lo hicimos unas cuantas veces más.

Lo besé, succioné su piel y sus tiernas orejas. Acaricié su cuerpo y rostro. Amé cada parte de él incluso en los lugares que en un principio temí tocar.

No entienda del todo porque lo hacía, tal vez la lujuria y mi falta de sexo habían jugado un papel importante en esta ocasión.

Sea cual fuese la respuesta a mi interrogante, lo que en realidad importaba es que no me arrepentía de nada... de ninguna de mis acciones. Jimin me amaba, yo lo quería y el sexo con él era alucinante.

Esa Noche hube disfrutado cada parte de él, su perversión y su amor hacia mí.

Esa Noche besé su intimidad y su alma. Descansé a su lado cuando nuestros cuerpos se encontraban tan agotados que ya no soportaban otra estocada más, y sentí su abrigador calor llenando mi espíritu hasta que la luna se despidió de la oscuridad dándole la bienvenida a un nuevo sol.

No me importó pensar o cuestionarme nada más. Solo cerré mis ojos y lo abrigue a mi pecho desnudo, cuando me hube despertado en la madrugada y lo contemple a mi lado sin vestimentas.

Inhalé su cabello mojado por el sudor y dejé un cálido beso sobre el mismo, para regresar a dormir. Me jure no hacerle más preguntas a mi mente. En la mañana me preocuparía por Liu y por mi heterosexualidad fallida.



Muchas gracias por leer, espero que les haya gustado si es así porfa comenten y denle un "me gusta" . Bendiciones y abrazos 💘💘.