30 minutos
──Tenemos solo 30 minutos ──afirmó Rin, con un tono serio ── es el tiempo máximo que podemos quedarnos aquí sin que nos descubran.
Cuando Rin le ofreció a Shidou una nueva forma de aliviar su aburrimiento, ¿cómo podría negarse? Especialmente cuando Rin hizo que algunos guardias los escoltaran fuera de sus habitaciones y entraran en esta habitación blanca deslumbrantemente vacía. Por supuesto, Rin sabía cómo mover sus cartas justo frente a los ojos de los adultos y ser chantajeado por el número uno de Blue lock era todo un dolor de culo.
Están frente a frente en el centro de una habitación blanca y sombría, sin otra salida que la puerta de acero cerrada detrás de ellos. Ryusei ya reconoce la falta de muebles, asume que esto sirve como una especie de confinamiento solitario completo. Incluso la puerta no ofrece ventana, sólo metal macizo. Como si estuvieran aislados del resto del mundo.
Las horas se han convertido en días, que se han transformado en semanas. ¿Cuánto tiempo ha pasado desde que ninguno de los dos se movía libremente de esta manera? ¿Compartir espacio y atmósfera con otro ser?
Ryusei jamás se atrevería a admitirlo frente a Rin, pero desde que ingresó a la liga Neo Egoísta, ha comenzado a notar detalles más sutiles sobre su compañero. Observa cómo su uniforme de entrenamiento se ajusta a las curvas de su cuerpo y cómo su cabello verde oscuro cae enmarcando su rostro. También se fija en sus gestos inconscientes, como cuando se muerde los labios al estar pensativo o su postura relajada, con las piernas abiertas.
¿Ha llegado al punto de sentirse vulnerable después de pasar tanto tiempo confinado con Rin? reflexiona, cuestionando su propio juicio. Esto no debería haber sucedido, pero Loki tenía sus métodos para mantenerlos bajo control, y el aislamiento parecía ser una estrategia efectiva, al menos en teoría.
Al mirar hacia atrás, Ryusei se da cuenta de que nunca había anticipado llegar a este punto. La mera idea de su situación actual lo hace sonreír con ironía; después de todo, ¿quién hubiera imaginado que terminaría así?
En lugar de sumergirse en pensamientos autocríticos, Ryusei finalmente decide romper el silencio.
──Entonces, Rin-chan, ¿qué tenías en mente al traerme aquí?
──Nada ──responde Rin encogiéndose de hombros ──Creo que ambos necesitamos un cambio de escenario.
Ryusei se muestra escéptico ante la respuesta. Sus pensamientos giran en torno a las verdaderas intenciones de Rin, considerando que podría haber un propósito oculto detrás de su aparente indiferencia.
──¿De verdad? ¿Quieres decir que no tenías un motivo oculto para traerme aquí solo?
Rin pone los ojos en blanco, manteniendo su expresión estoica.
──Bueno, al menos elegiste un buen lugar ── bromea Shido ── Eres un verdadero minimalista.
Entre ellos se extiende un breve silencio, uno que han aprendido a valorar a lo largo del tiempo, dada la naturaleza volátil y poco complaciente de sus personalidades.
Ryusei estudia el entorno con detenimiento, dejando escapar algún comentario ocasional mientras observa. El espacio es escueto, tal como Rin había mencionado, una habitación blanca y perturbadora, con paredes inmaculadas y un suelo de tapete que evoca la atmósfera de un hospital psiquiátrico. La luz es fría y el ambiente ligeramente húmedo de película, aunque el calor persiste a pesar del aire acondicionado que emite un zumbido constante.
A pesar de su aspecto minimalista, Shidou percibe un matiz inquietante en el espacio. Este lugar evoca una sensación de aislamiento y control, que le resulta extrañamente familiar y le recuerda a los ambientes donde solía tener tras su castigo por agresión.
Se desplaza por la sala, examinando minuciosamente el lugar en busca de algo que rompa con la sencillez que lo rodea. Observa el flujo de aire acondicionado y la disposición minimalista del espacio, pero no encuentra mucho más que la frialdad y la monotonía que definen el ambiente. No obstante, intuye que este entorno ha sido diseñado de manera intencional para fomentar la desconexión y la concentración.
──Vaya, has encontrado un lugar peculiar ── comenta, levantando una ceja con curiosidad.
──Era el único sitio alejado de las cámaras de seguridad ──responde Rin con desinterés, cruzando los brazos frente a su pecho.
Ryusei no deja de sorprenderse por la elección del lugar, aunque comprende la lógica detrás de ella. Mientras recorre el espacio, se pregunta si la elección de este ambiente tan desprovisto de elementos podría tener un propósito más profundo.
Rin, por su parte, mantiene una postura indiferente, como si su elección fuera simplemente una cuestión práctica. No obstante, Ryusei sabe que detrás de esa fachada estoica, Rin siempre tiene una razón para sus decisiones, incluso si no está dispuesto a compartirla abiertamente.
El moreno suspira y coloca las manos en su cadera, sintiendo la necesidad de entender el motivo detrás de su fuga. A pesar de apreciar estar lejos de una sala de entrenamiento de alto nivel con cámaras vigilando cada uno de sus movimientos, la curiosidad sigue invadiéndole y ansía descubrir el verdadero propósito de estar allí.
──Bueno, bueno, tanta discreción, Rin-chan ── tararea Ryusei con un tono burlón mientras se acerca a él, quedando cara a cara una vez más── Vamos, cuéntame, ¿qué estás planeando esta vez? ¿Qué ha pasado por esa cabecita tuya?
Rin permanece estoico, sin dejar entrever sus intenciones, pero él no está dispuesto a dejarlo escapar con una respuesta vaga. Continúa observándolo fijamente, esperando una revelación más clara. Rin, consciente de la expectativa de su compañero, mantiene la mirada, como si estuviera considerando cuánto revelar.
Finalmente, el peli verde baja las cejas y responde con calma;
──A veces, necesitas desconectar de todo, cucaracha. Eso es todo lo que hay detrás de esto. Necesitamos un espacio para despejar nuestras mentes.
No está del todo convencido, pero decide seguir el juego de Rin por ahora. No es frecuente que Rin sea tan introspectivo, por lo que Ryusei comienza a preguntarse si hay algo más en juego, algo que su compañero no está dispuesto a compartir.
──Desconectar, ¿eh? ¿Y es todo? Vamos, Rin, debes tener alguna razón oculta para haberme traído aquí.
Rin sonríe con sutileza, como si Ryusei hubiera dado en el clavo. Pero en lugar de responder directamente, se queda en silencio, dejando al rubio con más preguntas que respuestas. Esta dinámica siempre ha sido parte de su relación, un tira y afloja constante entre el misterio de Rin y la insistencia de Shidou por descubrir la verdad.
Pero en esta ocasión, la paciencia del moreno se había agotado rápidamente ante la evasiva de su parte, y su respuesta solo provocó mayor frustración. Sin pensarlo dos veces, Shidou empuja a Rin contra la pared, produciendo un sonido seco que resuena por toda la habitación. Rin no reacciona de inmediato, manteniendo su habitual apariencia imperturbable.
──No me tomes por idiota, Rin-chan ──gruñe Shidou, mirándolo fijamente── ¿Vas a hablar por las buenas o tendré que hacer que hables?
Rin permanece calmado, su expresión estoica intacta mientras se encuentra acorralado por Shidou. Su mirada se cruza con la del rubio, pero no muestra signos de alarma o molestia. Este enfrentamiento no es nuevo para ellos, pero esta vez parece ser más intenso.
Ryusei mantiene la presión, sus ojos fijos en los de Rin, buscando cualquier señal de vacilación o sinceridad. La tensión en el aire es palpable, mientras Rin parece sopesar sus opciones.
Finalmente, Rin toma una respiración lenta y habla con voz tranquila, sin perder su compostura aunque su tono sonaba un poco más molesto.
──Te fallaste a mi hermano.
De todas las respuestas que Shidou esperaba, esta fue la más inesperada e impactante.
El peli verde mantiene su mirada fija en los ojos rosados de Shidou, quien parece momentáneamente aturdido por lo que acaba de escuchar.
──¿Qué?...
La vacilación de Shidou es evidente, pero aún más lo es el tono de confusión que emana en esos instantes.
──No finjas no entender, Shidou ──dice Rin con una voz tranquila pero firme ── ¿Crees que no me daría cuenta de algo tan obvio?
A pesar de su figura delgada en comparación con Shidou, Rin demuestra una fuerza inesperada al invertir las posiciones y dejar a Ryusei contra la pared, acorralado entre sus brazos. Ryusei, sorprendido por la brusquedad del movimiento, no protesta ni se resiste, permaneciendo momentáneamente desorientado por el giro de los acontecimientos.
Rin lo observa de cerca, su mirada intensa fija en los ojos de Ryusei. Su voz es firme, sin dejar espacio para la duda.
──Créeme, noto mucho más de lo que creen los demás ──dice con seguridad ──Puedo reconocer el aroma de la perra de Sae a kilómetros, ¿No fue un acto imprudente volver a los vestidores ese día.
Si bien Shidou se encontraba desconcertado, su asombro se volvió total cuando Rin pronunció esas palabras. Aunque su mente se sintió vacía por un instante, el recuerdo nítido de su encuentro después del partido de Blue lock vs la sub-20 reapareció de inmediato.
Después de finalizar el partido y ver que la mayoría de los equipos se habían retirado junto a sus familias, Shidou decidió regresar al vestuario de Blue Lock. Pensaba que todos se habían marchado.
Al entrar, notó la presencia de Rin sentado en uno de los bancos, emanando una palpable ira. En ese momento, Ryusei prefirió no interactuar con él; simplemente recogió algunas cosas que había dejado en los casilleros y se retiró, sin darse cuenta de la mirada penetrante que Rin le lanzó a su espalda.
──¿Fue bueno? ¿Esa perra te complació? ──cuestionó Rin, acercándose más hacia él, sus pechos casi tocándose.
Shidou finalmente reacciona y su asombro se convierte en curiosidad. ¿De qué estaba hablando Rin y con qué propósito? Él levanta una ceja con interés mientras el joven acaricia deliberadamente la palma y el pulso de su mano, intensificando de una manera extraña la tensión entre los dos.
──Cuéntame, quiero saber ──susurra nuevamente, acercándose peligrosamente, sus rostros casi tocándose. Shidou puede sentir el cálido aliento de Rin contra su piel, intensificando la tensión entre ellos.
Por un momento, ambos se quedan en silencio, sus miradas entrelazadas en una especie de desafío tácito. Rin mantiene su postura firme, esperando una respuesta directa, mientras Shidou disfruta de la cercanía provocadora de su compañero.
Finalmente, Shidou responde con una sonrisa socarrona y una actitud de superioridad.
──¿Qué quieres que te diga? No estuvo nada mal ──tararea Shidou, deleitándose en el juego verbal── Fue tan satisfactorio como esperaba.
Rin inclina la cabeza, intrigado por la respuesta de Shidou. Está tratando de interpretar si Shidou realmente está siendo honesto o simplemente jugando con él. Shidou, por su parte, no revela más de lo necesario, prefiriendo mantener a Rin en vilo y disfrutando de tener la ventaja en la situación.
Rin se acerca al oído de Shidou, insinuando claramente sus intenciones. Su boca se abre, dejando que su cálido aliento golpee la piel sensible, creando una atmósfera cargada de electricidad.
──Yo podría hacerlo mejor ──murmura, su tono suave pero con un matiz de desafío, mientras acerca aún más su cuerpo al del moreno.
Shidou siente cómo Rin presiona su cuerpo contra él, un contacto que es inusual en la actitud generalmente distante de Rin. Este movimiento repentino y provocador intriga a Ryusei, pues Rin no suele ser tan directo ni físico en sus acercamientos.
A medida que Rin se pega más a él, Shidou puede percibir la determinación en su voz y en su contacto, lo que sugiere que Rin está dispuesto a demostrar sus palabras. Shidou, aunque sorprendido, mantiene su compostura, consciente de que Rin puede estar intentando medir su reacción.
──¿Qué clase de perra se mete con alguien solo porque cogió a su hermano? ──se burla, encurvando su ceño.
──La clase de perra que está dispuesta a demostrar que es mejor en todo ámbito.
──¿En serio lo eres? ──pregunta Shidou, entrecerrando los ojos, tratando de medir la confianza de Rin.
──Lo soy ──afirma con determinación, su tono cargado de suave coquetería y un matiz de irritación, como si le molestara la necesidad de aclarar algo que considera obvio.
A medida que Rin sostiene la mirada de Shidou, queda claro que su afirmación no es una simple provocación. Hay una seguridad palpable en su postura, una convicción que no deja lugar a dudas sobre su capacidad para cumplir lo que promete.
El moreno observa al peli verde con renovada curiosidad. La confianza que emana de su compañero es intrigante, y Shidou se pregunta hasta dónde está dispuesto a llegar para demostrar su punto. La tensión entre ellos aumenta con cada segundo que pasa, alimentada por la cercanía física y el desafío tácito que se presenta.
Rin mantiene su expresión firme, sin apartar la mirada, como si esperara que él tome el siguiente paso. El contrario, por su parte, siente que se está desarrollando un juego más grande, uno que podría llevar su relación a un nuevo nivel de complejidad.
Finalmente, decide aceptar el reto implícito en las palabras y la actitud de Rin. Con una sonrisa retadora da un paso hacia adelante, dispuesto a ver hasta dónde está dispuesto a llegar para probar sus habilidades y su valentía.
En un instante, los roles vuelven cambian cuando Shidou arrincona nuevamente a Rin contra la pared. Se relame los labios con satisfacción cuando escucha en esta ocasión el suave gemido de dolor al ser empujado de nuevo contra la pared.
Shidou levanta su rodilla, presionándola firmemente entre sus muslos, separándolos. La cercanía entre ellos se intensifica y la tensión en el aire es palpable a medida que Shidou asume un control más dominante en la situación.
──Quedan 15 minutos ──murmura Rin como recordatorio, con una mirada seria y apremiante.
──Más que suficiente, Rin-chan ──responde con seguridad.
Ambos se sumergen en un beso desordenado y apasionado, sus lenguas chocan con brusquedad, explorando con ansia. Shidou sujeta el cuerpo de Rin con una firmeza casi excesiva, provocando en Rin una mezcla de dolor y placer, expresada en un siseo contenido.
La mano derecha de Shidou desciende lentamente, recorriendo y apreciando la forma ligeramente curvada y tonificada del cuerpo de Rin, no tan musculoso como el suyo pero encajando perfectamente. Shidou desliza su mano bajo la tela de la pijama, acariciando la cálida piel de la cintura. Aprieta su agarre con decisión, imaginando la marca roja que seguramente quedará impresa en la pálida piel del menor.
A medida que el beso se intensifica, la conexión entre ambos parece volverse más urgente, un enfrentamiento de voluntades y deseos que reflejan en cada movimiento.
El contacto se vuelve más exigente, cada caricia y roce alimenta la tensión entre ellos. Shidou se siente embriagado por el desafío que representa Rin, quién responde con igual pasión, resistiéndose y devolviendo cada movimiento con intensidad. El ambiente se llena de electricidad, sus cuerpos se entrelazan con fuerza, cada uno tratando de tomar la delantera.
El ritmo del beso se acelera, y Shidou comienza a explorar con más libertad, sus manos viajando a lo largo de la espalda del peli verde y deslizándose por sus costados mientras él trata de mantener el control.
Rin había anticipado este momento con anterioridad. La ira que sintió al ver a Shidou con el aroma inconfundible de los productos de su hermano mayor le había hecho hervir la sangre. Sae le arrebataba todo en su vida, desde la esperanza de sus sueños hasta el reconocimiento de sus logros. Esta vez, Rin no iba a permitir que Sae le ganara otra vez, está vez él le robaría algo que Sae quería.
Aunque Shidou no le resultaba desagradable a la vista, la actitud de este le molestaba de sobremanera. Era arrogante y desafiante, algo que solía encender la competitividad de Rin. Sin embargo, en este momento, esos aspectos del hombre parecían menos relevantes. Rin sabía que lo que estaba haciendo carecía de moralidad y era cuestionable, pero su determinación de superar a Sae superaba cualquier escrúpulo.
Él veía en Shidou una oportunidad para demostrar que él podía ser mejor que su hermano mayor, al menos en este ámbito íntimo y personal. Shidou se había convertido en el catalizador perfecto para canalizar su frustración y su deseo de superación. A través de esta conexión con Shidou, tenía la esperanza de mostrar que él no solo era capaz de rivalizar con su hermano, sino de superarlo en áreas que Sae nunca podría alcanzar. Esta era su oportunidad de tomar el control y establecer su propio camino, incluso si solo fuera por un breve momento.
Rin emite un gemido bajo cuando Shidou se separa, dejando a ambos con los labios desordenados y húmedos. Rin, con hilillos de saliva resbalando por la comisura de sus labios, presenta una imagen erótica y provocadora.
Las manos del moreno, impregnadas con audacia y malicia, descienden lentamente hasta deslizarse por debajo del elástico de los pantalones de su pijama. Explorando con firmeza sus glúteos, palmeándolos con descaro sobre la tela suave mientras una sonrisa juguetona y llena de intención se dibuja en su rostro. Shidou disfruta del ligero entretenimiento que su toque provoca en Rin, palpando con una mezcla de suavidad y firmeza, como si estuviera evaluando y apreciando la forma y textura bajo sus dedos.
La atmósfera entre ellos se carga de un tenso juego de poder y deseo, donde cada toque y cada mirada lleva implícita una promesa de más, de ir más allá, de explorar los límites de su provocación mutua.
Shidou saborea cada momento, atrayendo a Rin aún más cerca con un movimiento deliberado y seguro. Siente como su propio cuerpo responde, sus sentidos agudizándose bajo el creciente calor y roce de sus cuerpos. La fricción, aunque ligera, es innegablemente intensa, enviando olas de placer que comienzan a despertar sus miembros. La electricidad en el aire es palpable, cada respiración y cada movimiento cargados de una expectativa tácita.
Con una sonrisa de satisfacción dibujándose en sus labios, Shidou maneja cada momento con precisión quirúrgica. Él sabe exactamente como calibrar cada toque, cada mirada y cada suspiro, construyendo meticulosamente una telaraña entre ellos hasta que se convierte en algo casi tangible. Su experiencia y confianza brillan, evidentes en la forma en la que guía a Rin a través del baile de la cercanía y deseo reprimido.
En el juego del deseo, Shidou es un estratega consumado; cada gesto y cada pausa están calculados para maximizar el efecto, para tejer una red de anticipación que ni Rin pueda resistir. Y mientras juega este juego, Shidou es completamente consciente de su control, disfrutando no solo de la respuesta física de Rin, sino también del poder que tiene sobre el ambiente, cargándolo de una promesa de lo que está por venir.
Desplegando su fuerza con una naturalidad que sorprende, Shidou levanta a Rin entre sus brazos con facilidad. Rin, respondiendo instintivamente, enreda sus piernas alrededor de su cintura, asegurándose más cerca del cuerpo del otro. Las manos del moreno se posicionan a cada lado de su rostro, sosteniéndolo con firmeza, mientras se inclina para besar su cuello con una intención clara y deliberada.
Cada beso es húmedo y brusco, marcando un sendero de pequeñas llamas ardientes sobre su piel sensible. Shidou explora con sus labios, cada mordida y cada caricia diseñadas para extraer susurros y gemidos suaves de Rin, que se aferra más a Shidou, buscando alivio y más contacto en cada toque.
El aire entre ellos se carga con una mezcla de tensión y deseo, mientras Shidou sigue besando y mordiendo, desplazándose lentamente desde el cuello hasta la línea de la mandíbula, y luego hasta la oreja, donde susurra pequeñas obscenidades.
Reflexionar sobre sus acciones nunca había sido el fuerte de Shidou. No era un hombre de razonamientos meticulosos o principios morales estrictos; se dejaba llevar por el contexto y las circunstancias que le presentaba la vida. Y en este momento, con Rin entre sus brazos, respondiendo con gemidos suaves y exudando un calor que parecía fundirse con el suyo, Shidou no veía motivo para cuestionar el curso de los eventos. Rin no había estado en sus planes originales, pero la oportunidad era demasiado atractiva para ignorarla.
La idea de que follar a su hermano llevaría a Rin a insinuarse y, más aún, a suplicar ser poseído, hubiera sido razón suficiente para Shidou de repetirlo una y otra vez, si con ello tenía la oportunidad de estar en esta posición. No podía negar la atracción magnética de los hermanos Itoshi; había en ellos una belleza casi etérea, una elegancia que trascendía los estándares convencionales aplicados tanto a hombres como a mujeres.
En este torbellino de sensaciones y deseo, Shidou se encontraba disfrutando cada momento, cada contacto. La forma en que Rin se rendía a sus caricias, cómo su cuerpo reaccionaba bajo sus manos, todo contribuía a una experiencia intensa y envolvente. Para Shidou, cada suspiro y cada gemido eran notas en una sinfonía de deseo que prefería no analizar demasiado profundamente. En la espontaneidad de sus encuentros, encontraba una validación de su estilo de vida impulsivo, una afirmación de que, al menos en estos momentos fugaces, sus elecciones no necesitaban justificación.
──Maldita sea, deja de morder ──se queja Rin, su voz apenas un murmullo entre gemidos ahogados que su orgullo aún le obliga a tragar.
Su rostro, sonrojado, está iluminado por una expresión de dolor mezclado con placer, mientras que pequeñas gotas de lagrimas perlado adornan sus pestañas, ofreciendo a Shidou un espectáculo cautivador. Él había notado hace tiempo la afinidad de Rin por el dolor, observando cómo el joven se exigía a sí mismo hasta el límite; al principio, podría haber sido solo una suposición, pero ahora, las evidentes reacciones de Rin confirmaban sus sospechas sin lugar a dudas.
Ryusei no puede evitar sonreír, retirándose un instante para admirar su obra. El cuello de Rin está adornado con marcas evidentes, testimonio del fervor de sus mordiscos, con la piel casi al borde de ser desgarrada. Una fina línea de saliva traza su camino descendente, intercalándose entre las huellas de sus besos y las marcas rojas que empiezan a oscurecerse, prometiendo convertirse en un recuerdo visible de su encuentro.
Rin, entre jadeos y una mirada mezcla de reproche y deseo, observa fijamente a Shidou. Hay un brillo de desafío y algo más, quizás un asomo de satisfacción, en sus ojos húmedos. Shidou, alentado por esa mirada, inclina su cabeza de nuevo hacia el cuello de Rin, esta vez con una suavidad calculada, alternando entre la suavidad de sus labios y la promesa implícita de más mordiscos.
Mientras este intenso intercambio se desarrolla, las manos de Shidou no se quedan quieras. Sosteniendo firmemente el trasero de Rin, las palmas expertas del moreno ajustan la posición de su compañero, asegurando un mejor ángulo para profundizar su encuentro. Una de sus manos es suficiente para sostener el peso de Rin, que parece más liviano, posiblemente a causa de la adrenalina o de la euforia que embarga a ambos. Mientras tanto, su otra mano continúa explorando, deslizándose con audacia por el cuerpo del menor.
Sus dedos se aventuran más allá, adentrándose entre los muslos firmes y tonificados de Rin, moldeados por su constante esfuerzo y entrenamiento. Cada caricia es esporádica, buscando entender la naturaleza del cuerpo de su acompañante y en el camino descubriendo nuevos puntos de sensibilidad. Shidou maneja con destreza estos momentos, sabiendo rápidamente dónde y cómo tocar, para arrancar esos susurros entrecortados de placer mezclado con anticipación que tanto le complacen escuchar.
Mientras su mano continúa explorando con ardor, los labios de Shidou succionan la piel maltratada y sensible, extrayendo gemidos ahogados que vibran en el aire denso entre ellos. La presión en su bajo vientre se intensifica, su miembro palpitando dolorosamente contra la tela confinante.
──¡Mierda...! ── Rin jadea, su respiración entrecortada y sus ojos vidriosos reflejan un torbellino de sensaciones cuando Shidou, atrapa su miembro sobre la tela de su ropa.
──Cálmate, pareces un virgen. ¿Acaso has hecho esto antes? ── La voz de Shidou es socarrona, impregnada de una superioridad provocativa, mientras sus ojos brillan con una mezcla de deseo y curiosidad.
La pregunta va más allá de la simple curiosidad; Shidou está genuinamente interesado en descubrir si Rin tiene alguna experiencia previa en este tipo de encuentros, o si su comportamiento es meramente un impulso motivado por la necesidad de superar a su hermano mayor. Su tono, cargado de una insinuación casi juguetona, busca provocar una respuesta que revele más sobre los deseos ocultos y las experiencias pasadas de Rin, al mismo tiempo que intensifica el juego de poder y seducción en el que están envueltos.
El joven voltea para enfrentar al rubio con una mirada penetrante, el ceño fruncido en una mezcla de desafío y descontento. Chasquea la lengua con irritación y, aunque intenta mantener una fachada de compostura, su rostro visiblemente sonrojado y los labios hinchados traicionan su agitación interna, rompiendo su habitual aura de serenidad e intimidación.
──Cállate ── espeta con un tono más bajo de lo usual, claramente afectado.
El moreno no puede evitar tararear, entretenido por la respuesta de Rin. Siente una anticipación creciente; esta interacción promete ser mucho más entretenida de lo que había imaginado. Una sonrisa maliciosa se ensancha en su rostro mientras su mano endurece el agarre sobre el miembro de Rin. La presión aplicada hace que los ojos turquesa se abran ampliamente, revelando una tormenta de dolor entrelazado con un placer apenas oculto.
──Bueno, bueno, veamos quién de los dos logra mantenerse más callado ── propone Shidou con un tono juguetón, retando abiertamente a Rin a un juego de resistencia y dominio.
El joven observa al contrario con un aire de autosuficiencia, sintiendo cómo la emoción se agita en su interior ante el evidente desafío. A pesar de su confusión sobre las verdaderas intenciones de Shidou, Rin encuentra la situación intrigante. Por un lado, sabe que Shidou quiere tomar el control y dirigir el encuentro a su propio ritmo, pero, por otro, duda que con su hermano mayor hubiera logrado hacer que cediera.
Rin se encuentra atrapado en un dilema interno, reflexionando sobre cómo manejar la situación contradictoria que enfrenta. Considera los pros y los contras de adoptar una actitud más defensiva o sumisa, pero después de unos momentos de análisis, finalmente toma una decisión firme sobre cómo proceder.
Shidou, ignorante de los pensamientos de Rin continúa con sus movimientos, comenzando a masturbar el miembro del menor, su mano subiendo y bajando en el miembro despierto, sintiendo la carne caliente entre sus dedos, su mano se humedece al esparcir el líquido pre seminal por el falo, sintiendo un espasmo espontáneo del cuerpo bajo sus manos.
Rin emite un gemido placentero que no puede contener, echando la cabeza hacia atrás y haciendo retumbar la pared detrás de él. El dolor es fugaz, lo suficiente para despertar sus sentidos, pero él no le presta atención, concentrado en el torbellino de sensaciones que recorre su cuerpo. Cierra los ojos con fuerza, su respiración atrapada en su garganta.
──joder...
Deja escapar un suspiro profundo mientras su pecho sube y baja de forma descontrolada. Muerde su labio inferior, sintiendo cómo el sabor metálico comienza a surgir a medida que Shidou incrementa la intensidad y el ritmo; no soportará mucho tiempo.
Ryusei se deleita con los espasmos y gemidos que la garganta de Rin traga, puede sentir todo con su mano, la lucha que él mantiene, se cuestiona conscientemente si genuinamente estaba frente a alguien completamente inexperto en este ámbito.
──No... ensucies la ropa ── ordena Rin con voz entrecortada.
Shidou lo medita unos segundos, consciente de la importancia de no dejar rastros del encuentro que no puedan limpiar. Al fin y al cabo, esto era solo un momento fugaz que pronto olvidarían una vez Rin lograra su objetivo.
Con firmeza pero con cuidado, Shidou recuesta a Rin sobre el tapete bajo sus pies. El joven muestra una clara incomodidad al sentir la textura rugosa del suelo contra su espalda, como se refleja en su mueca de disgusto. Pero ambos entienden que es la única opción en esa habitación sombría y vacía, ya que no hay muebles ni objetos que ofrezcan mayor comodidad.
Se inclina arriba de él, tomando sus labios nuevamente con brusquedad, Rin no opone resistencia aunque sí torpeza, sus labios chocan nuevamente sin un ritmo, su lengua comienza a entrelazarse a la suya de una manera extremadamente húmeda, algo que no le disgusta a Shidou en lo más mínimo.
Su mano derecha baja las prendas inferiores del cuerpo del joven, dejando el miembro al aire, la frialdad le azota provocándole un escalofrío al peli verde quien gime contra la boca de moreno.
Sus dedos vuelven a jugar, aplicando una presión que había notado era satisfactorio para Rin. Sus bocas siguen con una agresividad latente, el sabor metálico de la boca de Rin esparciéndose por su boca, haciendo que de cierta manera a su experiencia se vuelva más satisfactorio.
Su mano libre se acuna por debajo de su cabeza, atrayéndolo hacia arriba con gradualidad hasta lograr que se sentará en sus piernas, en una posición mucho más funcional que recostados.
Quita con completa facilidad la ropa con totalidad, dejando el pantalón de dormir a un lado junto a los bóxers, las piernas de Rin se extienden a sus costados, logrando fricción entre su miembro y pelvis con la erección de Shidou golpeando justamente entre sus glúteos.
Ryusei traga en ese instante un gemido; era humano, y su erección al igual que el de Rin estaba necesitada de atención, pero eso lo dejaría para más tarde. Se aleja de la unión entre sus bocas, un hilo de baba conectando sus labios, no duda que en esta ocasión ambos eran un desastre, tanto Rin como él.
Aún así el que más era afectado era Rin quién aún con su personalidad típica se doblegaba ante las reacciones del placer como cualquier humano.
No faltó hacer mucho para que Rin se corriera en su mano, empapando sus muslos y la camisa de la su pijama. El joven arquea su espalda hacia tras, siendo detenida únicamente por su mano firme.
Shidou observa con diversión cómo Rin lucha por recomponerse, notando cómo cada pequeño gesto que hace sólo parece intensificar su estado de agitación. Con una sonrisa maliciosa, desliza su mano suavemente por el cuello de Rin, bajando lentamente hasta su pecho, donde juega con la tela arrugada de su camisa.
Rin, por su parte, intenta mantenerse firme, pero cada caricia lo hace estremecerse aún más. Su pecho sube y baja rápidamente, cada respiración más desesperada que la anterior. Shidou, aprovechando la vulnerabilidad de Rin, suelta un susurro cargado de provocación directamente en su oído.
──Relájate, no vamos a ningún lado rápido ──murmura Shidou, su aliento cálido rozando la piel húmeda de Rin.
Estas palabras, aunque pretendían ser tranquilizadoras, solo sirven para tensar aún más a Rin, quien ahora se aferra a los brazos de Shidou buscando algún tipo de anclaje en la tormenta de sensaciones que está experimentando.
Si bien Rin no era un virgen como Ryusei creía carecía de una buena experiencia en el sexo, siendo él siempre el obligado a proporcionarlo pero nunca a ser satisfecho, aún cuando él era el que en la mayoría de las ocasiones era quien recibía.
Con la cabeza ligeramente hacia un lado mira entre sus piernas, donde el bulto de Shidou se hace más prominente, el moreno parece entretenido entre su cuello nuevamente, comenzaba a creer que ese era su fetiche aunque nada estaba asegurado.
Una ola de vergüenza le invade cuando se da cuenta de que necesitaba hacer más para mostrar su superioridad a la de su hermano, Shidou es el que tiene el control, sí, pero él bien podía tomar correctamente su papel como una perra.
Se aleja ligeramente, sacando sus piernas de los costados de las caderas de Ryusei hasta ponerse de rodillas frente a él. El mayor le mira con curiosidad aunque no interfiere.
Las manos de Rin viajan hasta la tela del pantalón de pijama de Shidou, una suave matiz de pánico invade momentáneamente aunque se convence de continuar, no podía dejar que las cosas se quedarán así, ¡Que dirían de él!, sería una vergüenza total.
Inclinándose con las rodillas en el suelo y el rostro acercándose a la palpitante erección. Con cuidado quita la tela, la humedad de su propio semen es palpable en la tela del pantalón de su compañero.
──¿Qué, vas a chuparla? ──su voz suena grave y ronca, más que una pregunta es un tono retador para disminuir las dudas del peli verde.
Rin le ignora deliberadamente sus ojos fijos en el miembro que, para decir menos, no estaba nada mal, ya veía porque su hermano había decidido tomarlo en un principio.
Su rostro palideció, ¿Como demonios es que la tenía tan gruesa? Si bien su longitud no era algo que no hubiera visto antes, ya fuera en persona o en videos porno jamás había visto una de esa anchura. No sabía si era la emoción o el placer que aún recorría su cuerpo aún por su orgasmo pero sin lugar a duda su boca se hizo agua, y su lengua no pudo evitar sentirse suelta.
Si algo había aprendido en iniciar su vida sexual a temprana edad era a usar su boca y en está ocasión lo mostraría.
Se inclina hacia adelante, levantando su trasero desnudo, ocupando una técnica de coquetería común pero que le ha funcionado bien antes. Abre su boca, la baba goteando de su lengua hacia el falo, su boca lo envuelve con cautela en un inicio, saboreando el amargo y nada agradable sabor del pre-semen, su lengua da giros lentos sobre la glande, empujando el prepucio con sus labios, la saliva cae de manera uniforme y utiliza su mano para esparcirla en una lenta masturbación.
Shidou deja soltar un suspiro, sus ojos fijos en Rin, sin creer totalmente lo que estaba viendo y sintiendo, si eso era un sueño que no lo despertarán todavía, por favor.
Su mano se acomoda en las mechas verdes oscuras, acariciando su cuero cabelludo, suspirando de vez en cuando ante los hábiles labios y lengua del menor.
No, él no era un maldito virgen, y si lo era no lo aparentaba.
Su lengua estaba haciendo un gran trabajo, su boca cada vez abriéndose paso entre su pene, la saliva mojando más de lo que debería, diablos, ¿Por qué no había pensando antes en follar esa maldita boca? Casi podía sentir que podría amar al inútil de Rin si solo ocupará para eso su boca en vez de estarlo retando y menospreciándolo.
──Más abajo...──su mano no pude evitar empujar la cabeza de Rin aún más profundo entre su miembro, la calidez le envuelve aunque no llega a cubrirlo por completo.
Rin jadea, el miembro tocando su garganta, se detiene un momento y comienza a respirar de manera lenta, tragando la arcada que estaba por surgir, su nariz tocando el bello púbico de Shidou y sus ojos no pueden evitar cristalizarse.
El moreno mantiene su agarre, impidiéndole retroceder, una vez logra controlarse vuelve a bajar, la mano sobre sus cabellos ayudándolo a subir y baja de manera rápida, la mezcla de baba y líquido pre seminal ayudan al manejo pero en momentos hacen que se ahogue.
──Eso, muy bien, se siente bien ──halaga suspirando con pesadez.
Rin toma eso en una buena señal y aumenta la velocidad. Shidou comienza a follar su boca con agresividad, moviendo sus caderas hacia sus labios y él empujando más allá su cabeza, casi logrando introducir todo el miembro en su boca en una dolorosa y ahogante acción.
Y aún cuando Shidou está flotando en la gloriosa sensación de atención tiene consideración con Rin, atrayéndolo hacia afuera cuando el orgasmo lo alcanza, pues aunque fuera alguien tosco y sin escrúpulos no significaba que fuera alguien asqueroso.
Exhala una ruidosa cantidad de aire al sentir su liberación, dejando que Rin tome espacio entre sus cuerpos sudorosos, su miembro comienza a ponerse flácido una vez que culmina pero esté aún no se encuentra satisfecho.
Rin respira profundamente el aire, una mezcla de aromas mezclados a su alrededor, inyectando lo de una cansina sensación de placer y dolor.
Se coloca en cuclillas, apoyando las manos sobre sus muslos y con la cabeza inclinada hacia abajo, sus ojos cerrados con fuerza mientras intenta calmar su corazón desbocado. Ignora cuánto tiempo ha pasado, pues la sensación de irrealidad se ha adueñado de su mente desde hacía bastante tiempo, nublando su capacidad de percepción del tiempo.
El silencio que lo rodea parece espeso, casi tangible, solo roto por el eco lejano de su propia respiración agitada. Poco a poco, intenta regular su aliento, inhalando profundamente y exhalando despacio, en un esfuerzo por reestablecer algún sentido de normalidad en el torbellino de emociones que lo consume.
Ryusei se acerca a su espacio personal, cómoda uno de sus cabellos que cubrían sus ojos solo para tomar de sus mejillas y obligarle a mirarlo.
Los labios de Rin estaban hinchados, rojos de tanta explotación, su rostro sonrojado y las lágrimas aún picaban sus ojos acariciando sus pestañas. El moreno no puede evitar sentir como su miembro comienza a despertar nuevamente, ¡Dios! ¡¿Por qué tenía que verse tan inocente?! Rin era una pequeña mierda, una escoria que odiaba por su personalidad, esté incluso aparentaba mayor edad, ¡No podía verse inocente! ¡Era tan irreal!
Gruñendo en desacuerdo y molestia vuelve a devorar su boca, aún sin importarle degustar su propia esencia.
Rin en esta ocasión no le sigue, no tiene las fuerzas ni físicas ni mentales. Su miembro estaba nuevamente palpitando, la excitación llegando a un punto culminante; necesitaba algo más.
──Bolsillo...
Rin murmura esas palabras entre susurros y besos, causando que Shidou se detenga en seco, confundido, y se aleje un poco para asegurarse de entender correctamente.
──En mi bolsillo ──insiste Rin, dirigiendo su mirada hacia los pantalones de dormir que yacen desordenados en el suelo.
El rubio observa los pantalones por un momento, tratando de procesar las palabras. Sus manos se dirigen hacia la tela, palpando los bolsillos. No está seguro de lo que Rin podría haber guardado allí, ni de sus intenciones. ¿Quería vestirse de nuevo? ¿Había algo en los bolsillos que necesitaba ahora? Shidou siente una mezcla de curiosidad y cautela mientras explora el contenido.
Sus manos se topan de imprevisto con algo, un bulto entre la tela de los pantalones, introduce su mano y saca de ahí una botella pequeña de lubricante y dos condones. Su mirada confundida pasa a una sorprendida y emocionada.
──Ah... Tú si que eres alguien preparado ──ronronea con complacencia, vuelve a aventar los pantalones y se acerca, hasta que la distancia no es un impedimento.
──Por supuesto, no dejaré que me folles en seco imbécil. ──aunque sus palabras suenan duras su apariencia le traiciona haciendo que más intimidación parezca otra cosa ante los ojos del rubio.
El moreno se ríe entre dientes, acostando nuevamente a Rin, está vez boca abajo, ayudándolo a levantar su trasero desnudo. Él tiene las ganas incontrolables de fundir su rostro entre sus glúteos, son tan pálidos y firmes, casi igual a los de su hermano.
──Genuinamente encantadores ──murmulla para si mismo, sus manos palpan sin cuidado las bolas de grasa y músculo, dando más de una bofetada que dejaba la piel rojiza.
Rin emite un gemido suave, consciente de cómo ese sonido particularmente satisfactorio resonaba en los oídos de Shidou. Estaba determinado a hacerlo bien, a demostrar su superioridad, incluso si eso significaba actuar en contra de sus propios principios. Si provocar esos sonidos, si entregarse de esa manera, lo hacía parecer más impresionante y capaz que Sae, entonces estaba dispuesto a seguir adelante. No solo era una competencia física; era un duelo de egos, una batalla silenciosa para establecer quién podía superar a quién, y Rin no tenía intención de ser el segundo mejor.
Ryusei esparce el líquido resbaladizo y frío sobre los glúteos y entrada, la mezcla se desliza bajando entre los muslos provocando un tambaleo al joven bajo él. Se relame los labios con anticipación, dejando que sus dedos al igual que todo se llenen de la líquida y resbaladiza loción.
Destapa un condón y introduce su dedo índice, preparándose para comenzar a preparar la entrada del menor.
Con cuidado para que lo siguiente no sea dolorosa ni para Rin ni para él comienza suave; palpa la entrada, su dedo va entrando de poco a poco, ayudado entre el abundante lubricante y el látex. Aún así los jadeos de dolor de Rin no le sorprenden, después de todo, estaba abriendo algo que no debería ser abierto y no dudaba que era tanto doloroso como incómodo.
──Respira por la boca.
Aconseja, consiente de que lo siguiente haría que el dolor aumentara, solo por unos momentos hasta que él se acostumbrara.
Su dedo comienza a moverse, lento; entra y sale, entra y sale, con el tambaleo constante del joven. Cuando siente que el dolor disminuye Rin pide que avance, sorprendido de que Shidou no fuera tan brusco como él imagino en un principio.
Esté hace caso, aumentando la cantidad, las paredes de el menor tragan sus dedos de manera dolorosa, incluso si eran solo dos sus paredes eran demasiado apretadas, no estaba seguro que si entraba sin preparación esto no solo sería doloroso para Rin sino que podría provocarle un desgarre.
El sonido húmedo comienza al mismo tiempo que la velocidad aumenta, los dedos se abren en el interior en forma de tijera. Rin no puede evitar gemir, una mezcla excitante de dolor y placer floreciendo a medida que se va adaptando.
Levanta su trasero, sus brazos seden ante la debilidad que se apodera su cuerpo haciendo que su rostro caiga de lleno contra el acolchado pero incómodo piso. Su boca se abre, dejando que jadeos breves comiencen a salir, los dedos en su interior son fantásticos, estaban haciendo un buen trabajo disminuyendo y dispersando el dolor remplazándolo por excitantes olas de satisfacción.
Los dedos en su interior van aumentando con gradualidad, sus puños se aprietan ante el aumento, su aliento golpea el suelo y la saliva comienza a encharcarse en su boca, creando un charco entre su mejilla y labios.
──Maldita sea, más rápido, idiota ──exige entre jadeos, con los ojos fuertemente cerrados.
El moreno no puede evitar sonreír con encanto, cautivado tanto por la vista ante él como por las reacciones. A pesar de que Rin intenta mantener una fachada de sumisión, sus órdenes revelan un destello de autocontrol, dejando entrever su personalidad orgullosa y exigente. Su voz, aunque ronca por la excitación, aún conserva ese tono imperativo que tanto caracteriza su forma de ser. Ryusei, fascinado, ajusta su ritmo, complacido y provocado por la combinación de vulnerabilidad y autoridad que Rin emana incluso en estos momentos de descontrol.
Lo siguiente que sabe Rin es que su mente se ha jodido. Que él se ha jodido.
Ryusei estaba tocando su próstata y su cuerpo estaba convulsionando del placer, mierda, ¿Qué tan lejos había llegado? ¿Por qué se sentía tan malditamente bien? El dolor se había disipado dejando solo el manojo de nervios creado por los nervios y la adrenalina. Su respiración se había cortado, podía sentir el fuego nuevamente de sus pulmones carentes de aire pero por más que su cuerpo pidiera aire su cerebro no reaccionaba, parecía ido, completamente inmerso en esa sensación tan electrizante que viaja a en su cuerpo a altas velocidad.
──Respira.
Y como si su mente solo le hiciera caso a esa voz odiosa que tanto odiaba así lo hizo, levantando la cabeza del suelo por breves momentos.
──Eres todo un show.
Puede escuchar la risa de Shidou cerca pero al mismo tiempo tan lejana.
El contrario le mira con diversión, una sonrisa ensanchada en sus labios mientras no pierde la velocidad y dirección, sus dedos dentro del látex entrando y saliendo en sonidos húmedos y constantes, puede sentir la próstata, la pequeña bola de nervios que provocan que el gran Itoshi Rin, el número uno de Blue lock, se encuentre en esos momentos jadeando sin control y temblando, con las piernas sediendo bajo su debilidad y siendo únicamente sostenidas por su brazo libre.
Se siente complacido, no solo por tener a Rin en ese estado sino por la facilidad con la que lo había logrado, ni siquiera con Sae había sido tan fácil, ni con sus demás parejas de pasada. Sin embargo, había algo en el Itoshi menos que le parecía sumamente hipnotizante, no sabía si era su personalidad, sus gemidos o su cuerpo pero había algo que lo diferenciaba de los demás, que lograba enrollarlo en una burbujeante expectativa.
Mientras sus dedos continuaban con la marcha comenzó a sentir como se facilitaban cada vez los movimientos, consiente del poco tiempo que les quedaba tenía que decidir si debía continuar o seguir. Una decisión que no fue difícil de tomar al sentir el dolor de su polla.
Saca sus dedos, ocasionando un jadeo en protesta por el vacío del joven quien aún perdido necesitaba la atención. Sus brazos envuelven la cadera del peli verde, obligándolo a mantenerse en esa posición mientras se coloca el preservativo en su longitud, la mirada de Rin se posa en él en un punto, puede ver qué tan perdida y nublada se encontraba; parecía un animalito en celo, tal vez un conejo. La sola idea lo divertía pero también excitaba, imaginandolo como un animal indefenso bajo sus manos.
Vuelve a tomar el frasco de lubricante, esparciendolo nuevamente en la entrada para que sea más fácil de entrar, posiciona su miembro y con lentitud comienza a entrar.
Rin gime, sus ojos abriéndose grandemente ante la sensación y cae de nuevo al suelo, su agujero se extiende alrededor de la cabeza, cada vez más y más, adentrándose en su interior.
Está jodido. Ese es el pensamiento que pasa por su cabeza cuando Ryusei finalmente empuja su polla hacia adentro, cada centímetro atravesando a Rin.
Su interior arde pero el deslizamiento es fácil, ya que Rin está empapado hasta la médula con lubricante.
Así es como debe sentirse la salvación.
No hay manera en la que Rin pueda volver a sentir cualquier otro tipo de polla después de esto. Era la primera vez donde sentía que podía ver malditas estrellas, y, dios, eran hermosas.
No puede follar a otra persona, no después de esto, ¿Por qué la polla de esta persona tan molesta era tan buena?
Rin se ha ido. Lo que queda de él es un charco de desorden, un deseo desatado y una puta que gime desesperadamente. Las lágrimas y la baba corren por su rostro en pequeños ríos, sabe que parece destrozado, se siente destrozado, en todos los sentidos.
Tiene suerte de que Shidou le de la oportunidad de recuperarse, deteniéndose mientras Rin tiene hipo y jadea.
──Tan precioso cuando no estas hablando ──susurra Shidou contra su oído, su lengua acariciando su lóbulo, saboreando el sabor salado de su sudor.
Sin embargo el tiempo es limitado y antes de que Rin pueda hablar siquiera Shidou comienza a moverse, entrando y saliendo de su cuerpo, sus paredes se aprietan en su polla, la gruesa carne las extiende y su longitud es perfecta para llenarlo y golpear su punto 'G'.
Su cabeza es arrinconada contra el suelo por la firme mano del moreno cuando él toma una posición más cómoda, entrando con mayor facilidad y ocasionando que su cuerpo lo traicione aún más.
Su miembro no lo soporta más y se corre, él gime de manera escandalosa, sus piernas tiemblan sin más fuerza que utilizar, y aunque era un deportista siete que la energía se agota con rapidez a cada instante.
Siente como las manos de Shidou vuelven a sostener su cadera, presinándola más fuerte, puede sentir las llenas fundirse en su piel y las uñas clavarse, su mente está perdida, el placer lo consume y no puede pensar, aún más cuando Ryusei continúa follándolo, creando sobreestimulación que lo debilidad aún más.
Su próstata se siente como un manojo, siendo golpeada sin piedad, una y otra vez, consiente de que en algún punto explotara. Muerde su labio con fuerza, intenta hablar para pedir un minuto pero su voz no sale, solo jadeos y gemidos incontrolables.
Aprieta los puños, sus ojos se cierran con fuerza, sin un control propio, puede sentir como su miembro poco a poco se vuelve a levantar, ni siquiera es consciente si lleva solo quince minutos o tres horas haciendo esto, su cuerpo no puede más, siente que va a colapsar en cualquier momento.
El moreno toma su miembro, provocándole escalofríos al instante, la estimulación es demasiada, ni siquiera puede soportar unos minutos antes de volver a correrse. Exhausto necesita un respiró pero los movimientos desenfrenados parecieran no tener fin.
Con un gruñido Shidou alcanza su climax, exparciendo su semen en el condón de látex, aún así Rin puede sentir el incremento de volumem en su interior, aunque ligero, notable.
Exhala el aire retenido, sintiendo como su visión se nubla.
Sin duda había sido el mejor puto sexo hasta el momento, dios, era el primer hombre que si sabía cómo utilizar su puta polla y no preguntar hasta donde estaba el jodido oyó.
Shidou sale de su interior, cayendo hacia atrás con una respiración entrecortada, el sudor cubre su cuerpo y empapando su pijama. Sus cabellos eran un desastre, todos hacia abajo, cayendo sobre y alrededor de su rostro y hombros.
Mira el cuerpo desecho de Rin, completamente empapado en sus fluidos.
──Un minuto ── murmura él, sin aliento, retirando cuidadosamente el condón de su miembro flácido.
──¿Qué?── Rin apenas logra articular una respuesta, su voz entrecortada por la confusión.
──Un minuto, el tiempo se acabó ── repite con firmeza, recordándole las reglas previamente acordadas. Rin frunce el ceño, incrédulo, esperando que solo fuera una broma de mal gusto.
De pronto, los sonidos exteriores se vuelven imposibles de ignorar. Pasos resuenan por el pasillo, acompañados del característico tarareo de Loki, quien se acerca para supervisarlos como siempre lo hace a esta hora.
Mierda…