One Shot's Series, Vol.1 Fushiguro X Itadori por Mr_Enxant en Inkitt
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One Shot's Series, Vol.1 - Fushiguro x Itadori

Sinopsis

Megumi e Itadori son enviado a una misión, encontrar a una maldición de rango bajo que ha sido vista en los callejones de unos de los barrios de Tokio. Cuando llegan a su destino, un Velo envuelve la zona donde están y ambos empiezan a sentir algo que los impulsará a desatarse.

Genero:
Romance/Humor
Autor/a:
Mr_Enxant
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
13+

ONE SHOT - FUSHIGURO X ITADORI

FORMATO: One Shot.

UNIVERSO: Jujutsu Kaisen

MODALIDAD: AU similar al canon.

SHIP: Fushiguro x Itadori

CONTEXTO:

Megumi Fushiguro y Yuji Itadori son enviados a una misión, donde deberán atrapar a una Maldición de rango inferior que ha sido detectada en una fábrica abandonada en los exteriores de la ciudad de Tokio. Al llegar allí, analizan la zona.

—¿Es aquí?

Itadori caminaba por aquella gran estancia, un almacén inmenso, abandonado hace tiempo, donde se percibían manchas de óxido en las paredes, y tubos que recorrían el techo; las ventanas rotas y excrementos de rata por las esquinas.

—Si, en el informe decía que era esta dirección —respondió Megumi, que también caminaba despreocupado, pues no notaba la presencia de ninguna Maldición.

—¿Y porque nos manda a los dos? —volvió a preguntar el chico de pelo rosa —¿no es un rango inferior?... yo solo, o incluso tú podrías atraparlo sin ayuda.

—A mí no me preguntes, ya sabes que Gojo hace lo que le da la gana.

Itadori resopló, asintiendo, pues sabía perfectamente como era su profesor.

—¿Y Kugisaki?

Fushiguro seguía caminando por la zona, con las manos en los bolsillos, algo cansado de tanta pregunta.

—Yo que s...

Antes de poder acabar la frase del todo, ambos sintieron una energía emerger desde el centro de la sala, y como poco a poco un Velo comenzaba a formarse ante sus ojos, sin que ambos pudiesen hacer nada. Al ver que ese Velo se estaba formando corrieron al centro, mirándose para saber si alguno de los dos lo había puesto, pero vieron en sus miradas que no era obra de ninguno de los dos.

Momentos después, ambos se vieron atrapados dentro de ese Velo, pudieron ver que no era excesivamente grande, pero ocupaba toda esa sala. Tocaron las paredes para comprobar que no podían salir.

Si había aparecido un Velo es que algún hechicero estaba cerca, y los había atrapado, pues ese Velo impedía que ellos salieran.

—¿Qué hacemos? —preguntó Itadori algo nervioso, apretando su puño, emanando Energía Maldita y golpeando las paredes del Velo, tratando de romperlo.

—Lo primero es calmarse —dijo el pelinegro —está claro que eso no va a romper el Velo, debemos pensar y lueg...

Megumi no pudo acabar pues, sin previo aviso, notó como algo se posaba en su hombro y al girar levemente la cabeza pudo ver un ser amorfo de color rosa y un gran ojo en el medio de lo que parecía una cara, y en cuanto ese ojo entró en contacto con los de Fushiguro, ese ser desapareció, provocando que el chico sintiese que sus piernas y brazos perdían fuerza.

—¿Fushiguro? —preguntó Itadori al ver que no hablaba, dándose la vuelta para mirarlo sin moverse en medio de la sala y con los hombros caídos —¿Qué pasa?

La cabeza de Megumi daba vueltas, empezó a sentir un calor extraño en todo su cuerpo, al alzar un poco la vista y ver a Itadori, su boca se secó, y tuvo el impulso de relamerse, por alguna razón, la visión de Yuji le provocaba ardor por todo el cuerpo, hasta el punto de hacer que se secara su boca.

—¿Fushiguro? —Itadori comenzó a acercarse.

Megumi seguía estático, viendo como ese chico se acercaba a él, no entendía que pasaba, pero sentía ganas de tocarlo, tocar cada parte de su cuerpo, de hacerle gemir, de besar sus labios.

Fue entonces cuando Itadori pudo ver que Fushiguro se movía, y aliviado se detuvo, pues pensaba que le habría pasado algo. Lo vio acercarse a él, con la mirada enfocada y pudo ver unas motas de rubor en sus mejillas, algo bastante raro en él, pues desde que lo conocía nunca lo había visto sonrojado.

Megumi caminaba en línea recta hacia él, y a poca distancia de él alargó las manos para ponerlas en los hombros de Yuji y sin sentir resistencia lo empujó suavemente hasta dejarlo contra la pared.

—Fushiguro... ¿Qué haces? —dijo mirándolo, para luego desviar la vista por toda la sala, algo confuso.

Megumi sostenía sus manos en los hombros del pelirrosa, sentía la mente turbada y el calor que hacía un momento había aparecido en su cuerpo aumentaba, centrándose cada vez mas en la zona baja de su vientre, notando poco apoco como una erección crecía en sus pantalones.

Itadori, al no ver que el moreno no respondía fue a levantar sus manos para darle un golpe en el brazo, y fue entonces cuando vio que Megumi acercaba su cara a la suya, provocando que se asustase y lo empujase, pero sin apartarlo ni un milímetro.

—¿Qué haces? —preguntó pegándose mas a la pared intentad alejarse de él, pero sin éxito. Al ver que sus palabras no le hacían reaccionar, intentó moverse para empujarle otra vez, pero ahora sentía como si el agarre de Fushiguro fuese de piedra, pues por alguna razón estaba inmóvil, viendo como la cara de Megumi se acercaba mas y mas a la suya.

Itadori cerró los ojos y apartó la cara, temblando un poco, confuso y algo asustado por la situación. Todo parecía ir bien, hasta que sintió unos labios en su cuello, lo que hizo que abriese los ojos observando con claridad como Fushiguro besaba y lamía su cuello, provocándole un pequeño escalofrío y haciéndolo sonrojar levemente.

—¡¡Fushiguro... ¿Qué haces?!

Megumi dejó de succionar el cuello de Itadori y alzó su mirada para enfocar los ojos de Yuji, que lo miraban fijamente, con cierto temblor y cada vez mas rojez en su cara.

El chico fue a hablar otra vez, pero fue interrumpido por los labios de Megumi, que se fundieron con los suyos, dándole un beso suave, en el que solo sus labios se frotaban de forma dócil.

Itadori quiso reaccionar, pero cada vez que intentaba moverse su cuerpo no le respondía y poco a poco el tacto de los labios de Fushiguro en los suyos fue embriagándolo, y lo que empezó como un forcejeo, acabó por relajarse, y abrir la boca para que al instante, la lengua de Megumi irrumpiese y empezase a jugar con la suya, que al sentir todo lo que estaba pasando despertó y respondió a ese beso.

Al poco tiempo, Fushiguro separó sus labios, y mirando a Itadori, que presentaba una cara completamente roja, los ojos vidriosos y con alguna lágrima, y con su mano, la cual ya podía mover se tapaba la boca, respirando fuerte, pues casi se ahoga.

—Fu... shiguro... ¿Por qué haces esto? —preguntó sin saber muy bien que decir, pues el calor que ahora estaba sintiendo era mas que el de antes —¿Qué pretendes?

Megumi miraba la cara ruborizada y excitada de Yuji, tragó saliva, pues esa imagen le hizo volar. Sin previo aviso, alargó una de sus manos y la introdujo bajo la camiseta de Itadori, sujetando su cintura y pegando sus cuerpos, haciendo que el pelirrosa gimiese por aquel acto.

Ese choque de cuerpos hizo que Itadori levantase sus manos y las pusiese en el pecho de Megumi, y en esa proximidad, sus ojos se miraron, sus respiraciones se sincronizaron, y esta vez fue Itadori el que inició el beso, mientras Megumi terminaba de meter sus dos manos bajo su camiseta y palpaba su piel, su abdomen, y subiendo hasta su pecho para sin apenas darse cuenta quitársela, exponiendo su torso.

En ese momento, Itadori ya no era dueño de sus actos, lo había intentado evitar desde el principio, desde que lo conoció había deseado hacer esto, pero pensaba que Fushiguro no le interesaban los hombres, por eso no había intentado nada y tampoco quería estropear la amistad que tenían.

Pero al sentir sus labios en su cuello otra vez, se dejó llevar completamente, y agarrando la camiseta del moreno la alzó para quitársela también, volviendo a besarse ambos de forma apasionada, para poco a poco bajar al suelo, donde Itadori quedó sobre las camisetas de ambos, y Fushiguro encima suyo.

Fushiguro lo miraba desde arriba, Yuji mantenía sus ojos vidriosos de la excitación, algo de saliva caía de su boca, y la rojez de su cara seguía intacta. Megumi, con un movimiento de su cuerpo, se acomodó entre las piernas de Itadori, haciendo que sus entrepiernas chocasen, sacando un leve gemido del pelirrosa, que rápidamente fue callado por un beso del pelinegro, el cual fue respondido.

Sin darse cuenta, ambos acabaron desnudos y antes de poder reaccionar, Itadori sintió presión en su parte baja, para notar al instante como algo se introducía en él, haciéndolo gemir y quejarse un poco, agarrando el brazo de Megumi, alzando la mirada para enfrentarla con la suya.

—Duele...

Megumi no respondió, bajó la cabeza y lo besó, mientras empezaba a mover su cuerpo, introduciéndose mas dentro de él, hasta entrar completamente, para instantes después comenzar a moverse, saliendo y entrando de Yuji, el cual empezó a gemir de forma suave, mientras buscaba la mirada de Fushiguro y le daba la mano, la cual acariciaba con los dorsos de sus dedos; cerrando los ojos, sintiendo placer y felicidad al mismo tiempo.

Poco a poco, la velocidad y dureza aumentó, hasta llegar a un punto donde ambos se movían, uno por si miso y otro por la inercia de las embestidas, haciendo que el acto fuese mucho mas placentero para ambos. Los gemidos de Itadori ya resonaban en todo el almacén, Megumi resoplaba y gemía algo mas bajo, sin apartar la mirada de los ojos de Itadori. Entrar y salir de él, era mucho mas placentero de lo que había imaginado, y aunque estaba haciendo todo eso en contra de su voluntad, debía admitir que lo estaba disfrutando.

Mientras los gemidos de ambos resonaban en toda la zona, sus pulsaciones aumentaban y sus respiraciones se agitaban, en lo alto del edificio frente a ese almacén, un hombre de pelo blanco y una venda en los ojos sonreía mirando a aquel Velo que ocultaba lo que pasaba allí dentro.

El hombre sonreía por lo bajo, sentado en el borde del edificio, llevando sus manos detrás de la nuca y tumbándose.

Al poco, los pasos de unos zapatos de tacón retumbaron en aquella azotea, para poco a poco acercase a él.

—Parece que has ganado la apuesta —dijo una mujer de cabello blanco.

—Te dije que lo conseguiría, Mei Mei.

La mujer resopló.

—Pero has hecho trampa —se quejó la mujer negando con la cabeza y apartando su largo flequillo del frente de su cara.

—¿Trampas?... yo solo les hice venir aquí solos, les encerré en un Velo y deje suelta una Maldición Erótica —replicó con un tono inocente.

—Eso es hacer trampa, Gojo.

—Lo que tu digas, pero esos dos están follando, así que me debes veinte millones de yenes —dijo y extendió la mano hacia la mujer.

—¿De verdad piensas que voy a llevar esa cantidad de dinero encima? —protestó.

—Te lo perdono si haces que uno de tus cuervos me mande una señal, yo también quiero ver lo que hacen.

—Eres un pervertido —protestó la mujer y activó su Energía Maldita para que Gojo recibiese una señal del cuervo que estaba sobre las vigas del almacén, donde tenía una visión perfecta de lo que pasaba dentro.

—Wow... —Gojo saltó de emoción al ver lo que pasaba —¡que gracioso Itadori a cuatro patas!! —rio.

—En fin... ahí te dejo con tus alumnos, pervertido. Nuestra deuda queda saldada —la mujer se volteó y salió de allí.

Gojo emitió una sonrisa, pasando su lengua por sus labios, llevando sus manos a su propia entrepierna.

—Yo también quiero divertirme...

Y mientras en el almacén, Fushiguro e Itadori daban rienda suelta a su pasión, en la azotea del edificio de enfrente, Gojo, gracias a la visión de uno de los cuervos de Mei Mei, se masturbaba contemplando la escena con todo lujo de detalles.

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