PRÓLOGO
El omega no entendía que sucedía, su madre y su nana sacaban ropa de su pequeño armario.
— No puedo creer que mi hijo no tenga nada decente — se quejó.
— Él señorito si tiene ropa decente señora — habló la nana.
— Esa ropa a la cual llamas decente es ropa de niño.
— Es solo un señorito, es un omega recién presentado, solo tiene 18 años.
Él solo las observaba discutir sentado en su cama mientras cepillaba su sedosa y rubia cabellera.
— Lucifer párate que debemos arreglarte — ordenó su madre.
El menor no puso objeción e hizo lo que se le pidió.
— Madre no entiendo cual es la necesidad de arreglarme — expresó el adolescente.
— Lucifer ¿recuerdas toda la educación que te dí? — preguntó.
— Sí, madre
— ¿Recuerdas que te enseñé a ser un buen omega para tu alfa? Cocinar, atender la casa, bajar la cabeza cuando tu alfa esté presente y sobre todo, darle honor al apellido de su familia dando a luz tantos cachorros como tu alfa quiera y atenderlos.
El menor odiaba todos esos estereotipos pero era un omega y ante la sociedad no era más que un cuerpo para calentar la cama del alfa y un vientre para engendrar cachorros.
Pero seguía sin entender porque su progenitora le decía todo esto tan repentinamente.
— Lo recuerdo, madre — contestó — pero ¿por qué me dices todo esto?
— Mi precioso retoño, hoy es el gran día — le sonrió — por fin te vas a convertir en un verdadero omega.
— Sigo sin entender — dijo — claro que soy un verdadero omega, me presenté no hace mucho
Su madre rodó los ojos, a veces odiaba la inocencia de su hijo pero así debía ser para no meter ideas erroneas a su cabecita.
— No me refería a eso, sino que está noche el señor Adán Haworth vendrá por tí, ha pedido tu mano en matrimonio.
Lucifer se quedó en shock, el señor Haworth era viudo y tenía 84 años, el único familiar que conocía era su nieto Alastor Haworth y aunque era común que los alfas con altos rangos tuvieran más de un omega, el señor Alastor tenía 39 años, la edad de su papá, era obvio que no sería esposo de Adán ni de Alastor entonces ¿De quién?
— Te casaras con Adam, el hijo del líder Alastor — habló su madre.
Adam
El primogénito del líder, ese alfa era uno muy despiadado, egocéntrico y mujeriego, le gustaba ver sufrir a otros e imponer miedo con el título de su padre.
— ¿El hijo del alfa líder? — preguntó con temor.
La morena lo miró con pena, ella sabía bien como era ese joven.
— Debes encontrar una manera de cumplir con tu deber y tener hijos — se acercó a él — Debes ser fuerte, Lucifer. Esta gente es feroz e impredecible. Y están orgullos de serlo.
Lucifer no estaba de acuerdo que lo vendieran por un miserable puesto.
— No quiero casarme con Adam. No puedo casarme con él.
La mujer se enfureció al oír las palabras de su hijo, le agarró el cabello y le tiró la cabeza hacia atrás.
— ¿Destruirías a nuestra familia humillando a un alfa puro y líder? — le habló molesta — ¿Crees que tu padre te dejaría vivir si fueses a esa habitación y rogaras que no te casaras con Adam? ¿Crees que el alfa Adán se tomaría un insulto así a la ligera? Te digo esto. — jaló más el cabello del menor sacandole sollozos — Me uniré a tu padre para castigarte y darte los latigazos necesarios si te atreves a arriesgar la vida de mis hijos, tus hermanos. ¿Has entendido? ¿Me oyes? Tu padre decide con quien y cuando te casas. ¡Tú no!
Lo soltó con brusquedad y se alejó, temblando de la ira, el alfa anciano le había prometido que si Lucifer daba a luz un alfa puro, ese niño sería el futuro líder, y su familia sería considerada con los mismos beneficios y el mismo respeto que ellos.
Su estúpido hijo no arruinaría sus planes.
Lucifer seguía llorando por el anterior agarre de su madre, cerró los ojos para poder controlarse.
La habitación estaba en completo silencio a excepción de sus sollozos, sintió la mirada de su nodriza y madre sobre él.
— Lo siento — su labio inferior temblaba — lo siento mucho, haré lo que debo hacer.
Su madre se acercó a él nuevamente y lo abrazó.
— Como todos los omegas debemos hacerlo — Se alejó de su hijo y empezó a peinarlo — Sé sabio como una serpiente, más fuerte que estos otros. Tienes un ingenio rápido y una fuerza que ni siquiera te das cuenta todavía. Tu belleza es demasiada, atraes a los hombres como si fueras el fruto prohibido del Edén por eso el líder se ha interesado en tí. Por el bien de todos, debes complacerlo. Sé un buen omega para su nieto. Construir un puente entre nuestra familia.
Lucifer volvió a cerrar los ojos, inclinó su cabeza en respeto a su madre. Una gran responsabilidad se le había sido otorgada.
— Lo intentaré — susurró.
Su madre lo tomó por los hombros y los apretó con un poco de fuerza, en advertencia.
— Harás más que intentarlo. Tendrás éxito — su madre se puso delante de él para admirarlo — Te ves hermoso — se inclinó y le besó la mejilla — ahora siéntante y relájate mientras le digo a tu padre que estas listo.
~●~●~PRÓXIMAMENTE ~●~●