1| Mejor Tarde.
Los minutos corrían, todos en el salón seguían escuchando las habladurías del maestro mientras la cabeza de Mia se centraba en una sola cosa, el reloj de pared colocado justo arriba de la pizarra donde el profesor explicaba.
Ella no necesitaba poner atención, conocía los temas sobre los que hablaba la clase en turno, los estudió el fin de semana pasado así que poner atención ahora, estaba de más.
Sin embargo era diferente con el reloj; la joven de cabellera castaña sabía que en cuanto ese artefacto marcara las cinco en punto, sería libre.
Libre para correr a casa y así tener tiempo de arreglarse justo y como lo había estado planeando en su cabeza desde que su mejor amigo la citó un par de días atrás.
Itadori no es la clase de chico que llegaba temprano, normalmente es debido a que se quedó dormido o a que confundió los días, pero aquello no era molestia para Mia quien siempre lo esperaba feliz y paciente.
La campana sonó y con ella un suspiro general por parte de los alumnos.
—Muy bien muchachos, eso es todo por hoy, pueden retirarse — indicó el profesor.
Mia sonrió y se apresuró a guardar el resto de sus cosas para luego ponerse de pie. Itadori se encontraba en el club de espiritismo ayudando con algo así que tenía que tomar su mochila también.
Es hoy, es hoy...
Esas palabras se repetían sin cesar en su cabeza. Estába feliz de tener su primera cita no formal.
A las seis treinta, en la torre de Tokio.. es hoy..
Dado que las reglas de la escuela prohíben el correr en los pasillos Mia tenía que ingeniárselas para bajar al club antes de que algo saliera mal en su plan perfectamente estructurado.
Lo planeó todo desde el momento en el que aquellas palabras salieron de la boca del pelirosa.
"¿Quieres salir conmigo el viernes?"
Aunque Itadori no pareciera tener ese tipo de gusto por la joven, ella tenía fe en que siempre es mejor tarde que nunca. Por eso aceptó aquello sin rechistar.
Solo un poco... un par de pasos y habré llegado.
Pensaba en cuanto llegó al pasillo donde descansaba el club. No pudo disimular el susto que le causó el echo de que la puerta de dicho salón se abriera al mismo tiempo que ella se ponía enfrente; era el club de espiritismo después de todo ¿quien no tendría miedo de algo como eso?
—Ahora vuelvo, iré con Mia para decirle — La voz familiar de Itadori se hizo presente detrás de la puerta corrediza, lo que logró aplacar los nervios de la muchacha al instante.
El era su lugar seguro y de eso no cabía duda.
—Ah, Mia — el de cabello rosa no pudo evitar reírse ante la sorpresa de verla tan cerca y con las mejillas coloreadas de rojo —¿Que haces aquí? Justo iba a buscarte.
—La clase, la clase ya terminó — Respondió la joven con la voz un poco agitada —Te traje tu mochila.
—Gracias linda, casi la olvidaba.
Cada palabra que salía de la boca de Itadori era una dulce melodía para la castaña. Casi tanto como el momento en que sus manos llegaban a tomarse por mero accidente, justo como cuando se pasaron la mochila uno a otro.
—No es nada — Contestó evadiendo la mirada por pena a que fuera a ser muy obvia —Y dime ¿Para que ibas a buscarme?
—Oh, es verdad. ¿Te parece si vamos a un lugar más privado?
El estomago de Mia revoloteaba lleno de mariposas por aquellas palabras, puesto que en sus pensamientos la idea de una declaración no desaparecía ni por un instante.
La castaña asintió, nerviosa de que la escena que tanto veía en los dramas de televisión se hiciera realidad para ella en ese preciso momento.
Itadori guió a la pequeña chica hasta detrás de las escaleras, no muy lejos del salón del club aprovechando la pequeña bodega que se encontraba en el lugar.
—Lo que pasa es que.. — Itadori lucía nervioso acto que solo ilusionó más a Mia.
—¿Si?
—No podré salir contigo esta tarde, perdona linda — La cabeza de Mia tardó un poco en procesar la información.
—Pero.. pero ¿porqué no? — Aquello salió más a tono de berrinche, puesto que incluso se le había escapado un pequeño puchero.
—De verdad lo lamento linda, lo que pasa es que me llamó mi abuelo hace como media hora. Parece que mi hermano llegará de Sendai a las seis y quiere que valla a recogerlo.
—Entiendo.. — Mia bajó la mirada resignada.
Ahora no tenía excusa para decirle a su madre que compró un vestido de $50 dlls. Después de todo su primera cita quedó cancelada por culpa de alguien más.
—Vamos, no estés triste Mia— Itadori se agachó un poco para quedar a la par de la joven y así mirarla frente a frente —Prometo que te lo compensare, hoy te acompañaré a casa y podremos salir en cuanto tenga tiempo.
Mia sonrió al sentir la mano del pelirosa acariciando su cabeza como si fuera una niña pequeña. Le encantaba que el tuviera esa clase de "detalles" con ella.
—Esta bien, no te preocupes por eso..
—Genial, le diré a los chicos que ya nos vamos. Esperame un poco.
—Esta bien.
El vestido aun tiene etiqueta, quizás aun pueda devolverlo si encuentro el recibo... cielos, que tonta eres Mia..
Itadori volvió a los pocos minutos y así ambos se pusieron en marcha hacia la salida.
Por momentos se hacía bastante obvio que ya era otoño, gracias a los pequeños vientos que soplaban de vez en cuando, vientos normales a los primeros días de octubre.
—¿Estas enojada? — preguntó Itadori luego de caminar por un pequeño tramo en completo silencio.
—No, tranquilo — respondió la castaña abrazándose a si misma —Solo estaba pensando..
—¿Enserió? ¿Y que pensabas?
Itadori sentía una gran necesidad de proteger a Mia cuando la veía con detenimiento. Siempre tan sola y tan pequeña, le recordaba bastante a una persona en particular.
—Solo.. pensaba en que cenar esta noche, mamá tiene trabajo hasta tarde así que tendré que preparar la cena.
Aunque seguía pensando en su frustrado intento de cita aquello no era mentira del todo.
Mia había quedado con su madre para que cada una cenara por su parte puesto que la madre ya sabía que tendría una cita con Itadori.
La señora Yamada conocía a Itadori desde hace casi dos años cuando este se hizo amigo de su hija, sabía que era era un chico noble y de confianza por lo que no tubo problema en darle un poco de dinero a Mia para que ambos comieran algo rico al finalizar la cita.
—Pero tu cocinas muy bien, seguro que haces algo genial — respondió Itadori.
Mia lo miró incrédula; parecía que Itadori ya no recordaba aquella vez cuando dejó las papas para el curry medio crudas a pesar de que según ella se cocinaron el tiempo exacto.
—Seguro que si— Respondió bajando de nuevo la mirada —¿Que hay de ti? ¿Crees que será raro ver a tu hermano después de mucho?
—Mmm, naa, es un poco quisquilloso aveces. Pero seguro que todo sale bien.
—¿Que hay de tu abuelo?
—Eso si no lo se.. creo que tienen el carácter igual..
—Auch..
—Si.. como sea te mantendré al pendiente "Mimi" — justo llegaban a casa de la chica cuando Itadori se detuvo sacando su celular al decir aquello.
Solían enviarse fotos cuando estaban aburridos y lejos. Itadori era fan de tomar fotografías de todo en todo momento, gusto que le acabó contagiando a Mia.
—Jaja esta bien bobo, anda que se hace tarde. No dejes a tu hermano esperando.
—Claro, te veré el lunes.
—Hasta el lunes.
Una breve despedida de señas bastó para que cada uno tomara su camino.
Itadori sintiéndose culpable por romper su "promesa" y Mia sintiéndose triste por ilusionarse demasiado.