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Para nadie era un secreto que Niki le tenía unas enormes ganas a su profesor de biología. Siempre que lo veía pasar se acercaba a hablarle y se insinuaba de sobremanera con sus movimientos y expresiones a pesar de utilizar un tono de voz más “amigable”.
Heeseung no era tonto, sabía lo que su alumno buscaba pero el mismo hecho de que fuera su alumno le impedía complacerlo incluso si el lo quisiera o no. Había dejado de ser conocido en la escuela como “Profesor Lee” y se convirtió en “El profesor que le gusta a Nishimura Riki”.
Sus clases siempre eran las últimas o penúltimas durante toda la semana, no se quejaría, pero luego de que todo el asunto con Niki creciera, el chico comenzó a meterse en problemas de castigos leves con tal de quedarse tiempo extra con el a propósito y buscar convencerlo de forma indirectamente directa.
A veces Heeseung consideraba darle a Niki lo que pedía con tanto empeño, pero pensaba en la forma tan enorme en la que estaría arriesgando su trabajo, por ende no podía ceder... ¿o si?
La escuela había finalizado para todos menos para Niki y su profesor favorito. Ya ni siquiera recordaba lo que había hecho para ser castigado, le daba completamente igual, simplemente esperaba a que todos sus compañeros abandonaran el salón para llevar a cabo su nuevo intento.
Un último chico se despidió de su profesor y salió, cerrando la puerta detrás suyo, Niki sonrió en grande pues le había facilitado esa tarea. Observó a Heeseung acomodar algunos exámenes en una carpeta plástica que después guardo en su mochila. Borró todo lo que estaba escrito en la pizarra y guardó el resto de su material en diferentes secciones de la mochila.
Cuando estaba por terminar fue que Niki decidió levantarse y acercarse, balanceando sus caderas de forma coqueta y jugando con sus expresiones faciales. Heeseung suspiró, dejando la mochila en el suelo y fingiendo revisar los cajones del escritorio para asegurarse de que todo estuviera en orden.
─ Profesor... ─ murmuró Niki en un tono berrinchudo.
─ ¿Que necesita, Nishimura?
─ No me llame así ─ se quejó ─ Conoce mi nombre.
Heeseung suspiró, alzando la mirada y manteniendo un rostro inexpresivo mientras observaba a su alumno subirse al escritorio y balancear los pies en el aire.
─ ¿Que necesitas, Niki? ─ el chico sonrió en grande.
─ Bueno, ya que estamos aquí nosotros dos quería saber si... Ya sabe, podríamos hacer algo.
Heeseung se recargó sobre sus brazos, suspirando con pesadez, sabía que haría otra propuesta de ese tipo. Iba a negarse, pero momentáneamente su razonamiento dejo de funcionar. Se levantó de su asiento y fue hasta la puerta, colocando el seguro a esta misma, las persianas estaban cerradas así que se despreocupó.
Se giró y notó la mirada relativamente confundida de su alumno. Heeseung se acercó a el mientras retiraba su corbata y desabrochaba los primeros tres botones de su camisa. Niki mordió su labio inferior mientras lo veía.
Estaba preparado para repetir la propuesta, pero sentir su cuello siendo sujetado para después ser azotado bruscamente sobre el escritorio le prohibió hablar y solo se quejó. Heeseung no soltó su cuello, se inclinó sobre su cuerpo y mantuvo una corta distancia entre sus rostros mientras lo miraba profundamente.
─ ¿Quieres que te tome y te haga mi perrita? Entonces eso voy a hacer.
Niki sintió el aliento de su profesor contra su oído, erizandole la piel y haciendo que un extraño calor recorriera su cuerpo.