𝒖𝒍𝒕𝒓𝒂𝒗𝒊𝒐𝒍𝒆𝒏𝒄𝒆

Sinopsis

Aunque no pueda verte sé que sigues ahí, jamás desapareces... Siempre supe que tenías una razón, una que te mató como una enfermedad. Al final somos dos almas encadenadas, que se matan pero también se hacen vivir ⬇️LEER DESCRIPCIÓN ⬇️ #Historia larga(? #Chuuya x Dazai #Chuuya top #Dazai bottom #capitulos de 1000 palabras mínimo ⚠ ADVERTENCIA DE CONTENIDO ⚠ Esta historia aborda temas sensibles que pueden resultar perturbadores para algunos lectores. Sin embargo, quiero dejar en claro que en ningún momento se busca romantizar, normalizar o trivializar estas problemáticas. El propósito de la narrativa es reflejar la crudeza de la realidad y las consecuencias de ciertos actos, no glorificarlos. En mis historias, si algún personaje expresa pensamientos o actitudes reprobables, esto es una representación ficticia y no refleja mis ideales ni mis posturas personales. De hecho, el desarrollo de la historia deja en claro lo dañinas que son estas conductas. Si en algún momento el contenido de esta obra te resulta incómodo, te invito a priorizar tu bienestar y leer con criterio. No olvidemos que estos temas son serios y deben ser tratados con la responsabilidad que merecen. Esta obra está recomendada para lectores mayores de edad, como indica su clasificación de contenido maduro, debido a la naturaleza de su temática. Si algún menor decide leerla, lo hará bajo su propio criterio y responsabilidad, quiero dejar en claro que no es un contenido adecuado para una audiencia joven. Temas abordados: • su1cid10 y mu3rt3 • Violencia • Abuso físico y psicológico • Menciones de abuso s3xu41 Leer bajo su propia responsabilidad

Estado:
Completado
Capítulos:
5
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Incluso aunque fuera la última vez que te viera.. te diría que te odio.




Nakahara Chuuya estudiaba literatura en una de las mayores universidades artísticas de Japón, la universidad Bungou, le gustaba escribir poesía, de cualquier tipo, sobre todo la que le permitía expresar claramente sus sentimientos y su filosofía, si. Eso mismo


esa vez, en su clase debía escribir una historia corta como proyecto al final del semestre el cual estaba más cerca de lo que quería, y con decir historia corta probablemente hablábamos de 20 mil palabras aproximadamente, sin embargo por una razón que desconocía tenía menos inspiración que de costumbre, eso lo atormentaba ya que su historia debía de estar lista en un mes y ahora ni siquiera tenía un mísero borrador, el profesor Oda era alguien amable, pero ciertamente estricto en cuanto a la escritura y la originalidad; ese era su problema, buscaba una historia capaz de hacer al profesor Oda sentir orgulloso.


-ahg.. tenía que encontrarme contigo- escuchó, mirando como cierto castaño le miraba con desagrado, si, ellos iban en la misma universidad


-idiota, ¿quieres probar mi puño en tu cara? te mataré Dazai- contestó con enojo, mirando al otro chico quien al escucharlo río con amargura -que me mates no me haría nada feliz, prefiero que me torturen- aquel chico se sentó muy a su pesar al lado del pelirrojo, mientras se miraban con los ojos llenos de ira.


después pretendieron ignorarse, sin embargo después Nakahara miro de reojo con seriedad al castaño -mañana, en la casa de la abuela a las 7:00- dijo, Dazai suspiró mientras colocaba sobre la mesa una caja algo elegante, se trataba de un obsequio de joyería, Chuuya la tomo abriendo está notando un collar con algunas piedras, miro de reojo al contrario y lo guardo en su maletín. Hubo un silencio, realmente incómodo, hasta que llegó cierto pelinegro con un chico alto albino -aquí estás Dazai! y tú también Chuuya, que raro no verlos golpearse- hablo Nikolai con su particular sonrisa sentándose con el pelinegro frente de aquellos chicos


ellos, Nikolai y Fyodor eran estudiantes de música, Dazai y Chuuya de literatura.


-yo sigo pensando que están enamorados del otro- comentó Dostoevsky mientras comía tranquilamente su almuerzo, sin embargo Dazai pudo notar perfectamente esa mirada maliciosa de parte de aquel chico.


ambos con solo oír eso ambos bufaron totalmente asqueados con esa posibilidad tan ridícula -Fyodor, créeme que es la mayor estupidez que he oído en toda mi vida, ¿a mí gustarme los hombres? ja' por favor, no me hagas reír- dijo Osamu con ironía mientras miraba al mencionado, Nakahara se unió a el ataque hacía el pelinegro ruso de intercambio -Joder, ¿se supone que le quebró el cuello a quien me gusta?- dijo de forma sarcástica, Nikolai le miro sorprendido y algo incrédulo -¿le rompiste el cuello a Dazai? ¿encerio?- cuestionó a lo cual Nakahara asintio con total orgullo, Dazai se quejó mientras tocaba su cuello


-un lo recuerdo, pero, yo te rompí la nariz..~ te hacía falta, la tuya era jodida y horrible, te hice un favor- soltó una carcajada, haciendo un guiño coqueto sintiendo como el pelirrojo lo golpeaba en respuesta pero no haciendo nada para defenderse en absoluto, mientras que los otros dos estudiantes de intercambio los miraban realmente confundidos


-¿porque se odian tanto?- cuestionó Dostoevsky, ambos dejaron de pelear y se miraron por un momento, hablando al unísono -¿cómo no odiar a este idiota?-


los otros dos decidieron dejar de hablar al respecto de aquel tema, poco después el amigo del pelirrojo llegó, Akutagawa quien se sentó silenciosamente al lado del pelirrojo -las vacaciones inician, habrá una fiesta en la casa de Francis, toda la fraternidad irá, deberían ir- comento Nikolai, todo un amante de las fiestas. Chuuya al escucharlo miro de reojo a Dazai con seriedad, esperando alguna respuesta de su parte; Dazai notando este hecho río con cierto nerviosismo muy bien ocultado -tengo planes, aparte las fiestas no me gustan- se excusó, Nikolai miro extrañado al castaño -¿que dices? tú siempre vas cuando sabes que habrán chicas, cada noche te acuestas con una diferente- se burló en buen sentido, sin embargo Osamu nego aún así


-no puedo, pero vayan ustedes- hablo incorporándose yéndose de aquella mesa saliendo de la cafetería, Chuuya al notar eso simplemente siguió bebiendo aquel jugo que tenía


-¿que le pasa?- cuestionó el peliblanco de forma grupal, Fyodor miro de reojo al ojiazul -quien sabe, es Dazai- contestó el pelinegro.









la noche había llegado, Dazai se encontraba en su departamento mientras miraba su teléfono con aburrimiento, esa noche era la fiesta de Francis, seguramente el chico más adinerado del instituto, sabía que todo el mundo iría, quería ir sin embargo tenía una poderosa razón para no hacerlo


el mismo, su asquerosa maldición.


recibió un mensaje, de aquel chico, su amigo Astushi Nakajima quien le pedía acompañarlo a la fiesta, prometiendo que él lo traería a casa en su auto así que no debería preocuparse por el transporte, una idea ciertamente tentadora


"-Aun en tu posición sigues haciendo estás estupideces, la próxima vez te dejaré morir-"


esas palabras estaban clavadas en su mente, parecía que se repetían en bucle una y otra vez, sin embargo pensó que quizás sería una buena idea.








Joder, como odiaba las fiestas.


Nakahara Chuuya había sido técnicamente arrastrado a la fiesta por culpa de esos bastardos, Fyodor y Nikolai, que ni siquiera eran sus amigos, si no del idiota de Dazai, pero al estar tan cerca de él era inevitablemente imposible no tener contacto con sus amigos, incluyendo al chico llamado Astushi Nakajima, unos cuantos años menor, estudiante de canto al igual que Akutagawa.


conocía a Dazai desde los pañales, desde que tenía memoria siempre se llevaron mal, al principio solo eran peleas por crayones y juguetes, pero después sus peleas se volvieron físicas para lastimar al otro, por alguna razón, por más que lo odiaba siempre estaban cerca, era como sí unas cadenas los juntaran con el otro, cadenas naturales, esas cadenas pesan, hacen que tú espalda te duela y la piel te lástima, si ese tipo de cadenas, no las jodidas cadenas románticas que todo el mundo desea tener ¿estás bien de la cabeza? ¿realmente quieres estar atado a alguien? no, claro que no.


sus familias siempre fueron unidas, a un nivel superior que una amistad, era como si los Dazai y los Nakahara fueran una sóla familia, así de sencillo; las tías de Osamu estaban casadas con los tíos de Nakahara y viceversa, sus primos tenían relaciones amorosas con los primos de la otra familia, como si por alguna extraña razón no hubiera más humanos en el mundo, los Dazai y los Nakahara tenían una maldición, de eso Chuuya y Osamu estaban seguros


Chuuya miraba el ambiente, era aparentemente divertido, el servidor de la fiesta estaba participando en el estúpido concurso de quién bebe más, si fuera vino Chuuya ganaría, oh sí, claro que lo haría; un chico se acercó a él era incluso más bajo que el con un par de centímetros -eres Nakahara Chuuya ¿no?- hablo aquel chico, el mencionado asintio con cierta desconfianza, el chico sonrió -te he visto en la fraternidad unas veces, soy de arquitectura- hablo con una voz excesivamente dulce


-oh, ya veo- contestó el pelirrojo, después aquel chico volvió a hablar -eres popular, por pelear con ese chico, ¿cómo se llama? oh, Osamu Dazai, es un estorbo ¿no?- hablo riendo suavemente, Nakahara empezaba a notar muy extraña toda esa conversación no entendía muy bien que era lo que estaba sucediendo, así que simplemente se dispuso a escucharlo, su voz era extraña, jodidamente dulce


-¿disculpa?- dijo el pelirojo.


-Si, Osamu Dazai, los ví pelear alguna vez, sinceramente no te culpó, escuché que estaba estudiando medicina pero salió de la carrera al primer semestre, decían que tenía las mejores notas, aunque... oí que se acostaba con los profesores- Chuuya escuchaba, empezó a sentir cierta cólera con el simple hecho de oír esa mentira tan estúpida, en un simple movimiento Nakahara tomo del cuello al chico estampando a este contra la pared, lastimandolo mientras lo alzaba un poco con la envidiable fuerza que tenía, el era un chico atlético, hacía mucho ejercicio. Apretaba ligeramente su cuello con un ceño fruncido notable en su rostro -¿quien dice eso? es una jodida mentira- dijo con seriedad, el chico tembló intimidado por el contrario


-y-yo... no es verdad, s-simplemente me gustas y quería a-acercarme a ti- al escucharlo suspiró con fastidió alejándose de él, completamente furioso, quería irse de esa maldita fiesta, nadie sabía exactamente el porque Dazai se había ido, nadie excepto él, si no fuera el ¿quien más?.


sintió una mano aferrarse a él con fuerza, por un momento pensó que sería el mismo chico de antes, sin embargo era aún peor, Dazai Osamu; con el simple hecho de mirarlo sabía perfectamente lo que sucedía, el jamás iría a él voluntariamente y mucho menos sostendría su brazo con fuerza, claro que no, solo podría tratarse de una cosa. Miro como cierto chico venía detrás de él, estaba ebrio, lo notó al instante -Joder Nakahara, consíguete al tuyo, yo lo ví primero- hablo el hombre ebrio intentando acercarse al castaño, sin embargo el pelirrojo tomo firmemente al castaño de la cadera acercándolo a él -deja de hablar de él como si fuera una cosa, idiota-


el hombre río incrédulo de lo que oía mirando al otro -¿lo dices tú qué lo tratas peor que a una cosa?- se burló, pero Chuuya se tomó eso realmente bien -¿ah sí? pues al menos vino corriendo a mis brazos, ¿debe ser por algo no?- ese fue su final


el hombre cambio de estar caliente a furioso, lanzandose contra el pelirrojo, sin embargo este de una sola patada lo llevo directo al piso, después miro de mala gana al castaño tomándolo del brazo con brusquedad importandole poco y nada que lo estaba lastimando, salieron de aquella enorme casa estando en la calle, ahí lo soltó mirándole con el ceño fruncido, extrañamente Dazai no dijo nada, no se quejo, no se burló, simplemente mantuvo la cabeza gacha


-¿porque viniste?- cuestionó el pelirrojo, Osamu murmuró como respuesta -Astushi-kun me invitó- Nakahara río incrédulo haciendo su cabello hacia atrás sin poder creerlo -realmente te quieres morir ¿cierto? ¿dónde estaba tu jodido amigo cuando ese asqueroso estaba detrás de tí? ¿tirándose a una tipa? joder Dazai, tus amigos son increíbles- el castaño no dijo nada al respecto, simplemente calló, no era que se sintiera intimidado por el, simplemente sentía vergüenza de él mismo, de su estupidez -igual, ¿que amigos se podrían esperar de una escoria como tú?, andando, vamos a casa-


simplemente se fueron de ahí, caminando silenciosamente. Esa era otra verdad, Dazai parecía ser un blanco perfecto para cualquier hombre depravado aún cuando el castaño no se cansaba de decir que era completamente heterosexual; Osamu con su poca fuerza jamás podría defenderse contra esos hombres que por lo general le triplicaban la fuerza


ahí entraba Chuuya, de poca estatura pero con una fuerza del infierno, todo un experto en artes marciales. Dazai era un genio psicológico, Chuuya era un genio motriz.


Es ahí donde se complementan




Quizá debería estar a la altura de la situación, pero sabía que no podía morir ni vivir mientras estabas a mi lado.