Ice (l.s)

Sinopsis

Harry encuentra una particular forma de satisfacerse.

Genero:
Erotica/Romance
Autor/a:
mitch
Estado:
Completado
Capítulos:
1
Rating
n/a
Clasificación por edades:
18+

Only

Advertencias:


H!bottom (25 y) L!top (39)


dirty talk, overstimulation, blowjob, spanking, choking, DIFERENCIA DE EDADES. Ice play.





—Esto es pura mierda, Niall.


Harry cerró con fuerza la computadora sobre su regazo y miró mal al castaño al otro lado de la habitación.


—Yo la considero información confiable.— Dijo con tono burlesco mientras se cruzaba de brazos.


—¿Consideras confiable una página que se hace llamar gatitas-calientes-punto-com?


Niall puso los ojos en blanco y arrebató el computador de las manos del rizado.


—No seas amargado. No perdemos nada con intentarlo.


Harry frunció el ceño.


—No me masturbaré contigo.


—¿Qué? Claro que no, Harry.— Dramatizó un mueca de asco. —Cada uno lo hará por su cuenta, así podrás fantasear tranquilamente con algún chico ficticio de tus novelas.


—Niall.— Respondió con tono de advertencia.


—O tal vez con tu vecino de tatuajes y ojos azules... ¿Lewis?, que es jodidamente caliente, por cierto.— Movió sus cejas ridículamente, obteniendo una carcajada a cambio.


—Louis es... caliente, si.


—Perfecto, ahí lo tienes. Lo haces mientras piensas en el viejo ese.


El rizado soltó otra carcajada.


—No, no lo haré.


El rostro de Niall se transformó en una falsa mueca de completa indignación.


Se encargó de lanzar un peluche hacia el rostro de su amigo, quien no dejaba de burlarse de su dramatismo, para después cruzarse de brazos.


—No puedo creer que ni siquiera el jodido Lewis te haya convencido.


—Lou...— Fue interrumpido.


—Oh, basta, sé como se llama.


Tomó asiento a un lado del rizado, quien mantenía una radiante sonrisa con hoyuelos en su rostro.


—Piénsalo.


Se despidió con un fuerte abrazo de su amigo y salió de su hogar.


-


Harry se convenció de que un buen libro despejaría su mente.


Claro que no contaba con que aquel capítulo comenzaría con una escena erótica entre los personajes principales, claro que no.


Intentó mantener la compostura, en serio lo hizo, pero el jodido Jack tenía la capacidad de calentar a cualquiera a pesar de ser tan solo un par de letras plasmadas en un papel.


Antes de que pudiera darse cuenta, su ropa interior y pantalones de chándal ya estaban botados en algún lugar de su habitación, mientras que una de sus manos trabajaba su erección.


—Mierda.— Murmuró para si mismo.


"El hombre mayor tomó el delgado cuerpo bajo suyo con una de sus enormes manos para girarlo sobre si mismo, dejando al suave chico con su rostro enterrado entre las sábanas y las caderas alzadas, exponiendo su fruncido agujero el cual abrazaba con fervor el tapón anal conectado a una esponjosa cola de gato que él mismo había puesto unas horas antes"


Harry paseó los dedos de su mano libre desde su pecho hasta su abdomen, deteniéndose un momento para apreciar la manera en la que se contraía por aquel roce.


Relamió sus labios antes de subir su mano nuevamente para comenzar a pellizcar de manera suave sus rosados pezones, acompañando el vaivén en su polla.


Sus ojos se volvieron blancos y su espalda se arqueó cuando paseó su pulgar por la hendidura de su glande, sintiendo como esta se humedecía a montones.


Entrecerró sus ojos tratando de concentrase en su lectura.


"Las caderas de Sean serpentearon ansiosas por la atención, creando una erótica escena para el hombre fornido que acariciaba su propia erección sobre la tela de sus pantalones."


Un pequeño gemido se escapó de sus labios cuando detuvo sus movimientos para evitar correrse. Suspiró con pesadez pensando dos veces más lo que estaba por hacer.


Contuvo la respiración unos segundos y finalmente se decidió por abrir la puerta del mini-refrigerador a un lado de su cama. Aún con las manos temblorosas, buscó a tientas su hielera, la cual estaba completamente vacía.


Cerró los ojos con frustración y refregó su rostro contra sus manos para después tumbarse en su cama, incómodo por el sudor en su frente y su entrepierna húmeda.


—Estúpido Niall.— Murmuró.


Exhaló con cansancio mientras se levantaba para dirigirse al baño. Entró a la ducha casi helada, temblando por el contacto.


Cerró ojos cuando las frías gotas tocaron su cuerpo caliente, dejando que las imágenes corrieran por su mente, comenzando a fantasear con aquel hombre que vivía a tan solo unos pasos de su puerta.


Ciertamente no debería de sentirse tan atraído por los fugaces cabellos blancos y las suaves arrugas a penas notables de su vecino, pero simplemente no podía evitarlo.


Dirigió su mano hacia su erección teñida de rosa y la acarició despacio al tiempo que cerraba sus ojos con fuerza.


Sus piernas temblaron en cuanto su pulgar rosó la hendidura en su glande después de acelerar sus movimientos.


Las gotas resbalando por sus hombros y espalda le hacían recordar diferentes lecturas eróticas que le acompañaban sus tiempos libres.


Fantasear con aquel hombre al que veía cada mañana merodeando por el edificio se había vuelto costumbre.


A pesar de solo haber intercambiado un par de sonrisas amistosos, la mente romántica del rizado se encargaba de crear falsos escenarios donde terminaba follando con hombre con bastantes tatuajes de su piso.


Detuvo sus movimientos cuando una idea cruzó por su mente.


⦮ ⦯


A veces Harry tiene ideas estúpidas.


Casi siempre, en realidad.


Cuando estuvo a tan solo unos pasos al frente de la puerta de su vecino, el nerviosismo le invadió de inmediato.


¿Cómo siquiera había pensado que sería una buena idea?


Tal vez fue su mente de adolescente la que le convenció de ir hasta la puerta del hombre mayor y pedir un poco de hielo.


Después de golpearse mentalmente un par de veces, sus pies dieron media vuelta y se dispuso a largarse de ahí con su orgullo intacto.


Sus planes se vieron perturbados en cuanto el chillido de una puerta inundó sus sentidos, seguido de la imagen de un fornido castaño despeinado y con aspecto imponente.


Harry se petrificó al notar que el hombre no tenía más que una toalla atada en su cintura, dejando su definido y tatuado torso al aire.


—Hey. Estaba pensando cuanto tiempo más demorarías en tocar.


—Señor Tomlinson, y-yo.— No salió nada más de sus labios.


—Eres Harry, ¿Cierto?— Rió bajo por la reacción del rizado al pronunciar su nombre.


Las mejillas del ojiverde quemaron al notar como asentía efusivamente ante las palabras del mayor, obligándole a bajar la mirada con vergüenza y comenzar a jugar con sus deditos.


—Te he visto antes, pero es un placer conocerte finalmente— Estrechó su mano con la del atractivo rizado, sintiendo una extraña electricidad atravesar por su espalda.


Harry dio un saltito al sentir como su pancita se revolvía.


—¿Puedo ayudarte en algo?— Preguntó finalmente mientras reacomodaba su toalla.


—B-bueno quería saber si podría regalarme uhm, ¿hielo?— Tropezó con sus propias palabras.


Arqueó una ceja curiosa aún sin borrar su sonrisa. —Por supuesto.


Se hizo a un lado invitando a Harry a pasar su departamento, confundiéndole un poco por su hospitalidad, pero igualmente aceptando su invitación.


El mayor caminó hasta su cocina esperando que el rizado le siguiera.


—Esto es nuevo, ¿sabes?, usualmente los vecinos piden azúcar y esas mierdas.— Se inclinó un poco para llegar a la altura de su pequeño refrigerador, dejando a la vista del rizado su redondo trasero marcado en la tela.


Harry tragó saliva nervioso, dando un par de pasos hacia atrás y tropezando con una silla, para finalmente caer a un lado del mueble principal.


Louis miró con extrañeza al torpe ojiverde en el piso y le ofreció su mano para levantarse. —Uh, ¿Estás bien?


—Carajo.— murmuró para si mismo —E-estoy bien, señor Tomlinson.— Tomó la mano de ayuda del contrario y se levantó con poco esfuerzo, quedando a tan solo unos centímetros del ojiazul.


Se preguntó si sus ojos siempre habían sido tan cristalinos.


Crearon un extraño contacto visual en el que dominaba la tensión y el deseo.


Louis sonrió ladinamente al notar unas leves manchas de sol en las mejillas rosadas de Harry, las cuales contrastaban deliciosamente con sus brillantes labios inchados.


Harry, por otro lado, sintió sus piernas temblar ante la imagen varonil e imponente de Louis, con los zafiros adornados por un par de cejas arqueadas y el vello facial de al menos un par de semanas en su rostro.


Sus manos comenzaron a picar con deseo. No pudo resistirse a plantar un beso tímido sobre los labios del mayor.


Ambos sintieron un revoloteo por todo su cuerpo.


Louis arqueó una ceja cuando el rizado se apartó.


—Lo sie...— Fue interrumpido por un beso hambriento.


Harry entreabrió sus labios en un jadeo de sorpresa, dejando que la lengua sedosa del contrario entrara en su boca, para comenzar a explorarla.


Sus manos se posaron en las mejillas de Louis, mientras que las de este acariciaron y apretujaron sus caderas.


El mayor se separó despacio, para apreciar por un momento la rosada y brillante boca sabor a fresas a tan solo unos centímetros de él.


Harry fue quien tomó la iniciativa y atacó nuevamente sus finos labios.


Louis mordisqueó la esponjosa lengua que luchaba contra la suya para ocupar mayor espacio, tratando respirar con tranquilidad para no alejarse más.


Sus fuertes manos bajaron con gracias desde la cintura hasta el culo de Harry, dejando un fugaz apretón que hizo al menor soltar in gemido sobre sus labios.


—Mierda, ¿Cómo es que nunca habías venido antes?— Murmuró antes de continuar moviendo sus labios en sintonía a los del rizado, quien tan solo había soltado una risita nerviosa.


Cernió su agarre con fuerza, guiándolos a ambos hasta la pared más cercana para sostenerse en esta sin riesgo a que Harry cayera, pues sus piernas temblaban con violencia.


Sus lenguas no dejaban de moverse, ambos comenzaban a ser un desastre de saliva y jadeos necesitados por los fugaces choques entre sus miembros.


El rizado dio un saltito con ayuda del ojiazul para ajustar sus piernas en la cintura del último, obligándole a apretar sus muslos cubiertos por manos ansiosas.


—S-señor Tomlinson, Uhm— jadeó.


Louis ronroneó gustoso antes de atacar nuevamente los labios inchados de Harry, esta vez mordiendo lo suficientemente fuerte para abrir una pequeña herida y saborear el líquido carmesí que comenzaba a brotar en poca cantidad.


Se alejó del rostro del menor, dejando que este se enterrara en su cuello para comenzar a mordisquear, mientras él los dirigía a tropezones hasta el no muy grande sofá al centro de la habitación.


Dejó caer al rizado en el, sonriendo ladinamente al notar como este se comenzaba a retorcer en busca de algún roce.


Louis quitó rápidamente la camisa del chico recostado en su sofá, sintiendo la piel ardiente bajo sus frías manos a consecuencia de manipular el jodido hielo que los había llevado a esa situación.


Al descubrir el torso del rizado, se deleitó con la vista del abdomen y costillas tatuadas, una preciosa mariposa al centro aleteando con cada respiración apresurada.


Dejó besos fugaces en cada uno de los diseños que decoraban su piel de porcelana hasta llegar al par de botones rosados y erectos en su pecho.


Lamió cada aréola con paciencia, tomándose el tiempo necesario para mordisquearlos hasta que se tornaran de color rojizo y estuvieran lo suficientemente sensibles para hacer que el rizado se arqueara con un simple roce.


—¿Se siente bien, ricitos?


Harry solo pudo responder con suaves quejidos.


—Esto era lo que querías, ¿No, cariño?


—Y-yo...ah— Gritó cuando Louis apretó el bulto en sus pantalones.


—Jodido niño caliente. ¿Creíste que no notaría como te paseas en bragas al frente de mi ventana?


Harry sintió un escalofrío recorrer su espalda al recordar uno de sus estúpidos planes para seducir a su vecino.


Se limitó a chillar dándole la razón a Louis quien sonrió por su sumisión.


—Usa tus palabras, Niño.


El rizado sintió sus pantalones apretar aún mas tras esa voz demandante rezonando en su cabeza.


—Q-quería llamar su atención.— Lloriqueó.


—Lo hiciste, ricitos.— Se acercó hasta el rostro del contrario para tomar uno de sus labios entre sus dientes y tironear con fuerza.


Un par de manitos acariciaron su pecho descubierto y danzaron hasta llegar a ambas erecciones para apretujarlas con torpeza.


—No, no, no.— canturreó.


Un gimoteo inundó el lugar cuando Louis apartó las manos del rizado para llevarlas sobre su cabeza, haciendo que su espalda se arqueara de nuevo y sus costillas se notaran aún más.


Harry lloriqueó al sentir un par de mordiscos instalándose en su cuello y una delicios fricción entre su miembro y el muslo del ojiazul.


Louis detuvo cada uno de sus movimientos para alejarse abruptamente y desaparecer por el pasillo, logrando que el ceño del rizado se frunciera en confusión.


Solo unos segundos después regresó con algo goteando entre sus dedos y una enorme sonrisa plasmada en su rostro.


—¿Quieres jugar un poco, niño?


El aludido sintió una ola de calor atravesar su cuerpo ante esas palabras. Tragó saliva y se limitó a asentir mientras aprisionaba su labio inferior entre sus dientes.


El más bajo se acercó hasta él, teniendo la vista perfecta de Harry quitando sus pantalones con prisa, revelando un par de braguitas rosadas con encaje en los bordes y un lindo moño al centro, justo donde sobresalía la rojiza punta de su pene.


El rizado sonrió en grande al notar como se mayor tragaba saliva con dificultad.


—Carajo.— murmuró acercándose despacio al chico en su sofá.


Harry comenzó a dar pequeños saltos en su lugar, buscando la atención de Louis y recibiéndola en forma besos y caricias en sus rizos.


Louis se acomodó con cuidado en el sofá, maniobrando para evitar que los cubos de hielo resbalaran de sus manos.


Recostó de manera incómoda al ojiverde para finalmente dejar que un par de gotas heladas cayeran a su abdomen, logrando que su piel se erizara por completo.


Buscó algún signo de incomodidad en el rostro del menor y al no encontrarla, continuó dejando un camino de gotas desde su ombligo hasta uno de sus sensibles poezones mientras envolvía el otro con su lengua.


La espalda del menor comenzaba a doler, la posición era jodidamente incómoda, pero podría mantenerse en su lugar toda la noche si Louis seguía tocándolo de esa manera.


Sus ojos se volvieron blancos, sintiéndose estúpido por estar a punto de correrse con tan solo un par de roces y una esponjosa lengua al rededor de sus pezones.


-S-señor Tomlinson, por favor.- susurró.


-No eres muy paciente, ¿Uhm?- Respondió con una chispa de burla en sus ojos.


Mantuvieron el contacto visual unos segundos que parecieron horas, tomándose el tiempo de apreciar el rostro sonrojado del otro y cada una de sus facciones.


Harry pudo jurar que se correría si Louis relamía sus labios una vez más.


Soltó un gritito cuando sus bragas fueron quitadas con fuerza, ocasionando que los bordes se descosieran. Antes de que pudiera protestar, un par de labios bajaron hasta la punta de su polla, ahora expuesta, para dejar suaves lamidas.


Su espalda se arqueó deliciosamente al sentir el contraste de los besos calientes con las gotas heladas que ahora caían sobre su húmeda hendidura.


Un dolor liberador atravesó desde la punta de su pene hasta su nuca, haciéndole delirar.


Louis sonrió maliciosamente, sintiéndose dichoso de ser el causante de los exquisitos sonidos provenientes del bonito y sensible rizado bajo suyo.


Llevó con tranquilidad el hielo hasta su boca, asegurándose de que Harry observara cada una de sus acciones, incluyendo el fugaz estremecimiento que le generó quemar su lengua con el cubo helado.


Esperó que se derritiera un poco en su boca mientras acariciaba el abdomen de Harry cubierto en pequeñas gotas de pre-semen hasta que creyó que fue suficiente para bajar hasta la bonita polla rosada apuntando hacia arriba.


Besó despacio desde la base hasta la punta, deteniéndose un momento ahí para pasear su lengua helada por el orificio salpicante de líquido blanquecino.


-Ouh, L-señor- Se Corrigió de inmediato.


Louis arqueó una ceja.- Estoy chupando tu polla, Niño, no es necesaria tu formalidad.


Sonrió burlonamente antes de volver a atacar la polla del bonito niño.


Paseó su lengua con rapidez, logrando que los ojitos del menor se tornaran blancos y su espalda se arqueara deliciosamente. El hielo jugueteando con las calientes venas palpitantes que hacían resaltar el tono rosado del falo.


Y Louis, carajo, Louis podría correrse tan solo escuchando los perversos sonidos que escapaban de los mallugados labios de Harry.


No pudo evitar soltar una inocente mordida cuando las manitos del ojiverde se posaron sobre sus cabellos lacios y tironearon de estos para alentarle a tomar más.


El hielo había reducido su tamaño lo suficiente para que Louis pudiera bajar por completo. Respiró hondo por la nariz antes meter casi todo el miembro hinchado de Harry.


Posó una de sus manos sobre la base no cubierta por su boca y comenzó a bombear con impaciencia, buscando llevar al descarado rizado hasta el borde.


Una de sus manos jugueteó con uno de los pezones erectos a su disposición, haciendo a Harry temblar con fuerza.


Sintió delinear cada una de las venas salteantes de la bonita polla entre su espesa lengua, saboreando las saladas gotas de pre-semen que comenzaba a inundar su boca junto con la ahora pequeña pieza de hielo.


Alejó su mano del pecho de Harry para llevarla hasta sus suaves testículos llenos de saliva y acariciar con delicadeza trazando círculos en estos y deleitándose con los soniditos de placer provenientes del menor.


Subió su mirada con dificultad, encontrándose con la incomparable imagen de unos rizos esponjados cubriendo gran parte del rostro de Harry, sus ojitos fuertemente cerrados y sus preciosos labios entre abiertos.


Louis gimió ante tal vista.


El menor dió un saltito al sentir un par de manos posesivas en sus caderas, arremetiendo repentinamente la garganta del hombre mayor.


No pudo evitar llevar una de sus manos hasta sus pezones para jugar por su cuenta, logrando que su espalda se arqueara por completo y un gemido estruendoso sonará por toda la habitación.


El ojiazul sacó por completo el miembro de su boca, generando un sonido obseno y ganándose un chillido en desacuerdo por parte del rizado, quien intentó llevarlo de nuevo hasta su polla, pero Louis actuó antes.


Tiró de las grandes manos de Harry para ponerlas sobre sus rizos, asegurándose de no lastimar estos, y se dedicó a mirar por unos segundos su precioso rostro teñido de carmesí que resaltaba sus esmeraldas cristalizadas.


Al ver como sus lindas cejas se fruncieron en desesperación, atacó los labios carnosos y rosados a su espera, llenándolos de saliva y la propia esencia de Harry, disfrutando como su pequeña lengua trataba de saborear cada esquina de él.


Un par de piernas se enredaron en sus caderas, comenzando a frotarse en un intento de quitar la estúpida toalla que aún cubría su desnudez.


Harry gimoteó con impaciencia al notar que sus movimientos eran inútiles.


Liberó sus muñecas con rapidez para tomar los fornidos brazos del ojiazul y hacer un intento de dejarlo bajo suyo, pero en su lugar tirándolo por accidente a la esponjosa alfombra en el piso.


-Ouh, lo siento.- Rió bajito mirando desde el sofá al trabajado cuerpo del ojiazul completamente desnudo a excepción de la toalla ahora enredada en sus pies.


Antes de que Louis pudiera contestar, el rizado bajó del incómodo mueble para posicionarse entre sus piernas.


El rizado sonrió con suficiencia al notar la mirada lasciva sobre su cuerpo.


Con seguridad, se inclinó ante el mayor y besó nuevamente sus finos labios, paseando su lengua por esta, asegurándose de tener el control por completo.


Esta vez fue Harry el que tomó las muñecas de Louis para ponerlas sobre su cabeza, mientras que con su mano libre alineó ambos miembros erectos para envolverlos entre sus grandes manos.


-Oh, mierda, ricitos.- Maldijo en voz baja sobre sus labios, arqueando su espalda con violencia.


-Permitame probarlo.- Gimoteó en respuesta mientras aceleraba los movimientos de su muñeca, temiendo llegar al orgasmo antes de tener algo dentro. -Déjeme ser bueno para usted.


-Hazlo.- gruñó. -Quiero tus labios en mi.- Sus ojos se tornaron blancos al sentir una gota caliente de la escena de Harry cayendo sobre la punta de su polla.


El rizado respondió con un gemido necesitado, al tiempo que apartaba sus manitos temblorosas de ambas pollas dolorosas, no sin antes dejar una caricia en la punta de Louis.


Besó sus labios una vez más para después bajar con hasta su mandíbula y cuello, tardando un par de segundos ahí antes de continuar por su pecho y abdomen, asegurándose de dejar suficiente saliva par soplar despacio y observar como la piel de caramelo se erizaba debajo suyo.


Dejó que su lengua esponjosa explorara la pelvis del mayor, saboreando la diversidad de fluidos en este. Paseó desde la base de su polla hasta la punta, asegurándose de dar ahí su mayor atención.


-Uh, jodido niño.- Tembló bajo la lengua del rizado.


El menor continuó con su trabajo, dejando un par de besitos por toda la longitud a su merced mientras tanteaba la mesa donde Louis había dejado los hielos con la esperanza de encontrar alguno entero.


Soltó un quejido bajo al sentir nada más que agua helada entre sus dedos, sin embargo se encargó de mojar sus dígitos con aquel líquido.


Cuando estuvieron empapados, dirigió su helado índice hasta la punta de la polla erguida, sustituyendo su caliente lengua por aquellas gotas frías restantes de lo que hace unos minutos era un hielo.


Louis arqueó su espalda y tiró de su cabeza hacia atrás, dejando expuesto su cuello, en donde se marcaba su manzana de Adán subiendo y bajando con impaciencia.


Harry masajeó con una de sus manos los muslos de caramelo, disfrutando la gruesa y sedosa carne bajo su palma, dando suaves apretones de consuelo cuando su lengua trazaba líneas sobre su glande.


Abrió sus ojos en grande con la intención de cruzar miradas con Louis, pero en su lugar, se encontró con el mayor mordiendo su mano para callar sus quejidos, con el rostro completamente acalorado y sus lacios cabellos pegados por el sudor a su frente.


Carajo, Tomlinson era un puto dios griego.


Hizo un gorgorito de felicidad, sintiéndose dichoso de ser el responsable de aquellas muecas de placer pintadas en el rostro del hombre mayor.


Bajó un poco más su rostro, tomando casi una pulgada más de Louis, tratando de tomar todo de él. Su lengua hizo una suave danza sobre cada una de las rugosidades, a veces tropezando con un par de venas marcadas.


Su mano libre tomó la base ensalivada de la polla que aún no podía cubrir por completo, haciendo movimientos sutiles acompañados de apretones hasta que su lengua sintió un líquido salado, fresco y delicioso.


Ahuecó sus mejillas en un intento de hacer terminar a Louis en su boca, pero este le apartó tomando sus rizos en un puño y tirando de estos con un poco de fuerza.


Harry hizo un puchero en desacuerdo, apunto de reprochar al mayor hasta que este Habló antes.


-No terminaré hasta estar dentro tuyo, ricitos.- Quitó con sus pulgares los restos de saliva y fluidos, para después limpiarlos con su propia lengua. -De manos y rodillas.- Exigió con una enorme sonrisa ladina.


El menor tragó saliva para después asentir y acatar sus órdenes, posicionando sus temblorosas extremidades en la posición exigida, dejando su cuerpo completamente expuesto y a la merced de Louis.


Miró discretamente sobre su hombro al sentir un par de manos posesivas sobre su cintura, encontrándose con el mayor sosteniendo una mirada lasciva hacia su figura.


Serpenteó sus caderas en un intento de recibir atención, sin embargo sus movimientos fueron detenidos por las mismas manos que ahora presionaban su carne con fuerza, asegurándole que quedarían marcas al día siguiente.


-No te tocaré si te mueves.- Habló con autoridad, sintiendo al hombre debajo suyo temblar con deseo.


Gruñó con satisfacción al notar la sumisión del rizado. Decidió premiar con un besito en su espalda arqueada antes de bajar hasta sus nalgas y dejar un camino de de besos en estas.


Tomó entre sus manos las mejillas pomposas para estrujarlas y después separarlas, dejando expuesto el bonito anillo muscular rosado a su espera.


Paseó uno de sus dedos sobre la entrada de Harry, sintiendo como se contraia de inmediato.


Miró con atención cada uno de los movimientos temblorosos que hacía el rizado debajo suyo, haciendo que su pecho se inflara de puro orgullo.


Sonrió con suficiencia después de escupir sobre el botón inchado.


Su saliva escurrió con gracia sobre la sensibilidad del rizado, haciendo que esta luzca brillante y más rosada que antes. Apetitosa.


Esparció con su pulgar la viscosidad, ganándose un par de quejidos cuando presionó lo suficiente para que la punta de su dedo entrara.


Jugeteó por unos segundos con el músculo poco dilatado a su merced, creando un chapoteo vulgar contra su saliva.


-P-por favor.- Lloriqueó con impaciencia.


-¿Estás rogando, ricitos?- Relamió sus labios. -¿Rogando por mis dedos?


Harry chilló con fuerza al sentir una mano impactando contra sus nalgas, contrastando el dulce placer punzante en su entrada.


Louis rió al notar como el botón rosado boqueó ansioso tras recibir aquel azote. Pellizcó uno de sus muslos antes de dar una segunda y última palmada en la otra mejillas.


El cuerpo tatuado y brillante por el sudor debajo suyo tembló con fuerza por la sensibilidad, alentándole a acelerar sus movimientos.


Escupió una vez más sobre aquel agujero, ahora palpitante, y metió con facilidad la mitad de uno de sus dedos, dejando que las paredes sedosa de Harry envolvieran su dígito con fuerza.


La espalda del rizado se arqueó de manera exquisita, mientras que de su boquita salían sonidos necesitados.


Miró con sobre su hombro a Louis, logrando obtener su atención. Abrió sus ojitos tanto como pudo y creó un puchero sutil con sus labios, dando un aspecto inocente.


El mayor gruñó antes de enterrar su dedo por completo.


Trazó figuras imaginarias abriendo paso entre las sedosas paredes del rizado mientras que se encargaba de dejar suaves caricias en su cintura con su mano libre.


-Oh mierda.- Sus brazos fallaron, haciéndole caer de rostro contra la alfombra y dejando que su orificio saliera por completo a la vista del mayor.


Soltó una fuerte palmada en sus mejillas ya rosadas. -Sin maldiciones, Niño.


-Ouh.- gimoteó.


Louis agregó un dígito más al sentir como las paredes de Harry cedian, haciéndole soltar un gritito.


Movió sus dígitos en sentidos contrarios con la intención de separarlo por completo mientras se deleitaba con los dulces pliegues envolviendo sus dedos.


Golpeó un pedacito de carne en el interior de Harry, haciéndole gemir agudamente.


Detuvo sus movimientos abruptamente al sentir como el suave cuerpo del menor se contraía con fuerza.


El ojiverde lloriqueó por la privación de su perfecto orgasmo, hasta que un par de manos protectoras se posaron en sus caderas para reconfortarle, al igual que un par de besitos salpicaron su espalda.


Respiró por unos segundos antes de mirar sobre su hombro, encontrándose con un despeinado Louis viendo fijamente su trasero. -Señor Tomlinson.- Llamó en un hilo de voz. -Fólleme.


El más bajo gruñó audiblemente ante las palabras de Harry. Sintió su vientre burbujeando con deseo y su boca secándose por un momento.


Escupió sobre su mano para después llevarla hasta su erguida polla y otorgarle un par de caricias, manteniendo el contacto visual con aquellas esmeraldas, las cuales se escondieron detrás de unas lscivas pupilas al observar su acción.


Se aseguró de no mover su mano demasiado rápido ni dar apretones fuertes para esperar por Harry


Llevó la punta de su rosada y ya húmeda polla hasta el agujero rosado jugueteando con los bordes y sintiendo como este se oprimían tras su roce.


Cuando estuvo alineado, entró despacio en la cavidad del tembloroso hombre debajo suyo, sintiéndose dichoso de ser envuelto con aquellas sedosa paredes.


Harry chilló.


-Oh, niño.- Dejó caer su cabeza hacia atrás -Jodidamente bueno.


Sostuvo con fuerza el par de mejillas que escondían su pene, separándolas y juntándolas sin ningún patrón, tratando de mantenerse lo suficientemente cuerdo para no comenzar a embestir sin piedad.


Sentía en carne propia los temblores del rizado, como su cuerpo comenzaba a dejar de responderle, mientras que los pequeños sollozos y gorgoreos de placer le indicaban que tenía lágrimas en los ojos y probablemente por todo el rostro.


-P-por favor.- Lloriqueó en un intento de mover sus caderas hacia el ojiazul.


-Niño desesperado.- gruñó.


Concedió el deseo de Harry, comenzando con movimientos cortos y sutiles, esperando no lastimar al lindo agujero que le envolvía gustoso.


Aceleró sus embestidas al ritmo de los lindos sonidos provenientes del ruidoso rizado, los cuales le hacían estremecerse.


Su polla creó un delicioso y vulgar chapoteo cada vez que chocaba con el lindo trasero que ahora estaba rojo por el impacto.


Tomó los costados de Harry para acelerar sus movimientos y enterrarse con fuerza en su dulce interior, anhelando el sentimiento de ser envuelto.


-Ouh, ¿Señor?- Llamó tropezando con sus palabras. -Podría ah....a-ahogarme, ¿por favor?- Gimoteó.


El mayor gruñó al escuchar aquellas palabras, sintiendo su polla más pesada, guió una de sus manos hasta el cuello sudoroso de Harry y apretó los costados de este.


El menor chilló de felicidad al sentir la presión a sus costados su cuerpo se sintió más ligero y la sensibilidad dentro suyo le hizo gritar con fuerza.


La mano libre de Louis tomó el pecho delgado y lo impulsó, levantando con ayuda de su agarre en el cuello a Harry para dejar que este se recargará sobre su propio pecho si detener sus estocadas.


Besó con tranquilidad las mejillas empapadas en lágrimas y sudor, degustando el delicioso sabor salado en su lengua.


Bajó su mirada unos segundos, encontrándose con la imagen de sus testículos chocando con fuerza contra las nalgas de Harry. Sus ojos se volvieron blancos por la corriente de placer que le inundó de inmediato.


El rizado trataba de dar saltitos en sintonia, buscando su liberación desesperadamente. La mano aprisionando su cuello y la que recorría su pecho con delicadeza eran un contraste impresionante a los golpeteo en su punte dulce.


Presionó su espalada contra el pecho del mayor. -Me voy ah...a correr- Llevó una de sus manitos temblorosas hasta su erección, comenzando a tirar de esta sin ningún cuidado.


-Hazlo. Córrete para mi, ricitos.- Su gruñido llevó a Harry hasta el borde, haciendo que su espesa esencia saliera en tiras calientes acompañadas de un grito.


Louis movió sus caderas con desesperación. Estaba cerca, jodidamente cerca.


Tomó los costados de Harry para recostarlo nuevamente en la alfombra y embestir sin piedad doble este, ganándose un par de chillidos sensibles y torpes.


Una última embestida fue suficiente para llenar al bonito rizado de su semilla, empapar su interior por completo. -Tan bueno.


Salió de Harry con cansancio, tomándose unos segundos para observar como su bonito agujero se cerraba al rededor de nada y salpicaba pequeñas gotas de su propia esencia.


-S-sensible- Maulló cuando la lengua del mayor hizo presencia en su agujero usado.


El ojiazul dió un último lameton, tomando todo del menor antes de separrse y dejar un pequeño besito en sus rizos esponjados.


Se recostó a un lado del jadeante chico ojiverde, asegurándose de que la mueca en su rostro era una sonrisa cansada.


-Deberías venir más seguido, Niño.