Capítulo 1 - El pasado siempre vuelve
Capitulo 1
–¿Tenemos planes para hoy? – Preguntó Eva a su jefa, que sonrió mientras levantaba la vista de su laptop.
–Vamos a ir a cenar al Chateau Rouge –
–Ay Alison como quisiera tener un novio diplomático que me llevara al restaurante más cotizado de la ciudad – Eva suspiró –En una cena romántica – Alison sonrió de nuevo mientras su asistente daba vueltas en la silla.
Alison Lennox era hija de un miembro importante de la Otan, había conseguido ese trabajo en El Ministerio de Relaciones Exteriores y de la Mancomunidad de Naciones, gracias a su padre, lo que era mal visto, pero hacía todo lo posible por realizar sus funciones como encargada del departamento de comunicación y relaciones públicas para el secretario de estado de la mejor manera posible.
Hoy era su cumpleaños número veintinueve y junto con su hermoso novio Maximilian Walker que trabajaba como la mano derecha del Ministro de justicia, habían decidido festejar con una cena en un importante restaurante en Londres, uno de los más exclusivos, pero cuando trabajas en diplomacia no es tan difícil conseguir cualquier lugar.
Alison terminó de redactar un informe que sería enviado a la prensa como cada semana, se lo dio a Eva para que hiciera lo necesario, ella entró a cambiarse al baño de su oficina.
Había escogido un hermoso vestido negro un poco por encima de la rodilla, con un escote delicado en V, se miró en el espejo, su piel blanca con un ligero bronceado contrastaba totalmente con el negro del vestido, esos zapatos altos hacían verla mucho mas alta, su cabello negro a media espalda y sus ojos color miel, lo único que no le gustaba era esa horrible cicatriz que se asomaba por el escote, justo por el centro entre sus pechos, que aunque solo era de unos centímetros, ella la odiaba porque era parte de un pasado que se quedó atrás.
Salió justo cuando Eva la llamó para decirle que el ministro la necesitaba en su oficina, se apresuró a la oficina de su jefe, entró luego de tocar unos segundos.
–Ministro Rodney ¿Me llamó? – Vislumbró a su papá al otro lado de la habitación –Jefe Lennox –
–Alison, toma asiento – Ella se sentó frente al escritorio, en unas semanas sería una de estas reuniones de naciones y el trabajo de prensa era monumental, por lo que Alison en conjunto con otros departamentos tenían la obligación de tener cada aspecto cubierto.
–Ya todo esta listo, solo falta confirmación de algunos medios, pero los más importantes ya están, de igual forma con los ministros y otros diplomáticos estamos en constante comunicación –
–Perfecto –Continuaron hablando unos minutos hasta que el ministro se disculpó para recibir a sus nietos en la entrada del edificio.
–Felicidades princesa…–Dijo su padre una vez que estuvieron solos –Feliz cumpleaños mi amor…–
–Gracias papá…–Ella sonrió mientras se acercaba a abrazarlo, su relación había sido difícil en el pasado, pero ahora habían mejorado enormemente, quizá el hecho de que ella trabajara en un lugar donde su padre pudiera tenerla controlada era un gran beneficio.
–¿Vas a ir a cenar con Max? –Ella asintió –¿Por qué no vienen el viernes a la casa? –
–Le diré, pero yo creo que si, además me encantaría ver a Victoria –La nueva esposa de su padre.
Continuaron hablando por unos minutos mas hasta que regresó el ministro, ella se despidió, ya le habían informado que el chofer de su novio estaba esperándola, ella bajó rápidamente.
El camino al restaurante fue corto a pesar del tráfico de la ciudad, cuando por fin llegaron, el chofer le abrió la puerta, allí estaba Max, con su 1.90 de altura y sus ojitos azules, su cuerpo marcado, a pesar de que era 10 años mas grande que ella, no los aparentaba, con traje negro que llevaba podía ver la definición de sus brazos, su abdomen y sus piernas, ella se rio por el rumbo de sus pensamientos.
–Mi amor… bienvenida…–Max le entregó un tulipán, su flor favorita, ella sentía feo de ver un ramo con muchas flores, porque todas morirían, por eso solo una a la vez.
–Que guapo te vez… – El aludido sonrió, entraron al restaurante directo a una mesa en la terraza, les trajeron la cena mediterránea –No gracias …–Le dijo al mesero cuando le iba a servir vino –Puede traerme un vaso de agua –
–Hoy es un día de celebración amor, ¿Por qué no quieres vino? –
–Tomé una pastilla para el dolor de cabeza –Mintió, continuaron hablando durante un buen rato, ella lo miraba, nunca se había sentido tan plena, luego de todo el drama de tantos años atrás, ahora ella estaba un en un buen lugar, con un hombre que la adoraba y como decía Eva, quizá en un futuro corto lo ascendieran al equipo del primer ministro y ella estaría a su lado, bueno, ella, la hija adolescente de Max y el.
–Mi amor, ¿Cuánto tiempo tenemos juntos? – Preguntó su novio.
–Tres años, siete meses y… dos semanas – Le contesto haciendo cuentas –Mas de lo que creíamos que íbamos a durar…–
–Es poco tiempo, porque yo quiero pasar contigo el resto de mi vida…–Max se levantó mientras sacaba una cajita azul de su saco –Hoy, mañana y toda la vida – Se hincó en una rodilla mientras abría el anillo dejando ver un hermoso y enorme anillo de diamantes montados en oro blanco –¿Quieres casarte conmigo? –
–Si… ¡SIII! –Llamó la atención de todo el restaurante, que aplaudió mientras el deslizaba el anillo por su dedo, no podía esperar para contarle a su padre y a su amiga –Hoy, mañana y toda la vida –Rodeó su cuello para besarlo – Te amo–Le dijo en un susurro mientras compartían otro beso –También tengo una sorpresa para ti en casa…–
–Te amo muñeca…–Terminaron la cena y ya iban rumbo al auto de nuevo, cuando una explosión retumbo en el silencio de la noche, iluminó por unos segundos el cielo e incluso hizo temblar el piso.
–¿Qué mierda? –Max la cubrió –Fue cerca de la casa del primer ministro…–Dijo ella, Max la miro, él trabajaba en el ministerio de justicia y ella, ella conocía a muchísima gente de la oficina del primer ministro, ambos corrieron sorteando a la gente que iba huyendo de la explosión.
Ambos enseñaron sus credenciales y les dejaron pasar al área de la explosión que apenas estaba siendo controlada, habían sido varios autos bomba estacionados en la calle de la casa del primer ministro.
–¿Eva? ¡Eva! –Alison corrió hasta su amiga que estaba entre los heridos, le tomó el rostro entre las manos – ¿Qué paso? –
–Vine a dejar unos documentos y de pronto se escucharon alarmas y luego explotó –Eva tenía algunas heridas y una quemada ligera en la pierna – Estoy asustada–
–Tranquila ya está aquí la ayuda – Llamó al paramédico – Quiero prioridad de seguridad para esta ambulancia –Código de seguridad 24329– El paramédico asintió –Te alcanzo en el hospital…–
–¿Estas bien? –Se acercó su prometido, ella asintió –Convocaron una reunión de seguridad urgente con los ministros –Ella asintió –Te veo en casa quédate pendiente al teléfono para cuando te llamen –Le dio un beso lleno de amor, una patrulla se la llevaría a la casa.
–Que horrible…–Había varias víctimas mortales –¿Hay información? –
–Aun nada señora –Alison miró el anillo en su dedo, como la noche se pudo torcer tan de pronto, recargó su cabeza en la ventana.
–Tranquilo, pronto le diremos a papi de ti –Dijo en un susurro mientras acariciaba su vientre.
Habían marcado un toque de queda para proteger a la ciudadanía, por lo que las calles se encontraban vacías, solo unos pobres despistados que andaban por allí, en un alto miró sus ojos en unas personas en una parada del autobús, un hueco se plantó en su pecho, trató de enfocar a las personas, no podía ser, esa tipa debía estar muerta.
–Aquí me bajo –Le anunció al oficial mientras abría la pueta –Gracias oficial –Justo se puso la luz verde por lo que tuvo que sortear a varios autos para acercarse corriendo a la tipa esa.
–Oye –Grito – Sofia –La aludida levantó la mirada y fue un choque para ambas mujeres, ambas se congelaron unos segundos –Sofia–La mujer que llevaba un abrigo largo se dio la vuelta para comenzar a caminar a prisa contra la corriente de los autos, Alison la siguió –¡OYE! –
La tipa se metió por un callejón y ella la siguió, estaba todo oscuro y con el embarazo se la vivía sin aire prácticamente, se detuvo para tratar de recuperar el aliento.
–Alison Lennox –Ali alzó la mirada para encontrarse con la que alguna vez fue su amiga.
–Sofia–
–Lo siento –Roció un líquido en spray en su rostro, ella lo aspiro, de pronto todo se puso negro mientras caía al piso frio de ese callejón.
Alison sentía sus parpados pesados, pero sentía que estaba en una superficie cómoda, en una cama parecía ser, abrió los ojos con cuidado, vio una luz tenue que provenía de la calle, se levantó aun mareada, salió de la habitación para darse cuenta que estaba en un departamento pequeño.
–¿Qué demonios? –Miró a su alrededor, cuando alguien de pronto prendió la luz, fue como un latigazo a sus ojos, miró a las tres personas que estaban a su alrededor, Sofia estaba sentada en el sillón –¿Dimitri?, ¿Alina? –Nombro a las otras dos personas.
–Buenas noches Michelle –Ella sintió todo su acido estomacal subir por su garganta, años que no utilizaba su segundo nombre, ese maldito nombre al que renunciaría cuando se casara, ¿Su prometido donde estaría?, seguro la estaría buscando.
–Ustedes están muertos, yo…–
–Tu nos entregaste…–Dijo Dimitri.
–No, yo negocié a cambio de su vida, pero yo… yo vi sus funerales, sus actas de defunción…– Un gran mareo le hizo tambalearse, Alina la tomó de los hombros –Ustedes están muertos…–Dijo en un susurro –Muertos…–Toda la cena subió por su garganta, no pudo contener el vómito que la obligó a inclinarse hacia adelante.
–Que asco…–Dijo Sofia, mientras Alison trataba de recuperarse.
–¿Te pasaste con la dosis de sedante? –Le preguntó, esa era la voz de… no, no puede ser, ella lo vio caer por un disparo, lo vio exhalar su último aliento.
–No, solo un rocio–
–¿Gabriel? –Ella levantó la mirada para encontrarse con Gabriel, uno de los hombres mas buscados por varias naciones hace algunos años y también uno de los hombres mas atractivos que había visto –Gabriel…–
–Hola abejita…– Le dijo –O debo de decirte muñeca…– Alisón sintió que le faltaba el aire, toda su mirada se nublo de nuevo, no de nuevo pensó, solo sintió como unos brazos la rodearon de nuevo antes de caer.
De nuevo ese dolor de cabeza, con un dolor de cuerpo que lo acompañaba, abrió los ojos, ya era de día, se escuchaban pajaritos cantando a las afueras de la ventana ¿Pajaritos en Londres?. Con esfuerzo Ali se sentó en la cama, estaba cambiada, una playera de hombre y un pants enorme, aun traía el anillo en su dedo, toco su vientre.
–Ya vamos a salir de esta mi bebé. –
Se levantó con cautela, se asomó por la ventana, eso ya no era Londres, estaban a las afueras, parecía ser un pueblito pesquero por que parecía ser el mar a lo lejos.
No tenía su móvil, ni su reloj, vio la habitación, había solo la cama, nada para defenderse, salió con cuidado de nuevo, preparada para atacar si era necesario, el grupo estaba platicando en la sala, fijo su vista en Gabriel.
–Buenos días abejita – Le dijo con esa actitud de todo poderoso, arrogante, con esa forma de pararse en el centro de la sala y ser capaz de llamar la atención de cualquiera –Espero que estes mas cómoda que con ese vestido elegante–
Alison cruzó la sala hasta tenerlo de frente, sin mediar palabra, le dio una cachetada que resonó en la sala.
–Esta fue por drogarme –Sin decir otra palabra le dio una vez mas otra cachetada de regreso –Esta por secuestrarme –Iba a darle otra, pero Gabriel le tomó la muñeca con fuerza para detener el golpe. Alison le dio otro golpe esta vez con el puño cerrado en el rostro con la mano libre –Y esta por abandonarme hace seis años en la plaza en Madrid…–Gabriel tomó su rostro y pudo ver un hilo de sangre, fue cuando se fijo en el anillo de compromiso en el dedo de su abejita.
Ella tomó su bolso que estaba en la mesa y se encaminó a la salida, ni siquiera miró atrás, salió y comenzó a caminar hacia una pequeña carretera que estaba a unos 100 metros, por suerte pasó una camioneta, ella pidió autostop, la familia la subió.
─¿La dejarás ir así de fácil? ─Le preguntó el ruso a Gabriel, que asintió ─No crees que pueda delatarnos─
─No nos sirve para nada tenerla aquí─ Se encogió de hombros mientras veía a Alison alejarse en la camioneta.
Tardó un par de horas mas en llegar a la ciudad y otro tanto en llegar a su casa, le dolía la cabeza aun, con cuidado abrió la puerta de su casa, para su sorpresa encontró a su prometido, a su padre, su madrastra y el equipo antisecuestros.
─Estas aquí…─Max cruzó toda la sala para abrazarla, ella aun estaba desconcertada ─¿Qué paso? ¿Dónde estabas? ─
─Señor, déjela tomar aire ─Sugirió uno de los policías que le acercó una silla.
─Me asaltaron…─Mintió, ─Y me subieron a un auto y me llevaron fuera de la ciudad donde me dejaron ─Mintió de nuevo, esas palabras salieron de su boca sin si quiera pensarlas.
─¿Te hicieron algo amor? ─ Preguntó su padre, ella negó con la cabeza.
─Ten Ali ─Su madrasta Victoria le acercó una botella de agua.
Hubo un interrogatorio ligero y el equipo se fue, solo se quedó la familia, su padre y Max insistían que la llevaran al hospital, una revisión, ella no quería, pero por esa insistencia terminó aceptando.
Fueron a una clínica privada donde le hicieron un chequeo de rutina, sangre, presión, exámenes de rutina, le pasaron un suero porque estaba algo deshidratada, ella estaba callada, no podía saber que alucino y que si fue real.
─Señora ─Entró el doctor ─Todo parece estar bien, el dolor de cabeza puede ser un síntoma de su estado, en cuanto termine su suero puede irse ─
─¿Estado? ¿Qué estado? ─Preguntó Max.
─Te quería decir esto ayer, pero…estoy embarazada, tengo pocas semanas, me di cuenta apenas la semana pasada…─ Max sintió un golpe en el pecho seguido de una gran alegría que se reflejó en sus ojos.
─¿Qué? ¿Voy a ser abuelo? ─ Su papá se levantó del asiento donde también la miraba, su papá la miró con orgullo, tendría un hijo con un buen hombre, por fin.
─Abuelo y suegro ─Ella también le enseñó el anillo en su dedo.
Era la mejor etapa de su vida, no iba a dejar que nada la dañara, no iba a dejar que los fantasmas del pasado regresaran, no, no ¿o si?.