01.
El mundo de los Alfas siempre giró en torno a la búsqueda de su pareja predestinada los Omega, porque ese siempre fue el curso natural de la vida y de su propia existencia. Las cosas cambiaron cuando una noche en una de las tantos grupos comandados por un Alfa un extraño brote atacó a la mayoría de Omegas, los que estuvieran marcados o no eso no hizo la diferencia a la hora de que las consecuencias fueran fatales.
El Alfa líder fue uno de los primeros en actuar el señor Kim Daeyong, el Alfa líder de Daegu, cuando su esposa Omega fue infectada con el brote. Supo que algo no estaba bien, su esposa siempre tuvo ese aroma dulce y hermoso, cosa que desapareció a los dos días de ser infectada, pronto la noticia se propagó entre todos los diferentes distritos de Corea donde existían grupos de Alfas y Omegas.
Por más esfuerzo que pusieron en resistir a este nuevo problema que azotaba a todos los Omega, incluyendo convertirlos en seres despreciables para sus propios Alfas, dio como resultado la peor masacre de Omegas existente.
Fueron apodado a la raza débil y maldita.
Poco a poco los Alfa fueron haciéndose de un Imperio el cual se constituyó en toda Corea, dando como resultado Alfas que habían evolucionado a ser más fuertes y no depender de un Omega como siempre tradicionalmente había sido. Los viejos Alfas líderes habían muerto con el suceder de los años, nunca se supo exactamente cómo pero muchos dicen que sus herederos los asesinaron.
Kim Taehyung, el Alfa Líder y actual Emperador de Corea, el más cotizado por la raza Beta, pues si bien, los Beta compartían características con los viejos Omega, no representaban un problema para los Alfas pues su naturaleza no les permitía estar con uno.
Taehyung, ese día tenía una salida a la base militar del Norte la más grande del país, esa donde sucedían millones de atrocidades y asesinatos por día, todo con tal de saber los escondites de Omegas rebeldes que habían escapado o lograron sobrevivir en más de alguna de las masacres.
Era escoltado por su séquito de guardias que le daban su espacio pues su enorme imponencia y su presencia era capaz de helar la sangre de cualquiera, viajaron durante horas hasta llegar a las enormes puertas de hierro custodiadas por dos Alfas que reverenciaron al Emperador.
—Mi señor —habló uno de los Alfas mirando al suelo pues no tenían permitido mirar a los ojos difectamente al Emperador.
—Feliz cumpleaños —continuó el otro Alfa, captando la atención de Taehyung, quién se detuvo a mirar de reojo al guardia y continuar caminando con su típica elegancia restándole importancia a sus palabras.
Porque sí, el Emperador Taehyung, único heredero y Alfa Líder estaba cumpliendo 27 años de vida humana, cosa que no le emocionaba en lo más mínimo.
—Eh, Tae, que bueno que estas aquí —una voz detrás de Tae, se hizo presente robando su atención.
—Hoseok, te he dicho que no me hables con esas confianzas, maldito, sabes que soy el Líder y puedo matarte por tu insolencia.
—Si, si, su majestad —reverencio el aludido con un cinismo que logró enojar a Taehyung. —Feliz cumpleaños, creíste que lo olvidaría.
—Esperaba que sí, sabes que no me interesa este tipo de días —comentó restándole importancia, caminando al lado de Hoseok, no entendía como alguien como él podía tener tan buen humor a pesar de que sus ropas estaban manchadas de sangre, pero mantenía su sonrisa de oreja a oreja.
—¿Y qué harás hoy? No me digas... Vas a coger con Jimin.
Hoseok de pronto estaba siendo literalmente ahorcado en una de las paredes de la base, el aire le faltaba por la presión ejercida por Taehyung, quién lo miraba con sus ojos completamente oscuros, su lobo estaba furioso.
—Cállate Hoseok, si no quieres que te arranque la lengua con un cuchillo.
—Ya, ya entendí, deja el mal humor Tae, no puedes estar toda la vida de ese modo, especialmente si lo ocultas de su verdadero prometido.
Y sí, Kim Taehyung había hecho muchas cosas en su vida, una de ellas haber escondido durante años a su mejor amigo Park Jimin, un amable omega, prometido con el hijo de uno de los Alfas más poderosos, pero ese era su secreto y no se podía saber, Hoseok era sólo un metiche que para su desgracia lo había descubierto.
—Eso a ti no te importa una mierda Hoseok. —Tae, volteó a mirar a Hoseok, que le devolvió una enorme sonrisa y continuó caminando.
—De todas maneras, tengo un regalo para ti Tae, sé que te gustará porque lo tengo escondido para que ninguno de los militares de la base lo vean ni puedan sentirlo.
—¿Un regalo? Que no sea otro de tus malditos juegos —espeto el Alfa con mal humor.
—No es un juego, ven, ven.
Hoseok con su típico entusiasmo que lograba asfixiar a veces a Taehyung, le siguió hasta la oficina que generalmente cuando visitaba la base militar había sido creada exclusivamente para él.
—Siéntate, ya vuelvo.
El Alfa se sentó en su imponente silla donde esperó con desagrado e impaciencia pues odiaba las sorpresas, especialmente las sorpresas, jugó con los anillos que adornaban sus largos dedos y después de unos minutos escuchó un golpe, seguido de otro, levantó su cabeza para agudizar sus sentidos y predecir de donde eran esos sonidos.
Al lado en una de las enormes paredes, una de las pinturas que colgaban de ella era una puerta de escape o entrada secreta, Hoseok parecía divertido cuando apareció por la compuerta, tirando de lo que parecía un jovencito, un chiquillo, quién estaba atado con dos grilletes en sus muñecas y un par de cadenas seguido de su cabeza cubierta por una bolsa de tela, parecía un prisionero a punto de ser ejecutado.
—Qué carajos es esto, Hobi.
—Pues tu regalo, duh —rodó sus ojos como si lo que Tae estaba viendo fuera alguna papa o algo parecido.
—¿Quieres que lo ejecute? —preguntó con burla en su voz.
Entonces en todo ese rato, el sonido de las cadenas fue tan estrepitoso por el temblor de aquel chico. Entonces Hoseok lo entendió, riendo de forma nerviosa por lo distraído que fue, quitó el saco de tela que cubría la cabeza del joven.
—Espero te guste tu regalo Tae.
Por primera vez el Alfa miró con detenimiento al chico al lado de Hoseok, era un poco más alto que él, tenía el cabello castaño, su rostro no podía visualizarlo bien pues estaba cabizbajo parecía sollozar, le causaba gracia ver a la gente llorar.
—¿Me das un mocoso?
—Ah rayos, Tae, espera.
Hoseok, abrió el enorme ventanal de la oficina, el viento ayudó a que el olor del chico se esparciera por todo el lugar, cerrando de forma inmediata la ventana por temor a que otros Alfas olieran.
Taehyung por su parte se quedó completamente estático, sus ojos se abrieron levemente sorprendido ante el olor de aquel chico, qué mierda estaba sucediendo, buscó la mirada de Hoseok, que se la devolvió con una misma diversión de siempre.
—Huele delicioso ¿No crees?
El Alfa no dijo nada más, sólo se puso de pie, como un depredador acechando a su presa, aspiro el olor en el aire con fuerza y soltó un rugido de su lobo interior.
—Este mocoso es...
—Un Omega, Tae. —terminó la oración Hoseok, levantando sus brazos en señal de victoria.
No podía creerlo, un maldito Omega, su olor era demasiado embriagador para el Alfa, pero estaba furioso, le traía recuerdos que no deseaba, volvió a rugir, logrando captar la atención del joven Omega, quien levantó su rostro y miró directamente al Alfa, recibiendo una bofetada de parte de este.
—Llevátelo de aquí Hoseok, no quiero tenerlo cerca.
Con el ceño fruncido y cruzado de brazos, Hoseok tiró de las cadenas del chico, disgustado. Si a Tae no le había gustado su regalo, tenía que matar al chico, así que se decidió por lo último saliendo de la oficina a paso rápido antes de recibir la ira del Alfa Líder.
Estaba furioso, porque durante años Kim Taehyung jamás se había sentido desestabilizado por nadie, jamás, eso era para débiles. Pero ahí estaba recordando el olor de ese chico, necesitaba desquitar su enojo.
Ese día correría sangre de los desdichados.