El principio del fin.
15 años antes del presente
31 de octubre - Noche.
No puede creer la maldita suerte que tiene, a Alex se le ocurrió invitarla a una fiesta de Halloween, pero por odio al aburrimiento accedió.
Kara tiene 16 años pero sabe y es plenamente consciente de que está muy por encima de todos en esa fiesta, seres inferiores que disfrutan sus insípidas vidas asquerosas sin saber que un cazador asecha entre ellos.
La monótona fiesta carcomía sus entrañas mientras sujetaba su vaso de whiskey a las rocas a la altura de su cintura, "mantener una postura abierta" para que la gente llegara solita a ella como moscas a la mierda. Tenía puesto su traje de heroína favorita que resaltaba sus músculos tonificados , sus senos perfectos y su silueta de muerte.
Muerte...había aprendido esa palabra a la perfección cuando era más pequeña, ya con diez años mataba animales pequeños, Alex se percató, también Eliza, y ambas la ayudaron a escondidas del mundo a saciar su sed de forma pasiva, con animales moribundos que ya no tendrían de otra, y su hermana la ayudó a poner sus deseos en el subsuelo de su subconsciente. No duraba mucho pero sí lo suficiente y aquí estaba ella queriendo matar a todos en esa fiesta sólo por puro aburrimiento. Sentía que su cabeza iba a estallar.
Estaba al irse, cuando la vió llegar, era una chica como nunca había visto, era tímida, delgada, ojos verdes y cabello negro como el azabache, con una piel tan blanca como la nieve y aquellos labios carnosos y rosados. Sintió una punzada de
necesidad por ella, era la primera vez que se interesaba por alguien en lo absoluto, lejos de la necesidad de matar.
La estuvo merodeando toda la fiesta. Oyendo sus conversaciones , a cada rato compartiendo una mirada pícara y detallando su figura. No podía creer su suerte, la fiesta de pronto parecía un parque de diversiones iluminado en medio de la oscuridad interminable.
Ella sería su pilar, podría intentarlo con ella. Pero muy pronto sus esperanzas se fueron al caño cuando otra mujer llegó y la besó, a lo que la chica amablemente se apartó.
Toda la noche Kara estuvo al pendiente de la chica, y había averiguado que su nombre era Lena Kieran, sus "amigos" la llamaban por ambos nombres, así que pensó que era un nombre compuesto. Uno muy hermoso por cierto.
Pasaron horas y los ojos azules de Kara no dejaban ir a la pálida chica de porcelana. De nuevo vio llegar a aquella chica de cabello negro, qué maldita molestia. La vio arrastrar a su preciada Lena a una habitación mientras la música sonaba por todo lo alto. Se acercó a la muerta y oyó con la mirada inexpresiva de un depredador el jaleo que había dentro. Por supuesto si la pelinegra no podía tenerla por las buenas querría tenerla por las malas.
Kara tomó una máscara y se la colocó, definitivamente sería una noche cargadita. Abrió la puerta y vio la escena, aquellos ojos verdes estaban llenos de lágrimas. La chica estaba golpeada se había resistido a lo que sea que un grupo de seis hombres y otra mujer intentaban hacerle. Estaba semidesnuda, todavía no habían logrado su cometido. Cerró la puerta de inmediato para que nadie pudiese interferir en lo que les haría.
Todos se sorprendieron al verla y la líder maldijo. —Agárrenla, nos vio las caras, por qué coño no cerraste la puerta James?! Eres estúpido o que?
—Imra no me digas lo que tengo que hacer.
Ah...James e Imra uh? Kara sonrió. —Tienen dos segundos para alejarse de Lena o—
—No ves qué eres una sola— dijo Imra y Kara estalló en risa de forma maniática.
—No digan que no se los advertí—
La rubia comenzó a golpear a Imra, le dio un puñetazo que la tumbó al suelo y rápidamente dirigió su atención a James y agarró sus partes íntimas, apretó tan fuerte que él comenzó a llorar.
—Ahora termino contigo, quédate quietecito.— sonrió y comenzó a pelear con los otros hombres mientras su hermosa y golpeada pelinegra se cubría despavorida.
Kara le sonrió con naturalidad. —Ponte lo que encuentres, dime algo...lo hicieron? ellos te llegaron a...ya sabes?
Lena negó con la cabeza llorando sin poder mencionar palabra mientras buscaba algo que ponerse en la cama donde estaba tirada. Con mucho trabajo encontró una blusa que formaba parte de un disfraz que seguramente alguien más habría dejado ahí.
Kara desvió su mirada y como si fuera un lince siguió golpeando a los chicos , podía oír los huesos de ellos sonar mientras estrellaba su puño una y otra vez contra sus caras.
—Son un montón de lloricas, qué pena dan. Y ahora el plato fuerte.— Sonrió girándose para enfrentar a un James que intentaba por todos los medios salir por la puerta sin éxito. Kara la había bloqueado un poco, le daba mucha risa cuando trataban de huir.
—James uh? te vas a acordar de mí para el resto de tu vida.— Lo comenzó a golpear repetidamente hasta que el hombre cayó al piso casi inconsciente y luego en el suelo le pisó sus partes íntimas, haciéndolo gritar en vano puesto que la música no dejaba oír nada. —Te gusta aprovecharte de niñas? Haré que nunca más vuelvas a usar eso.— Sonrió bajo su máscara que cubría la mayor parte de su cara excepto su boca y barbilla, para que él pudiera observar su sonrisa de satisfacción mientras le pisoteaba sus genitales y se reía de ello.
Cuando terminó con todos se giró hacia Imra y se agachó sonriente, tenía la máscara salpicada de sangre y los nudillos rotos y cubiertos de un carmesí precioso. Y oh Kara amaba ese color. —A ver, cariño, dime los nombres de ellos?— señaló a los hombres en el suelo desmayados y la chica tembló negando con la cabeza. —No no , no llores, te veías muy guapa antes queriendo aprovecharte de la que supongo era...y hago énfasis en era...tu amiga.
—James— comenzó a decir entre lágrimas. Paul...— Siguió diciendo los nombres de los seis. —Déjame ir por favor— suplicó al terminar.
—Oh sí te dejaré ir pero no vas a olvidar esta noche.— La rubia sonrió. —Llámame Red Daughter...Vas a oír mi nombre algún día y vas a temblar.— había algo en su voz , en su fuerza y en su aura quizás, que le decía que aquello no era una amenaza vacía.
Cuando la rubia terminó su breve discurso comenzó a golpear a la chica en frente de ella sin piedad alguna, no había piedad para aquellos como Imra y James. La golpeó tanto que dejó su bonita cara hinchada y llena de heridas. La chica se desmayó por los golpes pero Kara sabía que todos estaban vivos. Qué desperdicio de oxígeno...
Se giró a Lena que ya estaba vestida y le extendió la mano. — No te volverán a tocar, puedes caminar?—
Lena tomó su mano algo temblorosa y dolorida, negando y señalando uno de sus tobillos de un color morado oscuro, la habían golpeado con fuerza, se frustraron cuando ella no quiso intimar con ellos.
Kara sonrió. —Te cargaré y saldremos de aquí pero antes.— Tomó la mano de Lena, luego la otra y usó cada mano para con las uñas de la pelinegra arañar de forma profunda a James y a Imra.— Si vamos a decirle a la policía que intentaron abusar de ti necesitarán pruebas de ADN.
Lena no dijo nada y se separó de ellos cuando Kara terminó. — Gracias— dijo casi en un susurro y Kara le sonrió. —No sé tu nombre, yo soy Lena—
—Lo sé, es un hermoso nombre por cierto. Llámame Red Daughter, Lena.
Kara la cargó en brazos de forma nupcial y le acarició el rostro.
—Lamento que te haya pasado algo así, gente así no debería existir.— Dijo saliendo y todos las miraron.
Alex se acercó a su hermana.—Qué pasó???
—Llama a la policía, la gente de dentro de la habitación intentó propasarse con ella.— Dijo Kara con total naturalidad mientras Lena escondía su rostro para que nadie supiera quién era ella. Muchos no la conocían, otros definitivamente sí.
La gente comenzó a aplaudir a la extraña heroína mientras Alex llamaba a la policía y luego todos entraron a la habitación y comenzaron a patear a los abusadores hasta que llegase la policía.
Kara salió afuera y se sentó con Lena en brazos todo el tiempo, sin siquiera descansar un segundo. —Lamento el show...bueno en realidad no lo lamento, van a acarrear esto el resto de sus vidas.
—Me salvaste, por qué?— Dijo Lena débilmente.
—Por qué no? tiene que haber justificación para los malos actos, pero no para los buenos?
—Buen punto— Una débil sonrisa se dibujó en la pelinegra.
—Te ves mejor cuando sonríes, la policía llegará pronto y si Alex fue inteligente, también una ambulancia.
—Los odio— dijo Lena aferrándose al traje de la rubia. —Lo peor es que por la edad que tienen no irán a prisión ni nada.
—Quieres venganza Lena?— Los ojos azules bajo la máscara se encontraron con los verdes de la pelinegra mientras la rubia acariciaba el labio roto de Lena.— Qué pena, tu lindo rostro tardará en recuperarse un poco, pero sigues siendo tremendamente hermosa.
Lena asintió.— Quiero que se jodan, ojalá desaparezcan— sollozó.
—Bien hagamos un trato, no hoy, ni mañana, ni pasado, pero en unos años, cuando ellos hayan dejado este incidente atrás iré a por ellos. Pero debes hacer un pacto conmigo Lena.
—Eres un demonio?— preguntó curiosa, obviamente no lo decía en serio pero eso de un pacto sonaba extremadamente vinculante, tenía la impresión de que esta chica vestida de heroína iba muy en serio.
—Podría decirse— sonrió Kara. —Entonces, tenemos un trato? yo cumpliré tu venganza pero a cambio quiero que seas mía, que edad tienes?
—Quince.
—Bien, cuando tengas treinta, serás mía.
—Pero eso no te hace igual que ellos? Querer forzarme a ser tuya?.
—Quién dice que te forzaré?— sonrió la heroína.
—Ahora estás siendo arrogante, bien, cumple mi venganza y a cambio te permitiré cortejarme, pero y si no me gustas?
Los ojos azules sonrieron. —Te gustaré, Lena Luthor y te haré mía.
—Y tú serás mía?— dijo la ojiverde curiosa.
—En cuerpo y alma.— Sonrió Kara haciendo a una jóven Lena sonrojarse. —Disfruta tu libertad, cuando tengas treinta comenzaré mi cacería por tu corazón.
Lena asintió y la rubia acarició su rostro. La pelinegra estaba terriblemente avergonzada pero aún así luego de su terrible experiencia, se sentía cálida y a salvo.
—Quiero saber tu nombre real— susurró Lena.
—No, eso sería muy obvio, pero te lo diré cuando nos conozcamos.
—Aún así no sabré que eres tú.
—Cuando seas mía, te diré cada cosa sobre mí, te dejaré conocer mi luz y mi oscuridad y te permitiré ser dueña de ellas. Nadie más que tú, pero no soy tonta, no dejaré que me rastrees ahora.— Se rio la ojiazul.
—Ugh está bien, total quizás en quince años esté fea y ni te guste.
—Hay más que sólo el físico.
—Eso sí es muy cierto.—susurró la magullada chica.
—Entonces Lena, para cerrar el trato y hacer nuestro pacto válido, me permites un beso?
La pelinegra se sonrojó. —Uno pequeño, no estoy de humor para besos.
—Uno pequeño será.
Kara besó sus labios de forma tan suave como pudo, su beso fue una caricia silenciosa, un leve hormigueo en los labios de la pelinegra y luego se alejó de su boca a regañadientes. —Listo— Sonrió y ambas vieron a la ambulancia y las patrullas llegar.—Y yo debo irme preciosa, o me llevarán también por golpearlos.
Kara la sentó con delicadeza en donde ella estaba situada y se fue corriendo dejando a una Lena curiosa e impresionada a partes iguales.
Cuando la policía sacó a los culpables todo el mundo salió, lanzándoles huevos mientras los llevaban esposados. No irían a la cárcel pero pasarían tiempo en algo similar, y harían muchísimo trabajo voluntario, dieciséis años es suficiente para comenzar a tener cargos por asalto y agresión, que pueden llegar a agravantes.
Lena contó su parte de la historia a la policía y les explicó que una chica en un traje de superheroína la había salvado, no sabía su nombre, sólo que esa chica había evitado que ella quedara marcada y traumatizada de por vida.
—Red Daughter, así dijo que se llamaba, tenía un traje de esa heroína.
—Ya veo, mañana debe ir a comisaría a presentar más cargos después de que un doctor la examine, si?
Lena asintió mientras se dirigía a la ambulancia y veía a lo lejos a su desconocida amiga saludarla. Ambas sonrieron.