Temptation || Draco Malfoy

Sinopsis

Harry Potter había desaparecido. Ahora los mortifagos eran imparables. Muchas cosas cambiaron, así como el matrimonio. Cada año se nombraba a cinco chicas como diamantes ante la sociedad, ellas eran perfectas. Keira Rosier pertenecía a una familia llena de diamantes y ella ansiaba con seguir ese legado. Le habían educado para ser un diamante desde que tenía memoria. Ella hubiera querido casarse por amor, pero un corazón roto y una traición se lo impiden. Así que decide hacerlo por su familia, al igual que Draco Malfoy.

Genero:
Romance
Autor/a:
gigii
Estado:
En proceso
Capítulos:
102
Rating
4.5 2 reseñas
Clasificación por edades:
18+

c.000

2nd of may 1998 ~ third person

La batalla de Hogwarts había dado inicio y los alumnos de Slytherin se encontraban encerrados en las mazmorras.

-Sky tengo miedo-dijo la pequeña Keira de apenas 11 años

-No nos pasará nada Keira-dijo su hermano mientras le cargaba en sus brazos- alguien nos sacará de aquí

-Y te llevaremos a casa-aclaró su otro hermano Dylan

La pequeña niña se aferró a los brazos de su hermano mayor hasta que de pronto se escuchó una explosión la cual provenía de donde se encontraban ellos.

-Que está pasando?- preguntó la pequeña niña con temor

-No pasa nada Keira-le sonrió Pansy, una amiga de sus hermanos- es Draco, ha venido a sacarnos de aquí

-Malfoy, has visto a nuestros padres?-preguntó Sky

-Deben de estar por aquí-aclaró él- Anthony y Benedict si que estaban, deberíamos de subir al piso de arriba, a lo mejor ahí los encontramos

El grupo avanzó hasta la planta principal, para encontrarse de pleno con la batalla, mientras trataban de buscar a sus padres.

Primero encontraron a Anthony y a Benedict, los cuales también los estaban buscando y finalmente encontraron a su madre, Arabella.

-Keira mi amor-dijo la madre mientras agarraba la mano de la pequeña- ven conmigo, te llevaré a la mansión

-Y que pasa con mis hermanos?-preguntó la pequeña

-El señor tenebroso los quiere aquí-respondió- tu eres muy pequeña para estar aquí. Niños volveré en una hora, avisad a vuestro padre

Dicho eso, Arabella se llevó rápidamente a Keira de la escuela y finalmente pudo llevarla hasta Hogsmeade, donde parecía ser que la batalla que se estaba llevando a cabo en Hogwarts, no había llegado.

Ambas entraron rápidamente a las tres escobas, donde una vez ahí utilizaron la primera chimenea que vieron y usaron la red flu hasta la mansión Rosier.

-Cariño yo tengo que regresar con tu padre y tus hermanos-aclaró Arabella- ahora quiero que te quedes aquí hasta que nosotros regresemos. Los elfos se quedarán junto a ti, pero ellos saben que si un intruso entrara a casa o pasara algo extraño debes de ir al despacho de tu padre y usar la red flu hasta la mansión de la abuela Violet, está bien?

-Cuando volveras?-preguntó la niña

-No estoy segura-respondió- supongo que en unas horas. Tal vez a la hora del desayuno ya estoy aquí. Cuidate mucho mi niña

Arabella dejó un beso en la frente de la pequeña, para después volver a usar la chimenea y desaparecer entre las llamas verdes.

Keira nunca se había quedado completamente sola en casa, y eso en cierto modo le aterraba. Así que lo primero que se le ocurrió fue llamar a las dos elfinas que mejor le caian de la mansión Bri y Lils.

Las dos elfinas aparecieron de inmediato y entonces la niña habló.

-Podeis quedaros conmigo?Me da miedo estar sola

-Quiere la señorita ponerse su pijama?-sonrió Bri mientras le daba su mano

-Y después podríamos hacer chocolate caliente y beberlo-sonrió la niña de vuelta

A las tres les pareció buena idea, así que acompañaron a Keira a que se pusiera uno de sus tantos pijamas y una vez lo tuvo puesto, sin salir de su habitación, fue a por su peluche el cual se había olvidado en la mansión la última que vino para el descanso de pascua, colita.

La noche fue avanzando y Keira no quería irse a dormir, no sin antes ver a su familia a salvo. Ella bebió chocolate caliente, le contó a las elfinas sobre su último mes en Hogwarts y su grupo de amigas. También pintó e incluso se dedicó un rato a bailar ballet en pijama.

Pero parecía ser que Keira pese a su insistencia tenía un rival, el sueño. A las seis de la mañana el sueño ya se estaba apoderando de ella y mientras sus elfinas y ella admiraban el amanecer, escucharon un ruido extraño venir por el salon.

Keira ordenó a Lils a que fuera a ver quien era y segundos después ella le avisó de que se trataba de su familia junto los Malfoy.

Así que la pequeña nada más escuchar las noticias, salió corriendo de su habitación hasta el salón, donde efectivamente se encontraba su familia junto los Malfoy y una chica castaña a la cual solo recordaba de haber visto en Hogwarts.

-Papi!-sonrió la pequeña nada más llegar a los brazos- os estaba esperando

-Estabas trasnochando Keira?-le sonrió él

-He estado con Bri y Lils-respondió con una sonrisa mientras que con la mirada buscaba a su madre- donde está mamá?

El padre bajó de sus brazos a la niña y ambos se sentaron en un sofá mientras que los demás miraban con espectación.

-Escucha cariño-dijo su padre poniendose serio-ha pasado algo en Hogwarts y cuando tu madre regresó después de dejarte a salvo, alguien le atacó

-Pero ella está bien?-preguntó la niña preocupada mientras veía como su padre no le miraba a la cara

-Cariño, se que es muy duro lo que te voy a decir, pero mamá no volverá-aclaró- ella se ha ido al cielo con el abuelo Edmund

La pequeña no respondió. Simplemente se levantó del sofá con su peluche en las manos y salió corriendo de vuelta a su habitación.

Ella lloró hasta que finalmente se quedó dormida en sus sabanas, mientras que en el piso de abajo preparaban el funeral de su madre Arabella, a la cual alguien había asesinado sin ningún miramiento y nadie sabía el causante de dicha acción.

~

Habían pasado dos días desde la muerte de Arabella y desde entonces Keira no había querido salir de su habitación. Había pasado los dos días encerrada en su habitación sin hacer nada, pero siempre llegaba algún punto del día en el que terminaba llorando hasta las trancas.

Hoy era el funeral de su madre, concretamente a las seis de la tarde y para eso aún quedaban un par de horas.

La pequeña estaba sentada en su ventana estilo bahia, la cual era una ventana con un espacio donde podía sentarse y leer o como llevaba días haciendo, admirar las vistas del mar, lo que daba a su ventana.

Alguien llamó a la puerta y antes de que la niña pudiera responder, la chica castaña que vió hace un par de días entró por la puerta.

-Hola?-preguntó la niña nada más verle- quien eres?

-Soy Astoria-le sonrió ella transmitiendole paz- la novia de tu hermano

-Dylan?-preguntó ella mientras Astoria le negaba

-Sky-sonrió ella-Como estás Keira?

-No lo se-respondió la niña mientras su mirada regresaba al exterior de la ventana

-Sabes? Yo también perdí a mi mamá-respondió haciendo que la niña volviera a interesarse por ella

-Que le pasó?-preguntó Keira

-Tenía una maldición familiar-aclaró ella- y cuando yo tenía 11 años ella empezó a ponerse muy malita y cuando estaba en mi tercer año, mientras regresabamos de Hogwarts para navidad a visitarle, ella se fue al cielo

-Y como estuviste? También estabas así?

-También estuve así y ya era más mayor que tu-aclaró- pero sabes que me ayudó a seguir adelante? Mis amigos y mi familia. Estoy segura de que Anthony, Benedict, Sky y Dylan te ayudarán. Al igual que las niñas con las que siempre estás es Hogwarts. Ahora he venido a decirte que te tienes que arreglar cariño

-Por que?-preguntó la niña

-Hoy iremos a despedir a tu mamá-aclaró mientras que le daba su mano para levantarse- quieres que te ayude a elegir tu ropa?

La niña asintió y ella le llevó hasta su vestidor y entre ambas eligieron la ropa de la niña, una falda plisada de cuero negra y una camisa blanca con puntos negros, además de unas botas negras.

Astoria también le alisó el pelo y durante ese rato que Astoria estuvo junto a Keira, se sintió como si tuviera una hermana mayor.

-Puedo llevarme mi peluche?-preguntó la niña

-Claro que puedes-le sonrió- y no te olvides de agarrar tu abrigo

Astoria llevó a Keira hasta el salón, donde ya los estaban esperando todos para ir hasta el cementerio donde enterrarían a Arabella.

-Como está mi solecito?-le preguntó su padre nada más verle- Estás muy guapa solecito

-Astoria me ayudó-respondió la niña-cuando nos vamos?

Un par de minutos después, todos se aparecieron en el cementerio, el cual poco a poco se estaba llenando cada vez más de mortifagos, por que si los Rosier eran mortifagos y de los más respetados.

El único que no estaba aquí era el señor tenebroso, pero ahora que Harry Potter había desaparecido días atrás, tenía otras preocupaciones. Pero él aparecería para despedir a algunos de sus fieles.

Keira vió a sus amigas también, así que se separó de la mano de su padre tras pedirle permiso y fue a por ellas.

-Como estás Keira?-preguntó Elsie nada más verle

-No lo se-respondió ella

-Si te sirve de consuelo mi madre está con la tuya-respondió Naomi

-Tu madre también?-preguntó Keira mientras que Naomi asentía

-Los padres de Betty también-aclaró Elsie

-Almenos nosotras estamos bien-dijo Stella mientras las otras asentian

-Y que hacemos aquí?-preguntó Elsie

-Según me ha dicho el abuelo es un evento para rememorar a los mortifagos que murieron hace dos días en Hogwarts, luego serán los funerales-aclaró Betty

Dicho eso, cada niña se fue con sus respectivas familias mientras que el evento iniciaba y aparecía el señor tenebroso.

Hablaron de cada mortifago que aquella noche había fallecido y tras eso iniciaron los funerales.

Una vez finalizó, los mortifagos se quedaron hablando entre ellos, mientras que Keira simplemente se sentó en un banco para esperar a que su padre le dijera que se marcharían.

Ella no habló con nadie durante ese rato. Solo se dedicó a mirar las flores que habían en las lápidas de aquellas personas: rosas, margaritas, tulipanes y sus favoritas las peonias de color rosa.

A su madre y a ella les encantaban las peonias de color rosa, aunque el emblema de su familia fueran las rosas rojas.

Keira ya se cansó de ver como su padre hablaba con otros mortifagos, así que se levantó y fue hacia él.

Parece que él entendió lo que necesitaba, así que una vez la niña llegó frente a él, el la cargó en sus brazos y dejó a la niña ahí.

-Es una pena lo que le ha pasado a Arabella, Thomas-habló una mujer haciendo que Keira la mirara- Soy Agnes Williams, estudié con tu padre querida. Tengo un hijo de tu edad, se llama Kyle, va a Slytherin

-Creo que lo he visto alguna vez, pero no somos amigos-dijo la niña

-Es una pena lo que le ha pasado a tu mamá-dijo ella- pero aún tienes a tu papá y a tus hermanos

La niña no respondió esta vez, volvió a la misma postura en la que había estado antes de que le hablara esa mujer y cerró los ojos.

Finalmente, a la hora de cenar regresaron a casa. Keira estaba a punto de regresar a su habitación, pero antes de hacerlo alguien le habló.

-Solecito, por que no te quedas a cenar con nosotros?-le preguntó su padre

-Puedo sentarme al lado de Astoria?-preguntó la niña

-Donde tu quieras-le sonrió él

Tras dos días, Keira volvió a cenar junto a su familia, además de los Malfoy quienes se quedarían durante unos días para ayudar a su padre, pero era algo que a Keira no le importaba, puesto que los Malfoy solían quedarse con frecuencia en su mansión, sobre todo en navidad.

Keira terminó sentada entre Astoria y el hijo de los Malfoy, Draco. La niña conocía al chico desde que tenía memoria y cuando ellos eran mucho más jovenes se llevaban muy bien.

Pero claro está, había una diferencia de edad de 6 años y cuando Draco empezó a ir a Hogwarts con Sky, se distanciaron.

Draco había enseñado a Keira a tocar el piano cuando eran pequeños, más bien así surgió su amistad cuando eran más pequeños.

Cuando Draco aprendió a tocar el piano, Keira a penas tenía tres años, pero le encantaba escucharlo tocar el piano y poco a poco Draco le enseñó a tocar el piano.

Keira pasó toda la cena en silencio, mientras que sin interés escuchaba a los adultos hablar, ella se había sumido en sus pensamientos.

Así que una vez terminó de cenar, se levantó de su silla le pidió un beso a su padre y puso rumbo a su habitación, donde una vez se puso su pijama y vió su cama empezó a llorar.

Cada noche hasta que Keira entró a Hogwarts, su madre se tumbaba con ella en la cama y hablaban de lo que harían cuando Keira tuviera 18 años y ya pudieran casarse con un mago rico.

En el mundo mágico cuando una chica cumplía 18 años, existía la oportunidad de que fuera nombrada como diamante ante la sociedad, era lo que se consideraba una dama perfecta y esas chicas siempre encontraban a los mejores hombres.

Su madre había sido un diamante, así fue como se terminó casando con su padre. Y su abuela Violet también lo fue en su momento.

Arabella y Keira ansiaban con que la pequeña fuera un diamante cuando llegara su momento, ambas hablaban del vestido con el que se presentaría como un diamante, los bailes y sobre todo de la boda.

Pero parecía ser que eso se había acabado.

Algo que a Keira simplemente le encantaba.

Cuando la niña ya llevaba un largo rato llorando, su padre entró silenciosamente a la habitación y se sentó junto a ella, para dejarle suaves caricias en el pelo. Hasta que unos quince minutos después salió de la habitación una vez Keira se durmió.

Thomas se encerró en su despacho, encendió un cigarrillo y miró la imagen que tenía siempre en su gran mesa, Arabella junto a Keira la primera noche en la que todos sus hermanos se fueron a Hogwarts.

Recuerda como ella lloró aquel día en la estación.

Anthony y Benedict entraban en su quinto año, Sky en el tercero y Dylan en su primer año. Keira lloró en la estación por que ya no iba a tener a ningún hermano con el que jugar en una mansión tan grande.

Ella solo tenía 7 años.

Su dulce y alegre Keira. Keira era su niña. Uno de los motivos principales por los que Thomas y Arabella habían tenido tantos hijos era por que el quería a una niña. Una niña como su Keira.

Aún recuerda la tarde en la que nació. Un 23 de mayo de 1986 en el atardecer. Nada más la vió nacer y escuchó como el medimago dijo que había tenido una niña supo que no necesitaba nada más en su vida.

A Keira le había mimado como a ninguno de sus otros hijos, ella siempre sería la niña de sus ojos, su solecito.

Pero ciertamente no sabía que haría ahora.

Sus otros hijos eran ya personas adultas, pero y Keira? Ella solo tenía 11 años, casi 12. Como se suponía que haría todo lo que se suponía que Arabella debería de haber hecho?

Él no tenía ni puñetera idea de como sería criar solo a una niña de 11 años, criar a sus hijos con Arabella había sido pan comido, pero ahora? Arabella ya no estaba y la única ayuda que podía tener era la de sus dos mejores amigas Narcissa y Bellatrix, pero a Bellatrix le podíamos descartar por el mero hecho de que no tenía hijos, así que en pocas palabras solo le quedaba Narcissa y ella no tenía hijas.

Arabella no llevaba ni tres días muerta y el creia que no podría sobrevivir.

~

Habían pasado varios días desde el funeral y desde entonces, la cosa no había mejorado para nada.

Keira lloraba todas las noches, daba igual como hubiera pasado el día, pero una vez se acercaba la hora de irse a dormir las ganas de llorar podían con ella y lloraba hasta que el sueño podía con ella.

Thomas ya estaba desesperado. No sabía que hacer. De sus cinco hijos todos parecían haber entendido la perdida de su madre, pero Keira era todo lo contrario.

Y por si fuera poco mañana Keira cumpliría 12 años. Mañana era 23 de mayo y por si fuera poco el primer cumpleaños de Keira sin su madre 20 días después de su muerte.

Almenos Keira comía junto a ellos.

Como cada noche, Keira una vez cenó fue hasta su habitación a ponerse su pijama y mientras agarraba a colita, no pudo evitar ponerse a llorar de nuevo.

Aún no creía que su madre ya no estaría con ella. A veces, lloraba en su habitación y otras se iba al cuarto de sus padres y lloraba en el lado de la cama de su madre.

Pero hoy no quería estar en ninguno de esos lugares, así que como último recurso bajó al salón y se tumbó en el mismo sofá en el que su padre le había anunciado que su madre había fallecido.

Una vez ahí empezó a llorar silenciosamente, no quería molestar a Draco el cual estaba ahí leyendo desde que ella había llegado.

Draco claramente se dió cuenta de la presencia de la niña y su corazón dió un vuelco al verla llorar en silencio para no molestarlo.

Él no entendía como una niña de 11 años podía tener un corazón tan puro. Aún se acordaba de cuando ella era más pequeña e iba detrás de él o de cuando él mismo le enseñó a tocar el piano.

Así que decidió levantarse y se sentó junto a Keira. Pasó uno de sus brazos por los hombros de la niña y le atrajo a él en señal de apoyo.

Ella se dejó totalmente cuidar por los mimos de Draco, el cual había empezado a acariciarle el pelo mientras que de fondo escuchaba la conversación de sus padres.

-Thomas necesitas ayuda-dijo Narcissa- tienes que llamar a tu madre, sabes que ella podrá ayudarte con Keira

-Narcissa tiene razón-intervino Lucius- no es lo mismo criar a un niño que a una niña

-Y más si quieres que Keira sea un diamante en unos años-habló Bellatrix

-A veces es necesario pedir ayuda-añadió Narcissa- en estas cosas es necesario. Estamos hablando del futuro de tu hija

-Keira no puede llorar todas las noches Thomas-aclaró Lucius- es una niña, tienes que hacer lo que sea para que vuelva a ser la niña alegre que era

-Supongo que teneis razón-dijo Thomas para salir de la habitación y encontrarse a su hija dormida en los brazos de Draco- cuanto rato lleva ahí?

-Vino hace un rato y empezó a llorar-aclaró- hace unos diez minutos que se quedó dormida

-Puedes llevarla a su habitación?-preguntó mientras que Draco asentía- tengo que hacer un par de gestiones

Con cuidado, Draco cargó en sus brazos a Keira y la llevó hasta su habitación. Una vez ahí abrió las sabanas de su cama la dejó con cuidado, la arropó y sileciosamente salió de su habitación.

~

Keira se despertó cuando alguien llamó a la puerta y vió entrar a su padre con una sonrisa por la puerta.

Él fue tranquilamente hasta su cama, para sentarse a su lado y acariciarle su cabello oscuro.

-Feliz cumpleaños solecito-le sonrió él para después dejar un beso en su mejilla

-Gracias papá-sonrió la niña mientras se sentaba- que haremos hoy?

-Es una sorpresa-le sonrió- pero ahora quiero que te levantes y te vistas, para después bajar a desayunar con todos

Con una sonrisa su padre se marchó y poco después entró Astoria por la puerta sonriendo.

-Por Merlín! Ya tienes 12 años-sonrió ella nada más verla-hoy será un día genial, estoy segura

Astoria se quedó con Keira durante un largo rato, donde como en otras ocasiones, le ayudó a buscar un buen atuendo y le peinó.

Una vez estuvo arreglada ambas pusieron rumbo al piso de abajo, donde en el comedor se encontraban ya sus familiares esperandola.

Ellos le felicitaron y se abrazaron repetidas veces y tras eso, se dedicaron a desayunar.

La mañana pasó rápidamente y cuando Keira se quiso dar cuenta, ya era medio día. Había pasado la mañana jugando en su habitación, donde nadie le molestaba hasta que su padre le llamó.

-Solecito! Puedes bajar al salón? Tengo una sorpresa-anunció su padre

Keira bajó con ilusión al salón y antes de bajar las escaleras supo de que se trataba: eran sus mejores amigas.

No faltaba ninguna del grupo, estaban todas: Stella, Elsie, Betty, Naomi y Melissa.

Nada más las chicas vieron a su mejor amiga, salieron disparadas hacia el inicio de las escaleras y las seis niñas se abrazaron mientras que felicitaban a Keira.

-Bueno chicas, que os parece si vais al jardín? Hace un día espendido-aclaró Thomas

Las niñas hicieron caso y a los pocos segundos salieron rapidamente al enorme jardín.

-Quien lo diría-rió Benedict- nuestro padre matando a personas pero hablandole bien a niñas de 11 años

-Benedict, solo hago esto por tu hermana-aclaró su padre

-Lo sabemos-se burló de nuevo- para nada tu “solecito” es tu favorita

-Como no iba a serlo-respondió orgullosamente

Las niñas terminaron comiendo en el jardín, hacia un buen día como para desaprovechar el jardín. Luego después, se fueron a la habitación de Keira, donde estuvieron jugando toda la tarde hasta que su Anthony les llamó.

-Hermana, puedes venir un momento?

-Que sucede Anthony?-preguntó la pequeña nada más llegar al inicio de las escaleras y encontrarse a su abuela en el salón- abuela Violet!

Keira bajó rápidamente las escaleras para abrazar a su abuela. Ambas llevaban sin verse desde navidad y ya tenían ganas de verse.

-Como está mi florecita!-le sonrió Violet mientras le seguía el abrazo

-Contenta-sonrió ella

-Pero mirate!-le sonrió- estás preciosa! Como se nota que te estás volviendo una señorita

-Cuanto te vas a quedar?-preguntó

-Florecita ya no me marcho más-sonrió- la mansión está muy aburrida desde que murió tu abuelo Edmund hace doce años, así que me he venido a vivir con vosotros. Además, necesitais un poco de orden. Bueno tendré que darte tus regalos, no? Ya le habreis dado sus regalos a mi nieta, cierto?

-Te estabamos esperando-aclaró Sky

Dicho eso, fueron hasta el comedor, donde ahí empezaron a llenar de regalos a Keira. Entre sus regalos, no pudo faltar ropa para sus clases de ballet, dibujos que le habían hecho sus amigas y mucha ropa, joyas, libros y material para pintar.

-Falta un último regalo-sonrió Thomas saliendo de su habitación

-Más regalos?-preguntó Benedict- parece navidad

-Será por que me lo merezco- se burló Keira haciendo reir al resto de sus hermanos

-Tiene razón-aclaró su padre regresando a la habitación con una caja blanca- con doce años se porta mucho mejor que vosotros. Y mejor no hablemos de sus notas. Anthony era el único que se preocupaba por sus estudios, pero vosotros tres sois alérgicos parece ser. Almenos sois buenos magos

Thomas le entregó la caja a Keira y ella lentamente la abrió para llevarse una grata sorpresa al abrirla.

-Un gatito!-sonrió con ilusion la pequeña mientras que lo sacaba de la caja

-Venga ya!-se burló Dylan- pero si a nosotros no nos dejabais ni tener peces

Keira sacó al pequeño gatito blanco de la caja y creía que en ese momento moriría de ternura. El gatito tenía mucho pelo, y era completamente blanco menos sus orejas, las cuales eran grises. Y los ojos los tenía azul oscuro.

-Que bonito es!-sonrió Elsie

-Se parece a mi gato!-sonrió con ilusión Betty- solo que la única diferencia es que mi gato Denver tiene el pelito naranja

-Que nombre le pondrás?-preguntó Stella

-Puedo llamarle Iris?-preguntó Keira a su padre

-Como tu quieras solecito-le sonrió su padre- Así que entonces será Iris

Sus amigas se quedaron a cenar y una vez concluyó la cena, ellas se marcharon a sus respectivas mansiones.

Violet en esta ocasión, decidió acompañar a Keira hasta su habitación y una vez la pequeña se puso el pijama, se metió en la cama y su abuela le arropó, mientras que ella le hablaba de todas y cada una de sus amigas hasta que se quedó dormida.

Violet dejó un beso en la sien de Keira y se marchó silenciosamente al salón, donde estaban todos reunidos.

-No ha llorado Keira esta noche?-le preguntó Thomas nada más verla

-Por que iba a llorar mi nieta conmigo?-le sonrió ella