Capítulo 1
Bella baja de su camioneta con la intención de entrar a su hogar, pero se da cuenta de que su pareja se encontraba cerca del bosque mirándola. La castaña frunce el ceño confundida al ver que su novio tenía el mismo conjunto que llevó el día de su fiesta de cumpleaños.
—Hola —saluda la joven con una ligera sonrisa, pero se da cuenta de que Edward mantenía la mirada baja.
—Ven conmigo —le pide el vampiro al pensar bien sus palabras y darle una media sonrisa a la castaña—. Acompáñame.
Bella, confundida, comienza a seguirlo hasta que los dos se adentraron al bosque. Llegan a un punto en donde Edward se detuvo y regresó a ver a la chica.
—Tenemos que irnos de Forks —confiesa el vampiro hacia la castaña que lo miraba confundido.
—¿Por qué? —pregunta Bella dando un paso hacia él.
—Carlisle es por lo menos diez años mayor de lo que se ve —explica Edward con seriedad—. Ya empezaron a notarlo.
—Okay, yo... —la voz de la chica se rompe, pero aclara su garganta para seguir hablar—. Yo tengo que pensar lo que le diré a Charlie.
Bella se da cuenta de como Edward bajó la mirada, por lo que ella frunce el ceño confundida.
—¿Dijiste, tenemos? —pregunta la chica en un susurro.
—Me refería a mi familia y a mí —termina por revelar el vampiro.
—Edward, lo que pasó con Jasper... —intenta explicar Bella algo nerviosa—. No fue nada.
—Tienes razón, no fue nada —asegura Edward—. Nada más de lo que siempre he esperado y nada comparado con lo que hubiera pasado.
Los dos se mantienen callados unos cuantos minutos antes de que el vampiro retomara la palabra.
—Tú no me perteneces a mi mundo, Bella —asegura el lector de mentes sin saber que el corazón de la chica comenzaba a romperse.
—No, yo pertenezco a tu lado —asegura la castaña en un susurro sin dar a notar el dolor en su voz.
—No, no es así —niega Edward por lo bajo.
—Yo voy contigo —afirma Bella al dar otro paso hacia su pareja, pero este retrocedió.
—Bella, no quiero que tú vengas —explica Edward sin alguna expresión en su rostro.
—¿Ya no me amas? —pregunta la chica en un susurro.
—Yo jamás te he amado, Bella —asegura el vampiro sin algún tipo de remordimiento en su voz.
La castaña siente como sus ojos comenzaron a llenarse de lágrimas tras esas duras palabras, pero se mantiene mirando fijamente a su novio.
—Eso cambia... —la voz de Bella se rompe, pero se obliga a recomponerse—. Eso cambia todo.
—Si no es pedir demasiado, ¿podrías hacerme una promesa? —pregunta Edward sin ver que su pareja negó ligeramente—. No hagas nada imprudente, por el bien de Charlie, y yo te haré una promesa a ti. Esta será la última vez que me verás, no voy a volver y tú podrás continuar con tu vida sin ninguna interferencia de mi parte. Será como si yo no hubiera existido, lo prometo.
—Si es por mi alma, entonces no la quiero si no te tengo a ti —admite Bella con un nudo en la garganta.
—No hablo de eso —confiesa el vampiro—. Solo que no eres buena para mí.
—¿No soy lo suficiente para ti? —pregunta la chica en un susurro al retroceder y sintiendo como sus inseguridades aparecían en su cabeza.
—Lamento haber dejado que esto se alargara tanto —susurra Edward.
—Por favor..., no —susurra Bella con la voz rota, teniendo intenciones de acercarse a Edward, pero retrocede.
—Adiós, Bella —se despide el castaño en un susurro.
Edward se acerca a ella y deja un casto beso en su frente antes de desaparecer totalmente entre la oscuridad del bosque.
Bella se mantiene en su lugar llorando en silencio sin poder creer lo que acaba de pasar, negándose a creer que su novio había terminado con ella.
—Edward —habla la castaña al secar sus lágrimas y comenzar a caminar más hacia el bosque—. Edward.
La noche va cayendo y Bella terminó por perderse entre la oscuridad del bosque, ya que no tenía la menor idea de cómo regresar a su casa. La castaña sigue caminando, pero tropieza con un tronco y cae al suelo.
Ella intenta levantarse, pero vuelve a caer una vez más sintiéndose débil, las lágrimas no tardan en aparecer nuevamente y termina por romper en llanto.
—Edward —solloza la castaña con una presión en su pecho.
Bella intenta recomponerse, pero termina por caer al suelo una vez que su cuerpo dejó de reaccionar y cayó inconsciente.
Mackenzie Swan se baja del taxi mientras le agradece a la mujer que conducía, cierra la puerta y fija su mirada en la casa de su padre con una sonrisa en su rostro.
Esa expresión desaparece de su rostro al darse cuenta de que su padre se encontraba fuera de la casa junto a varias personas más, todos se encontraban haciendo diferentes llamadas mientras que Charlie analizaba un mapa del pueblo.
—Llamaré a los Cullen otra vez —termina por decir el hombre antes de tomar su teléfono.
Mackenzie toma su maleta y su bolso para comenzar a caminar hacia su padre, que la ignoraba totalmente.
—Los Cullen se fueron, Charlie —le explica Billy al jefe de policía que maldijo mentalmente.
—A buena hora —susurra el Señor Clearwater para sí mismo.
—¿Papá? —pregunta Mackenzie confundida al estar cerca del mencionado.
Charlie se da la vuelta encontrándose con su segunda hija, que lucía bastante extrañada, ya que no entendía nada de lo que estaba pasando.
—¿Qué sucede? —pregunta la joven incrédula.
Charlis no duda en acercarse a ella para abrazarla fuertemente, siendo correspondida por esta, la cual disfrutó del calor que desprendía el hombre.
—Mack, debiste de haberme llamado —asegura el hombre al alejarse de ella para mirarla fijamente.
—Lo hice, pero no contestabas, así que tomé un taxi —explica la castaña—. ¿Qué pasa? ¿Por qué está toda esta gente aquí?
—Tu hermana —confiesa Charlie abrumado—. Desapareció, Mack.
La chica siente como su respiración se cortó unos segundos y sintió una dura presión en su pecho que la hizo deshabilitarse un poco, inevitablemente, lleva su mano al brazalete plateado que compartía con su hermana.
—¿Desapareció? —pregunta la castaña asustada.
Charlie decide abrazar a su hija por los hombros y deja que se acerca al mapa del pueblo de Forks.
—¿A dónde se fueron los Cullen? —pregunta el jefe de policía una vez que tuvo a su hija junto a él.
—La encontraremos, Charlie —asegura el Señor Clearwater con seriedad—. Va a estar bien.
Mackenzie no evita comenzar a llorar en silencio al caer en cuenta de la gravedad del asunto y de que cada hora que pasaba era crucial para encontrar a Bella.
—Charlie —habla Jacob Black al fijar su mirada en el bosque y reconocer una silueta masculina.
De entre la oscuridad del bosque aparece Sam Uley con Bella en brazos estando inconsciente.
Charlie y Mackenzie regresaron sus miradas hacia donde veía Jacob, dándose cuenta de la presencia de Sam. Ninguno de los dos dudó en acercarse a él.
—¡Bella! —grita la joven castaña aterrada y toma las mejillas de su hermana con delicadeza.
—Está bien —asegura Sam antes de dejar que Charlie cargara a Bella.
—La tengo —susurra el jefe de policía aliviado—. Gracias, Sam.
Charlie acerca a su hija a su pecho mientras que escuchaba como Mackenzie soltó un fuerte sollozo.
Se había asustado tanto por su hermana.
—Bella... —susurra Mack hasta que siente como todo comenzó a darle vueltas.
—¿Mack? —pregunta Charlie confundido—. ¡Mackenzie!
La castaña pone una mano en su pecho e intenta controlar su respiración, pero terminó por caer al suelo inconsciente.









