Capítulo 1
El maizal parecía un laberinto sin fin, sus altos tallos de maíz se mecían con suavidad bajo el viento tímido de la noche. La quietud del lugar era perturbada sólo por el sonido ocasional de un zombie que deambulaba en busca de carne fresca. Caminaba entre las hileras de maíz, con el corazón latiendo con fuerza, persiguiendo una visión que había surgido de la nada.
No había esperado encontrar a nadie más en ese lugar abandonado, mucho menos a mi hermano mayor, Jimin. Desde el comienzo del apocalipsis, habíamos estado separados, pero aún así, supuse que estábamos buscándonos mutuamente con la esperanza de reunirnos algún día.
Cuando lo vi entre las espesas plantas de maíz, no pude evitar sentir una oleada de emociones contradictorias. Se me hizo muy familiar.
_ No puede ser... ¿Jungkook?
Era imposible.
Mi apariencia era un reflejo de las dificultades que había tenido que enfrentar en los últimos cinco años. Tenía el cabello oscuro y descuidado cayendo sobre mi frente, y la ropa que llevaba desde hacía semanas, no me hacía ver como el Jungkook que Jimin recordaba. Mis ojos, una vez llenos de vida, en ese momento estaban opacos y cansados.
Pero no pude evitar quedarme atónito cuando lo vi realmente y lo reconocí.
_ ¿Jimin?
_ Mierda, Jungkook–Sus ojos se llenaron de lágrimas–Te encontré, hermanito, te encontré.
Yo, también impactado por el encuentro, extendí una mano hacia mi hermano mayor con lágrimas en los ojos, incapaz de contener la emoción de verlo a salvo después de tanto tiempo.
_ Jimin...
Me acerqué un poco más, con pasos lentos y cautelosos, como sí temiera que ese encuentro fuera un sueño que se iba a desvanecer en cualquier momento. Pero no, no era un sueño. Porque él me envolvió en un abrazo apretado.
_ Jungkook...–Comenzó a llorar con la cara escondida en mi hombro–Jungkook...mi hermanito...
El abrazo de mi hermano mayor era cálido y reconfortante, como un faro en medio de la tormenta. Me sentí emocionalmente abrumado por la sensación de seguridad y pertenencia que me brindaba.
_ Jungkook, cómo... ¿Cómo fue que llegaste aquí?–preguntó Jimin cuando finalmente nos separamos.
Miré a mi alrededor, tratando de encontrar las palabras adecuadas. Estaba muy nervioso, tenía ganas de llorar pero al mismo tiempo quería saltar de felicidad porque había encontrado a mi hermano.
Además, había sobrevivido a la hostilidad de este mundo, me había enfrentado a los zombies y había visto lo peor de la humanidad. Pero ahora, en ese inusual encuentro en medio del maizal, me sentía vulnerable.
_ Jungkook–Jimin no dejaba de verme preocupado–Dime. ¿Cómo...qué te trajo aquí a Itaewon?
Yo suspiré hondo antes de hablar:
_ Fue por casualidad, Jimin. Estaba escondiéndome de una horda de zombies y me refugié aquí. No esperaba encontrarte–Mi voz era un murmullo, era incapaz de transmitir la gama completa de emociones que sentía en aquel instante.
Jimin asintió en silencio, pero las lágrimas aún caían por sus mejillas. Habíamos sido separados por circunstancias más allá de nuestro control, y finalmente, el destino había decidido reunirnos de nuevo.
_ Bueno...no importa cómo llegaste aquí, Jungkook...lo importante es que...estás a salvo–Me dijo Jimin con una sonrisa reconfortante.
Yo asentí antes de darle otro fuerte abrazo y empezar a llorar en su pecho.
_ Jimin, te extrañé mucho. Creí...creí que no habías sobrevivido–Apreté los ojos sollozando–Creí que te habías convertido en uno deellos...
_ Jungkook, yo...pensé lo mismo sobre ti–Extrañé mucho sus mimos en mi cabello–Pensé lo peor, hermanito...pero ya estoy aquí.
>> Ya estoy aquí, Jungkook. No te volveré...no te volveré a dejar solo.
Con mi hermano mayor de regreso a mi lado, tenía la sensación de que, juntos, íbamos a superar cualquier obstáculo que se interpusiera en nuestro camino.




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ahh se viene lo bueno