Capítulo 1
El S.W.A.T. Special Weapons and Tactics está formado por oficiales policiales especiales de élite, que actúan en situaciones de alto riesgo y tienen como objetivo salvar vidas.
Un trabajo digno de admirar.
Park Chanyeol se había involucrado en el mundo de la policía como un agente de patrullaje, su sueño desde niño siempre fue formar parte de la policía, en específico el escuadrón S.W.A.T. como un día su padre y su abuelo lo fueron. Ingresó en la academia de policías a la edad de 20 años, después de probar suerte en la universidad por petición de su padre ya que el hombre quería que su hijo incursionar en algo diferente a él, eligiendo la carrera de economía que tras un año de haber ingresado, se dio cuenta que no era lo suyo y decidió abandonarla para ingresar en la academia de policía.
Trabajó y se esforzó durante nueve meses, tiempo de entrenamiento necesario para ser un policía. Se dedicó cada día de su vida a ser el mejor oficial y así fue. Se graduó de la academia siendo uno de los mejores elementos policiacos, sin embargo, su primer puesto en la jefatura de policía de Seúl no fue de su completo agrado. No es lo que estaba esperando. Él quería más, necesitaba vivir la acción que conllevaba ser un policía. Justo por eso no se resignó a su bajo puesto como oficial de patrullaje y continuó esforzándose para escalar hasta la cima.
Tres años más de entrenamiento y con 24 años llegó a donde quería…
El escuadrón S.W.A.T.
Algo sorprendente para alguien de su edad y con una trayectoria corta en el mundo policíaco, pero lo logró.
Y ahora en la actualidad, con seis años de experiencia en el escuadrón, treinta años de edad y con un sin fin de misiones peligrosas en su lista, además de liderar su propio equipo especial, se negaba a la orden emitida por su superior, el comandante Choi Minho.
– No, para nada. – protestó molesto, parado frente al escritorio en la oficina del comandante – No puedo hacer lo que me pide.
– ¿Por qué no? – cuestionó el comandante tranquilamente – Esto es parte de tú trabajo. Además es una orden.
– Por qué yo no pertenezco a SWAT para ser niñera de nadie– refutó – Eso no es parte de mi trabajo.
Y así, el comandante llevaba ya gran parte de la mañana tratando de convencer a Park de aceptar su encomienda, de hacerle ver que era una orden no una petición. Chanyeol pese a su posición de sargento primero tenía que acatar órdenes y reglas. No sé manda solo.
– Entienda sargento – insistió, levantándose de su silla de cuero donde había permanecido sentado, escuchando renegar al sargento – No tiene elección. Los superiores han dado la orden de que sea usted quien se encargue de esa parte de la misión.
– ¿Porqué? – levantó una ceja, expectante y curioso – ¿Porqué exactamente yo?
– Porque eres el más capacitado para este caso, Chanyeol – le habló en un tono más ligero, de amigos que de colegas, pues el comandante y el sargento además de ser compañeros de trabajo eran amigos de años. Porque Minho había visto crecer a Chanyeol como oficial y como hombre durante sus años de servicio. Minho fue su principal mentor – Dejate de berrinches infantiles y comienza a repasar la información del caso.
Chanyeol era un hombre de rasgos varoniles, de expresiones rudas y temibles en ocasiones pero en ese momento, en su rostro se había formado un ligero puchero que lo hacía ver como un hombre cualquiera, tierno y encantador.
Resignado, tomó la carpeta color crema que Minho le había dejado sobre el escritorio con la leyenda al frente en letras rojas “Misión BBH” mientras se convencía de lo que venía para él. Echó un vistazo al documento y su expresión ruda volvió. Su ceño se frunció al no cuadrar algo en la información.
– ¿Esto es todo? – cerró la carpeta y miró confundido al comandante quien asintió en afirmación – ¿Y qué pretendes que haga yo con tan poca información?
– Sólo limítate al pedido de los altos mandos – aconsejó– Lo que hay dentro de esa carpeta, es todo lo que tienes que saber.
Una vez más abrió la carpeta y con su ceño fruncido y sus ideas dando vueltas en su cabeza, miró atentamente la fotografía impresa en una de las hojas. Un chico de cabello castaño, rasgos finos, piel blanca y labios rosados. Su nombre, edad, peso y estatura, así como algunos datos personales de “suma importancia” según sus jefes.
Nombre: Byun Baekhyun
Edad: 23 años
Peso: 58 kg.
Estatura: 1.73 m.
Nivel académico: Graduado en artes culinarias.
○Datos importantes acerca de Baekhyun
Le gusta escuchar música para dormir.
Ama comer pizza y pollo frito.
Odia las verduras.
Su pasatiempo favorito es bailar y ver películas románticas.
Duerme con su pijama de perritos.
No le gusta que le den órdenes.
Necesita su figura de felpa de Hello Kitty a la hora de dormir.
No le gusta estar solo.
En ocasiones sufre de pesadillas y alguien tiene que abrazarlo para que se tranquilice. (Dato en extremo importante)
Es muy parlanchín cuando toma confianza.
En la siguiente hoja una fotografía más. Un chico igual de piel blanca como Baekhyun, cabello castaño oscuro a la altura de su cuello medio. Además de sus datos personales no tan explícitos como los del otro chico.
Nombre: Lee Taemin
Edad: 29 años
Peso: 62 kg.
Estatura: 1.75 m
Profesión: Médico General (Especialidad no mencionada)
Médico personal de Byun Baekhyun.
Era extraño, realmente la información le parecía extraña. ¿Para qué tenía que saber que el chico dormía con su figura de peluche favorita? O incluso cómo duerme ¿Por qué? ¿Por qué tenía que saber esas cosas tan insignificantes?
Una segunda carpeta le fue entregada pero ésta en color negro, lo cual causó curiosidad en él. La tomó dejando la otra carpeta sobre el escritorio y abrió la nueva carpeta.
Nombre: Choi Siwon o más conocido como HYDE
Edad: 38 años
Peso: 70 kg.
Estatura: 1. 83 m
Proveniente de Jeong-dong, Seúl, Corea del sur.
Líder de la mafia “BLACK HOLE”
El hombre más buscado en 37 países.
Nivel de riesgo: ALTO.
Cerró la carpeta y la miro por la portada “Confidencial” decía en letras blancas, su expresión seria en su rostro se mantenía. Repasando en su mente la poca información que había recibido y tratando de que las cosas empezaran a tomar forma.
El comandante fue quien lo sacó de su ensimismamiento.
– ¿Sucede algo, Chanyeol?
El sargento miró a su superior y pensó sus palabras antes de hablar.
– ¿Qué es lo que tiene ese chico que le interesa al mafioso? – preguntó, Minho sonrió ladino, sabía que el sargento daría en el clavo del asunto. Además que no sería complicado atar cabos aún con poca información, sin embargo, no tenía una respuesta clara para Chanyeol, así que se quedó en silencio – Confidencial ¿Cierto?
– Así es – por fin respondió el comandante – Mira Chanyeol – el hombre avanzó hasta quedar frente al sargento – Lo que hay en esas carpetas es todo lo que necesitas saber, al menos por ahora para comenzar con tu trabajo. Ese chico, Byun Baekhyun tiene que ser protegido ante cualquier cosa. Se qué no es exactamente lo que podrías esperar en una misión pero créeme cuando te digo que tú eres el único que puede cuidar perfectamente bien del chico – colocó su mano derecha sobre el hombro del contrario – Tú y nadie más que tú eres el más capacitado.
Chanyeol simplemente asintió, aún no estaba muy convencido de aceptar el trabajo, sin embargo, lo siguiente que su jefe dijo sí que era motivo suficiente para aceptar.
– Lamento informarte que si no estás dispuesto a hacer el trabajo, Donghae tiene el camino libre para tomar tu puesto – Chanyeol frunció el ceño, no comprendiendo del todo las palabras de su superior – Los altos han dispuesto que si rechazas la misión, el segundo al mando del escuadrón 94 tomará tu puesto y tú serás destituido y enviado a patrullaje junto a tu escuadrón indefinidamente.
– ¿Y por qué mi escuadrón? – preguntó, su ceño fruncido y la curiosidad invadiendolo – ¿Ellos qué papel juegan aquí?
– Que ellos formarán de cierta forma parte de la misión.
¡Mierda! Estaba entre la espada y la pared, lo que menos deseaba Chanyeol era ser destituido y enviado a patrullaje, y mucho menos arrastrar a su escuadrón. No, eso no lo permitirá. Así que en sus adentros se convenció de que no sería tan malo cuidar de aquel chiquillo mimado, a su parecer. ¿Qué podría salir mal? Como su comandante lo dijo, él era un oficial en extremo capacitado para cualquier misión, cuidar de ese chico sería pan comido. Si tenía que enfrentar a un mafioso no le veía ningún problema. Si tenía que matar a unos cuantos o unos muchos, tampoco había problemas. Todo era parte de su día a día y de su forma de vivir. El riesgo corría por sus venas, la adrenalina y esa misión podría traer consigo algo de todo eso y al final no sería nada desviado de su trabajo cotidiano.
Claro que cuidar de alguien nunca pasó por su mente, nunca antes estuvo en sus planes, sin embargo, sabía que si el comandante confiaba en él y tomaba un caso como ese era porque realmente necesitaban proteger la vida de ese chico, aunque desconociera la mayor parte de la historia. Minho sólo le había comentado hasta cierto punto algunas partes de la historia que aún no terminaba de comprender, cómo que “Baekhyun es hijo de un multimillonario, su consentido y el más pequeño de tres hermanos”
Además de mencionar las grandes cantidades de dinero que el señor Byun había destinado durante varios años para patrocinar muchos de los juguetitos utilizados por el escuadrón S.W.A.T. y más que nada, Chanyeol sentía que Minho tomaba ese caso más por compromiso que por gusto para mantener esas cantidades de dinero fluyendo en el escuadrón, aunque realmente ese hecho no le constaba.
– Está bien – por fin respondió Chanyeol, aún sin estar convencido pero con la clara “Amenaza” de ser destituido, tan presente – Cuidare de ese chico.
– Es la mejor decisión que ha tomado, sargento Park – agregó el comandante, extendiendo su mano hacia su subordinado – Confío plenamente en que no me defraudará.
Ciertamente, el sargento Park no lo defraudará, ni a él ni a los altos mandos y mucho menos a la familia Byun. Porque Chanyeol jamás en su vida ha dudado de su capacidad y como ya lo pensó, este caso sería pan comido.
Después de cerrar el trato con su comandante y devolverle el saludo con un apretón de manos y quedar en volver para recibir un par de detalles más como la hora y día del encuentro entre otras cosas más, el sargento salió de la oficina para dirigirse a la sala de entrenamientos donde aguardaba su equipo, donde cada día se llevaban a cabo sus entrenamientos.
Un ring de box al centro de la sala y a su alrededor, maquinaria necesaria para sus rutinas. Así como un saco de boxeo al fondo de la sala que el sargento usaba constantemente para liberar su estrés.
Su equipo lo observó entrar, distraído, sumergido en sus pensamientos, algo que no era usual en el sargento. Parándose justo a un costado del ring con sus manos apoyadas en su cintura, su mirada al piso y su ceño notoriamente fruncido.
– ¿Sucede algo, jefe? – preguntó Luhan, miembro del escuadrón 61. acercándose lentamente al sargento, secando el sudor en su frente provocado por el entrenamiento – ¿Malas noticias?
Chanyeol miró a Luhan, aún con el ceño fruncido y pensando en qué decirle a su equipo. Si él que era el superior no tomó a bien la noticia de su nueva misión ¿Cómo lo tomaría su equipo?
Dio un largo y profundo respiro, cerrando sus ojos por cuestión de segundos antes de hablar.
– Reúnanse todos – llamó a su equipo, con su voz ronca y fuerte para que lo escucharan, sus hombres se acercaron rápidamente a su jefe y lo rodearon – Hay algo importante que tengo que decirles.
– Te vez de la mierda, jefe – comentó Jongdae al estar al lado de su superior y notar aún el ceño fruncido – Seguro los altos te patearon el culo.
Y la mirada que el sargento dirigió a su segundo le confirmó a este que sí, en definitiva habían pateado el culo del sargento.
– ¡Mierda Jongdae! – se quejó Luhan – Cierra la maldita boca ¿No ves cómo viene ya el sargento y tú sales con tus estúpidos comentarios?
Jongdae no soltó ni un comentario más, cayendo en cuenta de que su jefe realmente no estaba nada contento con lo que sea que estaba sucediendo.
– Bien, las cosas están así– comenzó el sargento, aligerando un poco su ceño fruncido y todo fluyera mejor con su equipo– Los altos nos han encomendado una nueva misión– se cruzó de brazos antes de continuar – Una misión un tanto inusual para el escuadrón SWAT.
¿Inusual? Si, de hecho, porque el escuadrón S.W.A.T. Está previsto para misiones de alto riesgo, misiones que la policía común no podía llevar a cabo ya que el escuadrón especializado estaba abastecido de armamento especial que sólo ellos podían manejar así como un entrenamiento más extenso y preciso para las misiones.
– ¿A qué te refieres con inusual, jefe? – preguntó Yixing, otro integrante de su equipo – Aunque por la cara que traes…
– Cuidaremos de alguien – interrumpió las palabras de su agente – Bueno, Yo cuidare de alguien y ustedes colaborarán en el traslado así como el lo que se llegue a necesitar.
Los agentes se miraron entre sí ¿Qué había de inusual en ser parte del traslado de una persona? El sargento Park observó el desconcierto en sus agentes, sí, ellos no se llevarían la peor parte de la misión sino él.
– Byun Baekhyun – prosiguió– Es el chico que tendré que cuidar y ustedes protegerán en su traslado.
– ¿Y qué es lo malo en todo esto? – preguntó Luhan, el sargento clavó sus ojos en su agente estremeciendolo por lo penetrante de su mirada – La verdad es que no comprendemos del todo, sargento. Debería ser más claro.
El sargento comenzó a hablar, explicándole a sus agentes los pocos detalles que tenía hasta el momento sobre la misión,sus agentes comenzaron a ver lo “inusual” de la misión y le dieron la razón a su superior. Todos se quedaron en silencio, analizando la información. Junto con el sargento llegaron a la conclusión que sí, no les quedaba de otra más que aceptar una misión que el mismo sargento ya se había encargado de aceptar por ellos, ya que ellos también estaban renuentes a tener que dejar el escuadrón S.W.A.T. y volver los rondines por las calles de Seúl dentro de una patrulla.
– Estamos contigo, jefe – comentó Jongdae, colocando su diestra en el hombro de su superior – Somos un equipo.
Los demás agentes asintieron en afirmación a las palabras de Jongdae. Porque desde que se formó el escuadrón 61, siempre habían sido como los mosqueteros, uno para todos y todos para uno, a pesar de haber ingresado al escuadrón en tiempos diferentes. Se habían vuelto una familia.
– Bien, sigan entrenando y atentos a cualquier llamado que se suscite durante el resto de la tarde – los agentes asintieron – Yo estaré con el comandante puliendo detalles de la misión. Cualquier cosa llamenme.
El sargento volvió a la oficina del comandante, con una carga más ligera, por el momento. Sabía que sus agentes estarían de acuerdo en su decisión de aceptar la misión como en muchas ocasiones. Entró en la oficina de su superior, encontrándose de pie frente al gran ventanal de su oficina admirando la ciudad o eso pensó el sargento.
– ¿Comandante? – lo llamó, tal vez el comandante no se percató de su presencia, aún así éste no se giró y continuó con su vista frente al ventanal – ¿En qué piensas?
– ¿Qué tal ha ido todo con tu escuadrón, sargento? – preguntó evadiendo la pregunta del sargento, sus manos reposando en los bolsillos de sus pantalones negros de vestir – Espero que no se hayan negado como tú.
– Todo ha marchado mejor de lo que esperé– respondió, acercándose al comandante hasta quedar de pie junto a él y su mirada al frente como el comandante – Ellos colaborarán.
El comandante sabía perfectamente que el escuadrón 61 no se negaría a la misión, si el sargento Park la había aceptado ellos confiaban en su buen juicio aunque en esta ocasión haya aceptado más por obligación que por agrado a la misión.
Un juego sucio condicionar su estancia por parte de los altos mandos ¿No?
El comandante guardó silencio unos minutos más, sus pensamientos siendo ordenados en su cabeza. Por su parte, Chanyeol lo miraba por el rabillo del ojo, analizando cada expresión o gesto por parte de su jefe.
– La extracción del chico será mañana por la noche– dijo después de unos minutos de silencio – Prepara a tu equipo, sargento.
– ¿Por la noche? – cuestionó con evidente duda– No cree que sería mejor hacerlo a plena luz del día así podríamos percatarnos de si alguien vigila al chico.
– Así lo han solicitado, Park – respondió, tirándose para encarar al sargento – Solo hay que seguir las órdenes.
– Creo que sí quieren que yo me haga cargo de la misión – giro quedando frente al jefe – Deben confiar en mis decisiones y mi capacidad, así como en mi experiencia ¿No cree comandante?
Era cierto, el sargento poseía grandes cualidades en su trabajo, no por nada su título de sargento. Se lo había ganado a pulso y si lo habían elegido a él era porque sabían a la perfección que él era el más capaz para guiar aquella misión, sin embargo, los altos mandos se tomaron el atrevimiento de elegir ciertas cosas por él y ahorrarle el trabajo.
– Y confiamos en ti, Chanyeol– el comandante le dio una mirada penetrante, sincera pero muy penetrante– Se que harás tu mejor trabajo.
Chanyeol asintió en afirmación, no obstante, aún tenía dudas que necesitaba resolver para poder hacer mejor su trabajo y cuidar bien de aquel chico.
– ¿Me dirá que es lo que buscan del chico?
– No puedo Chanyeol, es confidencial.
– Tiene que hacerlo, de lo contrario no puedo hacer bien mi trabajo.
Y el comandante lo sabía, que el sargento necesitaba información más completa y concreta, que le ayudará a entender más su labor en la misión, pero él prometió al señor Byun ser una tumba en ciertos detalles que si se filtraban, llevarían a su pequeño Baekhyun a la perdición.
– Se que aún sin saber de qué se trata harás bien tu trabajo – agregó el comandante – de eso no tengo duda.
– Pero comandante yo…
– Es todo sargento – lo interrumpió– Minseok te dará los detalles del traslado, hora y lugar.
El sargento no dijo nada más, el comandante dejaba en claro que no hablaría más de la cuenta. Salió una vez más de la oficina, más confundido de lo que ya estaba. ¿Porqué tanto misterio con la misión? ¿Qué tenía de especial Byun Baekhyun para interesar tanto al jefe de una de las mafias más temidas de toda Asia? O simplemente ¿Qué escondía la familia Byun de aquel mafioso?
El comandante sólo observó al sargento abandonar su oficina y cuando estuvo solo otra vez, se dirigió a su silla de cuero donde se dejó caer. Aflojó el perfecto nudo de su corbata que comenzaba a asfixiarlo y dio un profundo respiro. La misión aún no comenzaba y la frustración ya lo estaba consumiendo.
Lee Minho además de ser el comandante del escuadrón S.W.A.T. También era amigo de la familia Byun, conocía perfectamente a la familia, a Baekhyun. Sabiendo de lleno la clase de chico que era y la educación que había recibido. Lo había visto crecer, sonreír, disfrutar de la vida a su corta edad y ahora, saber que la vida de ese tierno y dulce chico corría peligro lo frustraba en demasía. La situación lo hizo sentirse impotente a tal grado que el que primero vino a su mente en aquella visita por parte de Byun Dohyun, padre de Baekhyun, fue nada más y nada menos que el sargento Park Chanyeol.
El Escuadrón 61 era de lo mejor que podía haber en S.W.A.T. Los más capacitados, los más hábiles y los mejores entrenados pese a que todo agente de S.W.A.T. recibía un gran entrenamiento.
No fue difícil convencer a sus superiores de brindar la ayuda necesaria a la familia del multimillonario Byun Dohyun, gracias a las grandes donaciones del hombre a la policía y a que realmente la familia Byun estaba envuelta en un gran problema que involucra a una mafia. Black hole.
– Eres nuestra última y mejor opción, sargento Park – dijo en un susurró, tomando en su mano una tercera carpeta que contenía la información completa y detallada del caso – Se que cuidarás bien de Baekhyun.
Y con toda su confianza depositada en el escuadrón 61 y sobre todo en el sargento Park Chanyeol, guardó la carpeta en un cajón de su escritorio bajo llave, nadie debía tener acceso a ese documento, no al menos hasta tener un avance en la misión. Porque no solo cuidarán de Baekhyun sino también se encargaría de dar con el paradero de Choi Siwon si es que el mafioso no los encontraba primero.
Mientras tanto, fuera de la oficina el sargento Park se dirigió a la sala de operaciones donde se encontraba Minseok, uno de los mejores agentes técnicos e informáticos que poseía S.W.A.T. Un chico agradable y de sonrisa encantadora, inteligente y muy bueno en su trabajo. Además de ser esposo de Kim Jongdae, elemento del escuadrón 61.
– Hola sargento – saludó el técnico– ¿Viene por lo de su nueva misión? – el sargento asintió en afirmación– Vaya misión ¿No cree?
El sargento suspiró.
– ¿Qué puedo decir? – se colocó al costado derecho de Minseok, cruzándose de brazos y fijando su mirada en la pantalla, aunque de vez en cuando su mirada viajaba al vientre apenas visible de tres meses del técnico. El chico estaba sentado frente al escritorio de la sala donde se encontraba uno de sus tantos ordenadores – Trabajo es trabajo.
– Y más si está condicionado – soltó unas risitas, el sargento lo miró extrañado – Jongdae – se encogió de hombros– Él lo dijo.
Al sargento le sorprendía la buena comunicación que había entre ese para, aunque en este momento eso era lo de menos. Minseok comenzó a pasar imágenes en la pantalla, un barrio pobre que el sargento logró reconocer como la Villa de Guryong, lo que llamó demasiado su atención.
– ¿Y esas fotos?
– ¿Ah? Sí, es el barrio donde tienen resguardado al chico.
– ¿Porqué ahí? Se supone que son una familia adinerada.
– Ahí porque se cree que al ser una familia “adinerada” como lo acaba de decir, sería el último lugar donde el mafioso lo busque.
El sargento continuó escuchando al técnico parlotear sobre la misión, detalles como la vestimenta que utilizarían para poder penetrar en ese barrio, los vehículos y ese tipo de cosas que para el sargento eran de suma importancia. Al terminar, Minseok le entregó una memoria USB con toda la información y fotos que le habían entregado y las cuales le mostró al sargento.
– Creo que es importante que tenga todo, sargento – dijo el técnico entregando la memoria – A mi parecer, es muy poca información.
– Lo es.
– Pero… – Minseok entrecerró sus ojos – Se qué usted lograra descifrar qué hay detrás de tanto misterio por parte del comandante y esa familia.
– Así será, Kim – el sargento asintió y dirigió su mirada al vientre del técnico– ¿Y cómo va el bebé?
– Todo bien – sonrío al mismo tiempo que acarició su vientre – El bebé está saludable.
El sargento guardó la memoria en el bolsillo de su pantalón, asintió y agradeció al técnico por la recopilación. Salió de la sala rumbo a los vestidores donde se cambió de ropa, su uniforme fue guardado dentro de su casillero y unos pantalones negros ajustados, una camiseta negra y una chaqueta de cuero al mismo tono, sustituyeron el uniforme. Tomó su mochila y salió de la estación subiendo a su auto, un Mercedes color gris y condujo directo a su departamento concentrándose únicamente en su camino.
Al llegar a su departamento lo primero que hizo fue deshacerse de sus pesadas botas, arrojó su mochila sobre un banco que estaba cerca de la isla de la cocina a su costado derecho y se dirigió al sofá del lado contrario donde se dejó caer.
Su portátil esperaba sobre la mesita de centro, sacó de su chaqueta la memoria que Minseok le entregó, encendió la portátil y conectó la USB.
Cosas que no comprendía se cruzaron en su vista, fotos de Byun Baekhyun con el mafioso, al parecer en modo ¿cariñoso? Al chico se le veía sonreír, aunque algo en su mirada decía que no estaba del todo feliz. Paso más fotos, hasta llegar a una que llamó su atención.
Un tatuaje en el hombro de una persona, una especie de agujero negro. Cubriendo gran parte del hombro de lo que parecía ser un hombre pensó el sargento ya que la fotógrafa era mostrada sin el rostro de la persona.
Continuó pasando las fotografías, en la mayoría el chico aparecía acompañado ya fuera de su familia o del mafioso. Sin embargo, una foto diferente se cruzó ante sus ojos. Una que no tuvo oportunidad de observar antes con Minseok.
Una simple foto de Baekhyun, él sólo. Su mirada afligida y decaída. Su rostro reflejaba una inmensa tristeza y el vacío que el chico guardaba en su interior.
– ¿Porqué tanto misterio por un simple chico? – se preguntó Chanyeol, penetrando su mirada en la foto frente a él. No negaba que el chico era lindo y encantador – ¿Qué escondes Byun Baekhyun?
No obstante, la frustración ya pesaba en Chanyeol. Sus hombros se sentían tensos al igual que los músculos de su espalda. Bajó la pantalla de la portátil, suspiro profundamente y se recargó sobre el respaldo del sofá con su cabeza hacia atrás.
– Aún no tengo el gusto de conocerte y… – cerró sus ojos y una vez más suspiró– Ya me estás causando problemas, Byun Baekhyun.
Sus pensamientos estaban tan revueltos, tan sumergidos en su nueva misión que no se percató de la presencia extra en su departamento, no, hasta que sintió unas suaves manos recorrer por sus hombros y bajando hacia su pecho aprisionandolo en un abrazo, reconociendo a la perfección el aroma de aquella persona.
– Estás muy tenso – dijo con voz suave y seductora, corriendo sus manos por los hombros de Chanyeol una vez más – Necesitas de mi ayuda.
– Creí que esta noche no vendrías– dijo Chanyeol envolviendose en las caricias de aquellas suaves manos – Pero me alegra que hayas venido.
Ahora los labios del contrario recorrían el cuello de Chanyeol, éste disfrutando del contacto y dejándose llevar.
Un poco de relajación no le vendría nada mal antes de enfrentarse a su nueva misión, antes de recorrer un camino el cual no era muy preciso y en el que sentía se adentraba prácticamente a ciegas.
– A mi también me alegra estar aquí – rodeó el sofá y se acomodó sobre el regazo de Chanyeol, quedando sus piernas una a cada lado de las del contrario y rodeó su cuello con sus brazos – Pero mejor dejemos la charla para otro momento y…
– Está bien – beso los labios del contrario cortando sus palabras – Vayamos a mi habitación, Luhan.
Ahora no le importaba al sargento su misión, ahora nada que tuviera que ver con S.W.A.T. ni nada que tuviera que ver con Byun Baekhyun. Ahora sólo era Chanyeol disfrutando de una calurosa noche con su compañero de cama y por supuesto de trabajo, Luhan.
Ya llegaría el día siguiente y se concentraría en su trabajo, en su nueva misión.
La misión BBH…