~ Nuevas notnoticias.
— Renuncie a mi lado Omega.— habló con seriedad.
— ¿Qué haz dicho?— escuchar aquello le sorprendió.
Apenas descubrió que Yūji había vuelto a la escuela, Satoru abandonó el aula donde tomaba su clase, sólo para ir a buscarlo y preguntar la razón de su larga ausencia.
Sin embargo, al tenerlo de frente se llevó una desagradable sorpresa... no lograba percibir el aroma del peli rosa.
Y al observarlo mejor, notó sobre su cuello un vendaje que cubría gran parte de la zona. Lo que le hizo pensar que algo malo le había ocurrido, no obstante, antes de que su boca logrará soltar alguna palabra, Yūji se le adelanto, mencionando sin más, al mismo tiempo que pasaba de largo por su lado izquierdo.
— Lo que oíste.— volvió a decir.— Me canse de ser visto como un simple objeto de deseo.— frunció el ceño, recordando su pasado.
Desde que Itadori fue declarado como Omega a sus V años de edad, experimentó todo tipo de agr3si0nes por parte de los Alphas que había a su alrededor, quienes dominados por sus bajos instintos, buscaban desesperadamente el marcarlo para reclamarlo como suyo.
Ignorando el hecho de que aún era muy joven y las graves heridas que le causaban por todo el cuerpo, sólo por intentar defenderse.
Lo que provocó que Yūji despertara un gran odi0 hacía la casta opuesta.
Detestando a todos y cada uno de ellos, únicamente por tenerles cerca, incluso si eran compañeros de sus amigos Betas... él simplemente no toleraba su existencia en el mismo plano.
Así que, apenas tuvo la oportunidad perfecta para hacerlo y gastando todos los ahorros de su vida, el peli rosa solicitó una licencia temporal, sólo para asistir a un buen hospital, donde le realizarían la operación para retirar su glándula Omega.
Un procedimiento sencillo, pero que requería monitoreo constante.
— Pero, por qué... ¿Por qué no me dijiste antes?— el cuerpo de Gojō temblaba sin control, deseando internamente que fuera un mal sueño.
— No necesito el permiso de nadie, mucho menos el tuyo.— le dio la espalda, no había más que decir.— Es mí vida y yo decido que hacer con ella.— suspiro cansado, huyendo de ahí antes de escuchar otra tontería.
No estaba de humor y su cuerpo aún tenía cansancio, pero, al fin sentía un gran alivio, pues al tener a Satoru tan cerca no había sentido su desagradable aroma de Alpha, algo que le molestaba ya que este siempre lo seguía a todos lados.
— Demonios...— exclamó, sintiendo su pecho arder.
Ahora que Yūji le había revelado aquello, Satoru comprendía porque su Alpha se sentía tan inquieto en los últimos días... y es que la repentina ruptura de su lazo lo estaba atormentando.
Si, Gojō y Yūji eran destinados como Alpha y Omega, sin embargo, el odio y resentimiento que vivía en el interior del menor era tanto, que cegaba sus instintos... impidiéndole ver que Satoru no era cualquier macho.
Sino el macho que había sido enviado especialmente para cuidarlo.
El albino lo supo perfectamente desde la primera vez que lo vio en la escuela.
Aunque, prefirió no decir nada y esperar que él solo se diera cuenta, ya que no buscaba presionarlo y hacer que se distanciara.
Con eso en mente, no imaginaba que Yūji se atreviera a ir tan lejos y ahora... no sabía cómo explicarle a su Alpha que el amor de su vida los estaba rechazando por completo.
Arrancándole la mitad de su alma.
~ Rody. ☬